MASACRE EN CHRISTCHURCH

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El asesinato de cincuenta personas y las heridas de muchas más por un pistolero fascista fuertemente armado en Nueva Zelanda el 15 de marzo es una advertencia para el mundo. Aunque se pelean y están desorganizados, los fascistas están creciendo en número y en el peligro que presentan. Son un peligro claro y presente para la clase trabajadora y todos los grupos oprimidos en la sociedad.

Este asesino en particular se considera así mismo un “eco-fascista”, alguien que defiende una forma de gobierno fascista por supuestas razones ecológicas. Estas personas a menudo favorecen el genocidio como un medio para reducir la población humana de la Tierra a lo que consideran un nivel sostenible. Por supuesto, a menudo tienen ideas racistas muy conocidas sobre qué grupos étnicos han de ser eliminados.

Las doctrinas concretas de los fascistas no son particularmente relevantes. Abogarán por el ecologismo o el anti-ecologismo, la islamofobia o el antisemitismo, el nacionalismo étnico o el nacionalismo cívico, principalmente sobre la base de lo que creen que les permitirá obtener apoyo. El contenido real de la política fascista es la violencia. Un grupo fascista es un complot para asesinar y un estado fascista es una máquina para el genocidio.

El crecimiento del fascismo no puede se puede separar del desarrollo en la economía mundial ni de las tendencias en la política dominante. El capitalismo global está en un callejón sin salida. El crecimiento económico se está desacelerando hasta detenerse en muchos países y la brecha entre ricos y pobres está creciendo a niveles no vistos desde el siglo XIX. La globalización está socavando la capacidad del Estado nación para regular la vida económica. En todo el mundo se están cambiando los compromisos sociales entre clases que han sido el resultado de luchas pasadas.

En este entorno, algunos sectores de la población que no pueden participar en la lucha de la clase trabajadora se desesperan y se vuelven al fascismo. Cuando estos grupos se vuelven lo bastante grandes, llaman la atención de los capitalistas que ven su potencial de uso contra las organizaciones de la clase trabajadora. Mientras tanto, el debilitamiento del Estado nación por la globalización lleva a los capitalistas a doblar su defensa. Se fortalece el aparato estatal contra enemigos internos y externos, mientras que el Estado realiza campañas ideológicas cada vez más estridentes por la unidad nacional, por la lealtad a los mitos nacionales y por el chivo expiatorio de minorías despreciadas.

Aquí en Australia, la evidencia de esto es abundante. La obsesión bipartidista con la protección de la frontera es una reacción a la globalización, que hace que las personas sean más móviles y se traduzca en niveles impactantes de crueldad racista contra los refugiados. También se manifiesta como un conjunto complejo de visas restrictivas para los trabajadores migrantes en Australia, que le da a los empleadores el poder de evitar que reclamen sus derechos legales. A su vez, la sobreexplotación de los trabajadores migrantes se utiliza para generar resentimiento racista contra los propios trabajadores. Con demasiada frecuencia, los dirigentes sindicales adoptan consignas miopes sobre “trabajos australianos” que fomentan el racismo y dividen a la clase trabajadora.

En un nivel más específico, una serie de políticos australianos han creado una atmósfera de islamofobia a partir de la cual los fascistas de Australia se han precipitado. Solo entre los actuales diputados federales, podemos citar a Scott Morrison, Tony Abbott, Peter Dutton, GeorgeChristensen, Cory Bernardi, Pauline Hanson, Brian Burston y el tristemente célebre Fraser Anning como ejemplos. Fuera del parlamento, la islamofobia se propaga más o menos a tiempo completo por la prensa de Murdoch, la televisión de desayuno comercial, la radio de Sydney y la línea de televisión Sky-after-dark TV. Juntos, estos políticos y medios de  comunicación tienen un impacto masivo en la opinión pública. Los gobiernos de coalición y, a menudo, laboristas, junto con casi todos los medios de comunicación, han participado en campañas ideológicas no solo promoviendo la islamofobia, sino también sobre el Día de la Invasión, el Día de Anzac, las llamadas “pandillas africanas”, el programa Escuelas Seguras y mucho más.

Estas campañas reaccionarias muestran que hay poca diferencia entre la derecha dura de la política parlamentaria y los fascistas cuando se trata de opiniones sobre temas políticos cotidianos. La diferencia entre ellos es a veces su diagnóstico de causas fundamentales y, de manera crucial, las soluciones que proponen. Los fascistas culpan a los conspiradores mundiales (a menudo los judíos) y son mucho más directos sobre la necesidad de un Estado violento y autoritario y de un camino violento para conseguirlo. En Facebook y en los foros de discusión de 4chan y 8chan, los fascistas convierten a los reaccionarios comunes, articulan su ideología, discuten sobre la estrategia y se suman a la violencia.

El terrorismo es la estrategia a usar, o la amenaza creíble de violencia, para crear un clima de miedo por la seguridad personal entre la población civil, o un subconjunto definible de la misma, con un fin político. Es más a menudo adoptado por el Estado que por grupos o individuos, pero la masacre de Christchurch se ajusta exactamente a esta definición. El asesino intentaba infundir temor en los corazones de los musulmanes de Nueva Zelanda, en busca de una guerra racial para crear su estado étnico eco-fascista. Según lo previsto, el mundo ha reaccionado en shock. La gran mayoría en Australia y Nueva Zelanda han dado la espalda tanto del fascismo que él propugna como de los más amplios políticos de derecha y los medios de comunicación que han creado el entorno para que florezca. Como dice el dicho, si creas el pantano, no podrás desechar lo que se arrastra fuera de él.

A raíz de la masacre, muchas personas bienintencionadas preguntan: “¿Por qué no cogieron a este tipo antes de que lo pudiera hacer? ¿Por qué nadie lo estaba vigilando? “Si bien estas preguntas podrían llevar a un despido de un comisionado de policía o un jefe de espías, las personas que les preguntan están (a veces sin intención) dando justificaciones a una ampliación del tamaño y poder del aparato de seguridad estatal. Este es el enfoque totalmente equivocado para combatir el fascismo. La policía, militares y servicios de seguridad son caldos de cultivo para los fascistas y son estructuralmente incapaces de actuar eficazmente contra ellos. Cualquier cosa positiva que hagan será espasmódica y a medias.

Peor aún, los poderes y recursos de un Estado de seguridad fortalecido se volverán inevitablemente en contra de todos sus objetivos tradicionales: los grupos oprimidos y los movimientos sociales progresistas. Por lo tanto, bajo ninguna circunstancia debemos criticar a la policía y los servicios de seguridad por “fracasar en el trabajo”. Su trabajo es defender un orden social injusto y el fascismo no es una amenaza para eso.

Del mismo modo, no debemos considerar el control de armas como una solución a la violencia fascista. Ninguna legislación desarmará a la policía ni a los militares, y como estos cuerpos atraen y producen fascistas, podrán armarse a sí mismos, independientemente de las leyes.

Solo hay una manera de combatir el fascismo de manera efectiva, porque la única fuerza que puede vencer al fascismo es la clase obrera organizada. Necesitamos un frente unido donde todos los objetivos de los fascistas se unan en la lucha. Este frente unido necesariamente tiene espacio para diferentes perspectivas políticas y una diversidad de tácticas, pero siempre que podamos estar de acuerdo en la necesidad de actuar juntos contra el enemigo común, puede ser efectivo. En el cursode la lucha, se demostrará la validez de los principios anarco comunistas y los enfoques organizativos para un número creciente de trabajadores.

Es en la búsqueda de esta perspectiva que el Grupo Anarco Comunista de Melbourne participa en ¡PUSH! Organizar y educar para construir un frente unido contra el fascismo. Hacemos un llamamiento a los anarquistas de todo el mundo para que también emprendan la lucha por construir frentes unidos. Es una estrategia para evitar los errores gemelos del aislamiento sectario, que divide a los antifascistas, y la capitulación política, que nos llevaría al desastre. Marchad separado, actuad juntos.

¡NO PASARAN! (en castellano en el original)

Algunas reflexiones sobre la tragedia de Ōtautahi / Christchurch

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Eutanasia y control de la vida

Por Beatriz Gimeno. Diputada por Podemos en la Asamblea de Madrid​ y responsable del área de igualdad de Podemos en la Comunidad de Madrid

(publicado en: nodo50)

El debate sobre la eutanasia vuelve a la primera línea política con el suicidio asistido de María José Carrasco y nos hace reflexionar sobre las relaciones entre la vida  como hecho biológico, la vida encarnada en la persona con derechos y autonomía, el poder (los partidos) y su relación con ambas cosas.

Merece una cierta consideración pensar que, en momentos electorales, cuando se supone que los partidos políticos no se atreven a separarse un momento de la demoscopia, en este asunto, en cambio, todos ellos (excepto Podemos) se han negado —en reiteradas ocasiones— a legislar en el sentido que está pidiendo casi el 80% de la población. Algo muy nuclear, entonces, tiene que jugarse ahí cuando los partidos o las religiones que representan al poder político y económico se oponen a cualquier cosa que signifique reconocer el poder de los sujetos sobre sus vidas, y cuando la izquierda miedosa —el PSOE— dice que sí en campaña para rechazar luego, cuando podría aprobarlo, cualquier propuesta en ese sentido. Y mientras, el dolor sucede. Y este debate no es solo sobre la eutanasia, sino que tiene que ver con el debate sobre el aborto, la experimentación con células madre, la fecundación artificial, la posibilidad de drogarse para evitar el dolor físico o psicológico, etcétera.

Cuando hablamos de una niña embarazada de un feto anacefálico a la que se le obliga a parir y luego a amamantar a ese bebé destinado a la muerte, o cuando hablamos de una persona que en los últimos días de su vida pide morir porque ya no soporta el dolor ni la vida, una vida que ni siquiera puede arrebatarse a sí misma, estamos hablando de lo mismo: del poder. Hay un componente evidente del poder patriarcal en el primer caso, de disposición del cuerpo de las mujeres y de control de su sexualidad, pero no es solo eso. Ambas cosas tienen que ver con la maquinaria de control de la vida, con las condiciones de producción del discurso sobre la vida y de cómo estos discursos se entremezclan con la política.

Los grupos conservadores buscan aparecer en este debate como grupos de defensa radical de la vida, pero defienden una vida despojada de derechos

No olvidemos tampoco que sabemos de sobra que ninguna persona rica muere entre dolores y ninguna de ellas tiene problemas para encontrar quienes le suministren lo que necesita cuando lo necesita, de la misma manera que si jamás se ha conocido el caso de una adolescente rica embarazada no es porque esto no ocurra, sino porque las ricas acceden al aborto siempre que lo necesitan. El poder se muestra sobre quien puede mostrarse, no se crean los mecanismos de poder para que aquellos que lo detentan se opriman a sí mismos.

Y ya sabemos, gracias a Foucault entre otros, que la política de poder y control sobre los cuerpos ha cambiado en la modernidad en el sentido al que ahora nos enfrentamos. El poder no estaba interesado en la conservación de la vida cuando era su prerrogativa destruir los cuerpos. De hecho, la Iglesia no consideró un pecado grave el aborto hasta bien entrado el siglo XIX, hasta el pontificado de Pío IX, concretamente. Antes de eso, la Iglesia no se preocupaba por el aborto y muchos padres lo consideraron un pecado venial e incluso preferible a muchos otros de los que pudiera cometer una mujer.

La Iglesia comienza a preocuparse por el embrión solo cuando las mujeres comienzan a emanciparse de la influencia de aquella en sus vidas. De la misma manera, el poder no tenía como objetivo conservar la vida de nadie cuando podía destruirla casi a su antojo y hacerlo, además, en medio de los tormentos más terribles. El soberano era el dueño de los cuerpos de sus súbitos y esos cuerpos podían ser torturados, desmembrados, quemados. El poder absoluto disponía de los cuerpos absolutamente.

A partir del siglo XVII, con la llegada de la modernidad, aparece el discurso de los derechos y cada sujeto comienza a aparecer como dueño de su vida y de su cuerpo. El poder absoluto decae y se comienza a poner límites al derecho de este sobre los cuerpos. Cuando el Estado pierde la capacidad de decisión y control sobre el sujeto, porque este adquiere derechos, y la vida del individuo se convierte en un derecho de este; cuando ya no hablamos de cualquier clase de vida, sino de una vida con derechos, entonces el poder comienza a virar y pasa de disponer del poder de arrebatar la vida al poder de obligar a mantenerla a toda costa, a costa de la voluntad del propio sujeto incluso. Solo cuando los vivientes pasan a ser personas con derechos, cuando asumen características de autodeterminación y conciencia de sí (primero los ricos, después todos los hombres, más adelante las mujeres) es cuando, paulatinamente, el poder, ya sea el poder político o el religioso, comienza a preocuparse obsesivamente por la vida. Y esto no ocurre solo como nueva manifestación del poder (el poder siempre tiene que manifestarse), sino también para enmascarar que no entendemos lo mismo por “vida”.

Sabemos de sobra que ninguna persona rica muere entre dolores y ninguna de ellas tiene problemas para encontrar quienes le suministren lo que necesita cuando lo necesita

Frente a la reivindicación de derechos propia de la modernidad y a la consolidación de algunos de ellos después de la II Guerra Mundial, el poder capitalista asume defender la defensa de la vida (fetichizarla incluso) únicamente como preservación biológica, sin que importen las condiciones en las que dicha vida se desarrolla. Porque del debate sobre la eutanasia de María José Carrasco salen dos hilos de debate. Uno es el de la eutanasia propiamente dicha y otro es del de las condiciones de vida de esa mujer completamente abandonada a su suerte por el Estado, y dependiente de la bondad, en este caso, de su marido.

(La Fiscalía recurrirá la decisión de que Ángel sea investigado por violencia de género)

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Los grupos conservadores buscan aparecer en este debate —y desde su inicio— como grupos de defensa radical de la vida, pero defienden una vida despojada de derechos. Ya no es solo la prohibición del aborto, sino el control que se ejerce sobre los cuerpos femeninos a través de la regulación de los embarazos cuando se están aprobando leyes que pueden llevar a la cárcel a mujeres embarazadas por conducir de manera imprudente, o por fumar o por beber; o la prohibición no solo de la eutanasia activa, sino de cualquier analgésico que combatiendo de manera efectiva el dolor pudiera acortar una vida ya terminal, o incluso la sospecha que se hace recaer sobre cualquier fármaco que combata efectivamente el dolor.

Así, se da la aparente paradoja de que los grupos proderechos (humanos) se enfrentan a los llamados provida, que en realidad son anti esos mismos derechos. El debate se hace bascular entonces hacia donde no parece importar la calidad de la vida, sino solo el mantenimiento de la misma a cualquier precio y por encima de la propia voluntad del individuo, de su dolor y de su libertad. Se enfrentan los que ven en la vida un campo de dignidad, posibilidad de felicidad y bienestar frente a los que defienden la vida como hecho biológico objeto de control. Derechos/dignidad frente a control y regulación.

El capitalismo convierte la muerte en un tabú mientras finge enfáticamente que la defensa de la vida es el principal mandato del Estado de derecho

Es evidente que los que se llaman a sí mismos provida no quieren que esas vidas sean vivibles, sino que es al contrario; quienes más contribuyen a degradar la vida humana hasta límites insoportables aparecen luego como defensores a ultranza de la misma. ¿Cómo se expresaría el poder si no es demostrando que se controlan los cuerpos y las vidas? Y, sin embargo, hay excepciones; y esas excepciones se articulan a la manera capitalista: no tenemos derecho a disponer de nuestros cuerpos o nuestras vidas, no podemos beber embarazadas, ni combatir el dolor extremo con drogas, ni matarnos o amputarnos, pero podemos hacer casi cualquier cosa con nuestros cuerpos si eso supone ponerlos al servicio del mercado y tratarlos (tratarnos) cono una empresa.

Podemos vender (nos), vender partes de nuestros cuerpos, podemos amputarnos si es para normativizarnos o convertirnos en un producto, podemos drogarnos si es para consumir. Y el Estado (los Estados) pueden matar, arrojar al mar, matar de hambre, contaminar todo aquello que hace la vida posible.

El capitalismo convierte la muerte en un tabú mientras finge enfáticamente que la defensa de la vida es el principal mandato del Estado de derecho. Porque el llamado Estado de derecho no proporciona ya derechos, porque no puede siquiera regular la economía, es por lo que se empeña aun en regular la vida biológica de los sujetos obsesivamente y así, al centrarse en la vida biológica no tener que abordar lo que la mayoría llamamos vida y que es la que defendemos: la vida buena para vivirla.

Más de una docena de civiles, la mayoría de ellos escolares, fueron asesinados en la provincia de Sanaa, en el centro-oeste de Yemen, y en la provincia de Ta’izz, en el suroeste del país.

Mensaje del Ejército Zapatista de Liberación Nacional en los 100 años del asesinato del General Emiliano Zapata

¡Ni un paso atrás en Igualdad!

El movimiento feminista andaluz convoca concentraciones y manifestaciones en toda la comunidad este martes 15 de enero. Ni un paso atrás en Igualdad! es el grito unánime como respuesta a la afrenta de la ultraderecha. La principal convocatoria se desarrollará a las 12:00 horas ante el Parlamento andaluz, en Sevilla. Plataformas feministas de todo el país se han sumado ya al llamamiento de las compañeras andaluzas para que la ciudadanía salga a las calles esa misma tarde reclamando Ni un paso atrás en Igualdad!

manifiesto jerez

Las mujeres feministas se plantan en Andalucía ante la pretensión de convertirlas en una moneda de cambio en política y no un sujeto político, por parte del pacto de gobierno que dará entrada a la ultraderecha.  Y por ello el llamamiento es volver a las calles el 15 de enero para oponerse a las políticas machistas, misóginas, racistas, clasistas y xenófobas que se negocian en Andalucía entre la derecha y la derecha más ultra. Es un aviso a navegantes que ha activado la #AlertaFeminista; hoy están en riesgo los derechos de las mujeres en Andalucía y mañana pueden ser los de las mujeres en otros territorios.

Son ya más de 70 colectivos los que están protagonizando esta convocatoria del feminismo andaluz para el 15E; todos ellos, organizados en la Coordinadora feminista andaluza actúan “por un feminismo inclusivo, interseccional, antifascista, antirracista y anticapitalista, que ponga la defensa de la vida en el centro de la economía, de la política y de la cultura, porque somos conscientes de nuestras opresiones, no vamos a permitir ninguna otra”. Nuestros derechos no se negocian. Ni un paso atrás en Igualdad!

15enero💜NUESTROS DERECHOS NO SE NEGOCIAN
💜NI UN PASO ATRÁS EN IGUALDAD

Las mujeres feministas de Andalucía convocamos a la sociedad de nuestra tierra, de nuestro estado, a que nos acompañe en las acciones que vamos a realizar en el día de hoy 1⃣5⃣de enero y en los días venideros, si volviera a ser necesario.

Las mujeres feministas en Andalucía advertimos desde ya que vamos a estar vigilantes y organizadas como oposición civil para denunciar este sistema patriarcal que cada día nos agrede, nos viola y nos asesina.

Para denunciar la justicia patriarcal que sólo nos cree cuando somos asesinadas, para reivindicar que seguimos siendo nosotras las que sostenemos la vida echándonos a nuestras espaldas el peso de los cuidados y las que realizamos los trabajos más precarizados.

Nos movilizamos con motivo del debate de investidura que materializará el vergonzoso pacto de gobierno en Andalucía en que se está negociando con nuestros derechos, usándolos como moneda de cambio y negando la incuestionable realidad de la violencia machista.

La vigente ley de violencia de género es claramente insuficiente y así lo venimos denunciando, hay mucho aún por mejorar, pero las feministas no vamos a permitir que se dé ni un paso atrás. Ningún pacto de gobierno puede suponer deshacer lo que juntas y con tanto esfuerzo hemos conquistado. Siguiendo las bases sentadas en el 8M, nuestra lucha seguirá siendo por un feminismo inclusivo, interseccional, antifascista y anticapitalista, que ponga la defensa de la vida en el centro de la economía, de la política y de la cultura.  Porque somos conscientes de nuestras opresiones, no vamos a permitir ninguna otra.

kaleQue quede claro: en Andalucía nos van a tener enfrente y bien organizadas, sabemos bien lo qué está en juego, la seguridad de vidas humanas, ni muertas ni heroinas, nos queremos vivas y libres, fundamentalmente libres de miedo a convivir libremente por nuestras ciudades o pueblos, por nuestras costas o montes, de noche o de día, asistiendo a ferias, haciendo deporte, trabajando en fábricas, cocinando, sirviendo copas, o haciendo encajes de bolillos, en bibliotecas o en discotecas….

No permitiremos ni un paso atrás en nuestros derechos y libertades, de todas las mujeres, vengan de donde venga. Ahora es Andalucía, pero en unos meses esta amenaza de involución se puede hacer realidad en todo el país.

 

 

 

 

 

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La protesta como derecho

protesta

Un proyecto sobre la fuerza de la protesta

La movilización pública, la protesta social y los derechos humanos están entrelazados. Por un lado, porque las protestas se originan, en general, en el rechazo a diferentes formas de violencia estatal y en la vulneración de derechos: a la tierra, a la alimentación, al trabajo, a la vivienda, a la libertad religiosa, entre muchos otros. Por otro lado, porque el acto de protestar involucra en sí mismo el ejercicio de derechos como la libertad de expresión, el derecho de reunión, de petición, de disenso. Las democracias se enriquecen con la protesta por el carácter expresivo de las manifestaciones, pero también por su tenor deliberativo y confrontativo.

Finalmente, porque  la intervención de los Estados frente a la movilización pública suele resultar violatoria de los derechos a  la integridad, la salud y, en los casos más extremos, a la vida. En muchas situaciones también se arriesga la libertad ya que los manifestantes son detenidos de manera arbitraria y en muchos casos sometidos a procesos penales por conductas que son propias del acto de protestar. En el modo en que los gobiernos amenazan o protegen los derechos de los manifestantes se pone en juego el carácter democrático o autoritario de su respuesta.

Por este conjunto de factores, las protestas sociales son un escenario privilegiado de intervención de las organizaciones nacionales de derechos humanos. El CELS y la red INCLO pensamos conjuntamente con openDemocracy esta alianza editorial –que tiene el apoyo de la American Civil Liberties Union (ACLU) –, para condensar en un espacio la diversidad de facetas y vínculos entre derechos humanos y protesta social. Aportan al proyecto expertos, académicos, activistas y militantes. Nuestra idea es reunir voces que muchas veces no están en contacto, ya sea porque pertenecen a campos de trabajo e intervención diferentes, como por las distancias geográficas continentales, hemisféricas, por la segmentación que a veces atraviesa a los debates del norte y los del sur.

Por todo esto, el proyecto que presentamos conforma una plataforma común para dar a conocer e intercambiar ideas entre un conjunto heterogéneo de actores de todo el mundo. En la alianza de seis meses de duración se abordarán diversos temas surgidos del continente americano y de otras regiones, entre ellos el uso de las armas “menos letales”, el movimiento Black Lives Matter, las protestas de mujeres y de estudiantes, los conflictos rurales y el impacto de la vigilancia digital.

Proyecto conjunto de Opendemocracy junto con las organizaciones de derechos humanos, el CELS y la red INCLO, con el apoyo de la ACLU, sobre la importancia fundamental de la protesta para el ejercicio de los derechos humanos y la democracia.
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El Gobierno Británico y el Gran Hermano

Si, la distopía China si ES contagiosa.

Según nos cuenta la página web:

bigbrother

el Gobierno Británico reconoce haber otorgado a la policía poderes operativos para utilizar la biometría facial y los sistemas de reconocimiento facial, y lo ha admitido en una carta dirigida al Comité de Ciencia y Tecnología.

Dicho comité ha publicado la carta que les ha enviado la Baronesa Williams en nombre del Gobierno.

En la carta, la baronesa afirma que se ha decidido la política del Gobierno”en lugar de esperar a la publicación de la Estrategia[Biométrica]“.

La “política” de la que hablan es “que el reconocimiento facial juega un papel importante en la detección y prevención del crimen” y que “la decisión de desplegar sistemas de reconocimiento facial es una decisión operativa para la policía“.

Que hayan anunciado esta decisión política, a todos los efectos, en una carta dirigida a un comité restringido en lugar de presentarla en un proyecto de ley o en un debate en el Parlamento demuestra la falta de calidad democrática del actual Gobierno británico (como tantos otros hoy en día), y que parece que le gusta jugar con la muy grave y delicada cuestión del reconocimiento facial.

Sería de desear que el citado Comité buscara más detalles sobre la ampliación de “las competencias del Grupo de Ética en Biometría y Medicina Legal, desde el ADN y las huellas dactilares hasta todos los datos biométricos” que el citado Gobierno ha emprendido con el fin de proporcionar una “supervisión ética independiente del uso de la biometría por parte de la policía“.

Día a día y país por país, vemos como la degradación “democrática” va en aumento y no son ni los partidos nis los gobiernos los que la van a defender, cada día están más en manos de las Multinacionales y de sus intereses.

Es la ciudadanía la que tiene que tomar,  de una vez por todas, las riendas y defenderse de todos los atentados cotidianos que sufrimos.

A continuación, la susodicha carta:

carta1 carta2

Série británica Shetland de 2013. Un policía controla todo lo que sucede en la “ciudad”, a través de:

 

 

Mayo junio de 1968 y noviembre diciembre de 2018

Estamos viviendo en Francia un movimiento social de nuevo tipo que está sacudiendo los cimientos del neo liberalismo y de la democracia burguesa: los chalecos amarillos. Se ha visto como mayo junio de 1968 empezó por una represión policial impensable de estudiantes y protestatarios durante la noche del 10 de mayo de 1968 en el Barrio Latino de París.

Ahora desde el 17 de noviembre, a través de convocatorias colgadas por gente desconocida en internet, se generalizó la protesta de decenas de millares de usuarios de autos afectados por el aumento del precio del gasóleo. Aparentemente unos 200.000.

Viven en capitales, ciudades pequeñas y medianas, en zonas rurales y todos deben recorrer diariamente decenas de kilómetros porque los lugares de trabajo están alejados, y las zonas comerciales y los centros médicos; y faltan trenes de cercanías, hay pocas líneas de autobuses. Se van cercenando los hospitales y clínicas, las escuelas, los comercios en comarcas con poblaciones reducidas.

Y se añadieron los problemas de los salarios mínimos insuficientes, las jubilaciones muy exiguas, la disminución de los subsidios a minusválidos, los impuestos que van aumentando para toda la población al contrario del impuesto sobre las grandes fortunas suprimido por el actual presidente, las ayudas estatales a las grandes empresas otorgadas por el mismo presidente.

Y también se cuestiona el aplazamiento de medidas anunciadas por el actual presidente para erradicar la extrema pobreza de los “SDF” (Sin Domicilio Fijo, o sea no sólo los mendigo, sino algunos asalariados que duermen en su coche); la casi nula política de lucha contra la contaminación, el nuclear.

¿Qué clases sociales, capas etarias, géneros? Pues todos empleados y desempleados, pequeños comerciantes y jubilados, ancianos, jóvenes, hombres, mujeres, etc. Lo inimaginable antes del 17 de noviembre de 2018 es el rechazo generalizado de los chalecos amarillos de toda la clase política de derecha, centro e izquierda y de los grupúsculos de activistas de unos y otro.

«¡No nos representan!» «¡Hace 40 años que no sirven!» «¡No queremos representantes
que no se puedan controlar!»

Obviamente los chalecos amarillos exigen la dimisión del Presidente de la República pero van más allá: «¡Se debe reformar la Constitución! »

Muy concretamente la fuente de inspiración ideológica de los chalecos amarillos es acudir a los cuadernos de propuestasCahiers de doléances») de 1789 antes de la caída de la monarquía de los Borbones.

Nadie cita o parece conocer a Marx, Lenin, la Dirección revolucionaria del Partido Proletario o Bakunin, el 1917 de los soviets, la España anarcosindicalista de1936. Un detalle imponente en los sondeos oficiales el 80% de los franceses aprueba la lucha de los chalecos amarillos; sin embargo la televisión estatal más popularizada los presenta como gente violenta, casi terrorista.

Otro detalle: es gracias a la increíble testarudez e incapacidad de respuesta del Presidente de la República cómo pudo expandirse el movimiento de los chalecos amarillos y sigue creciendo con la participación y apoyo diario de nuevos elementos laborales: bomberos, camilleros, ferroviarios…

¿Cómo termina todo eso? O se llevan al Presidente al manicomio, o viene otro, pero los chalecos amarillos salieron a la calle para vencer; les pega la policía desde hace dos sábados para el tercero (de esta semana) cualquier tragedia puede ocurrir.

Los chalecos amarillos, si no quieren representantes, presentan 42 reivindicaciones en los ámbitos de la precariedad, jubilaciones, fiscalidad y Banca, transición ecológica, instituciones, empleo y salario, emigracion, sanidad, otras áreas.

Elijo algunas:

  • Cancelación del alza de carburantes.
  • Salario mínimo de 1.300 euros (siendo pagadas las cargas sociales).
  • Salario máximo de 15.000 euros.
  • Jubilación mínima 1.200 euros.
  • Retiro a los 60 años y para toda la gente que haya trabajado en oficios en que se desgasta el cuerpo (por ejemplo albañiles o deshuesador de carne) el derecho al retiro a partir de los 55 años Jubilaciones solidarias, o sea reguladas a nivel nacional.
  • Favorecer el transporte de mercancías por ferrocarriles.
  • Acabar con las indemnizaciones presidenciales vitalicia.
  • Aislamiento térmico de los inmuebles.
  • Incentivar los pequeños comercios en pueblos y centros urbanos.
  • Mismo sistema de seguridad social para todos.
  • Mayores ayudas a la Justicia, la Policía, el Ejército.
  • Protección para los emigrantes extranjeros.
  • Clases-aulas con un máximo de 25 alumnos/estudiantes desde el parvulario hasta el último año del bachillerato

Frank Mintz 03.12.18

gendarmeria violencia

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Sabra y Shatila 1982

Estados Unidos fue el responsable de la masacre palestina de 1982 en Beirut.

Washington había garantizado explícitamente su seguridad, y documentos recientemente desclasificados revelan que los israelíes les dijeron a los diplomáticos lo que ellos y sus aliados le harían a los refugiados.

Di Rashid Khalidi

sabra

En la noche del 16 de septiembre de 1982, mi hermano menor y yo estábamos desconcertados mientras observábamos docenas de bengalas israelíes flotando en completo silencio sobre el sur de Beirut, por lo que pareció una eternidad. Sabíamos que el ejército israelí había ocupado rápidamente la parte occidental de la ciudad dos días antes. Pero las bengalas las usan los ejércitos para iluminar un campo de batalla, y como todos los muyaidines de la OLP que se habían enfrentado al ejército israelí durante el asedio de meses de la ciudad que ya habían sido evacuados de Beirut, nos fuimos a la cama perplejos, preguntándonos qué enemigo le quedaba al ejército invasor por cazar.

Esto sucedía poco más de un mes después del alto el fuego del 12 de agosto que supuestamente había terminado la guerra, y fue seguido por la partida de las fuerzas militares, los cuadros y dirigentes de la OLP de la ciudad. El desencadenante de la ocupación israelí de Beirut occidental fue el asesinato, el 14 de septiembre, del aliado cercano de Israel y del presidente electo libanés Bashir Gemayel, jefe de la milicia del Frente libanés y un alto líder del partido falangista de modelo fascista.

Lo que vimos la noche anterior quedó claro cuando nos encontramos con dos periodistas estadounidenses el 17 de septiembre. Acababan de visitar la escena de las masacres en curso en los campamentos de refugiados de Sabra y Shatila, hogar de decenas de miles de palestinos desplazados y de muchos libaneses. Se llevaron con ellos a los campos a un joven diplomático estadounidense, Ryan Crocker, que fue el primer funcionario del gobierno de EE. UU. en presentar un informe sobre lo que habían visto. Supimos por ellos que el ejército israelí había utilizado bengalas la noche anterior para alumbrar el camino de las milicias libanesas de derecha enviadas por los israelíes a Sabra y Shatila. Del 16 al 18 de septiembre, según la historia autorizada del historiador Bayan al-Hout sobre estos hechos, estos milicianos masacraron a más de 1.300 civiles palestinos y libaneses (para más información sobre estos actos, consulta la edición revisada de 2014 de Under Siege: toma de decisiones de la OLP (Durante la Guerra de 1982).

Documentos recientemente desclasificados de los Archivos del Estado de Israel nos dicen que el gobierno de los EE. UU. Se sentía incómodo con respecto a lo que podrían hacer los israelíes y sus aliados. El enviado especial Morris Draper, instruido para obtener una retirada del ejército israelí de Beirut occidental, se reunió con funcionarios israelíes en Jerusalén el 17 de septiembre. Allí, el ministro de Asuntos Exteriores Yitzhak Shamir afirmó que 2.000 “terroristas” armados permanecieron en Beirut occidental. El ministro de Defensa, Ariel Sharon, infló más el asunto. “Hay miles de terroristas en Beirut“, le dijo al enviado de los EE. UU., Desafiando su demanda de que las fuerzas israelíes se retiraran: “¿Te interesa que se queden allí?”. Según las transcripciones, Draper no pudo contrarrestar la falsa afirmación de Sharon sobre el presencia de miles de “terroristas”, pero cuando discrepó levemente con otra de sus afirmaciones, el ministro de Defensa fue aún más taciturno al decir: “Entonces los mataremos. No los dejen allí. Nadie los vas a salvar. No vas a salvar a estos grupos terroristas internacionales [sic] “. Una vez más, Draper no respondió a estas escalofriantes palabras basadas en una falsedad.

Cuando el exasperado enviado de los EE. UU. finalmente dijo a los funcionarios israelíes reunidos: “Creemos que no debieran haber venido [a Beirut occidental]. Deberían haber permanecido afuera”, el tono de Sharon se hizo aún más imperioso:”No pensasteis o lo pensasteis. Cuando se trata de nuestra seguridad, nunca hemos pedido. Nunca preguntaremos. Cuando se trata de la existencia y la seguridad, es nuestra responsabilidad y nunca se la daremos a nadie para que decida por nosotros“.

En el mismo momento en que se estaba llevando a cabo esta conversación, las milicias libanesas que las fuerzas de Sharon habían enviado a los campos de refugiados, donde, huelga decirlo, no había miles de guerreros veteranos bien armados para proteger a su población civil Estaban ocupados llevando a cabo su trabajo macabro. Sharon no podría haber sido más brutalmente explícito cuando dijo a sus interlocutores estadounidenses sobre los llamados terroristas “los mataremos“. El hecho de que la matanza real de civiles desarmados fue llevada a cabo por representantes israelíes que las fuerzas de Sharon habían armado, entrenado, y enviado para hacer el trabajo (en lugar de soldados israelíes) no cambió demasiado el cálculo moral general con respecto a este crimen. Al año siguiente, una comisión de investigación israelí determinó que Sharon, como ministro de defensa, asumió “responsabilidad personal” por la masacre y recomendó que fuera destituido de su cargo ministerial.

La responsabilidad de Estados Unidos por este y otros resultados de la invasión de Israel al Líbano es más amplia incluso que el hecho de que el Secretario de Estado Alexander Haig proporcionara luz verde para este ataque, como ahora sabemos que fue el caso. Y se relaciona no solo con el suministro de una gran cantidad de sistemas letales de armas estadounidenses que se usaron en manifiesta contravención de los propósitos exclusivamente defensivos establecidos por la ley de los EE. UU. Sharon advirtió explícitamente a los funcionarios estadounidenses que esto sucedería. Según Draper, Sharon le había dicho anteriormente a Haig y a otros estadounidenses que esperaran “que íbamos a ver cómo se arrojarían municiones fabricadas en Estados Unidos sobre el Líbano, y que los civiles serían asesinados“. Teniendo en cuenta todos estos factores, La responsabilidad estadounidense claramente se eleva muy por encima del nivel de mera complicidad, y equivale a colusión.

Esta responsabilidad se extiende aún más a la falta de protección de los más de 1.300 palestinos y libaneses víctimas de la masacre de septiembre en Sabra y Shatila. Los estadounidenses habían dado garantías explícitas para su seguridad, que la OLP había negociado minuciosamente con diplomáticos estadounidenses durante las conversaciones de alto el fuego. La matanza en Sabra y Shatila fue el resultado no solo de las acciones de las milicias libanesas de derecha antipalestinas que la llevaron a cabo, o de las decisiones de Sharon y otros de enviar a esas milicias a los campos de refugiados y brindarles apoyo. A la luz de los compromisos escritos que el gobierno de los EE. UU. hizo a la OLP para asegurar su evacuación de Beirut el mes anterior, estas muertes también fueron responsabilidad directa de la administración Reagan.

El enviado especial presidencial, Philip Habib, hizo estas solemnes promesas en memorandos mecanografiados, que fueron transmitidos a la OLP por el primer ministro libanés Shafik Wazzan. Posteriormente fueron consagrados en un intercambio de notas con el gobierno libanés. El primero de estos memorandos, del 4 de agosto de 1982, señaló “garantías de los Estados Unidos sobre la seguridad de … los campamentos“. El segundo, dos días después, decía: “También reafirmamos las garantías de los Estados Unidos en materia de seguridad y protección … para los campamentos en Beirut “. La nota estadounidense del 18 de agosto dirigida al ministro de Asuntos Exteriores libanés declaraba:

Los no combatientes palestinos respetuosos con la ley que permanecen en Beirut, incluidas las familias de los que han partido, estarán autorizados a vivir en paz y seguridad. Los gobiernos libanés y estadounidense proporcionarán garantías de seguridad adecuadas … sobre la base de las garantías recibidas del gobierno de Israel y de los líderes de ciertos grupos libaneses con los que ha estado en contacto.

Estas garantías demostraron ser completamente inútiles, ya que Washington no había estado dispuesto a proporcionar garantías internacionales multilaterales o el despliegue a largo plazo de fuerzas internacionales, los cuales habían sido exigidos por la OLP y rechazados por Habib, y que habrían sido necesarios para proteger estas personas inocentes.

Poco después de estas masacres, las tropas estadounidenses y francesas regresaron a Beirut con una misión mal definida, y Estados Unidos se vio envuelto en el sangriento conflicto en el Líbano. De esta vorágine creció Hezbollah, que se convirtió en un enemigo mortal de los Estados Unidos e Israel. Vale la pena recordar que muchos de los que fundaron este grupo habían luchado junto a la OLP en 1982, y se habían quedado atrás, solo para ver a sus compatriotas libaneses masacrados junto con los palestinos en Sabra y Shatila. Recordaban estos actos sombríos, incluso si los estadounidenses lo habían olvidado. Así, los muchos miembros del personal que murieron cuando la embajada de Estados Unidos fue destruida en la primavera de 1983, y los infantes de marina que murieron cuando sus cuarteles fueron volados ese año, y los muchos estadounidenses secuestrados o asesinados en Beirut en los años posteriores fueron víctimas de la colusión real y percibida entre los Estados Unidos y el ocupante israelí.

Esto fue solo una parte del inesperado rechazo de las decisiones mal pensadas y moralmente erróneas sobre la guerra de 1982 que fueron hechas por los políticos estadounidenses. Estados Unidos continúa repitiendo errores similares en el Medio Oriente décadas más tarde, con invasiones ilegales, intervenciones y ocupaciones que cuestan cientos de miles de vidas, y a través de su apoyo ciego y armamento de los regímenes más repugnantes de la región.

Rashid Khalidi is the Edward Said Professor of Arab Studies at Columbia University, a former advisor to Palestinian negotiators, and author of Brokers of Deceit: How the U.S. Has Undermined Peace in the Middle East (2013).

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