Autor: eulalio

🌹10 años del 25 S🥀

todo

▶️ Tal día como hoy, hace 10 años, más de 20.000 personas acudimos a la manifestación del Rodea el Congreso o del 25-S. Fue una de las últimas grandes manifestaciones del ciclo de lucha que se inició con el 15-M. La represión policial de ese día fue durísima. Esta manifestación fue una de las razones por las que el PP decidió endurecer el Código Penal (para castigar de forma más severa los desórdenes públicos, si tienen lugar en manifestaciones) y la Ley Mordaza (para prohibir las concentraciones en los alrededores de los Parlamentos).

▶️ Todavía no se ha celebrado el juicio para la mayoría de las detenidas se aquella jornada. La Fiscalía pide penas de hasta 7 años y 4 meses de prisión a cada una de las detenidas de aquel día. Las acusadas denunciaron haber sufrido malos tratos durante la detención y en comisaría, pero el juzgado no realizó ninguna diligencia de investigación al respecto y archivó la denuncia contra los policía.

▶️ Pese a que la investigación ha durado 10 años, mucho más de lo habitual, el Fiscal se niega a aplicar la atenuante de dilaciones indebidas y pide las penas máximas posibles a las acusadas. ¿Una estrategia para forzar acuerdos de conformidad?

Walter Benjamin: la vida que se cierra

Varsity Letter W Decal Sticker Vinyl Window Laptop College Athletic ...alter Benjamin murió en septiembre de 1940 en extrañas circunstancias en Portbou (al norte de Catalunya, en la frontera con Francia). Detenido por los fascistas españoles, la versión oficial oscila entre el suicidio, el asesinato y la muerte natural. Con motivo del 75 aniversario de la muerte de Walter Benjamin, Carlos Taibo publica un breve ensayo, de cariz biográfico, con el fin encarar algunas de las claves explicatorias de la vida y del carácter personal del filósofo alemán. Presta singular atención a tres materias relevantes: los sinsabores que acosaron a Benjamin en un exilio que se inició en 1933, su muerte trágica —aún hoy cargada de controversias— en Portbou en 1940 y la naturaleza de su texto titulado “Tesis sobre el concepto de la historia”, al que dedicó los últimos relámpagos de su lucidez.

Para profundizar más en la muerte de Walter Benjamin y las causas que le condujeron al suicidio, nada mejor que el documental Quién Mató a Walter Benjamin (2005), de David Mauas.

👎🏽Despiden a mujeres que denunciaron acoso sexual en el Parque Warner

🏳️Rusia, Bielorrusia, Ucrania: Protección y asilo para desertores y objetores 🏳️

🏳️Carovana della Pace in Ucraina🫂

"OBJECT WAR CAMPAIGN" LAUNCH : Petition to support Conscientious Objectors and Deserters from Russia, Belarus and Ukraine

ruslan Kotsaba tiene 49 años y se enfrenta a 15 de cárcel. Es un periodista ucraniano, pacifista y objetor de conciencia, acusado por Kiev de «alta traición» por algunas de sus declaraciones contra el reclutamiento militar durante la «guerra civil fratricida de Donbass«.

La posición de Ruslan está respaldada por un llamamiento a la defensa de los derechos de los pacifistas y objetores de conciencia redactado por International Fellowship of Reconciliation (Ifor), War Resisters’ International (WRI), la Oficina Europea para la Objeción de Conciencia (Ebco), Connection e.V. (Alemania) y el Movimiento Noviolento (Italia). Apelación lanzada en la última audiencia celebrada sobre su caso el 20 de julio de 2022. Activistas de la ONG italiana Un Ponte Per se reunieron con él al mismo tiempo en Kiev. Pero el de Ruslan no es un caso aislado.

La cuarta Caravana de StopTheWarNow, la red de la sociedad civil italiana que está en Lviv y dos veces en Odessa y Mykolaiv con las tres primeras misiones humanitarias organizadas desde ideologías diferentes: católicos, laicos, pacifistas, no violentos, mujeres y hombres contra la guerra.

Esta vez, puede que el aspecto político esté más acentuado. Una dimensión que se suma a la asistencia humanitaria, el transporte de medicinas, alimentos y ropa y la solidaridad «física» practicada por las caravanas hasta el frente.

La Caravana parte el lunes 26 de septiembre hacia Kiev después de una misión exploratoria realizada en julio por Un Ponte Per que liderará el cuarto viaje de StopTheWarNow a la capital ucraniana con el apoyo de su socio rumano PeaceAction, Training and Research Institute of Romania.

La misión esta vez es «sentar las bases para acuerdos de asociación entre los miembros italianos de la campaña StopTheWarNow y las organizaciones de la sociedad civil ucraniana (incluidos los sindicatos) comprometidas con la construcción de la paz, la objeción de conciencia y la resistencia noviolenta«, dice el cartel que invita a quienes quieran participar (puede registrarse en el sitio web www.stopthewarnow.eu).

stopdewarnow

La Caravana apoya la campaña de solidaridad con los objetores de conciencia investigados/juzgados por la Fiscalía de Ucrania, como en el caso de Ruslan Kotsaba, y es parte de otra campaña activada en Italia por el Movimiento No Violento que pide firmar una declaración de objeción de conciencia a la guerra para ser enviado a las autoridades italianas.

UN PLUG que encaja en la iniciativa de las mencionadas Ifor, Wri, Ebco, Connection e.V. -con el apoyo de otras 60 organizaciones pacifistas de Europa-, que formularon una propuesta de resolución en la que instaban al Parlamento Europeo y a la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa a garantizar que el personal militar que haya evitado o desertado del servicio militar (desertores, objetores o reclutas) evasores) obtengan asilo en Europa, tanto los ucranianos, como los rusos y los bielorrusos.

La Caravana regresará a Italia el 3 de octubre y partirá el próximo lunes como siempre desde Gorizia, donde se reunirá el convoy tras la llegada de coches y minibuses de varios puntos de Italia: un viaje por Europa del Este de casi 2 mil km con parada en Chernivtsi en Rumania (donde hay muchos refugiados) y donde el 28 de septiembre habrá una acción simbólica al mismo tiempo que el juicio de Ruslan que debería tener lugar en línea.

STOPTHEWARNOW es una red nacida este invierno y que ahora consta de más de 170 asociaciones italianas comprometidas en diversas formas por los caminos de la paz y acciones de solidaridad internacional no violenta, política y humanitaria.

La red fue creada para enviar un mensaje de solidaridad y oposición al conflicto en Ucrania y construir juntos una alternativa a la lógica de la guerra. Fue promovida por la Comunidad Papa Juan XXIII, Pro Civitate Christiana y por las redes nacionales Focsiv, Aoi, Red Italiana por la Paz y el Desarme, Libera contra las mafias. Tiene dos representaciones permanentes en Ucrania (Lviv y Odessa) y ya ha organizado tres caravanas con ayuda material en los meses posteriores a la invasión rusa del 24 de febrero.

rynHuelga de Autobuses – TMB – 22S de Barcelona

🤪Lo malo no es un primer ministro loco sino la gente que le aplaude

tuiter

🇺🇾Uruguay_Gabriel Gatti: Las desapariciones están entre nosotros📗

por Natalia Uval

un nuevo libro del sociólogo Gabriel Gatti propone ampliar el concepto de “desaparecidos” para contar esas vidas invisibles que se producen “sistemáticamente” en el mundo actual.

Desaparecidos. Ese concepto casi sagrado que designa una ausencia definida, un rostro conocido, un pasado ubicable en una línea de tiempo, un lugar al sur en el mapa. Pero también una idea que se vuelve maleable en el libro de Gabriel Gatti para abarcar otros olvidos, otras invisibilidades y otras violencias. La de los niños y niñas que atraviesan Europa, la de la población expulsada del censo en República Dominicana, los cadáveres no identificados de los sin techo de San Pablo, la población en situación de extrema miseria en Montevideo, los niños perdidos en India.

Gabriel Gatti es hijo de Gerardo Gatti, dirigente sindical desaparecido en 1976 en Buenos Aires, cuando Gabriel era “chico, mucho”. Gabriel es hermano de Adriana, desaparecida en 1977. Es sociólogo pero se define como desaparecidólogo, porque ha pasado largos años buscando conceptualizar ese dolor. “¿Estaban muertos? ¿Estaban vivos? ¿Fueron secuestrados? ¿Estaban siendo torturados? ¿Estaban encerrados en algún presidio? ¿Se fueron nomás? ¿Se perdieron? Ninguno de los términos con los que se construían esas preguntas abarcaba todas las dimensiones de lo que estaba sucediendo”.

Desaparecidos es un concepto casi sagrado, y en Desaparecidos. Cartografías del abandono Gatti lo profana a conciencia. Ese ser “ni vivo ni muerto”, “siempre ausente y siempre, también, lo contrario”, es el del rostro en el cartel en las marchas del 20 de mayo pero refiere también a “gente perdida, gente que espera, gente que se seca en un desierto, que se ahoga en un mar, que vaga por la ciudad, gente que se congela. Gente que ya ni es gente, o que no lo fue nunca, gente a la que hace rato no sabemos ni cómo nombrar ni cómo pensar”.

Este viaje de Gatti comenzó en pandemia, trazando con su hija Ainara un mapa de los desplazamientos de los desaparecidos, en el que 1976 fue el Big Bang. Siguió en varios países de América Latina, con etnografías y entrevistas con organizaciones de derechos humanos y humanitarias, con periodistas, con académicos, con desaparecidos que sin embargo están. Y así fue que el concepto se fue agrandando para abrazar a más y más invisibles, para que entraran allí los desaparecidos en la periferia de Bogotá, las mujeres indígenas muertas en las reservas de Nuevo México o de Canadá.

insumisionClaro que hay similitudes entre las “viejas” desapariciones y las actuales: “porque hay sistematicidad u ocultación (en casos de trata o de feminicidio), porque hay Estado (en las migraciones masivas, en abandonos, en expulsiones colectivas)”. Pero la propuesta de Gatti es trascender esos encuadres y entender la desaparición como el resultado “de una catástrofe general que borra o no deja entrar a muchos en los marcos que nos permiten reconocerlos como sujetos”. “Acordemos llamar a esto desaparición, considerémosla ‘nueva’, si se quiere. Y probemos a definir así la nueva desaparición: es el borrado sistemático de muchos sujetos de los marcos de percepción (visibilidad, comprensión, gestión) compartidos, para los que no existen o para los que dejan de existir”, dice el sociólogo. “Es vida abandonada en un mundo que la produce sistemáticamente. Es un nombre para el que no tiene cuento (que no se narra, que está fuera del relato común), el que no tiene cuenta (que no se cuenta, que está fuera del registro), el que no se tiene en cuenta (que no se cuida, que está fuera de lo que importa)”, dice Gabriel.

Y entonces las viejas consignas, como “¿Dónde están?”, cobran un sentido distinto: “¿en qué agujero cayó?, ¿qué celda le retiene?, ¿en qué frontera se paró?, ¿qué ruta sigue?, ¿en qué prostíbulo está?, ¿cuál desierto quiso atravesar?”.

En medio de un mundo que produce vida abandonada sistemáticamente, están los cultores de los jardines, los que pretenden que todos y todas quepan en el sueño de la ciudadanía, quienes llevan adelante ciertas formas de “eugenesia progresista”. Gatti dice que si bien este trabajo lo “conmueve”, tiene “mucho de ficción y no poco de delirio”. Gatti cree que el mundo es una mierda, y lo dejó claro el miércoles durante la presentación del libro en la sala Maggiolo de la Universidad de la República. Allí también aclaró que este concepto de desaparición no puede utilizarse aislado sino en red con otros: muerte social, apatridia, invisibilidad y ocultación.

En la presentación de la obra, académicos reconocidos del medio como el sociólogo Rafael Paternain y el antropólogo Marcelo Rossal, y militantes sociales y políticas como Brenda Bogliaccini, del Partido por la Victoria del Pueblo, elogiaron el libro, su cuidada escritura, su metodología ecléctica. “El libro genera urgencias políticas, porque hay un mundo que no entendemos. El mecanismo silencioso de la invisibilidad es el centro de la preocupación”, resumió Paternain. “Los desaparecidos no son una cuestión de afuera de la modernidad, sino de dentro de nuestro modo de pensar”, apuntó Bogliaccini, y se refirió a las “millones de fracturas” que tiene la sociedad uruguaya. Rossal destacó el concepto de la desaparición “no como concepto descalificador, no como lo usa [el dictador argentino Jorge Rafael] Videla”, sino “como lo usan las madres, como concepto protector, para darles una entidad de lucha y hasta recuperar la dimensión sagrada de la vida humana”. También en relación a los seres humanos “que son tratados como menos que cosas”, en “un mundo global que produce sistemáticamente estas circunstancias”.

La sala Maggiolo es muy solemne, y Gatti lo hizo notar más de una vez durante la presentación. A lo lejos, confundió un retrato de Dámaso Antonio Larrañaga con un mapa. De esos que trazaba con su hija, de esos con múltiples direcciones y posibilidades. Para él la sociología precisa moverse, escribir de otra manera, o de lo contrario no tendrá “ninguna posibilidad” de entender el mundo contemporáneo.

🇸🇳Amenazas y agresión en el Poblado de Nuevo San Gregorio

💜💚Ecofeminismo para Principiantes

.

🏴Seis compas de CNT en riesgo inminente de entrar en la cárcel por hacer sindicalismo🔴⚫️

Ofensiva de la ultraderecha policial y judicial contra la libertad sindical. Seis compañeras de CNT en riesgo inminente de entrar en la cárcel por hacer sindicalismo

EEn 2017, una trabajadora de una pastelería de Xixón se dirigió a la CNT para pedir ayuda en un caso de posible acoso sexual y explotación laboral.

La CNT arropó a la trabajadora y comenzó una acción sindical como tantas otras, buscando una solución negociada que respetara los derechos de la compañera.

rynLa brigada de información de la Policía en vez de investigar la denuncia de acoso sexual, decidió investigar a las sindicalistas de CNT por extorsión. Después de meses de identificaciones, seguimientos, análisis de las cuentas bancarias y otras actuaciones, la Policía tuvo que reconocer en su informe que de extorsión nada de nada, pero insinuó que podría tratarse de un delito de coacciones.

Es decir, que una acción sindical normal y corriente, incluso más pacífica que muchas otras que realizamos desde CGT y desde el resto de sindicatos, puede ser considerada como un delito de coacción a un empresario. Para la brigada de información de la Policía, el hecho de reclamar a un empresario que deje de acosar y que pague lo que establece la ley, puede constituir un delito de coacción.

El fiscal del caso coincidió con la interpretación policial y el juez encargado del caso, Lino Rubio Mayo (famoso por meter en la cárcel a los sindicalistas de Naval Gijón Cándido y Morala tras un montaje policial) condenó a la extrabajadora que había denunciado explotación laboral y acoso sexual y a seis sindicalistas de CNT a un total de 25 años de prisión y a pagar una indemnización al empresario de 150.428 euros.

Posteriormente, la Audiencia Provincial de Asturias confirmó la pena de tres años de cárcel a seis de las sindicalistas de CNT condenadas y ahora nos encontramos a la espera de que el Tribunal Supremo resuelva el recurso.

La mayor amenaza a la Libertad de Expresión desde el final de la Dictadura Fascista

La represión policial, judicial y mediática contra el anarcosindicalismo y en general contra el sindicalismo de clase no es algo nuevo sino todo lo contrario, un proceso constante desde los años 80.

rynEn las últimas décadas varios cientos de sindicalistas han sido procesadas por participar en manifestaciones, concentraciones o piquetes de huelga, con peticiones de muchos años de prisión, encarcelamientos preventivos e incluso condenas a penas de prisión.

Esta represión nos ha afectado especialmente a la CGT, por ser uno de los sindicatos con mayor nivel de movilización.

Las compañeras Laura y Eva, de CGT de Barcelona, fueron acusadas en 2012 de cometer actos violentos en el piquete de CGT de la huelga general del 29M de 2012 y fueron juzgadas con una petición fiscal de 30 años de cárcel. Además, Laura fue detenida por la policía y encarcelada durante un mes en prisión provisional. Finalmente Laura y Eva fueron condenadas a un año y dos meses de cárcel, por participar en un piquete en una huelga general.

El compañero Ermengol, de CGT de Catalunya, tiene pendiente un juicio con una petición fiscal de 11 años de cárcel junto a otro trabajador y otros 25 estudiantes por ocupar el rectorado de la Universidad Autónoma de Barcelona en 2013 para protestar por los recortes y la subida de las tasas universitarias y defender la universidad pública.

Esta represión también ha afectado a sindicalistas del resto de organizaciones como CCOO, UGT, ELA, CIG, LAB, CNT.

insumisionLa secretaria general de CCOO en Baleares, Katiana Vicens, fue sometida a un juicio por participar en un piquete en la huelga general del 29 M de 2012, con una petición fiscal de cuatro años y medio de cárcel. Finalmente fue condenada por coacciones a una multa, porque según la sentencia rompió un cristal de un autobús.

En todos estos casos, la Policía y la Fiscalía acusaban a las sindicalistas de algún acto violento, muchas veces inventado y otras veces realizado por otras personas. Las peticiones fiscales eran desproporcionadas, pero en ningún caso se cuestionaba el derecho a realizar actividad sindical ni se consideraba que reclamar salarios a un empresario era un delito de extorsión o de coacciones.

¿Por qué este caso es una amenaza grave para todo el sindicalismo?

Las condenas de 3 años de prisión a seis compas de CNT de Xixón son un caso más en una larga cadena de montajes policiales y de actuaciones de fiscales y jueces de ultraderecha contra la libertad sindical, y al mismo tiempo, suponen un salto cualitativo.

En este caso no se ha condenado a las seis compañeras por realizar ni un solo acto “violento” sino por realizar concentraciones pacíficas para reclamar el fin de los abusos del empresario de la pastelería La Suiza.

pajaritaTenemos que parar esta agresión sin precedentes a todo el sindicalismo y conseguir la absolución de las seis compañeras, porque de lo contrario, cualquier empresa podrá aprovechar esta sentencia para intentar encarcelar a cualquier sindicalista en cualquier conflicto laboral.

Nos jugamos mucho.

Esta agresión también nos obliga a reflexionar sobre la necesidad de proteger la acción sindical. Mientras haya células de ultraderecha en la Policía, en la Fiscalía y entre los jueces, el derecho a la libertad sindical estará amenazado. A medio plazo, deberíamos buscar estrategias y apoyos para democratizar estas instituciones, depurando a la ultraderecha o al menos reduciendo su influencia. De lo contrario, por muy garantistas que sean las leyes, siempre habrá una brigada de información de la policía, un fiscal o un juez que considere que hacer sindicalismo de clase debe castigarse con investigaciones, multas y cárcel.

Seis compañeras están en riesgo inminente de entrar en prisión

Luara, Jara, Cristina, Olga, Beatriz y Héctor han sido condenadas a penas que suman más de tres años de prisión. Se espera que en octubre o noviembre el Tribunal Supremo decida si admite a trámite el recurso.

Si el Tribunal Supremo no admite el recurso, las compañeras recurrirán ante el Tribunal Constitucional (TC), pero a partir de ese momento, el juez de primera instancia, Lino Mayo, el que encarceló a los sindicalistas Cándido y Morala, decidirá si las compañeras entran en prisión mientras el TC resuelve el recurso.

Conociendo los antecedentes del juez, el riesgo de que las compañeras sean encarceladas es elevado.

palomaSon compañeras cuyo único delito ha sido hacer lo que hacemos en CGT todos los días: apoyar a las trabajadoras con problemas y movilizarse para detener los abusos empresariales y mejorar nuestras condiciones laborales.

Luara, Jara, Cristina, Olga, Beatriz y Héctor son sindicalistas solidarias y ejemplares, pero también compañeras precarias, algunas con hijos de corta edad, que no deberían pagar un precio tan alto por defender los derechos de toda la clase trabajadora.

Mantener la Solidaridad y la movilización hasta que sea necesario

Desde el Secretariado Permanente del Comité Confederal de la CGT os pedimos a toda la organización que seamos conscientes de la importancia y de la gravedad de este caso y que hagamos todas un esfuerzo por sacar tiempo y dedicarlo a la solidaridad con estas seis compañeras en los próximos meses:

– Acudiendo a la manifestación del 24 de septiembre en Madrid.

Sábado 24 de septiembre, 12:30h Ministerio de Justicia. Calle San Bernardo 19. Metro San Bernardo.

Secretariado Permanente del Comité Confederal de la CGT

¿Que por qué es importante movilizarnos el 24 de septiembre en Madrid?

🛂 Porque 6 compas de CNT Xixón se enfrentan a penas de cárcel.

‼️Porque es un caso de represión sindical, que excede a la CNT.

⛔️ Porque la sentencia está llena de irregularidades.

🫂Porque la solidaridad es nuestra mejor herramienta de lucha.

🔴⚫️Porque hacer sindicalismo no es delito.

Captura de pantalla de 2022-09-17 11-44-47

💩El Tribunal Europeo de Derechos Humanos estudia la demanda de CEAR por la «devolución ilegal» de Abdou 🇸🇳México_Oaxaca: Basta Ya! Solidaridad con lxs compañerxs de Alianza por la Justicia Social

⁉️La edad de la duda algorítmica💥

American English Sounds of the Letter A finales del pasado año, Valerie Peter, una estudiante de veintitrés años de Manchester, Inglaterra, se dio cuenta de que tenía un problema con las compras en línea. No se trataba de lo que compraba sino de cuánto. Unos calentadores de piernas peludos se habían infiltrado en las redes sociales de Peter: TikTok, Instagram, Pinterest no hacían más que mostrarlos y recomendarlos. Siempre había considerado los calentadores de piernas «feos, espantosos, ridículos«, comentó no ha mucho, pero sin embargo, de pronto «ni se sabe como, de alguna manera mágica terminó con un par de ellos«, que compró en línea con solo presionar un botón, en un capricho casi subconsciente. (Los usé solo unas pocas veces. “Están en el fondo de mi armario”, dijo). Igual sucedería posteriormente con las joyas Van Cleef & Arpels, después de que un miembro del elenco del programa de telerrealidad del Reino Unido “Love Island” apareciera con un collar de la marca en pantalla. Los brazaletes de flores estilo Art Nouveau de Van Cleef aparecieron en el TikTok de Peter, y se encontró navegando por los productos de la marca. El bombardeo hizo que se preguntara: “¿Soy yo? ¿Es este mi estilo?«.

Bastante confusa, Peter escribió un correo en busca de consejo a Rachel Tashjian, una crítica de moda que escribe un popular boletín llamado «Opulent Tips«. “Llevo en Internet los últimos 10 años y no sé si deseo lo que me gusta, o lo que un algoritmo quiere que me guste”, escribió Peter. Había llegado a ver las recomendaciones algorítmicas de las redes sociales como una especie de intrusión psíquica, remodelando subrepticiamente lo que se muestra en línea y, por lo tanto, la comprensión de sus propias inclinaciones y gustos. “Quiero cosas que realmente me gusten, no lo que me están inculcando discretamente”, continuaba el correo.

buhoespiaPor supuesto, los consumidores siempre han sido el blanco de publicidad manipuladora. Un anuncio publicitario omnipresente en una valla publicitaria o un comercial de televisión pueden colarse en tu cerebro y hacerte pensar que necesitas comprar, por ejemplo, una nueva pieza de equipo de ejercicio habilitado para video inmediatamente. Pero las redes sociales siempre han pretendido mostrarnos cosas que nos gustan, cosas que podrían haber gravitado orgánicamente hacia nosotros. ¿Por qué, entonces, puede parecer que todo el ecosistema de contenido con el que interactuamos en línea ha sido diseñado para influir en nosotros de maneras que no podemos analizar y que solo tienen una relación distante con nuestras preferencias auténticas? Ninguna marca promocionaba calentadores de piernas para Peter. Ninguna pieza de esponja era responsable de vender sus joyas Van Cleef. Más bien, “el algoritmo”, esa entidad vaga, sombría e inhumana a la que se refería en su correo electrónico, había decidido que lo que iba a ver eran calentadores de piernas y joyas.

El dilema de Peter me trajo a la memoria un término que se ha utilizado, en los últimos años, para describir el sentimiento del usuario moderno de Internet de que debe lidiar constantemente con las estimaciones mecánicas de sus deseos: ansiedad algorítmica. Asediados por recomendaciones automáticas, nos queda adivinar exactamente cómo nos están influenciando, sintiéndonos en algunos momentos mal percibidos o engañados y en otros momentos cronometrados con una precisión inquietante. A veces, el ordenador parece tener más control sobre nuestras elecciones que nosotros.

Un algoritmo, en matemáticas, es simplemente un conjunto de pasos que se dan para realizar un cálculo, ya sea la fórmula del área de un triángulo o las líneas de una prueba compleja. Pero cuando hablamos de algoritmos en línea, generalmente nos referimos a lo que los desarrolladores llaman «sistemas de recomendación«, que se han empleado desde la llegada de la informática personal para ayudar a los usuarios a indexar y clasificar montones de contenido digital. En 1992, los ingenieros del Centro de Investigación de Palo Alto de Xerox crearon un sistema algorítmico llamado Tapestry para calificar los correos electrónicos entrantes por relevancia, utilizando factores como quién había abierto un mensaje y cómo había reaccionado ante él (también conocido como «filtrado colaborativo»). Dos años después, investigadores del M.I.T. Media Lab crearon Ringo, un sistema de recomendación musical que funcionaba comparando los gustos de los usuarios con otros a los que les gustaban músicos similares. (Lo llamaron “filtrado de información social”). La herramienta de búsqueda original de Google, de 1998, fue impulsada por PageRank, un algoritmo temprano para medir la importancia relativa de una página web.

espiaSin embargo, solo a mediados de la última década, los sistemas de recomendación se han convertido en una parte generalizada de la vida en línea. Facebook, Twitter e Instagram se alejaron de los feeds cronológicos, que mostraban los mensajes en el orden en que se publicaban, a otros más secuenciados algorítmicamente, que mostraban lo que las plataformas determinaban que sería más atractivo para el usuario. Spotify y Netflix introdujeron interfaces personalizadas que buscaban satisfacer los gustos de cada usuario. (Top Picks para KyleTales hicieron cambios para que las plataformas se sintieran menos predecibles y menos transparentes. Lo que veías nunca era exactamente igual a lo que veían los demás. No podías contar con que un feed funcionara de la misma manera de un mes a otro. La semana pasada, Facebook implementó una nueva pestaña de Inicio predeterminada en su aplicación que prioriza el contenido recomendado en la línea de TikTok, su principal competidor.

Casi todas las demás plataformas importantes de Internet utilizan algún tipo de recomendación algorítmica. Google Maps calcula las rutas de manejo utilizando variables no especificadas, incluidos los patrones de tráfico previstos y la eficiencia del combustible, desviándonos a mitad del viaje de maneras que pueden ser más convenientes o pueden desviarnos. La aplicación de entrega de alimentos Seamless carga por adelantado los elementos del menú que predice que le podrían gustar en función de sus hábitos de pedido recientes, la hora del día y lo que es «popular en su entorno«. Los sistemas de correo electrónico y mensajes de texto brindan predicciones sobre lo que está a punto de escribir. («¡Entendido!») Puede parecer que cada aplicación está tratando de adivinar lo que quieres antes de que tu cerebro tenga tiempo de dar su propia respuesta, como un detestable invitado a una fiesta que termina tus frases antes de que tu las finalices. Estamos constantemente negociando con la molesta figura del algoritmo, inseguros de cómo nos habríamos comportado si nos hubiéran dejado solos. No es de extrañar que nos pongamos ansiosos. En un ensayo reciente para Pitchfork, Jeremy D. Larson describió una sensación persistente de que las recomendaciones algorítmicas de Spotify y las listas de reproducción automatizadas estaban drenando el placer de escuchar música al interrumpir el proceso de descubrimiento orgánico: «Aunque tiene más música de la que nunca he querido, no por ellos resulta necesariamente más gratificante, emocional o personal”.

Los académicos han propuesto varios términos para definir nuestra relación irregular con la tecnología algorítmica. En un artículo de 2017, Taina Bucher, profesora de la Universidad de Oslo, recopiló tuits ofendidos sobre el feed de Facebook como un registro de lo que llamó un «imaginario algorítmico» emergente. Un usuario se preguntaba por qué sus búsquedas de un regalo de baby shower aparentemente habían generado anuncios de aplicaciones de seguimiento del embarazo. Un músico estaba frustrado porque sus publicaciones en las que compartía nuevas canciones recibían poca atención, a pesar de sus mejores intentos de optimizar para la promoción, por ejemplo, al incluir frases exclamativas como «¡Guau!». Se estaba creando una «estructura de sentimientos» en torno al algoritmo, me dijo Bucher, y agregó: «La gente notaba que había algo en estos sistemas que tenía un impacto en sus vidas«. Casi al mismo tiempo, Tarleton Gillespie, un académico que trabaja para la subsidiaria de investigación de Microsoft, describió cómo los usuarios estaban aprendiendo a dar forma a lo que publicaban para maximizar su «reconocibilidad algorítmica«, un esfuerzo que comparó con un orador que «gira hacia el micrófono» para amplificar su voz. El contenido vivía o moría por S.E.O., u optimización de motores de búsqueda, y aquellos que aprendieron a explotar sus reglas adquirieron poderes especiales. Gillespie cita, como ejemplo, cuando el columnista Dan Savage montó una exitosa campaña, en 2003, para sobrecargar los resultados de búsqueda de Google de Rick Santorum, el senador de derecha, con un vulgar neologismo sexual.

palomaSin embargo, la “ansiedad algorítmica” es la expresión más adecuada que he encontrado para describir la inquietante experiencia de navegar por las plataformas en línea de hoy. Shagun Jhaver, un estudioso de la informática social, ayudó a definir la misma mientras realizaba investigaciones y entrevistas en colaboración con Airbnb en 2018. De los quince anfitriones con los que habló, la mayoría estaban preocupados por dónde aparecían sus anuncios en los resultados de búsqueda de los usuarios. Sentían “incertidumbre de cómo funcionan los algoritmos de Airbnb y una percepción de falta de control”, informaba Jhaver en un artículo coescrito con dos empleados de Airbnb. Un anfitrión le dijo a Jhaver: «Muchos peores que el mío están en posiciones más altas«. Además de tratar de mejorar sus clasificaciones pintando paredes, reemplazando muebles o tomando fotos más halagadoras, los anfitriones también desarrollaron lo que Jhaver llamó «teorías populares» sobre cómo funcionaba el algoritmo. Iniciaban sesión en Airbnb repetidamente a lo largo del día o actualizaban constantemente la disponibilidad de su unidad, sospechando que al hacerlo ayudaría a que el algoritmo los notara. Algunos marcaban incorrectamente su propiedad como «seguros para niños«, en la creencia de que les daría un empujón. (Según Jhaver, Airbnb no pudo confirmar que tuviera algún efecto). Jhaver llegó a ver a los anfitriones de Airbnb como trabajadores supervisados ​​por un ordenador jefe supremo en lugar de gerentes humanos. Para ganarse la vida, tenían que adivinar lo que quería su jefe caprichoso, y las conjeturas ansiosas pueden haber hecho que el sistema sea menos eficiente en general.

Las preocupaciones de los anfitriones de Airbnb se basaban en el reto de ofrecer un producto en línea, pero estoy más interesado en los sentimientos similares que afectan a aquellos, como Valerie Peter, que están tratando de descubrir qué consumir. Con ese fin, recientemente envié una encuesta sobre algoritmos a mis amigos y seguidores en línea; las respuestas que recibí, de más de cien personas, formaron un catálogo de ansiedades algorítmicas. Respondiendo a una pregunta sobre «encuentros extraños» con recomendaciones automáticas, un usuario informó que, después de divorciarse, Instagram comenzó a recomendarle cuentas de modelos, y otro se desconcertó al ver aparecer la canción de Soundgarden «Black Hole Sun» en todas las plataformas al mismo tiempo. Muchos se quejaron de que las recomendaciones algorítmicas parecían simplificar crudamente sus gustos, ofreciendo «peores versiones de cosas que me gustan que tienen ciertas similitudes superficiales«, como dijo una persona. Todos menos cinco respondieron «sí» a la pregunta: «¿El ‘algoritmo’ o las fuentes algorítmicas han absorbido más de su experiencia en línea a lo largo de los años?» Uno escribió que el problema se había vuelto tan generalizado que «dejó de preocuparse«, pero solo porque «no querían vivir con ansiedad«.

Patricia de Vries, profesora investigadora en la Gerrit Rietveld Academic que ha escrito sobre la ansiedad algorítmica, me dijo: «Así como el miedo a las alturas no es cuestión de altura, la ansiedad algorítmica no se trata simplemente de algoritmos«. Los algoritmos no tendrían el poder que tienen sin la gran cantidad de datos que producimos voluntariamente en sitios que explotan nuestras identidades y preferencias para obtener ganancias. Cuando un anuncio de sujetadores o colchones nos sigue por Internet, el culpable no es solo el algoritmo de recomendación, sino todo el modelo de negocio de las redes sociales basadas en anuncios en las que miles de millones de personas participan todos los días. Cuando hablamos del “algoritmo”, podríamos estar relacionando los sistemas de recomendación con la vigilancia en línea, la monopolización y la apropiación de todo nuestro tiempo libre por parte de las plataformas digitales; en otras palabras, con toda la industria de tecnología extractiva del siglo XXI. Bucher me dijo que la idea del algoritmo es «un representante de la tecnología y las relaciones de las personas con la máquina«. Se ha convertido en una metáfora del Otro digital definitivo, una representación de todas nuestras inquietudes con la vida en línea.

gatitoNo se puede culpar a los usuarios por malinterpretar los límites de los algoritmos, porque las empresas de tecnología se han esforzado por mantener sus sistemas opacos, tanto para gestionar el comportamiento de los usuarios como para evitar que los secretos comerciales se filtren a los competidores o sean cooptados por bots. Krishna Gade trabajó en Facebook justo después de las elecciones de 2016, intentaba mejorar la calidad de las noticias. Mientras estuvo allí, desarrolló una característica, llamada «¿Por qué me aparece esta entrada?», que permitía a un usuario hacer clic en un botón en cualquier elemento que aparecía en su feed de Facebook y ver algunas de las variables algorítmicas que habían causado que apareciera el elemento.  Una foto de un perro podría estar en su feed, por ejemplo, porque «comentaba publicaciones con fotos más que otros tipos de medios» y porque pertenecía a un grupo llamado Woofers & Puppers. Gade me dijo que vio que la función fomentaba un sentido de transparencia y confianza. “Creo que los usuarios deberían tener el derecho de preguntar qué está pasando”, dijo. Como mínimo, ofreció a los usuarios una visión sorprendente de cómo los percibía el sistema de recomendación. Sin embargo, hoy, en el sitio web de Facebook, la pregunta «¿Por qué me aparece esta entrada?» El botón está disponible solo para anuncios. En la aplicación, también se incluye para publicaciones que no son anuncios, pero cuando lo probé recientemente en un puñado de publicaciones, la mayoría solo dijo que eran «populares en comparación con otras publicaciones que has visto«.

insumisionA falta de una transparencia fiable, muchos hemos ideado remedios caseros para gestionar la influencia del algoritmo. Al igual que los anfitriones de Airbnb, adoptamos trucos que esperamos puedan generarnos promoción en las redes sociales, como una breve tendencia, hace algunos años, de usuarios que anteceden sus publicaciones de Facebook con anuncios falsos de compromiso o boda. Tratamos de enseñar a los sistemas de recomendación nuestras preferencias al quitar el pulgar hacia abajo de las películas que no nos gustan en Netflix o pasar rápidamente los videos no deseados de TikTok. No siempre funciona. Valerie Peter recordó que, después de seguir un montón de cuentas centradas en la astrología en Twitter, su feed comenzó a recomendar una avalancha de contenido astrológico. Su interés en el tema se desvaneció rápidamente: «Empecé a temer por mi vida cada vez que Mercurio estaba retrógrado«, dijo, pero Twitter siguió promocionando contenido relacionado. El sitio tiene un botón que los usuarios pueden presionar para indicar que «No están interesados ​​en este Tweet«, junto con un emoji de cara triste, pero cuando Peter lo probó, descubrió que las alternativas sugeridas por Twitter también estaban relacionadas con la astrología. “Llevo intentandolo hace un mes o dos, pero sigo viéndolos”, dijo. El algoritmo recopila información y toma decisiones en silencio por nosotros, pero ofrece pocas oportunidades para comunicarse. En medio de mi trabajo en este artículo, el algoritmo de clasificación de Gmail decidió que un correo electrónico con materiales de verificación de hechos que había enviado a mis editores era spam y lo eliminó de mi carpeta «Enviados«, algo que nunca antes había experimentado. y preferiría que no volviera a suceder.

Últimamente, me han atraído los rincones de Internet que no se rigen por recomendaciones algorítmicas. Me inscribí en Glass, una aplicación para compartir fotos que atiende a fotógrafos profesionales pero está abierta a todos. Mi feed allí es tranquilo, prístino y completamente cronológico, con fotografías de la ciudad en su mayoría en blanco y negro y amplios paisajes en color, una combinación que recuerda los primeros días de Flickr (incluso si la estética predominante de la fotografía actual ha sido moldeada por el iPhone). algoritmos de optimización de cámara). No me puedo imaginar tener una experiencia tan agradable en estos días en Instagram, donde mi feed se ha visto superado por irritantes videos recomendados mientras la plataforma intenta imitar a TikTok. (¿Por qué el algoritmo cree que me gusta ver acrobacias en motocicleta?) El único problema con Glass es que no hay suficiente contenido para que lo vea porque mis amigos aún no se han unido. La atracción gravitatoria de las principales redes sociales es difícil de superar. Desde que Twitter eliminó la versión de escritorio de tweetDeck, que había usado para acceder a una versión cronológica de mi feed, dependo más de Discord, donde mis amigos se reúnen en salas de chat para intercambiar recomendaciones personales y noticias. Pero la realidad es que gran parte de lo que encuentro en Discord ha sido seleccionado de los feeds de las plataformas tradicionales. Estos nuevos espacios en Internet son un amortiguador a la influencia de los algoritmos, no un bloqueo.

Tashjian le aconsejó a Peter que explorara sus propios gustos fuera de las redes sociales. “¡Tienes que adoptar una mentalidad de madriguera! Lea las notas al pie y deje que una nota al pie lleve a otra”, escribió Tashjian. Tal vez encuentres una película que te guste, sugirió, y veas todas las otras películas de ese director. Tal vez descubras que quieres un camisón y “encuentres una imitación bastante buena” de uno genial en Etsy. Por supuesto, muchos caminos exploratorios a través de la cultura también están mediados por algoritmos. Cuando fui a la página de inicio de Etsy el otro día, me recibió una pantalla de recomendaciones generadas automáticamente etiquetadas como «Nuevos artículos que les encantan a nuestros editores«. Tal vez debido a alguna peculiaridad de mi historial de navegación en Internet, estos incluían bolsos de mano con eslóganes en alemán y tazas de viaje con monogramas. ¿Hay algún retrógrado que realmente ame estas cosas? Cuando comiencen a aparecer en mi feed de Instagram, ¿aprenderé a amarlos también? Uno pensaría que el algoritmo me conocería mejor ahora.

Kyle Chayka

ryn“Rabia y solidaridad frente a un poder judicial que huele a naftalina”

⛓Pablo González: 6 meses de injusticias en la UE

🏳️Kike Mur: 25 años en la memoria insumisa🖌

ikermur

aA este relato le ponen voz algunas protagonistas de una generación que lo arriesgó todo por una causa justa, la insumisión. 50.000 jóvenes, junto a madres, hermanas y compañeras, nos plantamos ante un sistema cruel. 1.670 cumplieron condenas entre barrotes. Kike Mur Zubillaga fue uno de ellos. A 25 años de su muerte en la prisión de Torrero, el Aragón insumiso sigue no olvidando para continuar la lucha.

Martes. 2 de septiembre de 1997. Aquella mañana amanecimos con un sobresalto. Un golpe que hoy sigue doliendo. El insumiso Kike Mur Zubillaga, encerrado por negarse a realizar el servicio militar, había muerto en la antigua prisión de Torrero. Su vida quedó sesgada con apenas 25 años. “Sus carceleros lo dejaron morir”. Esa frase se convirtió en una consigna. Un breve resumen de lo que sucedió aquella trágica madrugada de verano. Una verdad para hacer frente al relato oficial que trató a toda costa de eludir su responsabilidad.

GUILLERMO

La muerte de Kike fue terrible para todas las personas que formaban el movimiento por la insumisión. Un aviso para quienes entraríamos en esta lucha unos meses después, ya en su última fase. Devastadora para quienes fueron testigos directos dentro de los muros. Guillermo Ladrero vivió todo aquello en primera persona. Como Kike, Guillermo era insumiso, muy joven, veintitantos, y estaba cumpliendo su condena en Torrero. En la misma oscura prisión de Zaragoza por la que, desde su inauguración en 1928, pasaron miles de anarquistas, comunistas, sindicalistas y antifranquistas.

buhoespiaLo que pasó esa noche, y lo que seguiría después, Guillermo lo dejó escrito con detalle en un texto publicado en el proyecto Zaragoza Rebelde (“Kike Mur. Muerte de un insumiso en la cárcel”). “Ese artículo era algo que se debía hacer, relatar aquellos hechos lo más claro y explícito posible para que no se perdiera en el recuerdo y todo el mundo tuviera conocimiento de lo que sucedió y de cómo, posteriormente, todos los esfuerzos para denunciar y depurar responsabilidades se estrellaron con un muro político-judicial que se encargó de enterrar el caso”, recuerda ahora, 25 años después. El artículo “utiliza datos contrastados recogidos en el dossier que realizó Asun, madre de la Asociación de Familiares de Insumisos de Aragón y en el relato que transcribimos esa noche en el pabellón de régimen abierto de la cárcel de Torrero mientras los bomberos, en el exterior, habían intentado sin éxito reanimar a Kike casi dos horas después del primer aviso al funcionario de servicio para que avisase a los servicios médicos”.

Guillermo reconoce que “el hecho de haber podido mantener la cabeza fría entonces para recoger toda la secuencia de acontecimientos ha servido para mantener los recuerdos de aquella noche siempre en un contexto cronológico muy claro y esto ha facilitado separar los recuerdos emocionales de los hechos concretos por muy dantescos, irresponsables y miserables que realmente fueran”.

Durante las fechas siguientes, mientras las calles se llenaron de movilizaciones de rabia, se esforzaron por “seguir manteniendo la cabeza fría sabedores de lo que había ocurrido y de que aquello conllevaría depuración de responsabilidades”. “A Kike le negaron el auxilio, no le dieron ninguna oportunidad; el funcionario encargado de la sección abierta, el jefe de servicios, el director y el médico de la cárcel eran, con su omisión de socorro y su comportamiento aquella noche, responsables y eso debía tener consecuencias. Así que, confiamos en que la justicia iba a tomar las medidas oportunas tras la querella criminal que se presentó… Y evidentemente fue un error, fue un error confiar en la justicia y en creer que no podría haber impunidad ante unos hechos tan claros”, lamenta.

Fue entonces cuando el estado de ánimo “se nubló de frustración e indignación en un momento en el que el movimiento de insumisión acusaba el esfuerzo de ocho intensos años de movilización, compromiso, represión, juicios, cárcel, clandestinidad…”, continúa Guillermo. “El movimiento de insumisión, si bien había logrado calar un mensaje claro de negativa al servicio militar y a la Prestación Social Sustitutoria (PSS), estaba mostrando cierto agotamiento. Quiero decir, que en el verano del 97 no teníamos esa fuerza explosiva colectiva que sí habíamos tenido años atrás y, quizá por eso, el terrible hecho de perder a un compañero de esa manera sumado a la decepción añadida de que nadie asumiera responsabilidades políticas ni penales anuló la capacidad de análisis y respuesta”.

ISABEL

Isabel Meléndez tenía 14 años cuando descubrió, a mediados de los 80, el movimiento antimilitarista a través de las manifestaciones contra la adhesión del Estado español a la OTAN, el desmantelamiento de las bases militares americanas, desplegadas durante la dictadura franquista, en defensa de la tierra, el medio ambiente y la autonomía de los territorios. A partir de aquellas movilizaciones, se fue implicando en diferentes colectivos. “Siempre desde un posicionamiento feminista y libertario, no adscrito a ningún partido político”, aclara.

insumisionIsabel no conocía personalmente a Kike, ni a su familia, “pero en el movimiento por la insumisión el sentimiento colectivo era muy profundo. Su muerte nos causó una gran conmoción. Afloraba la rabia ante un sistema penitenciario deshumanizado y aporofóbico, responsable de la muerte de Kike por omisión de socorro. Así como el deseo firme de que no hubiera impunidad”. Por otra parte, “nos invadió la preocupación por el impacto que lo sucedido iba a tener en nuestros compañeros presos, pendientes de juicio o en busca y captura. Sabíamos que la lucha les suponía un coste social y emocional muy alto, compartíamos sobre sus temores, pérdidas, conflictos, pesadillas persecutorias. Pero su muerte nos conectó con la vulnerabilidad, con la fragilidad, con la salud mental, con el tabú del suicidio. Y nos planteaba la pregunta de si realmente sabíamos hasta qué punto estaban sufriendo nuestros compañeros”. “En muchas de nosotras todos estos sentimientos complejos vinieron a alimentar la determinación y el deseo de seguir luchando, acompañando de la mejor manera posible, tratando de estar atentas y facilitar que se pudiera verbalizar la experiencia. Pero sabíamos que era una herida que acompañaría durante mucho tiempo a quienes lo vivieron más de cerca y marcaría de alguna manera el movimiento en Zaragoza, un movimiento que de manera orgullosa fue imparable y al que Kike contribuyó”, subraya.

Mirando atrás, Isabel afirma que en ese tiempo aprendió “a cuestionar y rechazar las estructuras patriarcales, cuya máxima expresión es el ejército. A cuestionar el pensamiento dicotómico masculino de buenos y malos, que considera que la guerra, fuerza y la imposición es eficiente, eficaz y atractiva, cuando a corto y largo plazo no lo es. Despreciando el diálogo, la palabra, la importancia del conocimiento del otro/otra o, la justicia social o la fraternidad”. Como feministas “denunciábamos también la vil utilización que se hace de las mujeres para justificar las guerras, como en Afganistán, y la relación que los ejércitos tienen con las mujeres en los territorios ocupados, bien sea a través de la prostitución, violaciones o incluso la violación como arma de guerra, hecho que denunciaba Mujeres de Negro en la guerra de la ex Yugoslavia”.

En el periodo entre 1989 y 2001, en un contexto de activismo contra las guerras y los ejércitos, se construyó “un movimiento imparable de personas en favor de la insumisión al servicio militar obligatorio y el castigo posterior para quienes no querían realizarlo, la Prestación Social Sustitutoria (PSS)”, apunta Isabel.

El servicio militar obligatorio (SMO) “era el mecanismo de adoctrinamiento de esta estructura patriarcal. Un dispositivo machista, clasista, racista, heteronormativo, al cual veíamos eran llamados nuestros vecinos, hermanos, amigos, compañeros. Los jóvenes de clase obrera dejaban más de un año de su vida allí, gastando ahorros, dejando sus trabajos, y por tanto a familias humildes sin esos ingresos, aguantando situaciones de violencia y abusos, había que adaptarse al entorno y no ser diferente. Mientras tanto, quienes tenían mejores condiciones de vida, posibilidades, contactos, podían eludir el SMO mediante prórrogas de estudios o realizaban el servicio en oficinas próximas a su domicilio”, denuncia. Además, continúa Isabel, el SMO “se edulcoraba como una oportunidad de viaje, de salir del hogar familiar, camaradería masculina, la idea de madurar y ‘hacerse un hombre”. Cuando en realidad, “en el SMO había que adaptarse al entorno y no ser diferente. Debía desaparecer todo lo relacionado con tus ideas divergentes, tu orientación del deseo, tu identidad de género y cultura”.

Como profesional de lo social, califica de “aberración” la gestión de la PSS. “Ese uso de mano de obra sin cualificar y gratuita por parte del estado o de macro ONG”. En el caso de su pareja, objetor de conciencia, quisieron enviarle a la planta de Psiquiatría del Hospital Miguel Servet. “No les importaba nada ni el sujeto que se incorpora, ni lo que podría aportar a un espacio profesional tan delicado. Por su puesto, entregó su negativa a incorporarse declarándose insumiso a la mili y a la PSS, tal y como tenía previsto”.

JAVIER

El movimiento por la insumisión en Aragón era tan diverso como las personas que lo formaban. Unos de los grupos más activos era el Colectivo Antimilitarista Pro-Insumisión (CAMPI Aragón). Al igual que Guillermo e Isabel, Javier Ortega estuvo implicado en este colectivo creado a principios de 1992 “tras diversos y tensos debates en el movimiento antimilitarista en los que no se reconocía la estrategia de insumisión total como una opción más de la lucha contra la militarización en todas sus formas”, explica. Así, “diferentes grupos y personas en todo el Estado, decidimos ponernos a trabajar para crear nuevas vías en el enfrentamiento insumisos-estado y luchar en conjunto contra el militarismo de este sistema”. La apuesta por “la insumisión total, o insumisión brutal como comenzamos a llamarla poco después, era una postura ideológica de desobediencia y subversión activa hacia la mili, la PSS, los juicios y el talego. Nos negábamos a cumplir el servicio militar obligatorio, su prestación social sustitutoria, a presentarnos voluntariamente a sus juicios farsa y a cumplir en su caso con la orden de ingreso en prisión”. En Aragón, el CAMPI, que también participó activamente en otras organizaciones como la Asamblea Ciudadana de Apoyo a la Insumisión y la Asamblea de Insumisos, lo conformaron “principalmente insumisos con el soporte, apoyo, trabajo y cuidado de otras personas y colectivos como el feminista Ruda, el de Madres de Insumisos, el Ateneo Libertario, el Kolectivo Antimilitarista de Ejea (KAE) y diversos grupos de apoyo, bajo el amparo de la desaparecida Casa Okupada de la Paz”.

photo_2022-03-05_11-55-59En ese curso escolar, 1991-1992, Javier tenía 19 años. “Se organizó una charla en nuestro instituto con gente del entonces Mili KK. Yo ya tenía claro que lo perder un año de mi vida en el ejército no iba conmigo. Tras la charla, un grupo de jóvenes que acabábamos de entrar al instituto tomamos la determinación de que era el momento de poner el cuerpo en esta lucha y presionar con ello al Estado y su ejército en pro de alcanzar soluciones políticas”, recuerda. Entonces existían algunos recovecos para retrasar o no hacer el servicio militar obligatorio. Uno eran las prórrogas de estudios a las que te podías acoger, otro alegar alguna cuestión médica o de salud, o que salieras excedente de cupo (durante varios años al haber más jóvenes que plazas para cumplir el SMO, se realizaba una especie de sorteo en el que quedaban fuera algunos cientos o miles de jóvenes).

Javier y sus compañeros optaron por no presentar la prórroga de estudios que les correspondía. De este modo, entraron al sorteo de quintos que se celebró poco después. “Podías proponer preferencia de destino donde hacer el servicio militar. En mi caso me daba igual pues tenía claro que no iba a hacerlo así que no me acogí tampoco a ‘ese derecho”. Y del sorteo resultó que tenía que incorporarse a filas en el año 93 “en el acuartelamiento de Melilla, donde, por cierto, tuvo que hacer mi padre el servicio militar varios años atrás”.

Ahora tocaba transmitir la decisión de hacerse insumiso a su familia y amistades. “Obviamente son cuestiones en las que no pides su opinión pues, ¿qué te puede responder tu familia y colegas si les consultas que te quieres hacer insumiso y que asumes el riesgo de un más que probable ingreso en prisión? No, estas cosas no se preguntan, sólo se anuncian para que lo sepan y tengan la información una vez que has tomado la decisión”. Javier revive el silencio de su padre, un silencio que ocultaba preocupación. El “berrinche” de su madre y de cómo ésta, al ver que no tenía opciones de convencerle para que diera marcha atrás, “se curraba certificados médicos y lo que hiciera falta para que no tuviera que hacer la mili, pero sobre todo, para que no tuviera que hacerme insumiso”. Y “la complicidad, no sin preocupación, de mis hermanas y amigos”. Pero también “el respeto y apoyo de todos y todas ellas una vez comenzó mi periplo particular. Un periplo que fue igual o muy similar al de otros cientos de jóvenes”.

A la derecha carta que envíaba el Ministerio de Defensa. A la derecha, la negativa insumisa con la que contestábamos / Archivo CAMPI Aragón

Unos días antes de incorporarte a filas “te llegaba una carta de bienvenida con la hora y día en la que tenías que presentarte en el cuartel. Junto a ésta, te enviaban los billetes de tren, barco o autobús con los que desplazarte. Ahí comenzaba formalmente tu viaje de no retorno. Esa documentación que nos llegaba, la devolvíamos al cuartel junto con nuestra negativa expresa firmada a cumplir el servicio militar e incorporarnos a filas explicando los porqués de esa decisión”.

A finales de 1992 comenzaron los juicios contra los insumisos de forma masiva en Zaragoza. “Los primeros juicios consiguieron en buena parte una repercusión mediática y movilizaciones importantes. Pero el costumbrismo llevó, en buena medida, al desgaste y cansancio y los juicios pasaron por lo general a ser un trámite para la lucha final, la cárcel”, señala Javier. Esta perspectiva fue la que los llevó a acudir “a varios talleres sobre la cárcel que se organizaban desde el movimiento. Sois bastante masocas -nos decían algunos-, os estáis preparando para entrar en el talego. En parte tenían razón, pero aquellos talleres servían para tomar conciencia y estar ‘mejor preparados’ ante lo que nos podíamos encontrar”.

Al mismo tiempo que el CAMPI Aragón llevaba a cabo su estrategia, apoyaba la estrategia “mayoritaria” de presentaciones a juicio, entradas en prisión y lucha dentro de las cárceles. “Muchas personas del colectivo nos comimos dobles condenas por decirlo de algún modo, estuvimos varios meses e incluso años en situación de rebeldía con órdenes de búsqueda y captura. Cuando muchos fuimos detenidos, nos comimos, además, los correspondientes años de condena de cárcel o inhabilitación”, detalla Javier.

Al principio, continúa Javier, “nuestra visión de la clandestinidad partía de salir de la ciudad ante la supuesta represión del Estado y seguir ‘activos’, con precauciones, allá donde estuviéramos. Pero la represión al movimiento antimilitarista en general y al aragonés en particular hizo que replanteáramos la estrategia para hacerle frente con todas las fuerzas posibles”. Es entonces cuando, tras diversos debates entre insumisos en rebeldía, grupos de apoyo y CAMPI, decidieron apostar por “una insumisión total más activa dentro de nuestras ciudades, regresando gran parte de los insumisos en rebeldía a Zaragoza y asumiendo en consecuencia mayores riesgos de detención”.

La de Zaragoza llegó a ser la segunda cárcel con más presos insumisos del Estado, solo por detrás de Iruñea. Esta situación “hizo que la lucha se centrara mucho en el tema antirrepresivo dejando la insumisión relegada a un segundo plano. Y aunque todas éramos conscientes de lo que esto suponía, era difícil trabajar la insumisión dejando de lado que, en el año 96, más de 150 insumisos aragoneses habían sido juzgados, que más de 50 habían pasado por la cárcel, que más de 25 personas habíamos pasado a situación de rebeldía, que más de una docena de insumisos en rebeldía fuimos detenidos, los dos plantes en prisión, las ocho regresiones de grado…”.

EN REBELDÍA

Los años de la insumisión, desde 1989 a 2001, fueron años de un altísimo grado de implicación y movilizaciones. Así los describe Isabel, que era parte del CAMPI Aragón a través del grupo de apoyo a su hermano Andrés -insumiso en busca y captura cuando murió Kike Mur-, de Ruda y del movimiento internacional de mujeres pacifistas Mujeres de Negro. Pero, además de participar en la insumisión acompañando a “nuestros hermanos, parejas, amigos y demás insumisos, éramos activistas; participando en otros espacios y contribuyendo al debate feminista y antimilitarista, organizando charlas, promoviendo acciones, cooperando y haciéndonos eco de movimientos en otros territorios”. La organización de los grupos de apoyo se tejía en torno a un insumiso, “siendo su grupo de confianza, de cuidados y haciendo de enlace y suministrador de todo lo necesario para seguir con la lucha, estuviera donde estuviera, pendiente de juicio, en prisión o en rebeldía -busca y captura-”.

palomaIsabel recuerda como “excepcional” la relación con las madres de insumisos más activas. Un colectivo en el que llegaron a participar hasta 85 mujeres, y que fue fundamental. Las madres llegaron a abrir muchas manifestaciones que terminaban en la puerta de la prisión. Ellas, en primera fila. “Había un gran reconocimiento por nuestra parte hacia su valor. Para muchas de nosotras eran auténticos referentes”. Aunque “también tuvimos que reforzar a otras madres y padres, como en mi caso, personas que aun cuando simpatizaran con las ideas de sus hijos insumisos, habían crecido en la represión franquista, en pueblos con climas caciquiles, desideologizados, buscando la vida apacible del buen trabajador. Y de repente sus hijos, aquellos a los que habían tratado de enseñarles el ‘tú no te signifiques’ para su supervivencia y progresión social, ponían todo patas arriba por la defensa de sus ideas, por ir contra un sistema injusto, enfrentándose a la persecución, la prisión y la inhabilitación profesional”.

Cuando Javier se declaró insumiso los tribunales militares “ya se habían ‘quitado el marrón’ de hacer juicios a los insumisos pasando nuestros casos a la jurisdicción civil”. Dos años después, en 1995, le llegó la citación con una solicitud de pena del fiscal que iba de los seis años a la famosa dos años, cuatro meses y un día de prisión. El día en el que tenía que celebrarse su juicio Javier no acudió declarándose en rebeldía. Para hacer más visible la denuncia, celebraron a la misma hora un “concierto-fiesta-teatro-sangríada popular” con KBKS -la banda en la que toca la guitarra, y ahora, además, pone la voz- en una placita del barrio de la Madalena. “Al aire libre, sin pedir permisos, a cara descubierta…”, relata. El juez decretó orden de busca y captura internacional contra él.

Los «Güella negra», boletines antimilitaristas del CAMPI, junto a otros dossieres de la época / Archivo CAMPI Aragón

Los años en rebeldía tampoco fueron fáciles para nadie. “Recuerdo mis casi cuatro años en esta situación con orden de búsqueda y captura. No podía acudir a ver a mi familia en fechas señaladas como navidad, cumpleaños, etc. Si quería verlos, tenía que entrar y salir por los garajes o la escalera de incendios del edificio con la complicidad de algunas vecinas”.

Un día fue a comer a casa de su madre pues sabía que “andaba floja de ánimo”. “Tras superar el periplo para acceder a su casa nos pusimos a comer. Al rato sonó el timbre de la puerta de arriba. Mi madre empezó a temblar, le agarré de la mano y le dije: Tranquila, como hemos hablado otras veces, di que no sabes dónde estoy y no les dejes entrar en casa. Una pareja de la secreta estaba al otro lado de la puerta. Mi madre desde la puerta, y sin dejarles entrar, les tuvo que decir que no sabía nada de mí, que no sabía nada de su hijo…. ¡Qué jodido debe ser decir eso para una madre, aunque sea para protegerte! Recuerdo que los policías aprovecharon la ocasión para intentar humillarla: ¿Pero qué clase de madre es usted que no sabe nada de su hijo? Yo oía la conversación desde el baño con la puerta entreabierta. Ya no podía más y pensé, se me van a llevar detenido pero por saltar encima de ellos. De repente, oí a mi madre que les decía: Más vergüenza les tiene que dar a ustedes y a sus hijos perseguir a chavales que no han hecho nada. Y les cerró la puerta en sus narices. Se fueron, y nosotras nos dimos un abrazo de los que son difíciles de olvidar”.

Otro día, Javier volvía a Zaragoza desde el pueblo con su padre. “Había ido a echarle una mano en el campo. Él conducía y yo iba de copiloto para minimizar los riesgos ante posibles controles. De repente, al dar una curva topamos con un control de la Guardia Civil. A mi padre le temblaba todo. Recuerdo cogerle la pierna y decirle: Tranquilo, no pasa nada, es un control de carretera. No estaba acostumbrado a lidiar con estas situaciones. Bajó la ventanilla. Con la voz entrecortada les contó que volvíamos a Zaragoza desde el pueblo. El agente le dijo: Parece usted muy nervioso. Mi padre contestó: Joder están aquí seis agentes con metralletas en las manos, ¿cómo quieren que esté? Afortunadamente, sólo le pidieron la documentación a mi padre y nos dejaron marchar. El resto del viaje lo pasó en silencio, sin decir nada. La pierna le seguía temblando y sus ojos mojados delataban una mezcla de miedo y de rabia contenida”.

“La familia, colegas y compas de curro tuvieron que acostumbrarse a preguntar siempre ¿quién es? antes de abrir una puerta, a mirar por la mirilla, a observar a los coches parados que resultaban sospechosos, a estar constantemente en alerta. Cómo se lo curraron todos los y las compas de la cooperativa de la que formaba parte, conmigo y con los cinco o seis currantes que estábamos en la misma situación de rebeldía. Cómo se lo curraban los bares y algunos establecimientos del Gancho cuando iban las secretas con fotografías nuestras a preguntar si nos habían visto por el barrio y éstos les respondían que si no tenían otra cosa mejor que hacer. Cómo mi pareja tenía que soportar estas situaciones y mi tozudez…”, recuerda con emoción.

En 1999, tras casi cuatro años en esta situación, le detuvieron al salir del trabajo en un control rutinario. “Me llevaron a Jefatura, y a los pocos minutos ya estaba mi madre allí junto con mi abogado, Fernando Burillo y docenas de personas y amigos en la puerta pidiendo mi libertad”. Tras pasar la noche encerrado le trasladaron ante el juez y éste le puso en libertad con una nueva fecha de juicio para quince días después. “Recuerdo que cuando salía del juzgado me preguntó el juez: ¿Vas a venir esta vez al juicio o tendremos que traerte a la fuerza? Yo le dije: Usted haga su trabajo y siga sus normas que yo haré lo que tenga que hacer y dicte mi conciencia… Y mi conciencia me dijo que no fuera a ese nuevo juicio-farsa. Y así lo hice, sólo que esta vez, y como hacía unos años que habían vuelto a modificar la ley cambiando las condenas de cárcel por inhabilitación, se nos podía juzgar sin nuestra presencia y condenar. El juicio se celebró sin mi presencia y fui condenado a no sé cuántos años de inhabilitación. No fui nunca a recoger la sentencia”.

LO NUESTRO ES LA MEMORIA

En el verano de 2001, se cerró la antigua cárcel de Torrero. Y con ella su oscuridad quedó como un triste recuerdo del pasado. El 31 de diciembre de ese mismo año se ponía punto final al servicio militar obligatorio. Cinco meses después de la despenalización del delito salieron los últimos insumisos presos de prisión. En la calle, los juicios continuaron hasta mediados de año. Pero ni los tribunales -civiles o militares-, ni la cárcel -1.670 jóvenes pasaron por prisión-, ni las inhabilitaciones -miles-, pudieron frenar la insumisión.

insumisionPasado un tiempo, en 2005 la prisión fue derribada casi en su totalidad. En octubre de 2010, la Asamblea de Okupas de Zaragoza transformó el edificio que se mantenía en pie en un espacio liberado y autogestionado, un espacio que ahora ilumina el barrio. Sin barrotes, sin cerrojos, sin candados. Una plaza de libertad que perdura hasta hoy, bajo la amenaza del Gobierno municipal de las tres derechas (PP, Ciudadanos y Vox) que, como a tantos otros proyectos autogestionados, lo tiene en su punto de mira.

Aquí, en el Centro Social Okupado que lleva su nombre, se celebró el pasado 2 de septiembre el homenaje a Kike Mur Zubillaga. El día en el que se cumplieron 25 años de su muerte, aún hoy con un nudo en la garganta, nos reencontramos el Aragón insumiso en una emotiva jornada en la que reflexionamos sobre el pasado, el presente y el futuro. Una conversación en la que quedó claro que, a pesar de todo el daño sufrido, a pesar de las cicatrices, la desobediencia civil funciona, que “hicimos lo que sabíamos hacer”. Que “la insumisión fue la apertura a la militancia en otros colectivos, una red con otros movimientos”. Que todo aquello, fue “una lucha de esperanza y enriquecedora”, donde “la imaginación y el sentido del humor se mezclaban con la reivindicación política”. Hubo poesía, micro abierto y un cenador musical. Se estrenó una elaborada exposición con material histórico del movimiento insumiso, se proyectó el documental “Desobedientes. La insumisión presa”, se puso en valor la lucha antimilitarista actual, y un nuevo mural quedó pintado en las paredes exteriores del CSO.

En palabras de Fernando Gimeno, Fer, insumiso del CAMPI y, como Guillermo, testigo directo de la muerte de Kike Mur, a las que en el acto puso voz una compañera de la Asamblea del CSO: “En todo este tiempo, el recuerdo de Kike no se ha desvanecido sino que ha permanecido en nosotras y nosotros. Y, además, ha tomado forma de contornos abiertos y aristas vivas en los ladrillos y pasillos de esa maldita cárcel, deconstruida y reedificada hoy sobre los valores de la solidaridad, la desobediencia, la creatividad y la libertad. El tiempo es fugaz y escurridizo y unas veces se nos va de las manos, y otras muchas nos rodea silencioso con los brazos del olvido. Por eso nosotras no hablamos de recordar, sino de no olvidar. Lo nuestro no es la nostalgia, lo nuestro es la memoria”.

Fue un pulso y una larga lucha de 15 años que no se reducía a la desaparición de la mili y su sucedáneo social, la PSS, sino que buscaba una transformación del mundo desde una postura antimilitarista, antiautoritaria, feminista y antirracista. No olvidar que fue una pequeña gran victoria, que no queríamos mili porque no queríamos obedecer, ni queríamos participar del engranaje militar de un ejército dedicado a proteger y mantener intactos un sistema económico, un régimen político, una ‘nación’ y una sociedad de los que algunas personas nos sentíamos tan distanciadas y de los que no queríamos formar parte”, añade Fer.

En su artículo en Zaragoza Rebelde, Guillermo escribió: “El sistema que nos encarceló durante una década fue incapaz de ayudar a Kike ni antes ni después de su muerte”. Una frase que “se explica por sí sola”, sostiene hoy. “Una de las consignas del movimiento de insumisión era denunciar las condiciones de las cárceles. Conscientes de que por motivos políticos podíamos ser encarcelados y sabedores de que teníamos cierta repercusión social, debíamos convertirnos en altavoces de lo que estaba ocurriendo dentro, destapar las miserias del sistema penitenciario, mejorar las condiciones de las presas y los presos y agitar el debate sobre el modelo carcelario”. Un trabajo que en Aragón han venido desarrollando colectivos como ASAPA o CAMPA. Sin embargo, “el propio sistema se esfuerza en mostrarse incapaz de asumir su responsabilidad y apuesta por seguir con un modelo penitenciario sancionador que oculte la realidad de presos y presas lejos del resto de la sociedad”, critica.

MATARIFES

Lo nuestro es el nosotros y nosotras, lo nuestro son los sueños, lo nuestro es el espacio solidario de un tiempo infinito. Porque nuestra lucha no es del hoy, ni del ahora, nuestra lucha es también del mañana, del después del hoy cuando ellos sean un triste recuerdo. Pero nunca solas. Siempre de a dos o tres. O mucho más que una sola.

Estos versos de Sergio Schoklender fueron recitados por Fer, cuya voz atravesó los muros de la prisión de Torrero para quedar grabada en la introducción al conocido tema “Matarifes”, incluida en el tercer disco de El Corazón del Sapo, todo un himno anticarcelario. Fer, vocalista de la banda, estaba entonces en segundo grado. Su mensaje quedó recogido “a través de una llamada desde el teléfono público que había en el centro penitenciario y ante la presencia del funcionario de turno. A ese teléfono se podía acceder a través de una instancia presentada con anterioridad. La llamada la realizó a un contestador automático, ya que no había otra forma de hacer la grabación pues desconocíamos cuándo podían permitirle acceder al teléfono. Si se presta atención se escucha el chirrido de las grandes puertas automáticas que llevaban a las diferentes galerías. No sé si existen otras grabaciones del interior de la cárcel, pero considero que sin duda es algo de gran relevancia histórica”, explica Guillermo, que también es el guitarrista de los Sapos.

La entrada de Fer y Guillermo en la cárcel en julio de 1997 fue en un momento en el que El Corazón del Sapo estaba haciendo muchos conciertos. “Fer y yo estábamos en busca y captura desde 1994 con una condena en firme de un año de prisión y ambos nos habíamos negado a la remisión condicional que nos habría evitado cumplir esa pena. Manteníamos un pacto en el que, si uno era detenido, el otro forzaría su detención. Y precisamente fue, tras un concierto y al ir a devolver la furgoneta que habíamos alquilado, cuando Fer fue detenido por la policía y una semana después yo ingresé en el talego”. Esto frustró por un tiempo la marcha de los Sapos pero no los planes que tenían de grabar otro disco. “Cuando pasamos a régimen abierto y retomamos los ensayos fuimos cerrando las canciones que teníamos en marcha y fueron varias las letras que tomaron forma definitiva durante las noches que regresábamos a la celda del pabellón. Fer plasmó en la letra de ‘Matarifes’ unos sentimientos salidos directamente de las entrañas”, continúa Guillermo. Ese disco, ‘Fuego al cielo de los cuervos’, lo grabaron mientras estaban en régimen abierto, regresando todas las noches a dormir al talego.

Y llegó el día de la venganza. 23 de abril de 2017. En el mismo lugar “donde dejaron morir a Kike” presenciamos la vuelta a los escenarios de El Corazón del Sapo, tras 17 años de parón, en una acción para reivindicar las luchas y sueños de la insumisión. Un acto de justicia poética. “Ahí se juntaron muchos sentimientos después de tantos años y fue un verdadero placer poder participar de algo tan especial como lo que vivimos ese día en un espacio que, eso sí, ya se había liberado del tufo a dolor y muerte de la cárcel”, asegura Guillermo. “Nunca pensé que desearía tanto volver a un lugar del que deseé tantísimo escapar”, reconoció Fer hace cinco años.

SEGUIMOS EN LA INSUMISIÓN

Ha pasado un cuarto de siglo desde la muerte de Kike. Se dice pronto. 20 años desde el final de la mili. Pero una idea sigue intacta en el Aragón insumiso: No olvidar. El precio fue muy alto, demasiado alto. Pero Guillermo lo tiene claro. Volvería a hacer lo mismo “sin dudarlo”. “Las decisiones que fui tomando esos años eran reflexionadas y seguras y eso me hace pensar que haría lo mismo. Con la perspectiva del tiempo quizá tome más sensibilidad en las repercusiones que entonces se podían producir en el ámbito particular y familiar, que siempre me apoyó, pero sin duda estoy orgulloso de haber participado de este histórico movimiento colectivo”.

Javier reconoce que la muerte de su compañero en prisión fue “un gran palo”. “Como ha dicho Guillermo, nuestro colectivo y el movimiento en general comenzábamos a mostrar síntomas de agotamiento. La práctica totalidad de los miembros del CAMPI estaban o habían estado en prisión o estábamos en busca y captura. Dos de los insumisos que pasaron esas horas trágicas con él pertenecían al CAMPI (Guillermo y Fernando). Se apostó por la denuncia pública con las fuerzas que nos quedaban y por la judicialización a los matarifes -mal llamados funcionarios- de la cárcel de Torrero que le dejaron morir sin hacer absolutamente nada para evitarlo. Pero lo que llaman justicia es solo un sistema que protege y ampara a los de arriba. Nadie pagó por ello. Todas las causas se archivaron sin más”.

“No podemos olvidar que Kike murió al otro lado de esos, hasta ayer, oscuros muros”, remarca Fer. “No olvidar -continúa- que en febrero de ese mismo año otro compañero insumiso Unai Salanueva Beldarrain de la Txantrea moría cuando debía regresar a la prisión de Iruñea. No olvidar porqué estaban presos. No olvidar que ambos fueron encarcelados por sus ideas, por su manera de pensar, por su forma de ser o quizás por su forma de no querer ser. Ambos entraron vivos en prisión, y la prisión y el sistema de valores sobre los que esta eleva sus vallas y alambres nos los devolvió muertos”.

“Kike ha seguido y sigue presente en nuestra memoria”, concluye Javier para recuperar las palabras de “un compañero insumiso en el acto que se organizó en el 25 aniversario de su muerte: Si alguna vez tengo que entrar de nuevo en prisión, entraré sonriendo y pensaré que en unos años este centro de exterminio ya no será una cárcel, será un Centro Social Okupado que llevará nuestros nombres”.

Mirando hacia el futuro, y en un clima actual de conflicto bélico, Isabel recuerda que entre los objetivos del antimilitarismo “no sólo está el no participar en el ejército sino también su disolución, analizar el modelo de relación, comunicación y cooperación entre los países. Reivindicar la desescalada armamentística, conscientes de lo que la militarización implica a nivel social y medio ambiental y el impacto que el mantenimiento, almacenaje de armas y las guerras tienen a corto, medio y largo plazo en las sociedades. Sacando a la luz los intereses que las promueven, alejados en la mayoría de los casos del interés general de los pueblos”. Y destaca que “es el miedo el que justifica, sin embargo las guerras se olvidan en cuatro días en los países lejanos que las promueven, mientras las heridas permanecen décadas o siglos, siendo el germen de otros conflictos”. Por eso, el mensaje del reciente homenaje a Kike Mur cobra tanto valor hoy: “Recordar para seguir luchando”.


Artículo escrito por un insumiso a la mili y la PSS.

🇨🇱Chile. Derrota de la política de abajo

🇨🇴Comunidades y congresistas jugados por la paz del Catatumbo

🇦🇷Un disparo a bocajarro contra la democracia argentina

🇲🇽México: más de 6 mil mujeres en prisión sin sentencia

 

🏴Cárceles sin frontera⛓

RIP Taylor

https://www.balloonagencies.com.au/graphics_cache/b/4/51626-242219-1-3-800.jpgace tres semanas recibimos la terrible noticia de que Taylor, preso IPP desde hace mucho tiempo, antiautoritario y totalmente malo, había muerto. Más tarde ese día, algunos de nosotros nos unimos a otros seguidores y amigos de Taylor para ir al HMP Eastwood Park. Taylor pudo haber muerto por su propia mano, pero no fue menos un asesinato por parte de HMP Eastwood Park, que prefirió mostrar brutalidad y transfobia que incluso los niveles básicos de respeto que podrían haberlo mantenido en pie. Fue un asesinato por parte de todos los que forman parte de la llamada Justicia que lo retuvo tanto tiempo dentro del IPP, un tipo de sentencia que desde entonces se declaró ilegal.

Trajimos con nosotros nuestro amor y nuestra ira, mientras varias docenas de nosotros rodeábamos las cercas de la prisión, con banderas en alto, voces fuertes y el humo de nuestras bengalas flotando en el viento. En varios lugares, los presos no solo pudieron escuchar nuestra fuerte protesta, sino que también pudieron gritarnos. Un acto pequeño, pero que muestra a los presos que no se olvidan, ya los tornillos que no se les perdona.

https://cruznegraanarquista.noblogs.org/files/2021/08/cropped-logo-web-cna-con-texto.jpg

Los amigos cercanos de Taylor ya han dicho todo mejor que nosotros. Entonces, en lugar de divagar sobre nosotros mismos, compartiremos sus escritos sobre el tema en la web de la Cruz Negra Anarquista de Bristol, es una lectura difícil pero importante.

Solidaridad ahora y para siempre con Taylor, los seres queridos de Taylor y todos los que sufren a manos del complejo industrial-prisión:

Advertencia de contenido: suicidio (gráfico), prisión, violencia, autolesiones, abuso, homofobia, transfobia:

Taylor está muerto. Fue declarado muerto en prisión a las 22.37 horas del sábado 9 de julio tras cortarse el cuello. Estaba destinado a estar bajo vigilancia suicida, pero la prisión le falló. El director de la prisión nos informó a las 3:30 am del domingo. Su celda ha sido sellada por la policía y esperamos noticias de la autopsia. Anunciaremos noticias de su funeral en los próximos días y semanas.

Su historia es una de abuso, injusticia, transfobia y tragedia. No tenía que ser así. Fue asesinado por el estado. Su muerte debería desencadenar resistencia y rebelión dentro y fuera de las cárceles de todo el mundo. No tenemos ningún conocimiento sobre su investigación, o que el Estado pueda impartir algún tipo de justicia. Este es una llamada de atención a los abolicionistas y anarquistas de todo el mundo.

Con rabia en nuestras venas y amor en nuestros corazones, hasta que cada prisión se convierta en cenizas. Taylor: fuiste nuestro mejor chico. Nuestra familia queer siempre te extrañará. Nunca serás olvidado y el estado nunca será perdonado.

Para más detalles sobre quien fue Taylor aquí 👇🏼.

rupression

Sentencia en el caso Acción Revolucionaria. Como era de esperar, la “justicia” del régimen de Lukashenka vengó el miedo al levantamiento popular vivido en agosto de 2020 con brutales penas de prisión para miembros del movimiento anarquista. La decisión de la corte estatal de hoy:

Alexander Frantskevich: 17 años de prisión con una sentencia en una colonia penal bajo régimen estricto.

Akihiro Gayevsky-Khanada – 16 años de prisión con cumplimiento de condena en una colonia penal bajo régimen reforzado.

Marfa Rabkova – 15 años de prisión con cumplimiento de condena en una colonia correccional en condiciones de régimen general.

Aleksey Golovko – 12 años de prisión con cumplimiento de condena en una colonia penal bajo régimen reforzado.

Andrey Chepyuk – 6 años de prisión para cumplir sentencia en una colonia penal bajo régimen reforzado.

Pavel Shpetny: también 6 años de prisión con el cumplimiento de sentencia en una colonia correccional bajo régimen reforzado.

Oleksandr Kozlyanko – 6 años de prisión con cumplimiento de condena en una colonia penal bajo régimen reforzado.

Nikita Dranets – 6 años de prisión con cumplimiento de condena en una colonia correccional bajo régimen reforzado.

Andrei Marach – 5 años de prisión a cumplir en una colonia penal bajo régimen reforzado.

Daniil Chul – 5 años de prisión con cumplimiento de condena en una colonia correccional bajo régimen reforzado.

accionrevolucionaria

🏥El hospital modelo que apuesta por la excelencia y calidad en Etiopía

📃Declaración de los derechos campesinos y trabajadorxs rurales

🇨🇴Colombia_Carta al mundo:✍🏼

Esta es nuestra casa para vivir y luchar II

3 de septiembre de 2022.

aAhora que se cumplieron las 48 horas, enviamos esta carta al mundo para contarles de nuestra lucha y del peligro que nos acecha y lo que vamos a hacer ante el peligro. El gran jefe manda a decir que somos invasores y nos da 48 horas para que abandonemos nuestra lucha y la tierra donde luchamos o nos caerá todo el peso de la ley del estado colombiano.

Primero les contamos de nuestra lucha. Este 2 de septiembre cumplimos 17 años de haber retomado las vías de hecho para luchar por la tierra, una lucha que tiene raíces en 1538, cuando nuestro pueblo decide declararle la guerra a los invasores. Los invasores se apoderaron de nuestra tierra y nos desplazaron hacia las montañas, los invasores hicieron del despojo una forma de vida, el cómo de su civilización, y hoy tienen en su poder las tierras más fértiles y tienen documentos que prueban que son propietarios y son un poder organizado que mueve los hilos de la política y la economía y la justicia y los medios de comunicación en Colombia para mantener los documentos al día y explotar más y más la Madre Tierra hasta quitarle la piel y chupar su sangre y escarbar en sus entrañas y a esto le llama progreso, desarrollo.

Para nosotras y nosotros, familias del pueblo nasa del norte del Cauca, la tierra es Uma Kiwe, nuestra madre. Todo lo que hay en ella tiene vida, toda ella es vida, todos los seres son nuestros hermanos y todos los seres valemos por igual. El invasor nos adoctrinó para enseñarnos que los humanos estamos por fuera de nuestra Madre y que somos superiores a ella, pero en el fondo de nuestro corazón, nasa üus, sabemos que la gente somos Uma Kiwe así como el cóndor y la mariposa y el maíz y la piedra son Uma Kiwe. El invasor nos adoctrinó para enseñarnos que el páramo es un recurso que produce dinero, que al talar la selva podemos aumentar las cuentas bancarias, que al escarbar la entraña de Uma Kiwe con grandes tubos podemos acceder a una vida de bienestar. Esa es la palabra del invasor y la llama el objetivo, el plan de vida.

Las tierras del valle del río Cauca, donde ahora vivimos, desde donde hacemos nuestra lucha, es la casa y hogar de cientos de animales, plantas, rocas, aguas, espíritus en una forma de vida que en español le llaman bosque seco tropical. El invasor destrozó todo, esa casa y hogar ya no existe, le ha dañado el rostro a la Madre Tierra. En su afán por imponer su civilización, los que poseen los documentos de estas tierras sembraron todo el valle del río Cauca de caña de azúcar y son 400 mil hectáreas donde la caña está sembrada hasta la orilla del río. En otras regiones de Colombia el invasor desplazó con la guerra a las comunidades y sembró palma en miles y miles de hectáreas y en otras regiones han desplazado comunidades para construir represas o para sacar oro o para sacar petróleo.

Y una vez, en una región que se llama Antioquia, el río Cauca se rebeló y dañó las máquinas y los equipos de la represa y se desbordó y la gente que ya había sido desplazada por el proyecto hidroeléctrico tuvo otra vez que desplazarse porque otra vez se inundaron sus tierras. Por estos hechos no hay culpables, a los invasores del río Cauca, a los desplazadores de esas comunidades y a los que cometieron las masacres para imponer el desarrollo, todavía no les ha caído todo el peso de la ley del estado colombiano. Y así, cada rincón de este país que llaman Colombia, la democracia más antigua y estable de América Latina, está hecho de parches de proyectos de desarrollo instalados donde la guerra desplazó comunidades enteras, donde los bosques, páramos, sabanas, montañas, selvas y llanos fueron o van siendo arrasadas para que unas cuantas personas gocen de las mieles del desarrollo.

Nosotras y nosotros, familias indígenas del pueblo nasa que caminamos la plataforma de lucha del CRIC, nuestra organización, no creemos en ese desarrollo y no creemos en esa civilización que impone la muerte a través de leyes y acciones legales para generar monedas. Nos adoctrinaron para que creyéramos en su civilización y nos dijeron que los humanos somos superiores a los otros seres, pero vemos que entre los humanos hay niveles, unos que son superiores que otros, los superiores se llevan toda la riqueza y los inferiores tenemos que vivir arrinconados en los rincones que el desarrollo nos deja disponibles, pero nos dicen que si nos esforzamos o nos vendemos podemos pasar al nivel de los superiores. Esa forma de vida no nos gusta, no la aceptamos.

Por eso es que hace 17 años, un 2 de septiembre de 2005, bajamos de las montañas a hacer una lucha que hoy continuamos y que hemos llamado liberación la Madre Tierra. Porque decimos que la gente no seremos libres mientras Uma Kiwe esté esclavizada, que todos los animales y los seres de la vida somos esclavos mientras no consigamos que nuestra madre recupere su libertad. En ese tiempo, septiembre de 2005, tuvimos un error táctico, como dijo un liberador, y negociamos un acuerdo con el gobierno de Uribe, error que nos costó un retraso de nueve años. Pero luego volvimos para entrar en las fincas de la agroindustria cañera en diciembre de 2014, o sea que ya estamos por cumplir ocho años, y en estos ocho años la democracia más antigua y estable de América Latina no logró desalojarnos de las fincas a pesar de más de 400 intentos, y no vamos a salir, y hemos ido avanzando con entrar en estas tierras, tanto que ya contamos 24 fincas en proceso de liberación, son ya ocho mil hectáreas.

Al entrar en las fincas cortamos la caña y en lugar de la caña crece la comida que sembramos, crece también el monte porque Uma Kiwe tiene que descansar, crecen gallinas, patos, vacas, marranitos, regresan los animales silvestres… le vamos devolviendo la piel y el rostro a la Madre Tierra. Ése es nuestro sueño, o si prefieren, nuestro plan de vida. Y falta mucho todavía, a veces llega la palabra del invasor y nos confunde pero en comunidad vamos hablando y vamos aclarando. Y otras veces llegan los medios de comunicación de la agroindustria o del poder en Colombia y nos tildan de terroristas, perezosos, que frenamos el desarrollo, y nos dicen que somos invasores, como lo dice el actual gobierno de Petro y Francia, y ahora sembraron la mentira que le estamos robando la tierra a nuestros vecinos de las comunidades afrodescendientes que viven arrinconadas en las orillas de los cañaduzales: lo que podemos decirles con toda certeza es que el documento de las 24 fincas en proceso de liberación figuran a nombre de Incauca, el más grande propietario, y de otros terratenientes, o su tierra está arrendada a Incauca u otros ingenios procesadores de caña para azúcar o agrocombustibles.

Y también al aparato judicial de la democracia colombiana dice que porque somos terroristas nos van a capturar en retenes o con órdenes de captura y nos van a llevar a la cárcel. Y los paramilitares que ha organizado la agroindustria de la caña dicen que como el estado colombiano no ha logrado acabarnos, que ellos sí lo van a hacer y ya llegaron a las fincas en proceso de liberación a dispararnos con armas de corto y largo alcance, pero nuestro alcance es más largo porque ya sabemos cómo están organizados y cómo funcionan. Y los agroindustriales -Incauca, Asocaña, Procaña- desde hace siete años nos mandan propuestas de negociación o de asociación y les hemos respondido que NO porque una lucha no se negocia y que NO porque para ellos ser socios quiere decir que nosotras y nosotros pongamos la mano de obra lo más barata posible y que ellos ponen el capital, no señores, no estamos para cambiar de patrones, luchamos para que no haya más patrones.

Y ahora que llega un nuevo gobierno y un nuevo congreso a fortalecer la democracia más antigua y más estable de América Latina, el congreso nos dice que podemos enviar propuestas para la ley de reforma agraria “porque la liberación de la Madre Tierra es una reforma agraria concreta”; no hemos respondido todavía, pero sabemos restablecer el equilibrio de Uma Kiwe, nuestra Madre Tierra, va mucho más allá de una reforma agraria. Y lo último que ha pasado es que el nuevo gobierno del presidente Petro y la vicepresidenta Francia, nos dicen que somos invasores y que tenemos 48 horas para abandonar estas tierras donde luchamos sembramos, pastoreamos, vemos crecer el monte y regresar los animales silvestres, bueno, en esta tierra donde vivimos, y así fue que empezamos esta carta.

Al cumplirse las 48 horas, este 2 de septiembre, el estado atacó con ejército y esmad, no hubo media hora de diálogo, como había prometido el nuevo gobierno, la tanqueta entró disparando gases. Más tarde el ejército disparó sus armas de largo alcance contra las comunidades que liberamos la Madre Tierra, tampoco hubo diálogo. Hace 17 años, el 2 de septiembre de 2005, fue Uribe quien ordenó al esmad y al ejército dispararnos sus armas. Este nuevo gobierno es de izquierda, el gobierno de Uribe era de derecha. Después de ocho horas de intento de desalojarnos de una de las fincas en proceso de liberación, el esmad y el ejército de la democracia más antigua… no lograron desalojarnos, aquí seguimos, desde aquí lanzamos esta carta al mundo.

insumisionNosotros y nosotras, proceso de liberación de la Madre Tierra del norte del Cauca, le mandamos a decir al gran jefe que NO vamos a desalojar, que aquí en estas tierras nos quedamos porque esta es nuestra casa para vivir y luchar II. Decimos II porque antes ya hemos sacado un escrito que esta es nuestra casa para vivir y luchar I. En ese momento, 2018, los paramilitares nos dieron un plazo para abandonar esta tierra, pero los paramilitares nos dieron un plazo un poco más largo, más racional, porque nos dieron dos meses, y al cumplir los dos meses les dijimos que NO, que no podíamos irnos porque esta es nuestra casa para vivir y luchar. Por eso decimos II, porque a pesar de todo no perdemos la sonrisa.

Y con decirles que ni Uribe, ni Santos, ni Duque nunca nos dijeron “tienen 48 horas”. Y también les decimos que no nos vamos porque aquí en estas tierras en proceso de liberación han caído 12 compañeros desde el 2005, asesinados por la empresa privada de Incauca, Asocaña y Procaña, y por el estado colombiano. Aquí ya echamos raíz. Aquí seguimos hasta que el gobierno haga el trámite de entrega de los documentos a nuestras autoridades indígenas, ya sea por la reforma agraria o por la vía más rápida, y si no lo hace por los años de los años aquí seguiremos.

Al gran jefe también le mandamos a decir que vamos a entrar en otras fincas porque nuestra lucha no se detiene. Ayer estábamos en una gran acción para acompañar a una comunidad que está liberando una finca porque el esmad está que los molesta con gases todos los días hace varios días, a pesar de que nos prometieron que el esmad se iba a acabar, luego que a transformar y luego que iba a cambiar de ropa y es cierto porque se puso uniforme deportivo para un partido de fútbol mientras que acá nos sigue disparando gases. Seguiremos nuestras acciones para enraizarnos más con esta tierra y para que nuestra palabra tenga sustento, porque si no sería como un decreto o una promesa de campaña, que se escribe y se firma pero no se cumple.

A las comunidades que en otras regiones de Colombia están haciendo la lucha directa por la tierra les invitamos a que no se salgan de las fincas. Invitamos a más familias, más comunidades en el norte del Cauca y en Colombia y en el mundo a que entren en más fincas y se posesionen y hagan vida y comunidad como ya lo estamos haciendo en estas tierras y como lo están haciendo muchas luchas que han sido tildadas de invasores por los grandes jefes de la patria, porque ninguna lucha se ha ganado a punta de piquitos en la mejilla.

También le mandamos a decir a nuestros compañeros y compañeras de lucha que ahora están en el poder del estado colombiano que no se enreden en el camino. Porque ellos y ellas han caminado junto a nuestras luchas pero ahora vemos que están olvidando de dónde vienen, cosa que le puede pasar a cualquiera que llega a una cima, que no ve que después de la cima viene la bajada. Por eso también les mandamos a decir que entraremos en otra finca en donde haremos rituales y sembraremos comida para compartirles y pediremos por ellos y ellas para que cuando terminen su paso por el estado sigan siendo las mismas personas que un día llegaron allí con los votos de millones de personas que vieron en ellas y ellos una esperanza.

Hasta aquí llega esta carta, pero nuestra palabra sigue de largo. Nuestra palabra la escribimos en las fincas donde estamos liberando, ésa es nuestra primera palabra. Los documentos, las cartas, los videos, la radio…, la segunda palabra, nos sirve para contar al mundo lo que hacemos, el peligro que nos acecha y cómo seguiremos caminando ante el peligro. Gracias a las luchas y pueblos del mundo que nos escuchan y se solidarizan con nosotras y nosotros. Como ya hemos dicho en “esta es nuestra casa para vivir y luchar I”, la mejor forma de apoyarnos es fortalecer su lucha: al capitalismo le va a quedar muy difícil desalojar o caerle con todo el peso de la ley a miles y miles de luchas a lo largo y ancho del mundo.

Proceso de liberación de la Madre Tierra
Pueblo nasa, norte del Cauca, Colombia.

✍🏼El amago de giro a la izquierda del PSOE😜

PParece que hay unanimidad en los medios a la hora de comentar las medidas anunciadas por Pedro Sánchez durante el debate del estado de la nación. El giro a la izquierda ha triunfado como titular en la mayoría de crónicas, con la excepción del periodismo más neoliberal para el que cualquier norma que pueda amenazar, aunque sea vagamente, los beneficios del gran capital genera una campaña furibunda de alarmismo y acusaciones al gobierno de extremista y enemigo absoluto del libre mercado.

Desde el entorno socialista ha surgido alguna voz autorizada que ha venido a corregir a quienes, con más entusiasmo que argumentos, dan por hecho ese supuesto giro a la izquierda. El razonamiento de un destacado dirigente ugetista, por ejemplo, pretende avisarnos del error cometido, porque si afirmamos que el gobierno progresista gira a la izquierda damos a entender que hasta ahora no caminaba en esa dirección; ruta por la izquierda que para este sector, incondicional del partido del puño y la rosa, está fuera de toda duda a la luz de las medidas que el ejecutivo de Sánchez ha venido tomando desde su nombramiento.

Alejados, que no equidistantes, de esas dos reñidas posturas; la que ve mal todo lo que haga el gobierno (al que recuperando la terminología de sus abuelos falangistas llaman rojo) y de la otra, la de los seguidores del viejo izquierdismo “manque pierda”, hay algunas opiniones más, otras posturas discordantes, que rara vez llegan a los debates de la televisión o los editoriales de los principales medios escritos.

Forzosamente tenemos que coincidir en que el PSOE no ha dado ahora un viraje repentino a su rumbo como partido de un progreso matizado; eso es cierto porque esa ruta, muy alejada de los postulados de Carlos Marx y hasta de Pablo Iglesias (el de antes) la vienen manteniendo los gobiernos socialistas desde el presidido por Felipe González al actual con medidas tan poco sospechosas de obreristas como los Pactos de la Moncloa, la entrada triunfal en la OTAN, la reconversión industrial y las privatizaciones o unas reformas laborales y de pensiones que al mismísimo PP le deben haber encantado tanto como las suyas propias.

palomaCon esos antecedentes las medidas aplicadas para intentar paliar los efectos de la pandemia y desacelerar la escalada de los precios hasta pueden parecer realmente progresistas. Es cierto que para los millones de familias que las pasan canutas para llegar a fin de mes cualquier ayuda, por simbólica que sea, supone un pequeño y pasajero alivio. Pero, a la espera de ver cómo se aplican esos impuestos a los beneficios extraordinarios de la banca (que nos siguen debiendo más de 60.000 millones de su rescate) y las grandes eléctricas (que se están forrando con nuestra crisis) el resto de medidas han consistido en subvencionar temporalmente algunos productos (combustibles o bonos transporte) y reducir el IVA en otros, de tal forma que el total de coste lo asumen las arcas públicas, las que sufragamos entre todos, aunque no todos contribuimos en la misma proporción.

Y que conste que a los críticos con el actual gobierno nos habría gustado un verdadero giro a la izquierda; pero para merecer ese calificativo el giro tendría que haber incluido:

  • la derogación de la ley Mordaza y las reformas laborales de unos y otros,
  • el cierre de los CIE y un trato más humano a migrantes y refugiados (no sólo a los que vienen de Ucrania),
  • mejorar salarios y pensiones mínimas con revisión equivalente al IPC real,
  • adelanto de la edad de jubilación en lugar de retrasarla a los 67 años y
  • acabar con el despido fácil y barato.
  • O, al menos, haber cumplido con el propio programa electoral socialista.

Lamentablemente, desde posturas independientes y objetivas, podemos ver la diferencia entre un verdadero cambio de rumbo y unos retoques de emergencia para tranquilizar a los socios de gobierno, amortiguar el malestar social y de paso frenar la pérdida de apoyo electoral.

Antonio Pérez Collado

⛓NYC Tech Workers & Community Demand No Tech for Israeli Apartheid

⚖️Los tribunales peruanos admiten a trámite una demanda millonaria contra Repsol y Mapfre

🇨🇱Detención de Llaitul⛓:

El partido de Boric y el PC justifican la prisión política

por Gustavo Burgos.

LLa detención del vocero de la organización de resistencia mapuche Coordinadora Arauco Malleco (CAM)Héctor Llaitul, es un atentado al pueblo mapuche, a su lucha emancipadora y al mismo tiempo un espaldarazo a los intereses a los grupos económicos Matte y Angelini, propietarios de las principales forestales que usurpan millones de hectáreas de propiedad del pueblo mapuche. En este contexto, todo el debate sobre la imputabilidad penal asociada a las declaraciones de Llaitul y el carácter «legal» o «judicial» de tal persecución es una tontería.

A Llaitul se le persigue por ser vocero de una organización que le ha declarado la guerra al Estado y al gran capital, por eso es que habiendo pasado horas después de su detención los Gobernadores de la Araucanía y Biobío ya discuten sobre la conveniencia de que el detenido sea llevado a la Cárcel de Alta Seguridad en Santiago, dando por hecho que mañana el Juez de Garantía de Temuco ordenará su prisión preventiva. Esto revela que bajo la apariencia de una detención legal se perpetra el secuestro de un dirigente de las comunidades mapuche en resistencia a quién como tal, resulta necesario sacarlo físicamente del Wallmapu.

Esta detención en primer lugar, no es un hecho aleatorio ni el resultado de la persecución de ilícitos penales. Ese discurso legalista formal, miserablemente sostenido por el histórico dirigente del Partido Comunista, Lautaro Carmona, pretende normalizar la detención de Llaitul y hacerlo pasar por una simple actuación judicial. Carmona y el PC mienten, porque al igual que Boric, el Frente Amplio, el PS y demás fuerzas políticas gubernamentales, están comprometidos en quebrar toda forma de resistencia del pueblo mapuche pretendiendo entregar «plurinacionalidad» a cambio de tierras, de la misma forma como los primeros conquistadores españoles intercambiaban espejos y chucherías por oro y joyas preciosas de los pueblos originarios.

Este gran operativo político es parte integrante de uno mayor que pretende restaurar el régimen, legitimándolo con una Nueva Constitución que en la apariencia materialice aspiraciones democráticas, pero que en la realidad solo será una edición más de la vieja y podrida cocina del poder. Con este operativo se pondrá en el papel la promesa de un robustecido sistema de derechos fundamentales, a cambio de la paz social y de una nueva e interminable transición.

En segundo orden, la detención de Llaitul obedece a un operativo de derechización del discurso gubernamental del presidente más joven de la historia y quizá del mundo (no nos interesa refrendarlo). En efecto «Su Excelencia» viene dando macizas muestras de su compromiso con el aparato militar de las FFAA y Carabineros, no sólo militarizando el Wallmapu, sino que sosteniendo un discurso en el que los problemas sociales asociados a la miseria (delincuencia, narcotráfico, comercio ilegal, etc) se resuelven mediante la represión.

Esto ha llevado al Gobierno a impulsar verdaderas «barridas» contra el comercio ambulante; la realización de allanamientos masivos en poblaciones obreras marcadas como centros de narcotráfico y —en un plano más general— es la forma como se aborda hoy la cuestión de la inmigración irregular (se siguen expulsando principalmente haitianos en completo silencio de los medios), todas cuestiones para las que siempre estará abierta la posibilidad de declarar nuevas ocupaciones militares en el norte grande y en la región de Los Ríos. Tal canalla posición es presentada como la revelación de una izquierda «sin complejos» y por supuesto, sin programa ni principios distintos a los del gran capital.

Finalmente, pero no por último, la detención de Llaitul importa formalmente que el Gobierno de Boric avanza a transformarse en una dictadura. El fin de semana pasado en un gesto insólito, Boric dio la espalda a sus auditores para dirigirse a la guardia policial que lo flanqueaba, pudo haberse puesto de rodillas ante ellos, pero la idea era la misma: les ratificó el papel fundamental que tienen en su Gobierno, ellos, sus familias y lo que representan. Para Boric la represión es lo fundamental.

Tan solo tres días después el favorito del Presidente, el General Director de Carabineros Ricardo Yáñez fue citado a declarar ante la Fiscal Ximena Chong por su responsabilidad directa en masivas y sistemáticas violaciones a los DDHH perpetrados por su institución durante el levantamiento popular de Octubre del 19. La comparecencia ante un simple Fiscal a un sujeto cuya responsabilidad política al menos es irrefutable en lo concerniente a muertes, mutilaciones, violaciones, palizas, gaseos masivos e incendios, es una pantomima. Quien cuenta con el respaldo político irrestricto del Gobierno, de sus instituciones y además del respaldo físico de las armas, cualquier proceso seguido en su contra carecerá de todo destino. Tal amparo propiciado por el Gobierno es una explícita garantía de su impunidad.

Pero a Boric no le basta con garantizar la impunidad de Yáñez, del propio Piñera y de la jauría de criminales que integraron su Gobierno. Para cerrar el círculo debe aplastar toda voz de disidencia y en la actualidad, producto del retroceso del movimiento social, la única voz altiva, rebelde y que ha declarado la guerra al régimen es la CAM, cuya vocería ejerce Héctor Llaitul. La detención de Llaitul el mismo día que declarara el General Yáñez es imposible que sea una coincidencia. Después de la Dictadura, Llaitul es el primero en ser llevado tras las rejas como resultado de exponer sus ideas, de reivindicar la política de su organización y por señalar un camino de enfrentamiento militar al Estado chileno que ocupa territorio nacional mapuche.

Los medios se dieron un festín las últimas semanas —anticipando su detención— atribuyéndole a Llaitul el reconocimiento o confesión de delitos. Detengámonos en este punto y soslayemos que desde al menos el siglo XVIII la confesión en materia penal no es suficiente para establecer responsabilidad penal. Llaitul nunca ha reconocido ni robos, ni incendios, ni usurpaciones ni formación de milicias, del momento que el movimiento del que es protagonista es de liberación nacional.

No podría, bajo la explícita bandera de la autodeterminación, confesar hechos delictivos del momento que lo que está haciendo es ni más ni menos que materializar la aspiración de reconstruir y recuperar territorios y formas ancestrales de vida de las comunidades mapuche de las que la CAM forma parte, quiera o no quiera el Estado chileno. Tal «confesión» es legalmente inadmisible y políticamente imposible.

A Llaitul se le encarcela por su posición política frente al Estado, esa es la realidad y quienes le persiguen desembozada o discretamente quieren acabar con el movimiento de resistencia mapuche y someterlos —en el mejor de los casos—a la condición de piezas de museo social.

No sabemos qué ocurrirá en la audiencia de control de detención y formalización de mañana. Lo más probable es que el Juzgado de Garantía —parte del entramado institucional opresor del pueblo mapuche— termine por dar lugar a la cautelar de prisión preventiva.

El efecto que esto tenga en el movimiento mapuche como en la situación política en general es imprevisible. Por de pronto si alguna brizna de dignidad le queda al Partido Comunista —las restantes organizaciones ni saben qué es eso— este debería salir de inmediato del Gobierno. Permanecer en él importa hacerse responsable no solo de la abominable operación represiva en curso, sino que además de declararle la guerra formalmente al pueblo mapuche.

No servirán los argumentos de que esto es algo legal, porque esto es algo que ni siquiera un cerebro brillante como el de Teillier puede creer. La participación del Gobierno en esta detención ha resultado determinante, ya que ni siquiera Piñera llegó a aplicar tal medida. La concreta circunstancia de que Llaitul haya sido detenido cómodamente en un restaurante del centro de Cañete, revela que se trata de una acción teledirigida desde La Moneda, fuera de toda duda.

Permanecer en el Gobierno en estas circunstancias, como hemos indicado importa adicionalmente ratificar que el complejo entramado del proceso constituyente se orienta materialmente —más allá de los discursos— hacia la disciplina social, la represión y la desarticulación de todas las organizaciones que algún grado de resistencia puedan ofrecer al régimen. Esto de la misma forma que ocurrió durante la década de los 90.

En estas circunstancias no hay otro camino que reivindicar la inmediata e incondicional libertad de Héctor Llaitul. Su encarcelamiento es un atentado al pueblo-nación mapuche, un agravio a las más elementales libertades democráticas y una concreta demostración que la política central del Gobierno de Boric es propiciar un ataque generalizado a los trabajadores y al pueblo explotado.

Boric ha encarcelado a Llaitul y será el pueblo, mañana, pasado, más temprano que tarde quien lo liberará. A esta lucha están convocados todos aquellos que sean solidarios con la causa mapuche y con la defensa de las libertades democráticas y dentro de ella, la más básica, la libertad de expresión.

Desde El Porteño, llamamos al conjunto de las organizaciones de trabajadores, a las de base y aún a las federaciones y centrales, organizaciones estudiantiles, secundarias, universitarias, asambleas territoriales, cabildos, ollas comunes, de DDHH, a todas las organizaciones que se reclaman de la izquierda y la clase trabajadora a formar un gran y amplio frente por la libertad de Llaitul y de todos los presos políticos.

El momento es decisivo, la lucha urgente e impostergable: !!LIBERTAD AHORA!!!

⛓Julian Assange files appeal against US extradition

rynCGT no pagará las multas impuestas por la Policía Nacional el pasado 1º de Mayo en València

A %d blogueros les gusta esto: