Libre te quiero

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Basilio Martín Patino (1930 – 2017), nace en Lumbrales (Salamanca), hijo de padres conservadores, ambos profesores, y con dos hermanos, uno cura que fue secretario del cardenal Tarancón, pieza clave en la transición, y otra hermana monja; Basilio tenía marcado otro camino muy distinto: asumió los principios anarquistas que tanto se verían reflejados en su cine, estudio Filosofía y Letras y una vez licenciado ingresó en la Escuela Oficial de Cine de Madrid donde obtuvo el título de director-realizador.

En 1955, en medio de la noche del franquismo, en un momento poco o nada propicio para reuniones ni asociaciones y sin pensárselo mucho, junto a Ricardo Muñoz Suay organizaron las I Conversaciones sobre el Cine Español, conocidas como las “Conversaciones de Salamanca“, convocatoria que, en su origen, era para estudiantes, pero se personaron, los que en aquel momento, eran el Todo del cine español. En dicha reunión se intentó marcar pautas para lo que debía ser el futuro del cine del país. Hoy todo esto puede sonar utópico y romántico. Muy a posteriori, algunos de sus asistentes han denostado dicha convocatoria. Pero era un momento diferente y arriesgado en el que había gente dispuesta a jugárselo todo por una idea o un cambio, por eso el maestro Basilio pudo entender, y como nadie, un movimiento como el 15-M.

Su generación (Mario Camus, Carlos Saura, Miguel Picazo, Manolo Summers) fue una suerte de Nouvelle Vague a la española, artesanal, sin un París que los inspirase y anclada en la sórdida realidad española. Como militante, no tuvo reparos en estampar su firma en la Carta de los 102 intelectuales enviada en 1963 a Fraga, entonces ministro de Información y Turismo, para protestar por la represión y las torturas a las que estaban siendo sometidos los huelguistas de la minería asturiana. Su nombre figura en aquel documento como ejemplo de una generación que enlazaba la memoria republicana con la Transición democrática: Aleixandre, Bergamín, Buero Vallejo, López Aranguren, Gabriel Celaya, Salvador Espriu, los hermanos Goytisolo, Caballero Bonald, Gil de Biedma, Carlos Barral, Juan Marsé, Fernán Gómez, Paco Rabal, Román Gubern…

Martín Patiño tenía un gusto muy especial a la hora de explorar los territorios del falso documental, como el dedicado a la matanza de campesinos libertarios en Casas Viejas o La seducción del caos (1991).

Contaba con piezas realmente divertidas, era coleccionistas de zoótropos y linternas mágicas, técnicas pioneras del cine, pero recibió con los brazos abiertos las tecnologías audiovisuales punteras, lo que le llevó a usar e investigar las posibilidades del vídeo, así como los recursos de la imagen en 3D, los videomuros o la edición informática.

Basilio Martín Patino, como militante anarcosindicalista, fue fundador y participó activamente en la Fundación Cultural de la Confederación Nacional del Tabajo (CNT).

Martín Patiño encontró en Mayo del 2011 un Madrid que era una fiesta, un fenómeno que no había vivido nunca y sólo similar a lo que había oído contar de aquel acontecimiento que vivió con sólo un año y que fue la proclamación de la Segunda República. No lo dudó, y al día siguiente estaba rodando con Alfonso Parra, su operador a la cabeza del equipo. Rodaron durante 30 días sin guión porque “El guión estaba en Sol“, como dijo el cineasta. De las 25 horas rodadas el montaje final se quedó en una hora, el documental no tiene voz en off, sólo se oyen las canciones de los grupos que sonaban en la calle esos días y a Amancio Prada cantando Libre te quiero.

libre te quiero

Con sus 80 años se echó a la calle a vivir una ilusión (como tantos otros anarquistas con muchos o pocos trienios de ejercicio). En esos momentos estaba ocurriendo algo increíble: la explosión de la política entendida como la autogestión de los asuntos comunes, de la vida; una (y muchas más) acampada en la Puerta del Sol, cientos de asambleas, debates, conversaciones; una denuncia directa del poder económico y político… Lo que se vino en llamar el Movimiento 15M. Patino lo captó con sus cámaras como probablemente nadie más podía hacerlo, sin necesidad de entrevistas, mensajes, portavoces, expertos…

Sin duda uno de los documentales que mejor ha sabido captar “el clima 15M”, todo emoción, todo pasión.

Libre te quiero / como arroyo que brinca / de peña en peña / pero no mía/”, escribió Agustín García Calvo, al poema le puso música y lo cantó Amancio Prada y se convirtió en un canto de libertad total y María Jiménez lo convierte en un ruego. Basilio Martín Patino ha escogido la primera estrofa del verso para titular su documental Libre te quiero (2012), un testimonio precioso sobre el 15-M, movimiento casi tallado en humo.

libre_te_quiero_basilio_martin_patino_2012_foto_de_rodajeSobre el 15-M se podrían hacer tantos documentales como personajes se movieron por ese espíritu, pero es un lujo contar con el testimonio de un cineasta de una gran inquietud creadora, privilegio de unos pocos que viven jóvenes hasta que mueren de viejos y al que se le deben tres de las joyas documentales indispensables para entender la historia de España:

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