Linux Magazine – Edición en Castellano

Linux Magazine – Edición en Castellano

Se ha compartido públicamente.  –  10/1/2014

 
Cómo creo que os merecéis una explicación, ahí va:

Hace tiempo que el mundo editorial está en crisis y no sólo por lo que afecta a todos, que también —  las ventas y el número de suscripciones ha bajado considerablemente desde el 2008, sino porque aún nadie ha descubierto una buena fórmula para sustituir la vieja fórmula de la venta de publicaciones en papel.

Si os fijáis, no hay medio tradicional, sea especializada o generalista, que no lo esté pasando mal, que no tenga enormes deudas, haya tenido que reducir plantilla, o haya cerrado directamente. 

Nosotros eramos los últimos en el mercado de las publicaciones dedicadas al Software Libre y había un motivo para ello: El mercado era demasiado pequeño.

Antes de que me digáis “¡Pues podríais  haber bajado la tirada!”, aparte de que eso ya lo hicimos varias veces, tenéis que saber que los costes de producción y distribución no son lineales, es decir, varían de acuerdo con la tirada: Cuantas menos ejemplares imprimas, más caro sale por ejemplar, y cuantas menos revistas distribuyas y vendas (cosa inevitable con menos revistas en el mercado), mayor es la comisión que te cobra la distribuidora. Cuando los costes de producción y distribución amenazan con eclipsar los márgenes, tienes un serio problema, porque los costes de producción no son los únicos costes de una revista. Tienes que tener en cuenta costes de Internet, luz, salarios, alquiler, impuestos, etc.

Subir el precio de un título tampoco ayuda, porque entonces bajan las ventas (pierdes sobre todo en la compra por impulso), tienes que volver a bajar la tirada y vuelta a empezar.

Y antes de que me digáis “¡Publicidad!”, tenéis que saber que los precios y la cantidad de publicidad disponible ha caído en picado desde el bum de los banners. Todo el mundo y su perro miró a Internet y se dijo “¿Porqué estamos pagando 1000 euros la página si podemos tener anuncios en todos estos sitios?”. Bueno, ahora es cuando se está viendo porqué: ¿Cuánta gente ve de verdad los banners? ¿Hay alguien que no tenga instalado un bloqueador de anuncios? Y, aún de no tenerlo, ¿alguien los “ve” de verdad, es decir, se para a examinarlos o son simplemente ruido (un ruido muy cutre, por cierto) que hemos aprendido a ignorar? Y, dime sinceramente ¿cuándo fue la última vez que picaste en un banner? Pero no importa, así como Dios, dicen, aprieta, pero no ahoga, las empresas anunciantes, aprietan y ahogan, y se están quedando rápidamente sin alternativas al banner o al “enlace esponsorizado”. Parece que nadie les ha explicado lo de todos los huevos en mismo cesto y todo eso.

Y antes de que me digáis “¡Versión digital!”, bien, de acuerdo, los gastos logísticos y de imprenta se van, pero todo lo demás se queda porque, no vas a despedir a los escritores ¿verdad? Seguirás necesitando una oficina, luz, impresoras, papel, Internet, una plataforma, pagar impuestos, etc. Es decir, sigues teniendo gastos de producción e indirectos. Recuerda que todo se reduce a encontrar el equilibrio entre precio de venta al público, costes y margen. 

Examinemos el primer factor, el PVP: Has de saber que una publicación en papel tiene un 4% de IVA, pero una publicación digital tributa un 21%. “¡Pero el IVA se devuelve!” Sí, pero incrementa el PVP. Un IVA alto significa un producto más caro y un producto más caro, significa menos ventas. Luego está que, si quieres algo de proyección, tienes que utilizar una tienda externa, el App Store, Google Play, Lulu, Amazon, lo que sea. Estos se llevan un pico, normalmente un tercio del PVP (no el PVP menos el IVA, el PVP total). Luego el coste por el cobro en sí: PayPal, las entidades bancarias, las tarjetas, todas cobran una comisión que suele ser un fijo por operación + un porcentaje, de nuevo del PVP. Luego, de lo que te queda, llamémosle “margen 1”, has de pagar el IVA sobre el total. Y lo que queda es el margen final. En nuestro caso, vendiendo revistas a 2,99 € (porque el lector espera que el precio de una revista en digital sea sustancialmente inferior a una en papel), nos quedaba un margen final de unos 50 céntimos. Y ese, amigos y amigas, es el motivo por el cual muchos libros electrónicos en España valen tanto o más que una versión en papel. Como comprenderéis hay que vender un cantidad ingente de revistas digitales para poder llegar al punto de lo comido por lo servido, que nosotros no aspirábamos a más, ojo.

Nosotros nunca llegamos a esa cantidad.

No se pueden bajar más los costes, porque lo único que es líquido son salarios, lo demás es fijo o sube (¡esa factura de la luz!). Pero bajar los salarios afectaría la calidad de los contenidos, lo cual disminuye las ventas, por lo que vuelta a empezar.

¿Cómo lo hacen las otras publicaciones online? Pues pagando una mierda a los escritores. Por ejemplo, es normal la tarifa de 1 céntimo (¡de dólar!) por palabra o, como en el caso de Muktware y similares, 15 euros la pieza de al menos 250 palabras. Si te pasas de 250 palabras, Muktware te sigue pagando lo mismo: paga por pieza. Para haceros una idea de la diferencia entre un medio online y otro tradicional, un artículo de Linux Magazine contenía de media 4 páginas y una página contenía unas 800 palabras. Multiplica: 3200 palabras, resultado: 32 dólares o, lo que es lo mismo, 24 euros para un artículo de cuatro páginas. Un precio de esclavo.

Nosotros pagábamos unos 50 euros POR PÁGINA (de artículo original, 15 euros por página traducida), es decir, casi 10 veces más que un medio online. La versión USA paga $100 por página y, eso está en el margen bajo de lo que se debería pagar. ¿Por qué tanta diferencia? Escribir es escribir, consume el mismo tiempo y esfuerzo indiferentemente del medio en el que se publique.

Nadie se ha hecho rico trabajando para Linux Magazine, pero, que menos que hacer que valga la pena difundir tus conocimientos. ¡Que escribir también es trabajo!

Y, ahí lo tenéis. La difusión de contenidos a precios bajos o gratuitos está muy bien mientras hayan voluntarios para generarlos, pero no esperéis contenidos de alta calidad o regularidad, que cuando la gente se cansa, no hay margen para motivarles a seguir o ser mejores.

Por eso creíamos en Linux Magazine. Creíamos que había un lugar para una revista a un precio justo, incluso ajustado (aunque muchos no lo veían así) y unos salarios decentes para lo creadores.

Pero no ha podido ser. 

Paul

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