Paseo bibliófilo

Que era verano es algo en el que todos los cronistas están de acuerdo, eso sin que sirva de precedente. Ahora bien, ya en la edad, es más complicado, podrían ser 13 o 14 e incluso 15. Más bien cierto es que era verano, por supuesto caluroso y con esa edad no había mucho donde ir y menos aún dinero para gastar. De modo que un buen día se interpuso la Biblioteca Municipal entre mi vida veraniega y yo. Descubrí lo maravilloso que era irte a un lugar tan silencioso, darte un tranquilo paseo por las estanterías y coger ese libro que llevabas tiempo queriendo leer, te buscabas un sitio que te gustara y a leer. Así pasé varios veranos, imagino que hasta que tuve derecho a disfrutar de la biblioteca de Mi Facultad. Era y es una biblioteca muy bonita, aunque en su descripción diga que es de estilo “eclecticismo”. Pero ahora no es municipal o puede que sí, pero pertenece a la Red de Bibliotecas Públicas de Andalucía es la de la zona Centro.

Conocía la FUNDACIÓN de la Biblioteca de Andalucía en mi ciudad. El aparato del, entonces, partido gobernante muy bien se encargó de propagar la noticia de forma ruidosa. Además formaba parte de la dialéctica de combate, ese combate inmemorial, entre Granada y Sevilla, entre Almutamid y Abdallah. Pero mi vida andaba por derroteros en los que dicha biblioteca no aparecía. Luego llegó Elvira y el grupo de mapadres actívisimos con ganas e intenciones de culturizar a sus hijos, quisieran o no. Uno de los puntos de culturización fue la citada biblioteca.

Descubrí que la sección infantil estaba genial, resultaba un lugar donde los niños, desde que supieran gatear podían andar por allí libremente y había cuentos maravillosos para su diversión. El mapadre lo único que tenía que hacer era sentarse en un cojín y ver como su criatura pululaba de un lugar a otro, si eran  más de uno, entonces la diversión estaba asegurada. Dicho recinto no estaba sujeto al sacrosanto silencio bibliófilo, pues ¿quien podía hacer callar a unos bebés? Luego con el correr del tiempo he estado frecuentando dicho lugar con mi hija, es más el otro día fuimos juntos, después de varios años de no hacerlo.

La biblioteca tenIA algunas ventajas maravillosas. Antes de la última crisis, pedías un libro y si no existía, consultaban y lo encargaban y en un mes, más o menos, lo tenían. Te mandaban mensaje al móvil. Su página web era muy buena, pues podías ver si el libro que buscabas estaba o no estaba en la biblioteca (toda Andalucía), cuántos ejemplares tenían y en qué bibliotecas se encontraban. De modo que si había uno en el Zaidín tu calculabas que te venía mejor acercarte al Zaidín a por el mismo o pedir el traslado a la biblioteca de tu barrio (en mi caso la central). Si se encontraba en San Lucas, eso ya era otro cantar, tenías que pedirlo y, tarde o temprano, te llegaba y te avisaban. Con una novela de Montalbano que acababa de salir, había tal cola que tardé bastante en poder leerla. Desde tu casa podías ver si estaba el libro y si ya lo tenías prestado, podrías alargar el plazo de entrega, algo sumamente cómodo.

He estado una temporada sin ir a la misma, decidí intentar leer los libros que tengo en mi casa antes de ir a por más. Pero uno no puede leer por decreto el libro de fulanitos de copas, pues no tiene ningunas ganas, cuando está deseando leer uno que ha visto por ahí que tiene una gran pinta. De modo que hará unas semanas me acerqué de nuevo al Santa Santorum, pero en el interregno había habido un cambio en los sillones de Híspalis. Parece mentira como en tan poco tiempo se pueden hacer cumplir las leyes de Murphy de una forma rígida y concreta, “si algo puede empeorar, empeorará” (más o menos). Primero me encontré con que la página web no era lo que había sido, no. Luego, mirando en detalle vi que ni podía ver los libros que yo tenía en mi cuenta (cosa que sucedía antes) salvo los que eran Ebook, la cosa tiene …. narices. Pues no de cualquier ebook, sino de uno muy concreto de tal manera que te tienes que instalar un software muy concreto (de ese que cuenta tu vida en versos a quien se lo pregunte) y, por supuesto, totalmente cerrado y propietario. Por supuesto yo no me instalo esa Scheiße. De modo que me bajé un libro, por probar, que no me dejó abrir en mi lector de pdfs, esto es en mi gran oKular. Lo borré, ahora lo interesante es, cuando termine el plazo y la biblioteca me lo solicite, ¿qué sucederá? Se me aperecerá Mister Gate, o cualquier otro elemento de la misma calaña, reivindicando sus derechos propietarios? Ya no puedes consultar libros, de verdad, no puedes renovar el que tienes, NO PUEDES HACER NADA.

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Ahora se llama eBiblio, que moerno semo, oiga. Antes, para buscar libros de autores, en la misma biblioteca tenías la misma función que desde tu casa, ponías autor y te decía si había ejemplares en el lugar y el sitio exacto donde se encontraban. Ahora hemos vuelto a las formas y maneras de cuando Nuestro Gran Caudillo de la Españas, tenemos que darnos paseos por los pasillos mirando por aquí y por allá para ver si hay suerte.

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Este libro de Galdós es un buen ejemplo, al verlo dices “oh, lo puedo sacar”, encima con esa pinta de antiguo, pues no, si lees bien observa que está escaneado. Pero la cosa aún va a peor. Con la crisis se esfumó la posibilidad de adquirir libros comprados por la biblioteca, ya solo se proveían de los libros donados por las editoriales. La “privatización” del ISBN por parte del Señor X, también tuvo sus consecuencias, pues para legalizar un libro tenías que llevar tres ejemplares a la citada biblioteca, ya no. Eso hace que otra fuente de libros desaparezca.

El próximo paso ¿cual será? ¿Cobrar por entrar en el local? Por cierto no tengo nada contra los libros ebook, los uso, pero con licencia GNU, of course.

Para terminar, os invito a qué firméis en solidaridad con Open Arms y los refugiados:

URGENTE: puerto seguro para los 121 inmigrantes rescatados por el Open Arms

openarms

 

2 comentarios en “Paseo bibliófilo

  1. Qué buena entrada, completa y muy interesante, me encantan las fotos que has puesto, no conozco el sitio, ya me pica la curiosidad!
    Por cierto, nada más gratificante que ir a la biblioteca y pasear por entre las estanterías en ese silencio que te permite recrearte mirando libros y pensando por cuál te decidirás.
    Genial tu blog!

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