Mirrorshades

 

Una antología cyberpunk

 

Título original: Mirrorshades: The cyberpunk Anthology

 

Bruce Sterling y Varios , 1988.

 

Traducción: Andoni Alonso e Iñaki Arzoz.

 

Diseño/retoque portada: Gonzalez / Preferido

 

Editor original: OZN (v1.0 a v1.x)

 

Corrección de erratas:

 

ePub base v1.0

 

En primer lugar los traductores nos introducen en el tema, se trata de una selección de relatos cyberpunk realizadas por Bruce Sterling.

 

A continuación, el propio Sterling nos introduce, sujeto activo y pasivo. Hay un frase en su introducción que me parece una obra maestra en sí misma, y la cito “Las etiquetas literarias conllevan un extraña manera de ofender por partida doble: a los que la reciben porque se sienten encasillados, y a los que no la reciben, porque han sido olvidados. Y, de alguna forma, las etiquetas colectivas nunca encajan del todo con el individuo particular. De lo que se deduce que el «típico escritor ciberpunk» no existe.” Después de esto…

 

Pero cree que es posible hacer afirmaciones genéricas y amplias sobre el ciberpunk y trata de identificar sus características comunes. Afirma que el ciberpunk es producto del ambiente de los ochenta (siglo XX), definitivo. Pero con raíces en la ciencia ficción de los 60.

 

Como la música punk, el ciberpunk es, en cierto sentido, una vuelta a las raíces. Los ciberpunkis, afirma que, son la primera generación de la ciencia ficción que ha crecido no sólo con esta tradición literaria sino que, además, vive un mundo de ciencia ficción.

 

Para ellos, las extrapolaciones y la alfabetización tecnológica, no son sólo herramientas literarias, sino también una ayuda para la vida cotidiana.

 

El esfuerzo literario ciberpunk tiene su paralelo en la cultura pop a lo largo de los ochenta: en el vídeo de rock, en el submundo de los hackers, en la tecnología callejera del hip-hop y de la música scratch, en el rock de sintetizador de Londres y Tokio. Este fenómeno o dinámica tuvo un alcance global. Y el ciberpunk es su encarnación literaria.

 

La contracultura de los sesenta fue rural, romanticona, anticientífica y antitecnológica. Pero con guitarras eléctricas. Ya se sabe, las contradicciones pueden enriquecer al individuo. Actualmente la tecnología impregna cualquier actuación rockera. El ciberpunk proviene de un ámbito donde el hacker de ordenadores y el rockero se solapan. La tecnología de los ochenta se pega a la piel, responde al tacto: los ordenadores personales, los walkman de Sony, el teléfono móvil o las lentes de contacto blandas.

 

La tecnología es para los ciberpunkis algo visceral. Ya no es el genio de la botella de los inventores de la Gran Ciencia. Por contra, ahora es ubicua y llamativamente íntima. No está fuera de nosotros, sino dentro, bajo nuestra piel y. a menudo, en el interior de nuestra mente.

 

Ciertos temas recurrentes aparecen una y otra vez en el ciberpunk: la invasión corporal con miembros protésicos, circuitos implantados, cirugía plástica o alteración genética. Similar y quizás aún más poderosa es la invasión de la mente: interfaces mente-ordenador, inteligencia artificial, neuroquímica… son técnicas que redefinen radicalmente la naturaleza humana.

 

Ninguna contracultura del tipo Earth Mother ofreció el ácido lisérgico, sino que vino de los laboratorios Sandoz, y cuando se escapó corrió por la sociedad como un fuego incontrolable. Timothy Leary calificó los ordenadores personales como «el LSD de los ochenta»; ambos representan tecnologías de un potencial aterradoramente radical. Y, como tales, son elementos de referencia continua para el ciberpunk.

 

El trabajo ciberpunk está marcado por su intensidad visionaria. Sus escritores aprecian lo extraño, lo surreal y lo aparentemente impensable.

 

El ciberpunk es la extensión natural de elementos que ya están presentes en toda la ciencia ficción, algunas veces enterrados pero siempre con un potencial demoledor. El ciberpunk nace dentro del género de la ciencia ficción, no es una invasión, sino una reforma moderna. Por ello, su influencia en el género ha sido rápida y poderosa.

 

Ahora los relatos.

 


EL CONTINUO DE GERNSBACK

 

William Gibson –

 

Fantasmas semióticos. Fragmentos del Sueño de Masas.

 

Viaje alucinante y alucinógeno por el desierto Norteamericana para terminar en L.A., un tale road telegráfico y alucionógeno.

 

Lo de los mensajes por el horno microondas me parece genial, es un avance de la conexión de red por el mismo sistema. Pero me intriga el monitor por el cual aparecen los mensajes de los marcianos, ¿la pantalla del microondas? Y lo que es más importante, ¿en que lengua se conectan? ¿Qué código les une? ¿Morse? ¿Binario? ¿Sexadecimal? o ¿Chino de la Tercera Dinastía?

 

Al agresiva cabeza de oso, el cabezoso es estremecedor, no sé si podré soportar volver a “mi club de cazadores”.

 

Ya se sabe, seguramente la anfeta ya estaba caducada.

 


OJOS DE SERPIENTE

 

– Tom Maddox –

 

Agradable comienzo, engulle comida de gatos, que vomita, magnífico. Yo diría que tiene lo que se llama o llamaba, “fatiga de combate”, él lo llama “la serpiente” y las Fueras Aéreas lo denominaban, de forma más técnica; “ Tecnología Efectiva para Interfaz Humano, TEIH”. El único que acierta con la denominación es el Ejército. Pues ellos lo han convertido en lo que es.

 

Ha estado en la Guerra de Tailandia de piloto, licenciado al terminar la misma. No nos enteramos muy bien, pero es algo así como una terminal letal de una máquina de guerra. Lo han desconectado, pero tiene todos sus circuitos.

 

Tras la presentación de nuestro protagonista en un cutre hostal de L.A., cercano al aeropuerto, lástima pero no nos habla de las luces de neón. Nos trasladamos a una estación espacial que podría ser la de “2001” o alguna otra por el estilo, pero muy destartalada. En conversación con el médico de la base, nos aclara lo que lleva en la cabeza: implante de nexo micrófono-micrófono. Que por cierta los efectos que cuenta son muy parecidos a los de un esquizofrénico bipolar, o algo por el estilo.

 

Charles Hughes fuma, y además galouise, en la época que está datada la novela, quiero recordar que aún no existían los galouise rubios, de modo que es el colmo, fuma y negro. Se nota en eso la “antigüedad del manuscrito”, imagino que con ese detalle el autor nos quiere mostrar el “descuelgue” de dicho personaje con respecto al “aparato”, un yankee que fume tabaco europeo y encima negro. Si por lo menos fuera un Dunhill o alguno por el estilo. Esto es terrorífico.

 

Eso de “siempre tiene que haber alguien que empuñe un bisturí”, quiero recordar que Asimov lo soluciona en su larguísima saga de la “Fundación”, con robots cirujanos. Y también en la “guerra de las galaxias” son cirujanos (claro que esta saga es un fusilamiento de casi todo).

 

El Aleph ¿se llama así por casualidad o por Borges?

 

Lizzie no tiene nada que ver con los personajes femeninos de Asimov (que destacan por ser maniquíes), incluso escora hacia el otro lado.

 

!Son dos periféricos¡

 

!Lenguaje C-Smart¡

 

Pero al final, !oh decepción¡ no deja de ser una historia de amor entre dos seres distintos a los demás, apadrinados por El Alpeh.

 


ROCK ON

 

– Pat Cadigan –

 

Noche, lluvia, calle del centro en Bostón. Mujer, cuarentona y roackandrolera. La detienen los “chicos de azul”, puede ser la caballería o la policía, puede jugar con el doble sentido. Pero la multan, osea no es la caballería. Mientras hace “desayuno griego” en un bar llegan unos tipos raros y la detienen. Ella es “pecadora”, lo siento pero no tengo más remedio que acordarme de cierto humorista que se hizo famoso una temporada en las televisiones de este país. A partir de ahí es todo muy confuso, con juegos de palabras y difícil entendimiento. Ella es una rockera, ella es como una terminal (también) y aparece un individuo (Hombre-de-Guerra) del que nos podemos imaginar lo queramos, ¿un productor? Creo que es lo que mejor nos podemos imaginar. Es como una parábola sobre los rockeros, los productores y los contratos, puede que si o puede que no.

 


CUENTOS DE HOUDINI

 

– Rudy Rucker –

 

La idea es conseguir un sacerdote, un rabino y un juez que permanezcan delante de la cámara con Houdini en todas las grandes escenas. Será un largometraje y se proyectará en la cadena de cines de Loew. Lo único que Houdini sabe seguro es que serán fugas difíciles, sin advertencias previas.

 

En el primer número, lo tirán desde un bombardero de la IIGM atado como una momia, y envuelto como un producto ultracongelado. Escapa.

 

En el segundo lo introducen en un tronco de árbol, hueco, también muy atado, y lo dejan camino de una serrería en un río. Cuestión de nanosegundos que la sierra lo parte en trocitos para hacer aglomerado.

 

Choca con los troncos vecinos y se mezcla con ellos a la espera de ser serrado. Ahora quedan unos diez troncos y no se puede saber en cuál está Houdini. La sierra ya está girando, mientras la cinta transportadora ha recogido el primer tronco.

 

Primer plano de troncos entrechocando. Al fondo, la madre de Houdini arranca el pelo de su peluca. Del noveno tronco salta polvo de escayola. Se parte en dos, revelando sólo el negativo del cuerpo de Houdini.

 

En el bar de la serrería, entre los gritos y felicitaciones se puede oír la máquina de discos de la cafetería del aserradero. Suenan las Andrews Sisters. Y dentro… Houdini llevando el ritmo con el pie y comiéndose una hamburguesa con queso.

 

La tercera fuga es en el desierto. Dos millas a lo lejos, se puede ver una alta torre de pruebas con una pequeña cabina en lo alto. Se trata de una prueba de una bomba atómica en las afueras, en medio de Nevada. Eddie Machotka conduce el camión con Houdini y los Perforadores Volantes-A.

 

Plano desde abajo de la esbelta torre, la obscena protuberancia de la bomba en lo más alto. Hay un agujero cilíndrico en el suelo, justo debajo de la torre, y precisamente en ese hueco deslizan al «helado Houdini». Su cabeza, saliendo del agujero, les sonríe como un cactus de peyote. Conducen rápidamente de vuelta al bunker.

 

Eddie filma todo en tiempo real, sin cortes. La mamá de Houdini permanece en el bunker. —¡Ojos de serpiente!

 

El estruendo crece y crece. Sus rostros, agitados, se mueven de un lado para otro. Luego todo acaba, y el ruido desaparece, excepto… un insistente claxon, justo fuera del bunker. El científico desatranca la puerta y todos miran al exterior, mientras Eddie filma por encima de sus hombros. ¡Es Houdini! ¡Sí! ¡En un descapotable blanco con una corista de grandes pechos!

 

Nunca me resultó interesante el tal Houdini, y eso que ha sido fotocopiado en muchas novelas y películas, pero después de este relato, no sé que pensar. Interesante los que participan en los trucos ¿causalidad que, en cierta medida, puedan representar a ciertos estamentos? Iglesia, poder judicial y ejército.

 


LOS CHICOS DE LA CALLE 400

 

– Marc Laidlaw –

 

Bandas callejeras juveniles, en una ciudad destruida ¿Disney Landia? Las peleas entre ellas y la unión ante la presencia de enemigos externos. No queda muy claro el origen y qué son dichos enemigos, pero como mejor que no. Todo muy ciberpunk, toda la estética, el andamiaje de la misma. En estas bandas callejeras las de hay de chicas y de chicos. Gran final con lucha de todas las bandas contra el enemigo exterior. Eso recuerda ciertas filosofías absolutistas.

 

Supongo que amaba a HiLo como a un hermano. Me gustaría poder decir algo. Nos ayudamos a levantarnos. Nos damos palmadas en la espalda y miramos salir el sol dorado y naranja y de un blanco cegador. Bandas, no tengo que deciros que me parece estupendo.

 


SOLSTICIO

 

– James Patrick Kelly –

 

El prota es un ingeniero de drogas, vive como un señor, como hoy viven los grandes diseñadores del software propietario o los políticos de algunos países, y lo que hace es diseñar drogas, que también consume con gran placer. Se pasa seis meses como lo osos, pero de forma artificial, claro. Tiene una hija. Y nos vamos de copas a Stonehenge con novio incluido.

 

Como es de rigor, al suegro no le hace gracia el yerno, no sabemos al contrario. Y tras contarnos lo maravilloso de Stonehenge, sigo sin saber porqué es tan maravilloso. Decide que no soporta que su hija viva con el yerno. De modo que en un final caótico y sorpresivo, se congela para una buena cantidad de años.

 


PETRA

 

– Greg Bear –

 

Soy un feo hijo de piedra y carne, no se puede negar. No recuerdo a mi madre. Es posible que me abandonara al poco de nacer. Es más que probable que esté muerta. A mi padre, una cosa picuda y de media ala, si es que se parece a su hijo, no lo he visto nunca.

 

El jorobado de Notre Damm, pero más feo y en una extraña edad media futurista. Crisis de liderazgo y transición a otro tiempo. Una gran catedral, es Notre Dame, en medio de la nada y toda la vida se centra en ella, los que viven en la parte superior, de piedra viva, y los de la parte inferior. Yo casi podría pensar que es una parábola de la política española actual y que los de piedra tienen tanta cara por eso.

 

HASTA QUE NOS DESPIERTEN VOCES HUMANAS

 

– Lewis Shiner –

 

Es 20000 leguas de viaje submarino, pero como es de rigor, con ordenadores y conexiones. Y hemos avanzado tanto en las investigaciones que hasta podemos hacer seres parecidos a los humanos pero con branquias..

 


ZONA LIBRE

 

– John Shirley –

 

Un garito de lujo para jugar en la costa marroquí en una antigua estación petrolífera. Lo extraño es que no hayan hecho algo parecido ya en el Mar del Norte. Es independiente de los gobiernos, con lo cual es una zona de nadie donde se ven unos y otros. Nuestro héroe es un músico de rock en plena caída y una chica, que no tenemos claro si es una espía, una agente o una activista, pero se esconde, con dos colegas más. Estados Unidos está en plena ruina, Europa también.

 

Sus ignorantes y escasamente entrenados trabajadores, sus corrompidos y avariciosos sindicatos y sus normas de manufacturación menos exigentes, hicieron que la industria norteamericana no pudiera competir con el boom de la manufactura en Asia y Sudamérica.

 

Pero los más ricos podían sentir el desmoronamiento de su reino. No se sentían seguros en los EE. UU. Necesitaban otro lugar fuera, pero bajo control. En ese momento, Europa estaba descartada. América del Sur o Centroamérica eran demasiado arriesgadas. El teatro del Pacífico era otra zona de guerra. Por eso surgió la Zona Libre.

 

La fauna que hay en Zona libre se denominan minimonos, habitualmente con forma de dron, antiexhibicionistas. Drogas de diseño a todo meter.

 

Camellos callejeros de todas las razas vendían azúcar beta mezclada con beta endorfinas y conchas del propio fondo marino de Zona Libre, agujereadas y ensartadas, además de anillos cifrados de holocubos pornográficos con instantáneas de uno mismo con su esposa. ¿o con su amante?

 

Y putas de ambos sexos recorrían la calle, ofreciéndose descaradamente. Se suponía que la administración de Zona Libre regulaba toda la prostitución, pero se toleraba a las putas del mercado negro en tanto en cuanto alguien pagara por la protección de la patrulla y siempre que no se volvieran muy numerosas.

 

Estaba acabado, quemado, y pensó: «Siento que mi computador está sufriendo un cortocircuito. Todos sus componentes se están fundiendo. Mierda, pues que se fundan».

 


 
STONE VIVE

 

– Paul di Filippo –

 

Esta, al final, resulta ser un auténtico culebrón, digno de ponerlo después de comer para dormir la siesta. Primero un tipo extraño en un lugar extraño en lo que fue Nueva York, en medio de la mierda, de los pobres, de los sin nada. Lugar al que acuden los señores cuando necesitan a alguien para algo. Nuestro protagonista, por no tener, no tiene ni ojos, cosa que nos enteraremos más adelante. Se lo llevan a un lugar pijo lo cuidan y lo ponen guapo, hasta con ojos, por supuestos los ojos son terminales. En teoría es para un experimento. Luego resulta ser el hijo heredero de una inmensa fortuna y su mami, no tuvo otra ocurrencia, para darle la mejor educación posible, que arrojarlo a la basura. Culebrón total.

 

»Por favor, olvida tu abandono en la Chapuza. Sólo fue porque la buena educación es tan importante… y sinceramente creo que has recibido la mejor. Siempre te estuve observando. Scarfe detiene el cassette. —¿Cuáles son sus órdenes, señor Stone?

 


ESTRELLA ROJA, ÓRBITA INVERNAL

 

– Bruce Sterling y William Gibson –

 

Este es genial, estación espacial cutre total. Con todos sus trabajadores, distinguiendo entre civiles y militares, la Rusia sigue siendo URSS, con lo cual en la estación sigue reinando un régimen militar, pero menos. No tenemos claro porque nuestro héroe, que está hecho polvo, no puede volver a Rusia nunca. Parece un castigo. Motín de los civiles, bueno de una minoría y lo mejor de todo es el final. Es sorprendente y nada esperando. Lo de los okupas yankees es algo que se sale totalmente. Muy bueno.

 


MOZART CON GAFAS DE ESPEJO

 

– Bruce Sterling y Lewis Shiner –

 

Este es para subirle la moral a cualquiera. Al pobre Mozart ya lo ponen fatal en la peli, donde lo quiere matar “el pobre frustrado competidor”, Salieri. Y estos te lo ponen de tonto del culo con pretensiones rokeras-moteras. Será casualidad que esto se escriba como tres años después de la peli, con lo cual ya está abierta la veda para machacar a Wolfgang. Como no tenía bastante con el superpadre superautoritario, ale, le buscamos un enemigo musical y lo montamos en moto y le hacemos chaquetero. Lo siento, pero a mi me gusta Mozart, aunque siempre he pensado que si su padre lo hubiera dejado ser niño, lo mismo hubieramos perdido algunas de sus obras, pero él hubiera ganado vida, y surge el gran debate, ¿que es más importante, la persona o las obras? Creo que no es difícil la respuesta, pero sin romperse las vestiduras.

 

En cuanto a la enamorada, me parece bien que se la lleven los yankees al futuro, ya masacró económicamente un país como la Francia de entonces, pues que haga lo mismo con los USA. Claro que el mundo del pasado que dejan los del futuro es totalmente deprimente.

 

Da la impresión que los autores no tienen mucha confianza en la labor “civilizadora” de sus paisanos.

 

 

 

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