Elegimos Luchar

Triem Lluitar, el 3 d’octubre totes i tots a la vaga general

Los sindicatos, organizaciones y colectivos aquí firmantes queremos comunicar a las trabajadoras y al conjunto de las clases populares nuestro posicionamiento ante los diferentes acontecimientos que se están produciendo los últimos días en las calles de nuestras ciudades y pueblos.

Els sindicats, organitzacions i col·lectius aquí firmants volem comunicar a les treballadores i al conjunt de les classes populars el nostre posicionament davant els diferents esdeveniments que s’estan produint els darrers dies als carrers de les nostres ciutats i pobles.

Desde hace unos años hemos visto cómo se aprovecha la escalada de tensiones de un conflicto, ya histórico, para ir cortando los derechos fundamentales de la población. Venimos de una tradición sindical y política que históricamente ha defendido los derechos y las libertades de la clase oprimida y que ha tomado las calles cuando ha habido que luchar para arrebatar al poder todo aquello que nos permita ser protagonistas de nuestro presente y futuro.

Des de fa uns anys hem vist com s’aprofita l’escalada de tensions d’un conflicte, ja històric, per anar tallant els drets fonamentals de la població. Venim d’una tradició sindical i política que històricament ha defensat els drets i les llibertats de la classe oprimida i que ha pres els carrers quan ha calgut lluitar per arrabassar al poder tot allò que ens permeti ser protagonistes del nostre present i futur.

Como libertarias y parte activa de los movimientos sindical, popular y asociativo de Cataluña defenderemos siempre el derecho de autodeterminación de los pueblos – empezando por el nuestro. Lo entendemos como un principio básico del confederalismo, para posibilitar la convivencia humana en régimen de igualdad. Tenemos claro que toda emancipación plena será imposible sin el paso previo de eliminación de la estructura económica que la sustenta, el capitalismo. Mientras esto no suceda, las condiciones de vida de la clase trabajadora seguirán siendo chafadas por una oligarquía española y catalana que van siempre del brazo para imponer contrarreformas laborales y recortes de derechos sociales.

Com a llibertàries i part activa dels moviments sindical, popular i associatiu de Catalunya defensarem sempre el dret d’autodeterminació dels pobles – començant pel nostre. Ho entenem com un principi bàsic del confederalisme, per possibilitar la convivència humana en règim d’igualtat. Tenim clar que tota emancipació plena serà impossible sense el pas previ d’eliminació de l’estructura econòmica que la sustenta, el capitalisme. Mentre això no succeeixi, les condicions de vida de la classe treballadora seguiran sent esclafades per una oligarquia espanyola i catalana que van sempre del bracet per imposar contrareformes laborals i retallades de drets socials.

Aun así, queremos denunciar la militarización y la represión que estamos sufriendo por parte del estado español, que mostrando su cara más cruda y autoritaria, quiere imponer su voluntad hasta las últimas consecuencias. Siempre hemos estado en contra de quien ha militarizado Cataluña – y cualquier territorio – para hacer frente a las grandes protestas populares o todo anhelo de emancipación social.

Tanmateix, volem denunciar la militarització i la repressió que estem patint per part de l’estat espanyol, que tot mostrant la seva cara més crua i autoritària, vol imposar la seva voluntat fins a les darreres conseqüències. Sempre hem estat en contra de qui ha militaritzat Catalunya – i qualsevol territori – per fer front a les grans protestes populars o tot anhel d’emancipació social.

Nos oponemos a la represión del Estado porque la hemos sufrido de forma sistemática y continuada en nuestros propios cuerpos, en la calle y en las empresas. Por eso también queremos denunciar la naturaleza represiva de la misma Generalitat de Catalunya, la cual en los últimos años, ha perseguido, golpeado, detenido y encarcelado a todas aquellas que no han querido mirar hacia otro lado cada vez que los derechos civiles y humanos del pueblo eran pisados. No olvidamos la forma en que los mossos de escuadra nos desalojaban de Plaza Cataluña, encarcelaban y denunciaban a sindicalistas, nos perseguían por participar en la movilización que rodeaba el parlamento los días en que se recortaban nuestros derechos sociales, o en que a través de macro operativos policiales, nos detenían y encarcelaban en las recientes Operaciones Pandora, o muertos y mutilaciones entre otros. Así pues, no permitiremos que nadie nos tome lo que es nuestro, traiga la bandera que traiga.

Ens oposem a la repressió de l’estat perquè l’hem patida de forma sistemàtica i continuada en els nostres propis cossos, al carrer i a les empreses. Per això també volem denunciar la naturalesa repressiva de la mateixa Generalitat de Catalunya, la qual en els darrers anys, ha perseguit, colpejat, detingut i empresonat a totes aquelles que no han volgut mirar cap a una altra banda cada cop que els drets civils i humans del poble eren trepitjats. No oblidem la forma en què els mossos d’esquadra ens desallotjaven de Plaça Catalunya, empresonaven i denunciaven a sindicalistes, ens perseguien per participar a la mobilització que envoltava el parlament els dies en què es retallaven els nostres drets socials, o en què a través de macro operatius policials, ens detenien i empresonaven en les recents Operacions Pandora, o morts i mutilacions entre d’altres. Així doncs, no permetrem que ningú ens prengui el que és nostre, porti la bandera que porti.

Para nosotros, la autodeterminación y emancipación de nuestros pueblos, villas y ciudades no puede quedarse solamente en la decisión de un marco territorial concreto. La libertad colectiva no será posible sin la acción decidida del pueblo y las trabajadoras frente a un Estado y de unas élites políticas que mantienen unas estructuras antisociales, heteropatriarcales y opresoras, que también están defendidas por algunos actores en el llamado soberanismo catalán. La autodeterminación y la emancipación sólo serán posibles a través de la acción insumisa de las oprimidas, que entiendan en este hecho la defensa y mejora de sus condiciones materiales de vida. La socialización de los medios de producción, de la riqueza y la eliminación de todas las formas de opresión, como el heteropatriarcado y sus diferentes estructuras de poder tanto explícitas como implícitas, la más amplia libertad de decisión y participación a través de la acción directa y la autogestión será lo que nos hará realmente libres.

Pera nosaltres, l’autodeterminació i emancipació dels nostres pobles, viles i ciutats no pot quedar-se solament en la decisió d’un marc territorial concret. La llibertat col·lectiva no serà possible sense l’acció decidida del poble i les treballadores enfront d’un Estat i d’unes elits polítiques que mantenen unes estructures antisocials, heteropatriarcals i opressives, que també estan defensades per alguns actors en l’anomenat sobiranisme català. L’autodeterminació i l’emancipació només seran possibles a través de l’acció insubmisa de les oprimides, que entenguin en aquest fet la defensa i millora de les seves condicions materials de vida. La socialització dels mitjans de producció, de la riquesa i l’eliminació de totes les formes d’opressió, com l’heteropatriarcat i les seves diferents estructures de poder tant explícites com implícites, la més àmplia llibertat de decisió i participació a través de l’acció directa i l’autogestió serà el que ens farà realment lliures.

Así pues, pensamos que es el pueblo constituido como sujeto político y de clase, quién tiene que servir de fundamento para cualquier cambio social importante y, por lo tanto, celebramos la extensión de organizaciones populares de base para practicar desobediencia y hacer frente al contexto autoritario existente. Queremos que esta actitud de desobediencia y enfrentamiento a la autoridad vaya más allá de la tesitura actual y se dirija a todas las injusticias a las que estamos sometidas.

Per tot això, fem una crida a les treballadores de Catalunya a participar de les mobilitzacions en defensa dels nostres drets i llibertats, i de forma molt especial a participar de forma massiva de la vaga general convocada pel dia 3 d’octubre. Perquè l’esperit combatiu que recorre històricament aquest indret de la Terra no es doblegarà tan fàcilment, perquè som classe treballadora i volem decidir-ho tot, ara toca sortir al carrer, ara toca lluitar!

Por todo esto, hacemos un llamamiento a las trabajadoras de Cataluña a participar de las movilizaciones en defensa de nuestros derechos y libertades, y de forma muy especial a participar de forma masiva de la huelga general convocada por el día 3 de octubre. Porque el espíritu combativo que recorre históricamente este lugar de la Tierra no se doblará tan fácilmente, porque somos clase trabajadora y queremos decidirlo todo, ahora toca salir a la calle, ahora toca luchar!

vaga

 

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-seguridad y + libertad

Transitamos tiempos de postmodernidad, donde la seguridad es el valor supremo al que deben sacrificarse los placeres de la vida: la libertad a la seguridad ciudadana; el nomadismo a los cimientos de una hipoteca a veinticinco años; la salud a las antenas de telefonía móvil; el buen comer a la seguridad de morir con un buen cuerpo; la mujer libre al sacramento del matrimonio; el follar que el mundo se va acabar, a no seas promiscuo que el que se acabas eres tu; el juego al trabajo, el trabajo en lo que quiero a la obligatoriedad del trabajo precario; el deseo a la sensatez… Teniendo como referencia el acontecimiento del 11 de septiembre de 2001, el Estado-guerra nos impone la seguridad en todos los ámbitos de la vida.

La forma-Estado ha utilizado en los últimos cincuenta años el Plan, la Crisis y la gestión del Riesgo como mecanismos de dominación; hoy es la Guerra preventiva la estrategia que despliega en todo el planeta, las veinticuatro horas del día. Consta de tres fases: en la primera se demoniza al enemigo, en la segunda se atemoriza a la población y en la tercera las fuerzas del Imperio bombardean, invaden, matan, apalean, detienen. Osama Ben Laden, Irak, los grupos terroristas, el movimiento antiglobalización, los inmigrantes, los disidentes, los okupas, los jóvenes en las noches de fin de semana y muchos otros son los objetivos del ejército de los USA y sus aliados, de las unidades antidisturbios, de la policía local y de las empresas seguratas. Los terroristas y el “eje del mal” ya están satanizados, son el mismo diablo; los antiglobalizadores y los inmigrantes sus colaboradores, cuidado con ellos, son gente que también tienen pezuñas; los disidentes, los jóvenes y los okupas caen con facilidad en las tentaciones del maligno. Pero los bíceps que muestra el ejército yanqui acojonan a cualquiera, lo mismo que la toma de ciudades por los antidisturbios y las razias de los municipales contra los botellones de los viernes-noche. Y cuando llega la hora de la intervención rápida, el enemigo es el dragón de siete cabezas del que nos tenemos que defender; pero ya está acobardado, la filosa espada de sanjorge es como la gran lanzada contra el mosquito. A nadie le importa la vida de los insectos, los que sobreviven son enviados a Guantánamo, a centros de internamientos, a cárceles, o se les obliga a vivir en ciudades de un urbanismo carcelario repletas de cámaras de vídeo-vigilancia, de guardianes, de zonas de acceso prohibido, de barreras y rejas, de drogas que ayudan a olvidar, de tríos, bises y onanismos que alivian deseos, de talleres donde trabajan para redimir penas y algún día obtener la libertad para instalarse en lugares… más seguros. Sobre la guerra planeada en Irak los buitres ya hacen negocios con las reservas petrolíferas. Los mismos carroñeros alimentan sus bolsillos con el precio de la vivienda, la precariedad laboral, el trabajo gratis de la mujeres, el nuevo esclavismo de los inmigrantes y el money, money de la industria del entontecimiento.

Andalucía, las muchas andalucías, el territorio singular donde habitamos es un lugar cada vez más seguro, con menos libertad. La mitad de la población está condenada a vivir encadenada por la seguridad matrimonial ¿Que es una mujer sin pareja? una persona con menos posibilidades de maltrato “doméstico”. Los que trabajan, la mayoría están obligados a hacerlo precariamente, en la construcción, la hostelería, los servicios, la agricultura o el turismo y sólo una pequeña minoría tiene asegurado de por vida el puesto de trabajo ¿Quien quiere ir a la misma oficina durante cuarenta años, viendo la misma jeta del jefe, con el mismo horario? Cualquier empleo -fijo o precario- continuado da la seguridad de poder comer todos los días y la posibilidad de conseguir una condena a trabajo forzado de veinte o treinta años si te conceden la hipoteca-vivienda. For Sale, se vende todo el suelo en el litoral y en las grandes ciudades a precios astronómicos impuestos por los especuladores del ladrillo y el cemento, por un mercado inmobiliario global que ofrece sus gangas en Londres y Berlín, en Lyón, Bruselas, Madrid, La Haya o Barcelona, en Malmo y Hamburgo. Mientras tanto, si quieres habitáculo: okupa. Para que las pateras invasoras no lleguen a molestar el descanso playero dedican cantidades millonarias de nuestros impuestos, a construir el muro electrónico que nos separe de la otra orilla. En los montes del litoral están instalados los radares que vigilan atentamente los yacimientos y las instalaciones del gas argelino, la seguridad de las empresas transnacionales que lo comercializan, nuestra seguridad, según Gas Natural. Además soportamos las bases imperiales de Rota, Morón y Jibraltar. Tenemos un sistema de partidos, sindicatos y asociaciones que reclaman más seguridad, que intentan hacerla compatible con más libertad; son vendedores de humo. La mayor demanda de seguridad viene de nosotros mismos, del miedo instalado en nuestros corazones. Somos como aquel jilguero que vivió toda la vida enjaulado. Un día su amo compadeciéndose de él le abrió la puerta de la jaula, pero el pájaro nunca se atrevió a salir fuera de ella, estaba acostumbrado a vivir entre barrotes. Trinaba, se sentía libre y feliz.

Los bosques no son lugares seguros, hay animales peligrosos disfrazados de abuelitas, setas venenosas y resultan ser terreno propicio para la emboscada. Bush, el rey del ingenio, ya dio la solución el pasado verano: talar el bosque. Pero la gentecilla que habita en el bosque está empeñada en lo contrario: hacer que el matorral y el arbolado crezca en cada localidad, que la espesura bosquimana sirva para vivir la libertad, que el apoyo mutuo sea la norma de convivencia entre seres tan diversos en pie de igualdad. En cada espacio, pueblo, barrio o ciudad proclaman que los intercambios de flujos debieran estar desmonetarizados, que las relaciones sociales se construyan en espacios vaciados de orden, politizando la existencia minuto a minuto. Lejos de los focos mediáticos, de la política con mayúsculas y de las instituciones, de los golpes de efectos de las grandes campañas y las brillantes cartas sociales reivindicativas para todo el mundo, la labor es la de elaborar un programa de subversión sobre las cenizas del pensamiento único, la de construir comunidad entre la gente afín, la del querer vivir. Una vez pasada las cumbres, las prisas, las fechas impuestas, el bosque se tiene que llenar de galerías subterráneas, de jóvenes topos que horaden el subsuelo hasta llegar a los cimientos de la metrópoli y -¡booomm!- asistir alegremente a su derrumbe.

Los vendedores de seguridad, empleo, matrimonios, viviendas en propiedad, copyright y ciudades sostenibles con huellas de elefantes, tienen un mercado cautivo de clientes que movilizan sus identidades al ritmo que marcan unos deseos fabricados por la publicidad. Interrumpir dichas movilizaciones es la primera tarea para formar comunidades nómadas en cada localidad. Un nomadismo que busca líneas de fuga de la fortaleza en la que estamos encerrados, que organiza el éxodo de lo sedentario, del páramo en que habitamos. Un nomadismo que identifica el mundo de la seguridad con la muerte en vida. Comunidades nómadas que se encuentran en los oasis del desierto, que pretenden vivir al/margen de las relaciones sociales capitalistas, del dinero, de las dominaciones, ante la imposibilidad de vislumbrar otro mundo en el horizonte. Es importante no dejarse deslumbrar por los espejismos de lo posible, tan frecuentes en territorios asfaltados, en los arenales. No hay espejo que resista una buena pedrada.

En Almuñécar a 29 de septiembre de 2002

Pepe García Rey

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HISTORIA LIBERTARIA, en la batalla de las ideas

 

Dedico la entrega a esta Revista Libertaria que existió apenas medio año. Hace ya bastantes que dediqué una entrega a recordar la revista libertaria Askatasuna, Con esta, y otras posteriores, pretendo seguir recordando todas las que pueda. Creo que no necesita mucha aclaración el que comience por las que no estaban dentro del “Aparato oficial del Movimiento Libertario Español (MLE).” En primer lugar cederé la palabra al que fue uno de sus fundadores y a continuación pongo una entrevista que en el número 1 le hicieron a Gerald Brenan, Don Gerardo, cuando aún vivía y lo hacía an las Alpujarras, cuando la entrevista se acaba de mudar de la Alpujarra Granaina a la Almeriense.

 Me pide el amigo Joan Zambrana unas líneas para acompañar la digitalización de la revista Historia Libertaria (HL) en la web de CEDALL, y entiendo que lo pertinente sería narrar su pequeña intrahistoria. Es decir, desvelar a los lectores que se asomen a sus páginas las razones que justificaron su aparición en los años clave de la transición.

Como su propio apellido indica, HL quería trascender como una publicación antiautoritaria y por tanto plural, que hablara sobre lo libertario en pasado y presente para vigorizar el futuro de esas ideas, algo que quienes diseñamos el proyecto considerábamos vigente pero en permanente cuestionamiento, y no siempre en sentido emancipador. En ese contexto, el equipo fundacional tenía la virtud, y también el hándicap, de “militar” (horrible palabro) en la Confederación Nacional del Trabajo (CNT) reconstruida en el ocaso del franquismo.

Y fue precisamente por ese compromiso, o mejor dicho de las dificultades para desarrollarlo plenamente dentro de la central anarcosindicalista, por lo que algunos creímos el deber de “pasar a la acción” editando Historia Libertaria. Hay que decir que la mayoría del grupo promotor, que reflejaba distintos registros del anarquismo, procedía del sindicato de Artes Gráficas, constituido por veteranos como Juan Gómez Casas y Eduardo de Guzmán, y jóvenes como Carlos Álvarez y Soledad Gallego, entre otros. Yo mismo había formado parte de la redacción del periódico confederal CNT, a “las órdenes” del responsable de Prensa y Propaganda del Comité Nacional (Juan Gómez Casas), pasando después a llevar Castilla Libre, órgano de la Regional Centro.

Con esos precedentes, no resultó extraño que las divisiones, conflictos y luchas intestinas entre el exilio (los exilios) y el interior (las distintas tendencias) tuvieran una severa influencia en la trayectoria de la revista. Creo resumir el móvil de colectivo editor diciendo que buscábamos hacer de Historia Libertaria un punto de encuentro de todas las corrientes en liza, en la ingenua pretensión de que así ayudaríamos a clarificar posturas y evitar de paso que esas discrepancias estallaran en lucha fratricida dentro de CNT. Pensábamos en fletar una especie de salutífero Arca de Noé donde cupieran dialécticamente todas las sensibilidades de la organización.

Es obvio que tal pretensión era fruto de una deficiente percepción de la realidad. De suyo, lo que aquella puesta en escena escondía era precisamente la existencia de un déficit democrático. Derrotados en el tenso y enrarecido clima que entonces habitaba la CNT madrileña, como afiliados sometidos al fuego amigo de los dos núcleos en pugna, idealizamos que un foro donde estuvieran representados todos podría ser una forma de completar una militancia cognitiva en el terreno de la reflexión de altas miras. Ese fue el espíritu que alentó HL. Una válvula de escape anarquista-libertaria donde servir sin sectarismos aprioristas al conjunto de la organización, su ética y su memorial.

Lógicamente emprender una aventura informativa monocorde y de exclusiva impronta anarcosindicalista no tenía mucho sentido, sobre todo cuando la prensa de partido estaba en flanco retroceso. HL no pretendía ir por esos derroteros. Pero si es cierto que en cierta medida confiábamos en que existiera materia gris en el reñidero libertario para tener criterio propio sobre muchas cuestiones de la vida política, económica, social y cultural, y contarlas desde esa óptica alternativa: el punto de vista anarquista de la sociedad. De ahí que desde el comienzo, junto a temas y autores afines se diera cabida a otros colaboradores que entonces estimábamos en la onda antiautoritaria, o a  librepensadores sin mayor adherencia ideológica. Era como demostrar que, más allá de las siglas, lo libertario polinizaba mucha masa crítica. Lógicamente, visto a posteriori, el paso del tiempo, el principio de necesidad y el pasmo de los vaivenes políticos ha creado estragos en algunas de esas biografías.

Con este heterodoxo talante, en el primer número se podía leer un artículo del siempre vitriólico Agustín García Calvo (Contra la idea de hacer la historia del anarquismo) junto a trabajos de Gastón Leval, Ángel J. Cappelletti; entrevistas a Gerald Brenan y Juan Gómez Casas, y reportajes sobre personajes históricos, como la revisión libertaria de la obra de Julio Verne (amigo de Kropotkin), debida al marxista francés Jean Cheneaux. Todo ello con una hermosa e iconoclasta portada cedida por el prestigioso artista italiano Flavio Constantini.

De ahí hasta su desaparición hay un rosario de dificultades económicas y la más o menos indisimulada hostilidad del entorno que impidieron a Historia Libertaria hacerse con un fondo de comercio de abonados suficiente para sobrevivir. De un lado, el desfase entre gastos de producción (pago al contado) y el retorno del porcentaje de las ventas en quioscos (a seis meses), fue minando los recursos propios. Y de otro, el éxito de una independencia intelectual que nos hizo objeto de reproches por tirios y troyanos, alentó recelos y aislamientos. Al final resultó misión imposible contribuir a esa batalla de las ideas que las organizaciones anarcosindicalistas y coaligadas eran incapaces de ofrecer, absortas como estaban en las múltiples escaramuzas desatadas para copar la burocracia del poder que decían detestar.

De hecho fue con la publicación del número 6 de Historia Libertaria dedicado a la crisis de la CNT cuando nos caímos con todo el equipo y ya no nos levantamos. Un ejemplar, el de diciembre de 1979, que daba voz a todos los actores implicados en el conflicto, desde el Comité Nacional de la CNT hasta los Grupos de Afinidad, que sirvió en la práctica para indisponernos con todos y no lograr el apoyo de nadie. Esa entrega, que resultó ser el canto de cisne de la publicación, llevaba en portada sendos titulares que resumían la hostilidad sobrevenida. Uno, “La otra muerte de Cipriano Mera”, sobre la expulsión del legendario combatiente anarcosindicalista, y otro, “Cenetistas: a Congreso abierto”, que recogía una mesa redonda las distintas posiciones ideológicas que se disponían a competir en el inminente cónclave.

Los que hicimos Historia Libertaria. En la redacción: Rafael Cid, Eduardo de Guzmán, Carlos Álvarez, Isabel Munilla, José Luis-Moreno Ruíz y Leopoldo Azancot. En el equipo de colaboradores: Agustín García Calvo, Xavier Paniagua, Daniel Guerin, José Peirats, Ramón Álvarez, Víctor García, Ángel J. Capelletti, Fredy Gómez, Carlos Monge, Juan Ferrer, Pedro Gálvez (alias de J. P. Quiñonero), Alfonso Rojo, Abraham Guillen, Carlos Díaz, Gastón Leval, Juan-Luis Sánchez, Fernando Sánchez Dragó, Fidel Miró, Marcos Alcón, Julián Gorkin, Ricardo Sanz, Severino Campos, Felipe Díaz Sandino, Paulino Diez, Juan M. Molina, M. Malet, Ricardo Lorenzo Sanz, Héctor Anabitarte Rivas, Sebastián Puigcerver, José Antonio Díaz, Luis Andrés Edo, Juan Gómez Casas, Francisco Simancas, Albert Meltzer, Agustin Souchy, José Serrato, Fernando Fabro, Gérard Brey, Telesforo Tajuelo, Francis (por el Grupo Comuna de Kronstadt) y Leopoldo María Panero.

La revista salió a la calle a finales de 1978 gracias a la altruista aportación económica de un viejo cenetista leonés, cuyo hijo, el periodista Nacho Iglesias, prestó su carnet oficial para cumplir con los requisitos que exigía el ministerio de Información. Las otras personas que junto a él figuraban en el staff fueron los que asumieron el día a día del bimestral en su corta e intensa vida de seis números.

A todo ellas y ellos, y muy especialmente a los suscritores y suscriptoras que tan generosamente nos apoyaron sin pedir nada a cambio, aprovecho la oportunidad que me ofrece CEDALL para transmitirles en la distancia de estos treinta y siete años de memoria libertaria mi más afectuoso y sentido reconocimiento por su confianza. Mereció la pena.

Rafael Cid
(Madrid, 4/11/2015)

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Liberación de la Uma Kiwe

autonomía y territorio: una mirada libertaria para la comprensión de la lucha nasa

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Este texto pretende buscar los puentes que existen entre la liberación de la madre tierra y la praxis autónoma y libertaria. Precisamente, ese objetivo no lo plantea una motivación académica sino de acción, de seguir caminando para redescubrir el otro mundo que tejen los pueblos al calor de sus luchas. En ese sentido, la mayor parte de estos análisis surgen de procesos de acompañamiento y estudio mano a mano con los brazos que liberan la tierra.

El pensamiento libertario es una forma de dimensionar los fenómenos sociales, políticos, ideológicos, culturales, económicos e incluso biológicos desde una base que se centra en la libertad como motor de la interrelación social, pudiendo incidir en ella bajo esa perspectiva, en contra-vía a la coerción jurídica, cultural, económica, militar y política. Desde su nacimiento, la praxis libertaria vería como objetivo inmediato la abolición de la explotación del ser humano, aunque dicha perspectiva se ha ampliado y profundizado en el correr de los años.

Lo libertario es precisamente el sustrato filosófico y ético que se adentra en las luchas populares por una vida digna, autonomía, democracia directa y libertad colectiva e individual. El término, que aunque tenía amplia trayectoria entre los círculos liberales de Europa occidental, fue acuñado como eufemismo dentro del movimiento anarquista francés de la última década del siglo XIX, a causa de la fuerte represión que se tejía contra el pueblo. Una mirada libertaria hace mención a realizar lecturas sobre las realidad concretas desde una base epistemológica de la libertad, que muchas veces desborda al mismo anarquismo, y en nuestro caso, se identifica con la tradición social del mismo y del pueblo.

Por otro lado, el proceso de liberación de la Madre Tierra, que inicia en diciembre de 2014, es una nueva apuesta estratégica del movimiento indígena en Cauca. A través de la toma de tierras, con campamentos permanentes y el sabotaje a los cultivos de caña de azúcar para  carburante, mientras se siembra alimentos de pan-coger, se plantea un nuevo proyecto de vida comunitario, autogestionario y social que ya no tiene cabida en las regiones montañosas dadas a los indígenas, que ven con preocupación la alta concentración de la propiedad en sus tierras ancestrales (que generalmente son las más ricas y que se encuentran en los planos) y el maltrato que se hace a la Madre Tierra en un proceso de monocultivo de caña para carburante. Actualmente, este proceso de liberación está adelantado en las comunidades indígenas de Munchique, Huellas, Corinto y López Adentro, en 9 fincas diferentes, cubriendo gran parte de los municipios que configuran la región del Norte del Cauca.

Relación entre el pensamiento indianista y el libertario

La relación entre estas dos formas de praxis no es nueva ni se remonta únicamente a colombia. Así, desde la llegada del pensamiento libertario a las tierras americanas (especialmente luego de las grandes migraciones de obreros europeos que se da a finales del siglo XIX), muchos simpatizantes anarquistas empezaron a estudiar las luchas sociales que se dieron en estas tierras desde la época de la conquista. Sobresalen dos teóricos para entonces y con los cuales basta para hacer un marco histórico para este texto: Manuel Gonzáles Prada y Ricardo Flores Magón.

El peruano Manuel Gonzáles Prada fue un intelectual, poeta y anarquista peruano, que mostró, entre otras cosas, especial preocupación por la cuestión india, desde un enfoque político y etnográfico. En su ensayo titulado “Nuestros indios” y realizado en 1904, Gonzáles Prada destruía mitos sobre la raza y el estudio etnográfico. Desde una óptica libertaria, rescata las tesis de rechazo a formas estatales de gobierno desde el anarquismo y su interceptación con la incapacidad de las mismas de dar derechos a los indígenas, que a la larga termina siendo una quimera. Como conclusión del mismo ensayo, Gonzáles Prada advierte que “el indio se redimirá merced a su esfuerzo propio, no por la humanización de sus opresores”, lo que sin riesgo a equivocarnos podría compararse, con no solo la tradición de autogobierno de los pueblos originarios, sino con las prácticas más contemporáneas de autonomía y autogestión en los mismos y que afloran luego de terminada la guerra fría, donde se interceptan con el pensamiento libertario.

De otro lado nos encontramos con Ricardo Flores Magón, periodista y militante anarquista mexicano, figura clave en el desarrollo de la revolución mexicana. Al igual que Gonzáles Prada, Flores Magón tendría una especial sensibilidad por las luchas indígenas que se daban en México, especialmente de los escenarios que jugaron para llevar a la crisis política y social que estallaría en los sucesos revolucionarios de 1910 y 1911, donde las anarquistas ocuparían una posición protagónica en el Norte del país. Se debe mencionar la misma crianza tanto de Ricardo como de sus hermanos, quienes vivieron su infancia en un pueblo indio, pudiendo observar de cerca desde niños las formas comunitarias de gestión y convivencia, muy lejanas a las ideas modernistas y estatales imperantes en las grandes urbes gobernadas por criollos admiradores de los grandes imperios monárquicos de Europa. Ello, acompañado de la metamorfosis que llevó tanto a Ricardo como al Partido Liberal Mexicano (al que pertenecía) al anarquismo, queda reflejado en las posturas que adquiere la corriente libertaria en dicho país. El programa del PLM de 1906 no solo recoge la bandera de restitución de tierras a las etnias despojadas, sino también protección de las mismas por medio del fortalecimiento de la educación, propuesta que guarda distancia del independentismo garantista, que con dificultades simplemente reconocía las tierras pero negaba ejes transversales a los indígenas como el fomento de la cultura y la educación. Conforme maduraba el pensamiento de Flores Magón y la lucha revolucionaria continuaba, este acercaría cada vez más lo libertario al indianismo, sintetizadas muchas de estas tesis en su artículo “El pueblo mexicano es apto para el comunismo”, publicado en el periódico Regeneración en 1911, donde señala 3 elementos claves de la organización socio-política india:

  1. La propiedad común de la tierra y el libre acceso de todos sus habitantes a los recursos naturales,
  2. el trabajo común y el apoyo mutuo entre individualidades y familias, y
  3. el odio a la autoridad y la no necesidad de ella.

En Colombia, se puede rastrear la relación en el mismo florecimiento del movimiento obrero radical en la década de 1920. En específico, las acciones de solidaridad que tejieron grupos anarcosindicalistas durante los años 20 con la lucha que adelantaba Manuel Quintín Lame en el sur-occidente colombiano.

Más contemporáneamente, se puede hablar sobre el trabajo que desarrolló el Proyecto Cultural Alas de Xue en los años 90, especialmente con la búsqueda de un socialismo propio, que manifiesta en grandes aspectos de la vida comunitaria de diferentes comunidades nativas el sentir libertario. En particular, es de observar que más que un proceso de teorización o ideologización, Alas de Xue buscaba encontrar un anarquismo más acorde a las realidades locales, sin llegar a tener una retórica explícitamente libertaria en la totalidad de su trabajo político y académico, como se puede ver en las diferentes investigaciones que adelantaron sobre Manuel Quintín Lame y Juan Tama.

El proyecto comunitario Nasa

Quizás es importante buscar los intersectos entre el pensamiento libertario y el proyecto de vida Nasa en la visión comunitaria del mismo. Así, y rescatando la tradición social y comunalista libertaria, hay un fuerte contraste con la visión liberal y moderna del individuo como ser aislado de la sociedad en su esencia, de un hipócrita libre albedrío y de una entrega pseudo-voluntaria de las libertad individuales a un todopoderoso Estado para obtener seguridad. Los mitos fundacionales sobre los que se erige la sociedad fallida liberal se desmoronan ante proyectos de vida comunitarios, que colocan la colectividad como centro para la potenciación de las oportunidades y deseos individuales. Aunque este tema podría salirse del campo de estudio que se quiere abordar, especialmente porque los proyectos al respecto del pueblo Nasa son casi incontables, es menester concentrarnos en la perspectiva que tienen los indígenas nasa en los lugares donde se está liberando la Madre Tierra.

nasaSe señala históricamente, desde la plataforma de lucha del Consejo Indígena Regional del Cauca, en los puntos 6, 7, 8 y 10, que la ampliación de los resguardos (conseguida en los resguardos mencionados por medio de la liberación directa de tierras) deja de tener sentido si no se adecua a proyectos educativos y sociales que buscan rescatar y defender la lengua e historia propia, la formación de profesores indígenas, el fortalecimiento de la economía propia y la defensa de la familia. Y no hay mejor forma de ilustrar esto que explorar el concepto de minga.

La minga es el trabajo colectivo, es el compartir las necesidades y sus soluciones, es el pensar desde la comunidad las tareas de las familias y los individuos, que incluso desde la cosmovisión y cosmogonía nasa sería imposible explicar en su totalidad con términos occidentales. El antecedente más inmediato del proceso de liberación de la Madre Tierra, aparte del inicio de la ocupación de la hacienda La Emperatriz en Caloto en 2005, es precisamente la minga social y comunitaria de 2008, que no fue otra cosa que una movilización de las comunidades que contó con el apoyo de los movimientos populares del país. Y así, esta demanda y accionar colectivo terminó por trasfigurar en el actual proceso de liberación de la Madre Tierra, cuyo fin y medio están completamente atravesados por el concepto de minga. La recuperación de tierras se hace con una convocatoria a mingas de liberación, donde cada Nasa y su familia ofrecen horas de su trabajo diario una vez a la semana para cortar la caña de azúcar para carburante en las fincas ocupadas, pudiéndose contar los indígenas por cientos y miles. Luego, esta es precedida por mingas de cultivo, donde sobre los vestigios de la caña se armoniza la tierra y se procede a cultivar maíz, frijol, ahuyama, café y otros alimentos necesarios para el pan-coger de las comunidades. Y en este vaivén, es necesaria la participación de la comunidad, que es la directa protagonista del proceso. Es la masividad de la minga la que ha permitido que el proceso de liberación perdure en el tiempo y haya podido converger con otras coyunturas locales, desafiando los diferentes actores armados y menoscabar, así sea por poco, la fuerte represión estatal y para-estatal.

Las proyecciones territoriales y políticas apuntan a, tras la liberación de las tierras, convocar mingas de construcción de viviendas, escuelas, centros rituales, lugares deportivos y empresas comunitarias, que se vienen gestando de a pocos en los actuales resguardos. Sobresale, por ejemplo, las mingas de educación y comunicaciones convocadas en los últimos años, donde diferentes sectores sociales del país han estado presentes en los grandes eventos de la comunidad Nasa, con un fuerte espíritu colectivo de trabajo.

La autonomía y la identidad comunitaria

Sin embargo, incluso el trabajo colectivo en Minga puede ser insuficiente para mirar el proceso de liberación de la Madre Tierra desde una óptica libertaria, siendo preciso agregar el elemento clave que puede dimensionar la capacidad propia de la comunidad sobre sus destinos: la autonomía. Esta, entendida a groso modo como la capacidad que tiene un grupo social para ejercer el poder sobre los asuntos que le tocan directamente en una relación de armonía y democracia directa, no es nada más que una simple bandera que se ha tenido que enfrentar a mil demonios. Así, ante un mundo cada más globalizado (y por lo mismo, gobernado por agentes unilaterales), unas leyes nacionales cada vez más socavadas por las agendas del libre comercio imperial y la avanzada de la acumulación por exterminio total, la autonomía ha pasado de ser un principio político a una forma de resistencia en sí misma. En concreto, cuando la comunidad Nasa construye su propio gobierno se está enfrentando al capitalismo mundial, que no por nada tiene sus ojos puestos sobre las ricas tierras de la cuenca alta del río Cauca.

Es difícil pensar que los Nasa se identifiquen con una patria artificial, que les ha negado su historia y es heredera de la tradición esclavista, por lo cual, han construido sus propios gobiernos a partir del exilio y la esclavitud de la conquista. Esta autonomía se ve materializada en las asambleas, no sobrando mencionar que toda minga una vez finalizada es precedida de una pequeña reunión de la comunidad que participó. Las asambleas son, entonces, la mayor expresión de organización y decisión de los indígenas: es allí donde se mandata, desde abajo, con la puesta en práctica de una democracia participativa, deliberativa y directa, eligiendo las personas encargadas de llevar adelante las tareas administrativas (conocidas como autoridades), que sin embargo, siguen estando bajo el control político y cultural de la asamblea y la opinión de los guías espirituales, conocidos como mayores. Por supuesto, esto no hace escapar a algunos cabildos de las lógicas de corrupción y clientelismo, sobre todo donde la construcción de estos se ha dado bajo la batuta de los tratados coloniales firmados desde España o con el beneplácito de elites locales alineadas con la derecha terrateniente, quienes a la larga prácticamente niegan el gobierno tradicional. Sin embargo, es imposible no ver que en el trascurso de la misma lucha por liberar la Madre Tierra se ha logrado democratizar cada vez más espacios asamblearios, hecho por lo demás de admirar en un país con tan altos índices de corrupción, sin mencionar que el Cauca sea uno de los departamentos que más ha sufrido las consecuencias de la guerra entre las insurgencias y el Estado colombiano, donde las elites locales se han fortalecido sobre discursos racistas y conservadores.

Mantener dichas prácticas de autonomía, que por supuesto desbordan el limitado campo de la gestión pública soberana y tocan los más variados aspectos culturales, comunicacionales, educativos, de resguardo de la tranquilidad e incluso económicos, es un avance innegable que rápidamente se puede poner en contraste con las apuestas libertarias de autogestión y autogobierno, que ponen fuerte énfasis a la construcción comunal de las asambleas que operativizan las necesidades multidimensionales. No se puede olvidar aquí que la visión del nasa como sujeto escapa de la estrecha perspectiva del trabajador, visión relacionada con los círculos anarcosindicalistas clásicos y que ha sido rebatido a la luz de nuevos viejos movimientos sociales contemporáneos, por lo cual, la autonomía a su vez va más allá de la economía autogestionada y rescata al sujeto social como un individuo cultural, étnico y con variadas perspectivas. Lo anterior, de hecho, ha logrado que actores como las mujeres y los jóvenes, históricamente expulsados de la vida política de las comunidades, vayan ganado de a pocos pero con firmeza mayor cabida en los gobiernos tradicionales nasa, especialmente en los procesos de liberación de la madre tierra.

Las múltiples caras de la autonomía

Acción directa, reforma agraria por el hecho:

Uno de estos rostros, y que ya se ha mencionado, es la liberación de la tierra como paso indispensable para realizar con éxito el proyecto comunitario nasa. De igual manera, se anotaba que este proceso en su mismo procedimiento toca las esferas de la praxis libertaria: esta toma, aunque con todos y sus argumentos jurídicos formales que puede ayudar a facilitar los objetivos, es la puesta en práctica de la acción directa. Voltairine de Cleyre, anarquista estadounidense, explica que “Cada persona que alguna vez haya planeado hacer alguna cosa, y fue y la hizo, o que haya presentado un plan a los demás y ganado su cooperación para hacerla con ellos, sin tener que dirigirse a autoridades exteriores a pedirles que por favor la hicieran por ellos, ha sido practicante de la acción directa” [6]. En ese sentido, como un ejercicio que combina una tradición de lucha acumulada por siglos y del mismo arrinconamiento al que ha llevado el gobierno a los nasa, la liberación de la Madre Tierra no es una exigencia, no es una petición, no es una negociación; es una acción, es un hecho.

Por supuesto que en el trascurso de la liberación, la entrega de tierras por vía judicial se vuelve una exigencia a pedir al gobierno de forma táctica, pero quedarse ahí sería negar la cosmovisión nasa. Por ello los cultivos, las construcciones, las mingas, la cocina, la educación, etc, se lleva a cabo sobre tierras que nominalmente no son suyas por ahora, pero lo han sido siempre por derecho ancestral. Así, estamos ante una reforma agraria directa y por el hecho: la repartición de tierra se hace al ritmo en que se liberen tierras, sobre ella se práctica otra forma de relacionarse entre comunidad y madre tierra más allá de los tribunales que subordinan la realidad a la formalidad y a la acción burocrática e indirecta.

Pedagogía libertaria, educación propia:

De otro lado, la educación propia nasa (como ha sido definido el proyecto pedagógico nativo) tiene bastantes puntos en común con las apuestas históricas de la pedagogía libertaria. De un lado, la artificialidad pedagógica que busca estandarizar, controlar y vigilar la enseñanza es reemplazada por una educación abierta y que, de nuevo, es definida por las asambleas y dinamizada por los tejidos de educación, siendo responsabilidad de toda la comunidad. Incluso, la mayor parte de enseñanzas propias sobre las plantas, la tradiciones o la geografía no la realizan como tal los educadores, sino miembros de la comunidad (especialmente mayores, los guías espirituales nasa), por fuera del aula de clases y en contacto directo con el resguardo.

Esto hace que los proyectos educativos nazcan de las mismas comunidades y no sean imposiciones exteriores, sin negar que esto puede converger por necesidades coyunturales con ciertos parámetros del Ministerio de Educación Nacional. Sin embargo, es de acotar dos diferencias notables entre ambos campos: la falta de cuestionamiento de la jerarquía que conserva el educador frente al educando, y el amplio campo del estudio de la lengua y la cultura propia que aún no ha abordado la pedagogía libertaria, por lo menos con tanta profundidad, por la misma falta de sincretización territorial en proyectos étnicos como este.

Ecologismo social, defensa del territorio:

Dentro de las múltiples trincheras libertarias de lucha que se han logrado ampliar o crear en las últimas décadas sobresale el ecologismo social, teoría del norteamericano Murray Bookchin que, desafiando el economicismo permeado en gran parte de la tradición libertaria clásica, coloca a la contradicción ambiental del capitalismo como nodo de resistencia. Y es así, porque es precisamente el tratamiento ecológico el que define, a la larga, los medios de producción y reproducción del gran capital, como se puede ilustrar en las tesis de Bookchin. La defensa del sistema vivo del medio ambiente es sin lugar a dudas uno de los factores que han caracterizado a los pueblos originarios en Colombia. Los nasa, por ejemplo, se han ganado la fama de cuidadores de la tierra, los nacimientos de agua, los hábitat y el equilibro natural perturbado por la avaricia capitalista.

En ese sentido, no es muy difícil entretejer puentes entre la perspectiva ambiental de los nasa y el ecologismo social, especialmente al centrar las luchas indígenas en la defensa de la madre tierra, tal vez algo diferente a otros actores agrarios en Colombia que se han visto empujados a negociar la explotación minero-energética en sus territorios aceptando parámetros impuestos unilateralmente.

Defensa propia, protección del territorio y la comunidad:

En línea con lo anterior, la perspectiva de territorio es contundente dentro del sentir nasa. Para ello, una de las herramientas que se han configurado son los Kiwe Thegnas (Cuidadores del Territorio) o At’púcxnas (Mano derecha de las autoridades), conocidos mejor como Guardia Indígena, que además de proteger la madre tierra ante las arremetidas que pretenden menoscabarla, se encargan de garantizar la tranquilidad comunitaria. Su papel excede lo que se podría pensar para una policía comunitaria o un grupo de vigilantes: son los encargados de velar por el respeto hacia la comunidad y los acuerdos que ella teje. La guardia indígena son un grupo descentralizado, no militarista y cuya única autoridad es la que emana de la comunidad que elige las personas que estarán en los cargos que coordinan su actividad.

Sin poder hablar directamente de horizontalidad o un mecanismo democrático directo (dado que la guardia indígena posee poco margen de acción más allá del delegado por las comunidades), la filosofía de la defensa social y del territorio propia se entreteje con la rica historia libertaria, donde expresiones similares como las revoluciones de Ucrania, España o Corea se dieron; incluso, la experiencia de la guardia indígena puede encontrar grandes similitudes en su cosmovisión (y no tanto con la parte técnica, donde por razones coyunturales experiencias de otros países han tenido que empuñar las armas) con experiencias actuales como las Unidades de Protección en los territorios kurdos o el Ejército Zapatista de Liberación Nacional en México, que innegablemente han alimentado las lecturas y prácticas libertarias actuales. La guardia indígena ha tenido un papel central en la liberación de la madre tierra y las movilizaciones sociales más recientes, no en vano casi todos los muertos que han quedado sobre la vía panamericana y los cañaduzales portaron el bastón de mando de kiwe thegna.

Justicia no punitiva, justicia propia:

De otro lado, el debate sobre justicia comunitaria y no punitiva, aunque tratado adentro del campo libertario, aun presenta poca solidez práctica y más bien se ha resuelto al calor de los hechos. Mirar el proceso nasa en este sentido, como ya se ha apuntado, no puede limitarse a la liberación de tierras, sino a toda la dimensión social que le rodea. La justicia nasa, al igual que los demás campos mencionados aquí, está administrada por las asambleas y se operativiza en las autoridades. Pero ha logrado extenderse más allá e incluso se ha reflexionado sobre muchos modelos carcelarios traídos desde occidente: la mayor parte de delitos leves que en nuestras ciudades serían pagados con meses o añosde cárcel, son reemplazados por trabajo comunitario durante las actividades que los nasa celebren, tales como las mismas asambleas.

Este modelo no punitivo se basa en la premisa de que el nasa que ha cometido un delito le ha fallado a su comunidad y a su cosmovisión, por lo cual debe compensarlo al mismo tiempo que se armoniza con sus pares. La mayor parte de castigados pueden dormir en sus casas, visitar a sus familias y su “castigo” se centra en gran parte en el trabajo de la tierra, si bien aún queda en el debate el uso en casos más graves de calabozos o del encarcelamiento en un patio especial en Popayán, administrado por el INPEC.

Internacionalismo, la liberación de la Madre Tierra:

Antes de extenderse más, es preciso cerrar esta parte dimensionando que al igual que el anarquismo no es nada más que una propuesta para los individuos y los pueblos de como pensar y hacer las cosas –y no como nombrarlas-, el proyecto nasa no se agota en su nación étnica sino que es también una propuesta de país y mundo, que denuncia la muerte sentenciada de la madre tierra. Aunque no existe un consenso ni está perfeccionado el llamado, la idea de extender la minga y la liberación por toda Colombia y el mundo es una idea que toca aspectos cercanos al anarquismo y todas las luchas que, más cerca o más lejos, han palpado de las tesis, experiencias y visiones libertarias e internacionalistas.

Algunas distancias:

Para finalizar, quedaría señalar algunas diferencias que se hace menester precisar. De un lado, una importante parte del movimiento indígena del norte y occidente del Cauca ha colocado parte de sus esfuerzos en el desarrollo de procesos político-electorales, donde incluso han ejercido cargos ejecutivos como Alcaldías. Si bien esto es difícil de señalar como un error con una primera mirada y sería atrevido con la experiencia de lucha nasa, la praxis libertaria ha estado siempre fuera de las disputas electorales que se han dado, salvo contadas excepciones que se dan para contextos pre-revolucionarios.

De manera similar, y aunque ya se ha mencionado, el papel de la mujer como sujeto político y social ha aumentado paralelo al proceso de liberación de la madre tierra, pero aun falta bastante camino para hablar de una verdadera emancipación femenina. El patriarcado es trasversal todavía en muchos compañeros liberadores de la madre tierra y autoridades indígenas, pero es aun más fuerte el esfuerzo de las mujeres nasa y la conciencia que se ha extendido en medio del proceso, materializada en nuevos tejidos sobre asuntos propios de la mujer, la sexualidad suya y los asuntos de salud pública que le afectan.

De otro lado, aunque la organización se configura como democrática, la mayor parte de los esfuerzos administrativos se quedan en una excesiva burocracia que facilita la aparición de polémicas relacionadas con corrupción, e incluso, con las distancias culturales y socio-económicas que se dan entre las autoridades y las comunidades de base, caso que no se da con igual intención en todos los resguardos.

¿Y de aquí para allá?

El reto queda en poder generar un diálogo cada vez más abierto, sincero y desprendiéndose de los dogmas que atascan, entender que lo libertario es solo un aire que busca permear en los diferentes lugares donde se encuentra, sin dominar las experiencias y miradas sino brindarles una mano. En este proceso es que la solidaridad se vuelve un arma, es donde se hace urgente profundizar cada vez más el autogobierno, la defensa del territorio y el cierre al mecanismo de la represión. Esa solidaridad habla más que mil palabras y mil imágenes, habla desde los hechos. Estos puentes solo se tejen desde ahí: desde la solidaridad efectiva, y solo a través de ella, se puede hacer un diálogo que tenga algún sentido. No es de extrañar, que hoy por hoy, existen diferentes espacios de apoyo y solidaridad con el Norte del Cauca donde las libertarias hacemos fuerte presencia, enviando lo que sea necesario y denunciando en los barrios y universidades las arremetidas de la fuerza pública y elementos paramilitares contra la liberación de la madre tierra.

nasa2Sin embargo, se hace preciso mencionar también la muchas veces falta de compromiso completo, primero, por una suerte de turismo revolucionario que más daño le hace a las comunidades de base que se sienten como objetos de estudio, y segundo, por una excesiva ideologización de la lucha nasa, que nunca ha pretendido ni permitido que se le atañan etiquetas, ni partidistas ni electorales.

De ahí que se hace preciso poner miras sobre la autonomía, principio que como se dijo, es ahora resistencia frente a modelos de mundo cada vez más hipócritas, burocráticos y unilaterales. Debemos propender por redescubrir un autonomismo que sea clave para los procesos rurales y urbanos, que sea clave para generar autogobiernos democráticos y asamblearios en barrios, veredas y resguardos, que pueda dotar de herramientas al pueblo para su liberación y con ella, la de la madre tierra.

Para ello, es importante también que en la casa libertaria permee un aire con aroma a indígena, a campesino, a afro, a barrio… en fin, a pueblo. Esta casa, que durante tantas décadas hemos mantenido cerrada para poder convivir solo quienes la habitamos, debe abrir sus puertas y ventanas de par en par. Ya lo señalaba Augusto Tihuasusa, indígena muisca y libertario que ya no nos acompaña hoy: “el gran problema de pretender “anarquizar” el indianismo es que no dejamos indianizar el anarquismo”.  Parafraseándolo hoy, diríamos: “el problema de buscar lo libertario en el pueblo, es que nos cerramos a buscar al pueblo, con todas y sus contradicciones, en lo libertario”.

Extraído de:

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RECUPEREMOS DERECHOS Y LIBERTADES: 1º DE MAYO .-

Trabajó durante muchos años para el Grupo Rockefeller desde la planta de la Gillette de Sevilla. Lo intentó también como taxista durante cinco años, de cuatro a seis de la madrugada. Hasta que el médico le dio a elegir entre el taxi o su riñón. Vivió cómo eran los sindicatos en dictadura y cómo evolucionaron hacia la democracia. Estuvo en Comisiones Obreras, la CNT y, después de “todas las purgas”, terminó en la CGT, donde coordina ahora el Grupo de Trabajo Recuperando la Memoria Histórica y Social de Andalucía. A Cecilio Gordillo hay poca gente que no lo conozca y menos aún que no digan que es incansable. “Yo llevaba un pañuelo rojo grande siempre. Y me decía un hombre: ‘Cecilio, ay que ver el por culo que das con el pañuelo rojo. Con 16 años, en la JOC, le llevaba las notitas bajo cuerda al cura [Eduardo Chinarro, el que fuera responsable del la sección Laboral de El Correo de Andalucía]”, cuenta. Uno de los primeros libros que editó en su nueva etapa al frente del grupo de memoria, estaba dedicado al convenio colectivo de la construcción: “Ese donde se firmó una jornada laboral de 36 horas. Los tres autores, Antonio Miguel Bernal, Manuel Ramón Alarcón y José Luis Gutiérrez, analizan lo que fue aquel convenio en aquel momento y la gente, cuando lo conoció, no se lo creía. Aquello fue una clase práctica de qué coño es el sindicalismo. La guerra civil estalló estando Madrid en huelga por ese convenio. Y eso no lo saben los currelas”.

¿Habría que cambiar el sistema de representación?

Por supuesto. A los sindicatos se les “regala” una representación por decreto ley basada en los resultados las elecciones sindicales a niveles de CCAA y nacional que otorga el título de “más representativo”. Pero es que los jornaleros, por ejemplo, no tienen representación sindical directa, elegidos por ellos. No hay elecciones sindicales entre los jornaleros, entre los pensionistas… ¿Quién los representa? Tú puedes tener miles de afiliados en el campo, pero como no se hacen elecciones tú no negocias el convenio colectivo del campo, sino el sindicato con mayor representatividad. Y hay un gran desconocimiento de todo esto. Hubo un intento de pagar una cuota especial por negociación. Había que suscribir casi individualmente el convenio para que te quitaran la cuota y nos la quitaran también a nosotros, los afiliados de otras organizaciones. Aquello se paró, pero lo intentaron en vez de convencer para conseguir afiliación.

lucy-parsons-3-295x300¿Cómo debería ser el sistema de financiación?

Como se vive de la transferencia económica del Estado, para qué quiero el dinero de los afiliados. Eso hace que no se valore de donde viene. La mayoría del dinero que el Estado da a los sindicatos no es de subvenciones, es la cuota que corresponde por delegado sindical elegido en las elecciones. En cada negociación hay dinero de por medio, en el caso de la Administración esta paga con liberaciones… Se compran voluntades. Yo era de las Comisiones Obreras del metal (Comisión de los 100 durante la clandestinidad). Cuando se convierten en CCOO no aceptan mi afiliación y me meto en la CNT. El pago de las primeras elecciones fue el patrimonio sindical, respaldo institucional y quien no se presentara a las elecciones quedaba sin respaldo, sin garantías y, por lo tanto, despedido. Esa fue la primera purga. Luego vino otra con las reconversiones industriales. Había que despedir a sindicalistas si se quería hacer. Nos mandan a las cloacas. Mucha gente termina muy mal, de psiquiatra, de irse al monte. Incluso años más tarde las políticas de exclusión siguieron. A nosotros vinieron trabajadores de la fábrica de uranio en Andújar (Jaén) diciendo que no sabían por qué sus compañeros se estaban muriendo de cáncer. Nos entrevistamos con la entonces Agencia del Medio Ambiente, vamos al Parlamento… ¿Y qué pasó? Que les dijeron que tenían que afiliarse a UGT y romper cualquier relación con la CNT o la CGT. Era una práctica habitual cuando tenía que ver con asuntos delicados. el amianto, los vertederos industriales (Nerva), contrabando de gasóleo…

¿Qué hay que resolver de manera más urgente?

Se está perdiendo hasta el término clase obrera. Lo tiene más claro la alta burguesía. Nosotros no decimos ya la clase burguesa. Se pierden conceptos porque interesa. Los sindicatos tienen que cortar amarras con la Administración porque es contaminante y deriva en corrupción. Si te das cuenta, funcionamos como si fuésemos parte de la Administración en cuestiones tan simples como ‘ese día no trabajamos porque no trabaja la Administración’ o ‘nos vamos a las dos en los días de Semana Santa como la Administración’…

Extraído de:
http://www.lamarea.com/2017/04/30/cecilio-gordillo-sindicatos-no-pueden-estar-solo-para-subir-tres-pesetas-sueldo-sino-meterse-camisa-once-varas/

ATENEO LIBERTARIO LA IDEA

RECUPEREMOS DERECHOS Y LIBERTADES.- 1º  DE MAYO

MANIFESTACION  12 H.  PLZ. LEGAZPI- ATOCHA. MADRID.-

La CGT llama este 1 de Mayo a todas las personas, organizaciones y colectivos sociales, a las personas migrantes, a las pensionistas, a las estudiantes, a las mujeres, a las desahuciadas de sus casas y de sus empleos, a las represaliadas por luchar, a la clase trabajadora en general, a Manifestarse desde la dignidad de clase para ejercer el derecho a la protesta que pretenden eliminar, a través de Sentencias condenatorias para quienes luchan y Sentencias del máximo tribunal español (el Tribunal Supremo), que legalizan el esquirolaje empresarial cuando las personas trabajadoras convocan Huelgas para defenderse de las agresiones empresariales.

Os esperamos el PRIMERO de MAYO en la plaza de Legazpi para hacer oír nuestras voces a partir de las 12h, y después en la plaza frente al Museo Reina Sofía, para Bailar juntas nuestra…

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LA REVOLUCIÓN: SU SIGNIFICADO Y SU MITO (I)

luce-fabbri.jpgLuce Fabbri

Los que ya alcanzamos a vivir medio siglo hemos presenciado de cerca o de lejos (y esta variable distancia no tiene nada de geográfico), unas cuantas revoluciones: la rusa, la alemana, la de Baviera, la primera revolución húngara, toda una cadena de revoluciones nacionales anticolonialistas, las autodefinidas revoluciones fascista y nacionalsocialista, la revolución española (llamada asi tanto por los franquistas como por los republicanos), y la resistencia paneuropea antinazi cuyo potencial revolucionario fue sofocado por la burocratización de la victoria militar y de los partidos que de ella nacieron o renacieron. Luego, Roznan, el movimiento de Berlín, la segunda revolución húngara, las agitaciones antifranquistas en y, tanto aparte, las revoluciones de América latina, a las que el elemento militar, el problema indígena y las repercusiones en el campo social dan un peculiar colorido. Estas últimas, por ser más indiferencias y primarias, abarcan a la vez la mal llamada extrema derecha y la mal llamada extrema izquierda, que a veces llegan a confundirse.

La última revolución, que ha reactualizado todas estas experiencias recientes, echando leña al fuego de los entusiasmos embotados y volviendo a despertar, cada vez más inquietas, las dudas, es la de Cuba, hacia la cual toda América latina, mejor dicho, toda aquella parte de la humanidad que no está conforme, ni resignada, mira con preocupada esperanza.

Ahora bien, me pregunto y pregunto a los demás: ¿Vale la pena intentar un deslinde en esta lista, situar -a modo de un particularísimo juicio final- de un lado las revoluciones revolucionarias y del otro las ”revoluciones” entre comillas, las “revoluciones” reaccionarias? Desde nuestro punto de vista se podría hacer, aunque no sería muy fácil, porque, como se sabe y se ha dicho mucho, la revolución nunca es pura, puesto que la pureza es enemiga de la acción y por lo tanto hay que tolerarle a ésta última muchas cosas que no se ajustan a los principios que intenta llevar a la práctica.

Se puede hacer, pero hay que empezar por definir los términos. De otro modo lo que dijéramos de la revolución servirá sólo para nosotros y las palabras son un medio de comunicación destinado a hacernos entender con los demás. “Nuestra revolución” la conocemos o creemos conoceria: para nosotros, la revoíución libertaria es la ruptura o la tranformación en el sentido de la máxima elasticidad de los moldes de la sociedad actual, moldes que -con términos que no han crecido en proporción a su significado- llamamos capitalismo y Estado, y que son por otra parte anacrónicos en su rigidez estructural frente a la polémica del hombre de hoy y -desde un principio- inadecuados y arbitrariamente constrictivos frente a las posibilidades y las exigencias colectivas e individuales del hombre de siempre. Romper o modificar profundamente los moldes e impedir que se formen otros tanto o más coactivos que los destruidos, dejar que las energías liberadas se den desde adentro, las estructuras que les son naturalmente apropiadas, substituir la subordinación coactiva por una coordinación orgánica y eventualmente planificada sobre la base de pactos revisables y delegaciones revocables, en la que la responsabilidad de cada uno sea en lo posible la garantía de la vida de todos: tal es el problema de la revolución libertaria. Pero, programa no es aún definición, pues para ésta, cuando de revolución se trata, se necesita la enunciación de los métodos, aunque alguien podría objetar que revolución, a secas, es un método y ios objetivos contendrán el programa.

Y aquí se nos plantea un problema muy grave, aun para los que no estén dispuestos a tomarse en serio los vocabularios: cada una de las tendencias político-sociales que se agitan en nuestro derredor con excepción de las conservadoras reducidas hoy a su mínima expresión, tiene su propio uso dei término revolución y en torno a él trata de aglutinar núcieos distintos, para luego formar alud con la sola energía de esta palabra seductora. Revolución es hoy, y en el fondo ha sido siempre, una palabra mágica.

Cassirer, en su libro “El mito del Estado”, realiza un agudo análisis del uso mágico del lenguaje, completamente distinto de su uso semántico, y le atribuye a esta duplicidad un carácter permanente, empezando por el lenguaje que emplea el brujo en las tribus de los pueblos primitivos.

Las palabras representan, mediante conjuntos de sonidos (traducidos en signos en el lenguaje escrito), objetos, hechos, ideas, según un orden que, respondiendo a la estructura de la mente humana y de su cultura sedimentada en los siglos hace de ellas el campo de comunicación y de comunión entre los hombres. En este terreno, cada palabra tiene su significado, que incluye la herencia viva de su historia pasada y los gérmenes de futuros matices. Los significados de las palabras son estudiados por la semántica, las variaciones de las palabras, según número, género, etc. por la morfología y sus vínculos recíprocos en el discurso de la sintaxis: todo esto es normal, “‘científico”, racional. Pero es indudable que -por ejemplo- el DU CE, DU CE, silabeado y coreado en Italia por muchedumbres regimentadas por obra del fascismo, había perdido todo carácter racional para adquirir la sugestión primaria del rito, de la fórmula mágica.

Es obvio que las religiones constituidas y organizadas han sido el principal caldo de cultivo en que se ha conservado y ha proliferado esta función mítica de las palabras, que es, en sí misma, una función política. Hay aquí dos trabajos posibles y necesarios que tarde o temprano habría que emprender;

  1. el estudio del influjo de las luchas políticas en la historia de los distintos idiomas, dando especial importancia a los cambios semánticos provocados conscientemente, casi diría estratégicamente, para emplear la ambigüedad o el nuevo significado como armas en esas mismas luchas, lo que da origen al Influjo inverso, de la lengua sobre la historia;
  2. el estudio del carácter político de la magia, que estamos acostumbrados a considerar especialmente desde un punto de vista religioso o artístico.

El tema encarado aquí es otro, aunque está en profunda relación con lo dos mencionados. Es otro porque se refiere a ías relaciones entre este ambiguo concepto de revolución y el valor a nosotros más nos interesa, que es la libertad, entre este ambiguo concepto de revolución y el valor que a todos los seres les interesa, que es la vida.

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Crònica en roig i negre

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Todo proyecto de recuperación de la memoria sobre los años de la Transición en España ha de ser bienvenido, especialmente cuando en dichos proyectos se intenta mostrar la otra transición, la cruz de la narración oficial de la historia. Crònica en roig i negre es uno de estos proyectos y su autor elige como tema central la aventura de la revista barcelonesa Ajoblanco. El reportaje es rico en imágenes y entrevistas, apoyándose en documentos de época y testimonios de algunos de los principales protagonistas. La revista Ajoblanco se editó en dos épocas, primera 1974 a 1980 y segunda 1987 a 1999, pero teniendo en cuenta el título del documental, podría decirse que éste concede una mayor dimensión a la primera época, sin embargo más breve, cuando Ajoblanco era una publicación enmarcada en el contexto del renacimiento libertario y contracultural catalán de los años setenta.

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Cuando en 1974 fundaron la revista “Ajoblanco“, sus creadores querían huir de todo tipos de autoritarismo. Identificados con los ideales libertarios, sin proponérselo, pusieron de acuerdo a ¡los franquistas y… al Partido Comunista! Aquellos jóvenes eran una clara amenaza para el sistema: se inspiraban en modelos diferentes, como la nueva izquierda californiana y, además, eran unos frívolos que hablaban de ecología o urbanismo humanista.

ajo1El primer Ajoblanco era, como Pepe Ribas, su principal animador, lo ha calificado alguna vez, una “revista-movimiento”. Desde su primera aparición en 1974, influido por la contracultura norteamericana, se fue abriendo paso hacia una filosofía anarquista que impregnaba la época. El segundo Ajoblanco fue más bien una revista cultural de izquierda, con entrevistas y reportajes de fondo, que combinaba seriedad y frivolidad, crítica y espíritu de modernidad. Es verdad que muchos, desde un punto de vista profesional y periodístico, incluso gráfico, preferirán la segunda época de la revista. Pero no hay duda de que políticamente los años setenta fueron una época mucho más apasionante y es inevitable que los que no vivimos aquellos años nos sintamos más atraídos por el primer Ajoblanco, que fue el catalizador de tantas energías y esperanzas. Tal vez sea también el caso del realizador del documental.

ajo2El documental “Ajoblanco, crónica en rojo y negro” pretende hablar de uno de los periodos más apasionantes de la historia moderna de este país: la Transición y el posterior chasco que sintieron aquellos que apostaban por su transformación radical. Y a la vez, hacer un retrato de las convulsiones que se vivieron en las disciplinas más variadas: política (comunistas versus anarquistas), cultura (historiografía oficial versus contracultura) o social (lucha obrera clásica versus nuevos modelos productivos y ecológicos). “Ajoblanco” estuvo y en todas partes afloraron las numerosas contradicciones de querer mantener su independencia y al mismo tiempo transformar el sistema.

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