Categoría: anarquismo

🏴Carlos Taibo. “Decrecimiento”.🎥

 

 

La entrevista que nunca se emitió

En palabras del propio Carlos Taibo:

El 13 de septiembre pasado recibí una llamada de Radio Nacional de España en Cataluña (Radio 4). Me propusieron -casi me desmayo- una entrevista sobre decrecimiento. Debía emitirse cuatro días después en un programa, “Avui sortim”, que deseaba dedicar un monográfico a la ampliación del aeropuerto de Barcelona«.

«La entrevista se grabó en la misma tarde del día 13, pero en momento alguno se emitió. Según los responsables del programa, que nunca se pusieron en contacto conmigo -siempre tuve que ser yo quien recabara información-, se produjo un inesperado “cambio de parrilla”. Ante mis preguntas al respecto, me dijeron que la entrevista se emitiría más adelante

«Comoquiera que han pasado más de cien días, creo que lo razonable es concluir que nunca se emitirá y que nadie tendrá a bien llamar para ofrecer explicaciones, con un poco de educación, a un imbécil como yo

«No quiero ser ingenuo: nada hubiera pasado si la entrevista hubiera salido en las ondas, pero uno tiene derecho a concluir que en la radio pública no son bien recibidas las críticas al capitalismo y la sugerencia de que en el Norte rico los medios siguen mirándose el ombligo.«

«Igual eso es lo que hoy se llama problemas con la parrilla, sustantivo este, por cierto, lleno de riqueza. Aquí dejo la entrevista -lo que me costó, por cierto, conseguirla-, con el ruego de que, si a bien lo tienen, difundan lo ocurrido. Que viva la radio pública”.

taibo

🇫🇷La última bala de Mélenchon

🏴🇦🇷La Patagonia rebelde

🏴La ecología de Kropotkin🦆

Home

Letter P PNG Free Download | PNG Artseter Kropotkin murió hace 100 años. Pero sus innovaciones y enseñanzas ecológicas y sociales siguen resonando hoy en día.

«El presente es donde nos perdemos, si olvidamos nuestro pasado y no tenemos visión de futuro«. Así escribió el poeta ghanés Ayi Kwei Armah.

Este año se cumple el centenario de la muerte del geógrafo anarquista Peter Kropotkin, una figura del pasado que no debemos olvidar.

Geógrafo de gran talento, pionero del ecologismo social y socialista revolucionario, Kropotkin generó un «tesoro de ideas fértiles» (como dijo su amigo Errico Malatesta) que aún tienen vigencia en la actualidad.

Filosófico

Nacido en Moscú en 1842, es una de las curiosas ironías de la historia que Kropotkin, que se convirtió en uno de los más feroces opositores a todas las formas de poder estatal, haya nacido en los más altos rangos de la aristocracia rusa. Sus antepasados principescos se encontraban entre los primeros gobernantes de Rusia.

Tras explorar y emprender investigaciones científicas en las remotas regiones de Manchuria y Siberia durante la década de 1860, Kropotkin se convertiría más tarde en miembro de la Asociación Internacional de Trabajadores.

Fue encarcelado dos veces por sus actividades políticas. Llegó a Gran Bretaña en 1886 y permaneció como un «exiliado honorable«, como lo describió Nicolas Walter, durante los siguientes treinta años.

Hasta su regreso a su tierra natal en 1917, al estallar la Revolución Rusa. Durante sus muchos años de exilio, Kropotkin se convirtió en uno de los principales teóricos del movimiento anarquista, además de continuar con sus estudios científicos. De hecho, el retrato de Kropotkin sigue colgado en la biblioteca de la Real Sociedad Geográfica de Londres.

Naturalista evolucionista como Darwin, Kropotkin era un polímata y polifacético. Escribió libros sobre la gran revolución francesa, como él la llamaba, sobre literatura rusa, sobre el cambio climático y la geografía física de Eurasia, sobre biología evolutiva y ecología social, además de escribir, en sus últimos años, un tratado filosófico sobre ética.

Kropotkin_1-800x445Fuerza

Aquí me centraré en un aspecto de su rica y extensa obra, a saber, sus escritos seminales sobre ecología social.

Para Kropotkin, en el corazón de la vida humana existía una «paradoja» esencial, ya que, por un lado, los seres humanos formaban parte intrínseca de la naturaleza, eran el producto de un proceso evolutivo y dependían totalmente del mundo natural para obtener alimentos, agua y aire, para su propia existencia.

Pero, por otro lado, los humanos estaban en cierto sentido «separados» de la naturaleza: la propia tierra había existido durante miles de millones de años, mucho antes de que surgieran los humanos, y los humanos, como especie-ser, eran bastante únicos por combinar un alto grado de autoconciencia, una profunda socialidad y por haber desarrollado complejas culturas simbólicas y tecnología.

De hecho, ahora se dice que los humanos se han convertido en una «fuerza geológica» en el planeta Tierra. Los humanos estaban en cierto sentido «separados» de la naturaleza.

Lo importante de Kropotkin es que siempre se esforzó por mantener unidas estas dos dimensiones de la vida social humana.

Explotación

Así, combinó el humanismo, con su énfasis en la agencia humana y la cultura humana, y el naturalismo, reconociendo plenamente la dimensión ecológica de la vida humana, que los seres humanos siempre están «enraizados en la naturaleza«. Como filósofo social, Kropotkin era, por tanto, fundamentalmente un humanista ecológico, un ecologista social.

Dos libros que escribió (ambos basados en artículos publicados en la década de 1890) ejemplifican su ecología social: se trata de «Campos, fábricas y talleres» (1899) y «El Apoyo Mutuo: Un factor de evolución» (1902).

Hacia finales del siglo XIX, Kropotkin se preocupó cada vez más por dos cuestiones o acontecimientos relacionados entre sí.

Uno de ellos era el creciente «abismo» que se estaba formando entre el campo, vaciado de gente y cada vez más de su vida salvaje, y la ciudad, con gente viviendo en la miseria y la pobreza en viviendas superpobladas y trabajando en fábricas en las que las condiciones eran insalubres, explotadoras y completamente antidemocráticas.

Cultivo

La otra preocupación era el desarrollo, dentro del capitalismo, de una forma industrial de agricultura, un sistema de monocultivo que agotaba la fertilidad del suelo y en el que la agricultura se orientaba no sólo a la producción de alimentos sino a la generación de beneficios.

También le preocupaba que prácticamente toda la tierra de Gran Bretaña fuera de propiedad privada y que enormes extensiones de tierra se destinaran a cotos de caza -de faisanes y urogallos- específicamente para las actividades recreativas de una clase dirigente rica y poderosa.

Aunque gente como Trotsky, y los académicos liberales en general, han descrito a Kropotkin como un intelectual soñador, un socialista utópico, completamente alejado de las «realidades» sociales y políticas, en realidad Kropotkin era un erudito muy práctico y con los pies en la tierra.

Mientras que Marx se pasaba el tiempo en la biblioteca del Museo Británico estudiando economía -principalmente informes gubernamentales-, Kropotkin viajó mucho haciendo estudios empíricos de las prácticas agrícolas, y toda su vida, él y su esposa Sofía cultivaron un huerto. Incluso fabricaba sus propios muebles.

En su pequeño libro de reflexiones «Campos, fábricas y talleres«, que Colin Ward describió como una de «las grandes obras proféticas del siglo XIX«, Kropotkin defendía lo siguiente:

  • Que todas las formas de industria, ya sean fábricas o talleres, deben ser descentralizadas, e hizo un llamamiento a lo que ahora describiríamos como la «ecologización» de la vida en la ciudad.
  • Que una futura agricultura debe ser diversa e intensiva, con huertos, cultivos intensivos en el campo, prados de regadío, cultivos en invernaderos, así como huertos. A través de estos, Kropotkin argumentaba que se podrían producir altos rendimientos de una variedad de cultivos. La autosuficiencia alimentaria podría lograrse, en su opinión, sin recurrir a la agricultura industrial (bajo el capitalismo), si el cultivador pudiera liberarse de los tres «buitres» (como Kropotkin los describió entonces): el Estado, el terrateniente y el banquero.
  • Kropotkin se oponía así tanto a la colectivización estatal de la agricultura como a la agricultura capitalista.
  • Que el trabajo, tanto en la industria como en la agricultura, debía -y podía- reducirse a unas pocas horas al día, lo que permitía a los miembros de una comunidad disponer de mucho tiempo para actividades de ocio y culturales.

Brutal

Todo esto, reconocía Kropotkin, implicaría una revolución social, y la creación de una sociedad ecológica basada en los principios comunistas anarquistas.

Cabe destacar que el libro de Kropotkin tuvo una importante influencia en muchas personas, como por ejemplo, Lev Tolstoi, Ebenezer Howard (y su defensa de las ciudades jardín), Lewis Mumford y Paul Goodman.

El libro sobre «El Apoyo Mutuo» es quizás el más conocido de todas las obras de Kropotkin y sigue imprimiéndose. Obra de divulgación científica, expresa la preocupación de Kropotkin a finales del siglo XIX, ante el auge de una escuela de pensamiento que se conoció como «darwinismo social«.

Lo que provocó inicialmente a Kropotkin fue un artículo de Thomas Huxley, conocido como «el bulldog de Darwin«, por su defensa de la teoría de Darwin, publicado en la revista The Nineteenth Century en 1888.

Se titulaba «La lucha por la existencia y su relación con el hombre«. Citando a Hobbes, Huxley describió específicamente la vida en la naturaleza -tanto la naturaleza orgánica como la vida social de los pueblos tribales- como una vida «solitaria, pobre, desagradable, bruta y corta«.

Ayuda mutua

Después de Huxley, los darwinistas sociales -entre los que se encontraban empresarios estadounidenses tan despiadados como Rockefeller y Carnegie- aplicaron la teoría darwiniana -concretamente el concepto de Herbert Spencer de la «supervivencia del más fuerte«- a la vida social humana.

Este concepto se utilizó como justificación ideológica para promover el capitalismo y el imperialismo, y la explotación colonial de los pueblos tribales. También implicaba que los seres humanos eran por naturaleza, motivados por impulsos agresivos, y eran intrínsecamente egoístas, competitivos e individualistas posesivos.

Kropotkin, por supuesto, fue crítico con Rousseau, y nunca dudó de la existencia -la realidad- del conflicto, la competencia y el egoísmo (agencia subjetiva), tanto en el mundo vivo como en la vida social humana.

Pero, sin embargo, cuestionó fuertemente la visión hobbesiana (capitalista) del mundo, argumentando que era exagerada y completamente unilateral. Por ello, llegó a escribir una serie de artículos sobre la «ayuda mutua«, es decir, las actividades cooperativas y el apoyo y cuidado mutuos que se manifiestan no sólo en los animales, sino en todas las sociedades humanas y a lo largo de la historia.

La tendencia a la ayuda mutua, o lo que él también describió como «anarquía«, incluso era claramente evidente «entre nosotros» en las sociedades occidentales.

Coexistía con el Estado y las instituciones capitalistas, y a menudo se oponía a ellos. La ayuda mutua (o anarquía) se expresaba, según Kropotkin, en las asociaciones de trabajadores, en los sindicatos, en la vida familiar, en las organizaciones benéficas religiosas, en diversos clubes y sociedades culturales, así como en muchas otras formas de asociaciones voluntarias. La ayuda mutua, subrayaba Kropotkin, era un factor importante en la evolución y en la vida social humana.

Saqueos

El Apoyo Mutuo no es un texto anarquista, ni una obra de teoría política, pero sí refleja la concepción de Kropotkin de una sociedad futura que él describió como comunismo libre o anarquista.

Esto implicaría la necesidad de una revolución social y una forma de política que implicara los siguientes tres principios esenciales

  • Un rechazo al estado y a todas las formas de jerarquía y opresión que inhibieran la autonomía y el bienestar de la persona como ser social único;
  • Un repudio de la economía de mercado capitalista, junto con su sistema salarial (que para Kropotkin era una forma de esclavitud) la propiedad privada, su ética competitiva y su ideología de individualismo posesivo;
  • Y por último, una visión de una futura sociedad ecológica, basada en la ayuda mutua, las asociaciones voluntarias, las formas participativas de democracia y una forma de organización social orientada a la comunidad. Una sociedad así potenciaría la máxima expresión de la libertad individual y expresaría un mutualismo, una relación cooperativa con el mundo natural.

En una época en la que el capitalismo corporativo reina triunfante, creando condiciones que inducen al miedo, a las dislocaciones sociales, a las grandes desigualdades económicas y a una aguda crisis ecológica, la visión de Kropotkin, y su forma de hacer política, siguen teniendo una relevancia contemporánea.

A diferencia de los defensores del «New Deal verde» -apoyado por Naomi Klein y otros-, Kropotkin habría insistido en que el Estado capitalista, en lugar de ser la solución a la crisis ecológica, era de hecho la causa de la misma.

Ya que, como argumentó hace tiempo el ecologista social Murray Bookchin, el capitalismo, en relación simbiótica con el Estado, saquea la tierra en busca de beneficios y es, por tanto, la principal causa de la «crisis moderna«.

Brian Morris

✂️‘Qué bello es vivir’ sigue censurada por el franquismo en TV: una asociación por la Memoria Histórica pide al Gobierno remediarlo

👎🏽Sigue el descaro: Otros 1892,80 millones de euros de gasto en armas en el consejo de Ministros de 21 de diciembre

kropotkinfuneral

noticia

🏴¿Quien era Maria Goldsmith? ✍🏼

Maria Isidorovna Goldsmith nació el 19 de julio de 1871 en Rusia. Hay cierta confusión sobre la fecha y el lugar de su nacimiento.  Su padre, Isidor, publicó Znanie, una revista de orientación positivista. Fue exiliado al norte por sus opiniones, según el historiador Max Nettlau primero a Pinega y después a Arcángel. Nettlau opinaba que había nacido en uno de estos lugares. Su madre, Sofia Ivanova Goldsmith, era seguidora del escritor eserista Labrov. Al igual que este, también se interesó por las ciencias naturales, estudiando en la Facultad de Medicina de Moscú y doctorándose posteriormente en la Facultad de Ciencias de Zúrich. El padre de Goldsmith murió cuando ella era joven, y el interés común de ella y su madre por la política radical y las ciencias naturales fue la base de su estrecha relación de por vida.

Goldsmith uso más de un nombre. Su apellido es una versión anglicista del original yiddish «Goldsmid«, «Goldsmit» o «Goldsmidt«. Los cuatro fueron utilizados en distintos momentos por quienes la conocieron o escribieron sobre ella. Su nombre de pila también se traduce en «Maria» o «Marie». Para complicar aún más las cosas, adoptó dos nombres de fantasía en sus escritos políticos. Uno era «Korn«. El otro era «Isidine«. En ambos casos utilizaba María o Marie. Sus publicaciones científicas se imprimieron con el nombre de «Marie Goldsmith«, pero es difícil juzgar si ésta era su etiqueta preferida.

Llegada a París

El primer compromiso político de Goldsmith fue a imitación de su madre. Se hizo miembro de la Internacional de Estudiantes Socialistas Revolucionarios (una rama de los eseristas rusos en el exilio). Participó activamente en estos círculos como editora de sus panfletos. En 1890 las Goldsmith se trasladaron a París. Una vez allí, frecuentó otros círculos de exiliados rusos y acabó haciéndose anarquista. Sin embargo, mantuvo el contacto con los eseristas y siguió editando sus panfletos a pesar de sus desacuerdos políticos con ellos. En 1903 tradujo y publicó las «Cartas históricas» de Labrov. Como se verá más adelante en sus relaciones con otros anarquistas, esta fue una pauta que mantuvo, sin dejar que las diferencias de opinión llevaran al distanciamiento.

Goldsmith estudió biología en la Universidad de París, en la Sorbona. En 1894 consigió la licenciatura. Trabajó en esta institución durante muchos años en asociación con el biólogo Yves Delage. En 1915 escribió su tesis doctoral «Réactions physiologiques et psychique des poissons» como alumna de Delage, que fué publicada por el Institute Géneral Psychologique. Sin embargo, mucho antes se había convertido en su colaboradora indispensable en la investigación, y fue coautora con él de dos importantes libros: «Les Theories de l’Evolution» (1909) y «Le Parthénogénèse Naturelle et Éxperimentale» (1913). El primer libro fue especialmente influyente y se tradujo al inglés, alemán, español, portugués y chino.

Tuvo una larga y distinguida carrera científica, tanto como asociada de Delage como por su cuenta. Su principal interés era la psicología animal comparada, pero también «escribió sobre la respuesta de los animales marinos a la luz, la evolución psicológica en los animales, la construcción de telas de araña y el papel de los taninos y los azúcares en los erizos de mar [y]… sobre la evolución mendeliana» (The Biographical Dictionary of Women in Science Marilyn Ogilvie and Joy Harvey, Routledge New York 2000 p 1046). Algunas de sus publicaciones son…

Las teorías de la evolución 1909 (con Yves Delage)
-La parthénogénèse expérimentale 1913 (con Yves Delage)
-La parthénogénèse naturelle et expérimentale 1913 (con Yves Delage)
-Reacciones fisiológicas y psíquicas de los peces 1915
-Le tannin et le sucre dans la parthénogénèse des oursins 1915 (con Yves Delage)
-Los grandes problemas de la biología general 1917 (con Yves Delage)
-Le mendélisme et le mécanisme cytologique de l’hérédite 1919
-La psicología comparada 1927
-La Dictionnaire illustrée d’histoire naturelle 1931

Fue también editora de «L’année biologique» de 1902 a 1924. Ella y Delage escribieron editoriales para esta revista defendiendo la teoría simbiótica de Konstantin Merezhkovski sobre el origen de los cloroplastos. Esta idea fue desarrollada de forma independiente por el botánico ruso Andrei Famintsyn, que la propuso por primera vez en 1906 y 1907. También escribió una larga reseña del libro de Portier «Les symbiotes» en esta revista. Esta idea cayó en desuso durante muchas décadas, pero más tarde se hizo famosa gracias al trabajo de Lynn Margulis, que la redescubrió sin saber nada de los biólogos rusos que la habían propuesto por primera vez. Aquí se encuentra un interesante relato de la historia de la ciencia.

A pesar de su historial de publicaciones, Goldsmith tuvo que luchar en los últimos años de su vida para encontrar un empleo científico. Trabajó como «preparadora de laboratorio» en la École Practique des Hautes Études de 1927 a 1933. También encontró empleo como «directora de seminarios» en la Faculté de Médicine de 1930 a 1933. La doble carga de ser mujer y, sin duda, de ser conocida por sus opiniones radicales, a pesar de utilizar seudónimos. Esto puede explicar que Nettlau la describa como «muy pobre«.

Goldsmith la anarquista

No estaba totalmente absorvida por su trabajo científico. A medida que su compromiso con los eseristas disminuía, se volvía cada vez más activa entre los anarquistas, sobre todo entre los exiliados de París. En 1897 comenzó una correspondencia con Pedro Kropotkin, un intercambio de cartas que continuaría, al menos según las fuentes nos permiten especular, hasta 1917.  En su exilio en Inglaterra, Kropotkin se encontraba en un estado de exceso de precaución quizás justificado. Quemó toda la correspondencia. Por lo tanto, sólo tenemos sus cartas a Goldsmith para trabajar. De hecho, Goldsmith se convirtió en la principal corresponsal de Kropotkin, con casi 400 cartas conservadas en la colección Nicolaevsky de París. Como tal, fue una de las principales influencias en el pensamiento posterior de Kropotkin, por más que estuviera en desacuerdo con él en ciertos puntos. De hecho, fue la principal corresponsal política en la vida de Kropotkin en el exilio. El número de sus cartas a ella sólo es superado por las de Kropotkin a su hermano. Como dice Martin A. Miller, uno de los biógrafos más reputados de Kropotkin, en las notas de su biografía;

  • «Se trata de la mayor colección de cartas de toda la vida de Kropotkin, con la única excepción de la gran correspondencia con su hermano que, sin embargo, fue escrita antes de la conversión de Pedro al anarquismo«.

Goldsmith se convirtió en la figura principal entre los exiliados rusos en París, y las reuniones de su grupo anarquista se celebraban en su apartamento . Fue durante este periodo cuando adoptó el nombre de «Maria Korn«. Goldsmith también comenzó una prolífica producción para la prensa libertaria, escribiendo en ruso, francés, inglés, italiano y yiddish para publicaciones de toda Europa y Norteamérica. Según Paul Avrich, también conoció a Emma Goldman, cuando ésta estuvo en Europa en 1895-1896 en una gira para hacer campaña por la liberación de Alexander Berkman de la cárcel. Goldman se reunió con otros anarquistas parisinos en casa de Goldsmith. Ambas se hicieron corresponsales y más tarde ella defendió el ataque de Goldman a Johann Most  en las páginas de De Vrije Socialist el 6 de abril de 1900.

También era prominente en los círculos anarquistas no rusos, aunque su principal interés era el movimiento ruso. En la conferencia londinense de 1906 de anarquistas rusos en el exilio fue autora de nada menos que tres de los informes, «sobre la cuestión de la política y la economía, sobre la organización y sobre la huelga general«. En 1914 fue una de las oradoras en París en el aniversario de la muerte de Bakunin. También ayudó a organizar reuniones en conmemoración de la Comuna de París y de los mártires de Haymarket, aunque no está claro si habló en estas reuniones. Su mayor contribución, sin embargo, fue la de ser una de las fundadoras y de las principales redactoras de la revista en lengua rusa Хлеб и Воля (Pan y Libertad), publicada en Ginebra entre agosto de 1903 y noviembre de 1905 e introducida de contrabando en Rusia. Bajo la influencia de la recientemente exitosa CGT francesa, promovió en sus escritos las ideas del anarcosindicalismo. Sus escritos sobre este tema se publicaron posteriormente en un folleto titulado «Sindicalismo revolucionario y anarquismo» en Moscú/Petrogrado en 1920. Lamentablemente, esta obra nunca se ha traducido del ruso.

Хлеб и Воля fue quizás la actividad más significativa de Goldsmith en estos años. Esta revista se inició en Ginebra bajo la influencia de Kropotkin. Surgió de la Anarkhicheskaia Biblioteca en ruso, una editorial fundada por un armenio, Alexander Atakekian, que había llegado a Londres para preguntar al «sabio anarquista» sobre la mejor manera de contribuir a sus ideales. Comenzó publicando obras de Bakunin y Kropotkin, y más tarde trazó planes para un periódico en lengua rusa. En realidad, fue Goldsmith quien sugirió por primera vez la idea a Kropotkin en su correspondencia. Kropotkin, a su vez, le facilitó la presentación de otros dos contactos, K. Gogeliia-Orgeiani y su esposa Lidiia Ikonnikova. Junto con otro anarquista de Ginebra, Maksim Raevskii, el grupo ginebrino comenzó a publicar con Goldsmith, bajo el seudónimo de Maria Korn, como editora externa en París.

Kropotkin escribió muchos artículos para KiV a pesar de que tenía muchas diferencias con los editores, incluido Goldsmith. Como relata Martin Miller:

  • «La participación de Kropotkin en la publicación de Хлеб и Воля tomó muchas formas, desde la contribución a la recaudación de fondos hasta el asesoramiento. Para ser precisos, Kropotkin influye en el periódico, pero no lo controló de ninguna manera; de hecho, en todas sus asociaciones con los periódicos anarquistas, puede que nunca haya tenido tan poco que decir sobre el funcionamiento del periódico como lo hizo con éste«.

Los problemas de Kropotkin con la revista comenzaron en 1904, cuando le molestó un artículo de cabeza, probablemente obra de Gogelia, que parecía presentar las tácticas terroristas bajo una luz favorable. Expresó su descontento en una carta a Goldsmith, llegando a sugerir que la persona que le había presentado podría ser en realidad un agente de la policía. Goldsmith estaba definitivamente del lado de Kropotkin en este debate, pero por razones muy diferentes a las suyas. Ganaron la disputa. En el siguiente número de KiV apareció un artículo denunciando el terrorismo. Como ya se ha mencionado, Goldsmith, admirando el trabajo de la CGT francesa, defendió sistemáticamente una posición anarcosindicalista en sus escritos para Хлеб и Воля. En su momento, el crecimiento del sindicalismo fue una reacción constructiva entre los anarquistas, y los trabajadores franceses en general, reaccionando contra el callejón sin salida de la tendencia individualista pseudo-anarquista del «ilegalismo» que había deshonrado al anarquismo en la Europa de fin de siglo. Lo que el sindicalismo proporcionaba era una salida práctica por la que los anarquistas podían pasar de las manifestaciones dramáticas a la actividad productiva. Sin embargo, Kropotkin albergaba dudas sobre la táctica que Goldsmith no compartía. La diferencia era tenue, básicamente una cuestión de énfasis. Goldsmith era mucho más optimista sobre el sindicalismo que Kropotkin, y aunque todos los editores de KiV compartían las reservas sobre la posible degeneración de los sindicatos, era Kropotkin quien era más enfático sobre este peligro. Este fue el primer caso en el que Goldsmith estuvo en desacuerdo con la persona que sin duda consideraba su mentor, pero no fue el último. Fue típico de Goldsmith que sus diferencias no llevaran a una ruptura de su amistad. También fue típico de ella que no hubiera una confrontación directa.

Introducido de contrabando en Rusia, Хлеб и Воля se convirtió en una obra muy influyente entre los trabajadores y los jóvenes intelectuales. Los ejemplares llegaron hasta las fábricas de los Urales. Los anarcosindicalistas del sur de Rusia, donde la ideología era más popular, apreciaban la revista, aunque tenían dudas sobre la utilidad de las ideas francesas en su situación.

Goldsmith y Kropotkin

Como se ha mencionado anteriormente, Goldsmith se convirtió en la principal corresponsal de Kropotkin en sus años de exilio. Al principio la influencia fue bastante unidireccional, con Kropotkin desempeñando el papel de mentor. Desde septiembre de 1890 hasta junio de 1896, el anarquista exiliado había publicado una serie de artículos en la revista inglesa «The Nineteenth Century»  que más tarde se recopilaron en forma de libro en 1902 bajo el título de «El apoyo Mutuo: Un factor de evolución«. La interpretación más popular del propósito de Kropotkin al escribir los artículos era contrarrestar las opiniones de Thomas Huxleyel Bulldog de Darwin«) que en 1888 publicó su «La lucha por la existencia en la sociedad humana» en «The Nineteenth Century«. Kropotkin menciona esto como el motivo de sus artículos en su introducción a la primera edición del libro. También menciona la «Ética» de Huxley y las opiniones de Herbert Spencer, con quien también estaba en desacuerdo. El apoyo Mutuo se convirtió en un éxito internacional y aún hoy se considera un clásico. Durante la composición de sus ensayos, Kropotkin no se limitó a escribir un texto político. En gran medida se vio influenciado por las ideas vigentes entre los naturalistas rusos de la época que, a diferencia de gente como Darwin, Wallace y Huxley, realizaban sus estudios en climas relativamente severos donde se seleccionaba la cooperación intraespecífica frente a la competencia.

Primera Guerra Mundial

Fue una de las firmantes del «Manifiesto de los Dieciséis» favorable a la unión sagrada (28 de febrero de 1916) Fue en Plus Loin donde M. Goldsmith publicó en noviembre de 1928, bajo el seudónimo de Isidine, un artículo que, según Pierrot, «cerró definitivamente el debate» (cf. Plus Loin, n° 95, marzo de 1933) oponiendo a los opositores y a los partidarios de la sagrada unión, dando finalmente la razón a estos últimos, como atestiguan los siguientes extractos: «Sí, hay una contradicción indiscutible en la actitud de los anarquistas que, en la Gran Guerra, se pusieron del lado de uno de los adversarios […]. No se puede negar que la participación en una guerra es una violación de los principios pacifistas y antimilitaristas, que entrar en un ejército y someterse a la disciplina no es una concesión importante. Pero, ¿no es esta falta de lógica inherente a la vida misma? […] Si la participación en la guerra viola los principios pacifistas y antimilitaristas, la no resistencia a los ejércitos invasores es al menos una violación del principio primordial de resistencia a la opresión, al menos un abandono del espíritu de revuelta…. De los dos principios en conflicto, ¿cuál es el más general, el más profundo, el más valioso: el principio pacifista y antimilitarista o el principio de resistencia a la opresión? Sin duda, esto último. El antimilitarismo es sólo una forma particular de oposición al Estado, al igual que la guerra es sólo una manifestación particular de la organización capitalista y jerárquica de la sociedad. Por el contrario, la idea de la resistencia, de la lucha contra el poder fuerte, de la defensa de los derechos y las libertades de cada agrupación social, de la lucha contra la reacción en todas sus formas, es la idea fundamental del anarquismo

Sin embargo, a pesar de estas declaraciones, el debate no se cerró sobre la actitud de los anarquistas en 1914 y la adhesión de algunos de ellos a la defensa de Francia iba a desempeñar un gran papel en la historia posterior del movimiento. «Cada vez que se toca este punto«, escribió M. Isidine en el mismo número de Plus Loin, «los enfados se reanudan con nueva fuerza«.

En el momento del levantamiento de Kronstadt escrivió: «...no se trata en absoluto de una contrarrevolución, sino de un cambio que permitirá a la revolución rusa avanzar, hacia la verdadera igualdad y la verdadera administración del pueblo por sí mismo. Defendieron a los soviets… contra un gobierno que de hecho los había suprimido sustituyéndolos por una dictadura de funcionarios. (cf. Les Temps Nouveaux, n°22, abril-mayo de 1921, «La vérité sur Kronstadt«).

También colaboró con el boletín de la CGTSR, La Voix du Travail (París, 15 números de agosto de 1926 a octubre de 1927) cuyo redactor principal era Pierre Besnard y en el que también colaboraban otros militantes rusos, como N. Lazarevitch, N. Popov y A. Schapiro. También formó parte de la redacción de Диело Труда (París, 1925-1930), órgano de los grupos anarquistas rusos y polacos en París, junto con P. Archinov, N. Makhno, Ida Mett, Ranko, Linsky, etc.

En 1928, fue secretaria del militante anarquista ucraniano Nestor Makhno, refugiado en Francia.

Maria Goldsmith se suicidó el 11 de enero de 1933, dos días después de la muerte de su madre, en la noche del 8 al 9 de enero.

Fuentes: J. Maitron, Le Mouvement anarchiste en France,  — J. Maitron, « Le groupe des ESRI de Paris, 1892-1902 », Le Mouvement social, n° 46, janvier-mars 1964. — Plus Loin, n° 95, mars 1933 (article du Dr Pierrot)= notice J. Maitron in «Dictionnaire biographique du mouvement ouvrier…», op. cit. // Notes D. Dupuy// R. Bianco « Un siècle de presse… », op. cit. // P. Avrich « The russian anarchists… », op. cit. // Les Temps Nouveaux, année 1906 //

🎸El proyecto Get Back (o cómo los Beatles se fueron irremediablemente al carajo)

✊🏼Cádiz: CGT asegura que la votación sobre el acuerdo ha sido un montaje

🏴Cuando Kropotkin conoció a Lenin🏴

oaca

Este es un texto de la profesora universitaria británica, filósofa y anarquista Ruth Kinna de 2017, publicado posteriormente en Socialist History 52, editado por Kevin Morgan. Traducción del original en inglés por Tía Akwa.

Introducción

Black E - Best, Cool, Funnyn 1970, el libertario de izquierda Maurice Brinton presentó una versión novedosa de la tesis histórica del vencedor en un intento de mostrar por qué el análisis histórico de la revolución rusa seguía siendo una tarea urgente. Brinton no estaba interesado en exponer la parcialidad de las narrativas soviéticas de la revolución o en presentar una crítica impulsada ideológicamente de eventos o decisiones pasadas. En cambio, quería recuperar la historia conceptual de la revolución. Argumentó que, nos guste o no, el socialismo posrevolucionario estaba impregnado del «espíritu, las tradiciones y las concepciones organizativas del bolchevismo»[1]. Quizás no todos éramos bolcheviques entonces, pero aun así habitábamos el mundo conceptual que ellos habían moldeado. El no poder apreciar cuán profundamente se habían moldeado los lenguajes del socialismo en el curso de las luchas revolucionarias pasadas llevó a los activistas políticos modernos a formular su política de manera imprecisa y débil. En lugar de cuestionar el significado de los principios legados por sus ídolos revolucionarios, los críticos repitieron perezosamente sus viejas demandas como si su sentido fuera claro. La historia se había reducido a un vehículo para el movimiento de los dedos desdentado y la energía crítica se había desviado hacia la confirmación de posiciones antibolcheviques profundamente arraigadas.

El argumento de Brinton resonó con una acusación hecha por el anarquista Volin mucho antes: que los bolcheviques habían usado propaganda para secuestrar consignas popularizadas por rivales políticos con el fin de promover políticas que estaban completamente fuera de lugar con las propuestas de la oposición [2]. Sin embargo, Brinton estaba interesado en el contenido de las ideas, no en su manipulación cínica. Estas críticas no eran mutuamente excluyentes, pero identificó a Volin como uno de los proveedores de la historia reductiva que estaba atacando. La preocupación particular de Brinton era sondear las demandas revolucionarias por el control de los trabajadores y mostrar cómo la campaña encabezada por los Consejos de Fábrica entre 1917 y 1921 había sido efectivamente detenida por la institucionalización bolchevique. Al observar que la demanda por el control de los trabajadores seguía siendo una consigna de la izquierda europea posterior al 68, tanto socialdemócratas como socialistas revolucionarios, distinguió la gestión de la producción de su control. La gestión significaba el «dominio total del productor sobre el proceso de producción«[3] e implicaba la asunción de todas las funciones de gestión por parte de la clase trabajadora. El control, por otro lado, marcó un mero cambio en la propiedad de los medios de producción – por ejemplo, la transferencia de la propiedad privada a la estatal – y por lo tanto fue consistente con la consolidación del poder burocrático. Hecha esta distinción, Brinton explicó la instigación del control estatal bolchevique y la desaparición de la gestión obrera no solo con referencia a la oposición que enfrentaron los Consejos de Fábrica, sino también por sus deficiencias internas. El movimiento de Consejos de Fábrica había sido «incapaz de proclamar sus propios objetivos… en términos claros y positivos«. Llegar al final de la historia, aunque sea temporalmente, ha ayudado a algunos a reformular el comunismo soviético como una contraposición romántica del neoliberalismo. Sin embargo, incluso a los críticos más acérrimos les resulta menos fácil argumentar que el legado bolchevique en cualquiera de sus formas satura ahora el socialismo como antes. De hecho, las historias del libertarismo moderno trazan un cambio dramático de la suerte del bolchevismo y el resurgimiento del anarquismo, su némesis. Aparentemente burlado por los marxistas en las dos grandes internacionales socialistas del siglo XIX, aplastado en Kronstadt y derrotado durante las campañas makhnovistas en Ucrania –y finalmente en España– el anarquismo ha emergido de nuevo para capturar el corazón del movimiento altermundista. La ‘batalla por Seattle‘ afirmó el predominio de las sensibilidades anarquistas en la política de los movimientos sociales y el ‘giro anarquista‘ en la teoría política radical ha cimentado el resurgimiento del anarquismo. Entonces, ¿tiene algún sentido reflexionar sobre la historia revolucionaria rusa? Mi opinión es que el proyecto de Brinton, es decir, tratar de comprender lo que «realmente representaban las fuerzas en conflicto» [4],  en lugar de juzgar conjuntos de acciones históricas desde el punto de vista del presente, es tan instructivo hoy como lo fue hace 50 años .

Kropotkin_1-800x445Brinton vinculó la tendencia al ahistoricismo entre los socialistas a un sesgo antiintelectual. Irónicamente, sintió que esto había sido alentado por intelectuales de izquierda que tenían más que esconder y más que perder de una crítica históricamente informada. Desalentar el cuestionamiento conceptual arrojando una manta sobre el pasado convenía más a aquellos deseosos de afirmar su dominio ideológico sobre el movimiento revolucionario. El prejuicio ahistórico antiintelectual que observó en la década de 1970 ha sobrevivido al colapso del imperio soviético, incluso si la prioridad dada al activismo sobre la historia refleja un compromiso con el antipoder y un afán por disociar los movimientos políticos de sus pasados masculinos, blancos, heteronormativos y eurocéntricos. Pero si bien el desapego histórico ahora está impulsado por motivos diametralmente opuestos a los que detectó Brinton, todavía deja preguntas abiertas sobre la historia de la revolución que merecen ser abordadas. El tema que considero aquí gira en torno a la construcción del concepto de revolución.

Mientras que la idea de revolución sobrevive en la teoría y la práctica contemporáneas, en los círculos anarquistas/anárquicos la «política prefigurativa» se ha convertido en el idioma más popular para el cambio. La prefiguración, que describe ampliamente un compromiso para hacer que los medios y fines del cambio sean consistentes, está igualmente asociada con el desarrollo institucional, la organización horizontal y las prácticas de comportamiento ético. Expresando diferentes formas de activismo, la prefiguración es difícil de precisar con exactitud. Sin embargo, expresa dos ideas fuertes. Uno es el rechazo del vanguardismo leninista al viejo estilo, la dictadura de clase y el gobierno del partido. En este sentido, la prefiguración enmarca una relación medio-fin que distingue al anarquismo como una política de acción directa y organización de base. En otro sentido, la prefiguración implica el rechazo de formas de acción asociadas por turnos a la lucha de clases, la violencia y los cataclísmicos momentos emancipatorios. Aquí se extiende más allá de la crítica del leninismo para vincular el compromiso de realizar un cambio transformador con formas de rebelión y desobediencia que excluyen la gran revolución.

El contexto: ¿revolución o traición?

Kropotkin puso fin a 36 años de exilio casi continuo en Gran Bretaña cuando regresó a Rusia en junio de 1917. Su reunión con Lenin en mayo de 1919, dos años antes de su muerte, fue organizada por Vladimir Bonch-Bruevich, jefe de departamento del Consejo de Comisarios del Pueblo. Kropotkin era entonces una figura marginada, enajenada de la mayoría de los socialistas revolucionarios europeos debido a su decisión de respaldar a los aliados en su guerra contra las potencias centrales. Esta decisión había provocado un airado debate sobre la comprensión de la revolución por parte de Kropotkin y si, de hecho, era un revolucionario en absoluto. Trotsky resumió una opinión muy extendida cuando acusó al «jubilado» Kropotkin de negar «todo lo que había estado enseñando durante casi medio siglo«[6].  Este juicio condenatorio resonó fuertemente con la crítica del anarquista Errico Malatesta al «anarcochovinismo» de Kropotkin. Ambos argumentaron que al respaldar la guerra, Kropotkin le había dado la espalda a la revolución.

Una segunda visión contrastante presentada recientemente por Sergey Saytanov sugiere igualmente que Kropotkin renunció a la revolución. Esto pinta a Kropotkin como un anarquista Eduard-Bernsteiniano, el principal marxista revisionista dentro de la Segunda Internacional, que abrazó el gradualismo en lugar de la revolución. Al confirmar la conclusión de Trotsky de que Kropotkin había revertido su posición juvenil, Saytanov interpreta al difunto Kropotkin como un anarquista reformista de principios, no como un revolucionario[7].  Este punto de vista excluye de manera similar la discusión de la política revolucionaria tardía de Kropotkin.

Otras dos evaluaciones mantienen abiertas las líneas de investigación. La evaluación crítica de Lenin pintó a Kropotkin como un revolucionario de mala reputación. Habiendo descrito a Kropotkin como un patriota anarquista que se colgó de los faldones de la burguesía durante la guerra, Lenin se reunió con él en 1919 para hablar sobre los principios y el carácter de la revolución. Al final de su encuentro, planteó la idea de publicar La Gran Revolución Francesa de Kropotkin , presentando el proyecto como una contribución a la ilustración socialista. Anteriormente, había pasado la propuesta más allá de Bonch-Bruevich, esta vez compartiendo su seria evaluación del valor educativo del libro: la entrega de cien mil copias a bibliotecas y salas de lectura de todo el país permitiría a las masas “comprender la distinción entre el anarquista pequeño-burgués y la verdadera cosmovisión comunista del marxismo revolucionario”[8]. Si Lenin era maquiavélico, quizás sostuvo que el anarquismo de Kropotkin era consistentemente pequeño-burgués. Desde esta perspectiva, el apoyo de Kropotkin a la campaña aliada era parte integrante de su degradado revolucionario anarquista. Emma Goldman, que había estado profundamente entristecida por la postura de Kropotkin durante la guerra, agregó un giro diferente a la evaluación de Lenin de su consistencia. Durante su visita a Kropotkin en Rusia, comparó su creciente desilusión con «la Revolución y en las masas» con su perdurable fe en su importancia, que no disminuyó ni siquiera con el golpe de octubre[9]. Desenganchando silenciosamente el vínculo proguerra / antirevolución que otros revolucionarios antiguerra invocaron para exponer la traición de Kropotkin, Goldman también desafió la crítica de Lenin a las tendencias pequeño-burguesas de Kropotkin como una caracterización errónea de su anarquismo. Según sus cálculos, Kropotkin, aunque estaba equivocado acerca de la guerra, seguía siendo un anarquista comprometido y un revolucionario. El apoyo que prestó al movimiento cooperativo y al anarcosindicalismo no solo fue coherente con su teorización anarquista de antes de la guerra, sino que también surgió de una preocupación práctica por reactivar las fuerzas que el terror bolchevique había logrado paralizar[10]. Como señaló Goldman, surgió directamente de su compromiso continuo con las luchas revolucionarias y su deseo de aprender de ellas.

Por su parte, Kropotkin presentó sus puntos de vista no como un rechazo a la revolución sino como una concepción alternativa. Su insistencia en que Lenin nombrara una cooperativa para imprimir ediciones baratas de su producción literaria y su negativa a aceptar 250.000 rublos de la State Publishing Company cuando la moneda “aún se mantenía bien” fue una medida no tan pequeña de la resistencia de su ética anarquista[11]. Cuando él y Lenin se conocieron, invocó la distinción entre medios y fines para sugerir que solo estaban en desacuerdo sobre los métodos. Quizás esto fuera falso; pero fue franco en su defensa de la revolución contra el concepto bolchevique de Lenin.

Dos conceptos de revolución

Parece poco probable que Kropotkin hubiera aprobado alguna vez lo que había oído sobre el compromiso de Lenin con la extinción del Estado, o que hubiera confundido el lema de Engels con una de las contribuciones más importantes y originales de Marx a la teoría del Estado, como Bonch-Bruevich reclamó. Siempre opuesto al marxismo y nunca siquiera temporalmente “deslumbrado” por el “brillo del bolchevismo” (como Goldman admitió que había estado), Kropotkin apodó a Lenin un jacobino antes de la guerra y continuó haciéndolo cuando habló con Goldman en marzo de 1920[12]. El bolchevismo, le dijo, fue el uso del terror de masas para el logro de ‘la supremacía política’[13].  Kropotkin estaba quizás más inclinado a sugerirle a Lenin que tenían más en común de lo que indicaba esta sincera opinión porque quería arrancarle concesiones; para aliviar la presión sobre las cooperativas locales en su ciudad natal Dmitrov, que los funcionarios del partido estaban cerrando afanosamente. Ciertamente, los intercambios con Lenin giraron en torno a su predicamento.

La reunión se abrió con un debate sobre la composición de las cooperativas. ¿Proporcionaron refugio a los aspirantes a capitalistas: kulaks, terratenientes, comerciantes y demás? El desacuerdo entre ellos sobre esta cuestión reveló una tensión más profunda sobre la educación socialista, la naturaleza de la autoridad y la destrucción del capitalismo. Ninguno de estos temas se abordó directamente. Lenin dirigió los intercambios en todo momento, determinando los temas principales y dando forma al curso de la discusión. Pero no dominó el debate porque Kropotkin enfrentó sus puntos de manera indirecta.

Para resumir: Kropotkin contrarrestó el plan de Lenin de desplegar trabajadores del partido con el fin de iluminar a las masas con una advertencia sobre los efectos venenosos de la autoridad no ilustrada y el autoritarismo; respondió al llamamiento de Lenin para transmitir información sobre individuos recalcitrantes en las cooperativas con la promesa de denunciar los abusos de poder burocráticos; siguió la franca defensa de Lenin de la guerra civil con un comentario sobre la necesidad de evitar las intoxicaciones del poder y la dominación de los trabajadores por los no trabajadores del partido. Hablando más allá de Kropotkin de manera similar, Lenin recibió la crítica de la autoridad de Kropotkin con una reflexión sobre la inevitabilidad de los errores o, como él mismo dijo, la imposibilidad de usar guantes blancos mientras se libra una revolución. Contrarrestó la valoración entusiasta de Kropotkin del potencial revolucionario de las cooperativas y los sindicatos industriales de Europa occidental rechazando el sindicalismo y relacionando el contrapoder de las cooperativas con el enorme poder armado de los estados capitalistas. Lenin respondió al respaldo de Kropotkin a la lucha, la «lucha desesperada«, como un ingrediente esencial del cambio revolucionario, contrastando la inutilidad de las tácticas anarquistas (actos individuales de violencia) con la energía y el poder del «terror rojo masivo«. La respuesta de Lenin a la crítica de Kropotkin a los trabajadores del partido en las organizaciones de trabajadores fue reiterar la necesidad de ilustrar a las masas analfabetas y atrasadas. Este retorno final motivó la oferta de Lenin de publicar la historia de la Revolución Francesa de Kropotkin.

En general, en este encuentro se pueden ver dos concepciones diferentes de la revolución. Cada uno fue informado por un compromiso activo en la lucha: el de Lenin fue moldeado por las demandas de coordinar la acción colectiva contra el capitalismo global, mientras que el de Kropotkin fue informado por el deseo de construir alianzas con instituciones de base, autoorganizándose para la sostenibilidad local en un período de convulsión revolucionaria. La crítica de Kropotkin proporciona a los anarquistas modernos un montón de municiones contra el leninismo, pero es menos fácil ver cómo su concepto de revolución encaja con los modelos incrustados en la prefiguración.

Anarquía y revolución

CMalatesta-768x1027uando Brinton reprendió a los antibolcheviques por reproducir «la historia del dedo acusador«, no consideró cómo las tradiciones de oposición también habían enmarcado los mundos conceptuales que los socialistas revolucionarios habitaron después de la revolución. Quizás fue más fácil para los anarquistas construir esta tradición que para los revolucionarios no anarquistas antibolcheviques o no. Mientras que las tensiones creadas por el realineamiento de la izquierda revolucionaria con la fundación del Komintern también se sintieron en los círculos anarquistas, acontecimientos como Kronstadt, la campaña makhnovista y la desilusión de Goldman agudizaron con fuerza el alineamiento antimarxista del anarquismo. La tesis de rupturas en la continuidad que intentó abrir una brecha entre el leninismo y el estalinismo, presentada por Victor Serge, Isaac Deutscher y otros, difícilmente preocupaba a los anarquistas. De hecho, los anarquistas apoyaron historias que combinaban versiones de la crítica jacobina que Kropotkin promovió para argumentar que la ruptura de Bakunin con Marx anticipó el análisis anarquista posterior de la organización revolucionaria leninista. El partido de vanguardia, el centralismo democrático, la dictadura proletaria y el régimen de partido único son parte integral de esta historia y proporcionan el contraste de la transformación anarquista. El horizontalismo, la acción directa y la descentralización, los ejes de la política anarquista, representan el reverso de los métodos bolcheviques.

Brinton también pasó por alto hasta qué punto el legado de la guerra dejó su huella en el anarquismo. Si el anarquismo, como otras corrientes de oposición, estaba impregnado del ethos, las tradiciones y las concepciones organizativas del bolchevismo, lo era como un movimiento revolucionario decididamente antibelicista. La agresión nazi reavivó un debate anarquista sobre la guerra y la revolución, pero su impacto fue trivial en comparación con las consecuencias de 1914. En 1939, la yuxtaposición antiguerra / antirevolución que había prevalecido contra Kropotkin fundamentó la política anarquista. Este cambio historizó la revolución como la toma violenta del poder, ejemplificada en la revolución rusa y el golpe bolchevique. En este entendimiento, la revolución anarquista implica el rechazo de las trampas organizativas del leninismo y el despliegue de la violencia.

Se pueden extraer dos modelos de cambio anarquista de estas historias críticas de la experiencia rusa. Cada uno evalúa la revolución anarquista por la consistencia interna de fines y medios, y rechaza el leninismo y el belicismo en nombre del cambio prefigurativo. Sus linajes se remontan a menudo a uno de los dos críticos pacifistas más vocales de Kropotkin. La versión de Malatesta aboga por la lucha de clases colectiva contra el capitalismo mientras rechaza la dictadura proletaria. La variación de Goldman exige una transformación cultural creativa. El concepto de Malatesta legitima la violencia de clase con fines anticapitalistas, mientras que el principio de Goldman excluye la violencia como expresión de la dictadura. Aunque guarda cierto parecido con la amplia conceptualización histórica antibolchevique, la idea de revolución que surge del encuentro de Kropotkin con Lenin contrasta con ambos modelos.

Sería extraño descubrir que en 1920 Kropotkin no se basó en la crítica antimarxista que había ensayado antes de la revolución cuando tuvo la oportunidad de discutir la política con Lenin; su análisis general del socialismo de Estado es claro en su denuncia del uso de la tortura y la toma de rehenes por parte de los bolcheviques[14]. Sin embargo, su disputa con Lenin tuvo un enfoque diferente a la posterior crítica histórica del leninismo. Kropotkin insistió en sus argumentos sobre el rechazo de la burocracia, el control del partido y la corrupción del poder en respuesta a las afirmaciones de Lenin sobre la educación proletaria. Kropotkin rechazó estas afirmaciones y de manera similar cuestionó la necesidad de acusar a los funcionarios del partido de la responsabilidad de eliminar a los enemigos de clase. Y cuando Kropotkin se puso en contacto de nuevo con Lenin más tarde, tomando en serio la ambigua invitación de Lenin de prolongar su intercambio, también se refirió a los efectos dañinos de la afluencia de «comunistas ideológicos» a los comités locales no partidarios y su desapego de los soviets. Dentro de la crítica organizativa de Kropotkin a la política del partido bolchevique había una defensa del autogobierno que se asemejaba a la idea de gestión que defendía Brinton. Además, al oponerse a la ingeniería social bolchevique, Kropotkin ató firmemente el autogobierno anarquista a la cooperación local, separando la revolución anarquista de la armonización de los intereses de clase. Los revolucionarios de Kropotkin no debían convertirse en comunistas, ni eran activistas anarquistas.

La violencia no era fundamental para el concepto de revolución de Kropotkin, aunque era fundamental para Lenin (como lo es, de diferentes maneras, también en los debates sobre la política prefigurativa). Al fijarse en los efectos globales de los cambios micropolíticos, Kropotkin minimizó la idea de la revolución como una guerra de clases, al tiempo que sugirió que Lenin tenía razón al prescindir de los «guantes blancos«. Su análisis de la revolución se centró en la dislocación social, económica y política. Lo veía lleno de peligros y daños potenciales, pero ofrecía una oportunidad para que los oprimidos se liberaran de sus amos y tomaran el control directo de sus propios asuntos. Como señaló más tarde Alexander Berkman, este punto de vista comprometió a los ‘kropotkianos‘ a rechazar la institucionalización de la violencia ‘en manos de la Tcheka‘, pero también a preferir el pragmatismo a la teorización abstracta[15]. La ‘lucha desesperada‘ de la revolución enfrentó a los trabajadores ordinarios contra sus viejos y futuros opresores en condiciones de colapso social. Las preocupaciones que Kropotkin expresó a Lenin fueron que la supresión de las fuerzas locales por parte del Partido contribuyó en gran medida a la amenaza inminente de hambruna y amenazó aún más con interrumpir los escasos y ya interrumpidos suministros de leña, semillas de primavera y jabón. Su convicción era que el Terror Blanco zarista había extendido «un desprecio absoluto por la vida humana» e inducido «hábitos de violencia» entre los que ahora luchaban por mantenerse a sí mismos. Es probable que estas presiones intensifiquen la agresión habitual sobre el terreno[16]. Kropotkin creía que el deber de los revolucionarios era, por lo tanto, apoyar los esfuerzos constructivos de la población local para garantizar su bienestar y ayudar a mitigar las peores privaciones que conlleva la revolución. El impacto combinado de múltiples pequeños movimientos nunca fue calculable, pero siempre fue potencialmente revolucionario. Desde este punto de vista, la gran revolución fue un movimiento regresivo destinado a canalizar las fuerzas locales a través de la imposición de leyes. Si hubiera vivido para verlo, Kropotkin podría haber señalado la acumulación socialista primitiva como ejemplo. La revolución fue un proceso impulsado por la reconstrucción de la vida cotidiana en ausencia de autoridad. «Dondequiera que mires«, le dijo Kropotkin a Lenin, «surge una base para la no autoridad«[17].

⛓Hay que salvar a Julián Assange. Por Adolfo Pérez Esquivel 🏨La historia desconocida del tren republicano que salvó la vida a más de 1.000 soldados

🔴⚫️El luchador anarcosindicalista irreductible: Cipriano Damiano🏴

siendo todavía un niño empezó a trabajar en Málaga vendiendo golosinas y periódicos, como aprendiz de zapatero o como mozo en la construcción para ayudar a su familia; por lo que su formación se desarrolló en el mundo laboral y a través de la lectura autodidacta.

En 1931, con 14 años, se afilió a la Confederación Nacional del Trabajo (CNT) tras conocer el levantamiento de Jaca de diciembre de 1930 y el fusilamiento de los capitanes Galán y García Hernández, que le afectaron mucho. El 16 de mayo de 1931 sufrió la primera de las muchas detenciones que padeció; hasta 1937 ya llevaba tres años de prisión y sumaría un total de veintidós años a lo largo de su vida: fue detenido en 10 ocasiones y pasó por 4 batallones de trabajo y campos de concentración, entrando 12 veces en prisión (tres de ellas durante la República) y logrando huir en 9 ocasiones, una de ellas de la Jefatura de Policía de Barcelona en Vía Layetana 

Fue uno de los fundadores de las Juventudes Libertarias de Málaga, de la Federación Local de la cual fue secretario para más tarde ejercer el mismo cargo en la Federación provincial alternando este cargo con el de secretario del Sindicato Único de la Alimentación de la CNT.

losanarquistasEn 1935 militó en el grupo de afinidad malagueño “Los Amantes de la Luz” junto a Laya, Antonillo, El Chófer, Roa, Juan Santana Calero y Antonio El Carbonero. En 1936 fundó el semanario anarquista malagueño Faro (1936-1937) y colaboró en diversos periódicos (Emancipación, de Almería; Fragua Social; Hombres Libres de Guadix, OrtoUmbral). Alternando así durante un tiempo la secretaría del comité provincial de las juventudes libertarias con la labor de relaciones externas y administrativa del Faro y con visitas esporádicas al frente, hasta que Málaga cayó el 6 de febrero del 37 y tuvo que huir hacia el norte. Recorrió a pie los 223 kilómetros que separan Málaga de Almería y allí se reencontró con Isabel Vázquez Ríos quien fue su esposa y madre de su único hijo, Cipriano Damiano Jr. Con ella viajó hasta Valencia donde le dieron un cargo en la sección de Propaganda del Comité Regional de Juventudes de Levante que mantuvo hasta que en el mes de mayo le nombraron secretario general en un congreso de las juventudes libertarias de la región andaluza. Otra vez en Andalucía, se incorporó a la brigada de Maroto donde junto a Santana Calero y Antonio Morales Guzmán decidieron fundar la revista Nervio para formar a los soldados y dotar a la brigada de un órgano de expresión. Tras la derrota pudo llegar al puerto de Alicante, pero fue detenido y pasó por los campos de concentración de Los Almendros y Albatera, por la prisión de Porta Coeli de Valencia y por el castillo leridano de Gardeny, donde se incorporó al Batallón de Trabajo número 26 con el que recorrió Ibars de UrgelTudela de Duero y Valladolid, desde donde consiguió llegar a Málaga y entrar en Jibrartá.

Su popularidad arranca de sus actividades clandestinas: amparado en una identidad falsa, consiguió un cargo burocrático en la Comisión Técnica de Fortificación de la Costa Sur, que actúa en el sector que va de Algeciras, por TarifaBarbateCádiz y Jerez, en Sevilla y sirvió de enlace a José Piñero, en sus contactos con el Comité Nacional y Gibraltar, y al que facilitó documentación y vehículos. gurrillerosAsimismo, prestó apoyo a la guerrilla hasta que fue localizado, cuando servía en la Comandancia Militar de Obras de Cádiz, escapó nadando de playa en playa a lo largo de la costa del Estrecho de Gibraltar. Después de meses de viaje, llegó a Barcelona y se incorporó en el Comité Nacional de Miguel Vallejo, del que fue designado vicesecretario en 1949 y accedió al cargo de secretario cuando Vallejo huyó en 1951. En ese mismo año Cipriano tuvo un papel preeminente en la huelga de tranvías de Barcelona, que representó una de las primeras manifestaciones masivas contra el franquismo. Mantuvo el cargo de secretario general hasta su detención el 6 de junio de 1953 en Madrid. Fue condenado a 15 años en consejo de guerra celebrado en Madrid el 5 de febrero de 1954, pena que cumplió en Carabanchel y Guadalajara, y durante la que aprovechó para estudiar bachillerato. Salió en libertad en febrero de 1959 después de 6 años, hizo contacto con la militancia madrileña y se trasladó a Barcelona, ​​donde trabajaró en una empresa de publicidad, de la que llegó a ser jefe de medios y de presupuestos. En Barcelona se relacionó con numerosos militantes catalanes y fundó con algunos el grupo «Renacer», siempre trabajando en la reorganización de la muy débil CNT primero en Cataluña y después en Levante y Andalucía, que le llevará a ser detenido en dos ocasiones. Fruto de este esfuerzo organizativo surge el comité Nacional de Francisco Calle Mansilla y cuando este Comité cae, Cipriano pasa a encabezar el Comité Nacional de abril de 1964 a 27 de abril de 1965, después de una reunión en el consulado americano, fue detenido de nuevo y llevado a la Jefatura Provincial de Policia de Barcelona de donde consiguió escapar por Vía Layetana de una manera espectacular consiguiendo huir a Francia donde pasó unos años en rebeldía.

pajaritaRegresó de Francia con la identidad falsa de Antonio González González, trasladándose a Madrid donde se opuso al Cincopuntismo, aunque había apoyado previamente la ASO y mantenido numerosos contactos internacionales, entre ellos el sindicato sueco SAC y el conocido anarcosindicalista alemán Helmut Rüdiger. Su estancia en Madrid culmina en una nueva detención, el 1 de abril de 1970 por la cual permaneció 5 años en la cárcel, lograría la libertad definitiva en 1975.

Una vez fuera de prisión e instalado en Barcelona, ​​trabajará para la revista Interviú y colaborará en ActualEl Correo CatalánDiario de Barcelona, ​​Mundo, Sindicalismo, entre otras publicaciones. Intervino en las Jornadas Libertarias de Barcelona (julio de 1977) y se inhibió de la militancia orgánica después de los conflictos del Congreso de la Casa de Campo. Luego colaboró ​​con el Centro de Documentación Histórico-Social (CDHS) de Barcelona, escribió en La Hora de Mañana y Polémica, dirigiendo un tiempo Solidaridad Obrera. Ha utilizado varios seudónimos (Segundo Canillo, El Niño, Cigadón, Devenir, Paco, León, Antonio González, Yayo) y 12 personalidades supuestas siendo conocido como el “hombre de las mil caras” por su facilidad para caracterizarse y pasar a la clandestinidad. 

Es autor, con la colaboración de Carlos Enrique Bayo Falcón, de La resistencia libertaria. La lucha anarcosindicalista bajo el franquismo (1939-1970) (1978).

Cipriano Damiano murió el 17 de abril de 1986 en Sabadell.

🟣⚫️Sortint al pas d’errors històrics: el cas d’Ada Martí [Manel Aisa Pàmpols

🏴14 de octubre de 1909: El caso Ferrer agita a las multitudes contra la Iglesia católica

🏴Fermín Salvochea🏴

I. El paisaje y el medio

Salvochea

¡Cádiz! Evoca este nombre múltiples recuerdos históricos porque son contados los lugares del mundo que han tenido un pasado tan romántico y grandioso como la vetusta ciudad andaluza a orillas del Altántico. Fue fundada por los antiguos fenicios, vinieron luego los cartagineses y después los romanos.

Ella ha presenciado las luchas sangrientas entre cristianos y mahometanos y ha reunido en sí la civilización europea y la cultura del Oriente. En sus edificios vivieron sabios árabes, escolásticos judíos y monjes cristianos, influyendo sobre el estado mental de sus habitantes.

Cuando los musulmanes fueron expulsados de Andalucía por los soldados de Fernando el Católico, llegaron los cruzados ingleses y descansaron en Cádiz antes de seguir viaje para conquistar el Sagrado Sepulcro en la Tierra Santa. Después del descubrimiento de América, Cádiz se convirtió en una de las ciudades más ricas de Europa y la arquitectura maravillosa de sus edificios nos refiere hoy todavía la historia de ese período magnífico.

¡Y cuántas luchas, cuántas sublevaciones y revueltas ha presenciado esa ciudad! Centenares de veces se han alzado sus moradores en defensa de la libertad, demostrando así la exactitud del dicho español: «La tierra andaluza es la tierra de la libertad«. Cádiz y Barcelona han sido siempre los dos focos de la vida revolucionaria en España y son también actualmente los centros principales del movimiento anarquista de ese país.

Es Cádiz una ciudad admirable, una de las más hermosas del mundo. Rocas inmensas caen sobre el mar profundo y encima de ellas se levantan pequeñas casas níveas con diminutas torrecillas que se reflejan en las olas azules.

II. El hombre

En una de esas casas blancas, bien arriba, en una buhardilla, vivía un anciano. La instalación de la pieza era pobre, demasiado pobre: una cama, una mesita, una silla, algunos viejos periódicos y libros era todo lo que poseía el anciano. Pero quien arrojaba una mirada a través de la pequeña ventana notaba inmediatamente que el anciano era más rico de lo que parecía; afuera se extendía el océano azul, un panorama maravilloso: cielo y agua y las blancas velas de las embarcaciones que se mecían sobre las ondas juguetonas. Por el mar, precisamente, vivía el anciano en esa casita, porque amaba el océano, las olas ruidosas y la lejanía infinita. Todas las mañanas, al levantarse de su lecho, su primera mirada caía sobre el mar y de noche, antes de acostarse, sus ojos semicegados volvían a buscar las olas enfurecidas, como si quisiese encargarles alguna misión. Porque ese anciano era un profeta, uno de los contados hombres que etuvieron en la montaña sagrada, vislumbrando desde allí el país de nuestros hijos. Y por eso su alma era tan honda, tan tranquila y augusta, igual que el mar en un hermoso día de verano.

Y cuando llegaba la primavera y el mar comenzaba a rugir y a hervir, cuando las olas salvajes se levantaban cual montañas gigantescas besando a las nubes, el anciano soñaba en la gran tormenta de los pueblos, cuando los pobres y los humildes, los bastardos de la sociedad, se levantaran con las armas en las manos para romper las cadenas de la tiranía milenaria.

Era el 28 de septiembre de 1907. En la habitación del anciano reinaba la tranquilidad absoluta porque en la cama yacía un muerto. Había fallecido inesperadamente, sin haber estado enfermo, sin sufrir.

Pero mirad lo que ocurrió afuera. Con la velocidad del rayo difundióse la noticia de la muerte del anciano. Y en toda Cádiz, en Andalucía entera, en toda España sólo se hablaba de él. «¡Ha muerto!» Por doquier se oían estas dos palabras que encarnaban el hondo dolor de un pueblo. Cada cual sentía la pérdida; en las minas, en los campos, en las escuelas y en las universidades, en todas partes la noticia produjo la impresión de una pesadilla que cuesta creer al principio, pero que finalmente es necesario reconocer.

¿Cuándo se ha visto en España tantas lágrimas, tanto dolor, tanta tristeza sincera, tanto amor y fidelidad cariñosa? ¡Qué no darían nuestros reyes si pudiesen adquirir aunque fuera la décima parte de esa popularidad! Atravesando España, en todas sus ciudades y aldeas se encontrarían millares y millares de personas que ignoraban los nombres de los ministros de entonces, pero no habría uno solo que no supiese el nombre de aquel anciano, Fermín Salvochea. Este nombre encarnaba una idea, un programa, un mundo de esperanzas, de anhelos y necesidades.

¡Fermín Salvochea! En los palacios se pronunciaba este nombre con labios trémulos, pero en la casilla de los pobres y de los explotados resonaba como una declaración de guerra a la sociedad capitalista, como la promesa de un porvenir mejor. Existen pocos hombres que hayan conquistado tanto amor y tanta simpatía entre las grandes multitudes de un pueblo como Fermín Salvochea y son menos todavía los que han merecido ese amor con tanto derecho como el gran rebelde español. Salvochea ha sido uno de los caracteres más puros e idealistas en la historia del movimiento revolucionario, grande por sus ideas, grande por sus acciones, un hombre que encarnaba el apasionamiento revolucionario y el valor heroico de un Blanqui y el amor indescriptible y la consagración de Louise Michel. La poderosa personalidad de este hombre admirable hasta llegó a suscitar la estima y el respeto de sus adversarios más empedernidos y siempre que se pronunciaba su nombre, el de Fermín Salvochea, no había lugar para los aspectos bajos y pequeños de la vida.

La biografía del gran anarquista español produce la impresión de una novela fantástica y recuerda la vida tormentosa de Mijaíl Bakunin. Salvochea tuvo una participación activa en el movimiento revolucionario de España en los últimos cincuenta años y su nombre está estrechamente unido a los acontecimientos revolucionarios más significativos de ese período. Los que conocen la historia de ese movimiento en España saben cuán fecundo es en rasgos grandiosos y heroicos y cuántos son los que sacrificaron sus bienes y su sangre por sus convicciones libertarias, por sus ideales revolucionarios; y en esa serie histórica de luchadores valerosos el nombre de Fermín Salvochea es uno de los más brillantes, un nombre para las generaciones venideras, un nombre que no será olvidado jamás.

III. Antecedentes – La familia – Su juventud – Londres – Sociólogos e internacionalistas

Fermín Salvochea y Álvarez nació en Cádiz el día primero de marzo de 1842. Su padre era un comerciante de fortuna, heredero de una de esas familias de negociantes que tan importante papel han desempeñado en la vieja ciudad mercantil. Claro está que Fermín recibió una educación cuidadosa. Su padre, siguiendo una arraigada tradición de familia, tenía la intención de hacer de él un hábil comerciante a fin de poder entregarle más adelante sus negocios.

La primera juventud de Fermín fue pacífica y dichosa en todo sentido. Se distinguía por su inteligencia extraordinaria y por las cualidades valerosas y caballerescas de su carácter, que dejaba entrever desde su infancia. Su madre, mujer admirable, le refería en su niñez las leyendas y tradiciones de la ciudad de Cádiz, tan ricas y fantásticas como un capítulo de Las mil y una noches y el pequeño Fermín la escuchaba leyendo las palabras en sus labios. Esas historias románticas ejercieron profunda influencia sobre el muchacho y a menudo recordaba, en medio de su vida tormentosa, aquellas horas felices.

Al cumplir los quince años su padre lo envió a Inglaterra para que perfeccionase sus conocimientos del idioma inglés y continuara sus estudios comerciales. Fue este el primer acontecimiento importante en la vida de Salvochea. En Inglaterra descubrióse ante él un nuevo mundo. El carácter severo y puritano de la vida británica con sus formas rígidas y convencionales y sus impresiones prosaicas, produjeron una influencia profunda en el joven. La diferencia era demasiado notoria: el hermoso cielo azul de Andalucía, Cádiz con sus blancas casas, sus palmeras y sus habitantes rebosantes de temperamento y de pronto Londres con su neblina, sus edificios negros, el humo de las chimeneas, las calles frías e inhospitalarias. Al principio Salvochea se sentía como un prisionero en el nuevo ambiente, pero su carácter enérgico venció rápidamente el primer influjo desagradable de Inglaterra. Se dedicó a estudiar a los hombres y descubrió que el inglés seco y frío posee al mismo tiempo un instinto de independencia individual notablemente desarrollado y un sentimiento de libertad personal que es raro encontrar en otros países.

Los cinco años que Fermín pasó en Londres y en Liverpool fueron para él un período de gran desarrollo intelectual. Dedicó todos sus momentos libres al estudio de la literatura radical inglesa. Primero fueron los trabajos de Thomas Paine los que produjeron una influencia poderosa sobre él; más tarde estuvo en contacto personal con Charles Bradlaugh y sus amigos. La propaganda ateísta en Inglaterra tropezaba con grandes dificultades en esa época, pero Bradlaugh y sus compañeros luchaban con la mayor energía en favor de sus convicciones, tratando de destruir el concepto medieval del teísmo que impera aun hoy día en vastos círculos de la sociedad inglesa.

El joven Salvochea acogió con entusiasmo la nueva doctrina y se convirtió en ateo. Para el español el ateísmo desempeña, en general, un papel más importante que en las demás naciones. Es la condición primordial de todo movimiento libertario, el primer paso de todo libre progreso individual. España es el país clásico del clericalismo católico, el país de la Inquisición, que ha sido casi totalmente arruinado por el dominio oscurantista de la Iglesia. He ahí la razón por qué Salvochea ha sido toda su vida un propagandista radical e incansable del ateísmo.

pensionesPero Salvochea conoció en Inglaterra otro ideal, que ejerció una gran influencia sobre su actuación posterior. Cuando llegó a Londres, vivía aún Robert Owen, el célebre comunista inglés. Sus ideas no sólo influían poderosamente sobre la clase obrera británica, sino también sobre los elementos idealistas de la pequeña burguesía inglesa. Salvochea estudió las obras de Owen y de otros escritores comunistas. Los hechos sociales aparecieron de pronto a sus ojos bajo otra faz; prodújose una revolución en su mentalidad y poco a poco empezó a comprender todo el significado del gran problema social. La brillante crítica de la propiedad privada formulada por Owen descubrió repentinamente ante él todos los males sociales y al propio tiempo desarrollose en él el grandioso ideal de la igualdad social y económica, como el único capaz de crear una vida armónica en la sociedad humana. Salvochea se hizo comunista y siguió siéndolo hasta el último día de su vida. Muchos años más tarde, en una ocasión especial, él mismo analizó su evolución revolucionaria recordando su «período inglés» con estas palabras características:

  • «Ciertos libros ejercen en determinados momentos una inf1uencia poderosa sobre el desarrollo de un hombre: Se sabe que el primer libro que leyó Ravachol fue la novela El judío errante de Eugenio Sue. La influencia de este libro no se extinguió jamás en él, según su propia declaración. Lo mismo puedo decir de mí; viviendo en Inglaterra leí por vez primera a Thomas Paine. Sus escritos me convirtieron en internacionalista y hasta hoy día me hallo todavía bajo su influencia. ‘Mi patria es el mundo, todos los hombres son mis hermanos y mi religión consiste en hacer el bien.’ Estas palabras produjeron una impresión inolvidable en mí; yo buscaba en cada palabra un sentido profundo y ellas se han grabado en mi mente para siempre. Más tarde conocí a Robert Owen, quien me enseñó el ideal sublime del comunismo, y a Bredlow, que me hizo conocer los puntos de vista del ateísmo. Todo lo demás se desarrolló en mí por cuenta propia

IV. Breve esbozo de la historia social española de mediados del pasado siglo

En 1864 Salvochea abandonó Londres para regresar a Cádiz. En aquel entonces se iniciaba en Andalucía un vigoroso movimiento revolucionario. Rafael Guillén y Ramón de Cala, dos hombres valientes y socialistas convencidos, se consagraron con mucha energía y entusiasmo a organizar los elementos republicanos y demócratas de la provincia. El movimiento republicano en Andalucía ha tenido siempre un marcado carácter socialista y la mayor parte de sus apóstoles y propagandistas fueron partidarios del socialismo.

La propaganda socialista se inició en España después de la revolución de 1840. En aquella época Joaquín Abreu desarrollaba en Andalucía una propaganda vigorosa y llena de éxito en favor de las ideas de Charles Fourier. Explicaba sus ideas en la prensa radical de Cádiz, ideas que hallaron bien pronto un eco en los periódicos de otras ciudades. Para conocer el desenvolvimiento que ha tenido ese movimiento basta recordar el hecho de que Abreu logró en un breve plazo, de cuatro a cinco millones de pesetas para fundar una colonia fourierista en los alrededores de Jerez de la Frontera. Pero el gobierno impidió la realización de ese proyecto, persiguiendo a los propagandistas socialistas. De éstos, los más conocidos fueron Pedro Ugarte, Manuel Sagrario y Faustino Alonso; más tarde se agregaron José Barterolo, Pedro Bohórquez y finalmente Guillén y De Cala, a quienes ya hemos mencionado.

En 1864, Fernando Garrido, el famoso historiador y socialista español, que conoció en Cádiz las doctrinas de Fourier, fundó el primer periódico socialista de España, La Atracción, que apareció en Madrid. La publicación no vivió mucho tiempo pero gracias a ella se formó en la capital un círculo socialista que editó más tarde otro órgano, La Organización del Trabajo. Hombres como el heroico Sixto Cámara, que cayó luego en la lucha por la república social, Juan Sala, Francisco Ochando y después el fogoso Cervera eran las figuras principales del círculo socialista de Madrid. Cervera ha sido el fundador de la primera escuela libre socialista de España, pero cuando ya contaba con más de 500 alumnos el ministro Morillo sofocó esa brillante empresa, diciendo que «en España no necesitamos hombres capaces de pensar, sino bestias de trabajo«.

En Barcelona el primer movimiento socialista fue influido por el comunismo icario de Étienne Cabet. En 1847 el comunista Monterreal fundó La Fraternidad, primer periódico comunista de la capital catalana, en el cual publicó la obra de Cabet :»Viaje a Icaria». Ya en 1840 el obrero Munst había organizado en Barcelona un sindicato de tejadores con 200 miembros, echando así la base dcl futuro movimiento sindicalista.

Desde 1850 se desarrolló en Cataluña una activa propaganda por las ideas de Proudhon, que venció poco a poco a todas las otras tendencias. Ramón de la Sagra y el famoso Pi y Margall tradujeron las obras del teórico francés y bien pronto nació en Barcelona y en otras ciudades catalanas un vasto movimiento mutualista y sindical. Este movimiento pasó a Andalucía, aunque no ha tenido allí la misma importancia que en Cataluña. En 1853, el gobierno español intentó ahogar totalmente ese pacífico movimiento; pero la ley contra las asociaciones obreras no fue más que letra muerta. En 1854 se creó una federadón de todas las corporaciones obreras de Cataluña, contando con 90.000 socios. En 1855, el general Zapatero quiso sofocar ese movimiento por medio de la fuerza. Fueron clausurados los locales de las corporaciones y reducidos a prisión los propagandislas más conocidos. Al principio los obreros se mantuvieron tranquilos, pero de pronto 50.000 proletarios pertenecientes a todos los gremios abandonaron el trabajo, el 2 de julio de 1855, en las fábricas de Barcelona, Sans, Cornellá, Reus, Badalona y otras ciudades, declarando la huelga general en defensa dc sus derechos. Nadie esperaba semejante hecho; la excitación general era enorme y el gobernador de Barcelona lanzó una proclama a los obreros prometiéndoles reconocer sus exigencias si volvían al trabajo. Los obreros consintieron. Durante los primeros momentos se habló mucho, efectivamente, de reformas sociales, pero al mismo tiempo se adoptaban con todo sigilo las medidas más bajas contra la organización de los trabajadores, hasta que finalmente fueron proclamadas, en 1861, las conocidas leyes de excepción contra el proletariado de Cataluña. Desde entonces los obreros españoles renunciaron a toda esperanza en una táctica pacífica y en los llamados derechos legales.

En Andalucía, bajo el gobierno de Narváez, la reacción había destruído desde hacía tiempo la fe en el progreso pacífico. Hay pocos lugares en el mundo donde se haya vertido tanta sangre como en ese país maravilloso. Andalucía ha sido siempre la región de las conspiraciones y de las revueltas, porque más que cualquier otra provincia de España ha sufrido bajo el yugo terrible de la reacción. Millares de hombres y mujeres valientes anegaron con su sangre la tierra de Andalucía, miles de sus habitantes perecieron en las cárceles de las colonias penales, mas la reacción nunca fue capaz de sofocar el espíritu rebelde que late en el corazón del pueblo andaluz.

Las sublevaciones de Málaga, Utrera y de la provincia de Sevilla en 1857 fueron reprimidas de un modo sangriento. Centenares de rebeldes fueron fusilados o recluídos. Sólo en Sevilla se asesinaron 95, meses después de haber sido sofocado el levantamiento.

En 1861 se produjo una gran sublevación bajo la jefatura del republicano socialista Pérez del Álamo. Este levantamiento tuvo las mejores probabilidades de obtener un éxito. Fue preparado durante mucho tiempo y no menos de 30.000 hombres se unieron a los rebeldes cuando entraron en la ciudad de Loja; pero la incapacidad militar de los dirigentes fue el mayor obstáculo para la empresa. Después de algunas luchas sangrientas los revolucionarios fueron vencidos. El gobierno reaccionario se vengó horriblemente: más de 200 hombres fueron fusilados por orden de los Consejos de Guerra, la mayor parte de ellos sin proceso. Centenares de personas fueron enviadas a presidio, la reacción prohibía toda manifestación de libertad y sólo en 1864, precisamente cuando Salvochea regresaba de Londres, la situación general de Andalucía era algo mejor. Creemos que esta somera revisión histórica ha sido necesaria porque ella ofrece al lector un pequeño cuadro de la situación bajo la cual se ha desarrollado la acción de Salvochea.

V. De Londres a Cádiz – La comuna revolucionaria de Cádiz – La república traicionada por los republicanos timoratos y politiqueros – Defensa de Cádiz – Entereza ante la derrota

Fermín Salvochea volvió a Inglaterra hecho un comunista y ateo. En su patria se convirtió en revolucionario y republicano. Claro está, en defensor de una república comunista. Con todo el apasionamiento entusiasta de su noble carácter se entregó al movimiento revolucionario conspirador. Tuvo una participación activísima en las empresas más arriesgadas y su valor personal, su espíritu de sacrificio, lo convirtieron poco a poco en uno de los dirigentes más capaces y de mayor influencia en el movimiento republicano. Salvochea era rico, sumamente rico; se decía que su padre poseía una fortuna de tres millones de pesetas; pero Fermín vivía modestamente y se valía de su riqueza como fondo para la causa revolucionaria.

Las casamatas de San Sebastián y Santa Catalina, en Cádiz, eran en aquel entonces el albergue de los presos políticos de toda España. Los revolucionarios que debían ser recluídos en las colonias penales de Fernando Poo o de Manila quedaban encerrados durante algún tiempo en las prisiones de Cádiz, antes de que fuesen enviados a su destino. Salvochea los visitaba a todos y tenía para cada cual un buen consejo y alguna ayuda.

En 1866 Salvochea y sus amigos organizaron una empresa grandiosa. Se esperaba que los artilleros encarcelados, que habían tomado parte en la sublevación de Madrid, serían enviados a la prisión de San Sebastián para transportarlos luego a Manila. Pero por lo visto el gobierno se mostró receloso porque cambió repentinamente de opinión.

En 1867 la reina Isabel volvió a poner el mando en manos del odiado verdugo Narváez y el país desdichado sintió las consecuencias de una terrible reacción. Ya en junio de 1868 habían estallado algunas revueltas aisladas en Cataluña y Andalucía, pero fueron inmediatamente reprimidas en sangre. Salvochea tuvo una participación destacada en el levantamiento militar del regimiento Cantabria; dicho levantamiento fue el preludio de la revolución de septiembre de 1868. Ésta comenzó el 18 de septiembre en Cádiz, propagándose cual un incendio por toda Andalucía. El día 28, el ejército real fue batido por los insurgentes y el 29 la comuna de Madrid proclamó la destitución de la dinastía borbónica.

Salvochea fue elegido miembro de la comuna revolucionaria de Cádiz y segundo comandante del segundo batallón de voluntarios. Fueron muchos los que quisieron incorporarse a él, pero Salvochea eligió únicamente a los republicanos y a los comunistas.

Toda España saludó con el mayor júbilo la caída de la odiada dinastía y durante un instante pareció que se iban a realizar millares de esperanzas. Pero los hombres del gobierno provisional de Madrid no eran más que monárquicos liberales y adversarios del ideal republicano. Gracias a la actitud vergonzosa del republicanismo burgués, Castelar y sus amigos, los miembros del nuevo gobierno, los señores Prim, Zorrilla, Sagasta, etc., adquirieron valor y se pronunciaron abiertamente contra la República. Salvochea y sus amigos comprendieron el peligro, sabían que el gobierno flamante se vengaría de los republicanos en la primera oportunidad. Con el propósito de prepararse para la lucha los revolucionarios andaluces convocaron para los primeros días de diciembre de 1868 una gran asamblea en Álava. Salvochea seleccionó los elementos fieles de Cádiz, recomendándoles que no depusieran en modo alguno las armas. El 5 de diciembre apareció, inesperadamente, ante los muros de Cádiz, una sección de artillería exigiendo, en nombre del gobierno, que la milicia revolucionaria hiciera entrega de sus armas en el término de tres horas. Aún no había transcurrido este plazo cuando comenzó el tiroteo. Algunos revolucionarios cayeron muertos y otros heridos.

lnmediatamente Salvochea se colocó al frente de los rebeldes y organizó la defensa militar de la ciudad. La lucha duró tres días; la artillería hizo esfuerzos desesperados por conquistar la plaza sin resultado alguno. Salvochea luchó como un león, estaba en todos los sitios de mayor peligro y su valor heroico infundió a los rebeldes una fuerza increíble.

Al cuarto día los embajadores de la ciudad solicitaron un armisticio, que fue aceptado por ambas partes. Pero el gobierno «liberal» se apresuró a enviar contra los valerosos insurrectos un ejército al mando del general Caballero de Rodas. Salvochea mantuvo su posición hasta el 11 de diciembre; pero a medida que el general se iba acercando, sin encontrar resistencia, comprendió Salvochea que el pequeño núcleo de revolucionarios mal armado no estaba en condiciones de oponerse a un ejército y que toda resistencia sólo ocasionaría una matanza, sin ninguna probabilidad de éxito. En consecuencia disolvió la milicia revolucionaria enviándola a otro lugar y quedándose él solo. Se fue tranquilamente al casino militar para esperar allí al general Caballero de Rodas. El coronel Pazos, jefe del tercer regimiento de artillería, lo fue a ver para pedirle que salvara su vida, abandonando Cádiz, porque el general ordenaría, con toda seguridad, que fuese fusilado. Salvochea no aceptó. El coronel le ofreció su ayuda personal, pero Salvochea se mantuvo firme en su decisión. Sabía que el gobierno lo consideraba como culpable principal y en caso de no ser hallado por De Rodas la ciudad entera debería sufrir por su causa y eso habría sido para él peor que la muerte. Su carácter noble no le permitió pensar en su propia salvación; estaba dispuesto a afrontar toda la responsabilidad y resuelto a morir por sus hechos. Esta actitud admirable impresionó profundamente hasta a sus enemigos y el general De Rodas, no queriendo ser el verdugo de semejante hombre, lo envió en calidad de prisionero de guerra a la fortaleza de San Sebastián.

Empero el pueblo de Cádiz supo apreciar este carácter elevado y pocos meses después Salvochea era elegido por gran mayoría representante de Cádiz en las Cortes. El gobierno provisional había declarado anteriormente que no reconocería esa elección y el parlamento «revolucionario«, en efecto, apoyó esta actitud. Diríase que esos extraños «revolucionarios» querían demostrar que Salvochea no cuadraba en su compañía; en este sentido tenían razón, pues el verdadero sitio del gran rebelde era la barricada y no el parlamento.

VI. Amnistía – Movimiento federalista de Cataluña – Derrotados – París – Vuelta a Cádiz – Salvochea alcalde de Cádiz

En febrero de 1869 se reunió el nuevo parlamento y una de sus primeras resoluciones fue la de conceder la amnistía a los presos políticos, que todo el pueblo requería enérgicamente. Algunos días después Salvochea y muchos otros abandonaron las casamatas de San Sebastián y Santa Catalina. Salvochea reanudó en seguida sus trabajos, fomentando en Andalucía una agitación vigorosa a favor de un nuevo levantamiento republicano, porque era aquel el único modo de salvar las consecuencias de la revolución del 68.

El 1 de junio de 1869 las Cortes adoptaron una resolución monárquica, por 214 votos contra 56, decidiendo buscar en Europa un rey adecuado para el trono español. Emilio Castelar y otros republicanos burgueses se limitaron a protestar débilmente en lugar de recurrir a la única solución que les quedaba: la sublevación. Pero esos comediantes republicanos no querían saber nada de tales medios y prefirieron traicionar la República y la revolución de 1868. En el mes de septiembre estalló en Cataluña el levantamiento federalista. Salvochea y sus amigos resolvieron en el acto apoyar a los rebeldes agitando la bandera de la revuelta en su provincia. El 30 de septiembre, Salvochea a la cabeza de 600 hombres, marchaba de Cádiz a Medina para reunirse allí con los revolucionarios de Jérez y de Ubrique. Aun cuando aquéllos sabían que las perspectivas de triunfar no eran muy brillantes, decidieron iniciar la campaña, costara lo que costara. Sabían que el levantamiento era el último recurso para defender su libertad y, hombres resueltos, estaban decididos a morir antes que someterse sin intentar la defensa.

Salvochea fue perseguido inmediatamente por las tropas del gobierno. No lejos de Alcalá de los Gazules se llevaron a cabo los primeros encuentros sangrientos. Los militares eran cien veces más fuertes que los revolucionarios mal armados; pero éstos lucharon con notable heroísmo y en pocos días presentaron tres batallas encarnizadas. Rafael de Guillén fue hecho prisionero y los soldados lo asesinaron en una forma salvaje, por orden del coronel Luque. Cristóbal Bohórquez, el defensor incansable y heroico de la libertad e igualdad sociales, cayó en el campo de batalla. Salvochea luchó como un héroe; sabía que su causa estaba perdida, pero su valor era inquebrantable. Finalmente, después que el ejército hubo conquistado los sitios estratégicos más importantes y después de haber recibido los rebeldes la noticia de que no había sido posible promover un levantamiento en Málaga y en Sevilla, los revolucionarios dispersaron sus filas para salvarse aisladamente. Sometiéndose a varios peligros, Salvochea y otros lograron llegar a Gibraltar. De allí pasó a París, donde frecuentó los círculos avanzados que se agrupaban en torno de La Revue, Le Rapell y otros periódicos radicales. De París Salvochea partió para Londres, de donde pudo regresar a España gracias a la amnistía de 1871. En Cádiz el pueblo lo acogió con indescriptible entusiasmo y ese mismo año fue elegido alcalde.

Como alcalde de Cádiz, Salvochea trabajó mucho por el embellecimiento de la ciudad, convirtiéndola en una de las más hermosas de España. Estableció también algunas reformas útiles en la administración política. Pero no duró mucho tiempo en su cargo porque en julio de 1873 estalló en España la revolución cantonalista y Salvochea fue uno de los primeros en tomar el fusil en la mano para la conquista de la igualdad económica y la autonomía local.

VII. El movimiento cantonalista y sus consecuencias – Barcos ingleses y prusianos en ayuda de la reacción – Prisión en La Gomera – Sus estudios y su evolución filosófica – Indulto rechazado – La fuga

El 9 de febrero de 1873 el rey Amadeo renunció al trono y pocos días después fue proclamada la República española. La lucha sangrienta de la Comuna de París había producido gran impresión en España y se presentía que iban a ocurrir grandes acontecimientos. Por eso Amadeo prefirió renunciar. Pero el pueblo tampoco estaba conforme con la república centralista y debido a eso los hombres del nuevo gobierno se vieron obligados a proclamar la república federativa el 8 de junio de 1873. Para pacificar a los descontentos se eligió para la presidencia del ministerio al conocido proudhoniano Pi y Margall; pero el 3 de julio, al establecerse la nueva Constitución, los federalistas se dieron cuenta de que se trataba de engañarlos. Pi y Margall, el único hombre honesto y resuelto del nuevo gobierno, renunció a su cargo por no querer traicionar sus principios. Entre el 5 y el 13 de julio se sublevaron numerosas ciudades proclamándose como comunas independientes.

No puede ser, desde luego, el objeto de nuestro trabajo ofrecer un cuadro de ese movimiento complicado, que sólo concluyó el 11 de enero de 1874 con la represión sangrienta de la comuna de Cartagena. Esta ciudad heroica estuvo sitiada durante seis meses por el ejército español y por buques de guerra prusianos e ingleses antes de que se consiguiera someterla.

Salvochea se adhirió inmediatamente al movimiento federalista y fue elegido presidente del comité administrativo de la comuna de Cádiz. Pero su situación era difícil a causa de que había múltiples tendencias en el movimiento mismo. A principios de agosto llegó a las puertas de Cádiz el general Pavía al mando de un ejército. Salvochea y sus amigos defendieron la entrada de la ciudad, pero los buques de guerra británicos del puerto de Cádiz se pusieron del lado de las tropas del gobierno, terminando con ello toda tentativa de defensa interior.

Salvochea se hallaba en un lugar seguro cuando los soldados del general Pavía entraron en la ciudad. Le hubiera sido muy fácil llegar en bote hasta Gibraltar, pero al saber que muchos de sus amigos habían sido arrestados él mismo se entregó en manos del enemigo a fin de compartir la suerte de sus camaradas.

El consejo de guerra de Sevilla, lo condenó a reclusión perpetua en una de las colonias penales de África. Su noble amigo Pablo Laso se presentó voluntariamente ante el tribunal con la intención de acompañar a Salvochea en su encierro. En marzo de 1874 ambos fueron enviados al presidio de La Gomera. Salvochea soportó su destino con la mayor calma. Su familia le ayudaba con dinero, pero él compartía hasta el último céntimo con los desdichados presos y con los habitantes pobres de la colonia que lo veneraban como a un santo. Salvochea era el espíritu bueno de la isla, amigo y hermano de todo el mundo; su consuelo influía sobre todos evitando la desesperación. En 1876, fue trasladado a Ceuta, pero de allí fue nuevamente llevado a La Gomera. Durante los ocho años que pasara en las colonias penales, Salvochea estudió la medicina teórica y práctica, dedicando todos sus esfuerzos a los moradores de La Gomera. Pero él mismo cumplió también una notable evolución intelectual en su cautivero. Estando aún en España FRE-AIT.svghabía tomado una participación entusiasta en el movimiento obrero español y fue uno de los primeros miembros de la Internacional en ese país; pero fue en la reclusión donde halló el tiempo necesario para ocuparse de las ideas y aspiraciones de la federación española de la Asociación Internacional de Trabajadores; comprendió poco a poco que la república federativa no era más que el último escalón en la evolución libertaria y los escritos de Bakunin y de otros pensadores avanzados lo llevaron finalmente al anarquismo, que propagó con la mayor energía hasta el último momento de su vida.

En 1875, la madre de Salvochea trató de obtener el indulto de su hijo. Gracias a la ayuda de varios amigos influyentes logró el consentimiento de Cánovas del Castillo; pero cuando Salvochea tuvo noticia de esta gestión escribió a su madre una carta apasionada en la cual le prohibía hacer esfuerzo alguno en favor de su indulto, declarando que prefería morir en la prisión antes que aceptar un favor de sus enemigos más acérrimos. En 1883 la Municipalidad de Cádiz hizo una nueva tentativa en este sentido, con todo éxito, y el Tribunal Supremo resolvió conceder la amnistía a Salvochea. Pero no habían contado con el férreo carácter del gran revolucionario. Cuando el gobernador de la colonia penal le leyó su indulto, Salvochea rompió el documento en presencia suya, declarando que para él sólo existían dos maneras de ser libertado: o bien por su propia fuerza o por medio de una amnistía general para los presos políticos. Es de imaginar la impresión que produjo su actitud. Renunció Salvochea a la libertad y continuó en la prisión. Pero nueve meses más tarde consiguió huir de La Gomera. Logró alcanzar un pequeño velero árabe con el cual llegó a Gibraltar. Después de una corta permanencia en Lisboa y en Orán se estableció en Tánger, residiendo allí hasta 1886, cuando, en virtud de la muerte de Alfonso XII, pudo volver a España, donde fue recibido con un entusiasmo indescriptible.

VIII. 1881 – Primer congreso público de los anarquistas españoles – El proceso de La Mano Negra – Proceso y condena de Salvochea – Penurias de su prisión – Intento de suicidio – Amnistía – Muerte de Salvochea

Volvió Salvochea en un momento oportuno. De 1874 a 1881 el movimiento anarquista en España atravesó un período espantoso. Las bárbaras leyes de excepción impidieron toda propaganda pública. Centenares de compañeros padecían en las cárceles y sin embargo el movimiento subsistía en las organizaciones secretas. Se editaban periódicos clandestinos, como por ejemplo El Orden, Las Represalias, La Revolución Popular, El Movimiento, etc. Sólo en 1881 terminó ese período aciago y ese mismo año se celebró el primer congreso público de los anarquistas españoles. De 1881 a 1892 el movimiento tomó un considerable incremento, estando Salvochea siempre a la vanguardia de sus camaradas. En 1886, es decir, poco tiempo después de volver a Cádiz, fundó un periódico anarquista, El Socialismo, y llevó a cabo una enérgica propaganda en Andalucía. En todas las aldeas organizáronse los labriegos y el anarquismo hizo un progreso enorme en la provincia entera. El gobierno contemplaba con terror ese movimiento. Trató de suprimir el periódico por medio de una serie de procesos, pero sólo consiguió fortificar la propaganda anárquica. Durante la aparición del periódico, de 1886 a 1891, Salvochea fue arrestado y condenando numerosas veces, pero su defensa enérgica ante los jueces producía gran impresión, infundiendo cada proceso más vigor al movimiento.

Entonces el gobierno se valió de otro recurso. Ya a principios de 1880 había difundido la noticia de que existía en Andalucía una sociedad conspiradora, La Mano Negra, compuesta de asesinos y ladrones e influida por los principios anarquistas. La prensa reaccionaria repitió tantas veces esta invención que finalmente todo el mundo la creyó y millares de personas fueron detenidas y a menudo condenadas por ser miembros de la presunta Mano Negra. En el fondo, la policía tenía la intención de disolver en esta forma la poderosa Asociación de los labriegos españoles. El 1 de mayo de 1890, Salvochea organizó una grandiosa demostración revolucionaria en toda Andalucía, que produjo una impresión soberbia sobre los trabajadores de España. Al año siguiente, en la misma fecha, se verificó una manifestación análoga, aunque el gobierno había arrestado días antes a Salvochea y a otros compañeros. Poco después del 1 de mayo estallaron dos explosiones en la ciudad. A consecuencia de una murió un obrero y de la otra cuatro jóvenes. La prensa reaccionaria, desde luego, sospechó de los anarquistas. El Socialismo declaró inmediatamente que aquello era una estratagema de la policía, pero poco después un ejército de pesquisas y vigilantes invadió la redacción del periódico, «descubriendo» allí dos bombas que ellos mismos, claro está, habían preparado. El resultado fue que detuvieron a gran número de camaradas; Salvochea tuvo la misma suerte algunas semanas después.

Sucesos análogos ocurrieron también en Jerez de la Frontera, una de las ciudades más revolucionarias de Andalucía. En agosto de 1891 fueron arrestados allí 157 anarquistas, acusados de pertenecer a La Mano Negra. Es claro que esas infamias de la reacción provocaron un odio encarnizado entre los labriegos y campesinos. Viendo pisoteados sus derechos más elementales, algunos centenares de ellos resolvieron libertar por la fuerza a sus camaradas encarcelados en Jerez. La noche del 8 de enero de 1892, 500 labriegos y artesanos penetraron en la ciudad de Jerez al grito de «¡Viva la revolución social! !Viva la anarquía!» Fueron muertos dos terratenientes; al principio los soldados se asustaron y de este modo los rebeldes lograron poner en práctica parte de su plan. Al amanecer, los revolucionarios se tuvieron que retirar después de una lucha sangrienta con la fuerza armada. La venganza de la burguesía fue terrible. El 18 de febrero de 1892 los anarquistas Lamela, Valenzuela, Bisiqui y El Lebrijano fueron ajusticiados. Murieron heróicamente, saludando a la muerte con el grito de «¡Viva la anarquía!» Y ellos resultaron los más felices; otros diez y siete compañeros fueron condenados a diez, doce, quince y veinte años de presidio y algunos aun a perpetuidad. Entre los acusados estaba también Salvochea.El gobierno lo acusaba de haber organizado la sublevación de jerez, estando encerrado en la cárcel de Cádiz. En esta última ciudad no hubo ningún juez que se hiciese cargo del proceso. En consecuencia Salvochea fue puesto a disposición de un consejo de guerra, el cual lo condenó a doce años de presidio.

La actitud de Salvochea ante sus jueces fue valiente. Bien sabía que iba a ser condenado, costara lo que costara. Véase su diálogo con el

juez: «Está usted obligado a contestar la verdad a todas las preguntas que le voy a formular«.

Salvochea: «Este proceso no es más que una comedia vergonzosa y yo estoy condenado ya antes de presentarme ante ustedes; por lo tanto no tengo nada que contestar«.

El juez: «La ley establece que el acusado que renuncia a responder a las preguntas que le plantea el juez reconoce su culpabilidad«.

Salvochea: «Estoy resuelto a asumir la responsabilidad de mi silencio«.

El juez: «Pero debe usted respetarme como juez«.

Salvochea: «Para mí todos los hombres son iguales. Yo no reconozco superiores y no tengo por qué respetarle«.

El juez le formuló todavía una docena de preguntas, pero Salvochea guardó silencio.

Salvochea fue transportado a la cárcel de Valladolid, donde debía cumplir su condena. Al principio se le tuvo aislado completamente del mundo exterior y ni siquiera se le permitía escribir cartas. Sólo el 7 de noviembre de 1893, cuando estaba ya gravemente enfermo en el hospital de la prisión, se permitió que algunos íntimos amigos suyos lo visitaran. Su estado era de lo más espantoso que imaginarse pueda. El primer domingo después de haber llegado a la cárcel de Valladolid, el director le exigió que asistiese a misa. Salvochea se negó, diciendo que era ateo. «No importa –replicó el director– usted irá a la iglesia o de lo contrario lo encerraré en una celda subterránea«. -«Prefiero la celda«- contestó Salvochea. Fue alojado en una cueva horrible, en un agujero oscuro, húmedo y frío. Pasaron algunos meses; Salvochea enfermó a causa de la humedad y sintió que sus fuerzas le iban abandonando de día en día. No podía esperar salvación alguna, porque España atravesaba entonces un período reaccionario. En este estado resolvió suicidarse, para poner fin a sus dolores. Con una vaina rota se produjo dos heridas profundas en las venas del cuello y en un costado. Luego se tendió en el suelo y perdió el conocimiento. Pero debido al horrible frio que reinaba en la celda su sangre se congeló en las venas y esta fue su salvación.

Habiéndolo encontrado en tan espantoso estado el director se acobardó. Lo trasladó al hospital y poco a poco fue reponiéndose. Al recobrar la salud el director le ofreció un puesto de escribiente en la prisión, pero Salvochea se resistió a aceptar, diciendo que no quería ser un sirviente del Estado, ni siquiera en esa forma. El 21 de agosto de 1898 fue trasladado a la cárcel de Burgos. Allí su situación era mejor. Tradujo una obra de astronomía de Flammarion, produciendo algunos otros trabajos de carácter literario. Por fin, en 1899, cuando los prisioneros de Montjuic fueron libertados, gracias al vasto movimiento de protesta, se abrieron también para Salvochea las puertas de la prisión. Se dirigió a Cádiz donde el pueblo lo acogió con señalado júbilo. Su espíritu seguía siendo siempre el mismo, pero su salud, sobre todo la vista, sufría mucho a causa de los largos años de encierro.

Salvochea se mostró activo hasta el final de sus días. Sacrificó sus bienes y su sangre, toda su fortuna, por el ideal en que creía y llegó a ser tan pobre como el proletario más indigente. Escribió numerosos artículos para la prensa anarquista de España y editó también algunos folletos. Su último trabajo literario ha sido una excelente traducción de «Campos, fábricas y talleres» de Kropotkin, que se publicó primeramente en La Revista Blanca y luego en libro.

IX. Sepelio de Salvochea

Esta es, brevemente narrada, la biografía de Fermín Salvochea, héroe y luchador. Su muerte causó un mar de lágrimas y su sepelio dió lugar a una manifestación enorme, en la que participaron cerca de 50.000 personas. De todos los pueblos y aldeas afluyeron los pobres y desheredados para despedirse del extinto. Centenares de mujeres besaban los labios fríos que antes llamaran con tanta frecuencia a la lucha por el pan y la libertad. Y al ser depositado en la fosa el cadáver del inolvidable camarada, millares de bocas exclamaron: «¡Viva la anarquía!»

Salvochea ha muerto, pero un movimiento que cuenta en sus filas con semejantes hombres es invencible.

Rudolf Rocker (1945)
 

💩Razones que explican los homenajes del PP y PSOE-UP al narcoterrorista Ivan Duque

🎥La entrevista de Gabriel García Márquez a Akira Kurosawa

💩¿Va en serio lo de cerrar las nucleares?🔥

https://www.cgtpv.org/wp-content/uploads/2020/07/Cabecera-Web-23-07-2020.jpg

LLa patronal de la energía nuclear, como las del resto de sectores, ha tenido la reacción lógica ante cualquier medida que piensen va a limitar sus beneficios; lo que ocurre es que se han pasado varios pueblos en la manifestación de su cabreo. Anunciar que tras la decisión del gobierno para frenar la subida del precio de la luz podrían cerrar el conjunto de las centrales nucleares en funcionamiento es un farol que no tardarán en matizar y desactivar. Se verán obligados a rebobinar porque el cierre inmediato no es posible ni técnica ni legalmente; requiere de unos plazos y unos permisos que tienen que ser acordados con la Administración.

Tampoco es muy creíble que aleguen abultadas pérdidas como razón para el fin de la actividad productiva cuando no hace tanto solicitaron y consiguieron la aprobación de la prórroga hasta 2030 de la vida útil de los reactores que quedan en marcha y cuyo cierre estaba previsto para 2021/2022. No parece muy sensato mantener casi diez años más un negocio que, según ellos, les está llevando a la ruina.

A pesar de que desde el gobierno progresista se apela constantemente a la empatía y al compromiso con la sociedad de los empresarios, lo cierto es que el capital se mueve exclusivamente en busca de beneficios, y cada año éstos se han de incrementar para que los consejos de administración puedan brindar por lo éxitos, además de cobrar sueldos de escándalo. Que la gente pierda su vivienda, que no gane lo suficiente para vivir o que el cambio climático amenace el futuro de la humanidad son inevitables daños colaterales del sistema.

No ha habido ningún cambio o mejora en las condiciones de los asalariados a los que la patronal no haya respondido con quejas y amenazas. Pero por mucho que anunciaran el caos y la ruina económica, con cierres de fábricas y miles de obreros despedidos, lo cierto es que ni la implantación de la jornada de las 8 horas, ni las subidas salariales, ni el mes de vacaciones, etc. han sido obstáculo para que las grandes empresas sean cada vez más grandes y sus dueños más ricos. Por ejemplo, en 2020 Iberdrola y Endesa, las dos principales eléctricas españolas, obtuvieron unas ganancias de 3.610 millones y 1394 millones, respectivamente.

Volviendo de nuevo al tema de las centrales nucleares hay que reseñar el repentino interés por las mismas que parecen despertar los precios disparados de la energía eléctrica. Muchas voces – más o menos autorizadas – están insinuando que si otros países europeos tienen el recibo de la luz más barato es porque allí apuestan por las centrales nucleares. No explican, por ejemplo, que Francia tiene una empresa pública de energía o que Alemania solo consume un 10% de origen nuclear y tiene previsto cerrar todas sus centrales.

Al respecto de este tema también habría que recordar que la culpa de los altos precios en España la tiene el modelo de mercado energético, donde son las empresas las que imponen condiciones tan curiosas como que sea la energía más cara la que marque los precios del resto de fuentes. Si ahora es el gas, pues pagamos hasta las renovables al precio marcado por el gas; no es de extrañar que se hayan vaciado los pantanos para producir energía más económica y venderla a precio de oro.

Carece de todo rigor la propuesta de paralizar la tendencia al cierre de las nucleares previsto para finales de esta década. Es irracional por muchas razones; una de ellas la económica, porque no es cierto que la nuclear sea la más barata ya que al coste de producción hay que añadir los enormes gastos del tratamiento del combustible, el almacenamiento de residuos, las medidas de seguridad y el coste del sellado de las instalaciones durante cientos de años.

Otras razones no menos importantes son la salud y la seguridad de la población de sus grandes áreas de influencia y de los propios trabajadores de la central. A estas alturas no creemos los ecologistas y el movimiento antinuclear que haga falta detallar los riesgos de graves fugas y explosiones en centrales nucleares como los habidos en Harrisburg, Chernóbil y Fukushima. Y aunque afortunadamente no alcanzaron los niveles de radiactividad de las anteriores, también en nuestro país Garoña, Vandellós, Ascó o Cofrentes nos han dado más de un susto.

Por tanto es su peligrosidad y su gran costo económico lo que aconseja cerrar, lo antes posible, este innecesario modelo de generación eléctrica; hoy la apuesta tienen que ser las energías renovable y el decrecimiento del consumo.

Antonio Pérez Collado

✍🏼Sartre, Menéndez Pidal y la crisis de los misiles de Cuba 🎼El  Café de Silverio

🏴¡Las victorias del futuro florecerán de las luchas del pasado! ¡Viva la Comuna de París!🏴

EEste año se celebra el 150 aniversario de la primera revolución social moderna en la gloriosa historia de la lucha de los pueblos oprimidos, la Comuna de París de 1871. Durante 72 días, los proletarios de la ciudad de París reorganizaron las relaciones sociales en términos de democracia directa, hacia la dirección de la igualdad económica, la ayuda mutua y la libertad política.

paris_communestatementeng2.png

La crisis capitalista estructural de 1866 y la carrera de poder de los Estados habían exacerbado los antagonismos de clase y las rivalidades transnacionales. La guerra prusiano-austriaca de 1866 dejó abierta la cuestión de la no devolución de los territorios reclamados por el Segundo Imperio francés. El 19 de julio de 1870 Francia declaró la guerra a Prusia y el 2 de agosto la invadió. Las tropas francesas fueron derrotadas, el Segundo Imperio Francés se derrumbó y el ejército prusiano llegó hasta las afueras de París.

La burguesía francesa formó entonces un gobierno de unidad nacional y capituló ante los prusianos el 26 de febrero de 1871, entregando territorios y fortalezas. El armisticio estipulaba que, en un plazo de 8 días, debía elegirse una Asamblea Nacional para decidir sobre las cuestiones de la guerra y la paz. Las condiciones económicas de la capitulación fueron especialmente insoportables para el pueblo francés.

El 18 de marzo de 1871, Thiers envió a sus tropas a los barrios populares de París para arrebatarles los cañones de la colina de Montmartre, cañones que pertenecían a la Guardia Nacional y que fueron financiados por suscripción pública durante el asedio de la ciudad por los prusianos. Este intento fracasó notablemente gracias a las mujeres de París. Las mujeres del Comité de Seguridad del Distrito 18, entre las que se encontraba Louise Michel, convencieron y organizaron a los Guardias Nacionales, formados principalmente por obreros. El pueblo de París se rebeló. La Guardia Nacional no entregó sus armas. Entonces estalló una guerra entre la clase obrera y el gobierno burgués, que entonces, atemorizado, trasladó su sede a Versalles.

Asqueado por el armisticio, a pesar de los sacrificios realizados, y sintiéndose traicionado por la burguesía, el pueblo de París funda un poder que rivaliza con el del gobierno provisional: el 26 de marzo se elige la Comuna. Por un lado, el gobierno provisional encarnaba un poder burgués que deseaba preservar el orden social; por otro lado, la Comuna, que izó su propia bandera de la Comuna sobre el ayuntamiento, quería encarnar un poder popular que deseaba cambiar la sociedad.

Entre los miembros elegidos de la Comuna de París, había una alta proporción de trabajadores (la burguesía se había abstenido mayoritariamente de votar por consejo de Thiers). Fue especialmente importante la contribución de los núcleos políticos organizados en su seno, cuyas acciones estaban encaminadas a reforzar el carácter revolucionario de la revolución. Los miembros blanquistas, proudhonistas, marxistas y anarquistas de la Primera Internacional actuaron en este sentido. Aunque fue una empresa revolucionaria de corta duración, la Comuna de París logró avances muy importantes, sin precedentes para su época, rupturas que luego se convertirían en temas y objetivos clave de las revoluciones sociales posteriores. La Comuna de París fue el arquetipo de la estructura organizativa política de la sociedad posrevolucionaria, actuando como catalizador en la formación y desarrollo de la corriente política del comunismo anarquista.

La Comuna de París era un órgano de trabajo que combinaba en sí mismo el poder legislativo y el ejecutivo. Pasó a abolir el ejército regular y lo sustituyó por el pueblo armado, hizo revocables los cargos de los funcionarios electos en los puestos administrativos y los funcionarios judiciales, pero también se propuso incautar las fábricas cerradas o abandonadas por los capitalistas, para entregarlas a los trabajadores, y la Comuna de París procedió a unir las cooperativas obreras de producción industrial y artesanal. Además, la Comuna separó a la Iglesia de la vida política, socializó las haciendas y las escuelas de la Iglesia para introducir la educación gratuita y la desvinculación educativa de la Iglesia, eligió a individuos de diferentes geografías en los ejecutivos de la Comuna en nombre del internacionalismo, prohibió el trabajo nocturno para los trabajadores de la panadería, se aplazaron tres meses de alquiler y se cancelaron los intereses de demora. Mientras tanto, las mujeres formaron clubes políticos autónomos.

No fetichizamos las medidas particulares tomadas por la Comuna, ni las estructuras creadas por ella. La clase obrera estaba improvisando en circunstancias de emergencia, aprendiendo sobre la marcha, y algunas instituciones eran resabios del antiguo gobierno más que recién creadas. En cambio, celebramos el espíritu igualitario de la Comuna y la actitud democrática radical que adoptó, que no se limitó a la política sino que se extendió a la vida económica. Los trabajadores en el poder iniciaron una transformación social fundamental, pero la oportunidad de terminar esta transformación no se produjo.

Desgraciadamente, la relación de fuerzas era especialmente desigual. Sólo había unas 40.000 personas en armas de la Federación de la Guardia Nacional de París, con armas de baja calidad, y fueron llamadas a enfrentarse a hasta 170.000 soldados bien armados y asistidos por unidades de artillería pesada. Temiendo el triunfo de la revolución social, el gobierno burgués francés, dirigido por Adolphe Thiers, y de acuerdo con Otto von Bismarck, canciller de Prusia, coordinó la represión de la Comuna de París. El 21 de mayo de 1871, las tropas del gobierno de Versalles entraron en París. Siguieron ocho días de feroces y sangrientas batallas. El 28 de mayo de 1871, a las 14:00 horas, la última barricada de la calle Ramponeau, en Belleville, cayó en manos del enemigo. Los comuneros lucharon heroicamente para defender la libertad hasta el final, en todas las calles y callejones de París.

El balance de la derrota de la Comuna de París fue especialmente duro: al menos 20.000 comuneros -hombres, mujeres y niños- murieron, siendo más los masacrados en las secuelas que los muertos en los combates. Unos 45.000 fueron detenidos. Al menos 3.000 murieron en centros de detención, en las galeras-prisión, en colonias penales o en el exilio. El 1 de julio de 1871, 3.859 comuneros fueron exiliados a Nueva Caledonia. Entre ellos, la maestra Louise Michel, que se convertiría entonces en una de las mayores defensoras del anarquismo revolucionario, y los hermanos Reclus, que participaron activamente en el establecimiento de la Comuna. Los tribunales militares obligaron a unos 3.500 comuneros a no volver nunca a Francia.

Tras la derrota de la Comuna de París, Eugene Pottier escribió la letra del mundialmente conocido himno de la clase obrera, «La Internacional». El principal mensaje de la Comuna de París y del himno de la Internacional es que el poder de los trabajadores reside en la solidaridad de clase y el internacionalismo. Sólo confiando en nuestras fuerzas colectivas y en la ayuda mutua podremos liberarnos de las cadenas de la explotación y la opresión estatal y capitalista. La unidad nacional es una palanca de compromiso de clase para la clase obrera y un arma ideológica de la burguesía, utilizada con el fin de persuadir a las capas sociales subyugadas para que sirvan a los intereses de la clase dominante, ya sea obteniendo su consentimiento o llevándolas a los mataderos de las guerras entre Estados. Esta conclusión fue llevada a cabo por la Comuna, superando la «unidad nacional» en beneficio de la unidad de clase y del internacionalismo. No hay otro camino para la emancipación de los oprimidos y explotados.

Los «amos» no están dispuestos a entregar los privilegios materiales asegurados por su poder económico y político, las instituciones, la ideología, los mecanismos y la violencia que lo sostienen, sin una revolución social. Por eso la clase burguesa siempre empapa de sangre todo intento de cambio social radical, todo intento revolucionario que desafíe su poder y aspire a derrocarlo. Las transformaciones sociales revolucionarias sólo se realizan mediante la lucha de las clases oprimidas y explotadas. Estamos obligados a recorrer este camino. La burguesía no nos deja otra opción.

Pero no vamos a luchar por los intereses de los capitalistas, no vamos a tomar las armas y apuntarlas contra los proletarios de otros países, porque tenemos más en común que lo que nos divide. Tenemos intereses de clase y tareas históricas comunes. Unámonos, pues, con estrechas relaciones de solidaridad de clase y de internacionalismo revolucionario, en la dirección de la revolución social mundial y del comunismo libertario.

¡Las victorias del futuro florecerán de las luchas del pasado!
¡Honor eterno a los que dieron su vida por el objetivo universal de la revolución social!
¡Viva la Comuna de París! ¡Viva el anarquismo!
Pueblos oprimidos y explotados de todo el mundo, ¡organicémonos y unámonos para sacudir el yugo estatal y capitalista!

🏴Miguel Bakunin: La Comuna de París y la noción de Estado

⚫️🟣LOUISE MICHEL LA LIABA PARDA. Feminista, anarquista y fiel defensora de LA COMUNA DE PARÍS

 

🏴Semana Internacional de Solidaridad con Anarquistas Prisionerxs⛓

hhay una mentira fundamental en la sociedad capitalista, una promesa que nunca se hace realidad; la promesa de la libertad: sólo debes trabajar duro. Y cada vez que tropezamos con una nueva crisis del capitalismo, ésta se hace visible.

Algunos dicen que el Covid-19 es una crisis sanitaria. ¡Pero no lo es! El Covid-19 es otra crisis causada por el capitalismo y su afán de más riqueza y crecimiento. La contaminación de la tierra fértil a través de la agricultura industrial, el robo del hábitat para los seres humanos y los animales salvajes mediante políticas de extracción que convierten los bosques prósperos en desiertos; es la locura del capitalismo la que empuja a la humanidad hacia nuevas fronteras donde nos esperan más virus.

Este año trajo más injusticia social y económica, más sufrimiento, pero también más lucha. La gente se rebeló contra el sistema capitalista y los regímenes autoritarios. La gente luchó por su libertad y contra la explotación. La gente hizo huelgas en las fábricas y se levantó en las cárceles contra la política autoritaria y orientada al beneficio.

Fue un año duro y aún queda más por venir. En estos tiempos necesitamos más que nunca de solidaridad, tanto en la vida cotidiana como en nuestros barrios y comunidades. Tampoco debemos olvidar a nuestrxs compañerxs en prisión, que luchan por la libertad y la igualdad. Ellxs viven momentos difíciles en este momento, pues la pandemia aísla aún más a las personas en prisión.

Por eso, este año, volvemos a convocar la Semana Internacional de Solidaridad con los Presxs Anarquistas.

Captura de pantalla de 2021-08-30 11-23-45

Realiza alguna acción de solidaridad,  cuelga una pancarta, organiza un acto de escritura de cartas a les presxs o proyecta una película, informa sobre lxs que están en las cárceles y hazles saber que no están solxs y olvidadxs.Envíanos una foto, un texto breve, y/o un vídeo de tu acto o acción, un programa de radio: tu creatividad no tiene límites.

Recordemos a lxs que lucharon contra esta injusticia y pagaron con sus vidas. 

No olvidemos a lxs que están en la cárcel y continúan su lucha.

¡Seguid luchando!

Actualización del listado internacional de presxs anarquistas

🇪🇭80 NIÑOS palestinos ASESINADOS por Israel en 2021

🇵🇪Perú: movimientos sociales denuncian golpe contra Castillo en proceso

🟣El mural feminista de Ciudad Lineal luce de nuevo su mejor cara

🇨🇿La influencia anarquista en constituyente en Chile.🏴

Análisis con ojos ácratas

Pelao Carvallo 14.06.2021

EsAnarquismo sin adjetivos - Wikipedia, la enciclopedia librete análisis es sobre la influencia anarquista en el proceso constituyente que se desarrolla actualmente en Chile. No es la única influencia en ese proceso. Hay otras, muchas, influencias, como la del feminismo que logró que la elección fuese paritaria, por ejemplo. Es una aproximación a un proceso en el cual hay muchas influencias en juego y algunas de esas influencias son producto del ejercicio libertario revolucionario.

La Influencia

EEl proceso constituyente parte como una respuesta de la élite para reencausar el proceso revolucionario iniciado en octubre de 2019 por la acción directa noviolenta de estudiantes secundarios y secundarias que se manifiestan contra el alza del transporte público, dicha acción era el saltar los torniquetes de pago del metro. La respuesta inicial del gobierno a esas acciones directas noviolentas es la represión, lo que fue claramente insuficiente puesto que esas acciones directas fueron replicadas y amplificadas por todo tipo de población. No sólo la represión fracasó, sino que medidas represivas como la de cerrar el metro ayudaron a masificar la protesta y a solidarizar en lo práctico con lxs secundarios. La noche del 18 de octubre de 2019 la situación llegó al punto en el cual la prensa del orden debió describir lo que pasaba como “estallido” o “revuelta”, dando cuenta del inicio concreto de un proceso revolucionario. Las tácticas de acción directa noviolenta de evasión individual y masiva al pago del transporte, el boicot masivo a un sistema de transporte masivo que trata a los habitantes de la ciudad como materia prima de una industria extractivista, el rechazo a la represión como forma de solucionar la queja social ante el extractivismo del transporte público, todo eso había sido parte del accionar anarquista desde el origen del sistema de transporte llamado Transantiago, en 2007. Las estudiantes secundarias que iniciaron la revuelta saltando torniquetes tenían anarquistas entre ellas. No eran las únicas, ni la mayoría, pero allí estaban, saltando los torniquetes. Cuando la ciudad y el país amanecieron rebeldes, revolucionarios y con la represión uniformada encima el anarquismo local dio respuesta inmediata amplificando la revuelta a partir de barricadas, caceroleos y las primeras construcciones de cabildos y asambleas barriales o gremiales autogestionadas. Porque, no olvidemos, las primeras asambleas y los primeros cabildos surgieron detrás de las barricadas y no al revés. En esas barricadas, en esas asambleas, las anarquistas no eran la mayoría, ni las únicas, pero ahí estaban. Tan presente estaban que las primeras semanas y meses, cuando el Orden quería acusar genéricamente a alguien, buscando un culpable, mencionaba directamente al anarquismo.

CHL orthographic (+all claims).svgEl proceso constituyente lo inician en el Congreso chileno como una forma negociada para reencausar una situación que para el Orden iba directo al caos y a la nada, es decir a perder sus millones [1]. El hecho fundamental es que la élite política dio prioridad a un tema que era secundario o terciario para la revuelta porque las demandas y rabias no estaban enfocadas en la constitución sino en la vida: en defenderla de una represión letal (al menos 34 muertes entre octubre y marzo y más de 350 con traumas o mutilaciones oculares) y de defenderla del neoliberalismo consumista y su política de premio y castigo (si te portas bien no hay desabastecimiento, si te portas mal hay desabastecimiento era la práctica ese primer momento; barrios privilegiados abastecidos, barrios rebeldes y pobres desabastecidos, que lo hubiesen pasado peor sí no es por la existencia y permanencia de las ferias libres). El tema constitucional fue puesto en prensa con show, con intervención municipal y gremial (¿se acuerdan de los cabildos constituyentes?) con el objetivo de reducir la importancia de todos los otros temas. El cambio de constitución sí era una demanda, pero no la principal ni la única. Trataron de volverla la principal y la única pero no pudieron. La revuelta y las protestas continuaron, con marchas y megamarchas hasta marzo de 2020, momento en el cual el gobierno respiró aliviado pensando que la pandemia había venido a salvarle la vida. La presencia y acción anarquista es inseparable de la revuelta, el proceso constituyente nace de la revuelta, tanto como continuidad y como freno a ese proceso revolucionario [2].

La influencia social del anarquismo en el proceso constituyente se muestra en el incremento de las posibilidades técnicas electorales de las candidaturas independientes, quienes pudieron ir en listas, cosa reservada hasta ese entonces a los partidos políticos. Fue una forma de reconocimiento del peso del apartidismo y antipartidismo ambiente y al mismo tiempo una forma de reconducir la rebelión antipartidista al sistema electoral, para ello no sólo se permitió las listas de independientes, sino que el motor de las listas partidistas fue la incorporación de independientes en ellas.

El apartidismo y antipartidismo en la región chilena, desde los tempranos años ’90 del siglo pasado fue impulsado por el anarquismo. El antipartidismo de la derecha, una de sus bases ideológicas durante la dictadura pinochetista fue acallado, dejado de lado, pospuesto cuando la administración de la transición quedó en manos de los partidos, en especial de los partidos de derecha. No olvidemos que la UDI, nacida en dictadura para apoyar a Pinochet en el plebiscito de 1988, es la sigla de Unión Demócrata Independiente. Independiente respecto a los partidos. Ese apartidismo, ese “independentismo apolítico” ya no sirvió en la transición y fue abandonado por la derecha.

En cambio, el anarquismo, con base en la experiencia social de los partidos como herramientas para el control durante la transición chilena, expresada en el control partidario de todas las organizaciones sociales existentes, desde juntas de vecinos, sindicatos a organizaciones estudiantiles, va desarrollando un eficiente antipartidismo rebelde que llama a la autogestión, autonomía y acción directa de las organizaciones sociales en sus luchas. La nefasta actuación de los partidos en las luchas de los mineros del carbón [1996] y en las demandas de lxs estudiantes secundarixs y universitarixs son ejemplo de esta vivencia social.

La primera respuesta reconocida mediáticamente a esta construcción apartidista en la que el anarquismo tuvo algo que ver es la creación de la ACES (Asamblea coordinadora de Estudiantes Secundarios de Santiago) en el año 2000 y que en el 2001 realiza la primera protesta social exitosa contra el modelo transicional binominal neoliberal: el mochilazo. De ese momento, en adelante, el apartidismo y el antipartidismo ácrata va volviéndose sentido común en los pueblos que habitan Chile, ayudado por la inutilidad práctica de gobiernos de partidos políticos, en especial en la última década. Este apartidismo se impuso en los dos eventos electorales del proceso constituyente, junto al antielectoralismo.

El antielectoralismo anarquista viene de su opción por formas de participación política no jerarquizantes, no elitistas, no discriminadoras, no competitivas, que se basen en formas colaborativas, integradoras, que fomenten la creatividad, la libre expresión y las capacidades que toda persona y colectivo social tienen para entender sobre los asuntos que les afectan. Por ello frente al voto, al sistema electoral, el anarquismo propone la toma de decisiones por consenso, una técnica compleja, que requiere cierta práctica y que garantiza la plena participación social tanto en la toma de  decisiones como en los resultados de esas decisiones. El antielectoralismo anarquista es estratégico, forma parte de una propuesta concreta: queremos decidir, no votar. Ese antielectoralismo viene tiñendo el escenario político chileno
desde hace décadas, ayudado por gobiernos transicionales que fueron dejando claro que en las votaciones no se decidía nada que no se hubiese resuelto ya en la “cocina”.

Esto lo fuAnarquismo - YouTubee dejando claro la disminución notable de inscripciones en el sistema electoral mientras la ley obligaba a votar (bajo pena de multa) pero no a inscribirse. Como el sistema electoral ha desechado sin ningún pudor el que pueda ser declarado ilegítimo por baja participación, se rindió ante el antielectoralismo mayoritario y declaró el voto no obligatorio[Del voto obligatorio con inscripción voluntaria se pasó en 2012 a la inscripción obligatoria (automática) y al voto voluntario por presión antielectoral (la gente dejó de inscribirse)]. Esto sinceró una situación y al mismo tiempo les permitió a los partidos mejorar su marketing electoral puesto que el electorado se volvió un público pequeño y cautivo. Para solucionar la sensación de envejecimiento electoral que provocaba la masiva no inscripción electoral y, al mismo tiempo, captar a los nuevo s liderazgos políticos surgidos en las luchas estudiantiles de la década de 2010 es que se implementó el sistema D’Hont [ 2015: fin del binominalismo pinochetista que sostuvo la transición e implementación del sistema electoral D’Hont con el objeto de sumar díscolxs y frenar el antielectoralismo y antipartidismo.] que abrió el parlamento, cerrado hasta ese momento por el binominalismo pinochetista, a partidos jóvenes de jóvenes ansiosos por ser parte de la “cocina”. Esos nuevos liderazgos y partidos no lograron frenar el antilectoralismo, hecho que fue patente en el plebiscito de octubre de 2020 en el cual, pese a lo motivante políticamente de la consulta (la posibilidad de deshacerse de la constitución de Pinochet) apenas poco más de la mitad de la población habilitada a votar, votó efectivamente. Para la elección de las personas constituyentes de hace unos días, ese porcentaje bajó a menos de la mitad.

La pregunta de por qué sí es que bajó la participación electoral esos días como pudo ganar la oposición parlamentaria y las listas más radicales de independientes, tiene una respuesta que da más profundidad a la influencia anarquista, Para ello es importante recordar que el anarquismo en Chile llamó en general a no votar o solo a votar para constituyente  por quienes aseguraran convertir la constituyente en un espacio de amplificación de la revuelta. El discurso de cierta derecha diciendo que su derrota electoral se debe a que buena parte de la derecha no votó es errada, errada por interés. La derecha no solo fue derrotada, sino que desapareció electoralmente porque sus votantes no votaron por ella, no es que no fueran a votar. La participación electoral [Octubre 2020 (inicialmente abril): Plebiscito de apertura 51% participación. Mayo 2021 Elección de Constituyentes: 42% de participación. Comparar con Presidencial 2017 (Segunda Vuelta): 49% de participación y Presidencial 2013 (Segunda Vuelta): 42% de participación. Misma participación mayor cantidad de personas.] del 15 y 16 de mayo fue menor que la del plebiscito de octubre, pero no menor que lo habitual. Entonces, hubo un desplazamiento electoral hacia la izquierda que refleja la situación social política de las mayorías en Chile que, influenciadas por el anarquismo, empujan todo el abanico político, incluyendo el electoral, comprimiendo a las derechas.

La lista del pueblo como ejemplo de esta influencia

PViralízalo / Anarquismoara profundizar usaré como ejemplo a la Lista del Pueblo. Conocen su historia desde que está de moda-y por ello esta historia ha sido contada y recontada hasta en los medios más de Orden en Chile. Mucha gente votó esta lista porque la identifica con ciertas ideas y propuestas anarquistas que le hacen sentido común. Lo primero: fue una lista que logró elegir constituyentes a personas que no son profesionales políticos, que no son (en general) militantes políticos, que cualquiera puede decir con certeza “es como nosotras”, una lista que reconoce que cualquier persona está capacitada para ejercer un rol administrativo/representativo en la sociedad y llevó eso como su particularidad electoral. El anarquismo propone en general que las funciones políticas y administrativas, de haberlas, sean rotativas porque toda persona tiene tanto esa capacidad como esa responsabilidad social.  El electorado votó por esa idea: que todas y todos sabemos.

Por otro lado, tiene hasta el momento un fuerte distanciamiento con el Frente Amplio, el PC y en general toda la oposición a la que acusa, de acuerdo a los hechos, de ser parte del Orden y haber negociado con la derecha el proceso constituyente a cambio de la ley antibarricadas y de mantener en la cárcel a los y las presas políticas del proceso revolucionario chileno incorporando un claro a/antipartidismo en su discurso, traduciendo así, en sus términos, una posición anarquista muy clara desde octubre de 2019. Además, llevaron  una campaña con un enfoque autogestionario (que, claro, puede deberse más a las circunstancias que a una orientación ideológica). Tienen una fuerte posición antirrepresiva, pero no alcanza a ser antimilitarista, al menos hasta el momento no se nota. Las orientaciones y propuestas anarquistas les han influenciado en algunas formas de hacer y en algunas de sus proposiciones. Como ejemplo es suficiente, es una lista electoral y ese es su límite, no hay un imaginario antiestatista allí, ni soñar con que aprovechen la constituyente para proponer la confederación de autonomías de la región chilena.

La inevitabilidad de la influencia anarquista.

Todo lo anterior ya describe la inevitabilidad de esta influencia anarquista en el proceso constituyente. Cualquier persona puede hacer el ejercicio de rastrear el anarquismo entre sus contactos y verá que cada habitante de Chile hoy, al menos en su segundo o tercer círculo de relaciones, tiene de contacto a una persona anarquista, lo que es similar, no igual, al peso relativo de todos los partidos políticos en chile (538.497 personas inscritas en partidos políticas para 19.100.000 habitantes ), ese dato nos ilustra de la presencia anarquista en Chile.

https://eulaliobe.files.wordpress.com/2021/08/f2c6b-anarquistas-grupo.jpgEl anarquismo en Chile viene actuando desde antes de octubre de 2019 como una mayoría activa, conformada por quienes actúan anárquicamente en lo social/político y no estrictamente por quienes se declaran anarquistas, en contraposición a la minoría activa de la que habla Moscovicci, una mayoría activa que tiene presencia, reconocimiento,
influencia, que es una representación social establecida que habla de cierta capacidad de acción y compromiso, con ideas fuerzas que se contrastan positivamente con los hechos. Una mayoría activa que impulsa hechos sociales que van cambiando la realidad y por tanto determinando e influenciando el actuar tanto de actores políticos del Orden como de otras componentes activas en el proceso revolucionario en curso (no olvidar que los procesos revolucionarios tienen momentos de calma y tensión).

Es una mayoría activa que tiene formato local variado, desde un pequeño grupo que actúa sí como una minoría activa hasta espacios asamblearios u otros que a esta altura son zonas autónomas permanentes, en el sentido que le da Hakim Bey al concepto. Esto sucede en un contexto de proceso revolucionario que aún no quiebra totalmente dos ejes del Orden: el poder de la derecha económica y el poder represor de las fuerzas armadas y policiales. El primero está en jaque por los retiros de fondos de las AFP’s, pero el sacrosanto derecho de propiedad no ha sido afectado (ni siquiera por los saqueos de 2019 ni se ha impulsado la sindicalización de acción directa ni la conflictividad laboral. De hecho, proporcionalmente,  los “paros” de apoyo a la revuelta, tanto en 2019 como en 2020 quedaron al debe. Respecto a las fuerzas armadas y policiales, la larga lucha antimilitarista en Chile logró derrotar al Servicio Militar Obligatorio  y boicotear el reclutamiento policial. Aun así, entre las propuestas de las listas más radicales para la constituyente no asoma la demanda popular antimilitarista, hasta el momento.

Otra influencia fuerte es el avance del antiautoritarismo, el desprestigio de toda autoridad. Si pudiésemos visitar etnográficamente el Chile de principios de los ’90 y recorrerlo en el tiempo hasta hoy encontraríamos una sociedad mucho menos, radicalmente menos autoritaria en el presente. La autoridad policial, militar, administrativa, gubernamental, etaria, patriarcal y paternal ha caído abruptamente, producto de años de influencia y prácticas antiautoritarias en todos los ámbitos, desde el político hasta el científico. Claro, en el antiautoritarismo han coincidido varias propuestas, no solo el anarquismo, por ejemplo, el aporte antiautoritario del feminismo ha sido notable, pero entre todos esos aportes ahí está el anarquismo.

Esta influencia anarquista tiene un despliegue histórico que abarca buena parte de las sociabilidades en la región chilena, en sus culturas. Veamos un ejemplo de trayectoria posible: una profesora anarquista, ejerciendo hoy en la educación pública, privada o subvencionada, se formó políticamente en las luchas estudiantiles –secundarias o/y universitarias- del marzo feminista de 2018, o 2011, o 2006, o 2001 por poner años que destacan (de un período de muchas luchas) luchas que desbancaron a los partidos de la organizatividad secundaria y a contar de la década del 2010, con avances y retrocesos, de la organizatividad universitaria. Hoy esxs profes dan la pelea por cambiar el gremio. La misma historia vale para otros gremios, como el de la prensa, abogacía, etc. La presencia anarquista ahora no sólo es juvenil, sino que es posible hablar de viejentudes libertarias. Hay una trayectoria que hace que la influencia anarquista sea inevitable, para todas las circunstancias actuales. Tan presente está en la cultural actual que hasta un reconocido humorista estandapero menciona una frase de Bakunin en su show. ¡Una frase de Bakunin! En un show nada político: así es la influencia cultural.

Preocupaciones

Cierto pudor anarquista, cierta humildad mal entendida y cierta atomización impide que las compas en Chile en plena lucha puedan ver los logros de lo que hacen. Con ello es difícil que puedan así amplificar esa influencia para profundizar, extender y sostener el proceso revolucionario. Tener influencia social, cultural, política es un logro, un gran logro para el presente y para lo que viene. No es suficiente, pero es importante Eso hay que celebrarlo y ver cómo puede ser trampolín para mayores saltos.

PACO SALUD : EL ANARQUISMO EN CHILEEs también una preocupación para el proceso revolucionario cierto cansancio que lleve al “Quedarse ahí”,  principalmente por no reconocer el momento, el impulso, es decir el proceso revolucionario que se vive en Chile. Junto con eso los temores propios de lo que el Poder hace: es decir la posible instrumentalización, la cooptación, e l vaciar de contenido.

Preocupa el no tener la capacidad y voluntad de aumentar el alcance y organicitividad o/y salir de lo que funciona y hace sentido: el apoyo mutuo, la autogestión, la acción directa, abandonar eso buscando motores más sistémicos.

Por eso el peligro de esta influencia es no construir un mínimo relacionamiento de red, no ya de coordinación, una cierta capacidad de encuentro en la diferencia (sin por ello aceptar derrapes machistas o de mera pose) que permitan delinear metas estratégicas factibles y tener análisis más amplios de todas las realidades involucradas.

También la incapacidad de ahondar en la práctica de la propuesta anarquista que se nota en la limitación del alcance (falencias en la organizatividad de resistencia en el trabajo, sea como sindicato o no), en el consumo (cooperativas), en la asociatividad federada y coordinada de todo tipo, limitan el gran alcance que tiene el anarquismo hoy en Chile, tanto que ha influenciado, hasta ahora, incluso a un proceso constituyente hecho, entre otras cosas, para frenar esa influencia.

🏴Casa Cornelio, la mítica taberna anarquista destrozada a cañonazos durante la República

⛓Condenan a prisión a tres jóvenes marroquíes por defenderse de dos ultras

A %d blogueros les gusta esto: