🇬🇧¿Reconocerá alguna vez el RU de la GB al auténtico Wiston Leonard Spencer Churchil?🇬🇧

con lo aficionado que son los historiadores británicos a hacer profundos y sesudos estudios sobre los políticos de otros países, un torvo silencio acompaña a una de las figuras más comentadas de la historia británica. Es obligatorio  entusiasmarse perpetuamente cómo Winston Churchill derrotó a Hitler “sin ayuda de nadie”.

Pero si uno recuerda, como por casualidad, sus opiniones recistas o sus políticas coloniales, inmediatamente te encuentras ahogado en un orquestado y feroz vacío.

Entre ese océano de biografías de Churchill aduladoramente reverenciales hasta el aburrimiento, apenas si hay libros que examinen en serio su bien documentado racismo. No se puede permitir, parece ser, hacer más complicado, y no digamos ya mancillar, el mito nacional de un héroe impecable: un ídolo que “salvó a nuestra civilización”, como pretende Boris Johnson, o “a la humanidad en su conjunto”, como afirmó David Cameron. Hágase una incómoda observación sobre sus opiniones acerca de la supremacía blanca, y la gente como Piers Morgan preguntará: “¿Qué le ha hecho a usted este país?”

No todo el mundo se contenta con no decir nada porque hoy “hablaría alemán”, de no haber sido por Churchill. Mucha gente quiere saber más acerca de las figuras históricas que se les pide que admiren sin criticarlas. Las protestas de Black Lives Matter del pasado año – durante las cuales la palabra “racista” se pintó con aerosol en letras rojas en la estatua de Churchill en la Plaza del Parlamento –, se vieron acompañadas de exigencias de una mayor formación en cuestiones como la raza, el imperio y las figuras cuyas estatuas salpican el paisaje británico.

Resulta difícil proporcionar una imagen más completa. Se trata desdeñosamente a aquellos investigadores que exploran los lados menos gloriosos de Churchill. Tomemos por ejemplo lo sucedido en el Churchill College de Cambridge.

En respuesta a la solicitud de una mayor información sobre su fundador, por parte de una profesora de dicho college, se organizaron una serie de actos sobre Churchill, el imperio y la raza. La segunda mesa redonda de dichas jornadas, que trataba sobre “Las consecuencias raciales del señor Churchill”. Antes incluso de que tuviera lugar, se denunció repetidas veces el debate en los tabloides y las redes sociales como algo “idiota”, una “difamación de su persona” destinada a “despedazar” al gran hombre. Indignadas cartas dirigidas al college afirmaban que esto era llevar la libertad académica demasiado lejos, y que debería cancelarse el acto. Los ponentes y la organizadora, todos investigadores de color, se vieron sometidos a agresivos mensajes de odio, insultos y amenazas racistas. Se les acusó de traición y calumnias. Uno de los anónimos, advertía a la organizadora que se había remitido su nombre al oficial al mando de la base de la RAF cercana a su casa.

El college recibió fuertes presiones para que dejara de celebrar este tipo de actos. Tras la citada mesa redonda, el grupo derechista de expertos Policy Exchange, influyente en círculos gubernamentales – y que afirma abanderar la libertad de expresión y las opiniones controvertidas en los campus – publicó una “reseña” del acto. El prólogo, escrito por el nieto de Churchill, Nicholas Soames, declaraba que tenía la esperanza de que esa reseña “impediría que se organizara un acto tan intelectualmente deshonesto en el Churchill College en el futuro…o, esperémoslo, en cualquier otro lugar”.

Resulta irónico. El gobierno británico y los medios  dicen que la “cultura de la cancelación” es una imposición de la izquierda académica. Pero este es un verdadero caso de “cultura de la cancelación” impidiendo un verdadero compromiso con la historia británica. Churchill fue un admirado líder en tiempos de guerra que supo ver a tiempo la amenaza de Hitler y desempeñó un papel crucial en la victoria aliada. Tendría que ser posible admitir esto sin dejar de glosar su lado menos benigno. La investigadora  Madhusree Mukerjee, y los investigadores Onyeka Nubia y Kehinde Andrews  llamaron la atención sobre la obstinada defensa de Churchill del dominio colonial británico, su participación en la desastrosa hambruna de 1943 en Bengala, en la que murieron de modo evitable millones de personas, su interés por la eugenesia, y sus opiniones, profundamente retrógradas hasta para su época, sobre la raza.

Hay constancia de que Churchill alabó el “linaje ario” e insistió en que era correcto que “una raza más fuerte, una raza de mayor rango” ocupara el lugar de los pueblos indígenas. No pensaba, según se sabe, que “la gente negra fuera tan capaz o eficiente como la blanca”. En 1911, Churchill prohibió los combates de boxeo interraciales, de modo que no pudiera verse perder a boxeadores blancos frente a otros negros. Insistía en que Gran Bretaña y los EE.UU. compartían una “superioridad anglo-sajona”. Describió a los activistas anticoloniales como “salvajes armados de ideas”.

Hasta a sus contemporáneos les llamaba la atención sus puntos de vista racistas. En el contexto de la línea dura de Churchill en contra de suministrar ayuda para aliviar la hambruna de Bengala, el secretario de Colonias, Leo Amery, subrayó: “En la cuestión de la India, Winston no está del todo en sus cabales…No he visto mucha diferencia entre su opinión y la de Hitler”.

Que Hitler fuera racista no significa que Churchill no pudiera serlo. Gran Bretaña entró en guerra, al fin y al cabo, porque se enfrentaba a una amenaza existencial, y no primordialmente porque discrepara de la ideología nazi. Advirtiendo afinidades entre el pensamiento racial colonial y el de los nazis, los líderes africanos y asiáticos cuestionaron el doble rasero de Churchill consistente en rechazar firmemente la autodeterminación de los súbditos coloniales que luchaban también contra Hitler.

Vale la pena recordar que el culto incuestionado que hoy se tributa a Churchill no lo compartían muchos británicos en 1945, cuando votaron por dejarlo fuera del poder antes incluso de que hubiera terminado del todo la guerra. Muchas comunidades de clase trabajadora de Gran Bretaña, de Dundee al sur de Gales, sentían una intensa animosidad hacia Churchill por su disposición a movilizar fuerzas militares durante los conflictos laborales. En fecha tan reciente como 2010, el consejo municipal de Llanmaes se opuso a rebautizar una base militar como Churchill Lines.

La valoración crítica no supone “difamación de su persona”. Gracias al pensamiento de grupo de “el culto de  Churchill”, el difunto primer ministro se ha convertido en una figura mitológica antes que histórica. Restar importancia a las implicaciones de las opiniones de Churchill sobre la raza – o sugerir absuradamente, como sugiere Policy Exchange, que sus declaraciones racistas significaban “otra cosa distinta de su definición” – nos habla de una profunda falta de honestidad y valor.

Esta falta de valor va ligada a una aversión mayor a analizar el imperio británico de manera veraz, quizás por miedo a lo que pudiera decirnos hoy de Gran Bretaña. El diálogo nacional que se precisa sobre Churchill y el imperio con el que se sentía tan comprometido es una de las formas necesarias para romper este inaceptable silencio.

Adaptación de un artículo de Priyamvada Gopal, ( profesora de Estudios Postcoloniales en el Churchill College (del que ha sido decana) de la Universidad de Cambridge. Nacida en la India, se licenció en la Universidad de Delhi, doctorándose en la de Cornell (EE.UU). Es autora de “Insurgent Empire: Anticolonial Resistance and British Dissent“.)

Captura de pantalla de 2021-04-17 13-21-41 🤨 La lista electoral liderada por Rocío Monasterio ha sido confeccionada con activistas antiderechos, nobles, ultracatólicos e incluso cercanos a la secta ultracatólica El Yunque.

Un comentario en “🇬🇧¿Reconocerá alguna vez el RU de la GB al auténtico Wiston Leonard Spencer Churchil?🇬🇧

  1. En Inglaterra, como en muchos otros paises, se pretende conservar una Historia Oficial, ficticia, a costa de la verdad, de hecho el tema de Winston Churchill yo lo estudie detenidamente, despues de ver una pelicula Britanica sobre un poeta Ingles, despues de la guerra, del cual no recuerdo su nombre, ya que esto fue hace muchos años, la pelicula relata el desden de los intelectuales del momento, por Churchill y como ahun antes de terminar la guerra lo botaron de su puesto de primer ministro, que solo fue elegido para liderear al Reyno Unido durante el conflicto contra la Alemania Nazi, y el Imperio Japones.
    Y claro concuerdo totalmente con lo dicho en este articulo, ya que lei mucho sobre el tema, mismo que ha sido expuesto por intelectuales de la India, que no conservan un muy buen recuerdo del señor Churchill, despues de una hambruna en Bengala auspiciada por la falta de consideracion del señor Churchill el que mato de hambre, a mucha gente, el mismo Virrey de la India Sir Archival Wavell manifesto que la hambruna y los millones de gente que mato fue uno de los mayores desastres que mancharon la reputacion del Imperio Britanico, en su historia.
    Claro, los Hindues todavia culpan a Churchill y con mucha razon!

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