🐃La FSF y el derecho a reparar🐃

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El mundo está cada vez más orientado al software, y los fabricantes controlan cada vez más el acceso al software de los dispositivos. Esto hace casi imposible la reparación, o hacer valer la propiedad.

No puedes reparar algo si no puedes abrirlo y mirarlo. No puedes hacer la reparación si no se te permite mover las piezas o agregar tus propias piezas nuevas. Cuando el “algo” es software, esto significa que tienes que ser capaz de mirar dentro de ese software y en su código fuente, y tienes que ser capaz -y permitirte- cambiarlo. Si no te gusta hacer las reparaciones por ti mismo, tienes que ser capaz de elegir a cualquier persona de tu confianza para que las haga.

En un artículo de opinión de WIRED, Kyle Wiens, fundador de la popular compañía de reparación electrónica iFixit, y uno de los líderes del movimiento por el derecho a la reparación, dijo: “Mientras estemos limitados en nuestra capacidad de modificar y reparar cosas, los derechos de autor — para todos los objetos — desalentarán la creatividad. Nos costará dinero. Nos costará trabajo. Y ya nos está costando nuestra libertad“.

Nathan Proctor, que lidera la campaña Derecho a Reparar del Grupo de Investigación de Interés Público de los Estados Unidos (PIRG), habló con Grist diciendo: “Si te gusta la democracia y la libertad, entonces te debería gustar el derecho a reparar. Creo que los ciudadanos deberían tener el poder de arreglar las cosas. Deberíamos facilitarles que trastear las cosas, por el bien de nuestro futuro colectivo.”

Para una introducción más elaborada del Derecho a la Reparación de Nathan, puedes ver su presentación en la conferencia de LibrePlanet de la FSF en 2019.

El derecho a la reparación y al software libre

Los coches están acelerando su transición de la tecnología puramente mecánica a la de software. Esto significa que cualquier noción significativa de reparación tiene que incluir los derechos de usuario sobre ese software. Sin la libertad de ejecutar, modificar, distribuir y compartir el software nosotros mismos, estamos poniendo nuestras vidas a merced de los fabricantes.

Un ejemplo es Tesla, que ha introducido una suscripción controlada por el DRM para que su (no tu) coche funcione y este actualizado mientras está contigo. También obstruyen el acceso para las reparaciones generales, y las partes estructurales usadas o recicladas no están permitidas. El software no libre hace imposible ver lo que hace el software, o si es seguro y está actualizado, o hacerlo seguro cuando sabes que no lo es. El derecho a la reparación daría más control a los propietarios y nos haría menos dependientes del fabricante y sus intenciones; en este caso, Tesla, que no dejará que nadie más repare los errores de su código, incluso los investigadores de seguridad que pueden robar el coche en segundos.

Los desarrollos de Tesla son una indicación de hacia dónde nos lleva el futuro de la electrónica, que es un futuro que depende peligrosamente del software propietario. Pero están lejos de ser el único ejemplo aquí. Los agricultores sufren un destino similar, con los fabricantes de tractores insistiendo en que los agricultores no son dueños de sus tractores, sino que simplemente reciben una licencia para operar el vehículo. Esto hace casi imposible reparar ciertos modelos antiguos cuando los fabricantes deciden no mantener el software, lo que obliga a los agricultores a comprar nuevos equipos. La libertad de compartir, estudiar y modificar el software garantizaría un modelo de negocio más sostenible para los agricultores, además de proteger su libertad.

Este ejemplo de vehículos automatizados es el que sirvió de inspiración para el vídeo animado de la FSF Fight to Repair.

Sin embargo, cualquier tecnología que utilicemos podría ser potencialmente cooptada por el modelo de suscripción propietario y controlado por DRM que Tesla y los fabricantes de tractores están proponiendo. Imagina que tu “casa inteligente” tiene una cerradura rota, o peor aún, que la han forzado y no tiene el control, o el simple derecho a reparar el fallo. Se pueden encontrar otros innumerables ejemplos que nos muestran que la clave para un futuro libre es el derecho a la reparación. Tenemos que luchar por un futuro en el que el software utilizado sea libre para mantener la propiedad y el control no sólo de nuestra tecnología, sino de nuestras vidas.

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