10.- El siglo XI en primera persona (Adaptación).

1. Actitud de los Reyes de Taifas durante la campaña de Granada.

220px-Al-Ándalus_caligrafía_árabeSegún nuestro cronista el Emir había prometido entregar Granada a al-Mutamid.Yo soy un hombre del Magrible dijoa quien no ha traído aquí el afán de ganar dinero ni tierras… Tu sabes las acusaciones que pesan sobre el señor de Granada y cómo temo la intervención en estos pleitos del rey cristiano, mi propósito no es otro que el de liberar la ciudad. Cuando ella esté en mis manos, no podré retenerla desde Berbería, aquí, entre los territorios de al-Andalus. Por consiguiente, te la entregaré, puesto que tú sabes mejor lo que se ha de hacer con ella y estás más indicado que yo para disponer lo que conviene a los ciudadanos.” (Cap XI Ibid).

Estas palabras gustaron a al-Mutamid -no porque esperara dicha herencia-, esperaba que la entrega del granadino no fuera fácil, con lo que se iniciaría un asedio, y este redundaría en su favor. De todo lo conversado con el Emir no comunicó nada a Abd Allah. Al-Mutamid estaba atado de pies y manos por el Emir, igualmente le sucedía a Ibn al-Aftas. El señor de Almería se había fortificado en su ciudad, en espera de acontecimientos, todos aguardaban de forma expectante la terminación del asunto de Granada. Y todos tenían en cuenta un refrán que aún no se había inventado. “Cuando las barbas de tu vecino…”.(Refranero castellano).

El sultán granadino consideró que la quietud de los restantes era un apoyo implícito al Emir, de modo que les dirigió un escrito en los siguientes términos: “Lo que hoy me pasa a mí os ocurrirá pronto a vosotros. Hoy me toca a mí, y mañana será vuestro turno.” (Cap XI Ibid). Todos enseñaron la carta al Emir, que se indigno sobremanera con el granadino y bajo su dictado, todos les enviaron la misma respuesta:Lo que tú quieres es mancharnos con tus crímenes.” (Cap XI Ibid). Por las respuestas recibidas se dio cuenta el granadino de que estaba perdido, pues, de una forma o de otra, todos estaban contra él. “Nunca había pensado que la situación llegara a ese punto. Llegada la situación al punto que no podía preverse por el razonamiento, fue cuando sin perder una hora, me dirigí a rendirme al Almoravid”. (Cap XI Ibid).

2. Los almorávides contra Almería.

En cuanto sometió a Granada, lo primero que hizo el Emir fue enviar el ejército sobre Almería. El retraso del almeriense en acudir a su llamada lo había interpretado como una rebelión, esta dilación solo podía obedecer a un acuerdo con el granadino. Alcazaba-almeria

Por donde pasaba el ejército almoravid, la rendición era la forma de acogerlo, así se fueron rindiendo todos los castillos de Ibn Sumadih, hasta que las tropas llegaron a las puertas mismas de Almería. Al tener noticia de la llegada de las mismas, el príncipe murió, le sucedió su hijo Muizz al-Dawla. Pero antes de consolidar la rendición de Almería, el Emir tuvo que encaminar su esfuerzo contra Ibn Ahhad, ya que Sevilla era mucho más importante que Almería.

3. Las relaciones entre Al-Mutamid y el Emir.

La noticia de la toma de Granada por el Emir, no le hizo ninguna gracia a Mutamid, pues si uno había negociado con los cristianos, el otro también.

murallas-SevillaEl Emir necesitaba algún pretexto para invadir Sevilla, Mutamid se encaminó a Cordoba y desoyó todo tipo de consejos para entrevistarse con el Emir, a Ibn al-Aftas le dijo: “Ponte a salvo, porque ya ves lo que le ha ocurrido al señor de Granada y lo que mañana me ocurrirá a mí.” (Cap XI Ibid). La ida a Córdoba de Mutamid, no era para el Emir sino una clara muestra de su culpabilidad, varias veces le envió mensajeros invitándole a una entrevista, así cuanto más se negase, mayor era su culpabilidad. La respuesta de Mutamid fue: “Eso estaba justificado cuando tu eras nuestro huésped y te proponías hacer campañas contra los infieles. Entonces estaba yo obligado a ayudarte con mi persona y con todos mis bienes. Pero ahora no eres más que un vecino, como lo fueron Badis o su nieto. Tienes, además, mucha más fuerza que yo, para hacerme mal con tus tropas. Por tanto, no me es posible meterme a ciegas en el peligro, ya que seguramente lo que deseas es apoderarte de mis estados, puesto que Granada no tiene para ti valor, si no se le añaden los demás territorios de al-Andalus.” (Cap XI Ibid). La respuesta del Emir fue exigirle que hiciera vida de ribat contra los infieles y que suprimiese todo tipo de alcabalas extra canónicas, sabía que a esto y a otras cosas que le exigía, al-Mutamid no podía hacerlo. Con lo que ya tenía una excusa para suprimirlo.

Ibn Abbad se decidió por resistir todo lo que pudiera, con lo que fue a la guerra. El Almorávid comenzó a intrigar en los castillos sevillanos, siguiendo el esquema granadino, y los súbditos se sublevaron, al-Mutamid pidió ayuda al rey cristiano, pero Alfonso vio el asunto muy complicado y se desentendió. No obstante, fue la excusa definitiva para el Emir y prueba de la traición del sevillano: “Me he apoderado de tu carta el rey cristiano y de tu petición de que venga a reunirse contigo”. “Si lo hubiera hecho alegre y petulantementecontestó Mutamid – , antes de que invadieras mis territorios, merecería censura; pero después que he visto que lo que quieres es matarme, la necesidad me ha forzado a hacerlo, para resistir aunque sólo sea un día más.” (Cap XI Ibid).

Esta respuesta era para el Emir una rebelión y una desobediencia, de modo que consultó a los alfaquíes la legitimidad de una guerra, recibió la respuesta oportuna y deseada, con lo cual su conciencia quedo lavada y dio la oportuna orden al emir Sir para que avanzase contra Ibn Abbad, el asedio a Sevilla fue de verdad, y duró más que la toma del resto de las fortalezas que le pertenecían. También conquistó Córdoba, donde murió el hijo de al-Mutamid, al-Mamun y sus dos visires. La ciudad cayó por la deserción de sus habitantes. Mutamid vinculaba la resistencia de Sevilla a la de Córdoba, y cuando está se rindió, perdió todas las esperanzas, había agotado todos sus bienes en la defensa.

El emir Sir terminó entrando en Sevilla, por la fuerza, contó con la ayuda de algunos de sus ciudadanos. “Murió mucha gente en el asalto y ni siquiera fueron respetadas las mujeres, porque no se pudo refrenar la furia de los soldados por la resistencia que opusieron las gentes de Sevilla en favor de su rey. El mismo Sir, asombrado del celo que veía poner a los sevillanos en el combate, decía: “Si hubiera querido tomar una ciudad cristiana, seguramente no me habría opuesto tamaña resistencia.””(Cap XI Ibid).

bonifaz_01Entraron por el río, punto más vulnerable. Sevilla se tomó justo un año después de la toma de Granada. Hubo también matanzas en Carmona y en Ronda, pues ambas se resistieron a la toma. Cuando se apoderó de Ibn Abbad lo envió con toda su familia a Mequínez, donde ya estaba el granadino, por orden del Emir.

Una vez terminados con estos asuntos, el Emir decidió volver a Marruecos, se iba cargado de riquezas, repartió entre el ejercito parte de los conquistado y también repartió algo entre la familia.

A Abd Allah le ordenó que residiera en Agmat, donde lo alojó en su palacete, en la parte antiguamente destinada al harem.

4. Destronamiento de al-Mutawakkil

OLYMPUS DIGITAL CAMERAIbn al-Aftas intentó hacerse amigo de Ibn al-Ahsan, y hacía todo lo que le pedía, aún así tenía claro que su fin se acercaba, Ibn al-Ahsan se dedicaba a intrigar en su contra, en su propia capital, al tener noticias de ello, se separó de los almorávides e intento una acercamiento a los cristianos. Con este acto dio justificación jurídica a su persecución y acusación.
Su hijo le dijo: “Ya has visto lo que les ha pasado a los demás, que obraron como tú. Aunque juegues limpio con el Almorávid, no le darás entera satisfacción más que abdicando en favor suyo y poniéndole en posesión de sus estados. Resígnate, pues, a vivir retirado y a despojarte de tu soberanía, y hazlo cuanto antes, para conseguir su amán.” (Cap XI Ibid). Pero el padre dio como necio su aviso. En vista de ello, el hijo tomó a su familia y bienes y se puso a salvo fuera de Badajoz. Teniendo muy en cuenta el consejo que le había dado a su padre. El cual aún pensaba que el destino me depare cosa muy distinta”.(Cap XI Ibid).

Sir no tenia experiencia ni como militar, ni como político, su experiencia era como liante, aquí no hay más remedio que recurrir a un clásico comola Zizaniede los inmortales Uderzo y Goscinny, para poder definir con claridad el carácter de tan repulsivo individuo. Y la campaña contra al-Mutawakkil no fue militar, usando sus propias palabras: “no hay mejor manera de derribar a alguien que apedrearlo con su propia piedra”, siempre fiándonos de nuestro fiel cronista. (Cap XI Ibid). Para esta delicada misión escogió a un andaluz que tenía una larga experiencia, tanto en el combate, como en la conspiración, Ïbn Rasid, que en esos momentos estaba encarcelado, a él le confió el negocio de Badajoz.

Este entró en Badajoz e intrigó todo lo que pudo y con todo el que pudo, de todos los estamentos y clases, por fin consiguió que se abrieran las puertas y entraran sus soldados, detuvo a Ibn Rasiq y a sus dos hijos al-Fadl y al-Abbas y se apoderó de todas sus riquezas. Posteriormente Sir, usando como excusa las inmensas riquezas y el trato con los cristianos, lo mandó ejecutar, así como a sus dos hijos, mientras que a las mujeres de la familia, las consideró botín de guerra. A partir de ese momento, toda la comarca quedó en manos de los Almorávides. El hijo de Ibn al-Aftas que pudo escapar, se pasó a los cristianos y se dedicó a hacerles la guerra.

 

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