🏴La Agrupación Mujeres Libres ðŸ´

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Antecedentes (CNT, n.o 531. 30 de enero de 1937)

Ya de muy jóvenes sufríamos mirando las caras prematuramente envejecidas de nuestras mujeres del pueblo. La rebeldía naciente, pero hondamente comprensiva, nos impulsaba a buscar con ahínco la raíz de aquellos surcos profundos que partían las frentes y no pocas veces las mejillas.

Ya de entonces también clasificamos a las mujeres en clases; no obstante, salvo raras excepciones, descubríamos en todas alguna condición común: la ignorancia y la esclavitud.

La ignorancia en las clases elevadas se cubría someramente con un barniz de conocimientos superfluos: la esclavitud se disfrazaba para ellas con una sonrisa de condescendencia o una hipócrita genuflexión de galantería. A veces nos parecía más triste esta esclavitud, que no atacaba directamente a la carne, pero que ahogaba el espíritu entre falsos halagos. Así comenzamos a soñar con la emancipación femenina.

insumisionHemos conocido diversas organizaciones nacidas al entorno de este anhelo; unas han pretendido establecer una estúpida competición de atribuciones entre los sexos a cuenta de una mayor capacidad intelectual o física; otras, recogiendo el sentido tradicional de la feminidad, pretendían que la emancipación femenina sólo estaba en el fortalecimiento de aquel sentido tradicionalista que centraba toda la vida y todo el derecho de la mujer en torno a la maternidad, elevando esta función animal hasta sublimaciones incomprensibles.

Ninguna nos satisfizo, la más avanzada buscaba con premeditación, orientándose equivocadamente por el sentido, que bien merece denominarse masculino, de la vida, el tope del derecho político. Siguiendo los caminos trillados, pretendían encuadrar a la mujer en los mismos casilleros en que de siglos venían encuadrados los hombres. Al pretender su emancipación, no encontraban otro camino mejor que esclavizaría a los mismos conceptos que venían labrando desde muchos siglos la esclavitud masculina y, con ella, la esclavitud humana.

Decidimos abrir caminos nuevos, orientarnos por el derecho natural inmanente a todo individuo. Romper con todos los tradicionalismos y exaltando los valores característicos de la mujer, cultivando sus diferenciaciones espirituales y temperamentales con el sexo contrario, extraer de ella esa individualidad particularísima destinada a ser el complemento necesario en la edificación del mundo futuro.

Éramos un reducido número de compañeras, militantes en el campo anarquista, las que pretendíamos echar sobre nuestros hombros esta gigantesca tarea que no teníamos la pretensión de terminar, pero cuya iniciación ya nos parecía un paso considerable en el camino de las realizaciones que podrían correr a cargo de otras más fuertes o más capacitadas que nosotras.

Comprendimos que para el desarrollo de nuestros planes lo más urgente era un órgano de propaganda que sistematizara la divulgación de nuestras ideas hasta donde éstas lo hicieran permisible.

En el mes de mayo de 1936 nacía la revista Mujeres Libres. No era una mera casualidad la coincidencia de estas dos palabras. Intentábamos dar al sustantivo «mujeres» todo un contenido que reiteradamente se había negado, y al asociarlo al adjetivo «libres», además de definirnos en absoluto independientes de toda secta o grupo político, buscábamos la reivindicación de un concepto —mujer libre— que hasta el  momento se había llenado de interpretaciones equívocas y que rebajaban la condición de la mujer a la vez que prostituían el concepto libertad, como si ambos términos fueran incompatibles.

Nuestros propósitos se vieron coronados por el mejor de los éxitos. La revista despertó un vivo interés en el mundo femenino y nuestras ideas fueron acogidas como la única esperanza de salvación por millares de mujeres.

Cómo nació la Agrupación. Sus características

kamchatkaInmediatamente comenzamos a planear la segunda parte de nuestro proyecto. A cargo de una compañera del grupo corrió un ciclo de conferencias que se pronunciaron en varios ateneos libertarios y cuando anunciábamos la creación de grupos de cultura que habían de ser la base más amplia de una acción en el porvenir, estalló el levantamiento militar que ha sumido a España en una lucha sin cuartel.

Pudiera parecer que este acontecimiento había arruinado todos nuestros planes cuando, por el contrario, aunque tal vez por caminos distintos, daba un impulso más acelerado a nuestra actuación y abría condiciones más favorables a nuestra propaganda. Inesperadamente, la guerra lanzaba a las mujeres a la calle. Las condiciones únicas, sin precedentes, en que el movimiento se había producido, arrebataba a los hombres del hogar, sin tiempo para retenerlos con juegos de viejos y caducos sentimentalismos, y el hundimiento simultáneo de resortes del Estado, de todos los trucos de la autoridad, dejaba a las mujeres bien abandonadas a sus propias fuerzas y precisadas a resolver por sí misma el problema gigantesco de su misma existencia.

Un individuo en aquellos días era un corcho flotando en las revueltas olas del maremágnum social, expuesto a cada paso a ser engullido por la tormenta y precipitadamente se formaban agregados de individuos, colectividades; en el interés de todos estaba la salvación del propio interés. Las mujeres no anduvieron remisas en seguir este camino —lo que no hiciera la conciencia lo hacía la intuición—, y el problema social llegaba al fin a ellas por el problema individual, al encontrarse con éste en plena calle, rotos al fin los muros de contención del antiguo hogar.

Instantáneamente comenzaron a desarrollarse en las mujeres dos virtudes inmanentes en ellas, pero que desconocían bajo su amplia forma social: la solidaridad y la emulación. Pronto decidimos extraer de estas nuevas condiciones todas las ventajas que aportaban a nuestro objetivo, y comenzamos, de acuerdo con ellas, un nuevo plan de acción, persiguiendo a la vez ayudar a la causa del antifascismo y a la de la emancipación femenina, que es la de la Revolución.

1De aquí nació la Agrupación Mujeres Libres.

Su característica más interesante son las Secciones de Trabajo. En un mes alcanzamos la cifra de cerca de tres mil afiliadas. Pero digamos en qué consisten estas secciones. Hemos agrupado a las mujeres según sus conocimientos, sus aptitudes o su vocación, ya que no siempre se daba la primera circunstancia. Forman siete secciones teniendo en cuenta aquellas actividades sociales más directamente ligadas con la guerra o más necesarias para el desarrollo normal de la vida en la retaguardia, como son: Transportes, Sanidad, Metalurgia, Comercio y Oficinas, Vestido, Servicios Públicos y Brigada móvil.

Los nombres de cada una de las secciones dicen bien a qué actividad están dedicadas, sólo la Brigada móvil necesita explicar que está formada por compañeras que no han sabido definir sus preferencias en el trabajo y que se han agrupado bajo esta denominación dispuestas a acudir en caso de necesidad a cualquiera de las actividades no previstas en nuestras secciones.

Hemos respaldado estos grupos con el aval directo de la CNT, en cuya Federación Local de Madrid hemos encontrado un apoyo decidido y eficaz. Estos grupos tienen el carácter de reservas de previsión y se preparan profesionalmente mientras llega la hora —¡ojalá no llegue nunca! — de que la guerra, al desplazar para el frente los brazos masculinos, haga necesario su concurso en los lugares de trabajo.

La condición impuesta para el ingreso en nuestras secciones es el absoluto desinterés, por solidaridad con la causa antifascista.

No ocultaremos que en principio hemos tenido que luchar con muchas dificultades a costa de la multitud de torcidas interpretaciones que por unos u otros se daba a nuestra labor.

Quién suponía que tratábamos de crear un organismo sindical de carácter femenino para establecer descabelladas competencias; quién confundía nuestra Agrupación con una simple agencia de colocaciones encargada de resolver el problema económico de la mujer exclusivamente.

Nada nos ha hecho vacilar ni ha logrado desviar nuestros objetivos. A veces tropezamos con la resistencia pasiva de algunos organismos, como nos ocurre con tranvías y Metro; no importa, insistimos y nada hace disminuir nuestro tesón.

Actualmente nuestra Agrupación tiene ya su personalidad definida y cuenta con un respetable núcleo de compañeras que en torno a nuestra labor se han creado una conciencia revolucionaria y actúan con un alto sentido de la responsabilidad.

En Pleno Trabajo

Constituidas nuestras Secciones, algunas han comenzado a recibir, y otras están a punto de comenzar, su instrucción profesional. Entre las primeras descuella la de Transportes, si bien hemos de hacer constar con satisfacción que es el Sindicato Único de esta industria el que con mayor interés ha acogido nuestra idea y mayor entusiasmo ha puesto en apoyarla.

En el propio sindicato y a cargo de los compañeros Esteban Ventura, José Garrido y Claudio Montilla funciona una escuela teórica-práctica de automovilismo, en la que reciben instrucción cerca de cuarenta muchachas, y no se sabe qué admirar más, si la apasionada atención que ponen las discípulas o la paciencia y el interés que aportan los maestros. El sindicato de Transportes ha dado pruebas con este hecho de poseer una clara visión del momento; muchos aspectos ofrece la actuación revolucionaria de los sindicatos; pero acaso entre los más destacables se cuente este rasgo del Sindicato del Transporte, al que tal vez muchos no quieran reconocer su verdadero alcance.

Dentro de breves días comenzarán también su curso de prácticas las compañeras de la Sección de Sanidad apoyadas igualmente por el sindicato del ramo.

Por gestiones directas de la Agrupación hay gran número de compañeras trabajando ya por la causa antifascista; unas en puestos retribuidos, otras, en prestaciones generosas y voluntarias.

Conmueve profundamente medir el abismo que las propias mujeres han abierto entre su vida de ayer y la de hoy. Comprobar con cuanto ardor se entregan a la causa común, que anhelos de superación se avivan en ellas diariamente y qué enérgicas protestas hemos visto elevarse ante las disposiciones de evacuación forzosa de las mujeres.

Es natural que los organismos oficiales acostumbrados a desenvolverse con precisión mecánica no puedan tener en cuenta las hondas transformaciones sicológicas que se operan en los individuos. Ateniéndose al viejo concepto de la galantería proteccionista, tomando cuenta de la tradicional debilidad femenina, pretenden alejar a la mujer de las zonas peligrosas cuando ella ha conquistado ya con su actuación el honor de permanecer en primera fila. Y la mujer madrileña, que hasta ha sabido asomarse a los parapetos menos que ninguna merece este agobio.

Dense toda clase de facilidades a las que quieran alejarse de Madrid; pero no se fuerce a las que con el mismo derecho que los hombres quieren dedicar sus actividades y su vida al aplastamiento del fascismo y a la edificación revolucionaria.

Nos hemos extendido involuntariamente, y aún creo que desviado del objeto de este trabajo; vamos a dar someramente algunas otras noticias de nuestra Agrupación.

A su frente hay un comité responsable de tres compañeras que tienen a su cargo la administración y todas las cuestiones de orientación, cultura y propaganda.

Bajo el control de este comité funcionan otros subcomités que entienden exclusivamente en los siguientes aspectos: Trabajo, Solidaridad Pro Mujeres Libres y Auxilio Moral al Frente.

Merece ocuparse de las actividades de estos dos últimos subcomités, ya que el primero está claramente definido por su nombre.

Nuestra Agrupación no tiene ingresos regulares por ningún concepto.

No puede pedirse contribución metálica a las compañeras que ofrecen generosamente sus manos cuando, a veces, no tienen medios de subsistencia alguna. La Comisión de Solidaridad se encarga de gestionar cerca de sindicatos, ateneos y otras entidades, donativos o subvenciones que permitan el desenvolvimiento de nuestra Agrupación.

La Comisión de Auxilio Moral, recién creada, por los mismos medios trata de adquirir aquellos artículos que pueden representar un alivio para nuestros combatientes y que se propone, mediante las gestiones oportunas, ser ella misma quien los lleve a los frentes.

Estas son las características más destacadas de nuestra Agrupación. Los proyectos de más amplia envergadura, tales como los grupos de cultura y los liberatorios de prostitución, de los que no nos ocupamos por no hacer más extensas estas cuartillas, han quedado, a causa de la guerra, relegadas a segundo término y a la espera de que las circunstancias nos permitan desarrollarlos.

Y no queremos terminar sin consignar aquí, una vez más, el apoyo generoso que para nuestra labor hemos encontrado en todos los elementos de la CNT.

Lucía Sánchez Saornil
Secretaria de la Agrupación «Mujeres Libres».

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