Liberación de la Uma Kiwe

autonomía y territorio: una mirada libertaria para la comprensión de la lucha nasa

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Este texto pretende buscar los puentes que existen entre la liberación de la madre tierra y la praxis autónoma y libertaria. Precisamente, ese objetivo no lo plantea una motivación académica sino de acción, de seguir caminando para redescubrir el otro mundo que tejen los pueblos al calor de sus luchas. En ese sentido, la mayor parte de estos análisis surgen de procesos de acompañamiento y estudio mano a mano con los brazos que liberan la tierra.

El pensamiento libertario es una forma de dimensionar los fenómenos sociales, políticos, ideológicos, culturales, económicos e incluso biológicos desde una base que se centra en la libertad como motor de la interrelación social, pudiendo incidir en ella bajo esa perspectiva, en contra-vía a la coerción jurídica, cultural, económica, militar y política. Desde su nacimiento, la praxis libertaria vería como objetivo inmediato la abolición de la explotación del ser humano, aunque dicha perspectiva se ha ampliado y profundizado en el correr de los años.

Lo libertario es precisamente el sustrato filosófico y ético que se adentra en las luchas populares por una vida digna, autonomía, democracia directa y libertad colectiva e individual. El término, que aunque tenía amplia trayectoria entre los círculos liberales de Europa occidental, fue acuñado como eufemismo dentro del movimiento anarquista francés de la última década del siglo XIX, a causa de la fuerte represión que se tejía contra el pueblo. Una mirada libertaria hace mención a realizar lecturas sobre las realidad concretas desde una base epistemológica de la libertad, que muchas veces desborda al mismo anarquismo, y en nuestro caso, se identifica con la tradición social del mismo y del pueblo.

Por otro lado, el proceso de liberación de la Madre Tierra, que inicia en diciembre de 2014, es una nueva apuesta estratégica del movimiento indígena en Cauca. A través de la toma de tierras, con campamentos permanentes y el sabotaje a los cultivos de caña de azúcar para  carburante, mientras se siembra alimentos de pan-coger, se plantea un nuevo proyecto de vida comunitario, autogestionario y social que ya no tiene cabida en las regiones montañosas dadas a los indígenas, que ven con preocupación la alta concentración de la propiedad en sus tierras ancestrales (que generalmente son las más ricas y que se encuentran en los planos) y el maltrato que se hace a la Madre Tierra en un proceso de monocultivo de caña para carburante. Actualmente, este proceso de liberación está adelantado en las comunidades indígenas de Munchique, Huellas, Corinto y López Adentro, en 9 fincas diferentes, cubriendo gran parte de los municipios que configuran la región del Norte del Cauca.

Relación entre el pensamiento indianista y el libertario

La relación entre estas dos formas de praxis no es nueva ni se remonta únicamente a colombia. Así, desde la llegada del pensamiento libertario a las tierras americanas (especialmente luego de las grandes migraciones de obreros europeos que se da a finales del siglo XIX), muchos simpatizantes anarquistas empezaron a estudiar las luchas sociales que se dieron en estas tierras desde la época de la conquista. Sobresalen dos teóricos para entonces y con los cuales basta para hacer un marco histórico para este texto: Manuel Gonzáles Prada y Ricardo Flores Magón.

El peruano Manuel Gonzáles Prada fue un intelectual, poeta y anarquista peruano, que mostró, entre otras cosas, especial preocupación por la cuestión india, desde un enfoque político y etnográfico. En su ensayo titulado “Nuestros indios” y realizado en 1904, Gonzáles Prada destruía mitos sobre la raza y el estudio etnográfico. Desde una óptica libertaria, rescata las tesis de rechazo a formas estatales de gobierno desde el anarquismo y su interceptación con la incapacidad de las mismas de dar derechos a los indígenas, que a la larga termina siendo una quimera. Como conclusión del mismo ensayo, Gonzáles Prada advierte que “el indio se redimirá merced a su esfuerzo propio, no por la humanización de sus opresores”, lo que sin riesgo a equivocarnos podría compararse, con no solo la tradición de autogobierno de los pueblos originarios, sino con las prácticas más contemporáneas de autonomía y autogestión en los mismos y que afloran luego de terminada la guerra fría, donde se interceptan con el pensamiento libertario.

De otro lado nos encontramos con Ricardo Flores Magón, periodista y militante anarquista mexicano, figura clave en el desarrollo de la revolución mexicana. Al igual que Gonzáles Prada, Flores Magón tendría una especial sensibilidad por las luchas indígenas que se daban en México, especialmente de los escenarios que jugaron para llevar a la crisis política y social que estallaría en los sucesos revolucionarios de 1910 y 1911, donde las anarquistas ocuparían una posición protagónica en el Norte del país. Se debe mencionar la misma crianza tanto de Ricardo como de sus hermanos, quienes vivieron su infancia en un pueblo indio, pudiendo observar de cerca desde niños las formas comunitarias de gestión y convivencia, muy lejanas a las ideas modernistas y estatales imperantes en las grandes urbes gobernadas por criollos admiradores de los grandes imperios monárquicos de Europa. Ello, acompañado de la metamorfosis que llevó tanto a Ricardo como al Partido Liberal Mexicano (al que pertenecía) al anarquismo, queda reflejado en las posturas que adquiere la corriente libertaria en dicho país. El programa del PLM de 1906 no solo recoge la bandera de restitución de tierras a las etnias despojadas, sino también protección de las mismas por medio del fortalecimiento de la educación, propuesta que guarda distancia del independentismo garantista, que con dificultades simplemente reconocía las tierras pero negaba ejes transversales a los indígenas como el fomento de la cultura y la educación. Conforme maduraba el pensamiento de Flores Magón y la lucha revolucionaria continuaba, este acercaría cada vez más lo libertario al indianismo, sintetizadas muchas de estas tesis en su artículo “El pueblo mexicano es apto para el comunismo”, publicado en el periódico Regeneración en 1911, donde señala 3 elementos claves de la organización socio-política india:

  1. La propiedad común de la tierra y el libre acceso de todos sus habitantes a los recursos naturales,
  2. el trabajo común y el apoyo mutuo entre individualidades y familias, y
  3. el odio a la autoridad y la no necesidad de ella.

En Colombia, se puede rastrear la relación en el mismo florecimiento del movimiento obrero radical en la década de 1920. En específico, las acciones de solidaridad que tejieron grupos anarcosindicalistas durante los años 20 con la lucha que adelantaba Manuel Quintín Lame en el sur-occidente colombiano.

Más contemporáneamente, se puede hablar sobre el trabajo que desarrolló el Proyecto Cultural Alas de Xue en los años 90, especialmente con la búsqueda de un socialismo propio, que manifiesta en grandes aspectos de la vida comunitaria de diferentes comunidades nativas el sentir libertario. En particular, es de observar que más que un proceso de teorización o ideologización, Alas de Xue buscaba encontrar un anarquismo más acorde a las realidades locales, sin llegar a tener una retórica explícitamente libertaria en la totalidad de su trabajo político y académico, como se puede ver en las diferentes investigaciones que adelantaron sobre Manuel Quintín Lame y Juan Tama.

El proyecto comunitario Nasa

Quizás es importante buscar los intersectos entre el pensamiento libertario y el proyecto de vida Nasa en la visión comunitaria del mismo. Así, y rescatando la tradición social y comunalista libertaria, hay un fuerte contraste con la visión liberal y moderna del individuo como ser aislado de la sociedad en su esencia, de un hipócrita libre albedrío y de una entrega pseudo-voluntaria de las libertad individuales a un todopoderoso Estado para obtener seguridad. Los mitos fundacionales sobre los que se erige la sociedad fallida liberal se desmoronan ante proyectos de vida comunitarios, que colocan la colectividad como centro para la potenciación de las oportunidades y deseos individuales. Aunque este tema podría salirse del campo de estudio que se quiere abordar, especialmente porque los proyectos al respecto del pueblo Nasa son casi incontables, es menester concentrarnos en la perspectiva que tienen los indígenas nasa en los lugares donde se está liberando la Madre Tierra.

nasaSe señala históricamente, desde la plataforma de lucha del Consejo Indígena Regional del Cauca, en los puntos 6, 7, 8 y 10, que la ampliación de los resguardos (conseguida en los resguardos mencionados por medio de la liberación directa de tierras) deja de tener sentido si no se adecua a proyectos educativos y sociales que buscan rescatar y defender la lengua e historia propia, la formación de profesores indígenas, el fortalecimiento de la economía propia y la defensa de la familia. Y no hay mejor forma de ilustrar esto que explorar el concepto de minga.

La minga es el trabajo colectivo, es el compartir las necesidades y sus soluciones, es el pensar desde la comunidad las tareas de las familias y los individuos, que incluso desde la cosmovisión y cosmogonía nasa sería imposible explicar en su totalidad con términos occidentales. El antecedente más inmediato del proceso de liberación de la Madre Tierra, aparte del inicio de la ocupación de la hacienda La Emperatriz en Caloto en 2005, es precisamente la minga social y comunitaria de 2008, que no fue otra cosa que una movilización de las comunidades que contó con el apoyo de los movimientos populares del país. Y así, esta demanda y accionar colectivo terminó por trasfigurar en el actual proceso de liberación de la Madre Tierra, cuyo fin y medio están completamente atravesados por el concepto de minga. La recuperación de tierras se hace con una convocatoria a mingas de liberación, donde cada Nasa y su familia ofrecen horas de su trabajo diario una vez a la semana para cortar la caña de azúcar para carburante en las fincas ocupadas, pudiéndose contar los indígenas por cientos y miles. Luego, esta es precedida por mingas de cultivo, donde sobre los vestigios de la caña se armoniza la tierra y se procede a cultivar maíz, frijol, ahuyama, café y otros alimentos necesarios para el pan-coger de las comunidades. Y en este vaivén, es necesaria la participación de la comunidad, que es la directa protagonista del proceso. Es la masividad de la minga la que ha permitido que el proceso de liberación perdure en el tiempo y haya podido converger con otras coyunturas locales, desafiando los diferentes actores armados y menoscabar, así sea por poco, la fuerte represión estatal y para-estatal.

Las proyecciones territoriales y políticas apuntan a, tras la liberación de las tierras, convocar mingas de construcción de viviendas, escuelas, centros rituales, lugares deportivos y empresas comunitarias, que se vienen gestando de a pocos en los actuales resguardos. Sobresale, por ejemplo, las mingas de educación y comunicaciones convocadas en los últimos años, donde diferentes sectores sociales del país han estado presentes en los grandes eventos de la comunidad Nasa, con un fuerte espíritu colectivo de trabajo.

La autonomía y la identidad comunitaria

Sin embargo, incluso el trabajo colectivo en Minga puede ser insuficiente para mirar el proceso de liberación de la Madre Tierra desde una óptica libertaria, siendo preciso agregar el elemento clave que puede dimensionar la capacidad propia de la comunidad sobre sus destinos: la autonomía. Esta, entendida a groso modo como la capacidad que tiene un grupo social para ejercer el poder sobre los asuntos que le tocan directamente en una relación de armonía y democracia directa, no es nada más que una simple bandera que se ha tenido que enfrentar a mil demonios. Así, ante un mundo cada más globalizado (y por lo mismo, gobernado por agentes unilaterales), unas leyes nacionales cada vez más socavadas por las agendas del libre comercio imperial y la avanzada de la acumulación por exterminio total, la autonomía ha pasado de ser un principio político a una forma de resistencia en sí misma. En concreto, cuando la comunidad Nasa construye su propio gobierno se está enfrentando al capitalismo mundial, que no por nada tiene sus ojos puestos sobre las ricas tierras de la cuenca alta del río Cauca.

Es difícil pensar que los Nasa se identifiquen con una patria artificial, que les ha negado su historia y es heredera de la tradición esclavista, por lo cual, han construido sus propios gobiernos a partir del exilio y la esclavitud de la conquista. Esta autonomía se ve materializada en las asambleas, no sobrando mencionar que toda minga una vez finalizada es precedida de una pequeña reunión de la comunidad que participó. Las asambleas son, entonces, la mayor expresión de organización y decisión de los indígenas: es allí donde se mandata, desde abajo, con la puesta en práctica de una democracia participativa, deliberativa y directa, eligiendo las personas encargadas de llevar adelante las tareas administrativas (conocidas como autoridades), que sin embargo, siguen estando bajo el control político y cultural de la asamblea y la opinión de los guías espirituales, conocidos como mayores. Por supuesto, esto no hace escapar a algunos cabildos de las lógicas de corrupción y clientelismo, sobre todo donde la construcción de estos se ha dado bajo la batuta de los tratados coloniales firmados desde España o con el beneplácito de elites locales alineadas con la derecha terrateniente, quienes a la larga prácticamente niegan el gobierno tradicional. Sin embargo, es imposible no ver que en el trascurso de la misma lucha por liberar la Madre Tierra se ha logrado democratizar cada vez más espacios asamblearios, hecho por lo demás de admirar en un país con tan altos índices de corrupción, sin mencionar que el Cauca sea uno de los departamentos que más ha sufrido las consecuencias de la guerra entre las insurgencias y el Estado colombiano, donde las elites locales se han fortalecido sobre discursos racistas y conservadores.

Mantener dichas prácticas de autonomía, que por supuesto desbordan el limitado campo de la gestión pública soberana y tocan los más variados aspectos culturales, comunicacionales, educativos, de resguardo de la tranquilidad e incluso económicos, es un avance innegable que rápidamente se puede poner en contraste con las apuestas libertarias de autogestión y autogobierno, que ponen fuerte énfasis a la construcción comunal de las asambleas que operativizan las necesidades multidimensionales. No se puede olvidar aquí que la visión del nasa como sujeto escapa de la estrecha perspectiva del trabajador, visión relacionada con los círculos anarcosindicalistas clásicos y que ha sido rebatido a la luz de nuevos viejos movimientos sociales contemporáneos, por lo cual, la autonomía a su vez va más allá de la economía autogestionada y rescata al sujeto social como un individuo cultural, étnico y con variadas perspectivas. Lo anterior, de hecho, ha logrado que actores como las mujeres y los jóvenes, históricamente expulsados de la vida política de las comunidades, vayan ganado de a pocos pero con firmeza mayor cabida en los gobiernos tradicionales nasa, especialmente en los procesos de liberación de la madre tierra.

Las múltiples caras de la autonomía

Acción directa, reforma agraria por el hecho:

Uno de estos rostros, y que ya se ha mencionado, es la liberación de la tierra como paso indispensable para realizar con éxito el proyecto comunitario nasa. De igual manera, se anotaba que este proceso en su mismo procedimiento toca las esferas de la praxis libertaria: esta toma, aunque con todos y sus argumentos jurídicos formales que puede ayudar a facilitar los objetivos, es la puesta en práctica de la acción directa. Voltairine de Cleyre, anarquista estadounidense, explica que “Cada persona que alguna vez haya planeado hacer alguna cosa, y fue y la hizo, o que haya presentado un plan a los demás y ganado su cooperación para hacerla con ellos, sin tener que dirigirse a autoridades exteriores a pedirles que por favor la hicieran por ellos, ha sido practicante de la acción directa” [6]. En ese sentido, como un ejercicio que combina una tradición de lucha acumulada por siglos y del mismo arrinconamiento al que ha llevado el gobierno a los nasa, la liberación de la Madre Tierra no es una exigencia, no es una petición, no es una negociación; es una acción, es un hecho.

Por supuesto que en el trascurso de la liberación, la entrega de tierras por vía judicial se vuelve una exigencia a pedir al gobierno de forma táctica, pero quedarse ahí sería negar la cosmovisión nasa. Por ello los cultivos, las construcciones, las mingas, la cocina, la educación, etc, se lleva a cabo sobre tierras que nominalmente no son suyas por ahora, pero lo han sido siempre por derecho ancestral. Así, estamos ante una reforma agraria directa y por el hecho: la repartición de tierra se hace al ritmo en que se liberen tierras, sobre ella se práctica otra forma de relacionarse entre comunidad y madre tierra más allá de los tribunales que subordinan la realidad a la formalidad y a la acción burocrática e indirecta.

Pedagogía libertaria, educación propia:

De otro lado, la educación propia nasa (como ha sido definido el proyecto pedagógico nativo) tiene bastantes puntos en común con las apuestas históricas de la pedagogía libertaria. De un lado, la artificialidad pedagógica que busca estandarizar, controlar y vigilar la enseñanza es reemplazada por una educación abierta y que, de nuevo, es definida por las asambleas y dinamizada por los tejidos de educación, siendo responsabilidad de toda la comunidad. Incluso, la mayor parte de enseñanzas propias sobre las plantas, la tradiciones o la geografía no la realizan como tal los educadores, sino miembros de la comunidad (especialmente mayores, los guías espirituales nasa), por fuera del aula de clases y en contacto directo con el resguardo.

Esto hace que los proyectos educativos nazcan de las mismas comunidades y no sean imposiciones exteriores, sin negar que esto puede converger por necesidades coyunturales con ciertos parámetros del Ministerio de Educación Nacional. Sin embargo, es de acotar dos diferencias notables entre ambos campos: la falta de cuestionamiento de la jerarquía que conserva el educador frente al educando, y el amplio campo del estudio de la lengua y la cultura propia que aún no ha abordado la pedagogía libertaria, por lo menos con tanta profundidad, por la misma falta de sincretización territorial en proyectos étnicos como este.

Ecologismo social, defensa del territorio:

Dentro de las múltiples trincheras libertarias de lucha que se han logrado ampliar o crear en las últimas décadas sobresale el ecologismo social, teoría del norteamericano Murray Bookchin que, desafiando el economicismo permeado en gran parte de la tradición libertaria clásica, coloca a la contradicción ambiental del capitalismo como nodo de resistencia. Y es así, porque es precisamente el tratamiento ecológico el que define, a la larga, los medios de producción y reproducción del gran capital, como se puede ilustrar en las tesis de Bookchin. La defensa del sistema vivo del medio ambiente es sin lugar a dudas uno de los factores que han caracterizado a los pueblos originarios en Colombia. Los nasa, por ejemplo, se han ganado la fama de cuidadores de la tierra, los nacimientos de agua, los hábitat y el equilibro natural perturbado por la avaricia capitalista.

En ese sentido, no es muy difícil entretejer puentes entre la perspectiva ambiental de los nasa y el ecologismo social, especialmente al centrar las luchas indígenas en la defensa de la madre tierra, tal vez algo diferente a otros actores agrarios en Colombia que se han visto empujados a negociar la explotación minero-energética en sus territorios aceptando parámetros impuestos unilateralmente.

Defensa propia, protección del territorio y la comunidad:

En línea con lo anterior, la perspectiva de territorio es contundente dentro del sentir nasa. Para ello, una de las herramientas que se han configurado son los Kiwe Thegnas (Cuidadores del Territorio) o At’púcxnas (Mano derecha de las autoridades), conocidos mejor como Guardia Indígena, que además de proteger la madre tierra ante las arremetidas que pretenden menoscabarla, se encargan de garantizar la tranquilidad comunitaria. Su papel excede lo que se podría pensar para una policía comunitaria o un grupo de vigilantes: son los encargados de velar por el respeto hacia la comunidad y los acuerdos que ella teje. La guardia indígena son un grupo descentralizado, no militarista y cuya única autoridad es la que emana de la comunidad que elige las personas que estarán en los cargos que coordinan su actividad.

Sin poder hablar directamente de horizontalidad o un mecanismo democrático directo (dado que la guardia indígena posee poco margen de acción más allá del delegado por las comunidades), la filosofía de la defensa social y del territorio propia se entreteje con la rica historia libertaria, donde expresiones similares como las revoluciones de Ucrania, España o Corea se dieron; incluso, la experiencia de la guardia indígena puede encontrar grandes similitudes en su cosmovisión (y no tanto con la parte técnica, donde por razones coyunturales experiencias de otros países han tenido que empuñar las armas) con experiencias actuales como las Unidades de Protección en los territorios kurdos o el Ejército Zapatista de Liberación Nacional en México, que innegablemente han alimentado las lecturas y prácticas libertarias actuales. La guardia indígena ha tenido un papel central en la liberación de la madre tierra y las movilizaciones sociales más recientes, no en vano casi todos los muertos que han quedado sobre la vía panamericana y los cañaduzales portaron el bastón de mando de kiwe thegna.

Justicia no punitiva, justicia propia:

De otro lado, el debate sobre justicia comunitaria y no punitiva, aunque tratado adentro del campo libertario, aun presenta poca solidez práctica y más bien se ha resuelto al calor de los hechos. Mirar el proceso nasa en este sentido, como ya se ha apuntado, no puede limitarse a la liberación de tierras, sino a toda la dimensión social que le rodea. La justicia nasa, al igual que los demás campos mencionados aquí, está administrada por las asambleas y se operativiza en las autoridades. Pero ha logrado extenderse más allá e incluso se ha reflexionado sobre muchos modelos carcelarios traídos desde occidente: la mayor parte de delitos leves que en nuestras ciudades serían pagados con meses o añosde cárcel, son reemplazados por trabajo comunitario durante las actividades que los nasa celebren, tales como las mismas asambleas.

Este modelo no punitivo se basa en la premisa de que el nasa que ha cometido un delito le ha fallado a su comunidad y a su cosmovisión, por lo cual debe compensarlo al mismo tiempo que se armoniza con sus pares. La mayor parte de castigados pueden dormir en sus casas, visitar a sus familias y su “castigo” se centra en gran parte en el trabajo de la tierra, si bien aún queda en el debate el uso en casos más graves de calabozos o del encarcelamiento en un patio especial en Popayán, administrado por el INPEC.

Internacionalismo, la liberación de la Madre Tierra:

Antes de extenderse más, es preciso cerrar esta parte dimensionando que al igual que el anarquismo no es nada más que una propuesta para los individuos y los pueblos de como pensar y hacer las cosas –y no como nombrarlas-, el proyecto nasa no se agota en su nación étnica sino que es también una propuesta de país y mundo, que denuncia la muerte sentenciada de la madre tierra. Aunque no existe un consenso ni está perfeccionado el llamado, la idea de extender la minga y la liberación por toda Colombia y el mundo es una idea que toca aspectos cercanos al anarquismo y todas las luchas que, más cerca o más lejos, han palpado de las tesis, experiencias y visiones libertarias e internacionalistas.

Algunas distancias:

Para finalizar, quedaría señalar algunas diferencias que se hace menester precisar. De un lado, una importante parte del movimiento indígena del norte y occidente del Cauca ha colocado parte de sus esfuerzos en el desarrollo de procesos político-electorales, donde incluso han ejercido cargos ejecutivos como Alcaldías. Si bien esto es difícil de señalar como un error con una primera mirada y sería atrevido con la experiencia de lucha nasa, la praxis libertaria ha estado siempre fuera de las disputas electorales que se han dado, salvo contadas excepciones que se dan para contextos pre-revolucionarios.

De manera similar, y aunque ya se ha mencionado, el papel de la mujer como sujeto político y social ha aumentado paralelo al proceso de liberación de la madre tierra, pero aun falta bastante camino para hablar de una verdadera emancipación femenina. El patriarcado es trasversal todavía en muchos compañeros liberadores de la madre tierra y autoridades indígenas, pero es aun más fuerte el esfuerzo de las mujeres nasa y la conciencia que se ha extendido en medio del proceso, materializada en nuevos tejidos sobre asuntos propios de la mujer, la sexualidad suya y los asuntos de salud pública que le afectan.

De otro lado, aunque la organización se configura como democrática, la mayor parte de los esfuerzos administrativos se quedan en una excesiva burocracia que facilita la aparición de polémicas relacionadas con corrupción, e incluso, con las distancias culturales y socio-económicas que se dan entre las autoridades y las comunidades de base, caso que no se da con igual intención en todos los resguardos.

¿Y de aquí para allá?

El reto queda en poder generar un diálogo cada vez más abierto, sincero y desprendiéndose de los dogmas que atascan, entender que lo libertario es solo un aire que busca permear en los diferentes lugares donde se encuentra, sin dominar las experiencias y miradas sino brindarles una mano. En este proceso es que la solidaridad se vuelve un arma, es donde se hace urgente profundizar cada vez más el autogobierno, la defensa del territorio y el cierre al mecanismo de la represión. Esa solidaridad habla más que mil palabras y mil imágenes, habla desde los hechos. Estos puentes solo se tejen desde ahí: desde la solidaridad efectiva, y solo a través de ella, se puede hacer un diálogo que tenga algún sentido. No es de extrañar, que hoy por hoy, existen diferentes espacios de apoyo y solidaridad con el Norte del Cauca donde las libertarias hacemos fuerte presencia, enviando lo que sea necesario y denunciando en los barrios y universidades las arremetidas de la fuerza pública y elementos paramilitares contra la liberación de la madre tierra.

nasa2Sin embargo, se hace preciso mencionar también la muchas veces falta de compromiso completo, primero, por una suerte de turismo revolucionario que más daño le hace a las comunidades de base que se sienten como objetos de estudio, y segundo, por una excesiva ideologización de la lucha nasa, que nunca ha pretendido ni permitido que se le atañan etiquetas, ni partidistas ni electorales.

De ahí que se hace preciso poner miras sobre la autonomía, principio que como se dijo, es ahora resistencia frente a modelos de mundo cada vez más hipócritas, burocráticos y unilaterales. Debemos propender por redescubrir un autonomismo que sea clave para los procesos rurales y urbanos, que sea clave para generar autogobiernos democráticos y asamblearios en barrios, veredas y resguardos, que pueda dotar de herramientas al pueblo para su liberación y con ella, la de la madre tierra.

Para ello, es importante también que en la casa libertaria permee un aire con aroma a indígena, a campesino, a afro, a barrio… en fin, a pueblo. Esta casa, que durante tantas décadas hemos mantenido cerrada para poder convivir solo quienes la habitamos, debe abrir sus puertas y ventanas de par en par. Ya lo señalaba Augusto Tihuasusa, indígena muisca y libertario que ya no nos acompaña hoy: “el gran problema de pretender “anarquizar” el indianismo es que no dejamos indianizar el anarquismo”.  Parafraseándolo hoy, diríamos: “el problema de buscar lo libertario en el pueblo, es que nos cerramos a buscar al pueblo, con todas y sus contradicciones, en lo libertario”.

Extraído de:

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RECUPEREMOS DERECHOS Y LIBERTADES: 1º DE MAYO .-

Trabajó durante muchos años para el Grupo Rockefeller desde la planta de la Gillette de Sevilla. Lo intentó también como taxista durante cinco años, de cuatro a seis de la madrugada. Hasta que el médico le dio a elegir entre el taxi o su riñón. Vivió cómo eran los sindicatos en dictadura y cómo evolucionaron hacia la democracia. Estuvo en Comisiones Obreras, la CNT y, después de “todas las purgas”, terminó en la CGT, donde coordina ahora el Grupo de Trabajo Recuperando la Memoria Histórica y Social de Andalucía. A Cecilio Gordillo hay poca gente que no lo conozca y menos aún que no digan que es incansable. “Yo llevaba un pañuelo rojo grande siempre. Y me decía un hombre: ‘Cecilio, ay que ver el por culo que das con el pañuelo rojo. Con 16 años, en la JOC, le llevaba las notitas bajo cuerda al cura [Eduardo Chinarro, el que fuera responsable del la sección Laboral de El Correo de Andalucía]”, cuenta. Uno de los primeros libros que editó en su nueva etapa al frente del grupo de memoria, estaba dedicado al convenio colectivo de la construcción: “Ese donde se firmó una jornada laboral de 36 horas. Los tres autores, Antonio Miguel Bernal, Manuel Ramón Alarcón y José Luis Gutiérrez, analizan lo que fue aquel convenio en aquel momento y la gente, cuando lo conoció, no se lo creía. Aquello fue una clase práctica de qué coño es el sindicalismo. La guerra civil estalló estando Madrid en huelga por ese convenio. Y eso no lo saben los currelas”.

¿Habría que cambiar el sistema de representación?

Por supuesto. A los sindicatos se les “regala” una representación por decreto ley basada en los resultados las elecciones sindicales a niveles de CCAA y nacional que otorga el título de “más representativo”. Pero es que los jornaleros, por ejemplo, no tienen representación sindical directa, elegidos por ellos. No hay elecciones sindicales entre los jornaleros, entre los pensionistas… ¿Quién los representa? Tú puedes tener miles de afiliados en el campo, pero como no se hacen elecciones tú no negocias el convenio colectivo del campo, sino el sindicato con mayor representatividad. Y hay un gran desconocimiento de todo esto. Hubo un intento de pagar una cuota especial por negociación. Había que suscribir casi individualmente el convenio para que te quitaran la cuota y nos la quitaran también a nosotros, los afiliados de otras organizaciones. Aquello se paró, pero lo intentaron en vez de convencer para conseguir afiliación.

lucy-parsons-3-295x300¿Cómo debería ser el sistema de financiación?

Como se vive de la transferencia económica del Estado, para qué quiero el dinero de los afiliados. Eso hace que no se valore de donde viene. La mayoría del dinero que el Estado da a los sindicatos no es de subvenciones, es la cuota que corresponde por delegado sindical elegido en las elecciones. En cada negociación hay dinero de por medio, en el caso de la Administración esta paga con liberaciones… Se compran voluntades. Yo era de las Comisiones Obreras del metal (Comisión de los 100 durante la clandestinidad). Cuando se convierten en CCOO no aceptan mi afiliación y me meto en la CNT. El pago de las primeras elecciones fue el patrimonio sindical, respaldo institucional y quien no se presentara a las elecciones quedaba sin respaldo, sin garantías y, por lo tanto, despedido. Esa fue la primera purga. Luego vino otra con las reconversiones industriales. Había que despedir a sindicalistas si se quería hacer. Nos mandan a las cloacas. Mucha gente termina muy mal, de psiquiatra, de irse al monte. Incluso años más tarde las políticas de exclusión siguieron. A nosotros vinieron trabajadores de la fábrica de uranio en Andújar (Jaén) diciendo que no sabían por qué sus compañeros se estaban muriendo de cáncer. Nos entrevistamos con la entonces Agencia del Medio Ambiente, vamos al Parlamento… ¿Y qué pasó? Que les dijeron que tenían que afiliarse a UGT y romper cualquier relación con la CNT o la CGT. Era una práctica habitual cuando tenía que ver con asuntos delicados. el amianto, los vertederos industriales (Nerva), contrabando de gasóleo…

¿Qué hay que resolver de manera más urgente?

Se está perdiendo hasta el término clase obrera. Lo tiene más claro la alta burguesía. Nosotros no decimos ya la clase burguesa. Se pierden conceptos porque interesa. Los sindicatos tienen que cortar amarras con la Administración porque es contaminante y deriva en corrupción. Si te das cuenta, funcionamos como si fuésemos parte de la Administración en cuestiones tan simples como ‘ese día no trabajamos porque no trabaja la Administración’ o ‘nos vamos a las dos en los días de Semana Santa como la Administración’…

Extraído de:
http://www.lamarea.com/2017/04/30/cecilio-gordillo-sindicatos-no-pueden-estar-solo-para-subir-tres-pesetas-sueldo-sino-meterse-camisa-once-varas/

ATENEO LIBERTARIO LA IDEA

RECUPEREMOS DERECHOS Y LIBERTADES.- 1º  DE MAYO

MANIFESTACION  12 H.  PLZ. LEGAZPI- ATOCHA. MADRID.-

La CGT llama este 1 de Mayo a todas las personas, organizaciones y colectivos sociales, a las personas migrantes, a las pensionistas, a las estudiantes, a las mujeres, a las desahuciadas de sus casas y de sus empleos, a las represaliadas por luchar, a la clase trabajadora en general, a Manifestarse desde la dignidad de clase para ejercer el derecho a la protesta que pretenden eliminar, a través de Sentencias condenatorias para quienes luchan y Sentencias del máximo tribunal español (el Tribunal Supremo), que legalizan el esquirolaje empresarial cuando las personas trabajadoras convocan Huelgas para defenderse de las agresiones empresariales.

Os esperamos el PRIMERO de MAYO en la plaza de Legazpi para hacer oír nuestras voces a partir de las 12h, y después en la plaza frente al Museo Reina Sofía, para Bailar juntas nuestra…

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LA REVOLUCIÓN: SU SIGNIFICADO Y SU MITO (I)

luce-fabbri.jpgLuce Fabbri

Los que ya alcanzamos a vivir medio siglo hemos presenciado de cerca o de lejos (y esta variable distancia no tiene nada de geográfico), unas cuantas revoluciones: la rusa, la alemana, la de Baviera, la primera revolución húngara, toda una cadena de revoluciones nacionales anticolonialistas, las autodefinidas revoluciones fascista y nacionalsocialista, la revolución española (llamada asi tanto por los franquistas como por los republicanos), y la resistencia paneuropea antinazi cuyo potencial revolucionario fue sofocado por la burocratización de la victoria militar y de los partidos que de ella nacieron o renacieron. Luego, Roznan, el movimiento de Berlín, la segunda revolución húngara, las agitaciones antifranquistas en y, tanto aparte, las revoluciones de América latina, a las que el elemento militar, el problema indígena y las repercusiones en el campo social dan un peculiar colorido. Estas últimas, por ser más indiferencias y primarias, abarcan a la vez la mal llamada extrema derecha y la mal llamada extrema izquierda, que a veces llegan a confundirse.

La última revolución, que ha reactualizado todas estas experiencias recientes, echando leña al fuego de los entusiasmos embotados y volviendo a despertar, cada vez más inquietas, las dudas, es la de Cuba, hacia la cual toda América latina, mejor dicho, toda aquella parte de la humanidad que no está conforme, ni resignada, mira con preocupada esperanza.

Ahora bien, me pregunto y pregunto a los demás: ¿Vale la pena intentar un deslinde en esta lista, situar -a modo de un particularísimo juicio final- de un lado las revoluciones revolucionarias y del otro las ”revoluciones” entre comillas, las “revoluciones” reaccionarias? Desde nuestro punto de vista se podría hacer, aunque no sería muy fácil, porque, como se sabe y se ha dicho mucho, la revolución nunca es pura, puesto que la pureza es enemiga de la acción y por lo tanto hay que tolerarle a ésta última muchas cosas que no se ajustan a los principios que intenta llevar a la práctica.

Se puede hacer, pero hay que empezar por definir los términos. De otro modo lo que dijéramos de la revolución servirá sólo para nosotros y las palabras son un medio de comunicación destinado a hacernos entender con los demás. “Nuestra revolución” la conocemos o creemos conoceria: para nosotros, la revoíución libertaria es la ruptura o la tranformación en el sentido de la máxima elasticidad de los moldes de la sociedad actual, moldes que -con términos que no han crecido en proporción a su significado- llamamos capitalismo y Estado, y que son por otra parte anacrónicos en su rigidez estructural frente a la polémica del hombre de hoy y -desde un principio- inadecuados y arbitrariamente constrictivos frente a las posibilidades y las exigencias colectivas e individuales del hombre de siempre. Romper o modificar profundamente los moldes e impedir que se formen otros tanto o más coactivos que los destruidos, dejar que las energías liberadas se den desde adentro, las estructuras que les son naturalmente apropiadas, substituir la subordinación coactiva por una coordinación orgánica y eventualmente planificada sobre la base de pactos revisables y delegaciones revocables, en la que la responsabilidad de cada uno sea en lo posible la garantía de la vida de todos: tal es el problema de la revolución libertaria. Pero, programa no es aún definición, pues para ésta, cuando de revolución se trata, se necesita la enunciación de los métodos, aunque alguien podría objetar que revolución, a secas, es un método y ios objetivos contendrán el programa.

Y aquí se nos plantea un problema muy grave, aun para los que no estén dispuestos a tomarse en serio los vocabularios: cada una de las tendencias político-sociales que se agitan en nuestro derredor con excepción de las conservadoras reducidas hoy a su mínima expresión, tiene su propio uso dei término revolución y en torno a él trata de aglutinar núcieos distintos, para luego formar alud con la sola energía de esta palabra seductora. Revolución es hoy, y en el fondo ha sido siempre, una palabra mágica.

Cassirer, en su libro “El mito del Estado”, realiza un agudo análisis del uso mágico del lenguaje, completamente distinto de su uso semántico, y le atribuye a esta duplicidad un carácter permanente, empezando por el lenguaje que emplea el brujo en las tribus de los pueblos primitivos.

Las palabras representan, mediante conjuntos de sonidos (traducidos en signos en el lenguaje escrito), objetos, hechos, ideas, según un orden que, respondiendo a la estructura de la mente humana y de su cultura sedimentada en los siglos hace de ellas el campo de comunicación y de comunión entre los hombres. En este terreno, cada palabra tiene su significado, que incluye la herencia viva de su historia pasada y los gérmenes de futuros matices. Los significados de las palabras son estudiados por la semántica, las variaciones de las palabras, según número, género, etc. por la morfología y sus vínculos recíprocos en el discurso de la sintaxis: todo esto es normal, “‘científico”, racional. Pero es indudable que -por ejemplo- el DU CE, DU CE, silabeado y coreado en Italia por muchedumbres regimentadas por obra del fascismo, había perdido todo carácter racional para adquirir la sugestión primaria del rito, de la fórmula mágica.

Es obvio que las religiones constituidas y organizadas han sido el principal caldo de cultivo en que se ha conservado y ha proliferado esta función mítica de las palabras, que es, en sí misma, una función política. Hay aquí dos trabajos posibles y necesarios que tarde o temprano habría que emprender;

  1. el estudio del influjo de las luchas políticas en la historia de los distintos idiomas, dando especial importancia a los cambios semánticos provocados conscientemente, casi diría estratégicamente, para emplear la ambigüedad o el nuevo significado como armas en esas mismas luchas, lo que da origen al Influjo inverso, de la lengua sobre la historia;
  2. el estudio del carácter político de la magia, que estamos acostumbrados a considerar especialmente desde un punto de vista religioso o artístico.

El tema encarado aquí es otro, aunque está en profunda relación con lo dos mencionados. Es otro porque se refiere a ías relaciones entre este ambiguo concepto de revolución y el valor a nosotros más nos interesa, que es la libertad, entre este ambiguo concepto de revolución y el valor que a todos los seres les interesa, que es la vida.

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Crònica en roig i negre

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Todo proyecto de recuperación de la memoria sobre los años de la Transición en España ha de ser bienvenido, especialmente cuando en dichos proyectos se intenta mostrar la otra transición, la cruz de la narración oficial de la historia. Crònica en roig i negre es uno de estos proyectos y su autor elige como tema central la aventura de la revista barcelonesa Ajoblanco. El reportaje es rico en imágenes y entrevistas, apoyándose en documentos de época y testimonios de algunos de los principales protagonistas. La revista Ajoblanco se editó en dos épocas, primera 1974 a 1980 y segunda 1987 a 1999, pero teniendo en cuenta el título del documental, podría decirse que éste concede una mayor dimensión a la primera época, sin embargo más breve, cuando Ajoblanco era una publicación enmarcada en el contexto del renacimiento libertario y contracultural catalán de los años setenta.

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Cuando en 1974 fundaron la revista “Ajoblanco“, sus creadores querían huir de todo tipos de autoritarismo. Identificados con los ideales libertarios, sin proponérselo, pusieron de acuerdo a ¡los franquistas y… al Partido Comunista! Aquellos jóvenes eran una clara amenaza para el sistema: se inspiraban en modelos diferentes, como la nueva izquierda californiana y, además, eran unos frívolos que hablaban de ecología o urbanismo humanista.

ajo1El primer Ajoblanco era, como Pepe Ribas, su principal animador, lo ha calificado alguna vez, una “revista-movimiento”. Desde su primera aparición en 1974, influido por la contracultura norteamericana, se fue abriendo paso hacia una filosofía anarquista que impregnaba la época. El segundo Ajoblanco fue más bien una revista cultural de izquierda, con entrevistas y reportajes de fondo, que combinaba seriedad y frivolidad, crítica y espíritu de modernidad. Es verdad que muchos, desde un punto de vista profesional y periodístico, incluso gráfico, preferirán la segunda época de la revista. Pero no hay duda de que políticamente los años setenta fueron una época mucho más apasionante y es inevitable que los que no vivimos aquellos años nos sintamos más atraídos por el primer Ajoblanco, que fue el catalizador de tantas energías y esperanzas. Tal vez sea también el caso del realizador del documental.

ajo2El documental “Ajoblanco, crónica en rojo y negro” pretende hablar de uno de los periodos más apasionantes de la historia moderna de este país: la Transición y el posterior chasco que sintieron aquellos que apostaban por su transformación radical. Y a la vez, hacer un retrato de las convulsiones que se vivieron en las disciplinas más variadas: política (comunistas versus anarquistas), cultura (historiografía oficial versus contracultura) o social (lucha obrera clásica versus nuevos modelos productivos y ecológicos). “Ajoblanco” estuvo y en todas partes afloraron las numerosas contradicciones de querer mantener su independencia y al mismo tiempo transformar el sistema.

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LA TRAGEDIA DE LA EMANCIPACIÓN DE LA MUJER por Emma Goldman

emmaComenzaré admitiendo lo siguiente: sin tener en cuenta las teorías políticas y económicas que tratan de las diferencias fundamentales entre las varias agrupaciones humanas; sin miramiento alguno para las distinciones de raza o de clase, sin parar mientes en la artificial línea divisoria entre los derechos del hombre y de la mujer, sostengo que puede haber un punto en cuya diferenciación misma se ha de coincidir, encontrarse y unirse en perfecto acuerdo.

Con esto no quiero proponer un pacto de paz. El general antagonismo social que se posesionó de la vida contemporánea, originado, por fuerzas de opuestos y contradictorios intereses, ha de derrumbarse cuando la reorganización de la vida societaria, al basarse sobre principios económicos justicieros, sea un hecho y una realidad.

La paz y la armonía entre ambos sexos y entre los individuos, no ha de depender necesariamente de la igualdad superficial de los seres, ni tampoco traerá la eliminación de los rasgos y de las peculiaridades de cada individuo. El problema planteado actualmente, pudiendo ser resuelto en un futuro cercano, consiste en preciarse de ser uno mismo, dentro de la comunión de la masa de otros seres y de sentir hondamente esa unión con los demás, sin avenirse por ello a perder las características más salientes de sí mismo. Esto me parece a mí que deberá ser la base en que descansa la masa y el individuo, el verdadero demócrata y el verdadero individualista, o donde el hombre y la mujer han de poderse encontrar sin antagonismo alguno. El lema no será: perdonaos unos a otros, sino: comprendeos unos a otros. La sentencia de Mme. Stael citada frecuentemente: Comprenderlo todo es perdonarlo todo, nunca me fue simpática; huele un poco a sacristía; la idea de perdonar a otro ser demuestra una superioridad farisaica.
Comprenderse mutuamente es para mí suficiente. Admitida en parte esta premisa, ella presenta el aspecto fundamental de mi punto de vista acerca de la emancipación de la mujer y de la entera repercusión en todas las de su sexo.

Su completa emancipación hará de ella un ser humano, en el verdadero sentido. Todas sus fibras más íntimas ansían llegar a la máxima expresión del juego interno de todo su ser, y barrido todo artificial convencionalismo, tendiendo a la más completa libertad, ella irá luego borrando los rezagos de centenares de años de sumisión y de esclavitud.

Este fue el motivo principal y el que originó y guió el movimiento de la emancipación de la mujer. Más los resultados hasta ahora obtenidos, la aislaron despojándola de la fuente primaveral de los sentidos y cuya dicha es esencial para ella. La tendencia emancipadora, afectándole sólo en su parte externa, la convirtió en una criatura artificial, que tiene mucho parecido con los productos de la jardinería francesa con sus jeroglíficos y geometrías en forma de pirámide, de conos, de redondeles, de cubos, etc.; cualquier cosa, menos esas formas sumergidas por cualidades interiores. En la llamada vida intelectual, son numerosas esas plantas artificiales en el sexo femenino.

¡Libertad e igualdad para las mujeres! Cuántas esperanzas y cuántas ilusiones despertaron en el seno de ellas, cuando por primera vez estas palabras fueron lanzadas por los más valerosos y nobles espíritus de estos tiempos. Un sol, en todo el esplendor de su gloria emergía para iluminar un nuevo mundo; ese mundo, donde las mujeres se hallaban libres para dirigir sus propios destinos; un ideal que fue merecedor por cierto de mucho entusiasmo, de valor y perseverancia, y de incesantes esfuerzos por parte de un ejército de mujeres, que combatieron todo lo posible contra la ignorancia y los prejuicios.

Mi esperanza también iba hacia esa finalidad, pero opino que la emancipación como es interpretada y aplicada actualmente, fracasó en su cometido fundamental. Ahora la mujer se ve en la necesidad de emanciparse del movimiento emancipacionista si desea hallarse verdaderamente libre. Puede esto parecer paradójico, sin embargo es la pura verdad.

¿Qué consiguió ella, al ser emancipada? Libertad de sufragio, de votar. ¿Logró depurar nuestra vida política, como algunos de sus más ardientes defensores predecían? No, por cierto. De paso hay que advertir, ya llegó la hora de que la gente sensata no hable más de corruptelas políticas en tono campanudo. La corrupción en la política nada tiene que ver con la moral o las morales, ya provenga de las mismas personalidades políticas.

Sus causas proceden de un punto solo. La política es el reflejo del mundo industrial, cuya máxima es: bendito sea el que más toma y menos da; compra lo más barato y vende lo más caro posible, la mancha en una mano, lava la otra. No hay esperanza alguna de que la mujer, aun con la libertad de votar, purifique la política.

El movimiento de emancipación trajo la nivelación económica entre la mujer y el hombre; pero como su educación física en el pasado y en el presente no le suministró la necesaria fuerza para competir con el hombre, a menudo se ve obligada a un desgaste de energías enormes, a poner en máxima tensión su vitalidad, sus nervios a fin de ser evaluada en el mercado de la mano de obra. Raras son las que tienen éxito, ya que las mujeres profesoras, médicas, abogadas, arquitectos e ingenieros, no merecen la misma confianza que sus colegas los hombres, y tampoco la remuneración para ellas es paritaria. Y las que alcanzan a distinguirse en sus profesiones, lo hacen siempre a expensas de la salud de sus organismos. La gran masa de muchachas y mujeres trabajadoras, ¿qué independencia habrían ganado al cambiar la estrechez y la falta de libertad del hogar, por la carencia total de libertad de la fábrica, de la cofitería, de las tiendas o de las oficinas? Además está el peso con el que cargarán muchas mujeres al tener que cuidar el hogar doméstico, el dulce hogar, donde solo hallarán frío, desorden, aridez, después de una extenuante jornada de trabajo. ¡Gloriosa independencia esta! No hay pues que asombrarse que centenares de muchachas acepten la primer oferta de matrimonio, enfermas, fatigadas de su independencia, detrás del mostrador, o detrás de la máquina de coser o escribir. Se hallan tan dispuestas a casarse como sus compañeras de la clase media, quienes ansían substraerse de la tutela paternal.

8 DE MARZO DÍA DE LA MUJER TRABAJADORAEsa sediciente independencia, con la cual apenas se gana para vivir, no es muy atrayente, ni es un ideal; al cual no se puede esperar que se le sacrifiquen todas las cosas. La tan ponderada independencia no es después de todo más que un lento proceso para embotar, atrofiar la naturaleza de la mujer en sus instintos amorosos y maternales.

Sin embargo la posición de la muchacha obrera es más natural y humana que la de su hermana de las profesiones liberales, quien al parecer es más afortunada, profesoras, médicas, abogadas, ingenieras, las que deberán asumir una apariencia de más dignidad, de decencia en el vestir, mientras que interiormente todo es vacío y muerte.

La mezquindad de la actual concepción de la independencia y de la emancipación de la mujer; el temor de no merecer el amor del hombre que no es de su rango social; el miedo que el amor del esposo le robe su libertad; el horror a ese amor o a la alegría de la maternidad, la inducirá a engolfarse cada vez más en el ejercicio de su profesión, de modo que todo esto convierte a la mujer emancipada en una obligada vestal, ante quien la vida, con sus grandes dolores purificadores y sus profundos regocijos, pasa sin tocarla ni conmover su alma.

La idea de la emancipación, tal como la comprende la mayoría de sus adherentes y expositores, resulta un objetivo limitadísimo que no permite se expanda ni haga eclosión; esta es: el amor sin trabas, el que contiene la honda emoción de la verdadera mujer, la querida, la madre capaz de concebir en plena libertad.

La tragedia que significa resolver su problema económico y mantenerse por sus propios medios, que hubo de afrontar la mujer libre, no reside en muchas y variadas experiencias, sino en unas cuantas, las que más la aleccionaron. La verdad, ella sobrepasa a su hermana de las generaciones pretéritas, en el agudo conocimiento de la vida y de la naturaleza humana; es por eso que siente con más intensidad la falta de todo lo más esencial en la vida -lo único apropiado para enriquecer el alma humana, -y que sin ello, la mayoría de las mujeres emancipadas se convierten a un automatismo profesional.

Semejante estado de cosas fue previsto por quienes supieron comprender que en los dominios de la ética quedaban aún en pie muchas ruinas de los tiempos, en que la superioridad del hombre fue indisputada; y que esas ruinas eran todavía utilizadas por las numerosas mujeres emancipadas que no podían hacer a menos de ellas. Es que cada movimiento de tinte revolucionario que persigue la destrucción de las instituciones existentes con el fin de reemplazarlas por otra estructura social mejor, logra atraerse innumerables adeptos que en teoría abogan por las ideas más radicales y en la práctica diaria, se conducen como todo el mundo, como los inconscientes y los filisteos (burgueses), fingiendo una exagerada respetabilidad en sus sentimientos e ideas y demostrando el deseo de que sus adversarios se formen la más favorable de las opiniones acerca de ellos. Aquí, por ejemplo, tenemos los socialistas y aun los anarquistas, quienes pregonan que la propiedad es un robo, y asimismo se indignarán contra quien les adeude por el valor de media docena de alfileres.

La misma clase de filisteísmo se encuentra en el movimiento de emancipación de la mujer. Periodistas amarillos y una literatura ñoña y color de rosa trataron de pintar a las mujeres emancipadas de un modo como para que se les erizaran los cabellos a los buenos ciudadanos y a sus prosaicas compañeras. De cada miembro perteneciente a las tendencias emancipacionistas, se trazaba un retrato parecido al de Jorge Sand, respecto a su despreocupación por la moral. Nada era sagrado para la mujer emancipada, según esa gente. No tenía ningún respeto por los lazos ideales de una mujer y un hombre. En una palabra, la emancipación abogaba solo por una vida de atolondramiento, de lujuria y de pecado; sin miramiento por la moral, la sociedad y la religión. Las propagandistas de los derechos de la mujer se pusieron furiosas contra esa falsa versión, y exentas de ironía y humor, emplearon a fondo todas sus energías para probar que no eran tan malas como se les había pintado, sino completamente al reverso. Naturalmente -decían- hasta tanto la mujer siga siendo esclava del hombre, no podrá ser buena ni pura; pero ahora que al fin se ha libertado demostrará cuan buena será y cómo su influencia deberá ejercer efectos purificadores en todas las instituciones de la sociedad. Cierto, el movimiento en defensa de los derechos de la mujer dio en tierra con más de una vieja traba o prejuicio, pero se olvidó de los nuevos.

El gran movimiento de la verdadera emancipación no se encontró con una gran raza de mujeres, capaces y con el valor de mirar en la cara a la libertad. Su estrecha y puritana visión, desterró al hombre, como a un elemento perturbador de su vida emocional, y de dudosa moralidad. El hombre no debía ser tolerado, a excepción del padre y del hijo, ya que un niño no vendrá a la vida sin el padre. Afortunadamente, el más rígido puritanismo no será nunca tan fuerte que mate el instinto de la maternidad. Pero la libertad de la mujer, hallándose estrechamente ligada con la del hombre, y las llamadas así hermanas emancipadas pasan por alto el hecho que un niño al nacer ilegalmente necesita más que otro el amor y cuidado de todos los seres que están a su alrededor, mujeres y hombres. Desgraciadamente esta limitada concepción de las relaciones humanas hubo de engendrar la gran tragedia existente en la vida del hombre y de la mujer moderna.

Hace unos quince años que apareció una obra cuyo autor era la brillante escritora noruega Laura Marholom. Se titulaba La mujer, estudio de caracteres. Fue una de las primeras en llamar la atención sobre la estrechez y la vaciedad del concepto de la emancipación de la mujer, y de los trágicos efectos ejercidos en su vida interior. En su trabajo, Laura Marholom traza las figuras de varias mujeres extraordinariamente dotadas y talentosas de fama internacional; habla del genio de Eleonora Duse; de la gran matemática y escritora Sonya Kovalevskaia; de la pintora y poetisa innata que fue María Bashkirtzeff, quien murió muy joven. A través de la descripción de las existencias de esos personajes femeninos y a través de sus extraordinarias mentalidades, corre la trama deslumbrante de los anhelos insatisfechos, que claman por un vivir más pleno, más armonioso y más bello y al no alcanzarlo, de ahí su inquietud y su soledad. Y a través de esos bocetos psicológicos, magistralmente realizados, no se puede menos de notar que cuanto más alto es el desarrollo de la mentalidad de una mujer, son más escasas las probabilidades de hallar el ser, el compañero de ruta que le sea completamente afín; el que no verá en ella, no solamente la parte sexual, sino la criatura humana, el amigo, el camarada de fuerte individualidad, quien no tiene por qué perder un solo rasgo de su carácter.

La mayoría de los hombres, pagados por su suficiencia, con su aire ridículo de tutelaje hacia el sexo débil, resultarían entes algo absurdos, imposibles para una mujer como las descritas en el libro de Laura Marholom. Igualmente imposible sería que no se quisiese ver en ellas más que sus mentalidades y su genio, y no se supiese despertar su naturaleza femenina. Un poderoso intelecto y la fineza de sensibilidad y sentimiento son dos facultades que se consideran como los necesarios atributos que integrarán una bella personalidad. En el caso de la mujer moderna, ya no es lo mismo. Durante algunos centenares de años el matrimonio basado en la Biblia, hasta la muerte de una de las partes, se reveló como una institución que se apuntaba en la soberanía del hombre en perjuicio de la mujer, exige su completa sumisión a su voluntad y a sus caprichos, dependiendo de él por su nombre y por su manutención. Repetidas veces se ha hecho comprobar que las antiguas relaciones matrimoniales se reducían a hacer de la mujer una sierva y una incubadora de hijos. Y no obstante, son muchas las mujeres amancipadas que prefieren el matrimonio a las estrecheces de la soltería, estrecheces convertidas en insoportables por causa de las cadenas de la moral y de los prejuicios sociales, que cohíben y coartan su naturaleza.

La explicación de esa inconsistencia de juicio por parte del elemento femenino avanzado, se halla en que no se comprendió lo que verdaderamente significaba el movimiento emancipacionista. Se pensó que todo lo que se necesitaba era la independencia contra las tiranías exteriores; y las tiranías internas, mucho más dañinas a la vida y a sus progresos -las convenciones éticas y sociales- se las dejó estar, para que se cuidaran a sí mismas, y ahora están muy bien cuidadas. Y éstas parece que se anidan con tanta fuerza y arraigo en las mentes y en los corazones de las más activas propagandistas de la emancipación, como los que tuvieron en las cabezas y en los corazones de sus abuelas. ¿Esos tiranos internos acaso no se encarnan en la forma de la pública opinión, o lo que dirá mamá, papá, tía, y otros parientes; lo que dirá Mrs. Grundy, Mr. Comstock, el patrón, y el Consejo de Educación? Todos esos organismos tan activos, pesquisas morales, carceleros del espíritu humano, ¿qué han de decir? Hasta que la mujer no haya aprendido a desafiar a todas las instituciones, resistir firmemente en su sitio, insistiendo que no se la despoje de la menor libertad; escuchando la voz de su naturaleza, ya la llame para gozar de los grandes tesoros de la vida, el amor por un hombre, o para cumplir con su más gloriosa misión, el derecho de dar libremente la vida a una criatura humana, no se puede llamar emancipada. Cuántas mujeres emancipadas han sido lo bastante valerosas para confesarse que la voz del amor lanzaba sus ardorosos llamados, golpeaba salvajemente su seno, pidiendo ser escuchado, ser satisfecho.

El escritor francés Jean Reibrach, en una de sus novelas, New Beauty -La Nueva Belleza- intenta describir el ideal de la mujer bella y emancipada. Este ideal está personificado en una joven, doctorada en medicina. Habla con mucha inteligencia y cordura de cómo debe alimentarse un bebé; es muy bondadosa, suministra gratuitamente sus servicios profesionales y las medicinas para las madres pobres. Conversa con un joven, una de sus amistades, acerca de las condiciones sanitarias del porvenir y cómo los bacilos y los gérmenes serán exterminados una vez que se adopten paredes y pisos de mármol, piedra o baldosas, haciendo a menos de las alfombras y de los cortinados. Ella naturalmente, viste sencillamente y casi siempre de negro. El joven, quien en el primer encuentro se sintió intimidado ante la sabiduría de su emancipada amiga, gradualmente la va conociendo y comprendiendo cada vez más, hasta que un buen día se da cuenta que la ama. Los dos son jóvenes, ella es buena y bella y, aunque un tanto severa en su continencia, su apariencia se suaviza con el inmaculado cuello y puños. Uno esperaría que le confesara su amor, pero él no está por cometer ningún gesto romántico y absurdo. La poesía y el entusiasmo del amor le hacen ruborizar, ante la pureza de la novia. Silencia el naciente amor, y permanece correcto. También, ella es muy medida, muy razonable, muy decente. Temo que de haberse unido esa pareja, el jovencito hubiera corrido el riesgo de helarse hasta morirse. Debo confesar que nada veo de hermoso en esta nueva belleza, que es tan fría como las paredes y los pisos que ella sueña implantar en el porvenir. Prefiero más bien los cantos de amor de la época romántica, don Juan y Venus, más bien el mocetón que rapta a su amada en una noche de luna, con las escaleras de cuerda, perseguido por la maldición del padre y los gruñidos de la madre, y el chismorreo moral del vecindario, que la corrección y la decencia medida por el metro del tendero. Si el amor no sabe darse sin restricciones, no es amor, sino solamente una transacción, que acabará en desastre por el más o el menos.

emma1La gran limitación de miras del movimiento emancipacionista de la actualidad, reside en su artificial estiramiento y en la mezquina respetabilidad con que se reviste, lo que produce un vacío en el alma de la mujer, no permitiéndole satisfacer sus más naturales ansias. Una vez hice notar que parecía existir una más estrecha relación entre la madre de corte antiguo, el ama de casa siempre alerta, velando por la felicidad de sus pequeños y el bienestar de los suyos, y la verdadera mujer moderna, que con la mayoría de las emancipadas. Estas discípulas de la emancipación depurada, clamaron contra mi heterodoxia y me declararon buena para la hoguera. Su ciego celo no les dejó ver que mi comparación entre lo viejo y lo nuevo tendía solamente a probar que un buen número de nuestras abuelas tenían más sangre en las venas, mucho más humor e ingenio, y algunas poseían en alto grado naturalidad, sentimientos bondadosos y sencillez, más que la mayoría de nuestras profesionales emancipadas que llenan las aulas de los colegios, las universidades y las oficinas. Esto después de todo no significa el deseo de retornar al pasado, ni relegar a la mujer a su antigua esfera, la cocina y al amamantamiento de las crías.

La salvación estriba en una enérgica marcha hacia un futuro cada vez más radiante. Necesitamos que cada vez sea más intenso el desdén, el desprecio, la indiferencia contra lassantiguas tradiciones y los viejos hábitos. El movimiento emancipacionista ha dado apenas elsprimer paso en este sentido. Es de esperar que reúna sus fuerzas para dar otro. El derecho delsvoto, de la igualdad de los derechos civiles, pueden ser conquistas valiosas; pero la verdaderasemancipación no empieza en los parlamentos, ni en las urnas. Empieza en el alma de la mujer. La historia nos cuenta que las clases oprimidas conquistaron su verdadera libertad, arrancándosela a sus amos en una serie de esfuerzos. Es necesario que la mujer se grabe en la memoria esa enseñanza y que comprenda que tendrá toda la libertad que sus mismos esfuerzos alcancen a obtener. Es por eso mucho más importante que comience con su regeneración interna, cortando el lazo del peso de los prejuicios, tradiciones y costumbres rutinarias. La demanda para poseer iguales derechos en todas las profesiones de la vida contemporánea es justa; pero, después de todo, el derecho más vital es el de poder amar y ser amada.

Verdaderamente, si de una emancipación apenas parcial se llega a la completa emancipación de la mujer, habrá que barrer de una vez con la ridícula noción que ser amada, ser querida y madre, es sinónimo de esclava o de completa subordinación. Deberá hacer desaparecer la absurda noción del dualismo del sexo, o que el hombre y la mujer representan dos mundos antagónicos.

emma2La pequeñez separa; la amplitud une. Dejen que seamos grandes y generosos. Déjenos hacer de lado un cúmulo de complicadas mezquindades para quedarnos con las cosas vitales. Una sensata concepción acerca de las relaciones de los sexos no ha de admitir el conquistado y el conquistador; no conoce más que esto: prodigarse, entregarse sin tasa para encontrarse a sí mismo más rico, más profundo, mejor. Ello sólo podrá colmar la vaciedad interior, y transformar la tragedia de la emancipación de la mujer, en gozosa alegría, en dicha ilimitada.

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Emma Goldman: EN QUÉ CREO

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New York World, 19 de julio de 1908

En qué creo ha sido el objetivo en numerosas ocasiones de los gacetilleros. Tales historias espeluznantes e incoherentes se han lanzado sobre mí, que no me extraña que a cada ser humano común le dé un vuelco el corazón cada vez que se menciona el nombre de Emma Goldman. Es una lástima que no vivamos en los tiempos cuando las brujas eran quemadas en la hoguera y torturadas para expulsar el espíritu maligno de sus cuerpos. Para ellos, de hecho, Emma Goldman es una bruja. Es verdad que no se come a los niños, pero ella ha hecho cosas más terribles. Fabrica bombas y juega con la vida de los dirigentes del Estado. ¡Uhhh!

Tales son las impresiones que el público tiene sobre mí y mis ideas. Por ello es muy de agradecer que el World haya dado la oportunidad a sus lectores para que sepan realmente cuáles son mis creencias.

El estudioso de la historia del pensamiento progresista es perfectamente consciente de que cada idea, en sus primeros estadios, ha sido despreciada y que los defensores de tales planteamientos han sido calumniados y perseguidos. No hace falta ir dos mil años atrás, al tiempo en el cual los que creían en lo que predicaba Jesús eran arrojados a la arena o encerrados en calabozos, para percatarse cómo las grandes creencias o los más fervientes creyentes son incomprendidos. La historia del progreso está escrita con la sangre de los hombres y mujeres que se han atrevido a vincularse con causas impopulares, como, por ejemplo, los derechos de los negros a controlar su propio ser, o las mujeres de su propio pensamiento. Si, por tanto, desde tiempos inmemoriales, lo nuevo ha tenido que hacer frente al rechazo y la condena, ¿por qué mis creencias deberían estar exentas de su corona de espinas?

En qué creo es algo más bien cambiante antes que algo irreversible. Lo definitivo es para los dioses y los gobiernos, no para la inteligencia humana. Aunque puede ser cierto que el modelo de libertad de Herbert Spencer es el más brillante sobre esta cuestión, como base política de la sociedad, la vida es algo más que fórmulas. La batalla por la libertad, como muy bien ha indicado Ibsen, es la lucha por, y no sólo para, alcanzar la libertad que libere lo más poderoso, fundamental y destacable del carácter humano.

El anarquismo no es sólo un proceso que marche por “caminos sombríos”, sino que vivifica todo lo que es positivo y constructivo en el desarrollo orgánico. Es la manifiesta protesta del tipo más militante. Absolutamente inflexible, insistiendo e impregnando las fuerzas que hacen frente al más terco ataque y que resiste a las críticas de aquellos que en verdad constituyen las últimas voces de una época decadente.

Los anarquistas no son simples espectadores en el teatro del avance social; al contrario, tienen unos conceptos muy positivos con respecto a los objetivos y los métodos.

Como debo expresarme lo más claro posible en el menor espacio, permítaseme que adopte el típico esquema para desarrollar en qué creo.

I. RESPECTO DE LA PROPIEDAD

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La “propiedad” significa el dominio sobre los objetos y la negación a los demás de usar tales objetos. En tanto la producción no sea igual a la demanda, la propiedad institucional pudo tener alguna raison d’être. 38 Pero sólo hace falta consultar a los economistas para saber que la productividad del trabajo en las últimas décadas se ha incrementado extraordinariamente, excediendo a la normal demanda cientos de veces, convirtiendo a la propiedad no sólo en una traba para el bienestar de los seres humanos, sino en un obstáculo, una barrera mortal, para todo progreso. Es el dominio privado de los bienes lo que condena a millones de personas a ser nada, muertos vivientes sin originalidad o capacidad de iniciativa, maquinarias vivientes, que acumulan montañas de riquezas para otros, recibiendo a cambio una vida gris, aburrida y miserable. Creo que no puede existir una legítima riqueza, una riqueza social, en tanto se base en las vidas humanas, la vida de jóvenes y viejos, en la vida de los que están por venir.

Se afirma, por parte de los pensadores radicales, que la causa fundamental de este terrible estado de la cuestión es:

1º) que la mayoría de los hombres deben vender su labor,

2º) que su predisposición y opinión está subordinada a la voluntad de su amo.

El anarquismo es la única filosofía que puede, y debe, acabar con esta situación humillante y degradante. Se diferencia de las otras teorías en que se centra en el desarrollo del ser humano, su bienestar físico, sus cualidades latentes e innata disposición que deben determinar el tipo y condiciones de su trabajo. De igual modo, deben ser sus condiciones físicas y mentales, y las necesidades de su alma, lo que determine lo que cada uno deba recibir. Para hacer esto realidad, sólo es posible, creo, en una sociedad basada en la voluntaria cooperación de los grupos productivos, comunidades y sociedades que libremente se federarán juntas, que finalmente desarrollarán el comunismo libertario, actuando por la solidaridad de intereses. No puede existir libertad, en el amplio sentido de la palabra, ni desarrollo armonioso, en tanto las consideraciones mercenarias y comerciales jueguen un papel fundamental en la determinación de la conducta personal.

II. RESPECTO DEL GOBIERNO

Creo que el gobierno, la autoridad organizada o el Estado, sólo son necesarios para mantener o proteger la propiedad y los monopolios. Está suficientemente demostrado esta única función. Por no potenciar la libertad individual, el bienestar humano y la armonía social, lo que debería constituir el verdadero orden, los gobiernos han sido condenados por todos los grandes pensadores del mundo. Por lo tanto, creo, con mis compañeros anarquistas, que las regulaciones estatutarias, las promulgaciones legales, las disposiciones constitucionales, son invasoras. Nunca han inducido a un hombre a hacer algo que él no quisiera hacer por la capacidad de su intelecto o temperamento, ni evitó nada que el hombre no haya sido capaz de hacer por las mismas causas. La pictórica descripción de Mollet, The man with the hoe, la obra maestra sobre la minería de Meunier que ha ayudado a valorizar este trabajo frente a su anterior degradante consideración; las descripciones de Gorki del submundo, los análisis psicológicos de Ibsen de la vida humana, nunca podrían haber sido inducidas por el gobierno como no potencia el espíritu que impele al hombre a salvar a un niño que se ahoga o a una mujer herida de un edificio en llamas, las regulaciones legales o las porras de los policías. Creo, de hecho, que todo lo bueno y bello de la acción y expresión del ser humano tiene lugar a pesar del gobierno y no a causa de él.

Los anarquistas están, por lo tanto, justificados cuando asumen que el anarquismo, que la falta de gobierno, potenciará la más grande y amplia oportunidad para un desarrollo humano sin cortapisas, la piedra angular del verdadero progreso y armonía social.

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En relación con el argumento estereotipado de que el gobierno reprime el crimen y los vicios, incluso no es creíble ni para los propios legisladores. Este país gasta millones de dólares para mantener a los criminales tras los barrotes de las prisiones, a pesar de que el crimen no ha parado de incrementarse. Seguramente, ¡este estado de las cosas no es consecuencia de la carencia de leyes!

El noventa por ciento de todos los crímenes son delitos contra la propiedad, que tienen su causa en nuestras injusticias económicas. En tanto y en cuanto continúen existiendo estas injusticias, podremos convertir cada farola en una horca sin que se aprecie el más mínimo efecto sobre los delitos cometidos entre nosotros.

Los delitos, que son consecuencia de la herencia, nunca podrán ser evitados mediante la ley. Ciertamente, en la actualidad sabemos que tales delitos pueden ser tratados de manera más efectiva sólo mediante los mejores métodos modernos de la medicina que están a nuestro alcance, y, sobre todo, mediante un profundo sentimiento de hermandad, generosidad y comprensión.

III. RESPECTO DEL MILITARISMO

No debería tratar este aspecto de manera independiente, en tanto tiene más que ver con la parafernalia del gobierno, si no fuera porque aquellos que más vigorosamente se oponen a mis creencias, al representar en última instancia el poder, son los apologistas del militarismo.

De hecho, son los anarquistas los únicos verdaderos defensores de la paz, las únicas personas que claman para frenar la creciente tendencia del militarismo, que está transformando rápidamente este, tradicionalmente país de la libertad, en una potencia imperialista y despótica.

El espíritu militarista es el más despiadado, cruel y brutal que existe. Promociona una institución mediante la cual necesita ni siquiera fingir una justificación. El soldado, como ha indicado Tolstoi, es un asesino de seres humanos. No mata por amor, como podría hacer el salvaje, o por pasión, como ocurre con los homicidas. Es una herramienta mecánica, de sangre fría, que obedece a sus superiores militares. Está predispuesto a rebanar una garganta o echar a pique un navío al dictado sus oficiales, sin saber el porqué o, tal vez, sólo importándole cómo. Me confirma esta afirmación nada menos que una lumbrera militar como el general Funston. Cito el último artículo del New York Evening Post del 30 de junio, que trata el caso del soldado William Buwalda que ha provocado una conmoción a lo largo de todo el Noroeste. “La primera obligación de un oficial o un recluta”, decía nuestro noble guerrero, “es incuestionable obediencia y lealtad frente al gobierno al que ha jurado fidelidad; no existe diferencias ya sea que él apruebe o no tal gobierno”.

¿Cómo podemos armonizar el principio de una “ciega obediencia” con el principio de “la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad”? El mortal poder del militarismo no ha quedado tan eficazmente demostrado hasta el momento como con la reciente condena por un consejo de guerra de William Buwalda, de San Francisco, Compañía A, Ingenieros, a 5 años en una prisión militar. Estamos ante un hombre que contaba con 15 años de servicios de manera continuada. “Su carácter y conducta eran intachables”, nos dijo el general Funston quien, en consideración a ello, redujo la condena de Buwalda a 3 años.

De esta manera, un hombre fue expulsado inmediatamente del ejército, con deshonores, robándole la posibilidad de recibir una pensión y enviado a prisión. ¿Cuál fue su crimen? ¡Sólo oír en la Norteamérica de las libertades! William Buwalda acudió a una conferencia pública, y tras la charla, estrechó la mano de la oradora. El general Funston, en su carta al Post, de la cual he hecho referencia anteriormente, afirmaba que la acción de Buwalda fue una “gran ofensa militar, infinitamente mayor que la deserción”. En otras declaraciones públicas que realizó el general en Portland, Oregon, afirmó que “El delito de Buwalda fue muy serio, igual que la traición”.

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Es cierto que la conferencia estaba organizada por los anarquistas. Si hubieran convocado el acto los socialistas, nos comentaba el general Funston, no hubiera existido objeción alguna a la presencia de Buwalda. De hecho, el general decía, “No tendría ni la más mínima duda en asistir a una conferencia socialista”. Pero, ¿puede existir algo más “desleal” que asistir a una conferencia anarquista con Emma Goldman como oradora?

Por este terrible delito, un hombre, un ciudadano de origen norteamericano, que había dado a este país los mejores 15 años de su vida, y cuyo carácter y conducta durante ese tiempo había sido intachable, actualmente languidece en prisión, con deshonor y hurtado su modo de vida.

¿Puede haber algo más destructivo para el verdadero genio de la libertad que el espíritu que hizo posible la condena de Buwalda, el espíritu de la ciega obediencia? ¿Es por esto por lo que los norteamericanos han sacrificado en los últimos años 400 millones de dólares y su vitalidad?

Creo que el militarismo, una armada y ejército permanente en cualquier país, es indicativo de la pérdida de la libertad y de la destrucción de todo lo mejor y lo más puro de la nación. El clamor creciente a favor de más navíos de guerra y el aumento del ejército bajo la excusa de que nos garantizará la paz es tan absurdo como el argumento de que el hombre más pacífico es aquel que está perfectamente armado.

La misma carencia de consistencia es mostrada por defensores de la paz que se oponen al anarquismo, ya que supuestamente potencia la violencia, mientras ellos mismos están encantados con la posibilidad de que la nación estadounidense esté pronto preparada para arrojar bombas sobre indefensos enemigos por medio de máquinas voladoras.

Creo que el militarismo cesará cuando los amantes de libertad a lo largo del mundo digan a sus amos: “Vayan y asesinen ustedes mismos. Nos hemos sacrificado nosotros y nuestros seres queridos ya lo suficiente luchando en sus batallas. A cambio, ustedes nos han parasitado y robado en tiempos de paz y nos han tratado brutalmente en tiempos de guerra. Nos han separado de nuestros hermanos y han convertido en un matadero el mundo. No, no seguiremos asesinando luchando por un país que ustedes nos han robado”.

Creo, con todo mi corazón, que la fraternidad humana y la solidaridad despejarán el horizonte frente a esta sangrienta carrera de guerra y destrucción.

IV . RESPECTO DE LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN Y DE PRENSA

El caso Buwalda es sólo un aspecto más de la cuestión más amplia de la libertad de expresión, de prensa y el derecho a la libre reunión.

Muchas buenas personas piensan que los principios de la libre expresión o de prensa pueden ser ejercidos correctamente y con seguridad dentro de los límites de las garantías constitucionales. Esto sólo es una excusa, me parece, para potenciar la apatía e indiferencia frente al violento ataque contra la libertad de expresión y de prensa que hemos sufrido en este país en los últimos meses.

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Creo que la libertad de expresión y prensa viene a significar que yo pueda decir y escribir lo que me plazca. Este derecho, cuando queda regulado por los principios constitucionales, los decretos legislativos, la decisión del todopoderoso Director General de Correos o las cachiporras de los policías, se convierte en una farsa. Soy consciente que se me advertirá de las consecuencias de eliminar las cadenas a la expresión y prensa. Creo, sin embargo, que el remedio frente a las consecuencias que resulten de un ejercicio sin límites de expresión es permitir una mayor libertad de expresión.

Las cortapisas mentales nunca han podido poner freno a la marea del progreso, en tanto que las explosiones sociales prematuras sólo han tenido lugar tras una oleada de represiones. ¿Aprenderán alguna vez nuestros gobernadores que países como Inglaterra, Holanda, Noruega, Suecia y Dinamarca, con una amplia libertad de expresión, han quedado liberados de las consecuencias? Sin embargo, Rusia, España, Italia, Francia y, desafortunadamente, Norteamérica, han añadido estas consecuencias a los factores políticos más urgentes. El nuestro se supone que es un país gobernado por las mayorías, y aunque ningún policía está investido con el poder de la mayoría, puede romper una conferencia, echar al conferenciante del estrado y expulsar a golpes a la audiencia fuera del local, siguiendo el modelo ruso. El Director General de Correos, que no es un funcionario electo, tiene el poder de secuestrar publicaciones y confiscar el correo. Frente a su decisión, no existe más capacidad de apelación que en la Rusia zarista. Ciertamente, creo que necesitamos una nueva Declaración de Independencia. ¿No existe un moderno Jefferson o Adams?

V . RESPECTO DE LA IGLESIA

En una reciente convención política de lo que fue una vez una idea revolucionaria, se aprobó que la religión y la consecución del voto no tienen nada que ver el uno con el otro. ¿Por qué deben serlo? En tanto el ser humano está predispuesto a delegar el cuidado de su alma al diablo, podría, con la misma coherencia, delegar en los políticos el cuidado de sus derechos. Que la religión es un asunto privado ha sido establecido por los Bis-Marxian Socialists de Alemania. Nuestros marxistas norteamericanos, carentes de vida y originalidad, deberían acudir a Alemania en busca de su sabiduría. Este conocimiento ha servido como un moderador fundamental para conducir a millones de personas dentro de la perfectamente disciplinada armada del socialismo. Podrían hacer lo mismo aquí. ¡Por Dios! No ofendan la respetabilidad, no ofendan los sentimientos religiosos de las personas.

La religión es una superstición que fue creada por la incapacidad de la mente del ser humano para dar respuesta a los fenómenos naturales. La Iglesia es una institución organizada que siempre ha sido un impedimento para el progreso.

El clericalismo organizado ha despojado a la religión de su candidez y su primitivismo. Ha convertido la religión en una pesadilla que oprime el alma humana y mantiene su mente esclavizada. “El dominio de la oscuridad”, como el último verdadero cristiano, Lev Tolstoi, ha denominado a la Iglesia, ha sido el enemigo del desarrollo humano y el libre pensamiento, y como tal, no tiene lugar en la vida de unas personas verdaderamente libres.

VI. RESPECTO DEL MATRIMONIO Y DEL AMOR

Creo que éstas son las cuestiones, probablemente, más tabúes en este país. Es casi imposible hablar sobre ello sin escandalizar la preciada decencia de mucha gente. No nos extraña que prevalezca tanta ignorancia en relación con estas cuestiones. Sólo un debate abierto, franco e inteligente podrá purificar el aire del histerismo, de tonterías sentimentales que amortajan estos aspectos vitales, vitales para el bienestar tanto individual como social.

Matrimonio y amor no son sinónimos; al contrario, son antagonistas. Soy consciente del hecho de que algunos matrimonios son producto del amor, pero las estrechas y materialistas limitaciones del matrimonio, como tal, rápidamente aplastan la tierna flor del afecto.

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El matrimonio es una institución que posibilita al Estado y a la Iglesia unos ingentes réditos y unos medios para fisgonear en esa fase de la vida que las personas inteligentes, desde siempre, consideran de su propia incumbencia, sus asuntos más sagrados. El amor, que es el factor más poderoso de las relaciones humanas, desde tiempos inmemoriales ha desafiado todas las leyes hechas por los humanos y ha roto los barrotes de los convencionalismos de la Iglesia y la moralidad. El matrimonio suele ser simplemente un acuerdo económico, que asegura a la mujer una póliza de seguro de por vida y al hombre una perpetuadora de su clase o una bonita muñeca. Es decir, el matrimonio, o su preparación para el mismo, predispone a la mujer a una vida como parásita, una sirvienta dependiente e indefensa, mientras que otorga al hombre el derecho a detentar una hipoteca sobre una vida humana.

¿Cómo pueden tales cuestiones tener algo que ver con el amor, el cual renunciaría a todas las riquezas económicas y poder para vivir su propio mundo sin ataduras? Pero ésta no es la época del romanticismo, de Romeo y Julieta, de Fausto y Margarita, del éxtasis a la luz de la Luna, de las flores y las melodías. La nuestra es una época práctica. Nuestra primera consideración son los ingresos. Cosa terrible si hemos alcanzado la era en que, se supone, se verificarán los más altos vuelos del alma.

Pero si dos personas adoran el templo del amor, ¿qué debemos hacer con el becerro de oro, el matrimonio? “Éste es la única salvaguarda para la mujer, para los niños, para la familia, para el Estado”. Pero no es la salvaguarda para el amor; y sin amor, no puede existir ningún verdadero hogar. Sin amor, no debería nacer ningún niño; sin amor, ninguna verdadera mujer puede vincularse con un hombre. El temor de que el amor no sea elemento suficiente para salvaguardar a los niños está caduco. Creo que cuando la mujer firme su propia emancipación, su primera declaración de independencia consistirá en admirar y amar al hombre por las cualidades de su corazón y mente, y no por las cantidades existentes en su bolsillo. La segunda declaración sería que ella tuviera el derecho a seguir ese amor sin impedimentos ni obstáculos externos. La tercera, y la más importante declaración, será el absoluto derecho a la libre maternidad.

Así, una madre y un padre igualmente libres serán la base de la seguridad para el niño. Tienen la fuerza, la solidez y la armonía para crear la atmósfera necesaria en donde la planta humana puede germinar en una exquisita flor.

VII. RESPECTO DE LOS ACTOS DE VIOLENCIA

Ahora debo señalizar mis creencias sobre lo que más mal-entendidos ha provocado en las mentes del público norteamericano. “Bien, vamos, ¿ahora no propagas la violencia, el asesinato de la realeza y de los presidentes?” ¿Quién ha dicho eso? ¿Alguien me lo ha escuchado decir? ¿Alguien lo ha visto impreso en nuestros escritos? No, aunque los periódicos lo dicen, todo el mundo lo dice; en consecuencia debe ser así. ¡Oh, qué precisión y lógica la de mi querido público!

Creo que el anarquismo es la única filosofía de paz, la única teoría de las relaciones sociales que valora la vida humana por encima de todo lo demás. Sé que algunos anarquistas han cometido actos de violencia, pero fueron las terribles desigualdades económicas y las grandes injusticias políticas las que les llevaron hacia tales actos, no el anarquismo. Cada institución en la actualidad se basa en la violencia; nuestro medio social está saturado de ella. En tanto exista tal estado de las cosas, tendremos las mismas posibilidades de parar las cataratas del Niágara que de acabar con la violencia. Ya he dicho que los países con mayor libertad de expresión han tenido pocos o ningún acto de violencia. ¿Cuál es la consecuencia? Simplemente que ningún acto violento cometido por los anarquistas ha sido en beneficio, enriquecimiento o provecho personal, antes bien, han sido una protesta consciente contra alguna medida represiva, arbitraria o tiránica tomada desde el poder.

El presidente Carnot, de Francia, fue asesinado por Caserio en respuesta a la negativa de Carnot a conmutar la pena de muerte de Vaillant, por cuya vida había intercedido todo el mundo literario, científico y humanitario de Francia.

Bresci acudió a Italia con sus propios fondos, ganado en las hilaturas de seda de Paterson, para conducir ante la justicia al rey Humberto por su orden de disparar a indefensas mujeres y niños durante un disturbio por pan. Angiolillo ejecutó al primer ministro Cánovas por la resurrección de la inquisición española en la prisión de Montjuich. Alexander Berkman atentó contra la vida de Henry C. Frick durante la huelga de Homestead únicamente por su intensa simpatía por los once huelguistas asesinados por Pinkertons y por las viudas y huérfanos, desahuciadas por Frick de sus miserables hogares que eran propiedad del señor Carnegie.

Cada uno de estos hombres dieron a conocer sus razones al mundo a través de mítines y declaraciones escritas, mostrando las causas que los condujeron a sus actos, demostrando que las insoportables presiones económicas y políticas, el sufrimiento y la desesperación de sus compañeros, mujeres y niños, provocaron sus actos, y no la filosofía del anarquismo. Se mostraron abiertos, francos y dispuestos a asumir las consecuencias, preparados para entregar sus propias vidas.

Consecuente con la verdadera naturaleza de nuestros males sociales, no puedo condenar a aquellos que, sin haber cometido ningún mal, están sufriendo el extendido mal social.

No creo que estos actos puedan conllevar, y no han tenido esta intención, una reconstrucción social. Ésta sólo puede ser hecha a través, primero, de un amplio y generalizado aprendizaje del lugar ocupado por el ser humano en la sociedad y su apropiada relación con sus hermanos; y, segundo, a través del ejemplo. Quiero decir, por ejemplo, vivir la verdadera vida una vez sea reconocida, y no simplemente teorizar sobre los elementos de la vida. Finalmente, y como arma más poderosa, la protesta económica consciente, meditada, organizada, de las masas a través de la acción directa y la huelga general.

El argumento generalizado de que los anarquistas se oponen a cualquier organización, y por tanto defienden el caos, es completamente infundado. Es verdad, no confiamos en los aspectos obligatorios y arbitrarios de la organización que obliga a personas con intereses y criterios diferentes a formar un conjunto, unificándolos a través de la coerción. Una organización como consecuencia de la mezcla natural de intereses comunes, creada a través de la unión voluntaria, no sólo no es contraria a los anarquistas sino que creen en ella como la única base posible para la vida social.

Ésta es la armonía para un crecimiento orgánico que produce variedad de colores y que da lugar al conjunto diverso que admiramos en las flores. Análogamente, podríamos organizar la actividad de seres humanos libres dotados de un espíritu de solidaridad que llevará a la perfección social armónica, que es el anarquismo. De hecho, sólo el anarquismo puede dar lugar a una verdadera organización no autoritaria, en tanto suprime los existentes antagonismos entre individuos y clases sociales.

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Voltairine de Cleyre (1866-1912)

voltairineArtículo de Atricio Perales, del I.E.A.: Con extractos de: Muñoz, V., Martín, A., y Montseny, F., “Breve Historia del movimiento anarquista en Estados Unidos de América del Norte”, Ediciones Cultura Obrera, Toulouse, Francia, 1971, pp. 35, 53, 69, 75, 81; Presley, Sharon, “Exquisite Rebel: Voltairine de Cleyre”, issue 8 of “The Storm”, United States, Winter, 1979; y Nettlau, Max, “La anarquía a través de los tiempos”, Ediciones Júcar, Gijón, España, 1977, pp. 170-171 (I.E.A., Santiago, Chile, mayo de 2005).

Voltairine de Cleyre (1866-1912). Destacada anarquista estadounidense, procedía de una familia natural de Flandes (Bélgica) que llegó a Estados Unidos en 1854, naciendo el 17noviembre de 1866 en Leslie, Michigan.

Su padre, admirador de Voltaire, le puso el nombre de Voltairine, pero, su progenitor no fue por mucho tiempo un incondicional del célebre filósofo, pues en 1878, caído en las redes del catolicismo, internó a su hija en el “Convento de Nuestra Señora del Lago Huron” (Canadá), de donde ella se escapó un año después. Su padre la reinternó a la fuerza en otra institución religiosa similar, de donde definitivamente Voltairine se escapó en 1883 (Muñoz, 1971).

El martirio de los anarquistas de Chicago en 1886 hace de Voltairine una anarquista,se relacionó con el ácrata nativo Dyer D. Lum (1839-1893), a quien conoció en 1890 (manteniendo una relación intelectual y emocional hasta el suicidio de este), año en que también conoció a Emma Goldman, que llegó a decir de su persona: “La mujer anarquista más dotada y brillante que América alguna vez produjo”. Viajó a Londres en 1897 donde conoció a muchos de los martirizados anarquistas españoles, procedentes del castillo de Montjüich. Max Nettlau que conoció a Voltairine ese mismo año en Londres, opinaba que ella era “la perla de la literatura anarquista”. En su periplo por Europa visitó en 1903 Cristianía (actual Oslo), Noruega, conociendo a Kristofer Hansteen. Al volver a Filadelfia publicó su folleto “La moderna inquisición en España” (Nettlau, 1977).

Amiga y co-pensadora de Pedro Kröpotkin, Errico Malatesta, Louise Michel, Berkman y Goldman, fue publicista de la revolución mexicana (Mantuvo correspondencia con Ricardo Flores Magón para el periódico Regeneración) y miembro de la I.W.W. (International Workers of the World), se le conoció como una gran oradora. En su conferencia sobre la anarquía, dada en Filadelfia en 1902, explica las diversas concepciones, la individualista, la mutualista (influenciada por Lum), la colectivista, la comunista en perfecta igualdad (Voltairine comenzó como una individualista Tuckeriana, volviéndose en los 1890’s al mutualismo de Dyer Lum. Pero ella llegó a la conclusión de que ni individualismo, ni colectivismo, ni mutualismo eran completamente satisfactorios …“soy una Anarquista, simplemente, sin etiquetas económicas atadas”, llegó finalmente a declarar, adoptando un poco conocido (en el contexto americano) “anarquismo sin adjetivos”, ya propiciado en 1889 por Fdo. Tárrida del Mármol en el marco del encuentro anarquista de Barcelona, donde lo expuso en su ensayo “La teoría revolucionaria” (Avrich, Paul, “An American Anarchist: The Life of Voltairine de Cleyre”, Princeton University Press, Princeton, United States, 1978; en Presley, 1979; y Muñoz, 1971)) y explica las diferencias por los ambientes y personalidades donde han nacido, encantando a la audiencia, de hecho, si se hubiese estado siempre en esta posición ¡cuántas animosidades estériles nos habrían sido ahorradas! (Nettlau, 1977).

dosVoltairine escribió interesantes folletos, artículos, y ensayos, entre los cuales podemos destacar: “The Drama of the Nineteenth Century”, (translated lecture), R. Staley & Co, Pittsburgh, United States, 1889; “In Defense of Emma Goldmann [sic] and the Right of Expropriation”, Philadelphia, United States, 1894; “The Past and Future of the Ladies’ Liberal League”, Ladies Liberal League, Philadelphia, United States, 1895; “The Gods And The People”, William Duff, Glasgow, Gran Bretaña-Escocia, 1898; “The Worm Turns”, PA: Innes & Sons, Philadelphia, United States, 1900; “Det Anarkistiske Ideal”, (translated lecture), Social-Demokraten, Cristianía (Oslo), Noruega, 1903; “Crime and Punishment”, (translated lecture), Social Science, Philadelphia, United States, 1903; “McKinley’s Assassination from the Anarchist Standpoint”, Mother Earth, New York, United States, 1907; “Anarchism and American Traditions”, Mother Earth, New York, United States, 1909; “The Dominant Idea”, Mother Earth, New York, United States, 1910; “Direct Action”, Mother Earth, New York, United States, 1912; cabe recordar que en 1899 la edición «Sociedad Libre» de San Francisco publicó el libro “La Sociedad Moribunda y la Anarquía”, de Jean Grave, traducido por Voltairine.

También conferenció sobre el anarquismo y las tradiciones estadounidenses, quedando plasmado en “Anarchism and American Traditions” (1909) [En Nueva York, marzo de 1909, Voltairine conferenció en el local de la Harlem Liberal Alliance sobre “El anarquismo y las tradiciones estadounidenses” (“Anarchism and American Traditions”); notable exposición en donde demuestra que el pensamiento de los pioneros era de “esencia” anarquista (Muñoz, 1971)], demostrando que las primeras tradiciones de los pioneros (colonos) se orientaban hacia el anarquismo, incluso los primeros religiosos refractarios al oficialismo de las iglesias de entonces, querían “hacer bajar los cielos a la tierra”, traduciendo las escrituras cristianas en prácticas de cooperación económica en ciertos aspectos anarquistas (Muñoz, 1971; Presley, 1979). Las “Selected Works of Voltairine de Cleyre”, publicadas por Alexander Berkman (Mother Earth Publishing Association, New York, United States, 1914, 741 págs., en 8o) son la perla de la literatura anarquista estadounidense. Desgraciadamente, siete u ocho años antes de su muerte, un individuo embrutecido, de un ambiente de camaradas, disparó un tiro sobre Voltairine que la hirió terriblemente, casi la invalidó y la hizo morir a consecuencia de ello en junio 6 de 1912, en Chicago, Illinois [Este lamentable y desgraciado hecho ocasionó que Voltairine de Cleyre no sea recurrentemente mencionada, dado que su muerte se produjo poco años antes de los grandes acontecimientos que se presentaron a comienzos del siglo XX, quitándole de esta manera protagonismo, pero dejando una invaluable herencia de su pluma reflejada en su extensa autoría (I.E.A., Santiago, Chile, mayo de 2005)] (Nettlau, 1977), siendo enterrada al lado de los “Mártires de Chicago”, en el cementerio de Waldheim (Muñoz, 1971).

Entre otras muchas acciones que nos dejó como ejemplo, se le recuerda por su destacada participación teórica activa durante la época de la revuelta de Haymarket [Haymarket: Lugar de la ciudad de Chicago donde se realizo una manifestación anarquista en 1886, en la que fueron muertos en instancias sospechosas: siete policías, y cuatro trabajadores, situación que sirvió de pretexto para reprimir a las organizaciones de trabajadores y a los lideres obreros más destacados, siendo el corolario de esto la condena de ocho trabajadores anarquistas, de los cuales cuatro fueron ahorcados. Seis años después (1892) se comprobó que en el juicio en cuestión, los querellantes habían arreglado cargos y testigos falsos, para que se dictaran condenas criminales (N. del T.; y del IEA, Santiago, Chile, mayo de 2005)]. Ella es la persona que, en respuesta de la oferta del Senador Joseph R. Hawley de dar mil dólares a quien le pusiera un tiro a un anarquista, dijo:

Usted puede, con sólo pagar el pasaje en carroza hasta mi casa, dispararme sin que le cueste nada. Pero si el pago de los 1000 dólares es una parte necesaria de su propuesta, entonces cuando yo le haya dado el balazo a usted, le daré el dinero a la propagandización de la idea de una sociedad libre en la cual no hayan ni asesinos ni presidentes, ni pordioseros ni senadores”.