A información pública el ATI de Garoña

arton3414-21106A información pública el ATI de Garoña

En el día 28-II-2014 se ha abierto el plazo de información públicaVentana nueva de la evaluación de impacto ambiental para el Almacén Temporal Individualizado (ATI) de la central nuclear de Garoña (Burgos). Se trata de un paso que posibilita el desmantelamiento de la central pero también su reenganche a la red. Desde Ecologistas en Acción se considera que la central es la más insegura del estado español, por lo que se exige al gobierno que no abra la puerta a una posible renovación, y que el cese definitivo decretado en verano de 2013 sea, efectivamente, para siempre.

El ATI es necesario para almacenar el combustible nuclear gastado, que actualmente se almacena en una piscina junto al reactor, tanto si la central se va a desmantelar, como si quiere seguir funcionando, pues la piscina tiene capacidad para que la central funcionase 3 años más. Consiste en una losa de hormigón sobre la que se depositan los contenedores con el material radiactivo, refrigerados por aire. Este proceso se lleva a cabo una vez que el combustible a reducido su temperatura tras un periodo refrigerado por agua en la piscina. Nuclenor, la empresa propietaria de Garoña, extrajo en diciembre de 2012 el combustible gastado del núcleo y lo depositó en la piscina para ahorrarse el nuevo impuesto de gestión de residuos radiactivos. La empresa ha sido expedientada por realizar tal acción sin permiso del Ministerio de Industria.

La capacidad de la piscina de Garoña daría para que la central funcionara otros tres años desde una hipotética reconexión, por lo que el ATI resultaría también imprescindible para que la central siguiera funcionando. La construcción de una instalación como esta requiere de un plazo relativamente breve desde que se le otorga el permiso: el ATI DE Ascó (Tarragona) se construyó en año y medio aproximadamente. El plazo de construcción más la obtención de los permisos debería terminarse en menos de 3 años, si se quiere que la central siga funcionando, puesto que el ATC no va a estar disponible en ese plazo. Sin embargo este plazo podría ser más largo si se trata de proceder al desmantelamiento.

Estamos asistiendo, por tanto, a un nuevo acto de las autoridades para facilitarle a Nuclenor el reenganche de la central a la red. Esta empresa ha rechazado hasta ahora todas las oportunidades para rearrancar Garoña simplemente porque no le interesa en las actuales condiciones, dadas las incertidumbres que rodean al funcionamiento de la central. Por un lado están las incertidumbres políticas, puesto que el color del gobierno podría cambiar en 2016, pero sobre todo están las incertidumbres técnicas.

A los 150 millones de euros de reparaciones impuestas tras las pruebas de estrés realizadas a raíz del accidente de Fukushima se uniría la necesidad de realizar una minuciosa inspección mediante ultrasonidos para descartar posibles fisuras en la vasija del reactor similares a las que aparecieron en varias centrales Belgas construidos por la misma empresa. Aún con esto, el riesgo de que se produjeran nuevas averías en una instalación obsoleta daría al traste con el beneficio de Nuclenor o, en el peor de los casos, podría generar un accidente de consecuencias catastróficas.

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