馃樂El capitalismo y el racismo como enemigos de un plan de vacunaci贸n efectivo馃拤

verdadLLas pandemias no se propagan de manera uniforme. La propagaci贸n depende de las condiciones ambientales, como la temperatura y el flujo de aire, la densidad y el tama帽o de la poblaci贸n y, para terminar, los privilegios. El capitalismo brutal ha impulsado el impacto desproporcionado del COVID en las comunidades marginadas, y ahora fomenta las desigualdades en la distribuci贸n de las vacunas.

No es de extra帽ar que los contornos de los impactos de COVID hayan reflejado las disparidades sociales preexistentes, que a menudo se configuran a lo largo de las l铆neas de g茅nero, raza y clase. Estas disparidades determinan no s贸lo la forma en que se propaga un virus, sino tambi茅n el impacto que 茅ste tiene en las comunidades individuales que est谩n expuestas. Est谩聽ampliamente documentado que las comunidades negras en los EEUU est谩n siendo afectadas de forma desproporcionada por el COVID, experimentando mayores tasas de hospitalizaci贸n, infecciones y mortalidad; estas tendencias han continuado en la tercera ola del COVID, y han inspirado a cientos de ciudades y condados, as铆 como a los Centros de Control de Enfermedades, a declarar el racismo como una amenaza para la salud p煤blica. Las comunidades negra, ind铆gena y latina tienen menos acceso a la atenci贸n sanitaria y a las pruebas, acceso a la informaci贸n, estabilidad econ贸mica y condiciones laborales, todo lo cual contribuye al impacto dispar del virus.

Adem谩s de la raza, otro importante determinante social de la salud es la clase social. Los trabajadores de los servicios esenciales y los que no tienen la privilegiada posibilidad de trabajar desde casa se ven afectados de forma desproporcionada por el COVID, ya que tienen muchas m谩s probabilidades de estar expuestos al virus. Los trabajadores negros y la mayor铆a de los trabajadores de primera l铆nea con salarios bajos tienen menos acceso a las bajas por enfermedad y es menos probable que tengan cobertura de seguro m茅dico, lo que contribuye a los impactos desproporcionados de COVID.

Las personas de los barrios con menores ingresos tienen m谩s probabilidades de tener COVID-19 y corren un mayor riesgo de muerte por COVID-19 en comparaci贸n con las personas de los barrios con mayores ingresos“, dijo a Truthout Gregorio Millett, antiguo cient铆fico de los Centros para el Control y la Prevenci贸n de Enfermedades y autor del documento “Assessing differential impacts of COVID-19 on black communities“.

Lisa Dubay, coautora del informe de investigaci贸n del Instituto Urbano titulado “How Risk of Exposure to the Coronavirus at Work Varies by Race and Ethnicity and How to Protect the Health and Well-Being of Workers and Their Families” (“C贸mo var铆a el riesgo de exposici贸n al coronavirus en el trabajo seg煤n la raza y la etnia y c贸mo proteger la salud y el bienestar de los trabajadores y sus familias”), se帽al贸: “Pensamos que era realmente importante examinar la intersecci贸n de la raza y la exposici贸n, porque lo que sabemos es que Estados Unidos tiene una larga historia de racismo estructural y racismo interpersonal…. que ha dado lugar a una prolongada segregaci贸n ocupacional que privilegia a los blancos y a las personas con estudios superiores“. Dubay se帽al贸 que la falta de bajas por enfermedad, de salarios dignos y de seguro m茅dico impuls贸 la propagaci贸n del COVID entre los trabajadores con salarios bajos, en gran mayor铆a trabajadores negros.

Otra poblaci贸n que se ha visto desproporcionadamente afectada por el COVID es la poblaci贸n carcelaria. Seg煤n una investigaci贸n publicada en el Journal of the American Medical Association, las personas encarceladas est谩n infectadas por el coronavirus con una tasa cinco veces superior a la tasa general del pa铆s. Y hasta el 16 de abril, m谩s de 661.000 personas encarceladas y el personal han sido infectados. Amber Casey, del Departamento de Salud P煤blica del Estado de Washington, dijo a Truthout: “Cuando esas personas vuelven a sus comunidades, que a menudo son comunidades muy vigiladas, comunidades negras y latinas – las mismas comunidades que est谩n muy afectadas por el COVID debido a otros factores-, esas comunidades tienen m谩s probabilidades de estar expuestas y realmente se mantiene un reservorio de COVID en circulaci贸n“.

Casey tambi茅n trabaja estrechamente con personas sin hogar y con drogadictos, dos poblaciones que se han visto afectadas de forma desproporcionada por el COVID. Se帽ala que la pandemia ha ido acompa帽ada de un fuerte aumento de las sobredosis de drogas en estas comunidades. Actualmente, Casey y su departamento est谩n tratando de hacer llegar el mayor n煤mero posible de vacunas a las personas sin hogar y a las que consumen drogas.

De hecho, ahora que la vacuna se est谩 extendiendo r谩pidamente, ha surgido una oportunidad para remediar las desigualdades cimentadas por el COVID, pero en lugar de ello, la distribuci贸n de la vacuna ha demostrado ser otra 谩rea en la que las disparidades se hacen patentes. El gobierno de Biden ha tenido bastante 茅xito a la hora de poner a disposici贸n las vacunas, pero cuando se trata de una distribuci贸n equitativa, eso es otra historia.

Las investigaciones han demostrado que las comunidades negras y latinas de Estados Unidos, por ejemplo, tienen menos probabilidades de acceder a las vacunas por una serie de razones, como el acceso a Internet para las citas, la proximidad a los centros de vacunaci贸n o a las cl铆nicas y las barreras informativas.

Como Truthout ha cubierto en profundidad, tambi茅n existen patrones similares en la equidad de las vacunas a escala mundial. Seg煤n Krishna Udayakumar, director fundador del Centro de Innovaci贸n en Salud Global de Duke, s贸lo cuatro regiones -Estados Unidos, China, India y Europa– representan el 70% de todas las personas vacunadas en el mundo. Y no se trata de un problema de suministro -de hecho, se prev茅 que para este verano, Estados Unidos tendr谩 un enorme exceso de oferta de la vacuna-. El problema es una equitativa distribuci贸n.

Los pa铆ses de altos ingresos como Australia, Jap贸n, Estados Unidos y Europa, por ejemplo, compraron por adelantado una gran cantidad de la vacuna antes de que fuera fabricada“, dijo Merith Basey de Free the Vaccinea Truthout. “Ese poder adquisitivo ha conducido a este concepto de acaparamiento, que ha dejado atr谩s a muchos pa铆ses m谩s pobres, o incluso de ingresos medios“.

Free the Vaccine es un colectivo de voluntarios de 29 pa铆ses que hace campa帽a por un acceso global equitativo a las vacunas COVID. Sin un acceso asequible para todo el mundo, creen que la vacuna no puede cumplir su funci贸n y que, puesto que los contribuyentes han financiado en gran medida el desarrollo de estas vacunas, deber铆an estar disponibles de forma gratuita para todo el mundo.

Seg煤n Basey, uno de los mayores problemas es que los pa铆ses de altos ingresos no comparten la propiedad intelectual de las vacunas.

Hay muchos pa铆ses en todo el mundo que podr铆an fabricar la vacuna localmente para tratar a sus propias poblaciones“, dijo Basey. “Pero debido al tipo de marco capitalista del actual sistema de I+D biom茅dico, significa que ese reparto no se produce“.

Estados Unidos ha vacunado completamente a aproximadamente el 25% de su poblaci贸n, pero pa铆ses m谩s pobres como Brasil y M茅xico, por ejemplo, que tienen algunas de las tasas m谩s altas de casos y muertes por COVID, han vacunado a menos del 10% de su poblaci贸n.

El mundo tiene una mentalidad de escasez en este momento“, dijo Basey. “Pero tenemos la f贸rmula, s贸lo tenemos que compartirla: hay m谩s que suficiente para todos. La idea es tener un sistema mucho m谩s centrado en las personas que en los beneficios“.

Pa铆ses como Sud谩frica e India lideran los intentos de suspender temporalmente las patentes de las vacunas contra el COVID, pero estos esfuerzos han sido bloqueados por Estados Unidos y otras naciones ricas en la Organizaci贸n Mundial del Comercio. Esta situaci贸n se produce en un momento en el que la India est谩 experimentando una oleada masiva de casos y muertes por COVID, registrandose 315.000 nuevos casos en un solo d铆a, el mayor n煤mero de v铆ctimas diarias desde el inicio de la pandemia.

Mientras las naciones ricas como Estados Unidos siguen dando prioridad a los beneficios de los accionistas por encima de la vida de las personas, tambi茅n estamos viendo c贸mo la pol铆tica global y el imperialismo han penetrado en el despliegue de las vacunas contra el COVID. Por ejemplo, se ha informado de que la empresa farmac茅utica Pfizer ha exigido a los pa铆ses latinoamericanos que pongan activos soberanos, como los edificios de las embajadas y las bases militares, como garant铆a contra el coste de futuros casos legales como parte de sus negociaciones sobre la vacuna COVID-19.

Grupos como Free the Vaccine est谩n realizando una importante labor para garantizar la equidad y el acceso a nivel mundial, pero se enfrentan a un sistema global corporativo que no est谩 dispuesto a realizar cambios sustanciales en una agenda centrada en los beneficios, y es poco probable que lo haga.

A medida que continuamos viendo las marcadas disparidades en la forma en que COVID afecta a las comunidades marginadas aqu铆 en los Estados Unidos, as铆 como las desigualdades en la respuesta a COVID a nivel mundial, se hace cada vez m谩s evidente que nuestro actual sistema econ贸mico capitalista mundial no est谩 preparado para hacer frente a las grandes crisis de manera adecuada.

Los momentos de crisis aguda como 茅ste, por muy devastadores que sean, pueden dar lugar a nuevas conversaciones y abrir oportunidades de cambio. A medida que el COVID pone al descubierto los principales problemas estructurales de nuestros actuales sistemas sociales, pol铆ticos y econ贸micos, estamos viendo c贸mo comunidades de todo el pa铆s y del mundo se levantan para exigir reformas sustanciales y, en muchos casos, una revisi贸n completa de las estructuras. Con la posibilidad muy real de que se produzca otra pandemia en el horizonte, es importante que comprendamos plenamente las causas profundas que impulsan las desigualdades en nuestra sociedad, de modo que podamos evitar que se reproduzcan estos patrones da帽inos y mortales en el futuro.

C贸mo el modelo neoliberal ha agravado severamente la crisis del coronavirus

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