Granada sigue siendo una de las ciudades con aire más contaminado de España.

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El exceso de tráfico motorizado y las instalaciones para calefacción son los máximos responsables de las emisiones.

Respirar aire limpio y sin riesgos para la salud es un derecho inalienable de todo ser humano. Está sobradamente demostrado que la contaminación atmosférica causa daños a la salud de los ciudadanos y al medio ambiente.

La contaminación del aire es un asunto muy grave, que causa más de 25.000 muertes prematuras en el Estado español, cada año, quince veces más que los accidentes de tráfico.

 

El incremento de las alergias se está convirtiendo en un grave problema para la calidad de vida de todas las personas. Esta situación aparece recogida de forma genérica en gran número de publicaciones científicas. González Medel y Fernández López de Ahumada así lo indican en un artículo. A la hora de repasar los “efectos específicos sobre la salud” de la contaminación atmosférica recuerdan que “es cada vez más evidente la relación entre contaminación y aparición de alteraciones en el sistema inmunológico y las modernas epidemias de eccemas de contacto, alergias cutáneas u oculares, asma ambiental o patologías más agresivas como enfermedades autoinmunes o el espectacular aumento en el número de linfomas”.

El diagnóstico de Marc Daëron, Director del Área de Inmunología del Instituto Pasteur, es claro y contundente: “Lo que sí está claro es que las partículas de diesel favorecen que los alérgenos entren en nuestro cuerpo”. La creciente utilización del diesel como combustible en el parque automovilístico de nuestro Estado contribuye al aumento e intensidad de las alergias que afectan ya a la cuarta parte de la población española.

Habría que tener en cuenta los valores recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS), más estrictos que los límites legales (y más acordes con una adecuada protección de la salud). La legislación europea se mantiene muy alejada de los valores de concentración máxima recomendados por la OMS para ciertos contaminantes, basados en las evidencias científicas de la relación entre contaminación atmosférica y salud.

Los resultados en los que se basa el Informe sobre la Calidad del Aire elaborado por Ecologistas en Acción, provienen de los datos facilitados por las administraciones autonómicas y locales a partir de sus redes de medición de la contaminación.

Los contaminantes más problemáticos en Granada y su área metropolitana durante 2015 han sido las partículas en suspensión (PM10 y PM2,5), el dióxido de nitrógeno (NO2), y el ozono troposférico (O3)

787ae9ec9023a82f5aa7e4c1a64f73cb_LEl área metropolitanas de Granada, ha superado en 2015 los valores límite establecidos por la normativa vigente para alguno de estos contaminantes.

Durante el año 2015, por el aumento del calor estival, la mayor parte de la población y el territorio han estado expuestos a concentraciones de ozono peligrosas para la salud humana y vegetal.

Granada han superado el objetivo legal para la protección de la vegetación establecido para el ozono durante el quinquenio 2011-2015

En partículas PM10 y PM2,5, las tres estaciones de la aglomeración de Granada (Ciudad Deportiva, Granada Norte y Palacio de Congresos) sobrepasaron los valores recomendados por la OMS para ambos contaminantes.

 

Granada está entre los territorios donde se alcanzaron los peores registros de partículas PM10 y PM2,5 junto a las las áreas metropolitanas de Córdoba, y Sevilla.

El dióxido de nitrógeno volvió a tener sus peores registros en el área metropolitana de Granada, como consecuencia del intenso tráfico rodado que soporta. En la estación de Granada Norte se empeoró. la superación del valor límite anual establecido en la normativa, alcanzando una media de 48 μg/m3 frente a los 42 μg/ m3 de 2014, para cuyo cumplimiento la aglomeración de Granada tenía concedida una prórroga que expiró precisamente en el año 2015.

Lo mismo puede decirse respecto a la recomendación de la OMS para el cancerígeno benzo(a)pireno, en las estación de Granada Norte que con 0,29 ng/m3, supera los 0,12 ng/m3 de referencia, (según la OMS) aunque dichas concentraciones se mantienen muy por debajo del objetivo legal de 1 ng/m3.

 

Los contaminantes atmosféricos también afectan de manera severa a la salud vegetal y a los ecosistemas, reduciendo la productividad de las plantas, aumentando su vulnerabilidad a las enfermedades y plagas o incrementando de manera excesiva los nutrientes presentes en el agua y el suelo (eutrofización).

 

El ozono interfiere con los procesos fotosintéticos y metabólicos de la planta y en líneas generales, al bajar la capacidad fotosintética, disminuye el crecimiento vegetal y la productividad de la planta.

 

Además, al igual que en el resto de seres vivos a los que afecta la contaminación, el debilitamiento de la planta la hace más vulnerable a enfermedades y plagas.

Son muchas las plantas cultivadas a las que el ozono puede perjudicar. Entre los cultivos más sensibles se pueden citar patata, tomate, cítricos, melones, sandías, soja o trigo, cuya productividad, según sitios y años, baja con frecuencia entre un 5 y un 20% por culpa del ozono, causando importantes pérdidas económicas.

 

Las administraciones hacen como que toman medidas, como por ejemplo con el Plan Aire elaborado por el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, que no es más  que un documento de buenas intenciones, sin rango legal, ni mecanismos eficaces, ni financiación, para que las CC.AA. Y municipios adopten las medidas necesarias para reducir los niveles de contaminación.

La Información al ciudadano sobre estas situaciones deja mucho que desear.

Un aspecto interesante es que los españoles son los europeos que se consideran peor informados (el 31% considera que las autoridades no les informan en absoluto). Un dato que se destacaba en la propia nota de prensa que distribuyó la Comisión Europea, que corrobora las críticas que viene haciendo Ecologistas en Acción sobre la mala información que ofrecen al público las Administraciones Según dicha encuesta, los españoles dicen estar más dispuestos a restricciones al tráfico o a una legislación más exigente, que la media de los ciudadanos europeos. Esto contrasta con el enorme temor que muestran las autoridades para adoptar medidas decididas de limitación del tráfico en las ciudades españolas.

Los costes económicos de la contaminación atmosférica en el Estado español referentes a la salud, según el informe elaborado por el Observatorio de la Sostenibilidad en España en 2007, eran de “al menos 16.839 millones de euros aunque, según las estimaciones realizadas, la cifra podría llegar a cerca de 46.000 millones (45.838). Ello supone que los costes derivados de la contaminación atmosférica representan entre un 1,7% y un 4,7% del Producto Interior Bruto (PIB) español, lo que equivale a entre 413 y 1.125 euros por habitante y año. Al igual que en el resto de Europa, los mayores costes están relacionados con la mortalidad crónica asociada a la contaminación por partículas”

Las principales vías de actuación para reducir la contaminación del aire pasan por: la reducción del tráfico motorizado en las áreas metropolitanas disminuyendo la necesidad de  movilidad con un urbanismo de proximidad y potenciando en las ciudades el transporte  público (en especial el eléctrico) y los medios no motorizados como la bicicleta o el tránsito  peatonal, así como el ahorro y la eficiencia energética en las viviendas.

Acceso al informe completo sobre la calidad del aire

Más información
Miguel Ángel Ceballos
983.330262 – 653.072277
lift2016

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