🇵🇪Perú. Castillo versus Fujimori🪑

Con lo justo

Tras una dura campaña, el candidato de Perú Libre logró una ventaja en votos de apenas unas décimas porcentuales sobre Keiko Fujimori. La hija del exdictador está empeñada, sin embargo, en recorrer la senda poselectoral que en otras latitudes trazara Donald Trump.

La realidad peruana no le da espacio a la sensatez. Podría ser un buen tema para novela de Mario Vargas Llosa, si no fuera porque él mismo es parte de ella. Y muy bien parado no sale en el capítulo que hoy protagoniza. El nobel entró en campaña el 18 de abril, cuando declaró su apoyo a lo que más odiaba: el fujimorismo. Su temor al cambio fue más fuerte que su rechazo a la corrupción y al autoritarismo que encarna Keiko Fujimori. El 31 de mayo, en un acto realizado en la ciudad natal del escritor, Arequipa, la hija de Alberto Fujimori realizó un juramento por la democracia tan despreciada por su padre. «Este es mi juramento, les pido su apoyo y compañía para cumplirlo. Reconozco que en el pasado reciente mi partido y yo no estuvimos a la altura de las circunstancias, pero los errores cometidos, la injusta prisión que he vivido, me han dejado una profunda lección; es por eso que, sin ninguna excusa, hoy pido perdón», dijo Keiko tras firmar el documento.

Y en pantalla gigante, desde España, Mario Vargas Llosa aseguró a los presentes que era sincero ese voto por el que Fujimori hija se comprometía a respetar la Constitución, abandonar el cargo a los cinco años de asumirlo, respetar la crítica de la prensa y el Poder Judicial, y no indultar a Vladimiro Montesinos (algo que debía estar sobreentendido: el excolaborador de su padre purga más de 40 condenas en una cárcel de máxima seguridad por delitos que van desde la desaparición forzada hasta el narcotráfico).

«Keiko Fujimori representa la libertad y el progreso, y el señor Castillo, la dictadura», remarcó el escritor, en un acto en el que también participó como una especie de garante el líder opositor venezolano Leopoldo López. El jueves 3 de junio, en el acto de cierre de campaña del partido de Keiko, Fuerza Popular, la candidata recibió un apretado abrazo del hijo de Mario, Álvaro Vargas Llosa. La consigna que repetían y que zanjó todas las diferencias anteriores entre los Vargas Llosa y los Fujimori: «Salvar a Perú del comunismo».

Los Vargas Llosa fueron una cuenta más de un largo rosario: una campaña de demolición contra el adversario de Keiko, Pedro Castillo, plagada de mentiras, tergiversaciones, frases sacadas de contexto y terruqueo permanente (véase «La hora del terror», Brecha, 4-VI-21). En los discursos del fujimorismo, Castillo fue vinculado al Movadef (Movimiento por la Amnistía y los Derechos Fundamentales), un movimiento ligado a la ideología de Abimael Guzmán, el líder encarcelado del hoy disuelto Sendero Luminoso, grupo armado implicado en decenas de violaciones a los derechos humanos. En estos meses se llegó, incluso, a resucitar a este grupo terrorista en el debate público, luego de una matanza ocurrida en la zona cocalera del VRAEM (valle de los ríos Apurímac, Ene y Mantaro) que terminó con la vida de 16 personas, incluidos cuatro niños, y por la que se investiga a grupos narcos. En la escena del crimen, las autoridades dicen haber encontrado panfletos con una hoz y un martillo. Castillo y Fujimori se acusaron mutuamente de estar vinculados a lo sucedido.

El peligro rojo

«No más pobres en un país rico» fue el eslogan de campaña de Castillo, un maestro rural de 51 años, nacido en el poblado de Puña, en el departamento de Cajamarca, a 956 quilómetros de Lima. Castillo es el tercero de nueve hermanos y su padre nació en la estancia de los Herrera, poderosos terratenientes de la zona. Trabajó allí la tierra pagando alquiler hasta que, en 1969, se produjo una reforma agraria bajo el gobierno militar de Juan Velasco Alvarado, quien acuñó la frase «campesino, el patrón no comerá más de tu pobreza».

mariateguiLos ecos de aquel lema se escucharon en la campaña de Castillo y eso puso nerviosos a muchos, quienes, con ingenuidad o sin ella, imaginaron la inminencia de expropiaciones que el candidato nunca anunció y lo vincularon a un ideario marxista-leninista que nunca ha profesado. Católico confeso, además de maestro rural, Castillo también fue rondero, esto es, miembro de los comités de autodefensa que los pobladores andinos formaron en los años ochenta y noventa para combatir la delincuencia y, posteriormente, también a Sendero Luminoso: las rondas. Su salto a la política fue en 2017, cuando lideró una huelga de maestros y profesores que duró 75 días, en reclamo, entre otras cosas, de un aumento de sueldo para el magisterio. En 2020, ante la imposibilidad de que el líder del partido Perú Libre, Vladimir Cerrón, participara como candidato –se encuentra sentenciado por corrupción–, Castillo fue invitado a encabezar las listas de esa formación.

En estas elecciones, mientras en primera vuelta se medían 18 presidenciables y los dardos de la derecha limeña se dirigían principalmente contra la candidatura de la izquierdista Verónika Mendoza, Castillo logró colarse en el balotaje, con un 19 por ciento de los votos, seis puntos por delante de Fujimori, en unos comicios en los que el 45 por ciento de los electores no votó por ningún candidato (véase «Opuestos, pero no tanto», Brecha, 16-IV-21). Aunque los partidos de centro y de derecha intentaron reaccionar en los últimos días anteriores a la primera vuelta, ya era tarde. Nuevos ingredientes aparecieron entonces en la campaña: a las denuncias ideológicas (Castillo «ha venido a imponer el marxismo y el comunismo», dijo Fujimori en abril), se sumaron el racismo y el clasismo. Durante casi dos meses, los presentadores de televisión les insistieron a «los pobres» en que «pensaran bien su voto». Hasta el uso de sombrero y la forma de hablar característica de la sierra del candidato de Perú Libre se convirtieron en materia de burla por políticos y comunicadores. Incluso los integrantes de la selección peruana de fútbol se sumaron a la campaña en un video en el que, «en nombre de la democracia», llamaron a apoyar a Fujimori y el candidato de ultraderecha Rafael López Aliaga, derrotado en primera vuelta, clamó en un mitin a favor de la líder de Fuerza Popular «¡Muerte al comunismo! ¡Muerte a Castillo!».

Cabeza a cabeza

A las 19 horas del domingo 6 de junio, un boca de urna le daba la victoria a Keiko Fujimori en el balotaje. Una cuenta regresiva fue transmitida en directo desde la casa de la candidata en Lima para dar lugar al anuncio: la líder de Fuerza Popular ganaría con un 50,3 por ciento de los votos. Se desató la alegría, y abrazos y sollozos parecían darle la razón a la frase «la tercera es la vencida», tras las dos postulaciones en que Fujimori mordió el polvo de la derrota ante Ollanta Humala, primero y Pedro Kuczynski, después. Cuatro horas le duró la alegría: el conteo rápido realizado cuatro horas después daba ganador a Castillo con un 50,2 por ciento, frente a un 48,8 por ciento de Fujimori. La alegría se trasladó a la región andina de Chota y Castillo seguía en pelea.

Comenzó entonces un conteo más detallado de votos, del que la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) informaba cada media hora, poniendo en vilo a ambos bandos en un angustiante final cabeza a cabeza. Si bien Fujimori tomó la delantera en un comienzo, se sabía que la elección la decidirían los votos del exterior, y los del norte rico, favorables a la candidata, y los del sur pobre, favorables a Castillo. Cuando la tendencia a favor del maestro rural parecía irreversible, y se esperaba un reconocimiento de la derrota por parte de la candidata, convertida en democrática por juramento, esta volvió a ser la misma de 2016, cuando tampoco se resignó a la derrota que le propinó Kuczynski. Aquella vez, denunció un fraude inexistente y, a través de su mayoría en el Congreso, dedicó los años siguientes a hacer lo imposible para impedirle a su rival gobernar el país.

Entonces la diferencia fue de unos 40 mil votos. Ahora, con el 100 por ciento de las actas procesadas, se acerca a los 67 mil, en un total de 18.756.584 votos emitidos. Pero Keiko Fujimori no se rinde. Es comprensible. No solo se alejaría por tercera vez de su sueño de alcanzar la presidencia, sino que se acercaría a la prisión: pesa sobre ella un pedido de fiscalía de 30 años de cárcel por asociación ilícita, lavado de activos y evasión fiscal.

El lunes 7, Fujimori denunció sin pruebas, otra vez, un supuesto «fraude sistemático» y señaló que se habían impugnado más de 1.200 actas en las que ella habría sido ganadora, aunque bastaba revisar la información disponible en el portal web de la ONPE para verificar que las actas impugnadas eran apenas unas 400. La candidata presentó seis casos de supuestas irregularidades y pidió que los ciudadanos que tuvieran información de casos similares la hicieran saber utilizando en las redes sociales el hashtag #FraudeEnMesa. El Ministerio de Defensa se vio obligado a emitir un comunicado: «El ministerio y las instituciones armadas reiteran su compromiso con la Constitución, la democracia y el principio de neutralidad asumido por el Gobierno de Transición y Emergencia. Asimismo, reafirmamos el compromiso de respetar la voluntad ciudadana expresada en las urnas el 6 de junio. Exhortamos a todos los peruanos a respetar los resultados del proceso electoral y a trabajar unidos para fortalecer la democracia e impulsar el desarrollo del país. Llamamos a la unidad por sobre todas nuestras diferencias».

gobernaraLa reacción de los observadores electorales, en tanto, fue contundente. «No hay ninguna evidencia que nos permita hablar de fraude electoral», dijo a la prensa Adriana Urrutia, de la Asociación Civil Transparencia, que desplegó 1.400 fiscalizadores en Perú y en los centros de votación del exterior. De la misma opinión fueron los observadores de la Unión Interamericana de Organismos Electorales y los enviados de la propia Organización de Estados Americanos. En la vereda de enfrente, la voz del nobel volvió a escucharse, siempre a través de su hijo. «Tengo autorización de Mario Vargas Llosa para publicar que, a su juicio, es indispensable que autoridades electorales revisen las actas impugnadas en la segunda vuelta. Ellas, sin interferencia política, deben determinar el resultado de unas elecciones cuyo desenlace aún es incierto», tuiteó Álvaro este miércoles.

Como Donald

Keiko volvió con fuerza ese día para seguir con su estrategia. Esta vez pidió la nulidad de 802 actas de votación que, sumadas a las 1.200 mencionadas por ella anteriormente, ponen en juego medio millón de votos. Fujimori ha desplegado un ejército de abogados y notarios de los estudios más caros de Lima para escudriñar con lupa cualquier presunta irregularidad. O inventarla si es necesario. Su equipo se propone, por ejemplo, que se anulen actas de votación de la Amazonia, porque, afirman, sus firmas no se corresponden de forma exacta a las que aparecen en los DNI de los votantes. Lo cierto es que la ley no obliga a que las firmas sean idénticas y, en caso de suplantación de identidad, la denuncia debe hacerse en el momento. La candidata parece decidida, sin embargo, a emular el camino tomado en la última elección estadounidense por Donald Trump, quien reunió 92 abogados para impugnar los votos de su rival Joe Biden, a quien acusó de un monumental fraude que nunca ha logrado probar, mientras presentaba un alud de demandas que, en su mayoría, los tribunales se negaron siquiera a tramitar por la endeblez de los argumentos expuestos.

En Perú, serán, en primera instancia, los Jurados Electorales locales los que decidirán si dan lugar a las denuncias. De no hacerlo, el denunciante podrá apelar y la decisión, entonces, será del Jurado Nacional de Elecciones. El proceso puede durar varios días.

💶El reverso del “histórico” acuerdo fiscal del G7: poca recaudación y castigo a los países pobres

🗡Israel y el ejército más cobarde del mundo — Norman Finkelstein

silverio

#FuturosIndígenas.🌈

En medio de esta sequía electoral, nace una red de resistencias narrativas. Ante la crisis climática que pone en riesgo nuestro futuro en el planeta, que pone en riesgo nuestras vidas y territorios, representantes de más de veinte pueblos indígenas nos organizamos para hacerle frente a esta emergencia. Para reforestar las mentes, para indigenizar los corazones.

Defendemos el territorio, nuestro modo de ser y existir; unimos esfuerzos y corazones a través de acciones de comunicación y creación de narrativas en defensa de la vida. Kiliwa, Cucapá, Nahua, Acolhua, Tzeltal, Tzotzil, Ñu Savi, Hñatho, Amuzga, Purépecha, Ayuuk, Afrodescendiente, Zapoteca, Popoluca, Maya, K’iche’, Wayuu, Zoque nos nombramos y germinamos como #FuturosIndígenas. 

futuros

En tiempos de exterminio, ecocidio y genocidio

EEen tiempos de exterminio, ecocidio y genocidio; pandemias, saqueos, sequías extremas, incendios masivos, contaminación del aire, guerras por el agua, hambrunas regionales, comunidades desplazadas por las catástrofes climáticas, destrucción de los ecosistemas, extinción masiva de especies, en tiempos de muerte impuesta, nos organizamos.

Las voces de pueblos que por miles de años hemos defendido la vida en la tierra, tenemos una esperanza para compartir: las alternativas a la crisis climática ya existen, están vivas.

Los pueblos indígenas guardamos y procuramos la diversidad lingüística, cultural, espiritual y el 80% de la biodiversidad restante del planeta.  En nuestros territorios, en las prácticas de respeto y reciprocidad con la Madre Tierra, seguimos latiendo los futuros, pero nos están exterminando.

La catástrofe climática que hoy amenaza al planeta entero, es síntoma de una enfermedad que llegó hace más de 500 años a nuestros territorios. Es la colonización que masacró a decenas de millones de ancestros en esta y otras geografías. Son los Estados-Nación que parcelaron la tierra, impusieron fronteras y tratan de extinguir nuestras diversidades. Es el racismo y patriarcado que a las cuerpas de color de la tierra nos asesinan, marginan, oprimen y empobrecen. Es el capitalismo que pone al dinero por encima de la vida: ese vacío del espíritu que nos hace creer que la acumulación puede crecer de manera infinita en un planeta finito. 

La catástrofe del progreso, del desarrollo y su geopolítica llega a nuestras comunidades y pueblos en forma de mineras, monocultivos, megaproyectos, trenes y hoteles, refresqueras, hidroeléctricas, ciudades verticales, religiones impuestas, comida chatarra, basura electoral. Incluso llegan como promesas de mitigación del calentamiento global y soluciones tecnológicas que nos quieren recetar como medicina la misma enfermedad.

Sabemos que la crisis climática es consecuencia de los sistemas de desigualdad estructural que hoy gobiernan el mundo.

Estudios recientes demuestran que el 92% de los excedentes de emisiones de gases de efecto invernadero por persona están concentrados en los países ricos y en su modelo insostenible de consumo. Se necesitan 5 planetas tierra si la humanidad aspira al consumismo de un estadounidense promedio, pero si la aspiración de vida fuera la de una persona indígena, estaríamos dentro de los límites planetarios. ¿Qué nos dice eso sobre el futuro?

No proponemos volver al pasado. No romantizamos la precariedad. No negamos la existencia de nadie. No pedimos disculpas. Convocamos a asumir la responsabilidad de detener esta máquina de exterminio.

Sabemos que la crisis climática es consecuencia de los sistemas de desigualdad estructural que hoy gobiernan el mundo.

La cura de la tierra la nombramos defensa de la vida y del territorio. La nombramos gestión comunitaria del agua y la energía, autonomías territoriales, gobiernos indígenas, rescate de la diversidad lingüística, defensa de nuestra identidad, búsqueda de memoria y justicia, migrar sin fronteras, sembrar la milpa, volver a los tiempos cíclicos, honrar los saberes de las abuelas y abuelos, defender el futuro de las generaciones por venir, practicar otras formas de espiritualidad, organizar la fiesta en el barrio y la comunidad. Seguir rexistiendo.

Hay agua, alimentos y tierra suficientes para que todas las personas y vidas existan dignamente en este territorio llamado México, en esta casa común llamada Tierra. Podemos regenerar los sistemas de vida a los que está vinculado nuestro porvenir. Pero el cambio debe ser de raíz. Porque después de cada crisis no queremos volver a la normalidad, queremos volver a la tierra.  

En tiempos de crisis climática,
el futuro es un territorio a defender.

#FuturosIndígenas
Abya Yala, junio 2021.

 

👩‍👧Irune Costumero: “No sabían que no hay más fuerza en el mundo que una madre que lo ha perdido todo”

👶🏼👧🏻7 datos que revelan que la emergencia climática está provocando una crisis de los derechos del niño, según Unicef

sindios

🇵🇷El congreso de los EEUU y la independencia de Puerto Rico.🇵🇷

Screenshot_20210109_125018El primero de marzo de 1954 los nacionalistas puertorriqueños Lolita Lebrón, Rafael Cancel Miranda, Irvin Flores y Andrés Figueroa entraron con pistolas a la sala del capitolio de la Cámara de Representantes de Estados Unidos en Washington DC y comenzaron a disparar. Treinta tiros dispararon y cinco congresistas fueron heridos. Fueron arrestados y pasaron 25 años en prisión. El propósito de su atrevido acto fue llamar la atención del mundo sobre la situación colonial de Puerto Rico y la represión del gobierno de Estados Unidos contra el movimiento independentista de la isla-nación caribeña.

Puerto Rico está ocupado por los Estados Unidos desde la guerra hispanoamericana entre España y EEUU de 1898. Desde entonces, el Congreso estadounidense ha ejercido completa soberanía sobre el país. Los puertorriqueños somos ciudadanos de Estados Unidos pero los residentes de la isla no tenemos voz ni voto en el Congreso ni podemos votar en elecciones presidenciales.

En la primera mitad del siglo XX, el Partido Nacionalista reclamó la independencia de Puerto Rico y dirigió la oposición a la ocupación estadounidense. El gobierno de Puerto Rico -entonces dirigido por gobernadores traídos de EEUU y nombrados por el presidente en Washington- respondió con represión, perpetrando la Masacre de Río Piedras en 1935, en la cual varios jóvenes universitarios fueron asesinados. Los nacionalistas acudieron a las armas, ajusticiando en febrero de 1936 a E. Francis Riggs, militar estadounidense experto en contrainsurgencia con experiencia de combate en Rusia y Nicaragua, que había sido enviado a Puerto Rico para exterminar a los nacionalistas.

800px-Tr-bigstick-cartoonEl Domingo de Ramos de 1937 la policía de Puerto Rico, actuando bajo órdenes del gobernador Blanton Winship, abrió fuego contra una manifestación nacionalista pacífica en plena luz del día en las calles de la ciudad sureña de Ponce, matando a 19 e hiriendo a más de cien, incidente que la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU) describió como asesinato a sangre fría. Al año siguiente Winship estrechamente escapó un atentado contra su vida por parte de un combatiente nacionalista que le disparó.

El ataque en Washington en 1954 ocurrió en un periodo de reformas al sistema político de Puerto Rico, que supuestamente iban a poner fin al colonialismo y enviar el país ocupado por la senda de la democracia formal y la autodeterminación. Estas reformas tenían el propósito de apaciguar al Comité de Descolonización de Naciones Unidas, el cual estaba haciendo cuestionamientos sobre el caso de Puerto Rico que incomodaban a Estados Unidos. Durante este periodo entre las décadas de los 40 y 50, a los puertorriqueños se nos permitió por primera vez elegir a nuestro gobernador y también se aprobó una constitución mediante referéndum.

Pero la campaña estadounidense para reprimir y exterminar al movimiento independentista continuó sin interrupción. Ni siquiera el pacífico, legal y electoral Partido Independentista Puertorriqueño se salvó de la embestida del imperio. Se aprobó legislación represiva que para fines prácticos hizo ilegal el hacer activismo por la independencia. En los años 50 hubo independentistas que fueron encarcelados meramente por dar discursos, como lo demuestra la “evidencia” presentada en sus juicios.

La respuesta del FBI y de las autoridades coloniales locales fue de pura brutalidad. En esa década cientos de independentistas fueron encarcelados; algunos de ellos pasaron dos décadas en prisión. Aún hoy, el FBI tiene saña particular contra los puertorriqueños, especialmente los independentistas.

Screenshot_20210109_131103En la década de los 70 se le sugirió a los cinco nacionalistas presos en EEUU por sus acciones en Washington que pidieran un perdón presidencial. Ellos rehusaron y dijeron que sólo aceptarían una libertad incondicional. Si alguien debe pedir perdón es el gobierno de Estados Unidos, argumentaron los prisioneros. En 1979 el imperio finalmente cedió; el presidente Jimmy Carter liberó a los cinco sin condiciones. Al regresar a Puerto Rico fueron recibidos como héroes nacionales.

De los cinco, el único que vive hoy es Rafael Cancel Miranda. Hasta el día actual es miembro militante del movimiento independentista, siempre lúcido y bien bravo a pesar de su avanzada edad. La semana pasada el periódico independentista Claridad le dedicó su festival anual.

El ataque de 1954 no fue la primera vez que en Washington DC se oían los disparos de luchadores por la independencia de Puerto Rico. El primero de noviembre de 1950 dos nacionalistas intentaron ajusticiar al presidente Harry Truman. Uno de los atacantes, Griselio Torresola, murió en el acto. El otro, Oscar Collazo, fue herido y pasó 29 años en prisión.

Carmelo Ruiz Marrero periodista puertorriqueño

💩  El asalto al Capitolio indica que EE.UU. ha entrado en la era de Weimar

Screenshot_20210109_133813 En plena guerra del Sáhara Occidental, España dona a Marruecos sistemas militares de vigilancia nocturna de alta precisión.

🇸🇳Declaración conjunta de una parte de la Europa de Abajo y el EZLN🐌

photo_2021-01-01_17-34-54En verano de 2021 vendrá desde México una delegación mexicana conformada por el CNI-CIG, el Frente de Pueblos en Defensa del Agua y de la Tierra de Morelos, Puebla y Tlaxcala, y el EZLN a Europa. El objetivo de esta es abrir un diálogo para compartir experiencias y horizontes comunes con la diversidad de movimientos sociales y políticos de los distintos territorios.


Primero de enero del año 2021.

A LOS PUEBLOS DEL MUNDO:

A LAS PERSONAS QUE LUCHAN EN EUROPA:

HERMAN@S Y COMPAÑER@S:

Durante estos meses previos, hemos establecido contacto entre nosotr@s por diversos medios.  Somos mujeres, lesbianas, gays, bisexuales, transgénero, travestis, transexuales, intersexuales, queer y más, hombres, grupos, colectivos, asociaciones, organizaciones, movimientos sociales, pueblos originarios, asociaciones barriales, comunidades y un largo etcétera que nos da identidad.

Nos diferencian y distancian tierras, cielos, montañas, valles, estepas, selvas, desiertos, océanos, lagos, ríos, arroyos, lagunas, razas, culturas, idiomas, historias, edades, geografías, identidades sexuales y no, raíces, fronteras, formas de organización, clases sociales, poder adquisitivo, prestigio social, fama, popularidad, seguidores, likes, monedas, grado de escolaridad, formas de ser, quehaceres, virtudes, defectos, pros, contras, peros, sin embargos, rivalidades, enemistades, concepciones, argumentaciones, contra argumentaciones, debates, diferendos, denuncias, acusaciones, desprecios, fobias, filias, elogios, repudios, abucheos, aplausos, divinidades, demonios, dogmas, herejías, gustos, disgustos, modos, y un largo etcétera que nos hace distintos y, no pocas veces, contrarios.

Sólo nos unen muy pocas cosas:
  • El que hacemos nuestros los dolores de la tierra: la violencia contra las mujeres; la persecución y desprecio a los diferentes en su identidad afectiva, emocional, sexual; el aniquilamiento de la niñez; el genocidio contra los originarios; el racismo; el militarismo; la explotación; el despojo; la destrucción de la naturaleza.
  • El entendimiento de que es un sistema el responsable de estos dolores.  El verdugo es un sistema explotador, patriarcal, piramidal, racista, ladrón y criminal: el capitalismo.
  • El conocimiento de que no es posible reformar este sistema, educarlo, atenuarlo, limarlo, domesticarlo, humanizarlo.
  • El compromiso de luchar, en todas partes y a todas horas –cada quien en su terreno-, contra este sistema hasta destruirlo por completo.  La supervivencia de la humanidad depende de la destrucción del capitalismo.  No nos rendimos, no estamos a la venta y no claudicamos.
  • La certeza de que la lucha por la humanidad es mundial.  Así como la destrucción en curso no reconoce fronteras, nacionalidades, banderas, lenguas, culturas, razas; así la lucha por la humanidad es en todas partes, todo el tiempo.
  • La convicción de que son muchos los mundos que viven y luchan en el mundo.  Y que toda pretensión de homogeneidad y hegemonía atenta contra la esencia del ser humano: la libertad.  La igualdad de la humanidad está en el respeto a la diferencia.  En su diversidad está su semejanza.
  • La comprensión de que no es la pretensión de imponer nuestra mirada, nuestros pasos, compañías, caminos y destinos, lo que nos permitirá avanzar, sino la escucha y mirada de lo otro que, distinto y diferente, tiene la misma vocación de libertad y justicia.
Por estas coincidencias, y sin abandonar nuestras convicciones ni dejar de ser lo que somos, hemos acordado:

Screenshot_20210101_154233Primero.- Realizar encuentros, diálogos, intercambios de ideas, experiencias, análisis y valoraciones entre quienes nos encontramos empeñados, desde distintas concepciones y en diferentes terrenos, en la lucha por la vida.  Después, cada quien seguirá su camino o no.  Mirar y escuchar lo otro tal vez nos ayudará o no en nuestro paso.  Pero conocer lo diferente, es también parte de nuestra lucha y de nuestro empeño, de nuestra humanidad.

Segundo.- Que estos encuentros y actividades se realicen en los cinco continentes.  Que, en lo que se refiere al continente europeo, se concreten en los meses de Julio, Agosto, Septiembre y octubre del año 2021, con la participación directa de una delegación mexicana conformada por el CNI-CIG, el Frente de Pueblos en Defensa del Agua y de la Tierra de Morelos, Puebla y Tlaxcala, y el EZLN.  Y, en fechas posteriores por precisar, apoyar según nuestras posibilidades, para que se realicen en Asia, África, Oceanía y América.

Tercero.- Invitar a quienes comparten las mismas preocupaciones y luchas parecidas, a todas las personas honestas y a todos los abajos que se rebelan y resisten en los muchos rincones del mundo, a que se sumen, aporten, apoyen y participen en estos encuentros y actividades; y a que firmen y hagan suya esta declaración POR LA VIDA.

Desde el puente de dignidad que une a la Europa de Abajo y a la Izquierda con las montañas del Sureste Mexicano.

Mujeres zapatistas con el rostro cubierto por pasamontás (Foto por la revista Rebeldía Zapatista No. 1 - Febrero de 2014)Nosotr@s.

Planeta Tierra.

1 de enero del 2021.

 

 

Propuesta de carta de encuentro v.0 (2)_page-0001_0

Propuesta de carta de encuentro v.0 (2)_page-0002_0

 

🇧🇷Brasil. Sin ruptura no habrá progreso

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🇦🇷Norita del mundo: sentir en lo más hondo🧕🏼

De la Plaza de Mayo a Japón, de Kurdistán a Honduras, de Haití al Sahara Occidental, Nora Cortiñas, a sus jóvenes y primeros 90 años de edad, aún rueda por el mundo llevando su mensaje de aliento y solidaridad. Esta es la historia de Norita, la «Madre de todas las batallas», también en el terreno internacional.

Gerardo Szalkowicz / argmedios.

Con sus pasitos cortos y ligeros, la señora se acerca al mostrador de Migraciones. Una mano arrastra el pequeño bolso con rueditas, la otra sostiene la cartera y un bastón japonés que rara vez toca el suelo para cumplir su función. La empleada ojea unos minutos el pasaporte, consulta al supervisor y le dice que por esta vez la dejan viajar pero que tiene que renovarlo.

-¿Pero cómo? Si me fijé y vence el año que viene.

-Es que ya no tiene espacio para más sellos.

La señora se llama Nora Irma Morales de Cortiñas, aunque en general alcanza con decir Norita. Porta con hidalguía sus 90 años y desde hace más de 43 peregrina por la vida buscando a su hijo Gustavo, secuestrado y detenido-desaparecido desde el 15 de abril de 1977. Pero esa lucha inicial, instintiva, visceral, incansable, que la erigió en una de las referentes de las Madres de Plaza de Mayo-Línea Fundadora, la fue llevando a transitar un camino de militancia todoterreno y de activismo solidario que la convirtió en “la Madre de todas las batallas”.Screenshot_20201226_112538

Norita condensa un cúmulo de cualidades (vitalidad, ternura, generosidad, irreverencia, sencillez, coherencia, sonrisa permanente, humildad) que la hacen un ser extraordinario. Dedica cada minuto de su vida a acompañar todas las causas justas, incluso en este extraño paréntesis pandémico anda de zoom en zoom abrazando virtualmente cada lucha o actividad militante. Brújula y faro de varias generaciones, símbolo de resistencia inclaudicable, puente entre la memoria y la utopía, para muchísima gente es la principal referencia política (y ética) que hay en la Argentina.Pero el foco de estas líneas apunta a la Norita fronteras afuera. A la Norita internacionalista, otra de sus características más arraigadas y encantadoras. En sus intervenciones públicas siempre hace mención a los conflictos de la coyuntura mundial y suele tener a mano para compartir algún poema del pueblo saharaui o de las mujeres de Kurdistán. Gracias a esa impronta, las rondas de los jueves de las Madres se convirtieron en escenario para amplificar la agenda de la militancia internacional. Norita lleva tatuada en el alma “la cualidad más linda de un revolucionario», la premisa guevarista de “sentir en lo más hondo cualquier injusticia cometida contra cualquiera en cualquier parte del mundo”.

La metamorfosis

Hasta sus 47 años había sido la típica madre y ama de casa tradicional que el mandato y el sentido común de la época imponían. Desvinculada de la política, “encerrada entre cuatro paredes”, como le reprochaba Gustavo. Cuando le arrebataron a su hijo salió a la calle, sufrió una abrupta metamorfosis y se marchó definitivamente hacia lo desconocido. A los días se sumó al naciente grupo de mujeres que se empezaban a reunir en la Plaza de Mayo y que luego harían historia con un pañuelo blanco en la cabeza y todo el coraje en el espíritu.

En 1978, la euforia popular por el Mundial de Fútbol organizado en el país y el uniforme coro mediático que oscilaba entre invisibilizar y demonizar a las Madres, las deja en un lugar de creciente aislamiento. Entonces deciden buscar apoyo en el exterior, viajando en general en grupos de dos o tres Madres.

A Nora le toca viajar a Chile con Marta Vásquez en noviembre de 1978 a un simposio por los 30 años de la Declaración de los Derechos del Hombre. Es la primera vez que sale del país y la primera vez que se sube a un avión. Allí palpa de cerca la esencia de la dictadura pinochetista y empieza a tomar conciencia de la dimensión regional del momento político y del Plan Cóndor como brazo ejecutor. Su segundo viaje será a mediados de 1979 en una gira de un mes por diez países de Europa organizada por Amnistía Internacional. Luego irá a Washington a la Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA), donde su testimonio y su discurso -nada menos que frente a la diplomacia del continente- ya da cuenta de su destreza para adaptarse a los espacios más disímiles y del cuadro político que empieza a germinar.

Screenshot_20201226_112804Su derrotero militante la llevará en las décadas siguientes a viajar por casi todo el mundo, a empatizar con un sinfín de resistencias, a asimilar el engaño de las fronteras. Son muy pocos los países que no visitó. Y apenas un puñado a los que fue de paseo. La han invitado de infinidad de lugares a dar charlas, participar de actividades, congresos, homenajes o simplemente a conocer procesos de lucha e intercambiar saberes.

Una de las experiencias que más le impactó y con quienes generó lazos más intensos fue con las mujeres kurdas. Nora cuenta: “Un día me vinieron a ver dos chicos que querían hacer una película con las madres de Kurdistán y me invitaban a viajar y filmarla allá. Lo primero que pensé fue ¿Kurdistán?, ¿con qué se come eso? No sabía ni que existía… Y a los chicos no los conocía, pero me generaron confianza y les dije que sí. Fue una locura, filmábamos subiendo y bajando montañas, yo quedaba agotada. Pero fue una experiencia inolvidable. Me emocionó mucho ver la fuerza de esas madres y compartir con ellas las similitudes que tienen nuestras vidas y nuestras luchas”. Corría el año 2013 y Nora volvía a dar rienda suelta a su intuición y su curiosidad. Se embarcaba, una vez más, en una incierta travesía del otro lado del mundo y con dos jóvenes desconocidos (Alejandro Haddad y Nicolás Valentini) para protagonizar la película “Pañuelos para la Historia”, una conmovedora simbiosis de dolores, ausencias, terrorismos de Estado y dignas fortalezas tejiendo un puente entre Oriente y Occidente.

En marzo de 2019, Nora volvió al Kurdistán turco. Esta vez para solidarizarse con las más de cinco mil presas y presos políticos que se encontraban en huelga de hambre. La principal referente de esa medida de fuerza era la diputada Leyla Güven, a quien Nora visitó cuando cumplía 114 días en huelga de hambre y estaba en un estado de salud muy deteriorado. “No lo hacemos para morir, lo hacemos para vivir dignamente –le explicó Leyla-. Cuando entraste a mi cuarto me llené de vitalidad, nosotras compartimos el mismo dolor pero también la misma esperanza”.

Screenshot_20201226_113303Otro territorio que le despierta una sensibilidad especial es Haití, el país más pobre (o más bien el más empobrecido) de la región, a donde viajó tres veces. En 2005 encabezó, junto a Adolfo Pérez Esquivel, una delegación internacional para denunciar la ocupación de las tropas de la misión de la ONU (en ese momento llamada MINUSTAH). Norita siente un compromiso particular con ese pueblo: “Haití sigue pagando el castigo de su dignidad por haber sido el primer país de América que se independizó y el primero en el mundo que abolió la esclavitud. Es un país estratégico que las grandes potencias nunca dejaron de dominar y saquear. Estuve varias veces visitando las barriadas, con dirigentes sociales y sindicales, es un pueblo muy luchador que, pese a todas las adversidades, siempre sale a la calle a dar la pelea. La comunidad internacional no ha reparado en el inmenso daño que provocó la MINUSTAH, incluyendo la epidemia de cólera que mató a más de diez mil personas. Creo que las latinoamericanas y latinoamericanos tenemos una deuda muy grande con el pueblo haitiano, no le brindamos la solidaridad que merece y necesita”.

Darle la vuelta al mundo

Screenshot_20201226_134643Sería interminable enumerar los destinos a los que llevó su abrazo solidario. Algunas fotos le sirven de ayuda memoria. Como aquellas regalándole un pañuelo blanco al Subcomandante Marcos y celebrando el año nuevo bailando en una comunidad zapatista. O la otra abrazada por Fidel Castro en uno de sus tantos viajes a Cuba: “Era un hombre muy simpático, cordial, siempre nos decía cosas muy bonitas y nos hacía regalos. Me acuerdo que yo le llegaba a la cintura y le decía ‘ay Fidel, qué alto que sos’ y él me respondía ‘Norita, tú eres más grande que yo’…”. O sonriendo con Berta Cáceres en Honduras, a donde llegó tras el golpe de Estado de 2009, en medio del peligro y una máxima tensión, y entabló un estrecho vínculo con la icónica lideresa asesinada en 2016, a la que recuerda como “una mujer muy valiente, una luchadora inclaudicable que defendía a su pueblo y a sus ríos, sencilla y muy tierna. De los mejores ejemplos que conocí en mi vida”. O con Lula besándole la frente, cuando fue a Brasil para rechazar su detención. O a las risotadas con Evo Morales, envueltos en vestimenta indígena en una de sus asunciones presidenciales. O al borde de las lágrimas en el cementerio de las Islas Malvinas homenajeando a los soldados caídos: “Hay que reivindicar a los pibes de Malvinas, ellos fueron llevados a pelear a esas islas por los mismos genocidas que se llevaron a nuestros hijos”. O en el Sahara Occidental, donde conoció la resistencia del pueblo saharaui contra la ocupación de la monarquía de Marruecos. O probándose un kimono y regalando pañuelos verdes en Japón, a donde viajó en 2018 para acompañar la denuncia por las mujeres esclavizadas sexualmente durante la Segunda Guerra Mundial: “Japón es un país que aparenta mucha modernidad, pero esconde bajo la alfombra todo este dolor. Me gustaría que el grito de estas mujeres se escuche en todo el mundo”. O fundida en otro abrazo sororo con las Madres de Soacha, que reclaman justicia por sus hijos asesinados como “falsos positivos” por el ejército colombiano. O aquella postal en Chile, en su último viaje al exterior, levantando el puño izquierdo con una barricada de fondo en pleno estallido social.

Screenshot_20201226_113929Desde los primeros viajes a fines de los ´70, cuando llevaba el reclamo desesperado y urgente de las Madres, Norita se fue transformando en una hormiguita viajera que no para de darle vueltas al mundo. Siempre poniendo el cuerpo. Regalando su conducta como fuente de inspiración. Exportando su energía y trayendo aprendizajes. Asumiendo el compromiso de tender puentes y difundir las realidades lejanas. Haciendo pedagogía del ejemplo.

Tal vez en esa escuela del viajar esté una de las claves de su sabiduría y esa solidaridad internacionalista que le brota por los poros: “Conocí muchos lugares pero lo más importante son las personas que conocí en esos lugares. Me faltan pocos países que me gustaría conocer, uno de ellos es Palestina. Es mucho lo que recibo en todos lados, creo que demasiado. Yo sólo llevo mi testimonio y trato de aportar lo que aprendí en estos cuarenta años de lucha: que nunca hay que bajar los brazos ni perder las esperanzas. Porque algún día, estoy convencida, ¡venceremos!”.

⛓ Rusia: El padre del prisionero político Mykola Dedk dice que la vida de su hijo está en peligro.

✒️😡 España no solo debe dejar de vender armas sino también facilitar que finalice el bloqueo humanitario contra la población yemení.

💸💰🚬 Las big four del tabaco han construido esquemas societarios para evadir miles de millones al año.

💶💪🚍 Colectivos se unen para apoyar a las personas juzgadas por manifestarse contra HazteOír.

😦‼️ El Ayuntamiento de Madrid ha anunciado que no va a prorrogar la cesión al espacio vecinal EVA.

🔭Cómo la criptografía es un arma clave en la lucha contra los imperios⛓

Julian Assange
En un día tan lejano como el 9 de julio del 2013, Julian Assange publicaba en un británico periódico, en aquel entonces tenido por progresista y defensor de los derechos humanos, el artículo que viene a continuación. Pero el tiempo pasa y como nos cuenta Ruben Blades… “la vida te da sorpresas…“.

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Lo que comenzó como un medio de defender la libertad individual, ahora lo pueden usar los estados más pequeños para defenderse de las ambiciones de los más grandes.

Los cyberpunkies originales eran en su mayoría libertarios californianos. Yo era de una tradición diferente pero todos buscábamos proteger la libertad individual contra la tiranía del estado. La criptografía era nuestra arma secreta. Se ha olvidado lo subversivo que era. La criptografía era entonces propiedad exclusiva de los estados, para su uso en sus diversas guerras. Escribiendo nuestro propio software y difundiéndolo por todas partes liberamos la criptografía, la democratizamos y la difundimos a través de las fronteras del nuevo Internet.

La represión resultante, en virtud de varias leyes de “tráfico de armas“, fracasó. La criptografía se normalizó en los navegadores web y otros programas que la gente ahora usa a diario. La criptografía fuerte es una herramienta vital en la lucha contra la opresión del estado. Ese es el mensaje de mi libro, Cypherpunks. Pero el movimiento para la disponibilidad universal de la criptografía fuerte debe ser para hacer más que esto. Nuestro futuro no está, solamene en la libertad de la persona.

Nuestro trabajo en WikiLeaks parte una clara comprensión de la dinámica del orden internacional y la lógica del imperio. Durante el auge de WikiLeaks hemos tenido pruebas de cómo se acosan a los países pequeños y como son dominados por los más grandes o infiltrados por empresa extranjera y se les hace actuar en contra de sus propios intereses. Hemos visto nega la voluntad popular de expresión, elecciones compradas y vendidas, y las riquezas de países como Kenya robada y subastada a plutócratas de Londres y-o Nueva York.

La lucha por la autodeterminación de América Latina es importante para muchos fuera de América Latina, porque muestra al resto del mundo que se puede hacer. Pero la independencia de América Latina está todavía en su infancia. Los intentos de subversión de la democracia latinoamericana siguen ocurriendo, incluyendo las más recientes en Honduras, Haití, Ecuador y Venezuela. (evidentemente desde el año 2013 a hoy la lista se ha alargado).

Screenshot_20201210_131327Por eso el mensaje cifrado es de especial importancia para el público latinoamericano. La vigilancia masiva no es sólo un problema para la democracia y la gobernanza – es una cuestión geopolítica. La vigilancia de toda una población por parte de una potencia extranjera amenaza naturalmente la soberanía. El largo listado de intervenciones en los paises latinoamericanos nos han enseñado a ser realistas. Sabemos que las antiguas potencias seguirán explotando cualquier ventaja para retrasar o suprimir el brote de independencia americana.

Tomemos solo la geografía. Todo el mundo sabe que los recursos petroleros impulsan la geopolítica mundial. El flujo de petróleo determina quién es dominante, quién es invadido y quién es excluido de la comunidad global. El control físico sobre incluso un segmento de un oleoducto produce un gran poder geopolítico. Los gobiernos en esta posición pueden conseguir enormes concesiones. De un golpe, el Kremlin puede condenar a Europa del Este y a Alemania a un invierno sin calor. E incluso la perspectiva de que Teherán construya un oleoducto hacia el este, hasta la India y China es un pretexto para la lógica belicosa de Washington.

Pero el nuevo gran juego no es la guerra por los oleoductos. Es la guerra por los oleoductos de información: el control de las rutas de cables de fibra óptica que se extienden bajo el mar y por tierra. El nuevo tesoro global es el control sobre los gigantescos flujos de datos que conectan continentes enteros y civlicaciones, vinculando las comunicaciones de miles de millones de personas y organizaciones.

No es ningún secreto que, en Internet y por teléfono, todos los caminos hacia y desde América Latina pasan por los Estados Unidos. La infraestructura de Internet dirige el 99% del tráfico hacia y desde América del Sur a través de líneas de fibra óptica que atraviesan físicamente las fronteras de los Estados Unidos. El gobierno de los Estados Unidos no ha mostrado ningún escrúpulo en violar su propia ley para intervenir estas líneas y espiar a sus propios ciudadanos. No existen leyes de este tipo contra el espionaje a ciudadanos extranjeros. Cada día, cientos de millones de mensajes de todo el continente latinoamericano son devorados por las agencias de espionaje de EE.UU., y almacenados para siempre en almacenes del tamaño de pequeñas ciudades. Por lo tanto, los hechos geográficos sobre la infraestructura de Internet tienen consecuencias para la independencia y la soberanía de América Latina.

El problema también trasciende la geografía. Muchos gobiernos latinoamericanos y los militares aseguran sus secretos con hardware criptográfico. Estas son cajas y que codifica los mensajes y luego los descifra en el otro extremo. Los gobiernos los compran para mantener sus secretos en secreto, a menudo con un gran gasto para el pueblo – porque tienen miedo de la interceptación de su comunicaciones.

Pero las compañías que venden estos caros dispositivos disfrutan de estrechos lazos con los EE.UU. la comunidad de espionaje. Sus directores generales y empleados de alto rango son a menudo matemáticos e ingenieros de la NSA capitalizando los inventos que crearon para la estado de vigilancia. Sus dispositivos a menudo se rompen deliberadamente: se rompen con un propósito. No importa quién los use o cómo se usen – las agencias estadounidenses pueden todavía descifrar la señal y leer los mensajes.

Screenshot_20201210_134516Estos dispositivos se venden a países de América Latina y otros países como una forma de proteger su secretos, pero en realidad son una forma de robar secretos. Mientras tanto, los Estados Unidos están acelerando la próxima gran carrera armamentista. Los descubrimientos del virus Stuxnet – y luego los virus Duqu y Flame – anuncian una nueva era de software armamentístico altamente complejo hecho por estados poderosos para atacar a los más débiles estados. Su agresivo uso en el primer ataque a Irán está determinado a socavar la capacidad de los Estados los esfuerzos por la soberanía nacional, una perspectiva que es un anatema para los intereses de EE.UU. e Israel en la región.

Hace tiempo el uso de virus informáticos como armas ofensivas fue un dispositivo de la trama en las novelas de ciencia ficción. Ahora es una realidad global impulsada por el imprudente comportamiento de la administración de Barack Obama en violación del derecho internacional. Otros estados seguirán ahora el ejemplo, aumentando su capacidad ofensiva para ponerse al día.

Los Estados Unidos no son los únicos culpables. En los últimos años, la infraestructura de Internet de países como Uganda se ha enriquecido gracias a las inversiones directas de China. Los préstamos Hefty se reparten a cambio de contratos africanos a empresas chinas para construir infraestructura de red troncal de internet que conecta escuelas, ministerios de gobierno y en el sistema mundial de fibra óptica.

África se está conectando, pero con hardware suministrado por una aspirante a superpotencia extranjera. ¿Será el Internet africano el medio por el cual África sigue siendo subyugada en el siglo XXI? ¿Se está convirtiendo África una vez más en un teatro de confrontación entre las potencias mundiales?

Estas son sólo algunas de las importantes formas en que los mensaje cifrados van más allá de la lucha por la libertad individual. La criptografía puede proteger no sólo las libertades civiles y los derechos de los individuos, sino también la soberanía e independencia de países enteros, la solidaridad entre grupos con una causa común, y el proyecto de emancipación global. Se puede utilizar para luchar no sólo contra la tiranía del estado sobre la individual sino la tiranía del imperio sobre los estados más pequeños.

💶 Cátedras universitarias vendidas a sucios intereses empresariales: otra forma de greenwashing

Vacuna Coronavirus: NO a las patentes, la pandemia no es un negocio

🏴Luisa Capetillo y Salvadora Medina Onrubia de Botana🏴:

dos íconos anarquistas. Una comparación

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Cristina Guzzo (Ball State University, College of Sciences and Humanities, Department of Modern Languages and Classics)

Luisa Capetillo (1875-1922) de Puerto Rico, y Salvadora Medina (1894-1972) de Argentina, comparten una serie de características personales y de época notables, teniendo en cuenta que se trata de dos mujeres muy especiales. Ambas militaron en el anarquismo a principios del siglo XX. Las vanguardias revolucionarias de la época se distinguen por acentuar un discurso que unifica los problemas de clase con los de género, una tendencia que se inicia en Francia y en los Estados Unidos durante el siglo XIX con el protagonismo de Luisa Michel y Emma Goldman, respectivamente.

En Latinoamérica, la gran inmigración europea del cambio de siglo, los ideales socialistas que preceden a la revolución mexicana y a la revolución rusa, y la presencia de líderes anarco-comunistas exiliados de Europa, son factores que influyen en la activación de las organizaciones políticas y laborales que se propagan, coincidiendo, con el desarrollo preindustrial de la época. Los primeros años de vida de Luisa Capetillo y de Salvadora Medina transcurren, así, bajo las motivaciones de una sociedad cambiante que parece abrir un nuevo horizonte para la mujer. Ellas se constituyen en emergentes vanguardistas de ese discurso portador de libertades y reclamos de justicia social. Angel J. Cappelletti en el prólogo a su libro El anarquismo en América Latina (1990), escrito conjuntamente con Carlos Rama, sitúa a Salvadora Medina Onrubia Buela como una escritora anarquista que fuera iniciadora de un feminismo radical para la época.

Dos articulaciones distinguen la mediación de Medina Onrubia y de Capetillo en esa coyuntura histórica. Son: la unión de la demanda genérica integrada a lo social y la respuesta “desde la mujer” al discurso finisecular que trata la cuestión del feminismo desde una perspectiva paternalista. El movimiento producido por el anarco-feminismo en el sentido de hacer análoga la subordinación femenina al estatuto de toda relación de poder es claro. La dialéctica de la lucha entre el poder y la subordinación, aplicada al género, es una extensión que se produce dentro del seno del anarco-feminismo, que no había sido desarrollada más allá de una enunciación por el marxismo o por el feminismo socialista, ni atendida por el feminismo burgués al cual el anarco-feminismo se opone.

La actividad política y la obra escrita de Capetillo y de Salvadora muestran la tensión producida en ese campo de lucha. Ambas mujeres enfrentan el desideratum establecido por la sociedad oficial a través de su conducta, de actos políticos, presentaciones teatrales y publicaciones, con lo cual construyen un modelo de vida nuevo que va abriendo puertas a la mujer. Debe tenerse en cuenta que, para la época, la vida cotidiana en las ciudades de América Latina muestra poca tolerancia hacia una independencia de la mujer en los hechos. Sobre ello, Victoria Ocampo escribió:

  • En aquellos años la actitud de la “sociedad” argentina frente a una mujer escritora no era precisamente indulgente. Lo que decía Jane Austen a mediados del siglo XIX seguía vigente: “Una mujer, si tiene la desventura de saber algo, deberá ocultarlo tan cuidadosamente como pueda”.

  • Era escandaloso, tanto como manejar un auto por las calles de Buenos Aires.

El anarco-feminismo es una manifestación revolucionaria que se inicia prácticamente con la labor política de la oradora y escritora rusa-estadounidense Emma Goldman (1869- 1940). A partir de 1889, ella se convirtió en una activa militante del anarquismo desde cuya filosofía Goldman desarrolló parámetros de liberación sexual relacionados con la defensa del amor libre y la crítica del matrimonio. Las ideas de Goldman respecto a la educación –siguiendo la preceptiva liberadora de la Escuela Moderna del español Francisco Ferrer– incluyen la educación sexual. La necesidad social de tener en cuenta la anticoncepción, la maternidad responsable y la condición económica de la mujer fueron hechas públicas de un modo combativo en la revista Mother Earth que Emma Goldman fundara en 1906 junto al anarquista Alexander Berkman.

Es interesante vislumbrar que existe un contacto discursivo entre las mujeres latinoamericanas y las sajonas, al extremo que puede hablarse de una verdadera intertextualidad del anarco-feminismo entre las Américas, aunque no haya existido una vinculación personal entre ellas. Sin embargo, por la propia naturaleza internacionalista del anarquismo, la comunicación a través del envío permanente de revistas ácratas a ultramar y el uso de diferentes idiomas europeos durante el período 1880-1930,  garantiza el conocimiento de Goldman, una figura que se hace célebre desde los Estados Unidos por el ardor de su oratoria y por su desafiante inteligencia en la lucha social. Recordemos, al respecto, que Capetillo se traslada a Nueva York en el año 1912, donde vive entre la comunidad portorriqueña “escribiendo para periódicos anarquistas y organizando reuniones y grupos de estudio”. Luego se va a Tampa, Florida, donde trabajar como lectora en las fábricas tabacaleras. En 1919 retorna a Nueva York y pone una pensión. Por lo tanto, no es improbable que allí Capetillo haya mantenido contacto con las centrales anarquistas de Nueva York donde proliferaban inmigrantes de origen latino.

En Argentina, ya en 1896 aparece una mención a ella en la sección de Correo de la revista anarco feminista La Voz de la Mujer 2. También se publica alguno de sus artículos en La Protesta, en tanto que el periódico Nuestra Tribuna, fundado en 1922 por la anarquista hispano-argentina Juana Rouco Buela (1889-1970) en la ciudad bonaerense de Necochea, es enviado a Nueva York regularmente donde el compañero Marinero, “bien conocido por su actuación en el proceso de Sacco y Vanzetti, recibía 1.500 ejemplares y se encargaba de la distribución” (Rouco Buela 1964: 82). Tales datos, aportados por Rouco Buela en su autobiografía, prueban la existencia de una red de lectores anarquistas en lengua española a través de las Américas y de una lectora hispana con quien las anarco-feministas sudamericanas han mantenido comunicación.

Si comparamos el objetivo central de las historias de vida de Salvadora Medina y Luisa Capetillo –así como la de Goldman– coincidimos en que, básicamente, se destaca el esfuerzo realizado por estas mujeres para obtener un reconocimiento personal, como sujetos. La discriminación genérica es desafiada por ellas como la barrera que, en principio, les impide constituirse como seres libres, una realidad común para el género femenino. Ellas buscan desnaturalizar los condicionamientos estructurales que han impedido a la mujer tener acceso al ‘ser’; una aspiración iniciada a partir del romanticismo pero que se desarrolla en el marco del anarco-feminismo como una articulación moderna, en realidad, absolutamente vanguardista. Donde el marxismo había fracasado en tomar en cuenta otras fuentes autónomas de poder paralelas a la lucha de clases, el anarquismo, en cambio, abrió el camino para una crítica de otras formas, no económicas del poder. Como afirma Saul Newman:

  • El anarquismo ha liberado el poder político del económico, y esto lo hace importante para la teoría política. Sin embargo, el anarquismo es más que una simple crítica al marxismo es un sistema filosófico que incorporó teorías de poder, la subjetividad. Historia, libertad, ética y sociedad. ( 2001: 37)

Tanto Luisa Capetillo como Salvadora Medina Onrubia provienen de la clase trabajadora y pasaron por una extrema modestia ¿Podría pensarse que esta realidad común las llevará a construir una ascendencia mítica por reacción? Pero también, vemos como desde el anarquismo van a ligar en su militancia la problemática de clase con la de género. Hay algo curioso. El hogar en que crece Capetillo, igual que el de Salvadora, es humilde, pero constituido por inmigrantes europeos. En ambos casos, la situación de la familia se desarrolla alrededor de una madre que está presionada por la necesidad económica en un medio casi campesino. También, ambas comparten una cotidianeidad marcada por la añoranza de una cultura europea que parecen haber quedado atrás y que es necesario atesorar dentro del espacio doméstico. En esta situación, típica del inmigrante “pobre pero culto”, que resulta no pocas veces en la aparición de intelectuales notables en América, se da en el caso de Capetillo y Medina. Pero lo excepcional en ellas es el hecho de que son unas de las primeras mujeres que se destacan en el espacio público en el marco de la cultura latinoamericana.

En los años juveniles transcurridos junto a la madre, ambas autoras tienen, en efecto, una vida difícil. La ausencia de un padre proveedor determina que la estructura hogareña dependa del trabajo de la madre, aunque la ausencia paterna se deba a diferentes motivos en cada familia: se entiende que el padre español de Luisa Capetillo sin muchas explicaciones desaparece de la vida familiar en la localidad de Arecibo, Puerto Rico. Salvadora Medina menciona la muerte de su padre ocurrida en la ciudad de La Plata, donde ella había nacido, y la inmediata mudanza de su madre con las dos hijas al campo de Entre Ríos. Pero no hay muchos más detalles. La ausencia de información deja un vacío que va a ser llenado de algún modo por la leyenda, una leyenda que en el caso de Salvadora, su hijo Helvio Botana 1 trata enérgicamente de desterrar.

De Margarita Perón, la madre de Luisa Capetillo, sólo parece incuestionable que trabajaba en casas particulares, para ganar un sustento. Era planchadora, y de origen francés, según apuntan las diferentes versiones biográficas existentes. Pero, mientras la biografía escrita por Valle Ferrer habla de un pasado contexto parisino, donde probablemente el libre pensamiento revolucionario y la obra de George Sand influyeron en la inmigrante (1990: 41-43), Julio Ramos preferencia la idea de que la mujer provenía de las islas francesas caribeñas.

En síntesis, que no haya una última palabra ayuda al misterio, sobre todo, porque Luisa Capetillo no ofrece en sus escritos datos concretos sobre el origen biográfico de su madre.

Sí aparece documentado que la madre de Salvadora Medina era española de una provincia andaluza, que había trabajado en un circo y que llegó al Plata con su marido. Luego de la viudez, el trabajo que obtiene la señora Onrubia de Medina como maestra en la pequeña escuela rural de Carbó en la provincia de Entre Ríos, no resulta suficientemente explícito, a menos que atendamos a la comprensión de los no infrecuentes favores prestados por políticos y funcionarios en la escena local. Las notas biográficas de la propia Salvadora dicen que su madre había obtenido ese puesto gracias a la amistad que la unía, justamente, con el comisario Ramón Falcón, quien fuera asesinado por el célebre militante anarquista Simón Radowitzky en 1909 (Barrandeguy 1997:123). Lo que no se informa son las credenciales que tuviera o no tuviera la señora Medina para acceder a un cargo dependiente del Ministerio de Educación, aunque para la fecha, a principios de siglo, es posible que la ausencia de maestras en el país creara una necesidad para la que una española muy bien podría haber garantizado cierta ayuda. Pero, como ocurre muy a menudo, lo incierto crea lo cierto y, en este caso, permanecerá como real en el imaginario de Salvadora –tanto como en el de Capetillo– un halo de leyenda sobre el pasado “feminista” de la madre (de ecuyere a maestra rural/ de planchadora a revolucionaria), lo que termina por cumplir básicamente con el ideal europeo de educación que, sin duda, marcan la infancia de las autoras. Es claro que ambas van a cumplir con la misión intelectual y de lucha de clase que parece habérseles impuesto desde la –confusa– historia familiar de inmigrantes. Pero, hay algo que es veraz y queda documentado. Respecto al carácter de estas dos inmigrantes europeas, Helvio I. Botana describe así su abuela:

  • Tuve una abuelita como la de los cuentos de hadas: pelo gris, tranquila, graciosa y cariñosa. (…)

  • A pesar de su aparente placidez, era la mandamás del pueblo. Nos obligaba a andar descalzos porque la mayoría de los pibes del pueblo no tenían zapatos. (Memorias. Tras los dientes del perro)

  • “Era directora de una escuelita rural sistema Láinez, en Enrique Carbó, Entre Ríos, donde creó una huerta modelo, manejada por los chicos, quienes a fin de cada día volvían a sus casas con verduras y huevos

Valle Ferrer por su parte, documenta cómo Luisa Capetillo reconoce la influencia de su madre:

  • A ti madre mía, que jamás me impusiste, ni obligaste a pensar de acuerdo con la tradición. Y me dejaste indagar libremente, reprochando, solamente, lo que tú suponías exageraciones, sin violentarme”.

Respecto a la figura paterna, como se ha dicho, no deja de intrigar la poca o ninguna información ofrecida directamente por ambas autoras, aunque en Valle Ferrer se encuentra que Luis Capetillo trabajó como “promotor de una feria de diversiones”, y “como obrero en los muelles, en la construcción, o en la agricultura” y además Valle Ferrer relata que Luis Capetillo “en tertulias familiares o en el café decía que él era un ‘conde’ trabajando de obrero”. Este aspecto de su biografía, surge de la creencia, no verificada, del origen “noble” de la familia Capetillo, quienes, se decía entre ellos, provenían de los ‘Capetos’ franceses. Lo que ha sido investigado por Valle Ferrer nos da, más bien, la información de que los abuelos de Luisa Capetillo, originarios del País Vasco de España, emigran a Santurce, Puerto Rico, donde viviría otra rama de la familia. De hecho, los bienes de los Capetillo al morir Rafaela, tía soltera de Luisa Capetillo, fueron heredados por don Pablo Ubarri Capetillo, Conde de Santurce.

Otro paralelo singular puede establecerse con Salvadora. Helvio Botana deconstruye no sin sarcasmo y resentimiento en sus Memorias este aspecto mitológico de la vida de su madre: (Salvadora) “Afirmaba que entre sus antepasados directos se contaba una princesa, Flores de Labernie, y de allí para arriba cualquier cosa”. Más adelante, acerca del viaje a España realizado por los Botana en 1932, Helvio dice con el mismo tono:

  • Viajamos por Andalucía para visitar a los parientes de mi madre sobre quienes se habían creado mitologías aristocráticas. No eran tales sino ejemplos de una pujante burguesía intelectual y guerrera...” (1977:51).

Este anecdotario sirve evidentemente y en ambos casos, también, para llenar un vacío. Si las familias tienen un origen español con trazas de alcurnia, la falta del padre es sustituid por un valor simbólico, la familia se inscribe en la ley de la ‘nobleza’ con ambos significados para el término. Esta inscripción simbólica actúa como elipsis ante la falta de información real, desde el momento que tanto la desaparición del padre de Luisa como la muerte del de Salvadora, son hechos apenas registrados. Sólo un dato objetivo que se traduce finalmente en la muestra de una realidad en que no hay padre, aunque ninguna de las autoras se extiende en detallar las circunstancias, consecuencias o emociones sufridas en torno a la pérdida. Este silencio, que ayuda a incrementar la versión legendaria del origen familiar no es gratuito, pues acentúa, además, el imaginario de la extranjera sola en tierras extrañas, lo cual permitirá construir la estructura matriarcal como núcleo de origen, un dato que marca eventualmente el futuro feminismo de esta autoras. La madre sola y extranjera marca la percepción de la hija. Helvio Botana deja testimonio de lo que su otra abuela, Nicolasa Millares de Botana pensaba de su nuera:

  • No entendió a Salvadora, quien por ser hija de una española recién llegada, era considerada “extranjera”, un concepto compartido por todos sus nuevos parientes. El orgullo americano es muy difícil de entender. Es atrabiliario e irracional. (1977:21).

En realidad, Botana está refiriéndose, aquí, a la diferencia y discriminación que existe entre la vieja aristocracia criolla que se liga a los héroes de la Independencia y los nuevos contingentes de inmigrantes, aun españoles, que van a formar la nueva clase media en los países sudamericanos. Es natural, por lo tanto, que ambas mujeres apelaran a una cierta posesión de linaje como defensa y compensación de la discriminación de que fueron objeto.

Queda claro, además, que el aporte hispano inscribe a las hijas en una tradición, en una especial concepción de la familia, de la autoridad y de la clase social, un espectro al que tanto Luisa Capetillo como Salvadora Medina Onrubia vuelven de manera ambigua en su vida adulta. Por una parte, desafían al patriarcado y al autoritarismo desde la militancia anarquista, por otra parte retornan, de alguna manera, a ese modelo en la elección de pareja. Es notable la relación de amor-odio de ambas mujeres hacia la estructura monogámica, la crítica del matrimonio y la familia tradicional aunque, también, se advierte la fascinación que ha ejercido sobre ellas el poder del patriarcado: ambas madres solteras, por convicción ideológica, escogen hombres –Manuel Ledesma y Natalio Botana– pertenecientes a familias locales tradicionales, que provienen de una clase social más alta que ellas, con quienes mantienen una relación sentimental que se desenvuelve como una práctica utópica para la cual se sienten destinadas.

Existe, sin embargo, una sutil diferencia entre ambas autoras que conviene no pasar por alto. Mientras Capetillo nunca se casó y convivió con más de una pareja, Salvadora accedió finalmente a la presión de Botana de legalizar el matrimonio como algo necesario. Anecdóticamente, el hecho es explicado en las Memorias de su hijo Helvio quien revela que, después de nacer el tercer y último vástago de la pareja –la hija Georgina– Botana, ya un riquísimo director del popular diario Crítica de Buenos Aires, exigió concretar el enlace civil pues “los varones podían romper con las convenciones y proclamarse hijos naturales, pero las mujeres no” (Botana 1977:30). Pero la legalización matrimonial no fue un hecho más en la vida de Salvadora, sino que con ella se negociaron subjetividades que habrían de pesar como ventajas y desventajas críticas en su tortuosa y excitante vida privada. Además, se hace evidente que la práctica anarco-feminista de Salvadora tanto como la de Luisa Capetillo, fue censurada por sus parejas y hubo allí una batalla que librar. La crítica del matrimonio burgués y la defensa del amor libre sustentados por ellas no fueron realmente compartidos ni interpretados por sus parejas y, en esta crisis, ellas se sintieron sometidas autoritariamente de un modo u otro por sus compañeros quienes habrían ejercido, además, cierto tipo de chantaje a través de los hijos. Botana obliga a Salvadora a legalizar la unión y en el caso de Capetillo su ex pareja, Manuel Ledesma, marqués de Arecibo, y padre de sus hijos Manuela y Gregorio, buscó separar a éstos del contacto con la madre, pues, la consideraba un mal ejemplo para ellos e internó a la hija en una escuela católica. Para Salvadora, la relación con los hijos tampoco fue fácil y es evidente que el padre hizo causa común con los hijos contra algunas ideas o actitudes de Salvadora que ellos consideraron, por lo menos, extravagantes.

Pero, ni Luisa Capetillo ni Salvadora Medina escribieron demasiado sobre sus vidas privadas lo cual nos priva, en cierto modo, de una fuente primera de información para comprender las contradicciones que atravesaron. Las notas autobiográficas de ambas corresponden a un discurso secundario, hibridizado por elementos doctrinarios –un ejemplo claro es la carta de Capetillo a su hija Manuela Ledesma (Ramos 1992:96), donde los consejos maternos son, en realidad, un manifiesto anarco-feminista-. Conocemos, entonces, con claridad el pensamiento de Capetillo, pero esta misma carta nos impide, a la vez, conocer gran parte de las razones que, desde la intimidad, la llevaran a tomar algunas decisiones importantes de su vida, como lo fue aceptar la virtual separación de la hija. Lo mismo puede decirse de Medina Onrubia de Botana. Conocemos más acerca de las circunstancias de la vida matrimonial de Salvadora por las Memorias de su hijo Helvio que por su propia prosa. En ambos casos, pues, necesitamos recurrir a los biógrafos para descubrir los enigmas de la vida privada de estas mujeres.

Curiosamente, además, ambas tiñen con frecuencia sus escritos con elementos místicos, espiritualistas, derivados de la filosofía oriental y ello obliga a leer esos escritos en el contexto del modernismo hispanoamericano. La incorporación del espiritismo en esas obras –que Capetillo se empeña en demostrar como no contradictorio con la ortodoxia anarquista – ponen esa escritura en riesgo de dañar la ortodoxia teórica libertaria de la época. De hecho, la filosofía anarco-comunista, siendo atea y racionalista, no concuerda con las creencias ocultistas, aunque es verdad que no sólo Capetillo y Medina incurren en esa contradicción al ser atraídas por las ciencias ocultas. Por el contrario, están de moda entre cierta élite intelectual del cambio de siglo como parte del interés modernista por lo oriental, lo exótico y, sobre todo, por lo prohibido. Y encontramos no escasos estudios que muestran la relación entre modernismo y anarquismo: limitándonos a ciertos autores de peso, sobresale la fascinación que profesara Leopoldo Lugones por las ciencias ocultas, registrada en sus excepcionales Cuentos fantásticos de Leopoldo Lugones (1874-1938), escritor argentino. Escribió Luisa Capetillo:

  • …soy creyente de la diversidad de existencias y, por lo tanto, de la inmortalidad del alma. Pero dicen muchos que los espiritualistas y anarquistas son distintos. Y muchos no quieren aceptar que la anarquía y el espiritismo sean idénticos en el fin que persiguen. (Ramos 99)

Y en su carta a su hija, Capetillo utiliza como párrafo una frase de Bouchet (Ramos 1990:95) sobre la pluralidad de los mundos habitados, una teoría que como la de su contemporáneo Camille Flammarion (1842-1925), juega con el espiritualismo en boga, sobre todo, en Francia.

Por su parte, Salvadora Medina bajo la influencia de la teoría de la  reencarnación, se expresa del siguiente modo al referirse a Simón Radowitzky:

  • En un libro dedicado exclusivamente a él, explicaré el por qué de mi divino anarquismo. (…) Mi veneración por Radowitzky enraíza en el tiempo de las Pirámides de Egipto. En mi novela lo llamaré Aglanoé. (Barrandeguy 1997: 123)

La pasión por el ocultismo que ambas profesan dan cuenta, además, en esa mezcla de lo emotivo y lo mágico con la política, de algunas de las características peculiares que hicieron populares a estas mujeres transformadas en íconos ante un público menos intelectual, más motivado, en general, por lo nuevo y enigmático. Esas especiales características, podemos afirmar, finalmente, perfilan el tipo de anarquista latina: emocional, religiosa, supersticiosa, muy diferente, por lo tanto, a la anarco- feminista sajona.

Por ejemplo, con respecto a la maternidad la militante latinoamericana tiene una actitud muy diferente a la americana sajona; mientras ésta rechaza conscientemente la maternidad compulsiva como lo enfatizan Emma Goldman y la estadounidense Voltairine de Cleyre (1866-1912), la anarco-feminista hispanoamericana cumple y no reniega de la función materna, aunque en su ejercicio recorra una serie de situaciones conflictivas y hasta trágicas como se desprende de las biografías de las mismas autoras que tratamos (Ramos 1992:96; Abós 2001:18; Helvio Botana 1977:22). Sin embargo, Salvadora, no sabemos si a causa de los conflictos reales que surgieron en la familia – primero con relación a la muerte de Pitón (El padre del primer hijo de Salvadora Medina, apodado Pitón, había sido un abogado de la provincia de Entre Ríos. Reconocido por Botana, el joven desconocía este hecho hasta que le fue revelado por Salvadora a los 21 años. Inmediatamente después, Pitón muere en un confuso episodio en compañía de sus hermanos, lo que fue caratulado como suicidio. Familiares y críticos coinciden en que Salvadora Medina nunca se recuperó del hecho. En Helvio Botana. Memorias; E. Barrandeguy. Salvadora, una mujer de Critica), después con la muerte de Natalio y el destino de Crítica– o, si había en ella conocimiento y sentimientos contra la maternidad compulsiva (una bandera del anarco-feminismo norteamericano) ya que ella se expresó de sí misma respecto a su rol de madre del siguiente modo:

  • ¿Fui una mala madre? No lo dudo ahora, pero tampoco intento ninguna disculpa, ninguna justificación” (Barrandeguy 1997:183).

En cuanto a la creación de nuevos espacios de discusión para la concientización y consecuente dignificación de la mujer, el anarco-feminismo hispanoamericano siguió el patrón general originado en modelos internacionales como se ha dicho, inspirándose en Luisa Michel (1860-1905), Emma Goldman y la feminista franco-peruana Flora Tristán (1803-1884). Es decir, un modelo revolucionario, radical. Uno de los canales de acción optimizados en la época fue la prensa contestataria. Como los periódicos anarquistas ofrecían un espacio dedicado a la publicación de artículos escritos por compañeras, esto permite a algunas militantes iniciarse con cierto profesionalismo en la actividad periodística, una práctica en la que Capetillo y Medina son pioneras en sus respectivos países. Salvadora es la primera mujer empleada como colaboradora permanente en la legendaria revista anarco-comunista La Protesta en 1914, en la que ya colaboraba desde antes; en tanto que Capetillo funda, en 1910, La Mujer, la primera revista femenina anarquista en el Caribe. La prensa escrita era la vía inicial de publicación y de propaganda política, pero, muy pronto, ellas siguieron, también, el ejemplo de numerosos autores de obras de teatro anarquistas que fueron muy populares como instrumento de lucha ideológica. Ellas pasan, así, a la producción dramática, constituyéndose en las únicas escritoras de teatro anarquista y unas de las primeras dramaturgas latinoamericanas.

Luisa y Salvadora se acercan a la actividad teatral por vocación artística y por interés en la actividad política y feminista. El teatro libertario tuvo una inmensa producción y popularidad bajo la influencia del teatro social europeo de fines del siglo XIX que era representado como un medio de propaganda permanente durante las reuniones del movimiento, especialmente a partir del éxito social del teatro de Henrik Ibsen. En la antología sobre teatro anarquista rioplatense publicada por Eva Colluccio (1995), entre las muchas piezas rescatadas del material editado en revistas obreras de principios del 1900, no aparece ninguna obra teatral escrita por una mujer. Habría que esperar a 1913 para que se diera a conocer en la región, Alma fuerte de Salvadora Medina. En Puerto Rico, Luisa Capetillo se adelanta y en 1907 produce Influencias de las ideas modernas. Lara Walker sintetiza muy bien la función de Capetillo como autora teatral:

  • Capetillo utiliza las convenciones tradicionales del drama para introducir sus temas e ideologías, sólo entonces para romper con la tradición y las convenciones. Es esta ruptura la que crea un impacto en su público y demuestra cómo hacer los cambios necesarios en la sociedad para lograr la igualdad y la libertad” (96).

Salvadora desarrolla con posterioridad, en Buenos Aires, una verdadera carrera como autora teatral y es en este género, justamente, donde más se destacará. Las descentradas (1928), estrenada en el Odeón, prestigioso teatro porteño, es una obra clave del anarco- feminismo y fue un verdadero éxito para la crítica. Si comparamos Las descentradas con Influencias de las ideas modernas de Luisa Capetillo, se nos revela un idéntico repertorio ideológico anarco-feminista centrado en la resistencia de las protagonistas a ser consideradas como objeto. Pero, también, observamos en estas obras el paso del tiempo dentro del movimiento anarquista: en Capetillo es notorio el marco de la lucha obrera de 1907, período cuando las huelgas anarquistas se hacen sentir internacionalmente durante el auge de efectividad libertario. En 1928, la obra de Medina muestra, en cambio, otro contexto que coincide con la decadencia del accionar anarquista, aunque la tesis anarco-feminista es planteada aquí con mayor profundidad que en los períodos previos.

Influencias de las ideas modernas incorpora una huelga en una fábrica de cigarros que puede vincularse con las luchas anarquistas internacionales del período 1904-1907 relacionadas con la lucha por las condiciones de trabajo, el bajo salario y con la represión de los anarquistas y socialistas, en general, que no disminuía, sumado a que en los países latinoamericanos no se cumplía aun con la disminución de horas de trabajo, una conquista ya casi lograda en Europa y en los Estados Unidos. Las descentradas, ubicada a fines de la década de los años 20, refleja la etapa cuando el movimiento ya ha decaído, pero la ideología libertaria se mantiene no sólo entre los militantes históricos sino, también, entre intelectuales y ha ganado un cierto espacio entre miembros más progresistas de la pequeña burguesía. Es éste, un factor de cambio que típicamente va a definir la “vida moderna”, un tiempo llamado también “los locos años 20”,  cuando Buenos Aires, cosmopolita y próspera, se transforma en “la Reina del Plata”.

Pero, ambas obras discuten la problemática de la relación de la mujer consigo misma y con su cuerpo, donde ella está expuesta a un contexto social mediatizado por el dinero. En las dos obras, la solución se propone desde la ideología anarco-comunista que es la base de la vanguardia anarco-feminista.

Capetillo y Medina deconstruyen la alienación existente entre clase y género como resultado de las presiones en que se desenvuelve el poder. Así, Angelina, la heroína de Influencias de las ideas modernas, renuncia a su rol de niña rica y solidariza con la práctica política proletaria, como una forma, además, de mejorarse a sí misma y liberar su identidad. Como puntualiza L. Walker,

  • El feminismo de Capetillo propone lugares de contacto, alianzas entre mujeres de origen heterogéneo, que a su vez son corolario de su atenta mirada al flujo de la diferencia social” (2002:99).

Elvira, la protagonista de Las descentradas, también corporiza una alianza entre mujeres de diferente origen, pero ya no necesita involucrarse en los conflictos obreros para cuestionar su propia identidad, que surge ahora como necesidad personal, como movimiento subjetivo que la lleva a replantearse el valor de su matrimonio (que rompe), del amor (que experimenta con un amante) y de su relación con las demás mujeres. Este planteo establece definitivamente una vanguardia.

Vemos, por lo tanto, que en la historia del feminismo anarquista el avance de Capetillo consiste en que relacionó género y clase como un conflicto que debía ser resuelto por la mujer militante dentro de la utopía libertaria, pero cuando Salvadora profundiza este modelo, dos décadas más tarde, lo desarticula analizando a la mujer en su doble faz, como sujeto social e individual. Ambas insisten, así, en lo paradigmático del anarco-feminismo que consiste en sustentar el desarrollo de la mujer dentro de la sociedad como un agente de transformación, de mejora social. El paso del tiempo que se va mostrando respecto del movimiento anarquista en sus sucesivas tendencias, también se hace evidente en las obras mencionadas. Si bien, Elvira, en Las descentradas y Angelina, en Influencias de las ideas modernas, critican del mismo modo la hipocresía de las costumbres y la institución matrimonial, pero hacia 1900, para Angelina la única salida posible se halla a través de la revolución y el amor libre, mientras que para Elvira, hacia los años 30, el futuro se vislumbra con una mayor complejidad e, incluso, pesimismo. Elvira se ha dado cuenta de que su identidad (de género, sexual, rol) depende finalmente de sí misma, de lo que construya por sí misma, ya que hay “infinitas gradaciones” de tipos de mujer entre los dos tipos convencionalmente reconocidos (“las del hogar y los marimachos”), sin que nadie se dé cuenta de la existencia de las innumerables categorías que existen entre ellas (Las descentradas. Acto III s/p). Al deconstruir los estereotipos convencionales y abrirse a “infinitas” posibilidades de identidad genérica, Salvadora se constituye en un testimonio del arribo del anarco feminismo a la posmodernidad. Mientras en Capetillo la ortodoxia de la doctrina ocupa gran parte de los diálogos y sustenta la teoría del amor libre, en Salvadora ya no se discute la doctrina sino que ésta se transforma en práctica liberadora e individual. En la evidente continuidad entre una y otra obra se descubre no sólo la continuidad estructural ácrata sino, también, la existencia de un discurso anarco-feminista latinoamericano coincidentemente relacionado, que es síntoma del modo como opera una intertextualidad en el campo de las luchas de género producida por la escritura femenina en Latino América.

Por lo tanto, Luisa Capetillo y Salvadora Medina son un icono porque en el seguimiento del desarrollo histórico del movimiento anarquista en sus respectivos países, son las iniciadoras de la deconstrucción de género en relación a la clase, tanto desde la escena, al fundar una tradición para el teatro femenino, como desde sus numerosos escritos. La contemporaneidad no las comprendió cabalmente, lo cual muestra el grado de vanguardia en que ellas desarrollaron sus vidas y su prédica. Fueron objetalizadas por el entorno burgués, justamente aquello contra lo que lucharon, para evitar que fuera ésa la función de la mujer. Luisa Capetillo sufrió una acción reduccionista por parte de la burguesía de su país, señalada especialmente por el hecho damas de sociedadde que usara pantalones, prenda que utilizaba para marcar una diferencia, desde un gesto iconoclasta; del mismo modo, Salvadora llamaba la atención porque manejaba un automóvil. Estos gestos, no sólo anecdóticos sino evidentemente funcionales en ellas, no eran muy diferentes, sin embargo, a los gestos que se vieran en no pocas mujeres de la clase alta de entonces. Pero, lo que las hacía únicas, y no se les perdonó –como luego sucedería con Evita– era que ellas no provenían de la clase dirigente sino de la emergente clase media de Hispanoamérica. En esa emergencia, la mujer comenzaba a profesionalizarse, lentamente, pero acarreaba todavía un sinnúmero de tabúes más represivos cuanto más bajo el nivel de clase. La diferencia en la ruptura provocada por Luisa Capetillo y Salvadora Medina fue el grado de conciencia y de coherencia ideológica en que sustentaban sus actos. Pero ni las “damas de sociedad” ni el consenso contemporáneo vieron el contexto y se las negó y borró de la historia desde la cultura oficial. Muchas décadas después, sin embargo, son redescubiertas y sus textos resultan asombrosamente vigentes e iluminan la crítica femenina actual.

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🇲🇽Tlatelolco en la memoria🇲🇽

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La matanza de Tlatelolco en la memoria pública. Carlos Mendoza y Ximena Labra

Christian Wehr
Universidad de Würzburg

La matanza de Tlatelolco ocupa un lugar traumático en la memoria colectiva de México. El 2 de octubre de 1968, en vísperas de los XIX Juegos Olímpicos, miles de estudiantes se reunieron para un mitin pacífico en la Plaza de las Tres Culturas. A lo largo de ese mismo día, cientos de ellos murieron producto de las balas del ejército mexicano, en una masacre planificada y ejecutada a sangre fría. La violencia tuvo una dimensión incomprensible que ha dado lugar a incontables obras literarias, ensayísticas y fílmicas sobre los sucesos de 1968. Sin embargo, como lo ha mostrado de manera sugerente Anne Hufschmidt, falta una política estatal de la memoria que integre los sucesos en la historiografía y la política oficial de la nación mexicana hasta el día de hoy.

En lo que sigue no me detendré en las innumerables versiones de la tragedia, sino que haré hincapié en dos estrategias diferentes cuya meta es integrar los sucesos traumáticos en la memoria colectiva pública de la nación mexicana. En tal sentido concentraré mi análisis en dos películas que permiten analizar de manera ejemplar las respectivas estrategias de la memoria pública: Las claves de la masacre (2003), un documental de Carlos Mendoza, y Tlatelolco Public Space Odyssey (2008), un montaje vanguardista de la artista mexicana Ximena Labra. La primera película se fundamenta en conceptos espaciales testimoniales de la memoria que provienen da la retórica antigua. Carlos Mendoza recurre a tales procedimientos para evocar los sucesos violentos y sus dimensiones afectivas, poniendo así de relieve su relevancia para la conciencia histórica. El trabajo de Ximena Labra,contrario, utiliza procedimientos de una tradición fundamentalmente diferente: la memoria cultural, como la describió de manera sistemática el historiador Jan Assmann, basándose en trabajos anteriores de Marcel Mauss y Pierre Nora. Por medio de  representaciones performativascolectivas del pasado nacional, la memoria cultural genera efectos identitarios que se diferencian de manera fundamental de las concepciones espaciales y testimoniales de la antigüedad.

La evidencia y el testigo. Carlos Mendoza:

En Las claves de la masacre, un documental del año 2003, el realizador Carlos Mendoza plantea diversos análisis de los sucesos históricos. El audiovisual está dividido en dos partes: la primera de ellas, titulada “Tlatelolco”, abunda en la descripción de los sucesos que tuvieron lugar exclusivamente el 2 de octubre; la segunda, “Las claves de la masacre”, describe en detalle cada una de las manifestaciones estudiantiles ocurridas con anterioridad a esa fecha. Las dos partes configuran un análisis científico de la historia justificado a través de una hipótesis de lo ocurrido. Finalmente, Tlatelolco, las claves de la masacre analiza los hechos a partir de la política de seguridad implementada en esa época. No es éste el lugar para analizar abundancia de detalles y la relevancia política que la reconstrucción minuciosa del realizador revela. Más bien, quisiera poner de relieve las estrategias que Mendoza utiliza, sobre todo en la primera parte depelícula, para traer a la mente los sucesos traumáticos.

La película comienza con planos generales de la Plaza de las Tres Culturas (1:52, ilustración 1). A continuación, la escena se oscurece y cambia mediante un fundido encadenado a tomas originales del 2 de octubre de 1968 que muestran la plaza desde una perspectiva idéntica (1:55, ilustración 2):

una dos

En medio de una multitud de personas, la voz en off identifica a Eduardo Cervantes (2:47, ilustración 3), un estudiante que participó en el mitin y que aparecerá poco después en una entrevista realizada en la escalera de la Plaza de las Tres Culturas describiendo desde una perspectiva retrospectiva los sucesos que observó en el mismo lugar el 2 de octubre 1968 (2:52, ilustración 4):

tres cuatro

Luego, Mendoza mostrará nuevamente las tomas originales, seguidas por un plano aéreo de la Plaza de las Tres Culturas y de su periferia donde se marcan las posiciones de los estudiantes, del ejército y de sus movimientos (4:16). A continuación, veremos sucesivamente el retrato de un militar responsable de la masacre, un plano aéreo de la plaza y las tomas originales del año 68.

Este esquema se repite varias veces a lo largo del documental: un vecino que se encuentra en la misma ventana que ocupó el día de la matanza reporta sus observaciones que luego serán ilustradas con tomas originales, etc. Así, el uso del montaje da la impresión de una objetividad documental que está subvertida, sin embargo, a partir de procedimientos sumamente sugestivos que provienen de la retórica antigua. El más importante es la enargeia o evidentia que forma parte de las figuras afectivas: se trata de un repertorio de técnicas que evocan un objeto, una persona o un suceso de manera tan dramática y realista que los auditores o espectadores confunden lo relatado con la presencia real del objeto y se toman por testigos directos. Los procedimientos de la enargeia abarcan—entre otros—la interrogación, la dinamización escénica y la representación sinestésica de lo representado. Tales técnicas colocan al tema del discurso ante los ojos, creando así el efecto de su presencia fantasmagórica.

La evidentia tiene su origen en el discurso jurídico donde servía de estímulo de los afectos, en particular la manipulación de los jurados y del juez. Los manuales retóricos toman—entre otros—el ejemplo de una camisa sangrienta de un asesinato que el acusador describe para subrayar la violencia del victimario. La figura de la evidentia se fundamenta en el arte de la memoria, particularmente en su concepción espacial: el orador deja los objetos de su discurso en lugares específicos para poder reencontrarlos con facilidad. Estos lugares están preferiblemente vinculados con afectos fuertes y patéticos para apoyarla memoria. De este modo, la evidentia define el extremo paradójico de la memoria, transformando la ausencia del objeto en su presencia ilusoria y a los auditores—o espectadores—en testigos virtuales.

En el documental de Mendoza se da una aplicación fílmica muy exacta de estos procedimientos. El tema—la matanza—se recuerda precisamente en el lugar donde ocurrió, a través de planos paralelos que superponen las relaciones de los testigos oculares y las tomas originales. Por consiguiente, pasado y presente comienzan a traslaparse y a interferir. Repetidas veces el discurso oral desemboca en representaciones visuales del relato, creando de esta manera un efecto de simultaneidad entre lo escuchado y lo visto. Los gestos deícticos de los testigos (usan fórmulas como “aquí pasaron”, “en este momento”) corresponden con la fictio personae que representa un procedimiento básico de la evidentia. Ellos apoyan y refuerzan este efecto de presencia ilusoria que relativiza y escamotea la distancia temporal. El contexto jurídico está igualmente  presente de manera implícita: los testigos y la voz en off aparecen como acusadores de un crimen impune para que, de este modo, el espectador asuma el rol de jurado o de juez.

Tras la fachada de una objetividad documental se esconden, entonces, estrategias sumamente sugestivas y hasta manipuladoras (apoyadas por una música dramática) que tienen poco valor informativo y provocan otros efectos. La alternación permanente entre pasado y presente, realizada por medio de planos y cortes paralelos, transforma a la Plaza de las Tres Culturas en un lugar de memoria según las definiciones de la retórica clásica, es decir, en un lugar cuyas connotaciones afectivas posibilitan y facilitan la evocación del pasado.

Tales dramatizaciones tienen dos funciones principales, porque llenan un doble vacío: por un lado, la matanza de Tlatelolco tuvo apenas consecuencias jurídicas; por otro, falta hasta el día de hoy una cultura oficial de la memoria en México con respecto a la tragedia, como lo mostró Anne Hufschmidt en sus análisis del espacio urbano y de su dimensión memorial. La plaza está marginalizada en la topografía de la ciudad y el único monumento es una estela con los nombres de algunas víctimas. Las claves de la masacre puede entenderse como un intento de compensar este vacío mediante una dramatización visual y acústica de la memoria. En este sentido, el documental de Mendoza puede entenderse como un intento artístico de crear por la yuxtaposición de tomas originales y actuales una conexión evocatoria y sugestiva entre los hechos pasados y la situación presente, sirviéndose de los procedimientos afectivos de la retórica antigua.

Entre los demás proyectos artísticos e intelectuales que intentan llenar el silencio sobre un capítulo traumático de la historia mexicana destacan La noche de Tlatelolco (1971) de Elena Poniatowska, un montaje de testimonios y un texto sumamente híbrido entre literatura y documentación, y la “Postdata” que Octavio Paz añadió en 1968 al Laberinto de la soledad, para integrar la masacre en su concepción
cuasi-mítica de una historia circular. Un proyecto que ofrece una alternativa sugestiva a tales construcciones testimoniales y míticas y que pone en escena una verdadera performance del archivo en el espacio público es la instalación creada por la artista mexicana Ximena Labra. Ella conforma una antítesis radical y original a la memoria espacial y testimonial de Carlos Mendoza, utilizando procedimientos que forman parte de una memoria cultural.

Por una memoria cultural más allá de la monumentalización: Ximena Labra

La artista Ximena Labra nació en Ciudad de México en el año 1972 y estudió arte y arquitectura entre 2000 y 2008. Actualmente vive y trabaja en Nueva York. Su labor artística se ha desempeñado en diversos ámbitos, principalmente en la instalación, la intervención en espacios públicos, el video y la fotografía. Su proyecto sobre la matanza de Tlatelolco data del año 2008 y formó parte de la conmemoración realizada por los 40 años de la represión ejercida sobre el movimiento estudiantil. En esta ocasión, Labra realizó tres reproducciones exactas de la estela del memorial que se encuentra en la Plaza de las Tres Culturas y que está dedicada a los caídos en Tlatelolco (Il.5). Ximena Labra fabricó estas réplicas a lo largo de más de un año y las erigió entre el 2 y el 8 de octubre de 2008 junto al monolito original para rendir homenaje a los fallecidos. Luego, a lo largo de dos meses, fueron transportadas a varios lugares emblemáticos de la ciudad: las estelas itineraron sucesivamente por la plaza del Zócalo (Il.6), el Palacio de Bellas Artes, el Monumento de la Revolución, la Glorieta de Insurgentes y la Universidad Nacional Autónoma de México:

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La instalación representa un intento de instaurar lugares de la memoria, no solamente según las definiciones de la retórica clásica, sino también en el sentido de una memoria cultural que evoca la presencia del pasado por medio de la multiplicación de sus monumentos. Debemos al historiador alemán Jan Assmann una concepción de la memoria cultural que está inspirada en los trabajos de los investigadores franceses Maurice Halbwachs (1950) y Pierre Nora (1984-1992). En esta perspectiva, la memoria evoca acontecimientos o personalidades emblemáticos del pasado colectivo. Así, la historia compartida por un grupo definido es la condición y explicación de un orden actual que se manifiesta en formas ritualizadas. Estos actos de conmemoración colectiva pueden ser recitaciones de textos, repeticiones litúrgicas o teatrales, contemplación de obras de arte o erección de objetos arquitectónicos. Assmann (1988) llama a estos recuerdos ritualizados Erinnerungsfiguren, es decir, figuras o prácticas de la memoria. La memoria cultural es reproductiva en tanto relaciona el pasado con una situación presente, explicándola por medio de una determinación histórica.

El proyecto de Ximena Labra puede entenderse en este sentido: la instalación y el itinerario de los objetos se refieren de manera ritualizada a un episodio clave y traumático pero marginalizado de la historia nacional. En este sentido, es decisivo que el proyecto independice la memoria del lugar de los sucesos para así adquirir una dimensión colectiva, cotidiana y ubicua. La artista acompañó su instalación con otras dos iniciativas: creó un blog sobre el proyecto y publicó en Internet cuarenta fotografías hasta entonces inéditas de personas arrestadas el día de la masacre, con sus datos personales para que sus amigos y familiares pudieran identificar a los desaparecidos o muertos. Se trata de intervenciones complementarias donde el homenaje virtual a las víctimas y la plataforma de comunicación
complementan y amplían la instalación de las estelas itinerantes. Así, las tres dimensiones del proyecto ponen en escena los lados visuales, simbólicos y comunicativos del acto de recordar. Las contextualizaciones espaciales, rituales y comunicativas se superponen e interfieren.

Labra documentó el itinerario de las estelas en una breve película de 15 minutos, realizando una confrontación con el gran clásico del cine de ciencia ficción, 2001: una odisea en el espacio de Stanley Kubrick. Las técnicas de montaje amplían las dimensiones espaciales y temporales de la memoria de manera sorprendente y radical. La primera toma muestra la estela delante del Palacio de Bellas Artes, connotando así al museo como lugar de una memoria claramente política y no artística (0:07, Il.7). La constelación marca una primera disociación espacial: el sitio de los sucesos históricos y el espacio del acto de recordar no coincidirán ya más. Después de pocos segundos sigue una escena de la película de Kubrick, en la cual un grupo de astronautas toma una foto ante el monolito misterioso que aparece en varios episodios de la trama (0:20, Il.8):

siete ocho

La próxima toma vuelve a la instalación de Labra y al motivo de la estela, que está erigida esta vez en el campus de la Universidad Autónoma de México, introduciendo la segunda disociación espacial que evoca a las víctimas estudiantiles de la matanza (1:03, Il.9). La escena está acompañada por la música que eligió Kubrick para el principio de su película: “Also sprach Zarathrustra” (Así habló Zarathrustra) de Richard Strauss, una composición para orquesta inspirada en el poema épico de Nietzsche. La toma siguiente está relacionada por una analogía gráfica con la filmación en el campus y muestra la famosa escena principal de Odisea en el espacio: un grupo de hombres primitivos reunido alrededor del monolito negro  (1:37, Il.10):

nueve diez

Uno de los cortes más espectaculares en la historia del cine muestra un hueso echado al aire que se transforma en una nave espacial. Ximena Labra, por el contrario, combina el motivo del hueso con tomas originales de la Matanza de Tlatelolco. Atribuye, sin embargo, la música de Odisea en el espacio a las escenas de violencia y así el vals vienés de Richard Strauss crea un contraste paródico—incluso cínico—con la masacre.

El montaje, que a primera vista parece contingente y poco estructurado, está organizado por una serie de relaciones connotativas y alusivas que transforman la historicidad de la matanza en un paradigma mítico. Las analogías entre Odisea en el espacio y el proyecto de Ximena Labra se constituyen en varios niveles. Algunos tienen un carácter más evidente, otros más escondido. Ya la palabra clave del título, la “odisea”, caracteriza metafóricamente al itinerario de los clones de la estela en el espacio público de la Ciudad de México. Así, la multiplicación del objeto refleja la proliferación y ampliación de la memoria, evocando el concepto de un recuerdo viviente e independiente de su origen. En esta perspectiva, la instalación crea una amplificación temporal y espacial de la memoria al tiempo que subvierte la propia función del monumento como tal basada en la relación entre el objeto de memoria y el lugar específico donde está erigido. Un desplazamiento que queda explicitado en la transformación de sentido que sufren los deícticos que refieren a la plaza en el texto grabado en el monumento.

La segunda analogía consiste en la relación gráfica entre el monolito negro de Stanley Kubrick y las estelas de Ximena Labra. Sabemos que en 2001: Odisea en el espacio el motivo aparece en fases y cambios decisivos de la historia humana: se trata de un significante abierto a varios significados—podríamos pensar en el significante fálico de Lacan (1966)—pero cuyo sentido principal es el progreso. En esta perspectiva, el monolito está asociado desde las primeras escenas con el motivo del hueso que los hombres primitivos descubren como herramienta y—sobre todo—como arma mortal. La connotación establece entonces un vínculo metonímico entre progreso técnico y violencia. En consecuencia, la historia humana aparece desde sus principios primitivos como historia de una violencia creciente. Es finalmente esta correspondencia la que motiva el salto espectacular que Kubrick hace desde los tiempos prehistóricos hasta el futuro en un solo corte.

Así se establece un sistema de analogías latentes y sugestivas. Lo importante es que Ximena Labra se refiere a ellas en algunas citas fragmentarias para contextualizar su trabajo sobre la memoria pública. Esta conexión nos permite identificar dos dimensiones complementarias del proyecto: si el itinerario de las estelas por la ciudad efectúa una ampliación espacial del recuerdo de la Matanza, el montaje con la película de ciencia ficción provoca su ampliación temporal e histórica. Como el monolito, las estelas se refieren a una fase decisiva en la historia que puede interpretarse como exaltación de una violencia mortal. Se trata, en términos del realizador Sergej Eisenstein, de un montaje de atracciones: la estructura discontinua y fragmentada estimula la atención y la reflexión histórica del espectador mediante una combinación de paradigmas diferentes.

Comparado con el documental de Carlos Mendoza y sus minuciosas reconstrucciones históricas, el montaje fílmico de Ximena Labra trata el mismo tema pero saca el suceso particular de su situación histórica para vincularlo con una visión vanguardista mucho más amplia y para reinterpretarlo como síntoma de una violencia política. Este juego dialéctico entre descontextualización y recontextualización cumple los criterios de una memoria cultural en el sentido de Philippe Nora y Jan Assmann porque se refiere a una dimensión colectiva de la memoria y del pasado nacional. Mediante el itinerario de la estela por varios lugares emblemáticos de la ciudad, Labra saca el monumento memorial de su posición espacial y de su contexto original, creando de tal manera una dinámica performativa que establece por su parte una nueva ubicuidad de la memoria. Por este proceso de desplazamiento, la memoria se conecta sugestivamente con otros lugares céntricos de la capital, ampliando así sucesivamente y de manera lúdica el alcance espacial y temporal de los recuerdos de lo acontecido en Tlatelolco. Tales estrategias de descontextualización se radicalizan mediante la yuxtaposición con las escenas iniciales de 2001: Odisea en el espacio, la película de Stanley Kubrick. Comparada a la memoria testimonial, investigativa y didáctica que caracteriza Las claves de la masacre, el documental de Carlos Mendoza, la concepción de Ximena Labra es lúdica y, significativamente, evoca una dimensión colectiva de la historia que va más allá de la reconstrucción investigativa de los meros hechos.

Referencias

👑 EL BORBÓN Y LOS FUNDAMENTALISTAS ISLÁMICOS

⛓ El momento es ahora: Libertad para Öcalan

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🇨🇱Septiembre – Allende🩺

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El presidente Salvador Allende Gossens (1908-1973) dejó a la Izquierda una lección de consecuencia y valor personal que no se debería de olvidar. (Texto extraído de “Punto Final”, edición Nº 789, 6 de septiembre, 2013).

Allende, derrocado y empujado al suicidio hace 47 años, fue uno de los políticos latinaameicanos más destacados de su generación. Al contrario de lo que ocurrió con el peruano Víctor Raúl Haya de la Torre (1895-1979), el portorriqueño Luis Muñoz Marín (1898-1980), el costarricense José Figueres (1906-1990) o el venezolano Rómulo Betancourt (1908-1981), todos ellos protagonistas de experiencias socialdemócratas en el mismo periodo. Salvador Allende no abandonó jamás su posición antiimperialista y su lealtad a los objetivos democráticos del socialismo, que abrazó en su juventud.

No solo en el momento del sacrificio de su vida en La Moneda, Allende dio testimonio de su apego a los principios éticos que diferencian al revolucionario de los políticos de circunstancias. En numerosas situaciones de su trayectoria dio muestras de una moral recia que le llevaba a jugarse entero por sus convicciones, desdeñando el cálculo del mayor beneficio que suele condicionar la actuación política.

Salvador Allende -cuyo latinoamericanismo fue siempre su horizonte político- viajó varias veces a Cuba y se ganó el respeto y amistad de los jóvenes dirigentes cubanos. Con razón el Che Guevara le escribió una dedicatoria en su libro Guerra de guerrillas: “A Salvador Allende que por otros medios busca lo mismo. Afectuosamente, Che”.

En 1964 Allende -por tercera vez- fue candidato presidencial. Esta vez los EE.UU. financiaron, asesoraron y consiguieron imponer la candidatura del demócrata cristiano Eduardo Frei Montalva. Una impresionante campaña del terror que utilizó todos los medios de comunicación, logró frustrar la victoria del candidato socialista. Eran los tiempos de las reformas auspiciadas por Washington mediante la Alianza para el Progreso a fin de contrarrestar la influencia de la Revolución Cubana. En Chile esa estrategia se basaba en la “revolución en libertad” de Frei y la DC. Pero Allende no debilitó su discurso ni acomodó su perfil político a las condiciones que imponían la oligarquía y el imperio. En enero de 1966 participó en la Tricontinental que reunió en La Habana a más de 600 delegados de partidos y movimientos antiimperialistas de Africa, Asia y América Latina. Allende propuso avanzar hacia la creación de un organismo que coordinara las luchas de liberación. Este fue el origen de la Organización Latinoamericana de Solidaridad (OLAS) que se constituyó en La Habana en agosto de 1967, también con participación de Allende. Entretanto, en abril de ese año, se divulgó la carta del comandante Guevara que llamaba a crear “dos, tres, muchos Vietnam”.

El 4 de septiembre de 1970 Allende ganó por estrecho margen la elección presidencial: 36,3% contra 34,9% del empresario liberal Jorge Alessandri -que había sido presidente en el periodo 1958-64-, y 27,9% del demócrata cristiano Radomiro Tomic, que planteaba un “socialismo comunitario” para Chile. Ese resultado obligaba a definir en el Congreso quién sería el presidente entre las dos primeras mayorías. La tradición era elegir al candidato con más votos. Pero la proclamación de Allende no estaba asegurada. La conspiración comenzó.

El empresario Agustín Edwards, propietario de la cadena de diarios El Mercurio, se trasladó a Washington y obtuvo la promesa del presidente Richard Nixon de emplear todos los recursos para impedir la proclamación de Allende o “hacer chillar la economía” chilena si era investido presidente. En ese marco se produjo en octubre de 1970 el asesinato del general René Schneider, comandante en jefe del ejército.

El atentado fue cometido por un comando de extrema derecha que utilizó armas proporcionadas por la CIA. Schneider se había pronunciado por el respeto a la Constitución y por mantener al ejército fuera del escenario político. La derecha y el gobierno norteamericano se coaligaron, asimismo, en una maniobra para elegir a Alessandri en el Congreso. Luego este renunciaría y Frei sería candidato de la derecha y la DC.

La maniobra fracasó pero la DC consiguió imponer un “estatuto de garantías democráticas” en el Congreso, que limitaba los movimientos del gobierno de la Unidad Popular. Aún así – y con absoluto respeto a la Constitución-, el gobierno del presidente Allende realizó muchas de las reformas que Chile necesitaba, orientando su gobierno en ruta al socialismo. Su primer Mensaje al Congreso Nacional, en mayo de 1971, explicita los objetivos que planteaba el “socialismo a la chilena”.

El 15 de julio de ese año se concretó la histórica ley de nacionalización del cobre, aprobada por unanimidad en el Parlamento. La reforma agraria, la nacionalización de la banca y una vigorosa política social, marcaron el carácter del gobierno popular y democrático. En las elecciones municipales de 1971, el respaldo a la Unidad Popular aumentó al 49,73%. Sin embargo, los grupos de derecha -el fascista Frente Nacionalista Patria y Libertad y el Comando Rolando Matus del Partido Nacional-, asesorados por oficiales de las FF.AA., desataron la violencia mediante sabotajes y atentados. Una de las víctimas fue el comandante Arturo Araya, edecán naval del presidente, asesinado por el comando Rolando Matus y cuyos autores serían indultados por la dictadura militar. 

Al terrorismo se sumaron el desabastecimiento, el paro de los camioneros, la huelga de los obreros de El Teniente, el boicot norteamericano a las exportaciones de cobre, la asfixia crediticia, etc., que agudizaron las tensiones políticas y sociales. La DC se alió con el Partido Nacional en la Confederación de la Democracia (CODE). Mediante su mayoría parlamentaria destituyeron ministros e intendentes y acusaron al gobierno de transgredir la Constitución y las leyes. 

El esfuerzo reaccionario se orientó a obtener en las elecciones parlamentarias de marzo de 1973 los dos tercios que le permitirían destituir al presidente. Pero si bien la CODE consiguió mayoría (54,78% contra 43,85% de la Unidad Popular), no alcanzó lo necesario para sus propósitos. Eso dejó vía libre al plan golpista. El 29 de junio de 1973 se rebeló el Regimiento Blindado Nº 2, causando más de veinte víctimas. La conspiración se orientó a conseguir la renuncia del constitucionalista general Carlos Prats a la comandancia del ejército. Una vez logrado ese objetivo la traición de los generales y almirantes -alentados por la oligarquía y el imperialismo- se precipitó. 

El golpe impidió el último gesto de convicción democrática del presidente Allende que se proponía anunciar el mismo 11 de septiembre un plebiscito para que el pueblo decidiera la continuación de su gobierno o llamar a nuevas elecciones. 

Allende nunca desmayó en el cumplimiento de su deber como presidente de la República ni ocultó sus convicciones de luchador social. No eludió responsabilidades ni se sometió a la fuerza bruta. Sus últimas horas en La Moneda asediada por el ejército y bombardeada por la aviación, dan cuenta de un comportamiento heroico que hace aún más vergonzante la miseria moral de los militares y civiles traidores. Allende cumplió la promesa de entregar su vida si era necesario para retribuir la lealtad del pueblo.

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🇨🇱Chile: Las disyuntivas políticas de la izquierda en 1970-73

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👥 Realizarán exhumación de cadáveres de la invasión de EE.UU. a Panamá 🇵🇦

Sobre Bolivia: Mendeléyev es culpable

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Foto del Nuevo Gobierno Democrático Boliviano

Lo de Bolivia parecia un golpe, sonaba como un golpe, pero algunos sostenían que no era un golpe.

Ha pasado algo de tiempo, lo bastante para serenar los ánimos. Los meapilas ultracatólicos, con la ayuda del ejército y la polícia (Pero que extraño) se dedican a masacrar todo tipo de oposición, declaran ilegales a los parlamentarios miembros del partido que había ganado las elecciones. No, parece que no es un golpe….

Citaré a un sofos cuyo nombre no usaré porque se expresa en un lenguaje poco ortodoxo:

“Como para dar la razón a los manuales antañones del demodé materialismo histórico, ¡quién podía imaginar, al arrancar este 2019, consagrado por las NNUU como Año Internacional de la Tabla Periódica , que el inocente 3er. elemento de la serie de Mendeléyev por su número atómico y el más simple de los metales, cabeza del grupo de los alcalinos, iba a provocar el derrocamiento del presidente de un país de la América Latina o Hispana!

Por decirlo finamente, ¡me cago en el coche eléctrico, el cabrón que lo inventó y la reputa que lo parió!”

Fin de la cita.

El ex presidente de la República Oriental del Uruguay, José Mujica declaró que detrás del quiebre del Estado de derecho en Bolivia, que forzó la salida del poder del presidente Evo Morales podría encontrarse el interés por el litio, un elemento químico necesario para las baterías de los vehículos eléctricos. La vicepresidenta, Lucía Topolansky, mencionó la importancia del litio en la economía boliviana.

Bolivia afirma tener el 70% de las reservas mundiales de litio, sobre todo en el Salar de Uyuni. La complejidad de esta minería y su procesamiento ha significado que Bolivia no haya sido capaz de desarrollar la industria del litio por sí misma. Se requiere de capital y experiencia.

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Antes de ser obligado a dejar la presidencia Evo Morales estaba dedicado a un amplio proyecto de llevar democracia económica y social a su largamente explotado país. Es importante recordar que Bolivia ha sufrido una serie de golpes de Estado, a menudo encabezados por los militares y la oligarquía en nombre de las empresas mineras transnacionales. Inicialmente, eran empresas de estaño, pero el estaño ya no es el objetivo principal en Bolivia. El objetivo principal son sus enormes depósitos de litio, cruciales para los automóviles eléctricos.

Durante los últimos 13 años, Morales ha tratado de construir una relación diferente entre el país y sus recursos naturales. No quería que esos recursos beneficiasen a las transnacionales mineras, sino a su propia población. Parte de esa promesa se cumplió ya que ha disminuido el porcentaje de pobreza y la población boliviana ha mejorado sus indicadores sociales. La nacionalización de los recursos combinada con el uso de sus ingresos para financiar el desarrollo social ha desempeñado un papel importante. La actitud del gobierno de Morales hacia las empresas transnacionales produjo una áspera respuesta por parte de ellas, muchas de las cuales llevaron a Bolivia ante los tribunales.

En el transcurso de los últimos años, Bolivia ha luchado por aumentar las inversiones para desarrollar sus reservas de litio de forma que devuelvan la riqueza del país a su gente. El vicepresidente de Morales, Álvaro García Linera, dijo que el litio será «el combustible que alimente al mundo». Bolivia no pudo llegar a acuerdos con empresas transnacionales occidentales; entonces decidió asociarse con empresas chinas. Esto hizo vulnerable al gobierno de Morales. Había entrado en la nueva Guerra Fría entre Occidente y China. El golpe contra Morales no se puede entender sin una mirada a este enfrentamiento.

Empresas chinas – como TBEA Group y China Machinery Engineering – llegaron a un acuerdo con YLB. Se dijo que Tianqui Lithium Group de China, que opera en Argentina, iba a llegar a un acuerdo con YLB. Tanto las inversiones chinas como la Compañía Boliviana de Litio estaban experimentando con nuevas formas de extraer el litio y de compartir las ganancias del litio. La idea de que hubiera un nuevo pacto social para el litio era inaceptable para las principales compañías mineras transnacionales.

Tesla y Pure Energy Minerals (Canadá) mostraron ambas gran interés en tener una participación directa en el litio boliviano. Pero no pudieron llegar a un acuerdo que tuviera en cuenta los parámetros establecidos por el gobierno de Morales. El propio Evo fue un impedimento directo para que las empresas transnacionales no chinas se hicieran cargo de los campos de litio. Tuvo que irse.

Después del golpe, las acciones de Tesla aumentaron astronómicamente.

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