🔭Dices que no tienes nada que esconder. ¿Te crees tú eso?👎🏽

ggobiernos y empresas de telecomunicación  recopilan cada vez más información sensible sobre dónde vamos, qué leemos, a quién conocemos, qué compramos, etc. Algunas personas dicen que no les importa esta vigilancia silenciosa y siempre presente. Dicen que no tienen nada que ocultar.

Pero consentir perder el control de la información que nos concierne es aceptar que un número incalculable de personas e instituciones, y no nosotros, controlen nuestra vida. La información es poder. Cuando las personas que están detrás de las puertas cerradas poseen información sobre tu vida privada, normalmente sin que lo sepas, tienen la capacidad de ejercer un poder sustancial para controlarte y manipularte sin tu conocimiento.

Mi vida no es nada interesante“, aduces. Quizá tengas razón. El hecho de que un número indeterminado de desconocidos tenga el conocimiento y, por lo tanto, el poder de hacerte daño, no significa que lo vayan a utilizar siempre (o que lo vayan a utilizar en tu contra). Pero, ¿quieres correr ese riesgo? ¿Es un riesgo que estás dispuesto a conceder sobre la privacidad de tus hijos, o de tus padres? ¿Es un riesgo que estás dispuesto a aceptar por los activistas del clima que luchan contra las subvenciones a la energía sucia, o por los jóvenes de tu barrio que son golpeados por la policía?

3monos

unque lleves una vida tranquila y no te metas en política ni desafíes a gente poderosa (o tengas la suerte de no tener que lidiar nunca con la fracturación hidráulica en el terreno de tu vecino, por ejemplo), ¿estás dispuesto a correr el riesgo de que algún día acabes en una lucha de poder -por grande o pequeña que sea- con alguien que controla o puede acceder a información sensible sobre tu vida privada? (Si alguna vez has salido o te planteas salir con alguien que trabaja en informática en una gran empresa tecnológica, o para las fuerzas del orden o en el espionaje, deberías ser especialmente precavido).

Si no estás haciendo nada malo, ¿qué tienes que ocultar? Esta es una lista muy, muy incompleta:

  • Mensajes de texto de carácter sexual (también conocidos como sexts) que envíes a tus amantes, parejas y cónyuges;

  • Correos electrónicos a abogados que contengan información sobre litigios en curso contra cualquier parte del gobierno, o correos electrónicos que describan cualquier impropiedad como una aventura o algo tan simple como hacer novillos en el trabajo y llamar para decir que estás enfermo;

  • Llamadas telefónicas y visitas a clínicas de aborto, centros de salud sexual, centros comunitarios LGBT, sindicatos, organizaciones de violencia doméstica, líneas de ayuda al suicidio y periodistas, ongs;

  • Registros bancarios o de tarjetas de crédito que muestren que has comprado juguetes sexuales, medicamentos para la gonorrea, o que has hecho donaciones a organizaciones sin ánimo de lucro como la SOS Racismo o AI;

  • metadatos de Internet que revelan tus hábitos de visionado de porno y términos de búsqueda, por ejemplo “síntomas de herpes“, “qué hacer si crees que tu novio te engaña“, “cómo engañar a tu novia y salirte con la tuya“, u “ojalá nunca hubiera tenido hijos“.

como puedes ver, hay mucha información flotando en el éter, en manos de empresas privadas (que comercian con ella) y recogida por agencias gubernamentales (¡a menudo sin órdenes judiciales!), que quieres que siga siendo privada. No estás infringiendo la ley y no mereces que te violen, pero esta información no está bajo tu control.

Lo único que hace falta para que tu privacidad sea violada de una manera que podría hacer que te despidan del trabajo,  que tengas problemas con tus amigos o tu familia, o que te echen de casa, es que uno de los potenciales millones de personas que tienen acceso a este tipo de información la revele a alguien que preferirías que no la viera. Puede que ni siquiera sepas lo que ha pasado, pero de repente te quedas sin trabajo o te encuentras rechazado por tus compañeros de trabajo o amigos.

Hay quien dice que la privacidad está obsoleta porque muchos de nosotros no paramos de cotorrear sobre nuestros pensamientos en Twitter, Facebook y otras redes sociales. Pero esa apreciación oculta un malentendido fundamental sobre lo que significa la privacidad.

La privacidad no es lo mismo que el secreto. La privacidad consiste en controlar la información sobre ti, incluyendo quién sabe qué, en qué circunstancias y cuándo. La privacidad consiste en tener el control y el mando de tu propia vida, y tener el poder de moldear la percepción que los demás tienen de ti. Hoy en día, estamos a merced de millones de personas desconocidas que se enseñorean de nosotros con el poder de destruir nuestra reputación, nuestras relaciones y nuestra vida profesional con sólo pulsar un botón.

¿Sigues pensando que no tienes nada que ocultar?

Dar tu DNI en Wallapop e internet te puede costar un infierno de juicios y denuncias

zapata

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