Categoría: economía

🎩Rebajas de fin de año🐹

mientrastanto

aAntes, las rebajas empezaban después de Reyes. Pero hace tiempo que los oligopolios comerciales impusieron una desregulación del sector y anuncian rebajas cuando les da la gana. Aunque muchas de ellas son meros trampantojos para encandilar a la clientela. Este año el Gobierno se ha sumado a la política de rebajas anticipadas aprobando un nuevo paquete de medidas orientadas a hacer más llevadera la inflación.

No se trata de trivializar la actuación del Gobierno. El paquete de medidas no es una frivolidad. La persistencia de paquetes de este tipo desde el inicio de la pandemia y a lo largo del actual proceso inflacionario indican que hay una preocupación real por dar respuestas a los problemas, y una cierta sensibilidad social. Vale la pena preguntarse qué hubiera ocurrido con otro Gobierno (del PP o de un PSOE monocolor con ministros como Miguel Boyer o Pedro Solbes al mando), y también si los fracasos de las políticas europeas en la crisis anterior (y las movilizaciones que han generado) han tenido alguna influencia en este giro más social —por moderado que sea— en la gestión de la nueva crisis.

Las medidas adoptadas en este último paquete siguen líneas parecidas a las planteadas anteriormente. Básicamente, pretenden la moderación de precios de productos esenciales mediante rebajas en los impuestos indirectos y nuevas ayudas directas a los sectores de rentas más bajas. Respecto a anteriores paquetes, hay una rectificación positiva: la de eliminar la bonificación de la gasolina, que era una medida regresiva en términos sociales (el uso del coche aumenta con la renta) y ecológicos. Y una novedad en la intervención en el mercado de alquiler, algo que el sector de Unidos Podemos ha peleado hasta el final.

La rebaja de impuestos indirectos, especialmente si se aplica a productos básicos, es socialmente progresiva, ya que tiene una incidencia mayor en el gasto de las personas con menos ingresos. En el momento actual, en el que es posible que la propia inflación genere un incremento de la recaudación fiscal, esta rebaja es asumible y mucho más progresista que las rebajas fiscales generalizadas que propone la derecha y que acaban teniendo siempre un impacto redistributivo negativo. Por la doble vía de que se rebaja más la contribución de los ricos, por un lado, y porque los ajustes presupuestarios que acaba generando afectan a los servicios públicos y la transferencia de rentas hacia la gente más necesitada, por el otro.

Los principales problemas están en la implementación real de estas medidas. En teoría, las rebajas del IVA deberían reducir los precios actuales en el porcentaje en el que se rebajan los impuestos. Pero su implementación queda en manos de las empresas de distribución que pueden quedarse la rebaja y ampliar sus márgenes. En un contexto de estabilidad de precios, quizás resulta fácil detectar quién está haciendo este tipo de maniobras. Pero en un contexto inflacionario —en el que los precios varían con asiduidad— y en unas economías donde existe una enorme diversificación de cada producto básico (basta pensar en nuestras compras en la panadería, o en la línea de lácteos) es difícil discernir cuál es el recorrido real de la rebaja de impuestos. A menos que existiera un organismo público que tuviera una información detallada de las cadenas de precios y fuera capaz de supervisar las acciones de los distribuidores y sancionar (o corregir) sus abusos.

En la misma dirección de problemas, los nuevos cheques de renta a los sectores de bajos ingresos pueden tener los mismos problemas de aplicación que otras medidas anteriores, como la misma renta básica. Problemas como el de dejar fuera, en la práctica, a mucha gente que merece obtenerla por la complejidad de los trámites burocráticos. Se trata de una cuestión ampliamente reconocida en los estudios sobre prestaciones sociales: el de la exclusión debido a las dificultades de acceso. En el caso de una prestación como la actual, se podría simplificar el trámite eliminando la necesidad de que fueran las familias las que tuvieran que pedir la prestación. La Agencia Tributaria tiene toda la información fiscal y de renta que se exige para obtenerla y podría utilizarla haciendo un ingreso en las cuentas bancarias de las que tiene constancia. Quedarían huecos, pero llegaría de golpe a mucha gente y de forma menos engorrosa.

Cuando nos proponemos discutir reformas casi nunca se considera la necesidad de cambios en la organización pública para que sea más eficaz. En algunos casos hay un problema de plantillas inadecuadas (por ejemplo, en inspección de trabajo, en inspección fiscal y en otras administraciones). En otros, se trata de simplificar las gestiones, de facilitarlas. Y en otros de crear, como sugiero en el caso del control de precios, organismos adecuados ahora inexistentes.

II

Puede discutirse si estas medidas son suficientes o adecuadas. Lo que me parece más relevante destacar es que se insertan en el modelo de actuación indicado por las grandes organizaciones mundiales. Una modificación y modulación de la vieja ortodoxia económica forzada por el convencimiento que las políticas neoliberales más radicales podían llevar al desastre (lo que ocurre en Reino Unido sirve para ilustrar a lo que me refiero).

El núcleo de la política antiinflación sigue varada en la política monetaria, en las alzas de los tipos de interés. De persistir la inflación, y de persistir esta política, al final puede afectar gravemente a la actividad económica y a las finanzas públicas por el encarecimiento del servicio de la deuda. Se demonizan los mecanismos de indexación salarial, con el argumento que amplifican la espiral inflacionista. En la práctica, significa aceptar que los salarios reales deben ser los paganos de esta política. Las ayudas deben restringirse a los sectores más pobres, en la línea de las ayudas aprobadas por el Gobierno. En la práctica, la existencia de altos volúmenes de inmigración irregular en muchos países deja desamparada a parte de la población más afectada (población que, por otra parte, está cubriendo algunos servicios esenciales a la comunidad). O sea que el resultado de todo ello, en el mejor de los casos, será una nueva devaluación salarial, moderada en el caso de las rentas más bajas por las ayudas públicas (en el caso de que funcionen bien). El aumento del salario mínimo es una cuestión urgente, sin la cual gran parte del programa aprobado queda desequilibrado.

La política de abaratar precios mediante rebajas fiscales es solo un paliativo que deja fuera el propio núcleo de la inflación. Ésta tiene su origen en las políticas empresariales. Se ha aducido el alza de la energía y a las materias primas agrarias. El despegue se inició a mediados de 2021, mucho antes que estallara la guerra de Ucrania. Ésta, a lo sumo, ha forzado un proceso en marcha. Hay indicios de que en muchos casos las empresas han ampliado márgenes para recuperarse de la crisis COVID, o simplemente aprovecharse de la propia inflación. Si uno sube precios cuando nadie lo hace, queda en evidencia. Pero cuando los precios suben es fácil justificar los propios aumentos apelando a “la inflación” o el “aumento de costes”. También se han reconocido los cuellos de botella en las cadenas de suministros de la economía globalizada. Pero estas tres cuestiones básicas (encarecimiento de suministros básicos, problemas en las cadenas globales y aumento de márgenes empresariales) quedan totalmente fuera del campo de acción de la política económica. Quizás la única excepción ha sido la intervención en el mercado eléctrico, beneficiado por un modelo tarifario claramente favorable a los intereses de los oligopolios eléctricos.

Tenemos un proceso inflacionario que se anuncia demoledor (cuando menos para las condiciones de vida de mucha gente, y posiblemente también para muchas empresas), pero no hay ninguna receta seria para hacerle frente más allá de la aplicación de paliativos (que siempre son útiles) y sangrías. Más o menos medicina del siglo XIX aplicada al tratamiento del cáncer. No es un problema de miopía, pues se conocen bastantes cosas de las dinámicas del proceso actual. La cuestión es que hay un consenso implícito que el funcionamiento normal de la producción de mercancías debe dejarse completamente en manos privadas. Y que la intervención pública en este campo está vetada. Esta es a mi entender la crítica principal que debe hacerse a una política bienintencionada pero inadecuada.

Porque lo que está detrás de la inflación apunta a graves problemas estructurales. Al encarecimiento de costes generado por la crisis ecológica en sus diversas expresiones (encarecimiento y escasez de algunas materias primas, malas cosechas debidas al cambio climático…). A la existencia de poderes oligopólicos a nivel internacional o local. Al mal diseño de las estructuras productivas que tienden a generar averías que se expanden a la economía global. Y la forma de hacerles frente apunta a otro tipo de respuestas. Algunas muy complicadas, como la de transitar desde la actual organización económica a otra ecológica y socialmente adecuada. Pero cuyo desconocimiento y falta de acción no hace sino enquistar los problemas y hacerlos más graves y persistentes.

El seguir empeñados en variantes de una misma ortodoxia tiene mucho que ver con la estructura social dominante y el poder alcanzado por las élites económicas. Por su resistencia a cambios que afecten a su poder y su riqueza. Pero también se explica por el largo adoctrinamiento neoclásico de los economistas que dirigen la mayoría de las instituciones económicas a quienes les resulta muy difícil salir de pautas conocidas. Tampoco puede despreciarse la persistente influencia que ejercen por vías más o menos sutiles los grandes grupos económicos interesados en dejar intactas sus fuentes de enriquecimiento. Estos días que hemos conocido el caso del Qatargate —la compra de parlamentarios europeos por parte de los Gobiernos de Qatar y Marruecos para que defiendan los intereses de sus países—; es necesario preguntarse respecto a cuántas más acciones parecidas pueden tener lugar en Bruselas, de manos de grupos empresariales tan interesados como los gobiernos en mantener intactos sus privilegios.

III

Vivimos en tiempos de reformismo demediado. Y hay que reconocer que, pese a su limitado alcance, muchas de las medidas aplicadas han paliado sufrimientos y problemas. Mucho mejor esto que el cruel ejercicio de las políticas de austeridad. Pero, ni estamos exentos de que estas hayan sido desterradas (basta con ver la actuación del Gobierno de la Comunidad de Madrid o el Gobierno británico para ver que esto puede volver), ni estas políticas son suficientes para hacer frente en serio a la inflación actual. Y mucho menos para organizar la necesaria transición real a un modelo económico y social más justo, racional en lo ecológico y lo social.

Albert Recio Andreu

Cuaderno pandémico: 16

🏳️Desde Taiwán hasta Ucrania o Haití: los conflictos que impactarán a la humanidad en 2023

🪙La COP27 debería combatir el capitalismo💰

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Si realmente quisiera afrontar la catástrofe ecológica, la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático debería combatir este sistema mundial que busca acrecentar sus ganancias a toda costa y nos conduce hacia el desastre. El resto es puro teatro.

Por Chris Saltmarsh Traducción de Valentín Huarte

PPasó un año desde que el mundo llegó a las calles de Glasgow para la COP26. Durante dos semanas, la ciudad escocesa fue el centro del mundo para los lobistas y los negociadores del medioambiente y para las oenegés y los activistas contra el cambio climático. Durante estos catorce días, la COP26 también dominó la política del Reino Unido. Boris Johnson todavía era el primer ministro y el gobierno tory intentó usar su papel de anfitrión para hacer gala de una injustificada reputación ambientalista.

Este año la industria de la cumbre climática converge hacia el pertinentemente cálido centro turístico de Sharm el-Sheij en Egipto para realizar la COP27. Pasaron doce meses y aunque muchas cosas cambiaron penosamente, otras siguen igual. Como en cualquier otra de estas reuniones de nuestra historia reciente, los medios y las oenegés juntan fuerzas para sobreestimar su importancia. Un artículo de The Guardian afirma que la COP27 «representa una de nuestras últimas oportunidades de evitar la catástrofe global». La Organización Mundial de la Salud insiste en que es «nuestra última oportunidad de garantizar un futuro saludable para la humanidad». Son las mismas cosas que decía Gordon Brown durante la COP15 de 2019.

Últimas oportunidades

pio¿Cuántas últimas oportunidades podemos tener? Mucha gente de todo el mundo termina pensando que estos chismosas llamadas de atención escasamente creíbles son perversas. Después de la cumbre de Glasgow, las inundaciones extremas de Pakistán llegaron a convertirse en una crisis humanitaria. El huracán Ian sembró el caos en el Caribe y en los estados sureños de Estados Unidos, donde mató a más de 100 personas y causó daños que costaron miles de millones de dólares. Los efectos devastadores del cambio climático los tenemos encima. El futuro será inevitablemente catastrófico; la cuestión ahora es saber en qué medida.

Entonces, ¿a qué apunta realmente la COP27? Lo primero que debemos entender es que no todas las COP son iguales. Las cumbres más importantes suceden aproximadamente cada cinco años. La COP26 de Glasgow fue una de estas. Lo mismo la COP15 de Copenhagen y la COP21 de París. Estos son los lugares donde realmente se toman decisiones. El ejemplo más famoso es el Acuerdo de París de 2015. La función de las cumbres intermedias como la COP27 es informar y debatir la implementación de los acuerdos más importantes.

Los debates de la COP27 tratan sobre temas como las metas de descarbonización, la adaptación y la agricultura. Lo más significativo es la negociación sobre la economía del clima. Pospuesta en las reuniones pasadas, la cuestión de las compensaciones por daños y perjuicios —exigidas desde hace mucho tiempo por los países más pobres y resistidas por los más ricos— probablemente siga ocupando un lugar importante en la agenda.

Puro Teatro

Para reforzar todavía más el papel de teatro político anual, la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (UNFCCC, por sus siglas en inglés), los medios del Reino Unido que siguen la cumbre, en lugar de centrarse en la agenda, publican artículos anunciando quiénes asistirán y quiénes no asistirán a la reunión. A petición de la efímera ex primer ministra Liz Truss, el rey Carlos se quedaría en su casa. Pero el nuevo monarca sacó a relucir sus credenciales ambientalistas💪🏾, haciendo de anfitrión de una reunión para líderes políticos, representantes comerciales y oenegés que estaban de paso hacia Egipto.

photo_2022-03-05_11-55-59En un primer momento, el actual primer ministro, Rishi Sunak, dijo que no asistiría a la COP27 y provocó la ira de Alok Sharma, quien todavía representa al gobierno en la COP26 —aunque hace poco fue desplazado a un cargo de menos jerarquía en el gabinete— y criticó al mandatario diciendo que estaba «bastante decepcionado». Boris Johnson —otro que aprovecha cualquier oportunidad para apuntalar su ecoreputación— también asistió al acto y suscitó inevitablemente comparaciones con su exministro. Fueron este ataque tory y la condena de los medios los que forzaron a Sunak a hacer un giro de 180 grados y anunciar que asistiría a Egipto pocos días antes de que comenzara la conferencia.

Sunak es un blanco fácil en cuestiones climáticas. Es el tipo que aceptó casi 150 000 libras de financiamiento de campaña de representantes de la industria del gas y del petróleo durante su primera disputa por la dirección del Partido Conservador. Y aunque rápidamente cambió de dirección y dio marcha atrás con la impopular supresión de la prohibición del fracking de Truss, las promesas de Sunak sobre el medioambiente no fueron más que consignas vacías y advertencias sobre una descarbonización «demasiado firme y rápida». Una visita oportunista de última hora a Egipto no debería despertar mucha confianza en su gobierno. En contra de lo que dicen los medios, la COP27 no es un acto importante en la lucha contra el cambio climático. Para Sumak es poco más que una operación mediática diseñada para mantener la ilusión del compromiso ambientalista de los conservadores.

Inoperantes

Captura de pantalla de 2021-11-10 12-48-27La ineficacia de la COP27 obedece sobre todo a las fallas políticas de la institución y a su impotencia operativa. Hemos visto que hasta las mediocres ambiciones de la UNFCCC fracasan debido a sus procesos inoperantes. El Acuerdo de París comprometió a los Estados miembros con la necesidad de limitar los aumentos de la temperatura mundial promedio a 1,5 C°. Las investigaciones recientes realizadas de cara a la COP27 muestran lo que muchos de nosotros sospechábamos: hoy no existe ningún camino viable para satisfacer este objetivo. No hay ninguna coordinación central ni proceso para hacer que los Estados cumplan con metas de descarbonización que son meramente voluntarias. Del mismo modo en que la COP26 fue denunciada por su fracaso a la hora de promover avances reales, la COP27 continuará la tradición de hacer mucho ruido sin lograr ningún progreso tangible.

El gran error que muchos cometen es creer que las cumbres de la COP tienen el fin de detener el cambio climático. No es así. Si este fuera el caso, la agenda estaría dominada evidentemente por estrategias que apuntaran a eliminar gradualmente los combustibles fósiles y los Estados habrían acordado hace mucho tiempo garantizar financiamiento con este objetivo a los países más pobres. En cambio, las cumbres hasta ahora priorizaron sostener los intereses de los países capitalistas más ricos y negociar el comercio y la creación de nuevos mercados de carbón más rentables.

Cualquier COP capaz de iniciar una transición energética justa a nivel mundial debería orientarse fundamentalmente a enfrentar el sistema capitalista mundial que está en la raíz de las crisis ecológicas. Debería reconocer que una economía política mundial que coloca las ganancias por encima de cualquier otra cosa solo puede conducirnos hacia el desastre. Pero la UNFCCC fue diseñada básicamente como parte de un conjunto desigual de relaciones de poder internacionales donde los ricos dominan a los pobres. Como sucedió en las cumbres anteriores, es justo que los trabajadores y los activistas planteen sus reivindicaciones ante la COP27 en busca de concesiones. Sin embargo, debemos tener en claro que los participantes del acto simplemente no están preparados para hacer lo que necesitamos que hagan.

apoyadesertores

palomaQuienes estamos interesados en la justicia climática deberíamos poner nuestras expectativas en las luchas internacionalistas por un orden mundial equitativo fundado en la paz y en la justicia. Por ejemplo, el reciente triunfo de Lula convierte a Brasil en el último país latinoamericano que gira a la izquierda, y el nuevo presidente prometió proteger el Amazonas después de la destrucción ecocida de Bolsonaro. En Papúa Occidental, el movimiento de liberación indígena sigue resistiendo el extractivismo colonial con la ambición de independizarse y abrir camino al primer Estado verde del mundo.

A nivel mundial, observamos el resurgimiento de un movimiento obrero que considera la acción industrial como parte de la lucha por una nueva economía. Aunque ahora los trabajadores están exigiendo mejores salarios y condiciones laborales en medio de una crisis inflacionista, su poder industrial no deja de ser la base de cualquier lucha exitosa por la transformación económica y la descarbonización. Nuestra esperanza no debe estar puesta en las salas de negociación esterilizadas donde negocia una tramposa diplomacia internacional, sino en la solidaridad internacional de todos los que luchan por un mundo mejor.

👮🏼‍♂️Grande Marlaska: El policía togado🎓

👥👥Nación Mapuche: Frente a la criminalización se reúne el Parlamento Mapuche en Bariloche

🥱La cara oculta del turismo🏛

tour, del francés girar, hace referencia a la acción de moverse para volver al lugar de partida, un periplo originalmente profesional, que a partir del siglo XVII pasa también a definir un viaje iniciático para estudiantes europeos que durante meses o años recorrían lugares emblemáticos de la cultura europea con origen en París y meta en Italia. Ansiaban conocer los restos de la civilización romana y las obras del Renacimiento, su itinerario era llamado el “Gran Tour”. Para el siglo XIX era ya una costumbre extendida entre jóvenes de la aristocracia y la burguesía, especialmente británica. El “Gran Tour” tenía un halo de aventura, fascinación y libertad. Durante el Romanticismo se puso de moda plasmar en el arte el contacto humano con la  “inmensa” naturaleza y la idealizada cultura Antigua y Medieval. El siglo XIX fue el siglo de la Geografía, la Historia, la Botánica y la Etnografía. La comprensión del mundo pasaba por recorrerlo y registrar las diferencias y novedades. En aquellas expediciones también se enrolaban amantes de los viajes por el mero placer de acompañar aquellos descubrimientos.

La cara oculta del turismoLa burguesía, la clase emergente del sistema liberal, iba adoptando desde la industrialización hábitos de consumo paralelos a los de las clases dominantes del Antiguo Régimen. Estos llamados snob, “sine nobilitate”, acompañaron a los aristócratas en sus extravagantes expediciones mientras los controles informales del sistema daban respaldo social a este hábito, que estaba destinado a extenderse con viajes organizados, trenes chárter, hoteles concertados y tur operadores en una aproximación cada vez más numerosa.

Las impresiones que traían los viajeros de las culturas y paisajes que visitaban atraían a nuevos usuarios a la vez que colocaban socialmente a los participantes en la imitación de esa minoría que podía dedicar largo tiempo a ensanchar sus conocimientos. El contacto con los anfitriones era estrecho y continuado, dadas las largas estancias, y la emoción de estos encuentros alimentaba su popularidad y reconocimiento.

Las democracias liberales y su sistema de clases trasladaron la presión por la desigualdad hacia las libres decisiones del individuo y su éxito en la vida. La defensa legal de la igualdad de oportunidades y la justicia universal permitirían a la ciudadanía, supuestamente, mejorar su situación bajo una supuesta movilidad social que les igualaría a los privilegiados, un modo de asumir la desigualdad y poner a la ciudadanía en competencia. Bajo la premisa de la libre elección, la nueva clase se identificó con los modelos de éxito de líderes o referentes, siempre apelando a valores emocionales subjetivos como éxito, plenitud y felicidad.

El 7 de junio del 1936 el gobierno francés de León Blum firmó los acuerdos que marcarían los nuevos derechos sociales de los trabajadores, que incluían las vacaciones pagadas por dos semanas. Muchos trabajadores franceses pudieron, por primera vez, conocer el mar o disfrutar de un sencillo paseo por la montaña. Los derechos adquiridos por los trabajadores permitieron la gestión de su ocio y este vinculó el digno derecho al descanso al interés e indudable placer por conocer otros espacios, culturas y paisajes. El turismo se estaba democratizando.

El Turismo de masas, tal y como lo conocemos ahora, es un fenómeno relativamente joven que empezó a extenderse a partir de los años 70-80, colonizando las clases medias hasta convertirse en unas de las principales actividades de ocio en todo el planeta. El crecimiento, cuasi exponencial, de la actividad turística en las últimas décadas ha hecho que la industria turística que le da soporte se haya convertido en una de las principales actividades económicas del mundo capitalista, cuyo máximo exponente es el Estado español. En nuestro estado, el turismo es ya el sector económico que más aporta al PIB, y el segundo que más empleo genera. Esta dependencia económica del turismo se acentúa aún más en los lugares turísticos por excelencia, como la costa Mediterránea y sobre todo las Islas Canarias y Baleares, donde el sector turístico supone ya más del 35% y 45% de sus respectivos PIB.

palomaEl gran éxito de la industria turística ha sido crear en el ideario popular una imagen idílica del turismo y convertirlo en un bien de consumo y de reconocimiento social al que todas aspiramos. Sin embargo, esta imagen no es sino un embozo que esconde una realidad bien diferente de precariedad laboral, destrucción medioambiental, exclusión social, colonización cultural y profundización de la brecha de género, desconocida en gran medida por los propios turistas. En esta publicación se pretende revelar la verdadera cara del turismo, desmontando los principales mitos sobre los que se sustenta el actual modelo turístico, analizando su impacto no solo a nivel económico y laboral, sino también a nivel social, medioambiental, cultural y de género. También se comparten reflexiones sobre si es posible un modelo alternativo de turismo que sea sostenible y revierta los impactos más perniciosos del actual modelo, así como qué buenas prácticas habría que impulsar en cualquier actividad turística.

La irrupción del COVID-19 ha puesto de manifiesto la debilidad de las economías tan dependientes del turismo, así como la insostenbilidad del actual modelo turístico, que además choca ya con los límites físicos del planeta. El gobierno pretende ahora reflotar de nuevo el sector turístico con un desembolso de dinero público sin precedentes, que tendremos que pagar entre todas, pero es el momento de hacer una reflexión colectiva y una movilización ciudadana que reoriente esos fondos hacia un cambio radical de modelo que evite la destrucción ambiental y ponga el turismo al servicio de las personas y no del capital.

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🔴🏴Miguel Fadrique, nuevo secretario general de CGT 14/06/22

📡Desarrollaron un método para identificar y rastrear teléfonos mediante señales Bluetooth

💶¿Nos acordamos de Africa? Y NO para explotarla⛓

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El nuevo fideicomisario de la Fundación Gates dirigió un complot para derrocar al presidente de Zimbabue junto con el gobierno de EE. UU.

Alexander Rubinstein

file39El multimillonario Strive Masiyiwa, que figuraba como Colaborador de los EE. UU. mientras encabezaba los planes de cambio de régimen de Zimbabue, se ha unido a un elenco de fanáticos tecnocráticos en el nuevo consejo de administración de Gates.

EEn una reorganización de una institución que lleva el nombre de uno de los oligarcas más ricos e influyentes del mundo, el multimillonario zimbabuense Strive Masiyiwa fue nombrado miembro del consejo de administración de la Fundación Gates este enero. Se le unirá en la junta un elenco aparentemente diverso de élites corporativas conocidas por su adopción de políticas tecnocráticas y neoliberales.

En 2007, Masiryiwa ayudó a orquestar un intento fallido de derrocar al gobierno del presidente de  Zimbabue, Robert Mugabe, junto con los Estados Unidos y el partido de oposición de Zimbabue al que apoyaba, el Movimiento para la Transición Democrática.

Tanto la Agencia Central de Inteligencia como la Agencia de Inteligencia de la  Defensa fueron informadas de los planes de cambio de régimen por parte del magnate de las telecomunicaciones de Zimbabue Masiyiwa, y la embajada de los EE.UU.

Masiyiwa figuraba en los cables diplomáticos de EE. UU. en ese momento como «estrictamente  protegido«, lo que significa que era un activo de inteligencia y/o una fuente confidencial. Quince años después de que el complot se desvaneciera, Masiyiwa se ha materializado en el centro de otra intriga mundial cuando el multimillonario de la tecnología Bill Gates reorganiza su fundación.

Pocas figuras se han beneficiado tanto de la pandemia como Bill Gates. A lo largo de 2020, los medios de comunicación describieron al antiguo director general de Microsoft y que abandonó Harvard en términos casi mesiánicos, caracterizándolo como un «campeón de las soluciones respaldadas por la ciencia» y «el hombre más interesante del mundo«.

Mientras el 99% global ha visto su poder económico aniquilado bajo el peso del confinamiento y otras restricciones de Covid, Gates ha duplicado su riqueza desde que la Organización Mundial de la Salud, que cuenta con él como uno de los principales financiadores, declaró la pandemia en marzo de 2020. Tras jactarse de que sus inversiones en vacunas generaban habitualmente ganancias financieras superiores al 2000%, Gates tiene ahora la oportunidad de convertir a toda la población mundial en un centro de beneficios.

Sin embargo, el cuarto hombre más rico del mundo ha sufrido varios golpes en sus relaciones públicas durante el último año. La mala prensa sobre su divorcio de Melinda French Gates y su «comportamiento cuestionable«, como su amistad con el financiero del tráfico sexual Jeffrey Epstein, así como la consternación por su negativa a compartir los derechos de propiedad intelectual de las vacunas con las naciones pobres, parece haber inspirado a la Fundación Gates a anunciar la formación de un nuevo consejo de administración «para mejorar la representación en cuanto a género, geografía y experiencia

El miércoles, el director general de la Fundación Gates, Mark Suzman, anunció que la fundación estaría gobernada por un consejo de administración más allá del trío formado por Gates, su exmujer, Melinda, y el multimillonario de 91 años Warren Buffet, que dimitió en junio de 2021. Suzman, cuyo objetivo es vacunar al 100% de la población mundial, aparentemente con productos en los que Gates ha invertido, también planea unirse al consejo.

La medida «representa un reconocimiento explícito por parte de Gates y [Melinda] French Gates, especialmente tras su reciente divorcio, de que la fundación estará bien servida con la incorporación de voces independientes que ayuden a dar forma a su trabajo en el futuro», declaró la organización en un comunicado de prensa.

devastating

Aunque la fundación ha hecho alarde de la «diversidad» de orígenes de sus nuevos administradores, los nombrados representan un frente unido en apoyo de los objetivos tradicionales de Gates, como la privatización y la presión imperialista bajo la apariencia de la salud pública.

El primer fideicomisario nombrado por la fundación, Strive Masiyiwa, es el ejemplo perfecto del tipo de activista-oligarca que atrae a Gates: un supuesto «ciudadano global« que escupe bromas altruistas mientras obtiene beneficios asombrosos.

¿Filantropía arriesgada o de buitre?

Como fundador del imperio africano Econet, el magnate de las telecomunicaciones zimbabuense autoexiliado y nuevo miembro del consejo de administración de Gates, Strive Masiyiwa, ha utilizado su riqueza para promover la causa del neoliberalismo en el sur de África.

Masiyiwa es un estrecho aliado del multimillonario británico y capitalista «verde» Richard Branson, de Virgin, habiendo colaborado con él en varios proyectos, entre ellos el «Carbon War Room», que se fundó como «una misión para estimular las intervenciones de mercado dirigidas por las empresas que promueven una economía baja en carbono«.

Como el editor de Grayzone Max Blumenthal y este escritor han documentado, Branson trató de lanzar «Enterprise Zimbabwe» en asociación con Humanity United del multimillonario Pierre Omidyar en la Iniciativa Global Clinton.

Enterprise Zimbabwe pretendía «catalizar las inversiones de donantes filantrópicos y comerciales para financiar… iniciativas de desarrollo social» y «ayudar» al rival de Mugabe «Morgan Tsvangirai y al gobierno de coalición a volver a poner en pie a Zimbabue». La turbia iniciativa llevó al entonces presidente Mugabe a tachar a Branson de «buitre disfrazado de ángel«.

Como señaló Masiyiwa cuando Branson se lanzó al espacio, el multimillonario británico le invitó en una ocasión a reunirse con una organización llamada «The Elders«. Esta camarilla de élites internacionales serviría de base para organizar el complot de cambio de régimen en Zimbabue.

Strive Masiyiwa con el Presidente Barack Obama

EE.UU. nombra a una persona aconsejada por Gates para encabezar las operaciones de cambio de régimen

Zimbabue ha sido durante mucho tiempo un objetivo para cambiar de régimen por parte de Occidente, con su antiguo gobernante colonial, el Reino Unido, tomando la iniciativa de socavar el gobierno de Mugabe. Las reformas agrarias obligatorias que Mugabe presidió durante la década de 1990, mediante las cuales se confiscaron tierras agrícolas a los afrikaners blancos sin compensación y se redistribuyeron entre los zimbabuenses negros sin tierra, provocaron una escalada de agresiones occidentales contra Zimbabue.

El ex primer ministro sudafricano Thabo Mbeki recordó que a principios de la década de 2000 el entonces primer ministro británico Tony Blair le presionó para que accediera a una intervención militar en Zimbabue. «Tony Blair… le decía al jefe de las fuerzas armadas británicas: ‘Debes elaborar un plan militar para que podamos eliminar físicamente a Robert Mugabe‘», dijo Mbeki a Al Jazeera. «Sabíamos que, como habíamos recibido la misma presión, teníamos que cooperar en algún plan. Era un plan de cambio de régimen, hasta el punto de utilizar la fuerza militar, y nosotros decíamos ‘no‘».

En 2007, mientras la economía zimbabuense se hundía en la crisis bajo el peso de las sanciones británicas y estadounidenses, Branson se ofreció a financiar una iniciativa de los «Elders» para «convencer al presidente zimbabuense Mugabe de que dimitiera«, según un cable enviado desde la embajada de Estados Unidos en Pretoria (Sudáfrica) a varios gobiernos y agencias gubernamentales, incluida la CIA.

The Elders es un grupo de élite prooccidental que aprovecha el apoyo financiero de un «consejo asesor» muy rico para influir en la política del Sur Global. El consejo asesor de 2020 incluía a Branson y Jean Oelwang, de Virgin Unite, Srik Gopal, de Humanity United, de Pierre Omidyar, Randy Newcomb, del Grupo Omidyar, y Shannon Sedgwick Davis. Humanity United proporcionó apoyo adicional directamente.

El plan de los The Elders parecía formar parte de una iniciativa presentada por Masiyiwa al gobierno estadounidense y detallada en un cable diplomático del 30 de enero de 2007. Según la embajada de EE.UU. en Pretoria (Sudáfrica), «el empresario zimbabuense exiliado Strive Masiyiwa está planteando discretamente una idea para trasladar el poder ejecutivo del presidente Mugabe a un primer ministro «tecnócrata«».

Un cable diplomático estadounidense enviado el 16 de julio -cinco días después de que se detallara el plan de los The Elders – reveló nuevas actividades de cambio de régimen en las que estaba implicado Masiyiwa.

«Un grupo de economistas y empresarios zimbabuenses exiliados está desarrollando planes para la recuperación económica de Zimbabue una vez que un gobierno internacionalmente aceptable tome posesión, según el empresario sudafricano Strive Masiyiwa«, dice el cable, añadiendo que Masiyiwa «quiere mantener la iniciativa -en particular su participación- confidencial

Masiyiwa cree que «el cambio llegará a Zimbabue antes de diciembre, probablemente tan pronto como  agosto, aunque no está claro cómo será el cambio«, decía el cable.

Tras la prevista destitución de Mugabe, el cable esbozaba «planes centrados tanto en la estabilización del entorno macroeconómico» -código para la neoliberalización de las instituciones públicas y la aplicación de medidas de austeridad económica-.

En el cable diplomático, Masiyiwa habría observado que «sería potencialmente imposible volver a los días de las grandes granjas comerciales» y que «la tierra será uno de los temas más difíciles» bajo un nuevo gobierno.

Pero está claro que todavía hay que hacer algo, ya que Mugabe estaba «intentando repetir con los negocios lo que hizo con las granjas«.

«Entendemos que el GEEUU ha desarrollado sus propios planes para la fase de recuperación económica de Zimbabue. Si es apropiado, puede ser útil compartir elementos de esa estrategia con Masiyiwa o con miembros de su equipo para informar su pensamiento -y el nuestro- antes del cambio político en Zimbabue«, concluía el cable.

Otro cable describe a Masiyiwa como «asesor no oficial del MDC«. El MDC, o Movimiento por el Cambio Democrático, es el principal partido de la oposición del país que desafía al partido socialista en el poder.

El MDC se formó como una filial de la Unión de Sindicatos de Zimbabue (ZCTU), miembro del Centro de Solidaridad de la Fundación Nacional para la Democracia. El National Endowment for Democracy es una ONG financiada por el gobierno de Estados Unidos, que depende de la Agencia Central de Inteligencia, y que concede subvenciones a grupos políticos, mediáticos y de la sociedad civil en el extranjero, siempre que contribuyan a los objetivos de la política exterior estadounidense.

Morgan Tsvangirai, figura de la oposición acusada en su día por el gobierno de Zimbabue de conspirar con la CIA para asesinar a Mugabe, dejó el ZCTU para liderar el MDC.

El objetivo inicial del MDC era utilizar las privaciones económicas como medio para despertar el resentimiento contra el partido gobernante y desencadenar una revolución. Sin embargo, había un pequeño problema.

«Las políticas que se formulan sobre la base de una concepción occidental de que las sanciones funcionarían en países predominantemente agrarios como Zimbabue de la misma manera que lo harían en Europa del Este están equivocadas«, declaró Arthur Gwagwa, del Foro de ONG de Derechos Humanos de Zimbabue, ante la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado.

«A diferencia de lo que ocurre en las sociedades urbanizadas, donde las sanciones pueden incitar a la gente a protestar y exigir reformas, las condiciones son diferentes en un país como Zimbabue, donde la población rural tiene otros medios de subsistencia aparte del pan, por lo que la ausencia de pan en las tiendas no les impulsará a organizar protestas callejeras«, dijo Gwagwa. «Este era el plan original del MDC, que ahora está dando marcha atrás porque se ha dado cuenta de que no funciona«.

Los complots occidentales para desalojar a la ZANU-PF de Mugabe acabaron fracasando, y Masiyiwa terminó pidiendo el fin de las sanciones occidentales a Zimbabue en 2018, varios meses antes de la muerte de Mugabe, comentando que «Zimbabue ha cumplido su condena de carcel

Mientras tanto, su influencia floreció gracias a las relaciones con magnates como Branson y Gates.

Minouche Shafik (extrema derecha), nuevo miembro del consejo de administración de Gates, se reúne con el presidente Barack Obama y Christine Lagarde, entonces directora general del Fondo Monetario Internacional, el 7 de septiembre de 2011

✴️ Occidente se toma en serio la amenaza nuclear.✴️ El Kremlin tiene un problema con su población: el «no a la guerra» ya suma 6.000 detenidos

🤔Refugiado, Dime de qué guerra huyes y te diré si puedes pasar. ¿A qué me recuerda esta manera de clasificar a las personas?

🏴Carlos Taibo. “Decrecimiento”.🎥

 

 

La entrevista que nunca se emitió

En palabras del propio Carlos Taibo:

El 13 de septiembre pasado recibí una llamada de Radio Nacional de España en Cataluña (Radio 4). Me propusieron -casi me desmayo- una entrevista sobre decrecimiento. Debía emitirse cuatro días después en un programa, “Avui sortim”, que deseaba dedicar un monográfico a la ampliación del aeropuerto de Barcelona«.

«La entrevista se grabó en la misma tarde del día 13, pero en momento alguno se emitió. Según los responsables del programa, que nunca se pusieron en contacto conmigo -siempre tuve que ser yo quien recabara información-, se produjo un inesperado “cambio de parrilla”. Ante mis preguntas al respecto, me dijeron que la entrevista se emitiría más adelante

«Comoquiera que han pasado más de cien días, creo que lo razonable es concluir que nunca se emitirá y que nadie tendrá a bien llamar para ofrecer explicaciones, con un poco de educación, a un imbécil como yo

«No quiero ser ingenuo: nada hubiera pasado si la entrevista hubiera salido en las ondas, pero uno tiene derecho a concluir que en la radio pública no son bien recibidas las críticas al capitalismo y la sugerencia de que en el Norte rico los medios siguen mirándose el ombligo.«

«Igual eso es lo que hoy se llama problemas con la parrilla, sustantivo este, por cierto, lleno de riqueza. Aquí dejo la entrevista -lo que me costó, por cierto, conseguirla-, con el ruego de que, si a bien lo tienen, difundan lo ocurrido. Que viva la radio pública”.

taibo

🇫🇷La última bala de Mélenchon

🏴🇦🇷La Patagonia rebelde

⛪️La encíclica laboral de Yolanda Díaz💩

klara

«Con el Santo Padre he hablado del trabajo decente»

(Vicepresidenta segunda del Gobierno)

Rafael Cid

Durante la Gran Recesión de 2008, los partidos dinásticos hegemónicos, PSOE y PP, cometieron sendas reformas laborales y de pensiones para cumplimentar el Plan de Estabilidad dictado por Bruselas. Ello aparte de trepanar el artículo 135 de la constitución a iniciativa del gobierno socialista, a fin de garantizar el pago de la deuda generada por el rescate financiero. Ambas modificaciones del Estatuto de los Trabajadores fueron contestadas con huelgas generales, siendo especialmente secundada la dirigida al Ejecutivo de Rodríguez Zapatero el 29 de septiembre de 2010, normativa aprobada gracias a la abstención del PNV.

LLas protesta contra los ajustes y recortes a jubilados y pensionistas, sin embargo, corrieron diferente suerte. Mientras hubo un frente común sindical ante la de Mariano Rajoy (introducía un factor de sostenibilidad corrector de la esperanza de vida y la rebaja hasta un 0,25% del índice de revaloración de las percepciones), la del PSOE fue bendecida por CEOE, CCOO y UGT, a pesar de introducir cabios estructurales que agravaban a futuros el sistema de retribución. Dato relevante, aquel consenso tripartito se fraguó tras ser cooptado como ministro de Trabajo Valeriano Gómez, dirigente ugetista que un mes antes había encabezado la marcha por la derogación de la reforma laboral del PSOE. De esta manera, sumidos en la situación de excepcionalidad derivada de la crisis, se alteró a peor el status mercado de trabajo y de pensiones.

Cuando en 2019 venció la moción de censura de todos contra Rajoy se inició un nuevo ciclo político progresista. Y una de las primeras cosas que hizo el Gobierno de coalición de izquierdas entrante fue enterrar todo lo referente a lo maltrecho por Zapatero en el campo laboral y de pensiones. Aunque éticamente reprochable, era lógico desde el punto de vista del pragmatismo imperante. No parecía consecuente que el nuevo Ejecutivo, integrado por el PSOE de Pedro Sánchez y el Unidas Podemos de Pablo Iglesias, comenzara sus días bajo el estigma de esa herencia recibida. Por cierto, un lastre al que el nuevo secretario general socialista había contribuido votando a su favor en su momento como disciplinado diputado del partido. El foco de la denuncia, pues, se centró solo en lo perpetrado por el PP en esas materias. Y como emblema de compromiso con las bases, la derogación de la reforma laboral del PP se inscribió con letras de molde en el punto 1.3 del Programa Común bipartito. CCOO y UGT, por su parte, olvidaron como antigualla aquella huelga general de 2010, instalándose en la nueva etapa como únicos agentes sociales de referencia sindical.

En ese contexto emerge la figura de la ministra de Trabajo Yolanda Díaz, que desde el instante de su toma de posesión recordó públicamente que estaba allí para eliminar la reforma laboral del PP. Un reto que repetiría hasta la saciedad allí donde hubiera una audiencia suficiente para convocar a los medios de comunicación, siendo su última puesta en escena la visita público-privada al Papa Francisco para hablar del «trabajo decente». Semanas antes había posado en la clausura del congreso de Comisiones Obreras blandiendo idéntica divisa: «derogaremos la reforma laboral del PP». Con este saturnal de opulencia y fertilidad se cocinó la leyenda de una carismática dirigente que tras frenar la destrucción de empleo por la pandemia con los ERTE de fuerza mayor (una herramienta del arsenal de la reforma laboral del PP impugnada), sino que incluso parecía capaz de imponer su voluntad a la Comisión Europea. Únicamente sus paisanos gallegos se mostraban escépticos ante tan fulgurante «asalto a los cielos». Quizás porque recordaban que en las pasadas autonómicas la presencia de Díaz en la campaña electoral de las mareas había contribuido decisivamente a la derrota de quienes llegaron a copar las alcaldías de A Coruña, Santiago y Ferrol.

Si no fuera porque de tan manido se ha convertido en rancio, cabría sostener que la revocación de la derogación emprendida por Díaz como nueva reforma laboral es otra vuelta de tuerca del cacareado «cambiar algo para que todo siga igual». Un pasar de la ética de la convicción que significa su acendrada apuesta por «derogar la reforma laboral del PP» a la de la responsabilidad de ese parto de los montes porque menos da una piedra. La reforma laboral de los autodenominados agentes sociales ha puesto condiciones a la contratación temporal y endurecido las sanciones por su vulneración (pero no ha acabado con la temporalidad ni la interinidad); finalizado con el abuso de la ultraactividad; y retornado al principio de primacía de los convenios estatales en el aspecto salarial sobre los de empresa o autonómicos (por el eso el fraude de las subcontratación en adelante será problemático). Fuera de eso, llama la atención la prohibición de los ERE en el sector público (¿una nueva forma de dualidad laboral?) y convertido en estructurales los ERTE a través del Mecanismo Red de Flexibilización y Estabilización del Empleo (MRFE). Jerga esta última para ocultar que, cuando se produzcan coyunturas macro desfavorables para los negocios, papa Estado correrá con el coste del desempleo temporal del empleado, al tiempo que exonera al empleador de parte de las cuotas sociales hasta que escampe (y por supuesto sin que los trabajadores varados figuren en las estadísticas del paro).

Eso es lo fundamental de lo derogado en la encíclica laboral de Yolanda Díaz. Lo sustantivo que dio motivos a UGT y CCOO para salir a la calle en 2010 sigue indemne. Se mantiene:

  • la flexibilidad interna y externa;
  • no se toca el artículo 41 que facilita a la empresa la modificación de las condiciones laborales;
  • ni el 40 sobre la movilidad geográfica;
  • se mantiene el coste del despido en 20 días por año para el improcedente y 33 para el procedente;
  • tampoco se recuperan los salarios de tramitación;
  • ni la autorización administrativa en los despidos colectivos (desregulación judicial).

En suma, una tangana para convertir a la patronal CEOE y a las centrales oficiales CCOO y UGT en los capataces omnívoros del mundo sindical, y potenciales beneficiarios de los Fondos Europeos. La prueba de esta ambición oligopólica reaparece en el intento de aupar los convenios de ámbito estatal sobre los autonómicos, enclave donde estos «agentes sociales» carecen de arraigo en importantes sectores productivos De ahí que el BNG, el PNV y Bildu (que el 20 de mayo de 2020 suscribió con PSOE y UP la «derogación íntegra de la reforma laboral impulsada por el PP») hayan hablado de traición y anunciado que votarán en contra del anteproyecto cuando llegue al Congreso. Pero ha sido la única discrepancia sonora hasta la fecha. La sociedad civil permanece desmovilizada sin saber a qué carta quedarse ante la derogación que nunca existió pregonada por «una de los nuestros».

Junto al empacho de halagos y parabienes con que prensa, radio y televisiones, a diestra y siniestra, han recibido la reforma laboral navideña del 2021 («un día histórico para los trabajadores y trabajadores de nuestro país», a decir de la propia Díaz), se han producido flagrantes ausencias. Se destaca el hecho insólito y exagerado de que haya sido la primera reforma laboral pactada en los últimos cuarenta entre Gobierno, CEOE y CCOO y UGT. Pero se obvia que también nunca en la historia reciente de nuestra democracia Moncloa dispuso de 140.000 millones de euros para repartir entre agentes sociales de su entorno e instituciones como salomónico ungüento de Fierabrás.

Más duro de asimilar es el hecho de que casi a la vez que se producía la buena nueva del alumbramiento de la jibarizada reforma laboral, se conocieran nuevos casos de corrupción que impactaban en la línea de flotación de los abajofirmantes. El líder de UGT Madrid ha presentada su dimisión tras revelar un presunto fraude con el Fondo de Garantía Salarial (FOGASA) por cuantía de varios millones de euros, y un juez acaba de procesar a 37 altos cargos de la anterior Junta andaluza, la del socialismo rociero. Incursos en una pieza separada del escándalo de los ERE por cobrar sobrecomisiones en las pólizas de las indemnizaciones de trabajadores en situación de despido y prejubilación.

Un embrollo envuelto en un engaño que la comunista postconciliar Yolanda Díaz hablando ex cátedra ha titulado como «un nuevo paradigma».

Otra opinión: ⚖️Pros y contras sobre la reforma laboral

➡️ Luis García Montero ha respondido a las palabras de Almeida: «Debería tratarnos con más dignidad a los madrileños»

“✍🏼La muerte de Unamuno: un relato de Prensa y Propaganda de Falange para ocultar lo que pasó

🇺🇳Cómo las grandes empresas y Bill Gates se apoderaron de la cumbre alimentaria de la ONU🇺🇳

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Este 23 de septiembre, las Naciones Unidas ha celebrado su Cumbre sobre Sistemas Alimentarios en Nueva York.

Letter B PNGajo la apariencia del paraguas de la ONU, y a pesar del lenguaje de prestidigitación sobre la «igualdad de oportunidades«, esta cumbre representa una toma hostil de la gobernanza mundial por parte de las fuerzas corporativas y la élite multimillonaria.

Hoy en día, los movimientos sociales están defendiendo la democracia y luchando contra la devastación de sus tierras, granjas y comunidades por parte del gran capital.

Las Naciones Unidas se basan en la idea del multilateralismo, donde los Estados buscan soluciones pacíficas sobre la base de la igualdad y el respeto, sustituyendo a las instituciones colonialistas que las precedieron.

Por eso, durante décadas, el gobierno de Estados Unidos ha impulsado, en cambio, cosas como el G-7, la OTAN y otras formas de control de la geopolítica.

A medida que los gobiernos de extrema derecha se han alejado de las instituciones multilaterales como la ONU y la OMS, los actores corporativos se han ido introduciendo.

El Foro Económico Mundial y su presidente, Klaus Schwab, han impulsado silenciosamente la «Agenda de Davos«, ahora maquillada como el «Gran Reajuste«, una vasta propuesta que sustituye a las instituciones multilaterales tradicionales por organismos secretos y que no rinden cuentas, dirigidos por las empresas y la élite rica.

Su modelo de «capitalismo multi accionista» se basa en la idea de que las instituciones públicas son, por naturaleza, ineficaces.

Durante la terapia de choque neoliberal de la década de 1990, el Foro Económico Mundial impulsó la idea de que las empresas son algo más que vehículos de búsqueda de beneficios, que podrían ser socialmente responsables.

Ahora, Davos sostiene que las empresas transnacionales son actores sociales, a los que hay que incluir para que la toma de decisiones sea realmente democrática.

De este modo, Davos secuestra los logros de décadas de trabajo de los movimientos populares para abrir la gobernanza mundial a las demandas de la sociedad civil, y lo hace utilizando un doble lenguaje corporativo para afianzar aún más el poder de las élites.

La filantropía de las cañoneras

La Vía Campesina es probablemente el mayor movimiento social del mundo. Formado por 200 millones de pequeños agricultores, campesinos, trabajadores agrícolas y pueblos indígenas, ha popularizado la idea de la soberanía alimentaria como el derecho de los pueblos a controlar y defender sus propios sistemas alimentarios utilizando métodos saludables y agroecológicos.

Después de años luchando contra los acuerdos de libre comercio y el Banco Mundial en las calles de Seattle, Cancún y Seúl, La Vía Campesina ha hecho una incursión en la política institucional, ayudando a redactar y presentar la Declaración de la ONU sobre los Derechos de los Campesinos tras 18 años de negociaciones, hasta que fue aprobada por la Asamblea General de la ONU en diciembre de 2018.

Esta declaración protege el derecho de la población rural a acceder a la tierra, el agua, las semillas y otros recursos para producir sus propios alimentos y los de su sociedad.

En todo el mundo, el 70% de los alimentos son producidos por pequeños agricultores, que utilizan solo una cuarta parte del total de las tierras de cultivo.

Por su parte, la Fundación Bill y Melinda Gates creó en 2006 la Alianza para una Revolución Verde en África, o AGRA.

AGRA prometió duplicar el rendimiento y los ingresos de 30 millones de familias y reducir la inseguridad alimentaria a la mitad en 13 países africanos para 2020.

Durante la década siguiente, AGRA recaudó casi 1.000 millones de dólares en donaciones y gastó 524 millones de dólares en programas que promovían el uso de semillas genéticamente modificadas e híbridas, fertilizantes comerciales basados en combustibles fósiles y pesticidas químicos.

Como formidable grupo de presión empresarial, AGRA presionó a los gobiernos de África para que aportaran otros mil millones de dólares anuales para subvencionar productos agroquímicos y semillas importadas procedentes de empresas agroalimentarias estadounidenses y europeas, así como políticas de privatización de tierras comunales y de reducción de impuestos a las empresas.

Tras 14 años de patadas megafilantrópicas en el cuello de África, un estudio de la Universidad de Tufts de 2020 ha demostrado que, en los 13 países objetivo de AGRA, el hambre se había disparado un 30%, ya que los agricultores se vieron empujados a abandonar los nutritivos policultivos tradicionales para centrarse en campos de monocultivo de semillas de maíz importadas.

La oposición a la toma de posesión corporativa del campo africano por parte de AGRA es parte de lo que llevó a La Vía Campesina y a los agricultores de todo el continente a exigir un lugar en la mesa de los debates de la ONU sobre la alimentación.

Tras la crisis alimentaria mundial de 2008, el Comité de Seguridad Alimentaria Mundial de la ONU se reorganizó para permitir que actores sociales como La Vía Campesina participaran como delegados sin derecho a voto en los debates sobre política alimentaria.

Tres relatores especiales consecutivos de la ONU sobre el derecho a la alimentación han respaldado en gran medida las propuestas de La Vía Campesina: la reforma agraria redistributiva y la agricultura agroecológica pueden acabar con el hambre al tiempo que reducen drásticamente la contribución de la agricultura a problemas como la acumulación de gases de efecto invernadero en la atmósfera, la disminución de la población de polinizadores y la escasez de agua dulce.

La nueva ONU: una asociación público-privada

En junio de 2019, la oficina del secretario general de la ONU, António Guterres, sin discusión previa en la Asamblea General ni en ningún otro proceso intergubernamental, firmó una asociación estratégica con el Foro Económico Mundial.

Se supone que el secretario general es el principal defensor del multilateralismo en el mundo, la idea central de la ONU. En lugar de ello, ha apoyado de hecho el multi accionismo, la idea central del Great Reset.

La Cumbre de Sistemas Alimentarios de la ONU de 2021 se inició a través de una asociación con el Foro Económico Mundial, con una participación limitada de otros organismos de la ONU, como la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación o el Comité de Seguridad Alimentaria Mundial, que tradicionalmente se ocupan de las políticas alimentarias.

A diferencia de las cumbres alimentarias anteriores, no hubo ningún organismo intergubernamental que convocara la cumbre.

La actual presidenta de AGRA, Agnes Kalibata, fue nombrada enviada especial a la cumbre, una clara señal del poder de la Fundación Gates.

La falta de transparencia y la agenda corporativa de la cumbre fueron denunciadas en una carta abierta firmada por más de 500 organizaciones de la sociedad civil en marzo de 2020.

La cumbre pretende borrar los últimos 15 años de avances en el reconocimiento de los derechos humanos en los sistemas alimentarios, y en su lugar promueve falsas soluciones como «emisiones netas cero«, «precio del carbono en el suelo» y «un nuevo acuerdo para la naturaleza«, que en la práctica ponen más control sobre la tierra, la biodiversidad y el agua en manos de organismos elitistas y secretos dirigidos por corporaciones.

🎻Gloria de Mastropiero

🥦🐏Veganismo y ganadería extensiva.

📲El tecnofeudalismo se impone🏹

yanis

aAsí es como termina el capitalismo: no con un estallido revolucionario, sino con un gemido evolutivo. Al igual que desplazó al feudalismo gradualmente, subrepticiamente, hasta que un día la mayor parte de las relaciones humanas se basaron en el mercado y el feudalismo fue barrido, el capitalismo actual está siendo derrocado por un nuevo modo económico: el tecno-feudalismo.

Se trata de una gran afirmación que llega tras muchos pronósticos prematuros sobre la desaparición del capitalismo, especialmente desde la izquierda. Pero esta vez puede ser cierto.

Los indicios son visibles desde hace tiempo. Los precios de los bonos y de las acciones, que deberían moverse en direcciones muy opuestas, se han disparado al unísono, cayendo ocasionalmente pero siempre al unísono. Del mismo modo, el coste del capital (el rendimiento exigido para poseer un valor) debería estar disminuyendo con la volatilidad; en cambio, ha estado aumentando a medida que los rendimientos futuros se vuelven más inciertos.

arqueroQuizás la señal más clara de que algo grave está en marcha apareció el 12 de agosto del año pasado. Ese día nos enteramos de que, en los primeros siete meses de 2020, la renta nacional del Reino Unido se había hundido más del 20%, muy por encima incluso de las peores predicciones. Unos minutos después, la Bolsa de Londres se disparó más de un 2%. Nunca había ocurrido nada comparable. Las finanzas se habían desvinculado totalmente de la economía real3.

Pero, ¿significan realmente estos acontecimientos sin precedentes que ya no vivimos en el capitalismo? Después de todo, el capitalismo ya ha sufrido transformaciones fundamentales. ¿No deberíamos simplemente prepararnos para su última encarnación? No, no lo creo. Lo que estamos viviendo no es simplemente otra metamorfosis del capitalismo. Es algo más profundo y preocupante.

Sí, el capitalismo ha sufrido transformaciones extremas al menos dos veces desde finales del siglo XIX. Su primera gran transformación, desde su aspecto competitivo hasta el oligopolio, se produjo con la segunda revolución industrial, cuando el electromagnetismo dio paso a las grandes corporaciones en red y a los megabancos necesarios para financiarlas. Ford, Edison y Krupp sustituyeron al panadero, al cervecero y al carnicero de Adam Smith como principales impulsores de la historia. El subsiguiente ciclo bullicioso de megadeudas y megarretornos condujo finalmente al crack de 1929, al New Deal y, tras la Segunda Guerra Mundial, al sistema de Bretton Woods, que, con todas sus restricciones a las finanzas, proporcionó un raro período de estabilidad.

El fin de Bretton Woods en 1971 desencadenó la segunda transformación del capitalismo. A medida que el creciente déficit comercial de Estados Unidos se convertía en el proveedor de demanda agregada del mundo -absorbiendo las exportaciones netas de Alemania, Japón y, más tarde, China -, Estados Unidos impulsó la fase de globalización más enérgica del capitalismo, con un flujo constante de beneficios alemanes, japoneses y, más tarde, chinos, que lo financiaban todo.

Sin embargo, para desempeñar su papel, los funcionarios de Wall Street exigieron emanciparse de todas las restricciones del New Deal y de Bretton Woods. Con la desregulación, el capitalismo oligopolístico se transformó en capitalismo financiarizado. Así como Ford, Edison y Krupp habían sustituido al panadero, al cervecero y al carnicero de Smith, los nuevos protagonistas del capitalismo eran Goldman Sachs, JP Morgan y Lehman Brothers.

tecnosoldadoAunque estas transformaciones radicales tuvieron repercusiones trascendentales (la Gran Depresión, la Segunda Guerra Mundial, la Gran Recesión y el largo estancamiento posterior a 2009), no alteraron la característica principal del capitalismo: un sistema impulsado por el beneficio privado y las rentas extraídas a través de algún mercado.
Sí, la transición del capitalismo smithiano al capitalismo oligopólico impulsó los beneficios de forma desmesurada y permitió a los conglomerados utilizar su enorme poder de mercado (es decir, su recién descubierta libertad de competencia) para extraer grandes rentas de los consumidores. Sí, Wall Street extrajo rentas de la sociedad mediante formas de robo a la luz del día basadas en el mercado. Sin embargo, tanto el oligopolio como el capitalismo financiarizado estaban impulsados por los beneficios privados impulsados por las rentas extraídas a través de algún mercado, uno acaparado por, digamos, General Electric o Coca-Cola, o conjurado por Goldman Sachs.

Luego, después de 2008, todo cambió. Desde que los bancos centrales del G7 se unieron en abril de 2009 para utilizar su capacidad de impresión de dinero para reflotar las finanzas mundiales, surgió una profunda discontinuidad. Hoy en día, la economía mundial se alimenta de la generación constante de dinero de los bancos centrales, no de los beneficios privados. Mientras tanto, la extracción de valor se ha alejado cada vez más de los mercados y se ha trasladado a las plataformas digitales, como Facebook y Amazon, que ya no operan como empresas oligopólicas, sino como feudos o fincas privadas.

Que los balances de los bancos centrales, y no los beneficios, impulsen el sistema económico explica lo que ocurrió el 12 de agosto de 2020. Al escuchar las sombrías noticias, los financieros pensaron: «¡Genial! El Banco de Inglaterra, presa del pánico, imprimirá aún más libras y las canalizará hacia nosotros. Es hora de comprar acciones«. En todo Occidente, los bancos centrales imprimen dinero que los financieros prestan a las empresas, que luego lo utilizan para recomprar sus acciones (cuyos precios se han desvinculado de los beneficios).

Mientras tanto, las plataformas digitales han sustituido a los mercados como lugar de extracción de la riqueza privada. Por primera vez en la historia, casi todo el mundo produce gratuitamente el capital social de las grandes empresas. Eso es lo que significa subir cosas a Facebook o moverse enlazado a Google Maps.

No es, por supuesto, que los sectores capitalistas tradicionales hayan desaparecido. A principios del siglo XIX, muchas relaciones feudales permanecían intactas, pero las relaciones capitalistas habían comenzado a dominar. Hoy en día, las relaciones capitalistas permanecen intactas, pero las relaciones tecno-feudales han comenzado a superarlas.

Si estoy en lo cierto, todo programa de estímulo está destinado a ser a la vez demasiado grande y demasiado pequeño. Ningún tipo de interés será nunca coherente con el pleno empleo sin precipitar quiebras corporativas secuenciales. Y la política de clase en la que los partidos que favorecen al capital compiten con los partidos más cercanos al trabajo está acabada.

Pero aunque el capitalismo termine con un gemido, el estallido puede llegar pronto. Si los que están en el extremo receptor de la explotación tecno-feudal y la desigualdad que adormece la mente encuentran una voz colectiva, ésta será muy fuerte.

💶Los ricos han seguido incrementando su fortuna durante la pandemia

🇲🇽Pronunciamiento en solidaridad con el Pueblo Yaqui

carnecruda

🏐El fútbol rompe con las barreras del capitalismo.🤾🏽

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Europa ha descubierto su Rubicón moral, la frontera más allá de la cual la mercantilización se vuelve intolerable. La línea en la arena que los europeos se niegan a cruzar, pase lo que pase, acaba de ser trazada.

nos sometemos a los banqueros que casi hacen reventar el capitalismo, rescatándolos a costa de nuestros ciudadanos más débiles. Hicimos la vista gorda ante la evasión fiscal masiva de las empresas y la venta de activos públicos. Aceptamos como algo natural el empobrecimiento de los sistemas públicos de sanidad y educación, la desesperación de los trabajadores con contratos de cero horas, los comedores sociales, los desahucios de viviendas y los niveles de desigualdad alucinantes. Asistimos al secuestro de nuestras democracias y al despojo de nuestra privacidad por parte de las grandes empresas tecnológicas. Todo esto lo podíamos soportar.

¿Pero un plan que acabara con el fútbol tal y como lo conocemos? Nunca.

La semana pasada, los europeos mostraron la tarjeta roja a los magnates -y a sus financieros- que intentaron robar el deporte rey. Una potente coalición de conservadores, izquierdistas y nacionalistas, que abraza de norte a sur Europa, se levantó en oposición a un acuerdo secreto de los propietarios de muchos de los clubes de fútbol más ricos del continente para formar la llamada Superliga. Para los propietarios -entre los que se encuentran un oligarca ruso, un miembro de la realeza árabe, un magnate chino de la venta al por menor y tres potentados del deporte estadounidense- la medida tenía un evidente sentido financiero. Pero desde la perspectiva del público europeo, fue la gota que colmó el vaso.

LLa temporada pasada, se clasificaron 32 clubes para jugar en la Liga de Campeones europea, repartiéndose 2.000 millones de euros en ingresos por derechos de televisión. Pero la mitad de los clubes, equipos como el Real Madrid y el Liverpool, atrajeron la mayor parte de las audiencias televisivas europeas. Sus propietarios veían que el pastel aumentaría sustancialmente si se programaban más derbis entre equipos como el Liverpool y el Real Madrid, en lugar de partidos protagonizados por equipos humildes de Grecia, Suiza y Eslovaquia.

Y así fue como se gestó la propuesta de la Superliga. En lugar de repartirse 2.000 millones de euros entre 32 clubes, los 15 primeros calcularon que podrían repartirse 4.000 millones entre ellos. Además, al crear una tienda cerrada, con los mismos clubes todos los años, independientemente de sus resultados en sus campeonatos nacionales, la Superliga eliminaría el colosal riesgo financiero al que se enfrentan todos los clubes en la actualidad: no clasificarse para la Liga de Campeones del año siguiente.

golDesde el punto de vista financiero, expulsar a los rezagados y formar un cártel cerrado era el siguiente paso lógico en un proceso de mercantilización que comenzó hace tiempo. Se trataba de un acuerdo que cuadruplicaría los flujos de ingresos futuros y eliminaría el riesgo al convertir esos flujos en un activo titulizado. ¿Resulta extraño que JPMorgan Chase se apresurara a financiar el acuerdo con una oferta de 300 millones de euros a cada uno de los 15 clubes que aceptaran dejar la Liga de Campeones?

mientras que el culebrón del Brexit ha durado, y dura, años, este particular intento de ruptura se ha derrumbado en dos días. Cualquiera que sea la lógica financiera detrás de la Superliga, sus conspiradores no tuvieron en cuenta una fuerza intangible pero irresistible: la convicción generalizada entre los aficionados, los jugadores, los entrenadores, las comunidades y sociedades enteras de que ellos, y no los magnates, eran los verdaderos propietarios del Liverpool, la Juventus, el Barcelona y el resto.

¿Y quién podría culpar a los propietarios por no haberlo visto venir? Nadie protestó cuando sacaron a bolsa las acciones de sus clubes junto a McDonald’s y Barclays. Durante años, los aficionados observaron pasivamente cómo los oligarcas invertían miles de millones en unos pocos clubes punteros, acabando con toda la competencia real al llenar sus plantillas con los mejores jugadores del mundo.

Pero mientras el público europeo podía tolerar que la probabilidad de que un rezagado ganara alguna vez algo se había reducido casi a cero, la Superliga arrojaba dicha probabilidad a la basura. Maximizar los beneficios significaría ahora la extinción formal de la posibilidad incluso de soñar que un equipo humilde como el Stoke City o el Panionios de Atenas pudiera ganar algún día la Liga de Campeones. La eliminación total de la esperanza, por muy lejana que la haya hecho el capitalismo, supuso la chispa que detuvo a la oligarquía del fútbol en su camino.

aAl mismo tiempo, en los Estados Unidos, incluso los cínicos magnates del deporte entienden que el capitalismo de libre mercado ahoga la competencia. La Liga Nacional de Fútbol Americano (NFL) es un dechado de competitividad agresiva, y no sólo porque los supermusculosos jugadores sacrifiquen su salud por riqueza, fama y posibilidad de alcanzar la gloria en la Super Bowl. La NFL es competitiva porque impone a sus equipos un estricto límite salarial, mientras que los más débiles tienen garantizada la elección de los mejores jugadores novatos. El capitalismo estadounidense sacrificó el libre mercado para salvar la competencia, minimizar la previsibilidad y maximizar la emoción. La planificación centralizada convive en pecado con la competencia desenfrenada, directamente bajo los focos del mundo del espectáculo estadounidense.

Si el objetivo es una liga de fútbol emocionante y financieramente sostenible, el modelo americano es lo que Europa necesita. Pero si los europeos se toman en serio su reivindicación de que los clubes deben pertenecer a los aficionados, a los jugadores y a las comunidades de las que se nutren, deberían exigir que las acciones de los clubes se retiren de la bolsa y que se consagre en la ley el principio de un socio-una acción-un voto.

La cuestión crucial de si la oligarquía debe ser regulada o desmantelada va mucho más allá del deporte. ¿Bastará el programa de gasto y regulación del Presidente de Estados Unidos, Joe Biden, para frenar el poder desenfrenado de unos pocos para destruir las perspectivas de la mayoría? ¿O la verdadera reforma exige un replanteamiento radical de quién es dueño de qué?

Ahora que los europeos han descubierto su Rubicón moral, puede haber llegado el momento de una rebelión más amplia que reivindique a Bill Shankly, el legendario entrenador del Liverpool y socialista acérrimo. «Algunos creen que el fútbol es una cuestión de vida o muerte«, dijo Shankly. «Puedo asegurar que es mucho, mucho más importante que eso«.

🌇Las grandes empresas están matando la innovación y a las ‘start-ups’

📭Signal Tries to Run the Most Honest Facebook Ad Campaign Ever, Immediately Gets Banned

🇪🇺¿Los fondos de la desintegración?🇪🇺

yanis

El Fondo de Recuperación de Coronavirus de la UE es un paso más hacia la desintegración europea – The Guardian

Durante los primeros años de la crisis de la eurozona, recuerdo haber medido su profundidad por el tiempo medio de duración de las celebraciones que siguen a cada cumbre europea, que disminuye rápidamente. Las proclamaciones prematuras sobre la terminación de la crisis inspiraron esperanza, lo que provocaba el repunte de los mercados monetarios. Pero entonces, en algún momento, la tristeza volvía indefectiblemente. A medida que los años de austeridad era para la mayoría y el socialismo para unos pocos, ese punto llegó antes de cada cumbre de la UE.

¿Podría ser que, por fin, este triste patrón se haya roto en la cumbre de la semana pasada, que terminó con un nuevo fondo de recuperación de la UE posterior a la pandemia de 750 mil millones de euros?

Ignorando la previsible y triunfante recepción de los animadores habituales de la UE, mi esperanza de que esta vez la UE haya acertado proviene de críticos inteligentes de la trayectoria de políticos, como mi amigo Shahin Vallée, quien describió el fondo de recuperación como «un salto hacia una verdadera integración«.

No es el tamaño del fondo lo que da esperanza a comentaristas como Vallée. Es, más bien, el hecho de que, por primera vez, los líderes de la UE parece que han reconocido lo indispensable de una deuda común como pegamento de cualquier unión monetaria. Es cierto que los Estados miembros pedirán prestados 750.000 millones de euros conjuntamente en proporción a su capacidad para gastarlos y a sus necesidades. Esto ha sido necesario durante años, pero los países más ricos, hasta hora, se habían resistido obstinadamente.

Entonces, ¿por qué, aunque apoyo la idea de la deuda mutualizada como una condición necesaria para la unidad europea, creo que la última decisión de la UE es otro paso hacia la desintegración de Europa? Por tres razones:

  1. el fondo de recuperación es una distracción del elefante en la habitación: austeridad masiva. Según el Fondo Monetario Internacional, el ingreso total de 2020 de la eurozona caerá un 10%, causando un déficit presupuestario promedio de más del 11%, con países más débiles como Italia y Grecia enfrentando una caída mucho mayor.Eso no sería catastrófico per se, si no fuera por la determinación de Berlín y otros gobiernos de presionar a los estados miembros para que equilibren sus libros para 2021 (como lo atestigua el comunicado del Eurogrupo del 11 de junio). Incluso si la incipiente recuperación reduce, por ejemplo, el déficit presupuestario de Italia al 9%, por ejemplo, para equilibrar sus libros, Roma debe imponer un cruel nivel de austeridad equivalente a un nuevo 9% del PIB en recortes e impuestos. Del mismo modo con Grecia. Dado que incluso Alemania tendrá que practicar la austeridad para equilibrar su presupuesto, todo el continente será tratado con una intensificación del círculo vicioso entre la austeridad y la recesión.
  2. el fondo de recuperación es (macroeconómicamente) insignificante. Para defender al sindicato, debería generar un impulso fiscal comparable en magnitud al tsunami de austeridad en el futuro. No es asi. Vuelvo a tomar Italia y Grecia, países que deben enfrentar una inmensa austeridad. ¿Cuánto de este shock puede absorber el dinero del fondo de recuperación? No mucho, es la respuesta.Para llegar a una respuesta precisa, primero debemos ignorar los nuevos préstamos que ofrece el fondo de recuperación (ya que la nueva deuda nunca ha ayudado a los insolventes) y concentrarnos exclusivamente en las subvenciones netas. Italia ha asignado alrededor de € 80 mil millones y Grecia 23 mil millones de €. Sin embargo, cada estado miembro debe asumir parte de la nueva deuda de la UE de 750 mil millones €. Italia, por ejemplo, es responsable de poco menos del 13% de esta deuda, mientras que Grecia más pobre es responsable del 1,4%. Una vez que restamos estas nuevas deudas, las donaciones netas de Italia y Grecia ascienden a poco más de 30 mil millones de euros y 12 mil millones de euros respectivamente, o 0.6% y 2% del PIB anual entre 2021 y 2023. En comparación con la perspectiva de austeridad equivalente al 9% del PIB, que se requerirá para equilibrar sus presupuestos, estas son sumas insignificantes.
  3. las condiciones políticas bajo las cuales fluirán los fondos son el sueño de los euroescépticos. Cuando una recesión golpea al Reino Unido, el déficit presupuestario del gobierno aumenta automáticamente a medida que los beneficios fluyen desproporcionadamente hacia las regiones más afectadas. La belleza de una unión fiscal tan adecuada es que ningún político puede decidir qué región obtiene qué transferencia. Imagínense el horror absoluto si el parlamento tuviera que debatir cuánto se transferiría a Cumbria, a Norfolk o al norte de Gales desde Surrey, Sussex y el oeste de Londres. Gran Bretaña se vería afectada por divisiones que hacen que Brexit parezca un asunto amistoso. Y, sin embargo, esta división se ha integrado en el fondo de recuperación de la UE, completa con asignaciones de países elaboradas incluso antes de conocer los efectos de la recesión en cada región. Es casi como si todo hubiera sido diseñado por un astuto euroescéptico.

Como si esto fuera poco, nuestros grandes y buenos líderes también decidieron que cada gobierno nacional tendrá derecho a congelar los pagos, hasta tres meses, a cualquier otro gobierno mientras analiza cómo se gastará el dinero. Las recriminaciones sin fin están garantizadas, ya que los holandeses arrebatarán los pagos de pensiones del gobierno italiano y Roma devolverá el favor con informes sobre las famosas lagunas fiscales de los Países Bajos. Imagínate el estado de ánimo en la sala cuando un primer ministro haga frente a ese desafío, por ejemplo, España, cuyo gobierno fue sobornado por la UE, en forma de reembolsos similares a Thatcher, para que el fondo de recuperación cruzara la línea.

Los optimistas afirman que, a pesar de la torpeza del mecanismo de redistribución y su insignificancia macroeconómica, la nueva deuda común está creando hechos sobre el terreno; que constituye un primer paso decisivo hacia una federación adecuada. Este es el argumento familiar de que Europa se está moviendo en la dirección correcta glacialmente hasta que, cuando menos lo esperamos, salta. Yuxtapuesta a esta narrativa feliz está mi presentimiento de que nos estamos moviendo en la dirección opuesta, hacia la desintegración.

Si estoy equivocado (como espero estarlo) o no dependerá de si, para el próximo año, la mayoría de los europeos siente que el fondo de recuperación los ayudó a recuperarse. Si lo hacen, tal vez la deuda común de la UE pueda ser un presagio de prosperidad compartida. Por mi parte, por mucho que lo intente, no puedo ver cómo esto podrá ser posible.

📢Los fondos de recuperación europeos. El Vaivén de Rafael Cid 23/07/20

📢Comunicado de La Voz de la Organización de la Sociedad Civil Las Abejas de Acteal

📢Socializar Nissan: la receta de CGT, Anticapitalistas y CUP para mantener el empleo

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