🖌Ladrillos y cemento como métodos de barrera🟣

librepensamiento

Departament de Sociologia i Antropologia Social. Universitat de València

La respuesta que, como sociedad, damos a la pandemia Covid-19, conlleva la reorganización social de la sexualidad. Lo que se defiende en este texto es que los consejos preventivos de salud enunciados por las instituciones sanitarias, reformulan la sexualidad posible en el contexto de pandemia desde un régimen de género heteropatriarcal, clasista y racista que se engarza en nociones biopolíticas del cuerpo, el placer, el género pero también de las subjetividades posibles. Estos relatos, articulados como preceptos de prevención ante la Covid-19, definen como moralmente conveniente un tipo de organización de las relaciones sexuales, al mismo tiempo que expulsan a la periferia las que no lo son: se sacrifican unas vidas y otras no.

1. creativeLa pandemia como contexto para la reorganización social de la sexualidad.

EEn este momento parece imposible empezar a escribir un artículo sin referirnos a la tesitura convulsa en la que nos pone la Covid-19. Es verdad que leemos a veces análisis en los que se diría que se ha forzado un poco la referencia a la materia, pero más allá de esos casos que nos pueden resonar oportunistas –no digo que este no lo sea— lo cierto es que cuesta evitar situarse epistemológicamente desde una posición de enunciación de algo que, hoy por hoy, nos atraviesa. La crisis sanitaria que experimentamos es, en sí misma, una crisis social que trae consigo unos desajustes que nos llevan a experimenar, de un modo encarnado, el desequilibrio de todos los pilares de la vida social que habitábamos. La experiencia de la sexualidad, la vivencia de las sexualidades, no ha resultado ajena a dicha perturbación.

No obstante, cuando ya han transcurrido algunos meses desde las primeras semanas de absoluto desconcierto, disponemos ya de lecturas más reposadas o, al menos, menos cortoplacistas como serían, entre otras, la del ecofeminismo, la de la sociología crítica o la de la epidemiología crítica, situadas en un ángulo de visión alternativo al de #todopasará y que nos recuerdan que esos pilares no eran tan estables como sentíamos. Lecturas que, ante la fijación en la cadena virus-organismo como centro del problema, apuntan a la relación entre la crisis ecológica y la pandemia (Herrero, 2020), preocupándose, más allá de lo que indica la virología, por la incidencia desigual de la Covid-19 en las vidas de los colectivos de población (Martín Criado, 2020). Sin duda, de este proceso que  vivimos debemos sacar lecciones aprendidas que replanteen el orden global que habitamos (Hanafi, 2020), pero ara ello hemos de salir del letargo en el que se adormece al pensamiento crítico cuando la narrativa institucional que justifica la respuesta ante esta crisis social se escuda en un concepto de prevención que sacrifica, en sus modelos, el impacto social que la gestión de la crisis (Mykhalovskiy y French, 2020).

La sensación de que la enfermedad, en sí misma, constituye un ámbito cultural es fuertemente antiintuitiva, decía Byron Good (2003), lo que explica que el cuestionamiento de las medidas aplicadas para combatirla o prevenirla se perciba como palos en las ruedas inmorales. La ausencia de participación de las ciencias sociales en la gestión de la crisis, al menos en el Estado español, es muestra de lo inoportuna que parece la reflexión crítica en estos momentos; ante esta situación, apunta Connell (2020), debemos apostar por construir un pensamiento social más imaginativo, especialmente con respecto a las estructuras de poder y las nuevas formas de organización social. Está fuera de  cuestionamiento que lo prioritario sea, en este momento, salvar vidas, pero esta máxima no puede quedar exenta de ir asociada a algunos interrogantes necesarios ¿La vida de quiénes vamos a salvar? ¿Qué y quienes quedarán en el camino? Como tampoco se puede eludir la toma de conciencia de que ni el distanciamiento físico –menos todavía el distanciamiento social, que nos atomizaría rompiendo los vínculos sociales con otrxs— ni la fe ciega en la vacuna nos van a sacar de esta.

El abordaje que, como sociedad, hacemos de la pandemia, la respuesta que le damos a dicha situación, explican de un modo didáctico Padilla y Gullón (2020), no deja de ser una decisión política. Foucault nos enseñó que el cuerpo –la idea de cuerpo, pero también nuestra propia encarnación— lejos de ser un ente abstracto constituye un ente político, biopolítico decía el autor, lo que supone que sobre él y respecto a él se articulan explicaciones y preceptos sociales que lo modulan física y simbólicamente; las instituciones sociales participan de este modelaje. La medicalización y la biomedicalización constituyen vectores que organizan las sociedades neoliberales y bioculturales en las que habitamos (Iriart, 2018), lo que necesariamente implica que la narrativa biomédica de la salud ocupe un lugar privilegiado en la gestión de nuestras vidas (Lupton, 2012). En la respuesta a la crisis que estamos viviendo, el riesgo se ha convertido, como no podría ser de otro modo, en material de los discursos difundidos socialmente (Bunton, Burrows, Nettleton, 2003); como dicen Brown y Galantino (2020), los argumentos para asociar la Covid-19 con un riesgo más normal o más excepcional siguen siendo importantes, ya que ponen en la tesitura, a las personas responsables de las políticas sanitarias, de tener que priorizar compensaciones y/o externalidades en un marco de gestión de riesgos que se debe equilibrar. Por lo tanto, cuando se apela con contundencia al conocimiento científico como cuadro legitimador de las decisiones institucionales de gestión de la crisis sanitaria, hay que sobreentender que dichas decisiones son decisiones políticas, dado que el conocimiento científico –y no sería este el momento de entrar en un espiral interrogatoria sobre el qué, el quién y el cómo se prioriza la potestad de determinadas ciencias para dar respuesta a nuestros interrogantes — no deja de ser parcial, contingente y atravesado por ejes de poder.

Todo esto que acabo de anticipar me sirve para delinear las coordenadas entre las que pretendo moverme en este texto: una crisis pandémica que se produce a nivel macro-global que lleva a los estados a tomar medidas de evitación de la propagación; unas políticas de salud traducidas en preceptos normativos que inciden en los comportamientos; unas relaciones sexo-afectivas que se ven mediadas por dichas medidas y una ciudadanía a la que impacta esta situación. La respuesta que, como sociedad, damos a esta crisis comporta, entonces, una reorganización del orden social que incide en cada una de las dimensiones de la estructura social. La sexualidad, la organización social de la experiencia placentera del cuerpo-ser, no es ajena a esta reformulación.

Sin embargo, la preocupación manifiesta por la práctica sexual de la población en este tiempo de Covid-19 ha sido prácticamente anecdótica. El tratamiento que se ha hecho sobre esta parcela de la vida ha sido más bien silencioso. De hecho, en la campaña mundial de salud pública de la OMS ante la COVID-10 #SanosEnCasa, hay una escasísima referencia a la sexualidad, siquiera en aquellas recomendaciones que tienen que ver con la salud mental (una asociación que es común en el paradigma biomédico). Parece que la imagen que hemos asociado a toda esa población confinada en sus casas es una imagen des-sexualizada; por primera vez en la constelación discursiva sexológica eso que se diagnostica como deseo sexual hipoactivo, no es etiquetado como patología.

Podríamos pensar que este tratamiento reservado responde al hecho que, prestar atención a la sexualidad cuando tenemos un telón de fondo dramático como es la muerte de personas y la desatención social de distintos colectivos (gente mayor en residencias, trabajadoras temporeras, trabajadoras del sexo…) que los posiciona en situaciones de una gran vulnerabilidad, no solo lo hace emerger como un tema no urgente, ni prioritario, sino que reclamarla como cuestión a atender parece incluso de mal gusto. Pero también nos podemos preguntar si la respuesta sanitaria que hemos hecho del virus SARS-CoV-2 no demuestra que, como nos advertía locuazmente Rossi Braidotti (2000), nos encontramos en la era de los «órganos sin cuerpo», en la que la luz del microscopio apunta al virus que se transmite por aerosoles y gotículas respiratorias –sustancias corporales— proyectando su sombra en la boca, nariz y ojos –órganos humanos— como puerta de entrada al organismo; un haz de ángulo reducido que deja en la sombra el cuerpo como un todo, al sujeto corporizado, reemplazando, como dice Braidotti, la totalidad por las partes que la componen, ignorando el hecho de que cada parte contiene al todo. Cuando la atención está puesta en la gotículas, el cuerpo de placer se desdibuja.

2. De cuerpos, distancias y gotículas: la distinción entre la sexualidad contaminante y la no contaminante

aprendiendoLas cifras de Pornhub, la web gratuita de acceso a pornografía más utilizada mundialmente, revelan un incremento durante el periodo de confinamiento del 20% del tráfico de datos a su plataforma a nivel global, lo que nos hace pensar que ni la abstinencia ni el deseo hipoactivo son la respuesta que hemos encontrado como población para solventar esa cuestión «menor». De lo que sí pueden estar dando cuenta estos porcentajes es de las implicaciones que el  confinamiento obligatorio puede haber tenido en las prácticas sexuales de una parte de la población; estos datos nos devuelven una foto-fija de esa re-organización de la sexualidad a la que nos hemos visto abocadas por la asunción de las «medidas excepcionales». Sin deshacerme de la metáfora de Braidotti trabajo con la hipótesis que la desatención a la sexualidad debe leerse, en cambio, como una revisión del control social de la sexualidad que se ve recolocada en la órbita de un orden social heteropatriarcal, clasista y racista.

Las distintas epidemias, nos decía Paul Preciado (2020) en su magnífico texto, materializan, en el ámbito del cuerpo individual, las obsesiones que dominan la gestión política de la vida y de la muerte de las poblaciones en un periodo determinado. Desde el mes de marzo al mes de junio, el estado de alarma decretado en el Estado español, vino acompañado de restricciones en la movilidad y medidas de protección sanitaria para prevenir contagios. Finalizada la fase de confinamiento, persisten los preceptos normativos como el distanciamiento físico y el uso de mascarillas que dificultan la transmisión del virus. Se trata de medidas que atraviesan todas las parcelas de la vida cotidiana, más todavía las que implican proximidad de los cuerpos, intercambio de tactos y fluidos; y si bien es cierto que hay quien experimenta la sexualidad no corpórea, convendremos en que la vivencia sexual –con otrxs o con una misma— implica directamente la piel. La sexualidad ha constituido una de las esferas humanas que ha recibido insistente atención por parte del control biomédico (Foucault, 2002 [1985]) y, por lo tanto, por parte de los programas de prevención en salud (Bunton, Burrows y Nettleton, 2003). A la vista de la desatención que demuestra la OMS, podríamos considerar que, en este caso, los mensajes de salud se han formulado de un modo un tanto desarticulado haciendo extensibles las medidas generales a la experiencia de la sexualidad, el confinamiento, la distancia física, las mascarillas, el gel son los métodos de barrera –metáfora que usaron los programas de salud sexual de los años ochenta y noventa— en la época Covid-19.

Cuando en la constelación discursiva sobre la gestión política de los cuerpos/seres, en el tiempo de pandemia, se recurre a la potencialidad simbólica de la piel contaminada, el contacto deviene sinónimo de riesgo. La piel, el cuerpo son reelaborados como agentes porteadores de la sustancia patógena, el roce, el abrazo, el encuentro entre los cuerpos se enuncian como acciones a evitar, como prácticas de riesgo, la aplicación de la narrativa normativa de la seguridad distingue así la sexualidad-contaminante de la no-contaminante. Parece que la reformulación del sexo revisita representaciones sociales de otros momentos pandémicos, y releyendo a Susan Sontag (1995) y Rossi Braidotti(2000) en sus referencias al VIH-SIDA hoy, como entonces, «el sexo mata».

Tal y como ya he anticipado, hay que destinar cierto tiempo de exploración a la web de la OMS, una de las instituciones que ha cumplido un papel referente a la hora de marcar las directrices de la gestión sanitaria de la pandemia a nivel global, para encontrar la única referencia sobre la relación entre Covid-19 y salud sexual. Curiosamente esta mención está contextualizada en lo que la OMS denomina autoasistencia, que tiene que ver con la gestión individual de la salud sexual y reproductiva en tiempo de movilidad reducida y que se vincula, directamente, a la reducción de posibilidades que tiene la ciudadanía de ser atendida por profesionales sanitarias. Llama la atención que la OMS reconozca la capacidad de la comunidad para dar respuesta a sus necesidades de salud, cuando esta ha sido una vindicación histórica, entre otras, de las voces del feminismo crítico (Oakley, 1993). Sin embargo, este giro epistemológico es de recorrido limitado; porque el concepto de autoasistencia que maneja esta institución sigue operando en el marco de coordenadas del paradigma biomédico, un orden normativo que se ha visto reforzado, todavía más, en el contexto de pandemia: ¡viva su sexualidad, pero hágalo de manera segura (con distanciamiento, evitando los besos por ser  considerados una posible vía de transmisión, en espacios convenientemente ventilados, con la mayor higiene posible…)! El resto de aspectos que se tratan en esta entrada que, en principio, tendría que ver con la sexualidad y el SARS-CoV-2, hacen referencia principalmente a la salud reproductiva (métodos anti-conceptivos, pruebas de VIH, cáncer de cuello uterino, seguimiento del embarazo, autogestión del aborto). A esta selección de temas volveré más tarde.

La Clínica Mayo, por su parte, informa que, aunque no se ha demostrado todavía que la Covid-19 pueda ser considerada una enfermedad de transmisión sexual, hay algunas investigaciones que han detectado presencia delvirus en semen y heces, lo que dicha institución traduce en la recomendación de evitar prácticas que impliquen contacto con dichas sustancias, a las que añade los fluidos vaginales, a pesar de la inexistencia de evidencia científica que respalde esta recomendación. Sin embargo, esta institución apunta un poco más lejos introduciendo, en la ecuación preventiva, la posibilidad de coocurrencia de no sintomatología. Si la metáfora de la piel contaminada tenía su efecto, la puesta en escena de la figura del organismo-ser asintomático, devuelve un escenario en el que todos los cuerpos –los etiquetados como contaminados y los que no— pasan a ser potencialmente peligrosos, no es solo el cuerpo enfermo el que hay que evitar en nuestro contacto, todos los cuerpos, todas las pieles pasan a estar marcadas por la sospecha del riesgo (Lupton, 2012). Todo este marco justificativo previo lleva a la Clínica Mayo a recomendar, explícitamente, minimizar el número de parejas con las que se tienen relaciones sexuales, así como entre personas no convivientes, y ello se hace al mismo tiempo que se ofrece una serie de consejos preventivos (evitar los besos; evitar las actividades sexuales que presenten un riesgo de trasmisión fecaloral o que impliquen semen u orina; usar reservativos y protectores orales durante el sexo oral y anal; ponerse mascarilla durante la actividad sexual; lavarse las manos y ducharse antes y después de la actividad sexual; lavar los juguetes sexuales antes y después de usarlos; usar jabón
o pañitos húmedos con alcohol para limpiar el área donde se tuvo actividad sexual…).

3. Actuación preventiva ante la Covid-19 o actualización del contrato social sobre la sexualidad.

pandemiaEstas recomendaciones parecen acordes a la política sanitaria global; sin embargo, desde un ángulo de mira menos estrecho emerge la duda sobre los preceptos enunciados por ambas instituciones que circunscriben la experiencia sexual a un escenario muy concreto. Retomando algo que ya se ha dicho, la alusión al conocimiento científico –aquel que justifica las medidas preventivas— no puede cegarnos ante la consideración que la reformulación de la sexualidad posible en el contexto de pandemia se embebe de nociones políticas engarzadas en un orden de género heteropatriarcal, clasista y racista. Una estructura social que alude a un sujeto adulto, productivo, confinado con su (única) pareja sexual, con disposición de espacio y tiempo adecuado para el juego sexual, participante del consumismo del mercado de lo erótico y con recursos para proveerse de todo el material preventivo recomendado. Tal y como dice Preciado (2020:166): «Esa es la paradoja de la biopolítica: todo acto de protección implica una definición inmunitaria de la comunidad según la cual esta se dará a sí misma la autoridad de sacrificar otras vidas, en beneficio de una idea de su propia soberanía

Me sitúo en una concepción integradora del género en tanto que estructura social (Connell, Lorber, Risman…), reconociéndole a este su implicación directa en la organización de las sociedades y las vidas que habitamos. Desde esta perspectiva, la sexualidad entendida como vórtice del orden de género (Connell, 2018) forma parte de este contrato. Considerar que la estructura de género organiza la sexualidad supone revisar esta sin perder de vista las coordenadas que ofrece dicha estructura. A lo que me está llevando este texto es a profundizar en cómo la gestión institucional de la Covid-19 participa en la reformulación social de la sexualidad (la salud sexual, aquella sin riesgo contaminante), y cómo  esto se hace desde un régimen de género determinado, es decir, desde una configuración específica de las  relaciones de género (Connell, 2012).

La literatura científica nos ofrece varias propuestas que facilitan comprender el género en tanto que estructura social: aquellas que se focalizan en cómo somos socializadas las personas e internalizamos los rasgos específicos de género y aquellas que explican cómo el género está definido por las expectativas de las demás personas, ya sea en los encuentros cara a cara, ya sea por parámetros culturales (Connell, 2018). Se trata esta de una perspectiva que reconoce el poder de la estructura social, en este caso de la estructura de género, para influir en nuestra conciencia (England, 2016). En la narración que estoy siguiendo, me interesa la incidencia estructurante del orden de género y de las creencias culturales respecto a este (Risman, 2018) en la experiencia de la sexualidad. Intento desgranar cómo el régimen de género está incrustado en unas recomendaciones que, articuladas como consejos preventivos para la salud, definen como moralmente conveniente un tipo de organización de las relaciones sexuales, al mismo tiempo que expulsan a la periferia las que no lo son: se sacrifican unas vidas y otras no. Y ¿Cuál es ese orden de género que da soporte legítimo y contexto a las propuestas sobre la sexualidad-no contaminante legitimadas por las instituciones sanitarias? Se trata de un orden androcéntrico que se impone a través de un sistema de producción extractivo guiado por el máximo beneficio económico y que necesita de personas trabajadoras que, cobijadas en sus casas, tomen precauciones ante posibles contagios, eso sí, sin dejar de producir; pero que también reserven tiempo de ocio parahacer pasteles y para tener sexo con sus únicas parejas sexuales y convivientes. Las personas que desarrollan tareas que no permiten el teletrabajo o aquellas con trabajos precarios, o aquellas que dedican todo o parte del tiempo de no trabajo en cuidar de otrxs, o aquellas que, por decisión o circunstancias, no viven en pareja, esas no aparecen como sujetos políticos en lo recomendado.

Un orden de género que hunde sus pilares en el neoliberalismo y que hace las cuentas con sujetos que participan del consumismo individualizado, por lo que espera de estos que dispongan de una casa familiar propia, con las «óptimas» condiciones de habitabilidad (ventilación adecuada, disposición de habitaciones privadas en las que poder practicar sexo, de ocupación reducida…); del mismo modo que se espera que sea la propia población quién se abastezca de equipos de protección individual para uso propio, así como de preservativos, test de embarazo, etc., reelaborados simbólicamente como EPIs también. Las personas que conviven con varias familias en un mismo hogar, aquellas que se han reagrupado por necesidad o voluntad; aquellas cuyos pisos son reducidos y no cuentan con balcones desde los que colgar pancartas de arco iris; las que están presas, viven en residencias o en asentamientos, pero también aquellas que no tienen recursos económicos para comprar todas esas mascarillas que nos recomiendan las autoridades, ni esas toallitas, ni todas esas botellitas de gel hidro-alcohólico que son menester… todas esas para quiénes, lavar los juguetes sexuales antes y después de su uso, no entra en sus principales preocupaciones, todas esas personas no salen  retratadas en aquellos preceptos normativos respecto a la sexualidad.

Un orden de género que sigue pivotando en la familia heteronormativa como epicentro de la organización productiva y, por lo tanto, también de la sexualidad; donde la permeabilidad entre sexualidad y reproducción se acepta como un hecho naturalizado (que justifica la selección de las temáticas abordadas por la OMS: embarazo, aborto, cáncer de cuello uterino…) y aquellas prácticas no reproductivas son desatendidas o incluso denotadas de peligrosidad. Una familia de dos personas adultas, sexualmente activas que hagan uso de las paredes de su casa como método de barrera, no dejando entrar a nadie en sus viviendas ni tampoco en sus cuerpos. Aquellos núcleos familiares de formatos distintos al heteronormativo, no interesados en la reproducción, pero sí en las relaciones sexuales en las que las personas experimentan con sus cuerpos y los de otrxs desde sus múltiples recovecos; pero tampoco aquellos hogares en los que residen niñxs y adultxs jóvenes que, ¡oh sorpresa! también experimentan sexualidades y entre lxs cuales hay algunxs que están, justamente, descubriéndose en unos deseos y encarnaciones no siempre acordes a esa heteronormatividad, una situación no siempre fácil de gestionar en estas circunstancias (Platero y López Sáez, 2020); todos esos núcleos de convivencia y relaciones no despiertan interés en las instituciones sanitarias.

Y un orden de género también que habla a sujetos individualizados –esa ciudadanía ejemplar que responde a las directivas normativas — y se fija como objetivo el cuerpo sano, no contaminante, el cuerpo no-racializado, no-diverso funcionalmente, no-cuidador, no-LGTBIQA+…; en contrapartida, todas aquellas encarnaciones que disputan, de algún modo, ese retrato ordenado de la vida sexual quedan desatendidas, están ausentes en las recomendaciones.

Después de esto, si retomamos la pregunta de ¿A quiénes y qué dejamos por el camino? Creo que no es difícil despejar  a incógnita de qué vidas se tienen como contaminantes y cuáles no. A las no contaminantes se les insta a confinarse en sus casas, preservando sus cuerpos al tiempo que preservan el orden social neoliberal; las contaminantes quedan atrapadas en las desigualdades sistémicas de las que se embebe, también, la política de salud. Claramente, preocuparse por el control social que, en tiempos de pandemia, hacemos de la sexualidad no es una cuestión menor.Debemos mantenernos alerta ante esos preceptos de salud que actualizan el contrato social histórico de la actividad sexual, porque en esa regulación de la sexualidad se engarzan nociones biopolíticas del cuerpo, el placer, el género pero también de las subjetividades posibles. Son muchas las vidas que no pueden responder a esa sexualidad confinada preceptiva, y ello no es más que un reflejo del hecho que son también muchas las vidas que son expulsadas del orden social imperante. Parece claro que el enfoque en las formas neoliberales de ciudadanía saludable y gobierno del yo, resultan demasiado limitadas para abordar plenamente las consecuencias políticas, sociales y económicas de la respuesta de salud pública a la Covid-19 (Mykhalovskiy y French, 2020).

Ante esto, tal vez sea este el momento de considerar, como nos propone Preciado (2020), que la inflexibilidad impositiva del estado de excepción puede ser artífice de un gran laboratorio de innovación social. Tal vez sea el momento de pensar en la potencialidad de revisar ese contrato de la sexualidad con sus obligaciones, normas, reglas y prohibiciones (pareja, espacio, tiempo, prácticas posibles…) (Guasch y Viñuales, 2003), porque necesitamos pensar en formas de vida social que sean practicables, humanas y capaces de hacer frente a futuras crisis a escala Covid (Connell, 2020), que permitan superar un régimen patriarco-colonial y extractivista para generar otro tipo de relaciones con la naturaleza, con otros seres y con nosotrxs mismxs.

notas

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🚫«Total rechazo y repulsa a las devoluciones forzosas de menores desde el Estado español a Marruecos»

☮️La voz de la mujer🏴

el pe­rió­di­co La Voz de la Mu­jer que hoy edi­ta la Editorial de la Uni­ver­si­dad Na­cio­nal de Quil­mes tuvo un des­ti­no com­par­ti­do con bue­na par­te de las fuen­tes pa­ra el es­tu­dio de la his­to­ria obre­ra, en un país que no ha si­do es­pe­cial­men­te cui­da­do­so en la con­ser­va­ción de su pa­sa­do y en el que es­ta con­ ser­va­ción depen­dió, en mu­chos ca­sos, de los es­fuer­zos ais­la­dos y per­so­na­les de gru­pos y mi­li­tan­tes dis­per­sos. Pu­bli­ca­do en el año 1897, en el con­tex­to de la olea­da de li­te­ra­tu­ra so­cia­lis­ta y anar­quis­ta del fin de si­glo, de­sa­pa­re­ció por com­ple­to de los re­po­si­to­rios na­cio­na­les y de la me­mo­ria co­lec­ti­va. Rea­pa­re­ce fu­gaz­men­te en la pro­li­ja re­co­pi­la­ción que, en oca­sión del con­cur­so con­vo­ca­do con mo­ti­vo de cum­plir­se el cin­cuen­te­na­rio de la apa­ri­ción de La Pro­tes­ta, se rea­li­zó en Bue­nos Ai­res en el año 1927, y que se co­noce co­mo el Cer­ta­men In­ter­na­cio­nal de La Pro­tes­ta. En di­cha pu­bli­ca­ción es Max Net­tlau quien con­sig­na su exis­ten­cia en la po­nen­cia de­no­mi­na­ da “Contri­bu­ción a la bi­blio­gra­fía anar­quis­ta de la Amé­ri­ca La­ti­na has­ta 1914”, incluyén­do­lo en el ci­clo de los pe­rió­di­cos de pro­pa­gan­da ge­ne­ral apa­re­ci­dos en­tre 1890 y 1904 en la Ar­gen­tina. Sin dis­po­ner de los mis­mos en el mo­men­to de la ela­bo­ra­ción de la no­ta, Net­tlau brin­da un con­se­jo – aún vá­li­do fren­te a nues­tra or­fan­dad en ma­te­ria de fuen­tes–:
  • He vis­to y a me­nu­do leí­do, los pe­rió­di­cos de los que voy a dar la lis­ta, pe­ro ya ha­ce mu­cho tiem­po de es­to, y aun­que con­ser­vo mu­chas im­pre­sio­nes, és­tas ca­re­cen de fres­cu­ra, son in­com­ple­tas y no va­le la pe­na de re­car­gar con ellas es­tas lis­tas. Son los mi­li­tan­tes que tie­nen un re­cuer­do vi­vo de ca­da pe­rió­di­co, los que ha­rán bien –si quie­ren ser­vir a la his­to­ria– en per­fi­lar en po­cas pa­la­bras la fi­so­no­mía de ca­da pe­rió­di­co y de los de­ta­lles dig­nos de ser con­ser­va­dos que a ellos se re­fie­ren, y los es­tu­dio­sos de es­pí­ri­tu crí­ti­co, al ho­jear esas co­lec­cio­nes, sa­ca­rán a la luz las ideas, crí­ti­cas, des­crip­cio­nes so­cia­les y otros ma­te­ria­les vi­vien­tes que duer­men en los vie­jos pe­rió­di­cos.
es sólo en 1978 cuan­do el li­bro de Iaä­cov Oved, El mo­vi­mien­to anar­quis­ta en la Ar­gen­ti­na, en su bien do­cu­men­ta­do ane­xo, así co­mo en el tex­to, rei­te­ra la re­fe­ren­cia a La Voz de la Mu­jer, res­guar­da­do en la bi­blio­te­ca del Ins­ti­tu­te of So­cial His­tory de Ams­ter­dam, jun­to con otras tan­tas fuen­tes in­dis­pen­sa­bles pa­ra la ta­rea de re­cons­truir las vo­ces ol­vi­da­das y es­con­di­das de los sec­to­res po­pu­la­res. Es­te res­ca­te fa­ci­li­ta la con­so­li­da­ción de una nue­va ma­ne­ra de abor­dar la his­to­ria, a la luz de nue­vas fuen­tes y tes­ti­mo­nios que bri­llan por sí mis­mos pe­ro que, a la vez, obli­gan a la re­lec­tu­ra de lo que ya se co­no­cía. Por ejem­plo, a la bús­que­da de una lec­tu­ra de la his­toria que in­ter­sec­te la con­di­ción de cla­se con la con­di­ción de gé­ne­ro. Por úl­ti­mo, en el año 1986 el ar­tí­cu­lo de Maxy­ne Moly­neux, tam­bién in­clui­do en es­ta edi­ción, abor­da sis­te­má­ti­ca­men­te la des­crip­ción y el aná­li­sis del cor­pus del pe­rió­di­co.
al pu­bli­car aho­ra la fuen­te, jun­to con el men­cio­na­do ar­tí­cu­lo, se po­ne al al­can­ce del pú­bli­co in­te­re­sa­do en la his­to­ria fe­mi­nis­ta y en la de los sec­to­res su­bal­ter­nos un ma­te­rial cu­ya ri­que­za po­drá ex­plo­rar­se en pro­fun­di­dad, co­mo un tex­to es­pe­cí­fi­co y en tér­mi­nos de sus cru­ces con la ideo­lo­gía y las prác­ti­cas or­ga­ni­za­ti­vas del pe­río­do. Al pu­bli­car­la, tam­bién, la Edi­to­rial de la Uni­ver­si­dad Na­cio­nal de Quil­mes rea­li­za una con­tri­bu­ción pa­ra la re­cu­pe­ra­ción de la me­mo­ria co­lec­ti­va y, co­mo lo que­ría Max Net­tlau, cum­ple con el man­da­to de “ser­vir a la his­to­ria”.
Ma­ría del Car­men Fei­joó

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La voz de la Mujer. Periódico comunista anárquico 1896-1897 [Universidad Nacional de Quilmes. Bernal, 2018]

🎥Ni dios, ni patrón, ni marido (Laura Mañá, 2007)

🦋 Respuesta feminista a las duras leyes antiaborto polacas 🦋

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Claudia Torrisi, periodista

Fue la experiencia más increíble y extraordinaria de mi vida“, dijo la veterana luchadora por los derechos de la mujer Mara Clarke. “Fue una locura. Pero al mismo tiempo fue maravilloso. Y demostró que las hermanas y hermanos pueden obtener resultados cuando realmente lo desean“.

En diciembre de 2019, tres meses antes de que la epidemia de coronavirus fuera declarada pandemia mundial, un grupo de mujeres de toda Europa lanzó una audaz respuesta feminista a las leyes draconianas contra el aborto en Polonia: el aborto sin fronteras. Desde entonces dicen que han ayudado a más de 2.200 personas con información, dinero y apoyo para abortar de forma segura en el extranjero o pidiendo píldoras abortivas en línea.

Las restricciones impuestas al covid-19, y en particular el cierre de las fronteras y la cuarentena obligatoria, han puesto en peligro esta nueva iniciativa, mientras que algunos grupos ultraconservadores de Polonia han sido acusados de utilizar la crisis para promover su programa antiaborto.

Sin embargo, estas mujeres llevan años luchando contra todo y todos por los derechos reproductivos, y han tomado el asunto en sus propias manos.

De Irlanda a Polonia

Hay una larga historia de personas que ayudan a otras personas a abortar“, dice Clarke. Y ella sabe de lo que está hablando. Es una experta en el tema. Nacido en los Estados Unidos, Clarke vive en Gran Bretaña. En 2009, fundó una organización sin fines de lucro, la Red de Apoyo al Aborto, para financiar los viajes de mujeres de Irlanda, Irlanda del Norte y la Isla de Man al Reino Unido para abortar e interrumpir embarazos no deseados de forma segura. (Gibraltar y Malta se añadieron a la lista el año pasado). El Reino Unido tiene leyes más progresistas sobre el aborto que estos países y la estrategia de la organización fue utilizar esta situación para contrarrestar lo que a sus ojos eran restricciones obsoletas sobre los derechos de la mujer.

En 2018, el referéndum sobre el aborto en Irlanda cambió profundamente el panorama. La abrumadora victoria del Sí condujo a su legalización en 2019, a pesar de la dura campaña llevada a cabo por los movimientos antiabortistas con vínculos internacionales.

Unos meses después del referéndum, Clarke y otras activistas se reunieron en una conferencia en Francia y se preguntaron adónde debían dirigir sus energías después de la votación en Irlanda. “¿Qué pasa con Polonia?” se preguntaron. Poco después algunas de ellas se reunieron de nuevo para marchar, cantar eslóganes y exhibir carteles en un acto organizado en Varsovia con motivo del Día Internacional del Aborto Seguro (28 de septiembre) y la idea de Clarke comenzó a tomar forma.

Las mujeres de Aborto sin fronteras son muy diferentes pero están unidas por un objetivo común.

Marina Slaikovska, una activista letona que vive en los Países Básicos, fue una de las personas que Clarke conoció en Varsovia. Al igual que muchas otras mujeres que participan en el activismo por los derechos reproductivos, tiene otro trabajo (es bióloga). Recuerda los temores sobre la posibilidad de tener éxito en la creación de una red. “Entonces todo fue muy rápido.”

Clarke habló de una reunión crucial en Ámsterdam a mediados de 2019, que sentó las bases para el lanzamiento de “Aborto sin fronteras“: “En dos días todas estuvimos de acuerdo en la forma y el funcionamiento de la asociación. Sin disputas, sin peleas, muchos bocadillos vegetarianos, Karolina bordando para el aborto y un sentimiento muy especial que impregnaba la sala“.

Hoy en día Clarke describe a las mujeres que participan en Aborto sin Fronteras como un grupo de personas muy diferentes que están unidas por un objetivo y un enfoque claro y común. “Venimos de muy diferentes antecedentes políticos, en muchos casos también de diferentes entornos económicos, pero estamos todas unidas por nuestro compromiso de ayudar a las mujeres que han decidido hacerlo. Es lo más importante para nosotros, todo lo demás es secundario“.

Las leyes y las protestas polacas

En Europa, Polonia tiene las leyes de aborto más restrictivas (con la excepción de Malta). Las mujeres pueden interrumpir legalmente un embarazo sólo en caso de violación, incesto, anormalidades graves del feto o si su vida está en peligro. En 2016, una propuesta ultraconservadora para prohibir el aborto también en estos casos fue retirada sólo después de las grandes protestas organizadas por las mujeres polacas durante los llamados Lunes Negros.

En abril de este año, se promovió un proyecto de ley similar durante el encierro, pero fue recibido en todo el país con protestas organizadas de acuerdo con las reglas de distanciamiento social. Los coches que chisporroteaban con el símbolo de las protestas – un rayo rojo – corrían por calles medio vacías y los manifestantes con máscaras llevaban carteles, banderas y paraguas con los lemas de la protesta escritos en ellos. (Después de las manifestaciones el proyecto de ley fue enviado de nuevo al comité de “trabajos en espera”, lo que significa que podría ser reintroducido más tarde).

Captura de pantalla de 2020-10-03 14-00-30Oficialmente en Polonia en 2018 sólo hubo mil abortos. 2018 es el último año del que se dispone de datos, pero según los activistas estas cifras no son fiables. “No sabemos cuántos abortos hay hoy en día. Sólo conocemos el número que los hospitales envían al Ministerio de Salud“, dice Karolina Więckiewicz.

Sin embargo, además de los que se realizan en hospitales, hay que considerar que hay una serie de abortos que se llevan a cabo en clínicas privadas en el extranjero, mediante píldoras abortivas compradas en línea o por otros medios ilegales, no regulados y potencialmente arriesgados.

Al igual que Clarke, Więckiewicz es una experta en esta área. Es abogada del equipo del sueño del aborto, una organización polaca fundada en octubre de 2016 en medio de las protestas del Lunes Negro con el objetivo de informar a las mujeres y lanzar un debate público sobre el aborto. Sin embargo, Więckiewicz dice que tropezó con “el activismo a favor del derecho al aborto por casualidad“. Más de diez años antes trabajaba en la rama legal de la Federación de Mujeres y Planificación Familiar. En un momento dado, recuerda, “empezaron a llamarnos, tanto a mí personalmente como a información, preguntando por las pastillas“.

Estamos hablando de píldoras de aborto que permiten a las mujeres terminar embarazos no deseados antes de la duodécima semana, y sin cirugía. Existen desde hace décadas, pero sigue siendo de difícil acceder  incluso en países donde son legales, como Italia.

Podría haberles dicho ‘Llama a Justina o a Kobiety w Sieci’“, añade Więckiewicz, refiriéndose a una importante activista y a otro grupo de derechos reproductivos. “Pero me di cuenta de que a veces no puedes decir ‘llama a otro’. Porque puede que no lo hagan“. Fue un momento revelador para ella. No bastaba con ser abogada y hacer campaña, sino que tenía que actuar directamente: “Entiendo que la parte más importante de mi trabajo es ayudar a la gente“.

Apoyo a distancia

Justina Wydrzyńska es la mujer de la que habla Więckiewicz. Ha estado luchando para ayudar a las mujeres a abortar de forma segura durante mucho más tiempo que Więckiewicz o Clarke. Un punto crucial en el que insiste es en apoyar a las mujeres incluso desde lejos, en línea.

Todo comenzó con su aborto, hace catorce años. “Experimenté de primera mano lo que significa estar asustada y tener ataques de pánico debido a un embarazo no deseado, no tener información o alguien con quien hablar“, dice.

Intenté conseguir información sobre las píldoras, pero no pude. Había mucho material en línea en el que no podía confiar. Así que pensé que sería bueno que hubiera un lugar o alguien a quien pudiera acudir para obtener información sobre, por ejemplo, cómo tomar las píldoras correctamente“.

Poco después de abortar, conoció a otra mujer a través de Internet, Magda, que también estaba indignada por la falta de información. Magda sabía cómo manejar un sitio web. Juntos fundaron el grupo Kobiety w Sieci, el primer foro polaco en línea en el que se puede encontrar información sin prejuicios sobre el aborto.

El primer día de “Aborto sin fronteras” una mujer llamó al número gratuito sólo para dar las gracias

Wydrzyńska habla desde su experiencia personal: “No quiero que otras personas se sientan solas, como yo lo hice“. Su sitio web también es parte de la red de Aborto sin Fronteras hoy en día. Hay un total de seis grupos en cuatro países: Polonia, Alemania, los Países Bajos y Gran Bretaña. Juntos trabajan para ayudar a las mujeres polacas a obtener asesoramiento, apoyo y acceso al aborto seguro en casa o en el extranjero a través de Internet.

Mientras que un médico o cualquier otra persona es denunciada en Polonia por ayudar a una mujer a hacerse un aborto también se arriesga hasta a tres años de prisión, Aborto sin fronteras dice que pueden trabajar con seguridad porque ayudan a las mujeres de manera indirecta, por ejemplo, pidiendo píldoras, concretando citas y preparando viajes.

Puede sonar arriesgado, pero Clarke explica todo de manera realista: “En Polonia tenemos un servicio de apoyo telefónico dirigido por Kobiety w Sieci. Cuando una persona llama, se le dirige a una de las organizaciones que forman parte de la red y que están fuera de Polonia, para que pueda obtener la ayuda que necesita“. Ella y los demás activistas del grupo se lo saben de memoria: si una mujer ha estado embarazada durante menos de tres semanas puede pedir píldoras abortivas en línea y tomarlas en casa; después de la decimocuarta semana puede abortar en Alemania, hasta la vigésimo segunda semana en los Países Bajos, hasta la vigésimo cuarta semana en Inglaterra.

Los desafíos del covid-19

El primer día de “Aborto sin fronteras” una mujer llamó al número gratuito sólo para dar las gracias. Había abortado tres meses antes, sola, y esperaba que nadie más tuviera que experimentarlo.

Więckiewicz recuerda que en ese momento su corazón “se rompió en mil pedazos” porque sabía que era imposible ayudar a todas las que lo necesitaban. “Creo, sin embargo, que dado el número de llamadas telefónicas que recibimos, el número de personas que se registran en Kobiety w Sieci o que se ponen en contacto con nosotros en Facebook, Instagram o por correo electrónico, estamos haciendo un gran trabajo. Cada día es mejor, pero es maravilloso que la gente sepa que puede contactarnos“.

Luego vino el Covid-19. “Qué paradoja organizar una iniciativa llamada Aborto sin fronteras cuando lo primero que hizo Europa fue cerrar las fronteras“, dice Kinga Jelinska, una activista cultural y antropóloga polaca que vive en Ámsterdam. Hace cinco años fue una de las fundadoras de la organización sin ánimo de lucro Women help women (ahora parte de la red Aborto sin fronteras).

⛓ Dos años después del asesinato de Khashoggi, no hay responsabilidad para la empresa de spyware o el gobierno saudí.

🏴 CGT abre el camino para una huelga general en Madrid para finales de octubre

🦊Can’t access startfile🐃

No recuerdo como llegué a dicha página, No me acuerdo si fue meneame o en algún correo de novedades de nodo50. Que suelen ser las dos “bases de datos” de donde me suministro de noticias.

Era tan solo una dirección web y algún comenario al respecto. La dirección y el comentario estaba relacionando con esto:

Mozilla:

mozilladeb

A continuación acudí a SeaMonkey:

seaMonkey

Por último a un navegador de consola, en este caso lynx

lynx

Esto es, que “mi compañía suministradora de internet” tenía boicoteada dicha página. Lo mejor es que se refería a “tú compañía“, pero en general. Osea, todas las compañías estaban boicoteando dicha página, de modo que decidí que tenía que ver esa espantosa página, enemiga de la humanidad, para que las compañías le hicieran tan terrible boicto.

¿Cómo podría visitar dicha página? Decidí que Tor podría ser una buena herramienta, de modo que inicie la navegación…

¡Oh sorpresa con lo que encuentro!

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Es una página dedicada a las Mujeres. Sigo con la visita, busco esos horrores que hacen que dicha página merezca un boicot total por las distribuidoras de internet.

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Es en esta lectura donde aparece la explicación de tan tremendo boicot. Esto es, las compañías de telecomunicaciones que no ponen ninguna pega a la trata de armas, las páginas de prostitución, pedofilia, a la publicidad engañosa de los grandes contaminadores, … a los embustes de tantos y tantos, tienen su corazoncito y se niegan a darle cabida a una página que:

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La traducción es un poco penosa, pero aparte de eso, la intención es buena.

De modo que si queréis o necesitáis visitar esa página, hay que usar Tor.

🙆🏼El sindicalismo combativo de Cataluña llama a movilizarse contra el cierre de Nissan y exige su expropiación

👤Nación Mapuche. Sobre la grave situación del machi Celestino Córdova y los presos mapuches en huelga de hambre

🏴LUCÍA SÁNCHEZ SAORNIL🏴

Introducción a la vida y obra de una “Mujer Libre

samotracia

MADRIGAL DE AUSENCIA

Novia lejana de la faz de cera,
dulce adorada de melena rubia,
añorando tu boca primavera
sueña el poeta mientras cae la lluvia.
Canta el agua sus arias otoñales…
dulce nostalgia de tu voz de seda,
que cantara divinos madrigales,
bajo el palio triunfal de la arboleda.
Roza una hoja la dolida frente…
‐visión amada de la blanca mano
que me da su caricia trasparente‐
Y en un divino espasmo de ansia loca
me dé un beso la lluvia…beso hermano
del beso deseado de tu boca.

 

Giuliana Miguel
Michelle Rostichelli
Thiago Lemos Silva

Pocos meses después de la caída de Cataluña, uno de los últimos baluartes de la resistencia antifascista, Lucía Sánchez Saornil pasó a reflexionar sobre las causas que generaron el fracaso de la Guerra Civil/Revolución Social desencadenada en España a partir del 19 de julio de 1936. Ya exiliada en Francia, la anarquista colocaba en evidencia la dificultad de dilucidar los múltiples y complejos factores que intervinieron en su constitución y proceso, tales como: el estancamiento de los procesos de colectivización, la falta de ordenamiento de los antifascistas, las fluctuaciones de la política internacional de no-intervención por parte de Francia e Inglaterra y la injerencia cada vez mayor de la URSS. Frente a esto, concluye que “sólo la perspectiva del tiempo nos permitirá abarcarlos en su conjunto y extraer las conclusiones generales de esta gran convulsión histórica”. En aquel momento, le restaba la tarea de recoger y organizar el material que “mañana será utilizado por los historiadores sinceros”.

Al parecer, la llegada de estos “historiadores sinceros” de los cuales nos habla Lucía, en mayo de 1939, demoró más tiempo de lo que ella habría imaginado. Una vez que durante décadas y décadas, la historiografía, hecha en su mayoría por franquistas o comunistas, apagó de la memoria lo que fue y quien participó de aquella “gran convulsión histórica”, personificada por la Guerra Civil/Revolución Social española, refiriéndose poco o nada a la colectivización de las fábricas y campos y la formación de los consejos obreros para gestionar la sociedad de manera libertaria durante tres años.

Como miembro del movimiento anarquista y feminista, Lucía fue doblemente blanco de ésta amnesia histórica. Esto nos ayuda a comprender, en parte, el hecho de que Lucía, a pesar de la gran importancia que tuvo en el movimiento anarquista y anarcosindicalista español en la primera década del siglo XX, aún sea una “ilustre desconocida”, hecho que nos llevó a escribir esta nota bio-bibliográfica, a título de introducción.

Lucía Sánchez Saornil nació el 13 de diciembre de 1895, en Madrid. Pasó su infancia en la Calle del Labrador, situada en el Barrio de Peñuelas, un barrio pobre de la capital española, junto a sus padres, Eugenio Sánchez y Gabriela Saornil, y sus hermanos, Concha Sánchez Saornil y José Sánchez Saornil.

A pesar de su origen social humilde, la familia poseía una pequeña biblioteca repleta de libros, folletos y pergaminos que el padre heredara de su tía Isabel, a quien llamaban cariñosamente “Mamá Bel”, en la cual la pequeña Lucía vivía “fisgoneando”. Recuerda que su padre siempre le decía, en tono de reprobación: “¿Qué buscas? Ya deja eso. ¿Por qué tienes que ver y tocar todo? Me irrita el hecho de que seas tan curiosa”. Llamada que siempre ignoraba y seguía con sus incursiones en el(los) nuevo(s) mundo(s) que los libros le pasan a abrir desde entonces, mostrando que, de hecho, “su poquísimo dinero” nunca fue mayor que su “incansable ardor literario”. Tal vez haya sido esta curiosidad precoz la que le impulsó a estudiar en el Centro Hijos de Madrid, llamado curiosamente Casa de los gatos según Lola Iturbe, en una época en que el acceso a la educación por parte de la población pobre de España estaba lejos de ser una realidad. Este establecimiento de enseñanza estaba dedicado a los huérfanos, y es aquí donde ella concluye sus estudios primarios y secundarios en 1913.

Al año siguiente, dio inicio a sus estudios de pintura en la prestigiosa Academia de Bellas Artes de San Fernando, en Madrid. 1914 fue también el año de su debut poético. Recién cumplidos 18 años, publicó en el semanario Avante, de Ciudad Rodrigo, el poema Nieve, en el cual narraba las sensaciones que le despertaron aquel duro invierno madrileño. La juventud, el temperamento delicado y el estilo excepcional de esta poeta, llevaron al articulista del diario, José Santos Pérez, a preguntar algo que, con el pasar del tiempo, vendría a concretizarse: “¿No les parece […] que está llamada a ser una gran escritora?

A partir de entonces, pasará a publicar en diversas revistas literarias próximas al modernismo, en espacial en Los Quijotes y Cádiz-San Fernando. Poco después, se vincula al ultraísmo, movimiento estético de vanguardia que tenía como objetivo la renovación y la regeneración del arte, en el cambio de década de 1910 a 1920. Sus poemas en los órganos portavoces de este movimiento, tales como: Grecia, Cervantes, Plural, Ultra, Manantial, entre otras, fueron escritos bajo el pseudónimo de Luciano de San Saor, yo lírico masculino que habla a un interlocutor femenino, usando “la concepción sensual y no ideal del amor-pasión”. En su producción poética, refuta el ideal femenino que representa a la mujer en cuanto objeto amado de simple veneración, como una estatua blanca y pálida, y construye una nueva feminilidad, activa, felina y moderna.

El hecho de que Lucía Sánchez Saornil se ocultara (o se revelara) bajo el pseudónimo de Luciano de San Saor llevó a la historiografía literaria a dos interpretaciones diferentes: la primera entiende que se trata de una creación estética alejada de toda y cualquier confesión sentimental; la segunda lo toma como expresión literaria de sus inclinaciones lésbicas. Sea como fuere, la indefinición de su yo lírico generó una desestabilización de los estereotipos de género y, al mismo tiempo, significó una ruptura con el papel pasivo y recatado atribuido a las mujeres, en una España extremadamente conservadora y machista.

Con la muerte de su madre y de su hermano, Lucía quedó con el encargo de cuidar la casa, a su hermana más pequeña y de ayudar en el sustento de la familia. Siguiendo los pasos de su padre, que ya actuaba como telefonista, comienza a trabajar como operadora en la Compañía Telefónica de Madrid, en 1916. Todo indica que fue al interior de la Telefónica, donde la CNT – Confederación Nacional del Trabajo, y la FAI – Federación Anarquista Ibérica, que ya actuaban desde fines de 1910, en donde trabó su contacto inicial con el anarquismo. Entre 1927 y 1931, se convertirá en una de las principales figuras que articularán y realizarán dos episodios huelguistas que convulsionan la Telefónica. En la primera, será transferida a Valencia, en la segunda será despedida.

Con la radicalización de su compromiso militante, Lucía abandona el verso y pasa a dedicarse a la prosa, que retomará solamente, aunque con forma y contenido bastante diferentes, después del inicio de la Guerra Civil y de la Revolución Social. Para ella, los poetas vanguardistas “sabe[n] el valor de las palabras, pero, desconoce[n] que porción de futuro está contenida en la jornada de un peón”. Y remata: “La jornada, esto es lo eficaz; las palabras más o menos fuertes […] son sólo literatura”. A partir de aquel momento, inicia su colaboración en importantes órganos impresos ácratas madrileños, tales como: El Libertario, La Tierra, Campo Libre y CNT, siendo que en éste último, ocupó el puesto de secretaria de redacción en agosto de 1933.

De sus publicaciones en los diarios anarquistas y anarcosindicalistas se destaca su crítica contundente al machismo estructural dentro de la CNT. Eso puede ser evidenciado por medio de la oposición trabada entre ella y Mariano Vásquez sobre la “cuestión femenina en nuestros medios”, en las páginas del periódico barcelonés Solidaridad Obrera, a fines de 1935. En seis corajudos artículos que escribió denuncia que a pesar de que la CNT reconoce en la teoría y en el derecho la igualdad en relación a los hombres, en la práctica la situación de las mujeres era completamente diferente.

El trabajo doméstico continuaba recayendo exclusivamente sobre las mujeres, continuaban las diferencias salariales en función del género, la división sexual del trabajo, y los puestos de liderazgo continuaban teniendo una mayoría masculina. El anarcosindicalismo, en general, y el español, en particular, tenía como foco de lucha la cuestión económica entre clases. De esta forma, la cuestión de las mujeres era colocada en segundo plano, y esto ya no será tolerado por las mujeres anarquistas. Al final, si las culpables por su subordinación eran las propias mujeres, como entonces declaraba el secretario de la CNT, era papel de ellas subvertir tal realidad.

La crítica de Lucía abarcaba desde el enfoque centrado en la cuestión económica hasta el contradictorio comportamiento autoritario de los hombres anarquistas en el ambiente privado. De esta forma, era imposible separar el problema femenino del social, esto es, no se podía separar la lucha contra el Estado y el capitalismo de la lucha contra el patriarcado. En suma, no podría haber igualdad social si parte de la sociedad, en este caso, las mujeres, se encontraban inferiorizadas por sus compañeros de hogar y de lucha política. Si la emancipación de los trabajadores debía ser obra de los propios trabajadores y conquistada mediante una lucha autónoma basada en la acción directa, la emancipación femenina sólo podría ser alcanzada mediante el mismo proceso.

Estas cuestiones motivaron a Lucía, Mercedes Comaposada y Amparo Poch y Gáscon a tener una participación más activa en la lucha dentro del movimiento anarquista y anarcosindicalista, escribiendo artículos sobre la situación de las mujeres en la sociedad española, formando grupos locales para discutir tales cuestiones, construyendo acciones en conjunto, hasta el momento de la unión de estas mujeres en torno de la Revista Mujeres Libres, lanzada en mayo de 1936. Como explicó la propia Lucía, la “coincidencia de esas dos palabras” –en el nombre de la Revista- “no era mera casualidad”. El nombre da cuenta de aquello que sus iniciadoras querían en la práctica, que las mujeres fueran libres y autónomas, y que no estuviesen más subordinadas ni a patrón, ni a Dios, ni al marido, ni a una organización anarquista.

En el inicio de la Guerra Civil y de la Revolución Social en España, a partir del 19 de julio de 1936, Lucía permaneció en el epicentro de los acontecimientos que desencadenaron tanto la reacción cuanto la resistencia, teniendo en vista que desde los primeros enfrentamientos Franco dejara clara su voluntad de tomar la capital a la fuerza. En Madrid, participó activamente del asalto promovido por los cenetistas al Cuartel de la Montaña en busca de armas para las milicias, actuó como cronista de guerra en los frentes de Guadalajara para los periódicos de la CNT, Juventud Libre y Frente Libertario y ayudó en la estructuración de las primeras colectividades campesinas y obreras en la región del Centro.

Todo eso, sin descuidar la organización de las primeras agrupaciones de Mujeres Libres de Madrid, cuyo secretariado local asumió desde el principio. Como ella misma explica, “con los ojos brillando de orgullo” en una entrevista concedida al diario francés Le Petit, después del inicio del conflicto la agrupación de Madrid ya contaba “con tres mil adhesiones en cuatro días, en su mayoría jóvenes con menos de veinte años”, las cuales ya estaban aprendiendo “a manejar armas de fuego, pero, también a conducir camiones, tranvías y trenes”, a fin de que pudiesen afectivamente “participar de este gran momento”, llevándolas a abrir “un verdadero abismo entre sus vidas de ayer y de hoy”.

A mediados de 1937, Lucía deja Madrid y parte a Valencia. En la capital levantina, asume el puesto de secretaria nacional de todas las agrupaciones de Mujeres Libres, ahora convertidas en una potente federación que se extendía por todo el territorio español liberado del yugo fascista. Este “acontecimiento histórico”, como ella misma lo definió en la editorial del número 11 de la revista, dejaba en claro las finalidades de la recién creada federación:

capacitar a la mujer y emanciparla de la triple esclavitud a la cual estuvo y sigue sometida:

  • esclavitud de la ignorancia
  • esclavitud de la mujer
  • esclavitud de productora”.

A pesar de su contenido feminista, Mujeres Libres se diferenciaba y hasta a sí mismo rechazaba el feminismo de su época, por su ligazón directa a la idea sufragista, según la cual el límite de la acción era la transformación política de participación en el Estado. En virtud de eso, se negaron a unir sus fuerzas con otras agrupaciones femeninas, como AMA – Asociación de Mujeres Antifascistas, subordinada al Partido Comunista Español, en el cual:

[…] Toda actividad social femenina […] era mantenida en los discretos límites de una acción secundaria, como un modesto apéndice de los partidos políticos, sin […] conseguir concretizar su orientación ideológica, ni dotarla de un contenido  substancialmente revolucionario.

A lo largo de sus casi tres años de existencia, Mujeres Libres llegó a movilizar más de veinte mil mujeres en su lucha –de género y de clase- por la emancipación, estableciendo diversas acciones para modificar, a corto y a largo plazo, la situación de la mujer en la España durante la guerra y la revolución. Además de la revista homónima (que tuvo trece ediciones hasta 1938), ofrecían cursos de capacitación profesional, formación sindical y exposiciones sobre temas sociales, participando directamente en la creación de jardines infantiles, campos de entrenamiento militar, comedores populares, liberatorios de prostitución, también impulsaron orfanatos y centros de apoyo de refugiados, bibliotecas, programas de radio y centros culturales, que proponían capacitar a las mujeres para que pudiesen asumir cargos importantes en los sindicatos, fábricas, grupos específicos, ateneos y otros espacios libertarios.

La relación de Mujeres Libres con la CNT y la FAI era de apoyo mutuo, ya que
compartían la estrategia anarcosindicalista, esto es, la lucha por la emancipación femenina desde la perspectiva de la emancipación de la clase obrera. Sin embargo, no se afiliaron a las dos organizaciones. Reconocían la necesidad de que hombres y mujeres lucharan juntos, en caso contrario, nunca sería posible una revolución social, pero veían como indispensable la necesidad de una organización propia para que las mujeres pudiesen luchar por ellas mismas, porque solamente con una acción femenina autogestionada era posible adquirir la capacidad de participar como iguales a los hombres en la tarea de construir un mundo mejor.

La CNT y la FAI tenían una posición más ambigua en relación a las Mujeres Libres. Localmente la situación era más igualitaria, muchas de las mujeres de Mujeres Libres eran convidadas a dar cursos a los compañeros hombres. También usaban el espacio del sindicato local para reuniones entre las mujeres, puesto que no pretendían hacer propaganda solamente entre sus pares, aunque pensaban que entre las mujeres había la necesidad de capacitación y formación cultural y política y entre los hombres la de que entendiesen mejor sus objetivos y fines. Nacionalmente, sin embargo, la situación era más rígida, pues la CNT y la FAI no reconocerán nunca de modo pleno la importancia de Mujeres Libres para la lucha revolucionaria, viendo en ellas, muchas veces, más una organización separatista que una organización que integraría la Revolución, tanto que al solicitar su reconocimiento en una plenaria nacional del movimiento libertario en 1938, obtienen como respuesta de que una organización femenina representaría la desunión para el movimiento, trayendo graves consecuencias en el desarrollo de la clase obrera.

Además de secretaria de Mujeres Libres, Lucía fue secretaria de la SIA – Solidaridad Internacional Antifascista, otra importante organización libertaria surgida al calor de la guerra, con vistas a la ayuda de las víctimas del fascismo, en especial, los infantes, los ancianos y los combatientes heridos. Inicialmente, ocupó la secretaría de imprenta y propaganda, y, posteriormente, la secretaría general de su Comité Internacional. Como podemos leer en un reportaje publicado en el Semanario Gráfico Umbral, del cual Lucía era redactora jefa, SIA vino a conferir “una nueva fisonomía a la asistencia social”, imprimiendo en ella “no el cálculo cerebral frío” o el “calor ingenuo, pero ignorante”, sino un sentimiento más elevado, “compuesto de cerebro y de corazón”.

Para realizar estas y otras actividades, Lucía contaba siempre con el apoyo de América Barroso, a quien conoció en Valencia en la redacción de Umbral. “Abnegadas y eficientes una para con la otra”, nos cuenta Antonia Fontanillas, “iniciaron una amistad que habría se hacerlas inseparables”. Tal hecho generó testimonios contradictorios en torno a la naturaleza de la relación entre ambas, en cuanto las compañeras de militancia en Mujeres Libres, Suceso Portales y Sara Berenguer afirman que Lucía y América eran pareja, en tanto, las sobrinas de América, María Elena Samada y Helena Calvillo Samada, aseguran que apenas eran amigas. Sea como fuere, Lucía (y tal vez América que compartía su visión) creía que:

[…] la intromisión pública en el acto carnal [era] la traducción de una función simple y natural en un acontecimiento espectacular de categoría pornográfica [y que] para la unión de dos seres bastaba el libre consentimiento de ambos

(Ver: Carta de Helena Calvillo Samada a Antonia Fontanillas, Valencia, 5 de mayo de 2011. En: Ibid, p. 64-68. SÁNCHEZ SAORNIL, Lucía. “La ceremonia matrimonial o la cobardía del espíritu” en Juventud Libre, 27 de marzo 1937).

Desde Barcelona, a donde se traslada a principios de 1938, Lucía prosigue con su infatigable trabajo, que se intensifica considerablemente en la medida en que la guerra avanza y comienzan a perderla los antifascistas. Con la inminencia de la victoria de las fuerzas lideradas por Franco, Lucía atravesó la frontera de los Pirineos en dirección a Francia, a principios de 1939. Como secretaria de la SIA, ayudó en la evacuación y acogida de los españoles y españolas que buscaban el exilio, pero que temían caer en los campos de trabajo forzado. A pesar de la derrota, no se sentía vencida, pues:

[…] a partir de nuestra miseria física, aún podemos ver con desprecio la miseria moral
de un altraderechismo que ni siquiera conoce la elegancia del gesto y pretende hacer de nuestra derrota el chiquero donde regocijar su cráneo y hocico de puerco. No nos importa. El antifascismo español siente la dignidad de su misión; sabe que realizó su obra; que escribió en la historia, para ejemplo del mundo, una página cuya profunda y luminosa marca, que los inmundos escupos de la chusma fascista no pueden apagar.

(SÁNCHEZ SAORNIL, Lucía. “Indomables”, SIA, Paris, 9 de marzo de 1939.)

Después de recorrer Perpignan, Paris, Marsella y Monteuban, Lucía decide regresar a España. Al parecer, el miedo de ser enviada a un campo de concentración nazi, sumado a la preocupación por el padre y hermana que estaban enfermos y de vuelta del exilio en La Coruña, desempeñaron un papel nada despreciable en su elección. Gracias al apoyo de los familiares de América, ambas atraviesan la frontera y se establecen en Madrid, en 1942.

Aparte de una efímera articulación con las hermanas Carmen y Visitación Lobo, para la reactivación de una organización clandestina de Mujeres Libres, en 1945, parece que Lucía no dio continuidad a las actividades políticas. Un año después de eso fue reconocida y, temiendo caer en las cárceles franquistas, ella y América se mudan a Valencia, donde se reencontró con su padre y hermana. No podemos olvidar que durante esa década, los integrantes del Frente Popular Antifascista estaban siendo duramente perseguidos por el franquismo, lo que, a su vez, contribuyó a una sociedad española mucho más autoritaria y represiva. En medio de tantos delatores, Lucía deja de participar en la vida pública y se recoge a la esfera privada.

A partir de la década de 1950, cuando consigue regularizar su situación y obtener documentación legal, retoma la pintura como oficio, pintando lienzos, abanicos y cuadros. Durante ese periodo, también retomó la poesía, con la cual animaba las tertulias poéticas en su casa, que contaba con figuras ilustres del ambiente literario valenciano, tales como: Genaro Lahuerta, Pedro Sánchez, Antonio Gala, Libertad Blasco Ibáñez y otros. Por eso, como Lucía decía que sabía todas sus poesías de corazón, no se precavió en dejarlas escritas y se perdieron para siempre.

Las únicas a las que tenemos acceso hoy fueron las que escribió poco antes de ser diagnosticada de un cáncer de pulmón, que la asesinó el 2 de junio de 1970, en los cuales registra el balance de su vida con el reconocimiento de los fracasos, pero también la exaltación de entrega apasionada a un ideal. En la lápida de su tumba, América escribió, a pedido de la propia Lucía, la siguiente frase: “¿Pero es verdad, que la esperanza ha muerto?”, pregunta que, extraída de la primera estrofa de sus “Sonetos de la desesperanza”, persiste y persigue a diferentes generaciones de luchadoras que soñaron con un mundo más libre e igualitario.

Pasados algunos años, las discusiones y demandas apuntadas por Mujeres Libres continúan a la orden del día, aunque de manera un poco diferente. Ellas se transformaron en referencia respecto del feminismo revolucionario, influenciando a muchas mujeres y grupos de mujeres, pues trajeron a la luz una discusión que la izquierda y parte de los anarquistas actuales aún no comprenden: la marginalización de las mujeres en la lucha libertaria.

Lucía Sánchez Saornil, que “fue el alma de Mujeres Libres” anticipó, lo que
posteriormente trajo el feminismo de los años ’60, como el amor libre y la liberación sexual, al desafiar las relaciones de poder que tenían lugar en el espacio privado y de opresión aún existente entre sus compañeros de lucha. Más allá de la crítica, ella y las demás militantes de Mujeres Libres fueron responsables de proponer y colocar en práctica nuevas relaciones, basadas en el antiautoritarismo, en la igualdad, en el apoyo mutuo y en la lucha entre clases. Su lucha femenina despreciaba ese feminismo burgués por su carácter reformista y proponía un anarco-feminismo revolucionario, conquistando espacios al mismo tiempo en el ambiente privado y público. Proponen un feminismo de clase, que lucha por la transformación de las estructuras sociales. De esta forma, y para nuestros días, el anarquismo tiene mucho que aprender de estas mujeres que integraban Mujeres Libres, aun siendo un periodo histórico diferente, muchas de las demandas apuntadas por ellas todavía son motivo de lucha.

Aproximándose a los 80 años de la Revolución Española, retomamos el mote de Lucía Sánchez Saornil en el “Himno de las Mujeres Libres”, pues tenemos que escribir y reescribir cotidianamente la palabra ¡MUJER!

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cuestion

marcos olvidados

 

8 de marzo

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La Red Sindical Internacional de Solidaridad y Luchas se suma al llamamiento de Huelga Internacional el 8 de marzo de 2019

emilia anarquistas

¡Ni un paso atrás en Igualdad!

El movimiento feminista andaluz convoca concentraciones y manifestaciones en toda la comunidad este martes 15 de enero. Ni un paso atrás en Igualdad! es el grito unánime como respuesta a la afrenta de la ultraderecha. La principal convocatoria se desarrollará a las 12:00 horas ante el Parlamento andaluz, en Sevilla. Plataformas feministas de todo el país se han sumado ya al llamamiento de las compañeras andaluzas para que la ciudadanía salga a las calles esa misma tarde reclamando Ni un paso atrás en Igualdad!

manifiesto jerez

Las mujeres feministas se plantan en Andalucía ante la pretensión de convertirlas en una moneda de cambio en política y no un sujeto político, por parte del pacto de gobierno que dará entrada a la ultraderecha.  Y por ello el llamamiento es volver a las calles el 15 de enero para oponerse a las políticas machistas, misóginas, racistas, clasistas y xenófobas que se negocian en Andalucía entre la derecha y la derecha más ultra. Es un aviso a navegantes que ha activado la #AlertaFeminista; hoy están en riesgo los derechos de las mujeres en Andalucía y mañana pueden ser los de las mujeres en otros territorios.

Son ya más de 70 colectivos los que están protagonizando esta convocatoria del feminismo andaluz para el 15E; todos ellos, organizados en la Coordinadora feminista andaluza actúan “por un feminismo inclusivo, interseccional, antifascista, antirracista y anticapitalista, que ponga la defensa de la vida en el centro de la economía, de la política y de la cultura, porque somos conscientes de nuestras opresiones, no vamos a permitir ninguna otra”. Nuestros derechos no se negocian. Ni un paso atrás en Igualdad!

15enero💜NUESTROS DERECHOS NO SE NEGOCIAN
💜NI UN PASO ATRÁS EN IGUALDAD

Las mujeres feministas de Andalucía convocamos a la sociedad de nuestra tierra, de nuestro estado, a que nos acompañe en las acciones que vamos a realizar en el día de hoy 1⃣5⃣de enero y en los días venideros, si volviera a ser necesario.

Las mujeres feministas en Andalucía advertimos desde ya que vamos a estar vigilantes y organizadas como oposición civil para denunciar este sistema patriarcal que cada día nos agrede, nos viola y nos asesina.

Para denunciar la justicia patriarcal que sólo nos cree cuando somos asesinadas, para reivindicar que seguimos siendo nosotras las que sostenemos la vida echándonos a nuestras espaldas el peso de los cuidados y las que realizamos los trabajos más precarizados.

Nos movilizamos con motivo del debate de investidura que materializará el vergonzoso pacto de gobierno en Andalucía en que se está negociando con nuestros derechos, usándolos como moneda de cambio y negando la incuestionable realidad de la violencia machista.

La vigente ley de violencia de género es claramente insuficiente y así lo venimos denunciando, hay mucho aún por mejorar, pero las feministas no vamos a permitir que se dé ni un paso atrás. Ningún pacto de gobierno puede suponer deshacer lo que juntas y con tanto esfuerzo hemos conquistado. Siguiendo las bases sentadas en el 8M, nuestra lucha seguirá siendo por un feminismo inclusivo, interseccional, antifascista y anticapitalista, que ponga la defensa de la vida en el centro de la economía, de la política y de la cultura.  Porque somos conscientes de nuestras opresiones, no vamos a permitir ninguna otra.

kaleQue quede claro: en Andalucía nos van a tener enfrente y bien organizadas, sabemos bien lo qué está en juego, la seguridad de vidas humanas, ni muertas ni heroinas, nos queremos vivas y libres, fundamentalmente libres de miedo a convivir libremente por nuestras ciudades o pueblos, por nuestras costas o montes, de noche o de día, asistiendo a ferias, haciendo deporte, trabajando en fábricas, cocinando, sirviendo copas, o haciendo encajes de bolillos, en bibliotecas o en discotecas….

No permitiremos ni un paso atrás en nuestros derechos y libertades, de todas las mujeres, vengan de donde venga. Ahora es Andalucía, pero en unos meses esta amenaza de involución se puede hacer realidad en todo el país.

 

 

 

 

 

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Entrevista a Elaine Brown, ex- dirigente del Black Panther Party (Panteras Negras)

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Elaine Brown es autora de la autobiografía Una cata de poder. Historia de una mujer negra (Ediciones del Oriente y del Mediterráneo, 2015) y actualmente se dedica a la lucha contra el complejo penitenciario industrial de EEUU.

Dices que «nuestro objetivo era lograr la liberación de los negros, no la igualdad ante la ley, la que suponía aceptar el sistema tal cual era». ¿Cómo valoras, en este sentido, el movimiento Black Lives Matter?

Bueno, en primer lugar ¿qué es esto? ¿es un movimiento? No me suena que sea un movimiento. Voy haciendo esta pregunta en todas partes y esta gente se enfada mucho conmigo, pero a mí me parece que no están haciendo nada. No puedo entender cómo se les puede decir movimiento. ¿Qué nos hace pensar que este hashtag haya evolucionado hasta convertirse en un movimiento? Pero es que, a pesar de que se pudiera calificar como iniciativa organizada, ¿qué hacen?¿Cuál es su objetivo? La mayoría de la gente de BLM apoyó a Hillary Clinton. ¿Cómo puedes ser negro y apoyar a Hillary Clinton?

Empezaron como una iniciativa para denunciar la brutalidad policial, y no era más que eso. Después evolucionaron con lemas como «Manos arriba, no dispares». Qué pensamiento más revolucionario, ¿eh? Veo que no dicen nada sobre cuestiones relacionadas con cambios fundamentales, ni que tengan una agenda ni que hagan ninguna acción en este sentido.

En la misma línea, ¿qué piensas sobre el feminismo liberal?

El movimiento feminista en EEUU está dominado por ideales burgueses blancos. Te hablan de derechos reproductivos, pero sin recordar que la tan honorable Margaret Sanger, quien nos dio la planificación familiar, era realmente una eugenicista, partidaria de eliminar ciertas poblaciones, y que las primeras clínicas de interrupción del embarazo las abrieron precisamente en Harlem.

Por otra parte, cuando hablan de romper el techo de cristal, lo que quieren decir realmente es que quieren participar en el ámbito empresarial y que quieren igualdad para oprimir en igualdad de condiciones, a otras mujeres. Igualmente, en este movimiento no encontrarás prácticamente a ninguna mujer negra o latina. En la práctica, se trata de un movimiento de mujeres blancas, y así ha sido en la primera ola, en la segunda y en la tercera.

1-Black-PantherEn cualquier caso, ¿no crees que sí existen unos derechos por los que tenemos que luchar las mujeres trabajadoras?

Claro, esto no quiere decir que no considere que sí hay determinadas cuestiones que afectan de manera específica a las mujeres pobres y las mujeres negras y latinas, y que no crea que estas cuestiones deben abordarse como problemas de las mujeres. Las mujeres negras son el colectivo más pobre del mundo y en el África subsahariana, por ejemplo, las mujeres negras son aún más pobres que los hombres. Pero nadie habla de estas mujeres, al igual que en EEUU nadie habla de las mujeres pobres que se dedican a cuidar de sus hijos.

Así pues, vemos como muchas feministas lo que hacen es imponer su estilo de vida y sus valores burgueses, ya que consideran que son los correctos y que ellas deben definir qué es lo que queremos y necesitamos. Esto se refleja claramente en la Reforma de la Asistencia Social aprobada por Bill Clinton, la cual básicamente criminalizaba las mujeres pobres. La gente votó a favor porque pensaban que sólo afectaría a las mujeres negras. Pero resulta que la mayoría de las personas que viven de la asistencia social son mujeres blancas, debido a su mayor peso demográfico. Con esta reforma, Clinton impuso una agenda neoliberal a un nivel que George Bush no podría haber hecho y consideró que uno de los problemas que tenía la comunidad negra era el gran número de madres solteras. Fueron individualizando el problema, ocultando el componente racista, machista, etc., y decidieron dejar sin ayudas sociales a todo de mujeres, sin que ninguna organización feminista se le opusiera. La consecuencia de esta criminalización de las mujeres ha sido empujarlas a hacer cosas desesperadas para poder ocuparse de sus hijos, así como acentuar aún más su pobreza y la de sus hijos. Y ¿dónde están las feministas ante esto? Pues la mayoría de sus organizaciones están centradas en cuestiones LGBTQ, lo cual me parece perfecto, porque a todas nos preocupa que cualquier grupo sea oprimido. El problema es que con ellas esto se convierte en una cuestión de estilo de vida.

Creo que lo fundamental es que volvamos a las cuestiones esenciales que nos preocupan a las mujeres. ¿Nos preocupa la igualdad con los hombres? Pues, yo no quiero ser igual a un hombre que es un general que se dedica a matar gente en Afganistán, por ejemplo. Pero sí me preocupa que mi capacidad de vivir se vea afectada por el hecho de ser una mujer. Me preocupa no tener dinero o no poder cuidar a mis hijos, por el hecho de ser mujer. Las mujeres negras ganan menos que las mujeres blancas, y éstas menos que los hombres. Esto es clave, y no se habla de ello, como tampoco se habla de las mujeres sin hogar, de las mujeres que están en prisión … Estas feministas se limitan a hablar de derechos reproductivos y de romper el techo de cristal …

¿Qué opinas de la iniciativa #MeToo?

El movimiento #MeToo se ha transformado en una especie de aventura, en un acto de Hollywood en el que ves a actrices protestando porque no les pagaron lo mismo que a hombres, por lo que en lugar de recibir dos millones de dólares, sólo recibieron uno. Y, mientras tanto, no han dicho ni media palabra sobre las mujeres normales y corrientes de la calle que luchan cada día para salir adelante. Esto es lo que está dominando el discurso incluso alrededor de la violación. Y es que si Harvey Weinstein ha tenido tanta repercusión, es porque todas las mujeres que violó eran blancas. Lo mismo ocurre con Bill Cosby y con O.J. Simpson. Este último, si en vez de a una mujer blanca hubiera matado una negra, nunca habría sido imputado. Está claro que la vida de las mujeres blancas es mucho más importante que la de las mujeres negras. En cualquier caso, tengo que decir que sí soy feminista. ¿Cómo no lo debería ser, si soy una mujer? !Estoy oprimida como mujer, como negra y como pobre. Es cierto que tengo mis necesidades básicas satisfechas y una vida digna, pero no tengo control sobre las cosas que afectan a mi vida como mujer, como negra y como ser humano.

2-BppnewpaperTH-Free-Food-001-2Y ¿cuál era la postura del Partido de las Panteras negras en cuanto al feminismo?

El Partido adoptó una posición muy clara en relación con el movimiento de liberación de las mujeres: consideró aquella lucha como propia, como también lo era la lucha por la liberación gay, y lo hizo no sólo en términos retóricos, sino que actuamos en consecuencia. Nosotros entendíamos la liberación de las mujeres como la conquista de la libertad para definir su destino sin que éste estuviera definido en función de la dependencia económica hacia los hombres. Las feministas blancas solían decir que
una mujer sin un hombre es como un pez sin una bicicleta, pero el verdadero problema es que si no tienes un hombre o no tienes dinero, no te puedes valer por ti misma. En todo caso, la mayoría de mujeres que conozco tienen suficiente dinero para sobrevivir y no necesitan ningún marido para tener un lugar donde vivir y pueden cuidarse de sí mismas, de manera que no tolerarán ningún abuso por parte de un hombre. Por eso sé que esta cuestión social es en realidad una cuestión económica.

Has dicho que los negros sólo se pueden liberar a través de un cambio radical del sistema. Ahora que parece haber una reacción generalizada contra los derechos de las personas negras y latinas, de las mujeres, de los migrantes, etc., ¿cuál debería ser el camino a seguir? Y ¿cuál es la probabilidad de que las cosas cambien?

Bueno, debemos partir de la constatación de que vivimos en un sistema de explotación económica. Igualmente, cuando hablamos de inmigración en EEUU hay que empezar por el principio, y es que los EEUU fueron fundados a partir de la colonización inglesa de Virginia que tuvo lugar mediante la aniquilación de las treinta tribus indias que vivían allí. Una vez conquistado el territorio comenzaron a cultivar tabaco y algodón, para venderlo a la metrópoli, pero para ello necesitaban mano de obra. Como no podían esclavizar a los nativos, que preferían dejarse morir que someterse y, además, al estar en su propio territorio se podían organizar y rebelarse, decidieron capturar a africanos, meterlos en barcos y enviarlos, por millones, en EEUU. Esto se hizo durante 250 años. Y es que, como bien dijo Marx, sin el algodón, y sin los esclavos que lo cultivaban, la revolución industrial no hubiera sido posible.

El mismo sistema sigue vigente y si alguien cree que se puede lograr la reforma de la política migratoria o de la política penitenciaria mientras este sistema sigue intacto es que realmente no quiere hacer nada al respecto. Sólo quiere hablar, pero no de verdad. Intento convencer de ello a los jóvenes con los que trabajo cada día, y los animo a resucitar el Partido de las Panteras Negras, les digo que ya les diré qué hacer. ¿Lo han hecho? No. Porque tienen miedo, porque son perezosos y quieren vivir cómodos. Quieren una pequeña beca para ir a la universidad, tener su cochecito, poder pagar su factura de teléfono, salir a cenar siempre que quieran …

Black Panthers Hold Vigil for Eldridge Cleaver
Several Black Panthers and their sympathizers hold a vigil for fugitive Eldridge Cleaver on the stoop of his house in San Francisco.

Como decía Marx debemos ser muy críticos y analizar cuáles son las condiciones reales en las que vivimos y trabajar a partir de estas y no según como nos gustaría que fueran. Esto no significa, sin embargo, que no tenga esperanza eterna, porque creo que la gente siempre termina eligiendo la vida por encima de la muerte, aunque sólo sea porque se ven afectados por esta elección, no necesariamente porque sean seres morales. La gente tiene un interés personal en seguir viva. Y aunque no sean conscientes, su vida depende de la mía, y viceversa. En cualquier caso, quienes somos marxistas leninistas sabemos que si mantienes la gente oprimida, acabarán degollándote, así que lo que más les conviene es asegurarse de que todos tengan alimentos y vivienda, y atención médica y educación, y el resto de cosas que necesitamos, y luego construir una sociedad interconectada y solidaria.

Esto es en lo que tengo esperanza. Que la gente se de cuenta de que somos dependientes, interdependientes, y parte del mismo planeta, y que tendremos que encontrar maneras para que todos vivamos una vida digna, porque, de lo contrario, la vida de todas estará en peligro. Y no digo que esto ocurra durante mi vida, pero que sí ocurrirá, ya que no nos queda otra.

A diferencia de otros movimientos políticos, las Panteras Negras le dieron mucha importancia al lumpen proletariado, de donde provenía gran parte de la militancia, que consideraron que «era el sector más motivado en EEUU para liderar la revolución». El partido decidió formar y politizar estas personas. ¿Cómo hicieron para «transformar la rabia del gueto en acción revolucionaria»?

Durante los últimos veinte años he estado trabajando con gente que está en la cárcel o que ha salido de la cárcel. En mi opinión, representan el mismo grupo de gente que tenía el mayor potencial para convertirse en la vanguardia revolucionaria. No digo que las masas no deban implicarse en algún momento, pero todo el resto de la gente está conectada al sistema: tienen un trabajo, o quieren uno. Estos otros, en cambio, no quieren un trabajo, y lo sabemos porque se han dedicado a vender drogas, o robar cosas, etc. y no tienen vínculos con el sistema. No les gusta el sistema, no les gusta la policía, han tomado riesgos en su vida, y tienen un mayor potencial que una persona acomodada que va a trabajar cada día y que, al salir del trabajo, vuelve a casa, mira la televisión y se va de vacaciones a Disneylandia.

Además, creo que Marx se equivocó al considerar el lumpen proletariado como la escoria de la tierra, porque él valoraba la clase obrera y quien tenía valor eran las personas que trabajaban. Bueno, quien vende drogas en una esquina dieciocho horas al día también trabaja, pero esta es otra historia. Lo que quiero decir es que no consideró que los esclavos fueran una clase única en EEUU compuesta sólo por personas negras. Era una clase obrera, a la que no se le pagaba un salario. Y esta situación continúa hoy en día. La mayoría de los negros, a pesar de tener un trabajo, tienen que hacer otras cosas para completar su sueldo, ya que no ganan suficiente ni para formar parte del grueso del proletariado. Y otra cuestión sumamente importante es que a los negros nos dejaron fuera de los sindicatos. La historia de los sindicatos industriales de EEUU es vergonzosa en este sentido.

Entonces, sigo pensando lo mismo, porque los hechos no han cambiado. Los negros seguimos siendo pobres, seguimos fuera del sistema, no tenemos trabajos de verdad, no tenemos nada de dinero, no tenemos relación con el sistema. Y en la parte baja de todo esto se encuentran las personas que han sido encarceladas.

blapEEUU es el país con la población penitenciaria más numerosa del mundo, con 2.120.000 prisioneros. ¿Cómo se ha llegado a esta situación?

El crecimiento tanto en el número de personas encarceladas como en la duración es un fenómeno relativamente nuevo, y es consecuencia de una ley aprobada por Bill Clinton en 1994 para perseguir a los reincidentes.

Entre 1994 y 2004 el número de presos en EEUU se duplicó, y casi la mitad de todos los presos son negros, aunque sólo representan el 13% de la población total. Pero no es que haya una política dirigida directamente a meter los negros en la cárcel. No es eso. Lo que pasa es que hay una especie de funcionamiento automático vigente desde 1865, cuando se crearon los departamentos de sheriffs con la función de cazar esclavos fugitivos. Vemos, pues, que la cuestión de los negros está presente desde el inicio en EEUU.

Thomas Jefferson, uno de los Padres Fundadores y uno de los autores de la Declaración de Independencia, reflejó perfectamente esta mentalidad en un libro, titulado “Notes on the state of Virginia“. En este libro explica que el motivo por el que no incluía a los negros en su proyecto de emancipación basado en la idea de que “todos los hombres son creados iguales“, era porque, según indicaba, los negros eran seres inferiores a los blancos, tanto mentalmente como físicamente, con un color desagradable y que olían mal, además de ser perezosos, etc. Según Jefferson, los negros ni siquiera llegaban a la categoría de seres humanos, por lo que era legitimo el esclavizarlos. Esta ha sido la ideología dominante en EEUU desde 1710.

¿Puedes explicar cómo opera el complejo industrial penitenciario?

Los presos producen muchas cosas, pero el valor de los presos no reside tanto en eso, sino en todo el dinero que tanto ellos como los estados gastan. En prisión tienen de todo: llamadas telefónicas, videollamadas, comida, ropa … Se puede comprar de todo, pero mucho más caro que en la calle. Por otra parte, el estado de California, por ejemplo, gasta 70.000 dólares al año por cada preso.

También está el trabajo gratuito que los presos hacen, fabricando muebles,  arreglando jardines, limpiando autopistas …. Y todo esto lo hacen gratis, o prácticamente gratis. El complejo industrial penitenciario es como el complejo industrial militar, pero con presos. Mucha gente cree que este concepto tiene que ver con las prisiones privadas, pero no es así. La mayoría de prisiones son públicas, propiedad del Estado, y hay mucha gente que trabaja. Sólo en California hay más de cien mil funcionarios de presos, con sus sindicatos, que luchan para asegurar que sus afiliados no se queden sin trabajo. Y ¿cuál es la principal mercancía que tienen? Los presos. No quieren que se dejen de llenar las cárceles. Todo el mundo está ganando dinero a costa de los presos, que eran pobres cuando entraron y lo serán cuando salgan.

3blackpanther¿Han hecho cosas terribles? Absolutamente. Algunos de ellos. No todos. Yo ni siquiera utilizo los términos inocente o culpable. Porque la mayoría de los presos lo están por delitos económicos, como atracar una tienda. Y ¿por qué lo hacen? Pues, porque tenemos grandes disparidades económicas en nuestro país. Vemos, por tanto, que todo está tan interconectado que casi no se puede separar. Y los negros son la mejor carne de cañón para meter en la cárcel. ¿Quien dirá algo por ellos? Nadie. No tenemos dinero ni para sufragar demandas legales. Y a todo esto también se le añade el racismo.

Outside Black Panther Party HQ, New HavenEn 2014 fundaste Oakland and the World Enterprises, una iniciativa para crear empresas gestionadas por ex-presos. ¿En qué consiste este proyecto?

Uno de los aspectos de nuestra continua opresión como negros en EEUU es que cuando alguien sale de la cárcel no puede conseguir trabajo, ya que es necesario presentar un formulario de antecedentes penales, que los empleadores utilizan para negarse a contratar ex -presos. Y, realmente, se quedan sin alternativas. En California, por ejemplo, al salir de prisión te dan 200 dólares para comenzar tu vida de nuevo. Y si no tienes a nadie que te ayude, que te ofrezca un lugar donde vivir, con 200 dólares no haces nada, y vas a tener que prostituirte, vender drogas y hacer algo ilegal, que probablemente te lleve de nuevo a prisión. Ante esta situación, junto con un cargo electo negro decidimos hacer algo para reducir la reincidencia, y pensamos que la única forma de conseguirlo era que estas personas tuvieran sus propios ingresos. Así pues, compramos un terreno en Oakland, creamos una asociación sin ánimo de lucro llamada Oakland and the World Enterprises, y ahora queremos poner en marcha empresas con fines de lucro y de propiedad cooperativa para los ex-presos y otras poblaciones vulnerables y marginadas . En otras palabras, negros pobres.

Pusimos en marcha la iniciativa y ahora tenemos un huerto urbano y creamos un banco de alimentos, al que la gente venía a las 4:00 de la mañana a hacer cola, ya que estamos en una comunidad extremadamente pobre. Ahora queremos construir vivienda asequible, pero según nuestros criterios, es decir, que la asequibilidad se defina en función de las posibilidades de cada persona, y no de la media de la zona o de criterios similares. Y también tenemos algunos pisos reservados a personas que no tienen nada de dinero. La idea es que esta iniciativa se extienda a otras ciudades, en Detroit, en Filadelfia …, por lo que a nadie se le niegue el acceso a la vivienda o al empleo por el hecho de haber sido encarcelado. El modelo que usamos es el de una cooperativa de trabajo asociado, pero como algunos esto les suena demasiado comunista y se ponen nerviosos, les digo que se trata de empresas la propiedad
de las cuales es cooperativa. Es lo mismo. Los trabajadores son los dueños, los dueños son los trabajadores, pero se benefician de manera colectiva, y es que dijimos que los beneficios no tenían nada de malo per se, lo que está mal es la explotación.

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Carta de Montevideo Al Grupo de Mujeres Libertarias de Madrid
(Luce Fabbri, en la Revista Mujeres Libertarias de Madrid. Montevideo, la Revista Mujeres Libertarias, n. 1, 30 de diciembre, 1985, Madrid, diciembre, 1986, pp. 19-20.)

photo_2018-03-12_12-23-59Queridas compañeras:
Esta carta constará de dos partes, pues tengo que responder a vuestro pedido de informe acerca de las condiciones de las nnujeres en el Uruguay y, por otro lado, no puedo dejar de sentir mi posición acerca de un movimiento específicamente feminista.

Primera parte:
Desde mi desembarco en el Uruguay, como refugiada, en 1929 (había huido, con mis padres, de la Italia fascista), he trabajado aquí, sin Interrupción, en la enseñanza, y nunca he sufrido discriminación por ser mujer. Ya entonces existía igualdad jurídica. Si había ventajas, era en favor de nuestro sexo,pues existía el divorcio “por la sola voluntad de la mujer”. Existe en cambio, pero en vía de desaparecer, una autodiscriminación del sector femenino, que no se atreve a aprovechar la igualdad o encuentra cómodo no hacerlo. Hay casos de patronos que pagan menos a las mujeres, pero si éstas hacen valer sus derechos, la sociedad las respalda.

En los ambientes de izquierda o simplemente de cierto nivel cultural, hay rechazo al “machismo”. Hay grupos femeninos y una publicación. Mujer, que trata de valorizar la contribución de la mujer como tal al progreso del país. Pero se tiene la sensación de que lo que se necesita para que desaparezca la discriminación en la mentalidad de la gente es que la mujer se capacite y participe más en la vida de relación y en las luchas contra la iniustícia social.

Aspectos particulares tiene el problema en el campo (que se sigue despoblando por el éxodo de los jóvenes de ambos sexos hacía la ciudad), especialmente en el latifundio ganadero, cuya escasa mano de obra está asegurada por casi siempre solteros. Como consecuencia, la pareja es en peonesgeneral poco estable y la familia se forma alrededor de la madre, que a menudo tiene que mantener con su trabajo de cocinar o lavandera un gran número de hijos y se encuentra en difícil situación económica. También en este caso la solución es de carácter general: capacitación, limitación de los nacimientos, reforma agraria.

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Segunda parte
Los principios no varían cuando nos desplazamos geográficamente, pero sí los métodos de lucha. Es muy probable que la situación exija que la mujer se organice en grupos específicamente femeninos para luchar por sus reivindicaciones y que haya en el movimiento feminista un sector libertario. Yo las felicito por lo que han hecho y harán y les doy toda mi solidaridad. Pero no puedo dejar de decirles, en esta iniciación de diálogo, cuál es mi posición aquí, en el Uruguay (la misma, por otra parte, que asumiría en Italia, que es el otro país que conozco directamente).

Soy anarquista y pienso que el problema central de nuestro tiempo -y de todos los tiempos- es el de la libertad de la persona. Pienso que las diferencias económicas, y especiatmente el sistema del salario, son en el fondo una manifestación más del poder de unos hombres sobre otros, y que nuestra tarea básica de libertarlos es la lucha contra la opresión y la explotación, es decir contra el estado y los “patronos”, sean estos empresarios privados o burócratas de las empresas estatales.

Las mujeres, a través de los siglos, han sido oprimidas y explotadas como tales, no sólo por el estado y los patronos, sino también por el hombre al nivel capilar de la familia. Se les ha asignado trabajos específicos considerados no remunerados o, cuando se realizaban en casa ajena, remunerados miserablemente.

La asociación femenina ha sido pues una necesidad ineludible. Basta leer los procesos que se les han hecho a las “brujas” desde el siglo XIII al XVIII, para darse cuenta de cuan peligrosa (y por lo tanto eficaz) consideraba la sociedad machisía toda reunión -entonces en general secreta- de mujeres. La superstición ha desempeñado una función en ese doloroso fenómeno de genocidio, pero ha sido una función de inconsciente cobertura.

Hasta fines del siglo pasado, las leyes de todos los países ponían a las mujeres en una condición de terrible inferioridad, y eso era generalmente aceptado aun por muchos “rebeldes”, aunque algunos de éstos, especialmente los libertarios, incluían la emancipación de la mujer entre sus reivindicaciones. Pero, una cosa son las ideas y otra, la mentalidad.

No resisto a la tentación de dar un ejempío típico de esto iiltimo. Jean Grave, personalidad de relieve en el movimiento anarquista afines del siglo XIX y a principios del XX, en su libro La sociedad futura, tiene un capítulo “La mujer y el matrimonio”, en el que combate la teoría de la inferioridad intelectual de la mujer y sostiene la tesis, que creo correcta, de que la causa de su emancipación no puede separarse de la de todos los oprimidos- Por otra parte, es autor también de una novela “utópica”, Tierra Libre, en la que, imaginando un naufragio de deportados en una isla desierta, nos muestra su sociedad ideal en pleno funcionamiento. Y bien, en el relato, las asambleas que toman las decisiones son a menudo generales (aunque a veces ‘las mujeres” se ven a lo lejos, lavando la ropa, mientras los niños juegan alegres), pero los que toman la palabra, se manifiestan como malos o buenos, holgazanes o trabajadores, buenos compañeros o traidores y tienen nombre y apellidos, son todos hombres. Ninguna mujer, tiene una idea nueva o aporta algo que no sea el trabajo rutinario. Sólo una sirve para regenerar a un holgazán burlándose de él (por cierto que, una vez que se regenera, la mujer le concede su amor y todo termina bien). Cuando la colonia es atacada, “las mujeres y los niños, colocados en sitio resguardado del tiro de los asaltantes, se dedicaban a los diferentes trabajos accesorios, útiles a los defensores” (trad. Anselmo Lorenzo, Ed. Mancei, Barcelona, p. 185).

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Basta hacer la comparación con cualquier novela sobre la guerra española de 1936-39, para ver hasta que punto ha cambiado la realidad y, en menor medida, la mentalidad.

No sé bien cómo están las cosas en España. Lo que puedo decir es que, en lo que se refiere a la conquista de la igualdad, en el Uruguay el problema está superado, Pero la desigualdad subsiste en la mentalidad de la gente, especialmente en la mentalidad de las mujeres.

Cambiar la mentalidad es mucho más difícil que cambiar una ley. Si para esto último hubo que conducir una lucha específica como mujeres, para lo primero hay que estar están todos y dejar hablar a los resultados de lo que donde se hace. Nuestros hijos y nuestros compañeros tienen derecho a participar en la educación del ambiente en !o que a la emancipación efectiva de la mujer se refiere, como nosotros tenemos el derecho de participar en la lucha común por la justicia. En el curso de esta última, que es obra de amor y no de resentimiento, se disiparán, si sabemos estar a la altura de nuestra misión de libertarías, las últimas sombras de un mundo en que la mujer era un objeto sin derecho a tener una voluntad, propiedad del marido, recompensa del guerrero…

Todas las desigualdades son solidarias: las económicas, las raciales, las sexuales, y deben ser combatidas en bloque, pues tienen la misma rafz: el deseo de poder. La primera batalla en este sentido, como mujeres, hay que ganarla -con amor y dignidad-, en el terreno de la pareja, en las relaciones con el padre o con el hijo; luego en el grupo. Por eso, creo que, donde no haya razones especiales para una acción puramente femenina, lo mejor es no separamos. Sólo la experiencia repetida cambia las costumbres, que son más fuertes que las leyes.

Sin embargo, puede haber un terreno en que podría ser útil hacer valer nuestra condición de mujeres. Vivimos en un momento gravísimo de la historia de la humanidad, acaso decisivo, pues la especie humana está amenazada de muerte por las mismas fuerzas que la llevan a conquistar las galaxias. Puede que, frente a la amenaza de una guerra nuclear, nosotras tas mujeres, a las que la naturaleza ha confiado el cuidado de la continuidad biológica de la humanidad, tengamos ün papel propio que desempeñar pues las madres han sido en la historia las enemigas naturales de la guerra. Puede que este instinto protundo nos haga encontrar en el momento decisivo el camino para salvarnos. Eran mujeres las que rodeaban ayer un campo militar inglés para impedir la instalación de misiles; eran mujeres las que anteayer (más precisamente en 1919 ó 1920 en Italia) se tendían en los rieles para detener un tren con las tropas destinadas a una guerra, que, gracias a este gesto desesperado, nunca se hizo.

Pero, aún en este terreno, las diferencias biológicas no nos separan de los hombres, pues se concillan en el interés que tenemos en común: la defensa de la vida.

El camino de la lucha por la igualdad es, para todos los “discriminados”, la capacitación. Así como los obreros deben capacitarse para tomar a su cargo la gestión de las fábricas, cada una de nosotras debe capacitarse para hacerse valer en el mundo difícil que se acerca, no como mujer, sino como individuo, en igualdad de condiciones con todos los demás, con el mismo derecho a la originalidad. Ahora más que nunca hay que evitar rivalidades (que siempre son contiendas por e! poder) entre los oprimidos, entre los que combaten contra la opresión.

Sin duda en la mayor parte de estas ideas hay acuerdo entre vosotras y yo. Pero me gustaría que se discutieran las discrepancias, para entablar el diálogo, si GS que, consideráis oportuno publicar esta carta.

Saludos cordiales.

Montevideo, 30 de diciembre de 1985.

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🙆🏼8 de marzo💜

 

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LA RED DE HOMBRES POR LA IGUALDAD DE GRANADA y HOMBRES POR LA IGUALDAD DE MARACENA LLAMAN A LOS HOMBRES A SUMARSE Y COLABORAR CON LA HUELGA FEMINISTA DEL 8M

La Red de Hombres por la Igualdad de Granada y Hombres por la Igualdad de Maracena apoyan la Huelga Feminista del próximo 8 de marzo de 2.018 y proponen a los hombres que colaboren y participen de las diversas reivindicaciones. “Es una gran oportunidad para que los hombres nos impliquemos. Y no solo antes y durante el 8 de marzo, sino también durante todo el año”. La huelga se producirá en todos los sectores y a diferentes niveles: cuidados, consumo, laboral y estudiantil. Su objetivo principal es demostrar al mundo, a los gobiernos y a la sociedad que las mujeres son imprescindibles para que el mundo funcione.

Llamamiento a los hombres, sobre todo en la Huelga de Cuidados

Desde la RED de H x I Granada y H x I de Maracena estamos convencidos de que hay que Visibilizar y Valorar, la importancia que tienen los trabajos y responsabilidades Domésticas, así como las de Cuidados; histórica y socialmente asignadas desde el patriarcado a las mujeres y aprovechándose de sus energías y tiempos.

Es una oportunidad histórica, para que los hombres también reivindiquemos el inicio del fin de las Desigualdades y nuestro derecho a ser responsables, afectivos, sensibles y Cuidadosos; mostrando nuestro apoyo y acompañamiento a múltiples medidas que faciliten la diversidad y la Igualdad Real y Efectiva entre hombres y mujeres.

Por todo ello, la RED de HxI Granada y HxI de Maracena se suman a una serie de medidas que los hombres podemos tomar tanto el 8 de marzo, como el resto del año:

– 1 – Si eres padre, encárgate de tus hijxs.
– 2 – Si eres amigo, ofrécete de niñero.
– 3 – Si eres compañero de trabajo, facilita que tus compañeras vayan a la huelga.
– 4 – Si eres empresario, no descuentes el día, ni tomes represalias.
– 5 – Si eres estudiante, apoya a tus compañeras acompañándolas en la huelga o facilitándoles los apuntes del día.
– 6 – Si eres profesor, no pases lista. Recuerda: es una falta justificada y urgente, las alumnas que no están en tu aula están en la calle reivindicando: “si nosotras paramos, se para el mundo”.
– 7 – Si en tu familia hay una persona dependiente y es una mujer quien la cuida, mañana es un buen día para que empieces a hacerlo tú (y no te limites al próximo 8 de marzo), el año tiene 365 días y quien necesita cuidados los requiere todos y cada uno de ellos.
– 8 – Si vives con una mujer, asume las tareas domésticas y reparte equitativamente las mismas todo elaño.
– 9 – Si tienes una relación afectiva con una mujer, facilita que ella pueda participar en  la huelga y en las manifestaciones.
– 10 – Si trabajas en un medio de comunicación, difunde la convocatoria de huelga y todas las acciones que ellas organicen.
– 11 – Si eres un hombre que estás por la igualdad, difunde el evento entre tus conocidos y divúlgalo en las redes sociales.
– 12 – Si vas a una manifestación o concentración porque ellas no necesitan que estés en las tareas anteriores, escucha, no te pongas delante, no des órdenes ni lideres las actividades, simplemente acompaña.

Si estas indignado, te enojan y no aceptas las Injusticias; las Violencias y Asesinatos Machistas; la Brecha Salarial; las Agresiones Sexuales; la Homo-Transfobia; la Trata de Personas con fines de explotación sexual; los Mandatos Masculinos que siguen perpetuando en la división de Roles y Estereotipos y tantas y tantas Desigualdades, es una gran oportunidad para posicionarse de forma verdadera en positivo, con el
acompañamiento y apoyo de la Huelga Feminista y haciéndose responsable de los Cuidados.
RED HOMBRES IGUALDAD GRANADA – HOMBRES POR LA IGUALDAD MARACENA

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