libros-libros-libros-8 Lucía Sánchez Saornil: Poeta, periodista y fundadora de Mujeres Libres

anarquistasrepresaliados1

(Introducción y selección de Antonia Fontanillas Borràs y Pau Martínez Muñoz), Madrid, Asociación LaMalatesta, 2014, 239 pp.
Captura de pantalla de 2015-03-29 22:52:42

Uno no puede ocultar su añoranza y su admiración por Antonia (1917-2015) tan dedicada a comunicar, proporcionar datos sobre militantes cenetistas y anarquistas o evocar y suscitar estudios y eventos, relacionar entre sí a varios estudiosos y estudiosas (La profesora Rosa María Martín Casamitjana escribió un artículo “Lucía Sánchez Saornil. De la vanguardia al olvido”, en DUADA revista de Estudis Feministes, núm 3, 1992. Y a propósito de Elena Samada, puso esta nota “Sobrina de América Barroso con la que Lucia Sánchez Saornil compartió casa y familia desde 1937 hasta su muerte en 1970. Debo agradecer a la tenacidad investigadora de Antonia Fontanillas el haber dado con ella.”), hasta pocos meses antes de que se muera, a los 98 años. Con toda la razón, Pau Martínez, coautora del libro, la caracterizó así: La voz directa y fresca de Antonia, una activista, luchadora, mujer de bandera, libertaria hasta la médula. Y también era toda sencillez, con mesura al hablar de compañeros y su visión nunca dejó de ser clarísima :

Es verdad que el problema a resolver queda en pie: cuando una revolución determina la caída de un régimen, ¿cómo asumir sus responsabilidades los anarquistas y anarcosindicalistas?, ¿cómo actuar y avanzar hacia la reconstrucción social y escapar al propio tiempo a tres peligrosas trampas que nos tiende la historia: la dictadura propia, la participación en el poder y, sobre todo, el riesgo de ser eliminados?

 Además, debiendo afrontar una guerra, tan real y concreta como la continuidad de la vida económica, como fue el caso en 1936. La posición más coherente, según mi opinión, es la de José Peirats, entonces y después. En vida y en pensamiento. Evolucionado hacia una posición menos radical, nunca transigió con la colaboración política circunstancial y menos con la dictadura propia.Ser levadura, motor y fuerza ejemplar en los sindicatos y junto al pueblo, con el pueblo, avanzar, empujar, hacia una y junto al pueblo, con el pueblo, avanzar, empujar, hacia una mejor sociedad.

(Sonya Torres Planells Antonia Fontanillas Borrás Lola Iturbe Arizcuren Vida e ideal de una
luchadora anarquista, Barcelona, Virus, 2006, p. 54. http://www.viruseditorial.net/pdf/LIturbe.pdf) Y creo que se le puede aplicar a Antonia la última frase de su presentación de Lola Iturbe y su compañero Juanel:

“[…] por encima de todo, ahí están las vidas rectas y generosas de Juanel y Lola Iturbe. Vidas de acción sin otra ambición que su abnegada entrega al ideal.”

Otro rasgo de generosidad de Antonia fue dedicar sus postreros anhelos, con el auxilio (generoso) que le prestó Pau Martínez, a elaborar el hermoso y ponderado homenaje a Lucía Sánchez Saornil. Y contó con la colaboración de los familiares de Lucía, que supieron intuir la entrega de Antonia Fontanillas.

Lucía Sánchez Saornil nació en Madrid en 1895, su padre era telefonista y ella empezó a trabajar de operadora en la compañía Telefónica en 1916. Alternaba su oficio con clases de pintura y empezó a publicar poemas el mismo año. Lucía era, por lo tanto, una proletaria culta y si bien se inspiró en la poesía romántica, hay que recalcar que se precipitó en la corriente más audaz el ultraísmo. Este escuela, que brotó y se marchitó rápidamente, la sintetizo así: la metáfora a partir de la realidad y el abandono del amplio sentimentalismo del poeta. Por ser asalariada y mujer, Lucía no podía frecuentar las tertulias y discusiones en cafés; adoptó el seudónimo de Luciano de San Saor.

Para mí, sus poemas rompen en parte con los tópicos. Y se observa en un extracto de 1917, un poema de 1919 y otro extracto de 1920 :

[…]Tal que un rito pagano, a la luz postrimera,
como a un dios, en el templo del jardín florecido,
me ofrendaste el exvoto de tu cuerpo de cera.

POEMA EN EL AGUA

Íbamos trillando estrellas…
Tus manos iban a una caza
de estrellas partidas
pero ellas te burlaban
escurriéndose entre tus dedos abiertos.
Las palabras, como pájaros,
se ahogaban en el agua.
Pasaba la brisa
-adioses de abanico en nuestras frentes-
Tenías un aire desmayado
que te iba bien.
Músicas colgaban de tus labios.
-Y por qué no había de ser
esta noche
nuestro viaje a la luna?
¡Oh! no tendríamos más que dejarnos caer!
[…] alcanzaremos todas las audacias;

NOSOTROS EDIFICAREMOS
LAS PIRAMIDES INVERTIDAS.

En plena influencia ultraísta, en 1920, Lucía anhela el cambio social con la pirámide-jerarquía-social invertida, y pregona, acaso inconscientemente, el repudio del capitalismo del marxismo leninismo de la URSS y la destrucción de la misma pirámide, que no puede existir al revés, se convierte en edificio casi horizontal.

Como poeta con un seudónimo masculino, brinda Lucía la sensualidad amorosa, la magnificencia del gozo sexual. Tratándose de una poetisa proletaria del periodo 1916-1920, es un atrevimiento demoledor.

Esta afirmación pública de ser humano que ama y disfruta del amor carnal, y anhela un cambio social con “pirámides invertidas”, puede explicar el compromiso social que fue adquiriendo en las luchas sindicales en su puesto de trabajo en la Telefónica. Con el advenimiento de la II república Lucía adhirió, en cuerpo y alma, a la confederación anarcosindicalista CNT.

Por sus dotes intelectuales fue incorporada a la redacción del diario confederal CNT de Madrid. Y tampoco se limitó a esta tarea, Lucía se adentró en las posturas anarquistas para cuestionarlas, mejor dicho amenazarlas desde la propia lógica que propagan, a partir del papel de la mujer.

Y publicó en el diario cenetista Solidaridad Obrera una serie de cinco artículos intitulados “La cuestión femenina en nuestros medios”. Incluso hoy por hoy no pierden su vigor críticas como:

Supongamos que la Confederación Nacional del Trabajo tiene un millón de afiliados. ¿No debería tener otro millón, cuando menos, de simpatizantes entre las mujeres? Como vemos, no está ahí la dificultad, la dificultad está en otra parte: en la falta de voluntad de los propios compañeros.
He visto muchos hogares, no ya de simples confederados, sino de anarquistas (¿!?) regidos por las más puras normas feudales. […]

La madre es el producto de la reacción masculina frente a la prostituta que es para él toda mujer. Es la deificación de la madre que lo ha albergado. […]

La mujer, en cambio, es el individuo, el ser pensante, la entidad superior. Por la madre queréis excluir a la mujer cuando podéis tener mujer y madre, porque la mujer no excluye nunca a la madre. […]

Para un anarquista antes que el trabajador está el hombre, antes que la madre debe estar la mujer. (Hablo en sentido genérico.) Porque para un anarquista antes que todo y por encima de todo está el individuo.

A propósito de grupos mixtos de jóvenes en CNT, Lucía observaba que los muchachos planteaban antes la cuestión sexual que el problema laboral.

Y he visto dos modos de reacción femenina ante esta actitud. Uno, el rendirse inmediatamente a la sugestión; camino por el que la mujer no tarda mucho en reducirse a juguete de los caprichos masculinos, alejándose por completo de toda inquietud social. Otro, el desencanto; en que la mujer que traía inquietudes superiores y aspiraciones más altas se retrae decepcionada y acaba retirándose de nuestros medios. Sólo logran salvarse algunas pocas de personalidad acusada que han aprendido a medir por sí misma el valor de las cosas.

(Textos publicados en Mujeres Libres España 1936-1939, edición de Mary Nash, Barcelona, Tusquets, 1975, pp. 44, 56-57, 60.)

El impacto de esta serie de artículos fue grande como se deduce del libro de Torres Planells y Fontanillas Borrás dedicado a Lola Iturbe :

Nuestra querida compañera Lucía Sánchez Saornil ha publicado en las columnas de Soli [Solidaridad Obrera] un trabajo muy atinado y, sobre todo, muy veraz, aunque un tanto amargo, sobre la educación sociológica de las mujeres en nuestros medios.”

(Primera frase del artículo de Lola Iturbe « Un tema viejo: La educación social de la mujer », en Tierra y Libertad, 15 de octubre de 1935; Lola Iturbe Arizcuren Vida …o. c., p. 140.) Y Antonia Fontanillas eligió otras citas del citado escrito dedicadas a Lucía :

Por fortuna, hay una mujer veraz, no implora, y lanza el « Yo acuso » contra ese ambiente masculino que rara vez se ha preocupado de la emancipación femenina en otros aspectos que no hayan sido la cuestión sexual […] Los compañeros, tan radicales en los cafés, en los sindicatos y hasta en los grupos, suelen dejar en la puerta de su casa el ropaje de amantes de la liberación femenina.”

(Lola Iturbe Arizcuren Vida …o. c., p. 48.)Lucía no se conformaba con ser una sindicalista anarquista feminista (Se debe pensar en Federica Montseny, Margarita Nelken y Dolores Ibárruri que, en los campos anarcosindicalista, socialista y comunista incondicional de la URSS, competían con otros dirigentes masculinos de sus organizaciones, sin proyectar una tendencia femenina.) sino que iba propiciando una corriente que culminó en 1936 con la creación de un grupo de trabajadoras, que adoptó el nombre de Mujeres Libres, y que no eran únicamente de la Confederación Nacional del Trabajo, sino que aceptaba también a Amparo Poch, del Partido Sindicalista. (El Partido Sindicalista, recién fundado por Ángel Pestaña, celebérrimo anarcosindicalista, discrepaba de la tendencia de CNT en aquel entonces y abogaba por un partido político, bastante municipalista, y que orientase a la CNT.)

Cuando se formó Mujeres Libres, Lucía ya era periodista en el diario CNT de Madrid, con experiencia sindical y literaria, y 41 años en 1936. Con Amparo Poch, médica de 34 años y con otra valiosa experiencia, ambas fueron, indudablemente, el ariete, las decididas incansables estimuladoras de Mujeres Libres.

Es preciso tratar brevemente si Lucía era o no lesbiana porque es un aspecto que muchas intelectuales han tomado como estandarte. No las voy a criticar. Antonia tomó el partido en su libro con Pau Martínez de cuestionar esa interpretación, apoyándose en el testimonio de una allegada de Lucía. Otros testimonios de compañeras de Mujeres Libres tienden a confirmar el lesbianismo de Lucía.

Ella misma no nos dejó ningún manifiesto homosexual y su compañera tampoco. Por supuesto, en la España de 1920-1939 los ánimos no eran para nada receptivos al problema, que fuesen antifascistas burgueses-sas o anarcosindicalistas. Lucía formó su pareja con una amiga dentro de Mujeres Libres, en 1937 y sólo su muerte en 1970 las separó a ambas.

Y creo que para Lucía muchísimo más vital era la postura defendida por Mujeres Libres en septiembre de 1936:

La empresa más urgente a realizar en la nueva estructura social es la de suprimir la prostitución. Antes que ocuparnos de la economía o de la enseñanza, desde ahora mismo, en plena lucha antifascista aún tenemos que acabar radicalmente con esta degradación social. No podemos pensar en la producción, en el trabajo, en ninguna clase de justicia, mientras quede en pie la mayor de las esclavitudes: la que incapacita para vivir digno.
(En la revista de Mujeres Libres, intitulada Mujeres Libres, en la edición Mujeres Libres, 65 días de la Revolución, o sea el 22 de septiembre de 1936; en Mujeres Libres España 1936-1939, p. 183.)

Evidentemente, en una sociedad tan machista como era la España de aquellos tiempos, la respuesta de la mayoría de los y las cenetistas, los trabajadores, las trabajadoras, las voluntarias y los voluntarios en los frentes antifascistas fue no sólo la indiferencia sino el adoptar las más ramplonas tradiciones militaristas. Las milicianas fueron apartadas de las trincheras (para lavar la ropa o cocinar)en la retaguardia los prostíbulos se mantuvieron abiertos.

A pesar de los pesares, Mujeres Libres bregó por emancipar a las prostitutas y por la lucha que tenía que aplastar el fascio.

¿Qué otras facetas de Lucía Sánchez Saornil nos aporta la obra de Antonia Fontanillas y Pau Martínez?
De la selección de textos y de algunas citas surge el día a día, de la conciencia anarcosindicalista feminista sincera:

Antes del 19 de julio de 1936:

[…] rechazamos enérgicamente toda responsabilidad en el devenir histórico, en el que la mujer nunca ha sido actriz, sino testigo obligado e inerme. […]

¿Declaración de guerra acaso? No, no. Compenetración de intereses, fusión de ansiedades, afán de cordialidad a la búsqueda del destino común. Deseo de aportar a la vida el sentido de equilibrio que le falta, y de donde provienen todos sus males.
Pero esto es ya más que feminismo. Feminismo y masculinismo son dos términos de una sola proporción; hace algunos años un periodista francés, Leopoldo Lacour, halló la expresión exacta: humanismo integral. […]

(Léopold Lacour, crítico teatral, publicó en 1896 un cortísimo artículo con dos frases en que se apoyaba Lucía […] la mujer, o sea toda una mitad del género humano, reivindicaba su derecho, todavía desconocido. […] la tendencia a unificar las dos modalidades del género humano [para el autor la muerte y la vida]; es, en una palabra, la búsqueda de la Humanidad integral. […] http://gallica.bnf.fr/ark:/12148/bpt6k55265114.image Traducido al castellano en 1908.)

MUJERES LIBRES busca la recta infinita de la acción directa y libre de las multitudes y los individuos. Hay que edificar la vida nueva por procedimientos nuevos. […]
[Mujeres Libres, n° 1, 1° de mayo de 1936, pp. 82-83]
[…] En cualquier diccionario hallaremos que “democracia” quiere decir gobierno del pueblo, y la democracia, no es, ni con mucho, el gobierno del pueblo, sino el gobierno de una clase. […]
En un instante no le importa contradecir su obra de un siglo; y así hemos visto como en Alemania, en Italia y en otros países, para contener el avance de los pueblos, que la rebasaban, se ha echado en brazos de la reacción. […] entrega las llaves al fascio, si no se convierte en fascio ella misma de la noche a la mañana. […]
[Mujeres Libres, n° 2, junio de 1936, p. 85]

[…] Hacia Rusia es hacia donde la inquietud de muchas mujeres “nuevas” vuelve los ojos esperanzadas. Propagandistas verbosos y profusa literatura nos han dado a conocer una Rusia quimérica, paraíso de las mujeres; y ahora, de pronto, la noticia apuntada dejará perplejo al Mundo femenino, ¿no ha de interrogarse de dónde proviene esta extraña coincidencia entre la Alemania fascista y la Rusia soviética?
[Mujeres Libres, n° 3, julio de 1936, p. 89]

(La noticia apuntada se refiere a: La detención en la URSS de la esposa de Erich Mühsam, poeta, militante anarquista judío y dirigente en las insurrecciones obreras de 1918-1919 en Baviera. Dos años antes, en 1934, Mühsam había sido ejecutado por los SS en un campo de concentración. Zenzl Mühsam había sido detenida por trotskista en 1936, liberada, de nuevo encarcelada en 1938 y condenada en 1939 a ocho años de trabajos forzados. Liberada en 1946 fue mandada a Novosibirsk, en Siberia. Allí fue detenida otra vez y quedó en dicha ciudad. Pero en 1954 la liberaron y la pusieron en Alemania del Este. Allí permaneció hasta su muerte en 1962, recibiendo alguna consideración. ¡Hermosa aplicación del marxismo leninismo! Con la reunificación de Alemania, la urna funeraria de Zenzl fue puesta en 1992 en la tumba de Erich Mühsam.)

Después del 19 de julio de 1936:

“¡Atención a las “colas”!” [Sin fecha, pero casi seguro que fines de 1936]

[…] las “colas” hemos dicho más de una vez, representan un peligro para la moral del pueblo con relación a la causa antifascista. […] no es difícil al enemigo introducir elementos de corrosión que muerden con relativa facilidad en la abulia y el cansancio de las horas vacías. […] [p. 98].

“Por una sobriedad revolucionaria. Hay que reducir los grandes sueldos, de los cuales surge la frivolidad de los privilegiados” [Sin fecha, posiblemente inicios de 1937]

[…] Los que ayer no militaban en ninguno de los sectores combatiente, no han podido crearse, de la noche a la mañana, un ideal […] El desplazamientos a las trincheras, a las actividades bélicas más duras, de los verdaderos, de los puros antifascistas, ha dejado a estos advenedizos campo ancho a su fácil acomodación. […] [p. 102].

“Mientras se lucha en el Jarama. Toros en Valencia” [Sin fecha, sin duda a principios de 1937]
[…] trincheras que circundan a Madrid, donde el pueblo da su sangre generosamente por un mañana que están repudriendo de antemano los señoritos sin escrúpulos […]
Con ser terrible y asqueante esta totalidad del conjunto, aun hay algo que nos hace sufrir más intensamente cuando escarbamos pretendiendo identificar en estos señoritos insolentes a la burguesía emboscada, y es, al comprobar que este parasitismo denigrante, más criminal y más inmoral hoy que nunca, incluye también a individuos que ayer tuvimos por íntegros y perfectos revolucionarios. [p. 106 y un largo etcétera].

“Revolución y contrarrevolución” [Sin fecha, sin duda a principios de 1937]
[…] Al consabido y ya viejo “hay que ganar la guerra” comienzan a añadirse otras frases que nos hacen temblar: “Hay que acabar con los Comités”, y se dice que no es obra revolucionaria socializar la tierra y la industria. En una palabra, se niega la revolución. Bajo la consigna de “obediencia ciega”, que se pretende sea sinónimo de disciplina, se quiere cortar el paso a la iniciativa popular. [p. 117].

“Por una sobriedad revolucionaria. El espectáculo público” [Sin fecha].
[…] Excepto la novedad de unas orlas rojas o rojinegras y la substitución del nombre de la empresa por unas u otras iniciales que indican el control sindical, las carteleras de nuestros teatros, en plena transformación de la vida española, son las mismas de ayer. [p.135].

“El Día de la Mujer, conmemorado por el Comité de Mujeres contra la Guerra y el fascio [CNT, 9 de marzo de 1937]
[…] la compañera Antonia Sánchez, representante de las Juventudes Socialistas Unificadas, al hablar de los elementos turbios que rodean y pretenden envolver en equívocos contrarrevolucionarios nuestros movimientos, nombró al POUM.

A nuestra memoria vinieron atropelladamente nombres ya inmortales de militantes del POUM, caídos frente a los fusiles, nombres de camaradas con quienes hemos estrechado la mano diariamente […]
Unidad, unidad y unidad era y debe ser la consigna […] [pp. 141-142]

“1 de mayo de 1937. Controlados y controladores”

[…] Derrumbado todo el aparato estatal, el Gobierno sobrevivió por gracia del pueblo que estableció en él, de momento, el nexo de coincidencia y aglutinación de todos los sectores populares atacados por el fascismo. […] En una palabra: el pueblo controló en un solo día todas las acciones del Gobierno despojando a éste de poder y dejándole, únicamente, el esqueleto de una representación honorífica.

Este fue el primer error revolucionario. Porque al mantener el Gobierno, se hizo respetando su vieja estructura burguesa y en torno a él todo el pesado aparato burocrático que le había rodeado hasta entonces. […] [p. 163]

[Mujeres Libres, n° 8, abril 1937]

¡Qué pluma de acero para denunciar el flagelo de los aprovechadores, la carencia de coherencia e indicar el norte de la creación popular y horizontal!

Y en los reportajes de Lucía (pp. 171-230) brotan la empatía, los rasgos humanos, la ausencia de consignas artificiales. Y alternando con poemas de guerra, damos con dos artículos que destruyen mitos (que no pocos historiadores y políticos van repitiendo hoy en día) de que extraemos:

Para nosotros, en la España antifascista no puede ni debe hablarse de restablecimiento del orden público, sino que debe gobernarse de tal manera que jamás haya margen para su alteración. Ante un hecho semejante, sólo cabe buscar el origen y subsanar los errores: lo demás es fascismo puro, fascismo de la mejor ley. [p. 194].

[Tiempos Nuevos, julio/agosto 1937]

Carta abierta al Comité Nacional de “Mujeres antifascistas”
Estimadas compañeras:
Públicamente os habéis dirigido a nosotras otra vez, pretendiendo que esta publicidad pesara en nuestro ánimo y nos obligara a modificar actitudes que por razonadas y meditadas no tienen modificación posible, y a las que públicamente, ya que así lo deseáis, vamos a ratificar. […]

No nos interesa, pues, una unidad de palabras, sino la unidad sincera y generosa que sólo mira la consecución del objetivo común y afirma la igualdad de derechos de todos los sectores antifascistas, y que no podrá realizarse mientras uno cualquiera de ellos se arrogue derechos de tutoría o poder de postergación sobre los demás.
Nosotras queremos y deseamos por sobre todo esta unidad que evite la política de partido y la imposición de criterio unilateral en la dirección de la guerra y de la gobernación del país. […]
El Comité Nacional De Mujeres Libres [p. 212-213].
[Nosotros, 30 de noviembre de 1937]

El último artículo de la antología se intitula “Indomables” y es de marzo de 1939. Lucía logra concentrar en poquísimas páginas la enseñanza de la guerra.

Con un profundo desgarramiento interior comprobamos la pérdida material de la guerra española. Sólo los que hemos vivido día tras día, hora tras hora la edificación de aquel mundo asombroso, parido el 19 de julio, sabemos bien todo lo que se pierde al perderlo.[…]

Cierto que hubo errores y titubeos, cierto que no se consumó el impulso inicial; pero qué gran puerta se había abierto a la libertad del mundo. Y lo constatamos ahora, al respirar nuevamente el aire mefítico de un Estado capitalista. […]

Habíamos creado nuevas interpretaciones del derecho, más cerca, más de acuerdo al derecho natural. En plena guerra, acosados por fuerzas numéricas muy superiores […] se iban perfilando reformas y ensayos sociales, que, siguiendo el curso natural de la evolución […] hubieran necesitado, tal vez, cien años para producirse. Así las colectividades campesinas de Aragón y Andalucia, algunas colectividades obreras de Cataluña y la obra, menos conocida, del campesinado de Castilla la Nueva. […]

Por muy derrotados que estemos, no nos consideramos vencidos […] El antifascismo español siente la dignidad de su misión: sabe que ha realizado una obra; que ha escrito en la historia, para ejemplo del mundo, una página cuya profunda y luminosa huella no pueden borra los inmundos escupitajos de la chusma fascista.

Otros destellos fulgurantes encontrarán lxs lectorxs en las páginas de Lucía. Y también el imprescindible dardo de la crítica contra el anquilosamiento, el solapado autoritarismo e instintos de tutela en nuestras filas.
Por eso el libro que acabamos de reseñar es tan útil y necesario.

Llegadas a Francia con medio millón de exiliados, Lucía y su compañera América Barroso (Mery) auxiliaron y organizaron, con escasos medios y sobrada voluntad, a los refugiados. A partir de noviembre de 1942 cuando el ejército alemán ocupó la totalidad de Francia, Lucía y Mery temieron ser presas y mandadas a Alemania. El campo de concentración de Mathausen (ahora en Austria) servía en parte para ir eliminando a los presos antifascistas españoles y ya habían salido grupos de españoles en 1940 de la zona francesa ocupada.

A primera vista la decisión de ambas de regresar a la España ahora fascista parece trasnochada. Pero la compañera de Lucía iba con pasaporte argentino y combinó con su hermana la entrada de Lucía. Con un admirable sentido de la solidaridad Lucía y Mery ayudaron a sus familiares y también recibieron apoyo de ellos, en un país con relaciones personales destrozadas por el acoso de la represión y las depuraciones políticas (El fascismo católico español canceló retroactivamente la ley del divorcio de 1932 y los diplomas escolares y universitarios de la zona republicana entre julio de 1936 y marzo de 1939; y no se preocupó por las situaciones absurdas que derivaban de esta insensatez inherente al totalitarismo).

Era vivir a salto de mata, con empleos de mala muerte (Parece que intentaron un breve momento relacionarse en Madrid con un incipiente grupo confederal, pero la eficacia de la policía franquista y la necesidad de mantener una discreción absoluta sobre la presencia de Lucía en el país hicieron que desistieran proseguir este tipo de actividad.) excepto para Mery. Al final se asentaron en Valencia y Lucía decidió legalizarse en 1954, quizás aprovechando el ambiente propicio de la liberación por la URSS de los prisioneros españoles del Gulag, tanto los “voluntarios” de la División Azul como (ex) antifascistas republicanos.

Poco se sabe de qué fueron los análisis de Lucía y Mery. Lucía encontró tiempo para dedicarse a la pintura y a la escritura. Mucho le debemos a la familia de Mery que guardó escritos de Lucía y a la estudiosa María Martín Casamitjana que publicó parte de los mismos.

En los últimos sonetos (acaso de los años 1960), Lucía cuestiona el final de su vida, la pérdida de la vitalidad y de la sensualidad amorosa. Es una rebelión contra la disolución del ser humano, una aspiración a seguir más allá de la divinidad (Es preciso recalcar la doble irreverencia: Tal vez espera Dios, tal vez no espera y el despectivo ¿y Dios? ¿Me espera? (Algo como: ¿Y el taxista, me espera?). Un modo de despedirse de la vida ostentando el desprecio al obscurantismo y la recia afirmación de que la “primavera”, el renacer y el esperar se acabaron.), creando con el cuerpo y el alma. Lucía continuaba siendo rebelde y dispuesta a quebrar los límites.

No conozco el espanto de la muerte
-acaso nunca medité bastante que

si pensaba en ella era al instante
por la vida, mi amor, más y más fuerte

Dije en la juventud: sé que soy flecha
no importa hacia que meta disparada.

Era la muerte el blanco, y esperada
¿por Dios? hacia la muerte voy derecha.

Tal vez espera Dios, tal vez no espera.
Mas prefiero creer que está esperando
con el don de una nueva primavera.

y otro nuevo bordón de peregrino
que pasada la muerte estoy pensando
que aún prosigue la vida su camino.

Pero … ¿es verdad que la esperanza ha muerto?
Es verdad que toque ya la frontera
de mi destino? ¡Dios! ¿y será cierto
que no me encenderá otra primavera?

Ya no veré altamares … solo un puerto
de sirenas varadas que exaspera
mi ansiedad, condenada a un punto muerto
contar, pesar, medir lo que yo era.

La catarata de mi sangre ardiendo
se espesa en lento arroyo, y en mi frente
ya no canta una alondra cada día.

¡Que desesperación voraz y fiera
sentir que el ascua del vivir se enfría …
que ya no espero nada … ¿y Dios? ¿Me espera?

Lucía Sánchez Saornil estaba sedienta de vida. Y sus amistades, sus allegados le dieron, con generosidad increíble, un oasis (en país con la solidaridad muy menguada por la represión). Eso le impulsó a seguir creando, pintando, escribiendo, amando insaciablemente.

No le bastaba saber que seguía viva en sus densas palabras. Deseaba prolongarlas infinitamente.

Frank, 29.03.15.

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