⚖️El nuevo Fiscal General del Estado de los EEUU de América del Norte y el caso Assange🧑🏼‍🎓

ambos

pparece que, el Senado de Estados Unidos está a punto de confirmar a Merrick Garland, candidato del presidente Biden, como fiscal general.

El próximo Fiscal General tendrá una gran influencia en muchos asuntos importantes, incluyendo el destino del caso del gobierno de los Estados Unidos contra Julian Assange.

A diferencia de muchos funcionarios destacados de la administración Trump, Garland no ha hecho ningún comentario público sobre Assange o el caso. Pero vale la pena investigar el historial de Garland y lo que dice sobre su nominación para saber cómo manejará lo que se ha descrito como el caso de libertad de prensa más importante en una generación.

Garland y la Primera Enmienda

garland se ha pasado 23 años como juez federal de apelaciones, siete de ellos como juez principal del influyente Tribunal de Apelaciones de Washington. Los grupos de defensa de la libertad de prensa han estudiado sus opiniones judiciales para saber cómo podría tratar las cuestiones relacionadas con la Primera Enmienda como Fiscal General.

El Comité de Periodistas por la Libertad de Prensa (RCFP) ha encontrado algunos motivos para el optimismo, señalando que Garland “ha adoptado posturas firmes en cuestiones relacionadas con la Primera Enmienda” en una serie de casos. En concreto, señala el RCFP, Garland defendió el derecho de los medios de comunicación a publicar información obtenida de forma dudosa, apoyó un mayor privilegio del periodista y mostró un compromiso con la transparencia gubernamental en sus decisiones sobre casos de la FOIA.

¿Qué ocurrió en la audiencia de confirmación de Garland?

lla nominación de Garland fue aprobada por el Comité Judicial del Senado la semana pasada por 15 votos a favor y 7 en contra tras un proceso relativamente rutinario. Las cuestiones relativas a la libertad de prensa no fueron un tema importante en la audiencia de confirmación de Garland, y el caso Assange no se mencionó en absoluto, pero habría que destacar algunas cosas como posiblemente relevantes para la manera en que Garland actuara como Fiscal General.

Garland declaró que no permitiría que las decisiones políticas influyeran en los procesos judiciales y que se resistiría a las presiones de la Casa Blanca. A primera vista, eso es un cambio de tono bienvenido. Fue el Departamento de Justicia de Trump el que politizó el caso Assange después de que el DoJ de Obama decidiera previamente que procesar a Assange crearía un “problema del New York Times.

¿Cómo puede ser esto un motivo de preocupación? Queremos que el Fiscal General ignore la política a la hora de ejercer como tal, ¿verdad? Sí. Pero después de la administración de Trump, que ha sentado un precedente, hay muchas injusticias que deben ser corregidas. Dejar, simplemente, que los malos casos se desarrollen permite que la injusticia se encone.

El mensaje de Garland aquí no es totalmente claro. Se podrían interpretar las palabras de Garland como una garantía de que será independiente, y no como una indicación de que permitirá que sus fiscales continúen injustamente los malos casos. O uno podría extender esa lógica en la otra dirección: Garland podría dar a los fiscales del Departamento de Justicia un margen de maniobra importante para que continúen con su trabajo. Mencionó específicamente que permitiría que siguieran los “casos en curso”, e intentó diferenciarase con la voluntad de su predecesor William Barr de intervenir en casos criminales.

El resultado final

con toda probabilidad, Garland será confirmado sin que directamente lo presionen sobre el caso Assange. Así que es poco probable que tengamos claro cómo llevará el asunto en un futuro próximo.

Habrá que tener un optimismo cauteloso sobre el historial de Garland a favor de la transparencia y la Primera Enmienda. Y su promesa de ser independiente debería contar como un punto a favor – si es cierto, significa que sería más resistente a otras voces en la administración que podrían tener animosidad hacia Assange.

Hay razones para creer que Garland llegará a una conclusión similar a la del ex fiscal general Eric Holder: que, como señala la ACLU, “no hay manera de procesar [a Julian Assange] por publicar información clasificada sin abrir la puerta a procesamientos similares de importantes periodistas de investigación“.

Sin embargo, el ethos de Garland de “seguir el manual” sugiere que probablemente se remitirá a los fiscales que ya han invertido tiempo y recursos significativos en la persecución de Assange, al menos por el momento. Ser un líder deliberativo suele ser algo bueno, pero arrastrar los pies cuando se enfrenta a una injusticia manifiesta no lo es. En este caso, Garland podría llegar en última instancia a la conclusión correcta, pero se tomará su tiempo para llegar a ella si no se atreve a anular a sus fiscales y poner fin rápidamente al caso de Assange.

En otras palabras, la deferencia de Garland puede desencadenar la vieja máxima legal: “la justicia retrasada es justicia denegada” “Justitia moratus est iustitia negavit.”.
lpLibre Pensamiento quiere ser una publicación a través de la cual la C.G.T. piensa sobre sí misma. Pero pensándose a la luz pública. 💰Empresas no especializadas irrumpen en el nicho de mercado que crean los decretos que regulan la igualdad en las empresas
✍️🏼Patricia Reguero Ríos

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