📙El Códice Romanoff📙

Leonardo-Da-Vinci“Si realmente eres, como te describes a ti mismo, el rey de los animales – ¡preferiría decir rey de las bestias, siendo el más grande! – ¿por qué no evitas tomar a sus hijos para satisfacer tu paladar, por cuya causa te has convertido en una tumba para todos los animales? Diría incluso más, si se me permitiera decir toda la verdad. (…) Dígame, ¿no produce la naturaleza alimentos simples en abundancia que pueden alimentarle? Y si no puedes estar satisfecho con alimentos tan simples, ¿no puedes preparar un sinfín de platos mezclándolos entre sí, como sugieren Piadena y otros autores en sus libros gourmet?”

Parece que este párrafo se lo adjudican a Leonardo, en cambio le niegan el siguiente: “Desde muy joven me negué a comer carne y llegará el día en que los hombres como yo miraremos la matanza de animales de la misma manera que hoy miramos la matanza de hombres”.

Notas-de-cocina-de-Leonardo-da-VinciFrases parecidas pero no idénticas. Nunca ha sido raro que a personajes famosos se le adjudiquen desfacer entuerntos, hazañas, hechos, o frases. De alguna manera, se podría aplicar el refrán “difama que algo queda”. Algunas, con el correr de los años se le adjudican y permanecen como tales y otras no.

Hoy me he acordado de un “Libro de Cocina” que hace algunos años, 1998, publicaron dos británicos y fue una noticia tremenda. Pues que el Gran Leonardo hubiera, también, escrito un libro de cocina ¿a quien podía extrañar? ¿No invento el tanque? ¿el avión? ¿no era un artista en la pintura, escultura? Un técnico teatral insuperable, ¿por qué? Entonces ¿no era o debiera ser capaz de escribir un libro de cocina?

A lo mejor por falta de tiempo, digo yo. Encima, si como dicen los dos primeros párrafos, ambos atribuidos a él, parece que uno con más motivo que el otro, era vegetariano. Según nos dice Jean Paul Richter, el primero en descifrar los cuadernos de Leonardo. Me pregunto ¿Un vegetariano se va a dedicar a escribir un libro de cocina con recetas cuyo fundamento son pescados y carne?

maquinasLa historia de los emparedados según el códex Romanoff

El pan y la carne I:
Me he puesto a pensar en tomar un trozo de pan y colocarlo entre dos pedazos de carne, mas ¿cómo deberé llamar este plato?.

El pan y la carne II:
¿Y si dispusiera la carne entre dos trozos de pan?.

El pan y la carne III:
(…) La rebanada de carrillo de buey deberá ir entre sendos pedazos de pan y no al revés. Será un plato como no se ha visto nunca antes en la mesa de mi señor Ludovico Sforza. Ciertamente, se podría disponer toda suerte de cosas entre los panes: ubres, testículos, orejas, rabos, hígados. Los comensales no podrán observar el contenido al entrarle con sus cuchillos. Lo llamaré, por esta razón,
pan con sorpresa”.

Dicho libro, en el año 2011 llevaba vendidos en España 75.000 ejemplares (creo que va por su quinta edición). “Leonardo´s kitchen note books” lo escribieron una pareja de historiadores, Shelagh y Jonathan Routh, sin otra intención que divertir a sus lectores. Tan claro había sido su propósito que en Londres se presentó a la prensa el día de los inocentes, “The fool´s day”, el 1 de abril de 1987, (curioso día ¿o no?).

La pareja de historiadores fue lo bastante hábil como para reinterpretar una amplia gama de bocetos y dibujos de Leonardo para relacionarlos con alimentos y diversos útiles de cocina. De hecho, algunos planos de fortificaciones se convierten en estancias ceremoniales, unos complejos motores aparecen como un dispositivo para eliminar las ranas del agua potable, y así hay innumerables ejemplos. También mencionan que el gran Leonardo inventó la pastilla de concentrado de caldo precursor de los cubitos de Avecren. Por citar solos unos ejemplos.

Notas-de-cocina-de-Leonardo-da-Vinci-2Jose Carlos Capel, quien estuvo a cargo de la edición española desveló esta broma hace algún tiempo y cuenta algunos de los detalles que los autores del libro sembraron a modo de avisos y que tuvo que retirar en la edición española: “Dos ingredientes como las alubias y el maíz,  productos americanos que a principios del XVI eran desconocidos en Europa. En cambio, respetamos los dibujos originales como el de la máquina de pelar patatas, artefacto absurdo porque tampoco estos tubérculos habían llegado al puerto de Sevilla.”

El Códice Romanoff, la recopilación de notas inéditas de Leonardo, referidas a su curiosidad y su creación en torno a la cocina, la mesa y las costumbres gastronómicas de su tiempo, es una broma perfectamente urdida, uno de los juegos editoriales más simpáticos de la literatura gastronómica.

Aún hoy te puedes encontrar artículos en la red que afirman que el orginal del “Codex Romanoff” está en el museo de l´Hermitage (Leningrado) o en poder de los herederos del genio renacentista. Pero ni en un sitio ni en el otro porque no existe. Se habla de un libro imaginado cuyo contenido es completamente falso.

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De la infamia a la ignorancia y de la desmemoria al fraude

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