📙EL PALACIO DE LA SULTANA🕌

TRADICIÓN

A..

I

file808Me pides estampe

un dulce relato,

cual memoria que eterna se quede

grabada en tu álbum.

Deseas que luego

que pasen los días

cuando acudas la mente ardorosa,

turbada la vista,

buscando en sus páginas

consuelo a tus penas,

mis palabras consigan alegres

tu risa que vuelva.

Sin duda que ignoras,

celeste querube,

que también la tristeza su manto

á veces me cubre.

Hoy vengo A decírte,

y escuchada afable,

una historia de penas y amores

de reyes y amantes..

De tiempos lejanos

imágenes busco,

y á pasadas grandezas y glorias

elogios tributo.

Si recrean tu alma

mis pobres conceptos,

cariñosos me miren tus ojos

como único premio.

II

A caballo, valerosos Zenetes, el estandarte de las victorias ondea sobre la puerta de Bib-monaita. Monaita.

Las fértiles campiñas castellanas nos ofrecen tesoros sin cuento, y huríes de ardientes ojos sus ciudades, con que poblar nuestros harenes.

– ¡Dios es grande; a la pelea, soldados del rofeta; que nuestras cimitarras se tiñan en sangre de los infieles, y la media luna brille de nuevo en las torres de Jerez!

Así hablaba Reduán, el batallador caudillo de la frontera de Murcia.

Y era secundado con ardor por Ornar, el arráez de la caballería granadina, por cuyas venas corría la sangre real de los antiguos Benimerines.

file3159Y Jusef Abul Hegiag, séptimo rey de la dinastía de los Alhamares, que ocupaba el trono de la llamada Damasco de Occidente, aunque no era muy dado a empresas belicosas, como fiel creyente, allegó recursos, abrió sus arsenales, y equipó una lucida tropa, que entrando por las tierras enemigas, talaron los campos, se apoderaron de multitud de ganados, y quemando la fortaleza de Guadalimar, volvieron en triunfo a Granada con infinitos esclavos y un gran número de desgraciados niños y mujeres.

El alcázar de la Alhambra se engalanó para recibir A los vencedores, con tanto más fundamento, cuanto que Omar era el amigo, el favorito del Monarca.

Mas no trascurrió una semana sin que éste gimiese en el más lóbrego calabozo.

Su alto puesto en el ejército lo vino á ocupar Jahie, su primo, y un profundo misterio rodeó al principio este acontecimiento, ocasión de disgustos y tristezas en la corte musulmana.

III

Kamar, que quiere decir luna, éra la sultana, la esposa de Jusef. Su rostro melancólico y expresivo, de una belleza admirable, indicaba las excelentes dotes que la adornaban.

Hija de un alcaide de la serranía, criada en el seno del hogar morisco, sin otro conocimiento del mundo, adoraba en su esposo tanto como en su anciano padre, cuya memoria tenía grabada en el corazón.

En la zambra que se celebró en palacio en honor de los jefes vencedores, sólo Zara, la nieta del Cadí, pudo igualar sus encantos. Flor del desierto, como expresa su nombre en arabe, era una maravilla de candor y de hermosura. Ambas jóvenes se amaban como hermanas y con esa inocencia infantil que nada prevé, cambiaron y pusieron en su tocado un rico joyel, regalo de los dueños de sus pensamientos.

Jahie idolatraba en Zara, pero su afecto no era correspondido. Otro valiente musulmán cautivó su alma y aunque inocente paloma en sus hechizos, la raza africana fortalecía sus convicciones.

file806El odio tanto tiempo comprimido estalló en el guerrero.

Al contemplar el trueque de las joyas, concibió una horrible venganza.

Llamando la atención del monarca, le insinuó que la Sultana burlaba su real decoro, usando los colores del ensalzado caudillo.

Y dirigiéndose a su primo Omar con la más traidora sonrisa, le felicitó por ser el futuro esposo de la beldad a quien el rey concedía tan inesperados favores.

Como torrente desbordado, la furia de Jusef no conoció límites. Sin conmoverle las lágrimas de su inocente esposa, ni escuchar razones de ninguna especie, la relegó a la sala más escondida de sus alcázares, bajo la custodia de dos esclavos mudos.

Y sin considerar los relevantes méritos del más bravo de sus capitanes, lo degradó a la vista de toda la corte, no quitándole al pronto la vida, hasta pensar en el en que expiara el supuesto crimen.

Jahie triunfaba; pero está escrito que la verdad, aunque se oculte con las nubes de la calumnia, el sol de la justicia la hace aparecer más brilladora.

IV

Jusef no podía vivir sin Kamar. Al recordar su inocencia, sus gracias y la pureza de que siempre la encontró revestida, dudaba de si mismo, pensaba que era un horrible sueño el terrible acontecimiento; pero al vacilar, hallaba la torva mirada de Jahie, como reconvención á sus debilidades y á sus dudas.

Para terminar la angustia que le devoraba, trató de apartar á su esposa de su lado.

Pero aunque dueño absoluto de vidas y haciendas, la historia nos lo ofrece como un rey noble, ilustrado y magnánimo, y quiso al tomar aquella determinación honrarse a si mismo construyendo un palacio suntuoso que, más que prisión, semejase retiro de deleites.

Junto á la antigua mansión regia de Aben-Habuz, en unos extensos jardines de un rico moro de Baeza, mandó hacer un cercado que a poco se fue cambiando en fortisimo muro por el exterior y en primorosas habitaciones interiores.

Antes de terminarse sus adornos y no pasados tres meses de las desavenencias expresadas, el anciano padre de la Sultana, en unión del cadí, se presentaron en audiencia pública al file912Monarca. Una indiscreción de Jahie alabándose de sus nefandos planes, les puso de manifiesto la trama urdida, y acudieron á enterar a su señor. El cambio de los lazos tan sencillamente verificado, abrió los ojos de Jusef, quien al instante rompió por si mismo las prisiones de la reina, asegurándola no volver a dudar de su pureza.

Omar fue repuesto en su cargo con gran complacencia del ejército, y su traidor primo decapitado en una de las torres de la fortaleza.

El Rey, llevando su generosidad al extremo, terminó a su costa el que no llegó a ser entonces Palacio de la Sultana, dándolo por morada a su bizarro arráez, cuyas bodas con Zara fueron tan alegres como espléndidas.

Para perpetuar la memoria del suceso fue llamado el alcázar Daralhorra, ó sea casa de la Honesta, leyéndose en sus ajimeces y en las labores de sus estancias, en caracteres cúficos, la palabra felicidad, como alusiva a sus nuevos huéspedes, y como elogio al soberano constructor, estas otras: «La protección de Dios y una esplendida victoria se anuncia a los creyentes.

V

Al cambiar la época, las costumbres y las creencias, el famoso edificio, que después sirvió para refugio de otras señoras del harén, y hasta de la famosa Doña Isabel de Solis, que renegó de su ley para enlazarse con el indomable Muley-Hacén, se ha convertido en el convento de Santa Isabel la Real, no conservándose de tan notable alcázar sino habitaciones ruinosas y un pequeño patio, incluidas en las modernas instalaciones.

file2879Desde hace siglos, y merced a la donación de los Reyes Católicos, donde se escuchaban los lascivos sones de la guzla morisca, retumba en sus sagradas bóvedas el órgano cristiano, a cuyos ecos las virgenes del Señor elevan plegarias al Todopoderoso por el triunfo de la fe de Jesucristo.

Extraído del libro: noches

Afortunadamente, hoy, dicho palacio pertenece al pueblo granadino y ha dejado de pertenecer a ese estado extranjero, el Vaticano, que nada tiene que ver con nostros, pero si mucho patrimonio y por el cual no paga ningún impuesto.

 

 

 

 

 

 

 

 

medidas

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: