Recuerdos del pasado

TELEDONIUS Y SUS PELICULAS FAVORITAS

1960_dolcevitaLa magia del cine va y viene, de tiempo en tiempo. En nuestros días parece que está volviendo a aparecer el encanto de ver una película en una gran pantalla. Pero en una Gran Pantalla, no en esa macro tv que tenemos colgada de la pared del cuarto de estar. Pero, siempre hay peros, no en la ciudad, no tras un paseo para ir charlando, ver la película y posteriormente tomar un vino por la zona de Plaza Nueva. No, ahora hay que coger el coche y largarse a alguna de esos horrores que están en las afueras donde primero hay que hacer un simposium sobre cual de las ocho pelis queremos ver (por favor alguna que no haya más de 200 muertos, que la sagnre no salpique mucho y que tenga “algún” parecido con la realidad) y después nos internamos en un cine del tamaño de la sala de reuniones de la oficina comiendo, fundamental, palomitas.

Para Teledonius dar nombres de autores y actores, actrices del cine actual es algo complejo, tanto del nacional como del internacional, se quedó anquilosado hace algunos años. Con lo cual prefiere la macro pantalla de su cuarto de estar que el safarí a los cines del “exterior”.

Claro que todos los vicios se heredan, es algo que pudiera crear controversia, pero no, pues nos negamos de principio a entrar en ello y es más, prometemos solemne­mente no acudir a ninguna universidad de verano a dirigir algún curso sobre los “vicios heredados”.

Teledonius tuvo esa desgracia.laspelis

En el principio fue el verbo, perdón, al principio iba al cine porque lo llevaban, sobre todos sus hermanos mayores. Pero pronto su fama atravesó todos los muros de la comprensión y humana resistencia. Famoso se hizo en cuanto aprendió a hablar, mejor dicho a preguntar. Todos escapaban de aquel monstruo pregunton impenitente. No contaremos su famosa anécdota en el cine Almansor (Algeciras), cuando su hermano mayor, en edad que no en dignidad, cansado de aquella gran pregunta en la que se había convertido la película, se desplazó varios lugares dejando su lugar a un incauto espec­tador, de la película que no del drama familiar, y este cansado ya de explicar todo lo que acontencia en la pantalla, los mandó a Chiclana. Esto cuando nuestros héroes se encontraban en plena guerra con alguna de las muy feroces tribus de indios que a lo largo de la historia, el hombre blanco se ha visto en la obligación moral de exterminar para beneficio de ellos, los indios. Decía que los mandó a Chiclana con balsa y todo, y adujo como motivo a tan largo periplo que “porque les daba la gana”. Este último añadido fue como resultas de que nuestro incauto espectador estaba ya bastante cansado del pequeño espectador de su derecha. ¡Ah! ¡Que inocente es la infancia! Mientras él deploraba la pérdida de su hermano mayor, este se regocijaba allá en la lejanía, a veces es difícil de imaginar tanta maldad en una sola persona.

Pero alejémonos del anecdotario familiar y centremos nuestra propuesta en algo palpable, objetivable en primera instancia y busquemos la contradicción principal entre varias secundarias. A saber Buñuel. Más ¿Qué tiene que ver el pobre con todo este galimatías?. Fácil, hablar de cine es hablar de Buñuel, Ford, Wells, Huston y otros muchos que ya saldrán. Decíamos Buñuel. ¡Con que ansia acudían al cine para ver, no lo que don Luis filmaba, sino más bien lo que se suponía que filmaba!, de todos era conocido que desde su exilio combativo e inaccesible al desaliento nos transmitía mensajes de resistencia y solidaridad. Eso sí, había que buscarlos escena a escena e incluso secuencia a secuencia, pero teníamos que ir más allá de lo visuable, eso con permiso de don Camilo, el del premio, y sus colegas de laborioso trabajo censurador. Una vez terminada la visuali­zación en el Príncipe (Sic transit gloria mundi)  o en el Alhambra, se imponía en el Suizo (Ahora convertido en tugurio de yankeesporquerías) el desarrollo de una tesis doctoral a cargo del gurú de la banda, que siempre los hay, y acompañado de una excelente ensaladilla sin salmonera. El tema de esta noche era “significado de la entrada del avestruz en el dormitorio” ¿Habían dejado los amiguetes de don Camilo bastantes imágenes sin recortar para que pudiéramos descifrar aquella revolucionaria alegoría?

thequietCuando en este master sobre la “Simbología en Buñuel” Teledonius llegó a “Belle de Jour“, estaba agotado, seriamente agotado, no se le ocurrían mensajes a los resisten­tes, era incapaz de ver más allá de sus narices y menos aún elaborar tesis doctoral alguna sobre, no una secuencia o escena, sino sobre la película en su conjunto. Esto repercutía negativamente en su vida social y sexual, pues perdía el poco respeto ganado entre sus iguales y ligaba menos que de ordinario, situación más absurda, si cabe, que la de cualquier película del admirado maestro.

Pero cuando en compañía de un amigo, hoy no recordado, vio en Málaga aquella tan relacionada con el Camino de Santiago, Teledonius dio en dejar su mente libre de todo, eso simplemente por puro agotamiento cerebral, y cuando don Luis fusilaba al Papa, simplemente vio eso, unos anarquistas fusilando al Papa. Si había curas jugando a las cartas, pues había curas jugando a las cartas. ¡Como disfruto entonces a Buñuel!

No quedan ahí sus desazones con el cine y su significado político-social. ¡No! Eso se hincha. La amargura mayor que tuvo que pasar a lo largo de su vida fue con Ford. ¡Como lo había disfrutado de niño! ¡Como recordaba con alegría la visión de “Ford Apache” en el cine Municipal (Cádiz), acompañado de su hermano, insistimos, mayor. “Centauros del Desierto” ¡Que gran película! “Rio Bravo” ¡Maravilloso! “El hombre tranquilo” ¡Entrañable! Hasta envidiabas a ese pueblo tan aburrido y sacristánico, con perdón.

Pero un buen día, en pleno master de rojería, descubrió que además de ser un “pequeño burgués”, pecado por el que tendría que pagar, la lástima era que no existieran granjas de “reeducación”. Era un traidor a su clase, no a Primero de la Mañana de Derecho, sino a la Clase, con mayúsculas, y ¿Por qué era tan fementido traidor? Pues por que le gustaba Ford. Ese criptonazi, judeoyanqui, irlandés, pequeño burgués y además salvaindios. Todos esos pequeño pecados escatológicos eran razón bastante y suficiente, olvidaban lo del catolicismo, quizás por el IRA, y acusarle de gitano, quizá porque aún la gente guapa no bailaba sevillanas.

Mucho tuvo que purgar su amor a Ford, pero incluso después de mucho purgarlo, siguió prefiriendo “El delator” a las “Naranjas Mecánicas“, a pesar de la defensa de la segunda, del que con el tiempo, y el peloteo, sería Aconsejado de Incultura de la J.A., y de las tonterías que entre cerveza y cerveza escupía Manolo Peras, el cual lleva 40 años diciendo estupideces y se considera muy culto e inteligente. Decíamos que a pesar de tanta paliza dialéctica se empeñó en que le gustaba más Ford que Kubrik, con perdón, y es más, aun sigue considerando al primero un genio del séptimo arte y disfrutando muchas de sus películas.

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