No al acuerdo secreto entre EEUU y la UE

No es un secreto que los EEUU y la UE están negociando un acuerdo secreto. Había puesto el adjetivo “repulsivo”, pero lo he quitado para hacerme algunas preguntas. En estos días he hablado del tema con unos y otros, y me resulta desconcertante que personas, vinculadas a la izquierda, nieguen la posibilidad de que dicho acuerdo sea repulsivo. Es algo que no entiendo, el mero hecho de que sea “secreto” creo que ya da motivos suficientes para pensar que es  para hacernos la puñeta a la gente de a pie y que las multinacionales saquen el máximo de beneficios, como siempre pero a lo descarado.

El artículo que sigue es una llamada a la lucha contra dicho acuerdo desde la EFF y está enfocado a los EEUU pues es el lugar donde dicha fundación tiene su máxima actuación, también la FSF y la FSFE están en la misma barricada. Pero los tres están en el frente de la defensa de Internet, el Software Libre y los Derechos de Autor, que no son Copy Right. El comunicado está traducido por mi.

effectorNo dejes que el Congreso acelere la TPP

Lo poco filtrado del TPP, sobre el capítulo de la “propiedad intelectual” confirman nuestros peores temores: Las grandes empresas están impulsando disposiciones sobre el copyright en un acuerdo secreto comercial que pondría controles restrictivos sobre Internet.

Mientras que Hollywood ha tenido fácil acceso para ver y comentar el borrador y así – poder conseguir las disposiciones que quiere – nuestros legisladores han sido dejados de lado.

Sin embargo, un nuevo proyecto de ley amenaza con empeorar, aún más, este proceso antidemocrático.

El Congreso de los EE.UU está  tratando de aprobar un proyecto de ley por el que entregan su autoridad constitucional para debatir y modificar la legislación comercial. El proceso se llama Fast Track, o Trade Promotion Authority. Para crear reglas especiales que permitan a la Casa Blanca negociar y firmar acuerdos comerciales sin supervisión del Congreso. Los legisladores no pueden analizar y cambiar sus disposiciones, y tienen sólo 90 días para decidir, votar Sí o No para ratificar todo el tratado. Eso significa que las disposiciones sobre Internet y los derechos de autor, enterrados en los tratados, no recibirán casi ninguna supervisión.

Dile a tu representante que defienda tus derechos digitales y preserve nuestros controles y equilibrios constitucionales en el gobierno.

La Rep de Comercio de los Estados Unidos está en medio de la negociación de dos importantes acuerdos comerciales: el TPP y la TTIP, el acuerdo comercial entre la UE y los EE.UU. Tanto el TPP como la TTIP son acuerdos comerciales multinacionales que llevarán disposiciones de derecho de autor y de privacidad digital que amenazan los derechos de millones de usuarios. Los acuerdos comerciales llevan estas disposiciones perjudiciales porque el Rep de Comercio de los EE.UU. ha negociado sin consulta pública. En lugar de ello, estos acuerdos respetan los intereses unilaterales de las corporaciones a las que no preocupa cual será el impacto de esta política en internet y en nuestro derechos digitales.

https://www.youtube.com/watch?v=aAdrKwZktVg

Estos son los ocho motivos por los que preocupa el tratado de libre comercio.

1- El secretismo de la Comisión

El Tratado de Maastricht (2007) dio alas a la Comisión Europea para negociar tratados bilaterales en nombre de los estados, y hasta la fecha acostumbraba a hacerlo sin dar explicaciones. 

De hecho, el jefe negociador de Bruselas, Ignacio García Bercero, envió una carta a su homólogo norteamericano Daniel Mullany (5 de julio de 2014) comprometiéndose con su socio a que “todos los documentos relacionados con las negociaciones estarían cerrados al público durante 30 años”

El argumento de la Comisión de que no quieren destapar cartas para no arruinar la negociación se tambalea ante esta cifra: 30 años. Si no hay nada malo en el acuerdo, ¿por qué ocultarlo durante tanto tiempo?.

De hecho, cuando arrancaron las negociaciones la Comisión apenas daba explicaciones sobre los encuentros, y han sido las movilizaciones ciudadanas y las presiones políticas las que han obligado a Bruselas a arrojar algo de luz sobre el acuerdo. 

Hoy publican textos desactualizados en su web, y permiten acceder a todos los eurodiputados a una parte de los textos, pero no a los que incluyen la posición de EEUU en las negociaciones. 

Los parlamentarios pueden leer estos documentos pidiendo cita y durante dos horas por consulta, en una sala de lectura a la que no pueden acceder con dispositivos electrónicos, y en la que son vigilados por funcionarios europeos en todo momento. 

Por supuesto, no pueden pedir cuentas de lo que hayan leído a la Comisión, ni tampoco hablar con la prensa. 

De lo contrario se arriesgan a sufrir sanciones administrativas e incluso se exponen a verse involucrados en procesos penales. 

¿De qué sirve leerlo si no puedo contarlo?, cuestionan algunos parlamentarios. 

2-La influencia de las multinacionales…

El Observatorio Corporativo Europeo (CEO) estima que el 92% de las reuniones de la Comisión han sentado al otro lado de la mesa a las grandes empresas, quedando los representantes de la sociedad civil relegados a un segundo plano. 

Son las empresas las que quieren este tratado, y la poderosa patronal europea (Business Europe) es una de las grandes defensoras del acuerdo. 

Por su parte, los detractores del TTIP advierten de que perjudicará a pymes y autónomos, y señalan que no es más que un instrumento construido para afianzar aún más el poder de las multinacionales.   

3-…Y su blindaje, el ISDS

Uno de los apartados más polémicos del TTIP es la cláusula de protección de inversiones denominada ISDS (Investor-State Dispute Settlement), que permitirá a las multinacionales demandar por cifras millonarias a los estados en los que inviertan. 

Lo harán ante paneles arbitrales, y no ante las justicias nacionales, y siempre que consideren perjudicadas sus inversiones por los cambios normativos que decidan introducir los gobiernos. 

Sólo pueden demandar las empresas, nunca los estados, y los laudos son irrevocables.

A menudo estas demandas suelen dilatarse durante años con enormes costes para los estados: los abogados especializados más prestigiosos cobran entre 600 y 800 euros por hora de trabajo, y suele ser necesario contar con varios. 

Para más inri el negocio del arbitraje internacional está en manos de un puñado de empresas norteamericanas, británicas y canadienses que obtienen jugosos beneficios. 

La cifra de demandas interpuestas aumenta año tras año, y muchos estados han empezado a dar portazo a los ISDS después de observar sus efectos. 

Egipto fue demandado por incrementar en cinco euros el salario mínimo, Uruguay por incluir advertencias sobre los peligros del tabaco en las cajas de cigarrillos... y hay miles de ejemplos de estas demandas. 

Además, el temor de ser demandados puede llevar a los estados a no introducir determinadas normativas, por lo que las empresas también estarían ganando sin siquiera entrar en combate (arbitral, en este caso).

Una consulta pública en la que participaron 150.000 europeos mostró el evidente rechazo de los ciudadanos al ISDS. El 97% votó en contray esta cláusula ha sido apartada de la mesa de negociaciones temporalmente. 

Según los críticos, estará fuera el tiempo necesario para maquillarla, porque la Comisión ha dejado claro que no tiene interés en prescindir de esta herramienta de las las multinacionales.

4-Destrucción de empleo y recorte de derechos laborales

Los tres siguientes apartados podrían sintetizarse en uno: la reducción de los estándares afectará a la protección y la seguridad de los consumidores, además de a sus derechos laborales.  

La Comisión Europea jura y perjura que no supondrá una reducción de estándares, pero el mandato negociador habla de “eliminar las normativas y la regulación que supongan un obstáculo para el comercio”. 

El segundo argumento de los críticos: 

¿Estarían acaso las empresas interesadas en subir los estándares de exigencia? 

¿Apoyarían un tratado que incremente los costes de producción?

Primer ejemplo: 

Organizaciones sociales, partidos políticos y sindicatos recelan de incluir los derechos laborales en un acuerdo con el país que sólo ha ratificado dos de los diez convenios fundamentales de la Organización Mundial del Trabajo. 

En lo que respecta al empleo, la Comisión argumenta que el aumento de riqueza se traducirá en la creación de puestos de trabajo, pero a juzgar por experiencias como la del acuerdo NAFTA (Canadá, México y EEUU) los acuerdos de libre comercio provocan desequilibrios que pueden desembocar en la destrucción de puestos de trabajo.

El NAFTA destruyó dos millones de empleos en México, el actor más débil de los que participaron en la negociación.

Pese a todo la UE defiende a capa y espada sus propios estudios e informes, y desprecia otros como el del economista Jeronim Capaldo, que advierte de la posible destrucción de 600.000 empleos con el TTIP. 

5-Agresión al medio ambiente

En junio de 2014, el que fuera director general de Medio Ambiente de la anterior Comisión Europea negó a este diario que existieran estudios sobre el posible impacto medioambiental del TTIP. 

El máximo responsable de esta cartera, el Comisario de Medio Ambiente Janez Potocnik-que hoy ocupa otro sillón en Bruselas- reconoció ser incapaz de explicar los efectos del acuerdo sobre la flora, la fauna o el paisaje en el Viejo Continente. 

Los detractores del TTIP advierten de que permitirá el empleo del fracking y facilitará la entrada de arenas bituminosas en Europa.

6-Alimentos bajo sospecha

Cambios en los etiquetados, posible supresión de las denominaciones de origen tal y como las conocemos, entrada de transgénicos… 

Los críticos con el TTIP advierten también de que permitirá comercializar alimentos que hoy están prohibidos en Europa. 

Dos ejemplos: los pollos clorados, que hoy no pueden venderse en el Viejo Continente, y los cerdos alimentados con Ractopamina.

Esta sustancia se prohibió en la UE hace casi 20 años y está vetada en cerca  de otros 150 países, pero el 80% de los cerdos criados en EEUU se nutren de esta sustancia. 

7- El socio que espía

Las negociaciones arrancaron formalmente cuando se destapó el escándalo de las escuchas de la NSA a millones de ciudadanos europeos, entre ellos varios dirigentes políticos, e incluso a la canciller alemana Angela Merkel. 

La conservadora puso el grito en el cielo, pero se negó a paralizar las negociaciones. 

8-Es un tratado vivo

El TTIP impulsará la creación de un Consejo de Cooperación Reguladora: una suerte de mesa a la que se sentarán los gobernantes y los representantes de las empresas a debatir sobre las normativas hoy vigentes y a diseñar las que se aplicarán en un futuro.

No hay muchos más datos sobre este Consejo, que en la práctica supondría dar voz y voto a las empresas para legislar en función de sus intereses.

Por estos y por otros tantos motivos sus detractores advierten: aún hay tiempo para parar el acuerdo, y el primer paso es explicárselo a los ciudadanos, “sacar el vampiro a la luz para que se seque y muera”

Captura de pantalla de 2015-04-21 13:40:08

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s