libros-libros-libros-4 El poder de las redes

6 - el poder de las redesAutor: David Ugarte, que es socio del Grupo Cooperativo de las Indias, y lo cede al dominio público.

La maquetación y el diseño de la edición en papel son obra de Beatriz Sanromán y Beto Compagnuci que también ceden su aportación al dominio público.

Qué puedes hacer con este libro:

Puedes, sin permiso previo de los autores y editores, copiarlo en cualquier formato o medio, reproducir parcial o totalmente sus contenidos, vender las copias, utilizar los contenidos para realizar una obra derivada y, en general, hacer todo aquello que podrías hacer con una obra de un autor que ha pasado al dominio público.

Qué no puedes hacer con este libro

El paso de una obra al dominio público supone el fin de los derechos económicos del autor sobre ella, pero no de los derechos morales, que son inextinguibles. No puedes atribuirte su autoría total o parcial. Si citas el libro o utilizas partes de él para realizar una nueva obra, debes citar expresamente tanto a los autores como el título y la edición. No puedes utilizar este libro o partes de él para insultar, injuriar o cometer delitos contra el honor de las personas y en general no puedes utilizarlo de manera que vulnere los derechos morales de los autores.

¿De qué trata este libro?

Evidentemente sobre redes. Pero no solo de redes de ordenadores.

Breve historia de las redes sociales

Nunca está de más penetrar en esto. Hace una breve explicación de las tipologías de redes: centralizada, descentralizada y distribuida. Cosa, que en principio suena como muy ténico. Pero a medida que va desarrollándose el libro, se ve claro a donde quiere llegar. Y se nos muestra el uso “ideológico” que se puede hacer de cada estructura de red. Tanto a nivel virtual como real, esto es: “persona a persona”.

De la pluriarquía a la blogsfera

Toda red distribuida es una red de iguales, en un sistema de este tipo, la toma de decisiones no es binaria. No es «sí» o «no». Es «en mayor o menor medida».

Cuando Himanen escribió «La ética del hacker», su modelo se basaba en las comunidades de desarrollo de software libre. Unos años después, la misma lógica de la información distribuida había llegado al terreno de la información general y construcción de opinión pública. La clave: las bitácoras (blogs).

Los bloggers representan lo contrario del periodista. Como los hackers de Himanen, rara vez se especializan, escriben por igual sobre los avatares de su vida personal que sobre temas de actualidad internacional o local.

Resumiendo, la gran red global de bitácoras (la «blogsfera») representa el primer medio global de comunicación distribuida y reproduce todas las categorías de la «ética hacker».

La primavera de las redes

Importancia que han tenido las redes en las últimas decadas en las diferentes contestaciones ciudades contra los poderes constituídos.

La lírica de las redes es un canto del goce, de la felicidad provocada por el cambio. Es una lírica rebelde en tanto que la rebeldía se incorpora a la teoría de las redes sociales: al cantar la felicidad producida por el cambio, por la innovación, al aumentar la expectativa del premio a recibir por quien se una, invita a reducir el umbral de rebeldía del oyente impulsando la extensión de los nuevos comportamientos y, precisamente por ello, la cohesión social.

Ciberactivistas

Lo que si sabemos es que todos los movimientos relevantes y auténticamente distribuidos de la última década han tenido dos fases necesarias:

1. Deliberación: localizada en foros y blogs, necesariamente «minoritaria», cuaja los nuevos consensos, que, traducidos en consignas se convertirán en movilización.

2.- Movilización: articulada sobre herramientas de difusión (YouTube pero también Facebook o incluso, en mucha menor medida de lo relatado por los medios, Twitter) y de comunicación directa uno a uno como los SMS o archivos digitales con carteles o adhesivos para que cada cual los reproduzca y difunda.

Un ciberactivista es alguien que utiliza Internet, y sobre todo la blogsfera, para difundir un discurso y poner a disposición pública herramientas que devuelvan a las personas el poder y la visibilidad que hoy monopolizan las instituciones. Un ciberactivista es una enzima del proceso por el que la sociedad pasa de organizarse en redes jerárquicas descentralizadas a ordenarse en redes distribuidas básicamente igualitarias.

Ciberturbas

Como señalaba Manuel Castells en un excelente documental sobre la ciberturba del 13-M firmado por Manuel Campo Vidal, estos movimientos tienen el carácter de una «revuelta ética», no existe siquiera un programa mínimo, sino la expresión de unas peticiones muy sencillas ligadas a la naturaleza reactiva del movimiento.

Eso es exactamente una ciberturba, la culminación en una movilización en la calle de un proceso de discusión social llevado a cabo por medios electrónicos de comunicación y publicación personales en el que se rompe la división entre ciberactivistas y movilizados. Es la red social en su conjunto la que practica y hace crecer el ciberactivismo, desde la periferia hacia el centro.

Ciberactivismo

Toda estrategia que persigue el cambio de la agenda pública, la inclusión de un nuevo tema en el orden del día de la gran discusión social, mediante la difusión de un determinado mensaje y su propagación a través del «boca a boca» multiplicado por los medios de comunicación y publicación electrónica personal.

Por eso el modelo de ciberactivismo más frecuente es el que busca la adhesión a una campaña cuyos objetivos y medios han sido diseñados estratégicamente a priori por un nodo organizador.

Esto, a su vez, obliga a cuidar una serie de elementos de la información:

1. Documentación.

2. Discurso.

3. Elegir los destinatarios últimos de la acción.

4.- Diseño de herramientas.

5.- Visibilidad.

La regresión de la web 2.0

Parece que los protagonistas de la revolución tunecina o de las movilizaciones post-electorales iraníes habrían sido twitter y Facebook, no los blogs.

Parece que la dupla Libro de caras-Twitter ha ganado millones de usuarios y sin duda, erosionado el rol político de los blogs. Las consecuencias no son menores.

Adhesión. Esta es la clave de la comunicación y la política en Libro de caras. La palabra pertenece en ella al líder, que por primera vez se comunica directamente con una masa de adherentes que ya no viven en foros y blogs, sino en pequeñas fichas donde el tamaño mismo de los mensajes difícilmente permite generar reflexiones alternativas y espacios deliberativos autónomos.

Los nuevos servicios estrella serán pronto jaleados por los medios tradicionales. La campaña presagia ya una estrategia de recentralización de la red en la que Google ha sido pionera. La cultura de la red, que ya había pasado de la interacción de la blogsfera al participacionismo de la Wikipedia, se precipitaba hacia un escalón aún más bajo: la «cultura de la adhesión». Como hacía Franco y quiere hacer el PP.

Desde 2008, Libro de caras y Twitter, dos redes centralizadas basadas en la cultura de la adhesión, se convierten, en parte gracias al tranquilizador reenfoque obamista, en los favoritos de la prensa del mundo.

Los ciberactivistas chinos pronto descubrirán lo fácil que es censurar o eliminar cualquier medio de comunicación centralizado. Fan-Fou, la versión local de Twitter, se cierra de la noche a la mañana durante los conflictos étnicos en el oeste del país. In-Q-Tel, el fondo de inversiones de la CIA, centra sus inversiones en empresas dedicadas a espulgar y analizar la ingente cantidad de información centralizada por los cada vez más masivos libros de cromos del siglo XXI.

Visto ahora con cierta perspectiva, en el periodo 2002-2010, el de la llamada web 2.0, distinguimos tres fases caracterizadas por la preeminencia mediática de un tipo de software o servicio, una topología de red y una forma cultural característica bajo la que se viven las formas de relación derivadas:

  1. Blogsfera (red distribuida) y cultura de la interacción (experiencia social de plurarquía en un entorno definido por la lógica de la abundancia)
  2. Wikipedia y servicios web participativos (red descentralizada) y cultura de la participación (la generación artificial de escasez se justifica sobre el discurso dospuntocerista, el rankismo y el participacionismo se convierten en moneda de cambio)
  3. Facebook/Twitter (red centralizada), con la reemergencia de una cultura de la adhesión llevada al paroxismo por los libros de caras.

Si el 15M nos muestra los peligros de la «cultura de la adhesión» para el ciberactivismo, la casi contemporánea revolución tunecina nos devuelve a la importancia y la potencia de abrir y alimentar largos y profundos procesos deliberativos. Si la censura china, cerrando de un golpe FanFou, el Twitter vernáculo, nos muestra la debilidad intrínseca de todo sistema centralizado, las dificultades de la represión iraní para localizar y acallar millares de blogs críticos, cada cual en un servidor diferente y con su propio nombre de dominio, nos devuelve al mundo del swarming y la robuztez de las redes distribuidas.

(Nota del blog, si has leído con cuidado el título de propiedad del libro y si estás interesado en tenerlo para leerlo (al ser en pdf no puedes usarlo para nivelar la consola, tampoco para que las visitas lo miren y se impresionen por el título). Me mandas un correo y te lo envío.)

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