Galileo versus Inquisición

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Descubierta una carta de Galileo con la que intentó engañar a la Inquisición.

El documento muestra que el astrónomo suavizó las afirmaciones que desencadenaron la batalla más infame de la historia de la ciencia..

Recordando la “Carta robada” de Allan Poe, ha estado escondida a plena vista. La carta original, larga reflexión, en la que Galileo Galilei establece por primera vez sus argumentos opuestos a la doctrina de la iglesia de que el Sol gira alrededor de la Tierra, ha sido descubierta en un catálogo de biblioteca mal fechado en Londres. Su encuentro y análisis presentan nuevos detalles sobre el proceso que llevó a la condena del astrónomo por herejía en 1633.

La carta de siete páginas, escrita a un amigo el 21 de diciembre de 1613 y firmada por “GG”, proporciona la prueba más sólida hasta ahora de que, al comienzo de su batalla con las autoridades religiosas, Galileo intentó activamente controlar los daños y trató de suavizar sus afirmaciones.

Se hicieron muchas copias de la carta, y existen dos versiones diferentes: una que fue enviada a la Inquisición en Roma y otra con un lenguaje menos incendiario. Pero como se suponía que la carta original se había perdido, no estaba claro si los clérigos enfurecidos habían manipulado la carta para fortalecer su caso de herejía -algo de lo que Galileo se quejaba a sus amigos- o si Galileo, una vez escrita la versión fuerte, a posteriori decidió suavizar su propias palabras.

La carta recién desenterrada está salpicada de enmiendas, y el análisis de escritura sugiere que la escribió Galileo. Compartió una copia de esta versión suavizada con un amigo, alegando que era su original, y lo instó a enviarla al Vaticano.

La carta ha estado en la Royal Society durante unos 250 años, pero hasta ahora ha pasado desapercibida a los historiadores. Salvatore Ricciardo la ha redescubierto, un historiador de la ciencia en la Universidad de Bérgamo en Italia, que visitó el 2 de agosto con un propósito diferente, y luego navegó por el catálogo en línea.

No puedo creer que haya descubierto la carta que prácticamente todos los estudiosos de Galileo pensaron que se había perdido irremediablemente‘”, declaró Ricciardo. “Parecía aún más increíble porque la carta no estaba en una oscura biblioteca, sino en la biblioteca de la Royal Society“.

Ricciardo, junto con su supervisor Franco Giudice en la Universidad de Bergamo y el historiador de ciencias Michele Camerota de la Universidad de Cagliari, describen los detalles de la carta y sus implicaciones en un artículo en la revista Royal Society Notes and Records. Algunos historiadores de la ciencia se negaron a comentar el hallazgo antes de haber estudiado el artículo. Pero Allan Chapman, un historiador de la ciencia de la Universidad de Oxford, Reino Unido, y presidente de la Sociedad para la Historia de la Astronomía, dice que “es tan valiosa que permitirá nuevos conocimientos sobre este período crítico“.

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La primera y la última página de la carta de Galileo a su amigo Benedetto Castelli. La última página muestra su firma, “G. G. “. Crédito: The Royal Society

Mensajes mezclados

termómetro galileoGalileo escribió la carta de 1613 a Benedetto Castelli, un matemático de la Universidad de Pisa en Italia. En él, Galileo expuso por primera vez sus argumentos de que la investigación científica debería estar libre de la doctrina teológica.

Él argumentó que las escasas referencias en la Biblia a los eventos astronómicos no deberían tomarse literalmente, porque los escribas habían simplificado estas descripciones para que pudieran ser entendidas por la gente común. Las autoridades religiosas que argumentaban lo contrario, escribió, no tenían competencia para juzgar. Lo más importante era que el modelo heliocéntrico de la Tierra que orbita el Sol, propuesto por el astrónomo polaco Nicolaus Copérnico 70 años antes, en realidad no era incompatible con la Biblia.

Galileo, que para entonces vivía en Florencia, escribió miles de cartas, muchas de las cuales son tratados científicos. Copias de las más significativas fueron hechas inmediatamente por diferentes lectores y ampliamente circuladas.

Su carta a Castelli fue un escándalo.

De las dos versiones que se sabe que sobreviven, una está guardada en los Archivos Secretos del Vaticano. Esta versión fue enviada a la Inquisición en Roma el 7 de febrero de 1615, por un fraile dominico llamado Niccolò Lorini. Los historiadores saben que Castelli le devolvió la carta, y que el 16 de febrero de 1615, Galileo escribió a su amigo Piero Dini, un clérigo de Roma, sugiriendo que la versión que Lorini había enviado a la Inquisición podría haber sido adulterada. Galileo adjuntó a esa carta una versión menos incendiaria del documento, que dijo que era la correcta, y le pidió a Dini que la transmitiera a los teólogos vaticanos.

En esta carta a Dini se queja de la “iniquidad e ignorancia” de sus enemigos, y expone su preocupación de que la Inquisición “pueda ser en parte engañada por este fraude que está dando vueltas bajo el manto del celo y la caridad“.

Las ideas celestiales de Galileo fueron consideradas heréticas y vivió sus últimos nueve años bajo arresto domiciliario. Crédito: DeAgostini / Getty

Al menos una docena de copias de la versión que Galileo envió a Dini ahora se encuentran en diferentes colecciones.

La existencia de las dos versiones creó confusión entre los eruditos sobre cual era la original.

Debajo de las tachaduras y enmiendas, la copia firmada descubierta por Ricciardo muestra la redacción original de Galileo, y es la misma que la copia de Lorini. Los cambios son reveladores. En un caso, Galileo se refirió a ciertas proposiciones en la Biblia como “falsas si uno usa el significado literal de las palabras“. Cruzó la palabra “falso” y la reemplazó por “diferente de la verdad“. En otro párrafo, cambió la referencia a las Escrituras “ocultando” sus dogmas más básicos, a los “ojos” más débiles.

Esto sugiere que Galileo moderó su propio texto, según Giudice. Para estar seguro de que la carta realmente fue escrita en la mano de Galileo, los tres investigadores compararon palabras individuales con palabras similares en otras obras escritas por Galileo en la misma época.

Este artículo es una traducción libre y adaptación de:

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París no siempre era una fiesta

Por Antonio Pérez

Entre las muchas majaderías que se han propalado en estos días sobre el Mayo 68 francés, una de las más repetidas es que “París era una fiesta”, una orgía convocada por unos pipiolos hedonistas, por “unos pijos que hacían el amor en las barricadas”. Ojalá tal arte hubiera sido frecuente pero no. Lamento ser un aguafiestas pero, como reza Quevedo “pues amarga la verdad / quiero echarla de la boca”: claro que el 68 fue una sublevación y, por ende, una jocunda apoteosis pero se nos olvida que la represión causó mucho sufrimiento. Examinemos el lado oscuro del 68:

PARISPara empezar, debo subrayar que hubo no menos de cinco asesinados (Mathérion, Tautin, Blanchet, Beylot y Lanvin) por las fuerzas del Orden y por los paramilitares gaullistas. A ellos, hay que sumar cantidades ingentes e ignotas de heridos e incapacitados. Y, por supuesto, los encarcelados, procesados y condenados a prisión duradera, amén de los desaparecidos, exiliados y deportados.

Todo un abanico de represaliados cuyos nombres propios y cantidades generales nunca sabremos con la exactitud que merecen. Porque el Estado francés tendría mucho o poco de democrático pero de transparente no tenía nada –ni tiene. Las dificultades que sufren los historiadores comienzan con la cerrazón de los archivos oficiales, sean expurgados o sean virginales, y salvo casos raros como el del judío antisionista M. Rajsfus, terminan con el desinterés de la academia por temas como éste a los que clasifica como ‘anecdóticos’.

call-of-data-2018Un ejemplo: el día 3 de mayo, parece documentado que fueron detenidos 596 estudiantes y que 27 sufrieron prisión provisional o preventiva (garde à vue). Dos días después, siete fueron juzgados por el tribunal nº 10, abierto aunque era domingo. Esta relativa abundancia de datos se refiere sólo a uno de los primeros días de la sublevación pero se apaga para los restos durante el mes y medio siguiente. La pregunta es obvia: si en un solo día hubo centenares de arrestados y procesados, ¿cuántos hubo durante todo mayo-junio 68? Según las estadísticas oficiales de la Francia metropolitana, el número de presos y presas paradójicamente descendió de 1968 (34.083) a 1969 (33.427); por otra parte, en el 68 los procesados, comunes y mayistas, ascendieron a 85.399. ¿Significa esto que hubo muchos procesados pero pocos condenados a largas penas? Pudiera ser pero es sólo una hipótesis. Y un dato significativo que mostraría tanto los efectos de la semilla del diablo Mayo como la peculiar atención que Francia prestó a los más jóvenes: entre 1968 y 1985, los chavales encarcelados ascendieron el 27%, un incremento que no se corresponde con el aumento de su peso demográfico que sólo fue del 14% (M-D Barré)

Todo ello olvidando los rumores de que, tras la genuflexión en Baden-Baden del general De Gaulle al conspicuo torturador Massu (29 mayo), hubo planes para detener a 50.000 activistas y encerrarlos en estadios. Todavía no tenemos pruebas de semejantes macro-redadas pero, en cambio, sí sabemos que los paramilitares gaullistas (barbouzes, CDR, SAC) hicieron de las suyas cuando declinaba la agitación -por ejemplo, asesinando el 29 junio a Marc Lanvin.

cartel_mayo_68_3Para medir las formas extremas de represión, a falta de documentación veraz, sólo tenemos los testimonios personales. Para Víctor Hugo, mayo es el mes de “les longs jours, lumière, amour, délire!” pero, en los largos días de aquel 68, las granadas lacrimógenas habían conseguido que el aire de las calles parisinas fuera una espesura acre y el cielo, un desconocido pintado de azufre. Doy fe. La nada saludable cárcel de La Santé, se nos aparecía en los delirios más ominosa que nunca; no olvidemos que todavía existían los pudrideros penales de Guayana y de Nueva Caledonia y, sobre todo, que la guillotina funcionó por última vez once años después del 68 y que la pena de muerte sólo fue abolida en 1981. Pero, mientras evitábamos la cercanía de aquellos muros literalmente negros de podredumbre, al amigo PA los maderos (flics) le sacaron un ojo, a la copine CA la violaron en un furgón policial y al colega JLC, le propinaron una descomunal paliza a cuyo lado las torturas que había sufrido en la España de los grises y los sociales le parecieron meras azotainas.

Muchos soixante-huitards podríamos testificar cientos de casos parecidos e incluso aportar nuestras propias cicatrices como muestra de que el 68 francés fue tan gozoso como doloroso. Y tan concienzudamente represor como para que los marginados entre los marginados tardaran tres años en alzar su voz; igual que ocurrió con los grupúsculos feministas y los sexo-diversos, los primeros motines de presos organizados ocurrieron en Toul 1971 y, sobre todo, en Nancy 1972 (P. Artières)

retornoalanormalidadNo dudo que en aquel mayo 68 nacieran muchos idilios –vuelvo a dar fe. Por mero cálculo de probabilidades, tuvo que haberlos entre los millones de jóvenes y de maduros contestatarios. Pero no por ello voy a suscribir que “el placer exige dolor”, memez que dejo para los poderosos, es decir, los auténticos sado-maso. Mejor diría que intentamos deleitarnos en el 68 pero que los gobernantes nos pusieron todas las trabas imaginables. Rezongaban que debían exigirnos un elevado precio por inmiscuirnos en una economía del deseo que ellos limitaban a los productos susceptibles de consumo, mercadeo y publicidad. Una fétida economía contra la que, justamente, se elevaron las barricadas. Una contabilidad B-Z en la que los mayistas nunca quisimos entrar ni individual ni, sobre todo, colectivamente. Por ello y contra todos los cálculos, ¡gozamos!

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Libre te quiero

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Basilio Martín Patino (1930 – 2017), nace en Lumbrales (Salamanca), hijo de padres conservadores, ambos profesores, y con dos hermanos, uno cura que fue secretario del cardenal Tarancón, pieza clave en la transición, y otra hermana monja; Basilio tenía marcado otro camino muy distinto: asumió los principios anarquistas que tanto se verían reflejados en su cine, estudio Filosofía y Letras y una vez licenciado ingresó en la Escuela Oficial de Cine de Madrid donde obtuvo el título de director-realizador.

En 1955, en medio de la noche del franquismo, en un momento poco o nada propicio para reuniones ni asociaciones y sin pensárselo mucho, junto a Ricardo Muñoz Suay organizaron las I Conversaciones sobre el Cine Español, conocidas como las “Conversaciones de Salamanca“, convocatoria que, en su origen, era para estudiantes, pero se personaron, los que en aquel momento, eran el Todo del cine español. En dicha reunión se intentó marcar pautas para lo que debía ser el futuro del cine del país. Hoy todo esto puede sonar utópico y romántico. Muy a posteriori, algunos de sus asistentes han denostado dicha convocatoria. Pero era un momento diferente y arriesgado en el que había gente dispuesta a jugárselo todo por una idea o un cambio, por eso el maestro Basilio pudo entender, y como nadie, un movimiento como el 15-M.

Su generación (Mario Camus, Carlos Saura, Miguel Picazo, Manolo Summers) fue una suerte de Nouvelle Vague a la española, artesanal, sin un París que los inspirase y anclada en la sórdida realidad española. Como militante, no tuvo reparos en estampar su firma en la Carta de los 102 intelectuales enviada en 1963 a Fraga, entonces ministro de Información y Turismo, para protestar por la represión y las torturas a las que estaban siendo sometidos los huelguistas de la minería asturiana. Su nombre figura en aquel documento como ejemplo de una generación que enlazaba la memoria republicana con la Transición democrática: Aleixandre, Bergamín, Buero Vallejo, López Aranguren, Gabriel Celaya, Salvador Espriu, los hermanos Goytisolo, Caballero Bonald, Gil de Biedma, Carlos Barral, Juan Marsé, Fernán Gómez, Paco Rabal, Román Gubern…

Martín Patiño tenía un gusto muy especial a la hora de explorar los territorios del falso documental, como el dedicado a la matanza de campesinos libertarios en Casas Viejas o La seducción del caos (1991).

Contaba con piezas realmente divertidas, era coleccionistas de zoótropos y linternas mágicas, técnicas pioneras del cine, pero recibió con los brazos abiertos las tecnologías audiovisuales punteras, lo que le llevó a usar e investigar las posibilidades del vídeo, así como los recursos de la imagen en 3D, los videomuros o la edición informática.

Basilio Martín Patino, como militante anarcosindicalista, fue fundador y participó activamente en la Fundación Cultural de la Confederación Nacional del Tabajo (CNT).

Martín Patiño encontró en Mayo del 2011 un Madrid que era una fiesta, un fenómeno que no había vivido nunca y sólo similar a lo que había oído contar de aquel acontecimiento que vivió con sólo un año y que fue la proclamación de la Segunda República. No lo dudó, y al día siguiente estaba rodando con Alfonso Parra, su operador a la cabeza del equipo. Rodaron durante 30 días sin guión porque “El guión estaba en Sol“, como dijo el cineasta. De las 25 horas rodadas el montaje final se quedó en una hora, el documental no tiene voz en off, sólo se oyen las canciones de los grupos que sonaban en la calle esos días y a Amancio Prada cantando Libre te quiero.

libre te quiero

Con sus 80 años se echó a la calle a vivir una ilusión (como tantos otros anarquistas con muchos o pocos trienios de ejercicio). En esos momentos estaba ocurriendo algo increíble: la explosión de la política entendida como la autogestión de los asuntos comunes, de la vida; una (y muchas más) acampada en la Puerta del Sol, cientos de asambleas, debates, conversaciones; una denuncia directa del poder económico y político… Lo que se vino en llamar el Movimiento 15M. Patino lo captó con sus cámaras como probablemente nadie más podía hacerlo, sin necesidad de entrevistas, mensajes, portavoces, expertos…

Sin duda uno de los documentales que mejor ha sabido captar “el clima 15M”, todo emoción, todo pasión.

Libre te quiero / como arroyo que brinca / de peña en peña / pero no mía/”, escribió Agustín García Calvo, al poema le puso música y lo cantó Amancio Prada y se convirtió en un canto de libertad total y María Jiménez lo convierte en un ruego. Basilio Martín Patino ha escogido la primera estrofa del verso para titular su documental Libre te quiero (2012), un testimonio precioso sobre el 15-M, movimiento casi tallado en humo.

libre_te_quiero_basilio_martin_patino_2012_foto_de_rodajeSobre el 15-M se podrían hacer tantos documentales como personajes se movieron por ese espíritu, pero es un lujo contar con el testimonio de un cineasta de una gran inquietud creadora, privilegio de unos pocos que viven jóvenes hasta que mueren de viejos y al que se le deben tres de las joyas documentales indispensables para entender la historia de España:

¿Es una Mezquita Catedral?

Somos un pueblo muy rico y nos dedicamos a regalarle a la Multinacional Más Antigua del Mundo, y una de las más potentes, dinero.  Es que somos muy rumbosos y encima, cuando queremos visitar monumentos que “les hemos regalado”, les pagamos 8 euros por entrar. Dinero, que junto a otros muchos, por ejemplo:

  • del cole subvencionado
  • del parking que hay debajo de dicho cole
  • del dinero que pagan los padres por sus hijos, aunque este subvencionado,
  • De la residencia que hay a la derecha del Cole, también encima del macroparking
  • De los apartamentos de lujo en alquiler que hay a la izquierda del Cole.
  • De los bajos comerciales que cubren todo ese emporio. (No se si la espantosa Libreria Religiosa que hay en uno de los bajos pagará menos) Chi lo sa?

Si alguien considera que exagero con este ejemplo, a los hechos me remito:

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Va a sus arcas, no declaran nada. Tienen a la mitad de la plantilla más corrompida que los militantes del PP y PSOE juntos. Sus pederastas no son juzgados pues sus causas prescriben más rápida que las de los borbones. Encima tienen una colección de ONGs que baten records, y si no miras bien la declaración de Hacienda, le escupes dinero por la cara. Ponzoña pura.

Esta es una introducción plena de amor, para eso estamos en esos días que hay que amar a todo el mundo, ya sabes, el solsticio de invierno. Decía que es para presentar un edificio situado en Córdoba, y que no ha mucho le hemos regalado por 1 Euro. ¿Que nos dice una página de la Junta sobre dicho edificio?

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Pero nos nos quedamos satisfechos con dicha información, puramente enfocada al turismo y nos vamos a otros sitio, buscando más rigor histórico:

mezquitaPero esta versión tampoco me convence mucho, está plagada de posibles errores históricos que resultan “pecaminoso” reconocer.

La que a mi me convence más es, la que sigue:

LA MEZQUITA DE CÓRDOBA

Una cultura está constituida por un conjunto de ideas-fuerza que componen su estructura profunda. Que la distingue de otras que con las que pueden ser afines. Es el fruto producido por sus propios elementos, autóctonos y herederos de una genuina tradición, los cuales son diariamente recreados por la actividad de una sociedad que vive en un cuadro geográfico determinado. En la gran mayoría de los casos pertenece a una construcción superior, una civilización, a la que está ligada por ideas generales de mayor envergadura que las florecidas en su ambiente local. Así, la cultura arábigo-andaluza ha producido manifestaciones artísticas que le son peculiares, una literatura que goza de un sello especial, una aportación considerable de descubrimientos y de trabajos científicos, una filosofía cuyo rasgo sobresaliente podría ser su racionalismo. Mas, por la lengua, por la religión, por un gran número de otras concepciones, pertenece a la civilización arábiga. Al mismo tiempo se han desarrollado en otras regiones estructuras similares, encuadradas en el mismo principio dominante, en Mesopotamia, en Irán, más allá del Indo. Componen este grupo de culturas, troqueladas todas ellas por un mismo sello característico, la civilización arábiga.

Si no está equivocada nuestra concepción, se encuentran entre ellas emparentadas todas las actividades de una sociedad en su esfuerzo de diaria creación, cuyo resultado más tarde incluirá el historiador en una cultura y en una civilización. Pues están en función las unas de las otras. Por consiguiente, la aparición de manifestaciones artísticas no podrá aislarse como tal hecho de la evolución de las ideas generales, que componen una estructura superior. Será entonces posible, cuando los testimonios conservados de una época sean suficientes, establecer una concordancia entre las más diversas ideas-fuerza. En una palabra, el arte y la evolución de una cultura se hallan tan íntimamente ligados, que debe ser factible, apoyándose en esta relación, reconstituir un eslabón histórico para llenar una laguna en los textos. Puede ser este método de gran utilidad en los tiempos oscuros como el siglo VIII, cuando en razón de una gigantesca subversión faltan los escritos literarios y escasean los testimonios arqueológicos.

En el curso de la competición que ha dividido en la Edad Media a los partidarios del unitarismo y de la Trinidad, después de una larga confusión que alcanza en el siglo VIII su punto culminante, se endurecen los dos partidos rivales en posiciones extremas y, por lo que ahora nos interesa, a propósito de ciertos principios estéticos. Se vuelven ferozmente inoclastas los primeros; después de un momento de indecisión se convierten los segundos en los animadores de la figuración sacra.

Era la iconoclastia la consecuencia del esfuerzo de los unitarios para destruir los antiguos panteones griegos y latinos y para vencer la oposición de los idólatras en general. En ellos incluían a los triteístas, es decir, a los cristianos partidarios de la Trinidad. Defendían éstos la figuración sacra, pues suponían que era más fácil impresionar a las masas con obras de arte, como lo enseñaban una experiencia y una tradición milenaria en los pueblos indoeuropeos. Desde un punto de vista artístico, eran en aquellos tiempos conservadores los trinitarios, mientras que los unitarios forjadores de una nueva civilización eran entonces considerados como verdaderos revolucionarios. Esto explica por qué las manifestaciones artísticas en España como en otras partes no podían emanciparse de la evolución general de las ideas. Por consiguiente, consiste el problema para nosotros en averiguar si es posible discernir su impacto en el solo monumento del siglo VIII que ha llegado hasta nosotros sin ser desfigurado: la Mezquita de Córdoba.

1-primera

En otros términos, se plantea la cuestión de la manera siguiente: Si constituye la Mezquita de Córdoba un factor de transición entre la escuela ibero-andaluza y la arábigo-andaluza, en una palabra, si se convierte en la piedra clave de la evolución del arte andaluz entre el siglo VI y el X, ¿no se podría apreciar en virtud de la concordancia existente entre todos los elementos componentes de una cultura, el papel desempeñado por este monumento como testigo de la evolución de las ideas religiosas? Si fuera posible reconocer en su configuración los diversos puntos de la curva evolutiva existente entre el sincretismo arriano, un estado de opinión premusulmán y una verdadera concepción del Islam, se esclarecería inmediatamente el enigma de la Mezquita de Córdoba.

Para adelantar en esta vía se impone una condición. Es menester, de acuerdo con los trabajos y los descubrimientos más recientes, conocer su historia, por otra parte muy oscura, nebulosidad que se explica con facilidad; pues ha sido transformado este monumento en el siglo VIII, en una época en que nuestros conocimientos acerca de los acontecimientos ocurridos son escasísimos. Como si fuera esto poco, los testimonios literarios que se conservan acerca de la historia de su construcción pertenecen a los siglos X y XI. Pocas o ninguna noticia dan acerca del templo primitivo que forma el núcleo de la mezquita. Reflejan simplemente y con la ingenuidad propia de aquellos anos el complejo que había permitido la transición de las ideas. Los muros de esta extraordinaria casa de oraciones habían pues conocido con todo su realismo la larga peripecia del drama religioso; mas inmovilizados por el estupor mudos se habían quedado. Bastaba, sin embargo, con acariciarles e interrogarles con objetividad para que acabaran por confesar algunos recuerdos de tan lejanos tiempos.

En el estado actual de los conocimientos se puede reducir la historia de la mezquita a los datos siguientes:

1.Contrariamente a la tradición, no parece que haya existido sobre su emplazamiento una construcción importante antigua, sea un templo romano, sea una iglesia paleocristíana.

2.En el siglo VI, época en que el sur de España y Levante pertenecen al imperio de Justiniano, se edifica sobre el actual emplazamiento de la mezquita una iglesia. Sus dimensiones son las mismas que las del templo primitivo cuya edificación ha sido atribuida a Abd al Ramán 1. Según los cronistas árabes muy posteriores a estas fechas estaba la iglesia dedicada a San Vicente.

3.Según estos mismos autores, Abd al Ramán, el Emigrado, había construido hacia 786 la mezquita primitiva, compuesta por nueve naves, separadas por ocho filas de columnas dispuestas de cuatro en cuatro en una profundidad de doce travesías. La nave central es más ancha que las otras. ¿Había poseído esta primitiva mezquita un patio? Unánimes son los autores: La mezquita se ha construido en un año, de 785 a 786.

4. Al final del siglo VIII erige Hixem 1 el primer minarete.

5. Abd al Ramán II emprende en 833 la ampliación de la mezquita. sin modificar su disposición interna; es decir, sin estropear el esbozo del bosque de columnas ya existente. Lo ensanchó añadiendo dos naves suplementarias a las extremidades este y oeste del templo primitivo. Profundizó el conjunto prolongando naves Lis hacia el sur con ocho nuevas travesías. Levantó un mirhab al final de la nave principal cuyas columnas se conservan y engrandeció el patio o lo fabricó de nueva planta.

6. Murió Abd al Ramán II sin haber visto el fin de las obras emprendidas. Fueron terminadas por su hijo en 855.

7. Ensancha Abd al Ramán III hasta el actual límite norte el Patio de los Naranjos. Construye un minarete más suntuoso que el elegido por su predecesor Hixem I, cuya mayor parte de acuerdo con las investigaciones efectuadas por Félix Hernández se encuentran en su interior, actualmente dedicado a campanile cristiano.

8. En 961, empieza Al Hakán la segunda ampliación de la sala hipóstila. Se prolongó en 95 codos, o sea poco más o menos 50 metros en la dirección sureste, en donde fue edificado un nuevo mirhab al final de la nave central. Emprendió el Califa una gran innovación. Fueron construidas cúpulas nervadas en la nave principal y en las dos laterales anteriores al mirhab. Se revistieron sus muros con lienzos de mármol esculpidos y con mosaicos. Fueron enviados éstos desde Constantinopla por Nicéforo Focas con los artífices requeridos para su montaje.

9. En 977, por razones de prestigio Almanzor agrandó de nuevo la sala hipóstila. Se construyeron ocho nuevas naves en la parte este. De este modo adquirió la mezquita su disposición definitiva.

10. El 29 de junio de 1236 entró en Córdoba Fernando III, rey de Castilla. La mezquita se transformó en iglesia cristiana sin graves mutilaciones.

11. En el siglo XIV se adapta una travesía para que sirviera de coro a los canónigos. Es la capilla de Villaviciosa, cuyo estilo «mudéjar» representa el punto final de la evolución del arte andaluz.

12. En 1523, Carlos V, (Estaba tan ocupado sembrando de cadáveres Europa que nunca estaba informado de lo que pasaba en este rincón, lo mismo le pasó (también dicen) con el Palacio que lleva su nombre en la Alhambra) mal informado, mandó desfigurar la mezquita haciendo construir en medio del bosque de columnas una iglesia gótica.

2-segunda

Se ha establecido este esquema de la historia de la mezquita de acuerdo con las noticias que nos han transmitido los escritores árabes del siglo X, el más importante de los cuales ha sido Al Rasis. Mas no poseemos los textos originales. Tenemos conocimiento de los mismos por citas hechas por historiadores posteriores. En esas condiciones lo que se nos dice suscita grandes recelos. Concordantes con las empresas llevadas a cabo por los califas y Almanzor, despiertan desconfianza en cuanto tratan de los orígenes del monumento, pues no se conservan escritos contemporáneos para confrontar estas fuentes diversas. Ha confirmado la arqueología los datos que nos han suministrado acerca de la obra de Abd al Ramán II. Mas las noticias referentes al siglo VIII que se pueden espigar en estos manuscritos son en su mayor parte legendarias. Cuentan, por ejemplo, los cronistas árabes que después de la conquista de España se había dividido la iglesia principal de Córdoba en dos partes para que pudieran albergar los dos cultos, el cristiano y el musulmán. Algo parecido había sido anteriormente contado de la iglesia de Damasco, más tarde convertida en mezquita. No sabemos con certeza lo que allí ocurrió, mas traspuesto el modelo a Córdoba en otras circunstancias de tiempo y de lugar, no podía el hecho resultar más inverosímil. Mal se conciben unos cristianos recientemente conquistados y aherrojados por un enemigo extranjero y exótico que estuvieran dispuestos a oír misa en un edificio en que pared por en medio podían oír los loores a Mahoma y viceversa. ¿Puede imaginarse una torre en donde se mezclaran las llamadas de las campanas con las voces de los almuédanos? Si hubiera sido así, tan violento contraste hubiera impresionado a los autores de la Escuela de Córdoba. Hubieran referido el hecho en sus obras, escritas precisamente para refutar la herejía, que no era otra que el Islam. Nada en ellas recuerda esta tolerante promiscuidad. Esta «historieta», como las llamaba Dozy, pertenece al ramillete de los anécdotas que han sido difundidas en España en el siglo IX y cuyo origen es egipcio.

Tan oscura y enigmática es la historia de la Mezquita de Córdoba en los siglos anteriores como los acontecimientos políticos que ocurrieron en el VIII. No podía ser de otra manera dada la pantalla que se interponía entre la mentalidad revolucionaria de estos tiempos revueltos y la del X en que habían sido escritos los textos mencionados. En estas condiciones sólo nos aportan los manuscritos árabes un concurso muy secundario; pues son precisamente los orígenes del templo primitivo y su transformación en mezquita lo que interesa a nuestra síntesis. Por fortuna los trabajos de los arqueólogos son mucho más interesantes; en particular los estudios de Gómez Moreno sobre la iglesia primitiva y las búsquedas emprendidas bajo el suelo de la mezquita por su conservador Félix Hernández. Nos facilitan estas enseñanzas unos datos seguros y precisos que podemos ahora encuadrar en el contexto histórico establecido en las páginas anteriores.

Sin embargo, antes de emprender el análisis de la historia del templo primitivo, conviene destacar en los textos árabes del siglo X dos noticias. Son producto de la tradición existente en esta época acerca de los orígenes de la mezquita. Como en otros casos análogos han sido deformados estos recuerdos por la erosión de los tiempos y las habladurías de las gentes. Desde luego habían oído los cronistas un mismo son. Para alcanzar la pureza del original, había que despojarlo de cualquier resonancia posterior.

A. Afirman los autores árabes que destrozaron los invasores todas las iglesias cristianas, cuando fue asaltada la ciudad de Córdoba en 711. Se salvó una sola: la basílica dedicada a San Vicente en cuyas paredes fue proclamado emir Abd al Ramán, el Emigrado, en 756. Mas conocemos los nombres de siete iglesias cristianas que en la primera parte del siglo IX estaban destinadas en Córdoba al culto cristiano. ¿Habían sido construidas posteriormente? No es probable. Nos describe en estos años Alvaro el abandono en que se encontraban los templos de esta ciudad. Este hecho era el resultado de un proceso que arrancaba desde años muy anteriores y que estaba en función de la expansión de la herejía y del retroceso sufrido por el cristianismo trinitario en el espíritu de las poblaciones. En estas condiciones parece improbable que hubieran sido edificadas nuevas iglesias, cuando era adversa la opinión mayoritaria y no gozarían los cristianos de los medios materiales requeridos. Eran pues más antiguas y la fecha de sus construcciones oscilaría entre los siglos VI y VII. Demuestra esta confrontación de textos la inexactitud de la tradición recogida por los cronistas que escribieron en árabe. Como ha ocurrido tantas veces habían oído campanas. Por una parte, no habían sido destruidas todas las iglesias en el curso de la invasión y de las guerras civiles posteriores, pues un cierto número con oratorios y monasterios existían en Córdoba y en sus alrededores a mediados del siglo IX(373). Es posible que desaparecieran en el siglo X, mas no puede afirmarse el hecho de modo documental. De haber sido así, era la consecuencia de la agonía del cristianismo que acabaría por desaparecer en un medio hostil. Por otra parte, el acto de intolerancia que había derruido las iglesias cordobesas en el VIII, suponía un contraste por demás violento con la tolerancia manifestada en los mismos días en virtud de la cual se mantenían ambos cultos en un mismo monumento.

abderraman1Si se descarta el carácter legendario de estos relatos, sobresale un hecho con claridad meridiana: Se había requerido un tiempo considerable —setenta y cinco años— para que la basílica de San Vicente hubiera sido definitivamente transformada en mezquita. De acuerdo con una tradición oscura se había llevado a cabo este acto en una fecha muy posterior a la de la pretendida invasión, contrariamente a lo que era lógico suponer. Parecería natural que hubieran convertido la basílica en mezquita los invasores, desde los primeros días de su entrada en la dudad. Así lo hicieron en sentido Contrario los cristianos en 1236 y Femando III no esperó setenta y cinco años para establecer en el templo una verbena de pequeñas capillas. El error de los cronistas no era de fondo sino de forma; pues la verdadera transformación de la mezquita, como lo expondremos más adelante, tuvo lugar unos cincuenta años aún más tarde de lo que habían supuesto. Como no habían comprendido lo que exactamente había ocurrido dos siglos antes del día en que escribían sus crónicas, habían confundido la evolución de las ideas religiosas que para ellos se presentaban formando bloques monolíticos, con el desfase de los años requeridos para que hubiera podido ser edificada la mezquita. Mas se desprendía con facilidad el sentido histórico de estos errores. La tradición recogida con un criterio muy general y sin precisión alguna concordaba sensu lato con nuestras tesis: La verdadera Mezquita de Córdoba había sido edificada después de un lapso de tiempo considerable transcurrido desde la toma de la ciudad por unos pretendidos invasores mahometarios.

B. Unánimes son los textos: Empezaron los trabajos ordenados por Abd al Ramán I en 775 y acabaron en el año siguiente, en 776. También esto es inexacto. Han malentendido los cronistas los datos que poseían acerca de la historia de la mezquita. Desde un punto de vista arquitectónico era imposible echar abajo la antigua iglesia, despejar el terreno de sus escombros y reconstruir el nuevo monumento ¡todas estas obras hechas en sólo doce meses!

Posee el templo primitivo nueve naves y doce travesías; o sea 54 metros de profundidad por 80 de largo. El esbozo del bosque está compuesto por un centenar de columnas con sus arcos correspondientes. Para desescombrar el emplazamiento de estos 3.600 metros cuadrados a fin de permitir la edificación de nuevas construcciones, era necesario derribar enteramente o en parte la antigua fábrica y sus dependencias que se encontraban en el centro de la ciudad. En estos tiempos en que no se disponía de grandes medios, se hubiera requerido para echar abajo las paredes y transportar en retahílas de burros los escombros fuera de las murallas un tiempo considerable.

Por otra parte, el nuevo templo en razón de la disposición tan singular de su interior ha sin duda alguna requerido varios años para ser alzado. Se trataba de un trabajo minucioso, pues el bosque de las columnas es una verdadera obra de orfebrería. Para realzar la altura de la sala hipóstila ha construido el arquitecto por encima de los fustes sobre los cuales descansa la primera hilera de arcos de herradura unos anchos almohadones. Arrancan de los mismos unos pilares ligeros que se elevan entre los estrados. Sostienen una segunda arquería de arcos de medio punto sobre los cuales se apoyan las vigas del techo. Pero los arcos de herradura nada sostienen. Refuerzan simplemente las columnatas. En Córdoba, contrariamente a lo que ocurre en Kaíruán, la doble hilera de arcos goza de una ligereza impresionante. De acuerdo con nuestros actuales conocimientos, en ninguna parte, ni en tiempos de los reyes godos, se encuentra nada que se parezca a este encruzamiento de arcos de herradura, los cuales aunque su finalidad fuera distinta parecen dispuestos de tal modo para crear con la multiplicidad de las columnas huyendo por todas partes una sensación de infinito que conmueve al visitante.

Se volvía el trabajo emprendido todavía más enrevesado por la labor delicada que ha sido menester realizar para establecer el dovelaje de los arcos. La alternativa de la piedra blanca con el rojo ladrillo aumentaba con sus tonos distintos el juego de la luz en la penumbra y enriquecía el bosque con colores como si fuera obra de la misma naturaleza. Ha requerido esta filigrana una atención minuciosa que aumentaban las dificultades que tuvieron que vencer los maestros albañiles. Por consiguiente no ha podido llevarse a cabo esta operación en sólo un año. Testimonio de ello lo tenemos en el tiempo que ha sido necesario emplear para edificar las posteriores ampliaciones de la mezquita; noticias que también nos han sido transmitidas por los cronistas musulmanes. En la época de Abd al Ramán II se requirió mis de quince años para alargar la sala hipóstila en una profundidad menor que la pretendidamente construida por su antepasado. Resulta esta labor tanto más impresionante cuanto que no han sido despachados estos trabajos delicados de cualquier modo. Han resistido la erosión de los siglos hasta nuestros días. Se puede pues concluir que la construcción del templo primitivo no se ha realizado en un año. Se presentan entonces dos hipótesis:

Es Abd al Ramán el verdadero constructor del monumento y se ha equivocado el cronista en el número de años que han sido requeridos para edificarlo.

O bien estaba bien informado el cronista; es decir, los autores diversos que nos relatan los hechos. En este caso había encontrado el emir el templo con la interna disposición que posteriormente ha conservado. Se había contentado en 785 con emprender algunas modificaciones de escasa importancia.

Apreciaremos en el curso de este estudio que la segunda hipótesis parece ser la más verosímil. Ahora bien, no hacemos en este momento la historia de la Mezquita de Córdoba. Para los fines de esta obra nos basta con saber que a fines del siglo VIII existía en esta ciudad un templo, la mezquita llamada del Emigrado, cuya sala hipóstila estaba compuesta por 108 columnas dispuestas de cuatro en cuatro, componiendo naves y travesías.

El templo primitivo

La existencia de la iglesia cristiana en el emplazamiento de la actual mezquita está confirmada por testimonios históricos y arqueológicos. El autor de Ajbar Machmua nos informa que en una guerra de las tantas que tuvieron lugar en el valle del Guadalquivir, entre el 13 de agosto de 748 y el 19 de este mismo mes del año siguiente, un personaje cuyo nombre ha sido arabizado en As-Somail (¿acaso Samail ibn Fatím, uno de los jefes que se opusieron al partido de Abd al Ramán?) «hace entrar a sus prisioneros en una iglesia que está situada en el interior de Córdoba en donde se baila hoy día la gran mezquita y decapita a sesenta de ellos». Distingue bien el cronista bereber el templo cristiano del musulmán. Por consiguiente, según este autor, a mediados de siglo no había sido aún la iglesia de San Vicente transformada en mezquita.

2-alhakenTenemos los testimonios arqueológicos suficientes para reconstruir las grandes líneas de su edificación progresiva:

1. Según Gómez Moreno que ha estudiado detenidamente la cuestión, tenía la iglesia las mismas dimensiones que las de la mezquita de Abd al Ramán. En sus investigaciones hechas en el subsuelo no ha encontrado Félix Hernández nada que pudiera atribuirse a un monumento mis antiguo. Como en la Alta Edad Media era Córdoba con Toledo la ciudad mis importante de España, es probable que su basílica no tuviera menores dimensiones que las de una villa de menor importancia como Segóbriga. En el siglo XVIII se ha levantado el plano de su basílica. Coincide en tamaño con la de la sala hipóstila de Córdoba.

2. Los muros principales de la basílica cristiana han sido destruidos en los diversos agrandamientos de la mezquita: o sea, hacia el sur por Abd al Ramán II, por el norte por Abd al Ramán III y por el este por Almanzor. Sólo la fachada oeste ha sido conservada. Posee caracteres particulares que la distinguen de las otras construcciones posteriores y que demuestran su antigüedad.

  1. Ha sido levantado el muro de acuerdo con un procedimiento llamado en España de soga y tizón, cuyo uso remonta a la época romana. Ha sido empleado con frecuencia en los tiempos de los reyes godos.
  2. Se ha abierto en el muro primitivo una puerta llamada hoy día: Postigo de San Esteban. Era antaño la entrada principal de la iglesia y de la mezquita, antes de que se practicara la que da al Patio de los Naranjos. Ha sido reformada esta puerta en el año 855, según una inscripción puesta en el dintel que analizaremos más adelante. Quedan en la fachada testimonios para reconocerla como parte integrante de la iglesia; o sea, que constituyen los trazos que han quedado de su puerta principal. Encima de la misma están colocados tres pequeños arcos de herradura, que aún se distinguen incluso en las fotografías. Por los costados aparecen los restos de una importante decoración vegetal de estilo bizantino que destaca en particular sobre las impostas. Su extraña disposición en forma de tau es notable. «Cosa jamás vista y rarísima», apunta Gómez Moreno. De acuerdo con los estudios emprendidos por este eminente arqueólogo, no cabe duda que el Postigo de San Esteban, tal como existía en su tiempo, era una obra de excepcional originalidad.

3. En los tiempos de su edificación estaba la basílica orientada del noroeste al sureste. La parte que da al norte poseía un nartex compuesto por un pórtico de arcos de herradura similar al de San Miguel de la Escalada, construido de acuerdo con sus modelos cordobeses. Es difícil apreciar si las naves se abrían directamente sobre el nartex o estaban separadas por un muro; pues más tarde, cuando la iglesia fue transformada en mezquita, se puso en comunicación directa la sala hipóstila con el patio. Luego en el siglo X, como esta parte amenazaba ruina, fue reforzada en 957 por Abd al Ramán III. La vieja construcción se encontró de este modo absorbida por la nueva.

4. Ha sido construido el Postigo de San Esteban con una caliza deleznable, pero que facilitaba el trabajo del cincel. Además por el hecho de su orientación hacia el oeste, por donde vienen las lluvias en Andalucía, se ha disgregado en parte la piedra. Han sido de este modo corroídos los bajorrelieves; como debían presentar a principio del siglo IX un aspecto lamentable y por otra parte esta puerta, por una costumbre centenaria, era la más empleada por los cordobeses en su época cristiana o musulmana, la hizo reconstruir Abd al Ramán II. Ahora bien, nos demuestran estos testimonios su antigüedad y por tanto la del templo primitivo a la que la puerta daba entrada. A pesar de su escasa consistencia no ha podido la piedra disgregarse en unos cincuenta años, como seria el caso si el monumento hubiera sido edificado por el Emigrado. Ha sido preciso un tiempo considerable, algunos siglos, antes de que quedaran lastimados la caliza y los relieves. Por esta razón nos adherimos a la tesis de Gómez Moreno que estima a pesar de sus dudas que por su ornamentación helenística debe fecharse la obra en el siglo VI, en los tiempos en que Andalucía y Levante en parte por lo menos estaban gobernados por los bizantinos. Queda así asentada una orientación en cuanto a su antigüedad.

5. Los muros exteriores están dominados por unas almenas que forman una decoración. Tienen todas la misma hechura que las primitivas que pertenecían a la iglesia cristiana. Son éstas similares a las que se construían en tiempos de los godos. Ocurre lo mismo con las ventanas del Postigo, cuyas celosías son de mármol blanco tallado en encaje. Gómez Moreno ha notado su parecido con las que adornan las iglesias visigóticas. Cita un modelo similar al de Córdoba en Santa Comba de Bande. Existe otra ventana parecida en San Juan de Baños.

6. Muestra el interior varios elementos y detalles arquitectónicos que demuestran haber pertenecido a la iglesia primitiva. El enraízamiento de los arcos en los almohadones tiene un origen romano indiscutible. Ha sido empleado este método en los medio-puntos del acueducto de los Milagros, en Mérida. Están construidos los arcos con ladrillos, pero los pilares que los sostienen están hechos con unos pisos de ladrillos alternando con otros de piedra. Ha inspirado probablemente esta disposición al arquitecto que ha dibujado las dovelas abigarradas de los arcos de herradura de Córdoba. Ocurre lo mismo con los modillones existentes en el templo primitivo. Romano es el modelo y adornos similares se encuentran en las construcciones de los tiempos godos.

7. Félix Hernández ha descubierto en el suelo de la mezquita restos de arcos cuya decoración es similar a la del Postigo de San Esteban. Convergiendo hacia el centro, componen una suerte de nicho de escasa hondura; así se encuentran en España en los monumentos cristianos del VI y del VII. «Aunque no haya sido muy bien definido su objeto, escribe Helmuth Schlunk, es bastante probable que sirvieran estos nichos de soporte central a la mesa de un altar, pues conocemos piezas similares que tuvieron esta finalidad en varias iglesias del VI en Ravena». Visto el lugar en donde han sido encontrado estos restos de nicho, se puede suponer con Gómez Moreno que debía de estar colocado en la extremidad de la nave central.

El emplazamiento del hallazgo confirma la hipótesis según la cual el altar mayor de la iglesia se encontraba en el mismo sitio, lugar además el más adecuado para tal finalidad vista la configuración del monumento. Por todas estas razones se debe concluir que existía una iglesia en fecha anterior al siglo VIII. Por la disposición de las columnas apreciaremos más adelante que el esbozo del bosque no ha sido construido por los trinitarios. La existencia de un altar en la nave principal, en la dirección de la quibla en cuyos finales se construirían los mirhabs de Abd al Ramán II y de Al Hakán II, demostraba que este lugar estratégico había sido aprovechado por los cristianos, como más tarde lo harían los musulmanes, en último recurso para no echar abajo las columnas.

Si los testimonios arqueológicos confirman la existencia de un templo primitivo anterior al siglo VIII y a la pretendida invasión, no existe razón alguna para suponer que no pertenece el bosque a la misma época. ¿Cómo explicar la mayor antigüedad de los modillones y del arranque de los arcos, si la disposición general de las columnas había sido concebida y levantada en fecha posterior, en tiempos del Emigrado…? Pues los fustes, los modillones, los arcos y los demás elementos requeridos forman un conjunto que no se puede desbaratar. Constituyen un todo, el alma del monumento: el bosque. No solamente no había podido Abd al Ramán erigir tan magno y sorprendente alarde en sólo un año. Basta con admirar la unidad de estilo que le caracteriza de modo tan extraordinario, para comprender que no habían podido ser construidas sus distintas partes en épocas diferentes, el bosque en el VIII, el Postigo en el VI.

Puede adelantarse también otro argumento. No es definitivo, pero añade peso a la masa de los anteriores. Se trata de las 108 columnas y otros tantos capiteles que componen el bosque original del templo primitivo. No han sido construidos como los posteriores que figuran en las diversas ampliaciones de la mezquita para esta finalidad. En su mayor parte son de reempleo, de época romana y de estilos diversos. En general fustes y columnas tienen orígenes diferentes. Son fáciles de comprender las dificultades que tendría el arquitecto para reunir estos materiales, si no los tuviera al alcance de la mano, por así decir. En el siglo VIII la mayor parte de los monumentos romanos en España estaban en ruinas o habían desaparecido. Para orillar la dificultad se ha dicho que habían sido traídos de los lugares más alejados, de Italia y de África. Nos parece esta sugestión traída por los cabellos si se piensa en las dificultades de los transportes existentes en la antigüedad y en los años de la Alta Edad Media. Podíase en aquellos tiempos transportar una estatua, pero no un número tan grande de fustes con sus correspondientes capiteles.

3-almanzorSi el bosque ha sido edificado en el siglo VI los entorpecimientos de acarreo son menores que si hubiera sido construido en el VIII. En los días de Justiniano abundarían más los monumentos romanos abandonados en el sur de España, que en los del VIII. No habían sido todos destrozados por la rabia de los guerreros o para satisfacer las necesidades de las poblaciones. Tuvo que disponer el arquitecto de una gran cantidad de material en donde pudo elegir lo que le convenía, para conseguir la perspectiva aérea del bosque con gastos más bien reducidos(384). Mas ahora, si nuestra argumentación no está equivocada, poseemos la clave que nos va a permitir dilucidar el misterio de la Mezquita de Córdoba.

Su arquitecto, fuera quien fuere y fuera cualquiera la época en que construyó el templo primitivo, había concebido y conseguido una obra maestra de tal grandeza que poseía una vida y un genio propios. Se concibe entonces que su original belleza y la impresionante atracción que producía, se convirtieran en los más fervientes defensores que tuvo el monumento contra los numerosos peligros que lo amenazaron en el curso de los siglos. Varias veces transformado para servir al culto de religiones distintas, han siempre respetado los arquitectos y sus mandantes el principio del bosque de columnas. Era la gloria de la ciudad. Tanto se identificaron los cordobeses con el genio de su mezquita que en 1520, cuando los canónigos desearon y consiguieron construir una iglesia en mitad del pétreo boscaje, amenazó el ayuntamiento con la pena de muerte a todo obrero que se atreviera a derribar las columnas. Fue Carlos V, educado en la entonces intransigencia flamenca y como siempre mal informado, quien mandó desfigurarla. Se dio cuenta más tarde del disparate, es justo reconocerlo, pero cuando el mal estaba hecho.

El principio de la mezquita, numen misterioso que varias veces la había salvado del salvajismo humano, podía explicarnos el escasísimo tiempo empleado por el Emigrado en su transformación. ¿Acaso, como sus sucesores, subyugado por la belleza del monumento tan sólo había realizado trabajos secundarios? Por lo cual habían durado un año. Mas, en verdad, ¿había experimentado el afán de modificar su interna disposición?

Ha llegado el momento de dirimir la discusión. Importa ante todo enfrentarse con el problema que suscita la misma existencia del bosque. ¿Ha sido construido para un desempeño litúrgico? ¿Posee un símbolo desconocido? Para resolver este enigma impresionante tenemos que volver a la exposición que hicimos en la introducción de esta obra. ¿Ha sido construido el templo primitivo para el culto cristiano o para el musulmán? Si no ha sido así, ¿qué secta ha dado a la piedra tal soplo que aún no se ha apagado en nuestros días, como puede apreciarlo el visitante que se pierde en medio de sus arquerías? De acuerdo pues con la evolución de las ideas de la que tenemos un suficiente conocimiento y en razón de la nueva concepción que hemos expuesto en las páginas anteriores, podemos ahora enfrentarnos con las tres hipótesis que se pueden concebir para resolver el enigma. Ellas solas permiten dar una interpretación a la extraña y genial concepción que había hecho de la tierra brotar tan misterioso bosque de mármol.

Hipótesis cristiana

¿Ha sido construido el templo primitivo para la celebración del culto cristiano? Posee la estructura de una basílica romana, como todas las iglesias cristianas de la Alta Edad Media en Occidente; es decir, una sala rectangular cuyo prototipo es anterior al cristianismo. Más tarde aparecerá la basílica cruciforme a imitación de las de Oriente. Ambas, sin embargo, han sido concebidas para permitir a los fieles seguir con sus ojos el sacrificio de la misa, consumado por el oficiante. Por esta razón habían sido construidas sobre el modelo de las amplias salas en las que el basileus hacia justicia ante el pueblo reunido. De donde la denominación de basílica. Ahora bien, una sala hipóstila como la de Córdoba, en cuyo interior se había reunido un centenar de columnas, evidentemente no había sido edificada para desempeñar esta función. Perdidos en el bosque no percibían los fieles ni el altar, ni el sacerdote. El cordobés que penetraba en el templo por el Postigo de San Esteban chocaba con una masa de fustes que le cerraban el horizonte. En realidad, no ha impedido este inconveniente la celebración del culto cristiano y más tarde del musulmán. Mas es justo reconocer que la disposición interior del monumento no había sido discurrida para la prestación de esta función. El lápiz del arquitecto que había dibujado el bosque no pertenecía a la mentalidad de un cristiano trinitario. El espíritu que le había inspirado no había discurrido su proyecto para la liturgia cristiana, cuya finalidad principal es el sacrificio de la misa en la que están asociados en íntima comunión el pastor y el rebaño.

Hipótesis musulmana

¿Ha sido construido el templo primitivo para el culto musulmán? Para contestar a esta pregunta conviene precisar los caracteres imprescindibles requeridos por una mezquita: Se podrá entonces apreciar si esta antigua edificación reunía estos rasgos necesarios para el desempeño del culto mahometano.

«Es esencialmente una mezquita una casa dispuesta para el rezo. El plano del edificio está adaptado al culto. Para orar se colocan los musulmanes en filas horizontales, el uno al lado del otro, formando un frente extendido. Detrás de esta primera fila se ordenan otras con la mismas disposición. El director de la oración, el imán, se coloca delante de la asamblea a la que da la espalda. Su orientación y la de los fieles que hacen los mismos gestos que él y pronuncian las mismas fórmulas, es la «quibla», la dirección de la Meca y del santuario de la Kaaba, polo del Islam, la casa de Dios en la tierra. Así había sido en tiempos de Mahoma en su propia casa de Medina, el primer oratorio de la nueva religión, más precisamente bajo una cubierta que había hecho establecer a lo largo de uno de los lados del patio, simple techo de ramas y de tierra sostenido por troncos de palmeras. Estaba sin duda desprovista esta construcción rudimentaria de cualquier carácter arquitectónico. Pero no dejaba de fijar el esquema de la mezquita futura con sus partes esenciales: un patio muy amplio y la sala hipóstila que le orilla y le prolonga en la dirección de la «quibla», sala muy larga y poco profunda cuya proporción está lógicamente determinada por la ordenanza de la oración colectiva» (Georges Marçais).

Por consiguiente, se compone una mezquita de los siguientes elementos:

  1. Un patio grande prolongado en uno de sus costados por una sala rectangular, más larga que profunda, para que los creyentes puedan alinearse en filas.
  2. La profundidad de la sala debe orientarse en dirección de la Meca (quibla).
  3. En esta dirección se halla un lugar sagrado, el mirhab, en donde se guarda el Corán.
  4. Existen en el patio aljibes y fuentes para las abluciones.
  5. Domina la mezquita un minarete desde lo alto del cual cinco veces al día llama el almuédano a la oración.

Si se observa el plano del templo primitivo, se da uno cuenta de que no reúne los caracteres que acabamos de enumerar. Nos advierte la arqueología que el muro occidental, construido por el procedimiento de la soga y tizón, no parece prolongarse en la dirección del patio. Sabemos por los textos que ha sido edificado en fecha posterior a la del templo primitivo. Hasta los trabajos y las ampliaciones hechas por Abd al Ramán II, no poseía la sala nada que se pareciera a un mirhab. A pesar de las búsquedas de Félix Hernández no han aparecido bajo el suelo de la parte antigua los restos de sus posibles fundamentos; cuando las construidas por el Emir han sido perfectamente reconocidas(386). El hecho no admite recurso: una mezquita sin mirhab no es una mezquita.

Posee el templo primitivo la misma orientación que la quibla. La nave central que es más ancha que los laterales y la misma sala hipóstila están dirigidas hacia Oriente con una ligera diferencia en los grados del cuadrante sur-este-sur. No significa este hecho nada importante, pues en la Alta Edad Media presentaban las iglesias cristianas aproximadamente esta misma orientación, ya que Jerusalén se encontraba poco más o menos en la misma dirección que la Meca para un observador situado en Occidente. Por otra parte, está compuesto el templo primitivo por una sala rectangular que dispone de la anchura suficiente para la alineación de los creyentes; pero su profundidad, trece travesías, sobrepasa las dimensiones de las mezquitas anteriormente construidas o que le son contemporáneas.

La gran Mezquita de Damasco, que sólo tiene tres, ha servido de modelo a la gran mayoría. Alineados los creyentes pueden seguir perfectamente el ritual señalado por el imán. Forman un bloque compacto. No ocurría lo mismo en Córdoba. Aquí ha sido edificada la sala hipóstila en profundidad. Alcanza los cuarenta y cinco metros. Demuestra este solo hecho que al dibujar los planos ignoraba el arquitecto las características esenciales del rito musulmán: el papel desempeñado por el director de la oración; luego la concordancia entre el patio y la sala cubierta. En Córdoba son tan estrechas las naves y las travesías tan numerosas que las columnas colocadas de cuatro en cuatro gozan de una tal disposición que tapan el horizonte. Desaparece el imán tras el bosque. Tan extraña contextura, acentuada por las ampliaciones posteriores, no ha impedido la celebración del culto musulmán, como tampoco la del cristiano, en fechas anteriores y posteriores a la mezquita. Está el problema en otra coyuntura: Se trata de saber si el arquitecto que ha dibujado los planos del templo, los ha concebido para la oración colectiva de la religión musulmana, de acuerdo con los deseos de una comunidad que le había encargado el pedido y se lo había pagado.

La ordenación interior del templo coincidía con lo que sabemos de la historia de las ideas religiosas. En el VIII no había en Córdoba una población mahometana suficiente —de haber existido— para ofrecerse el lujo de una obra maestra tan singular. No había sido construido el templo para sus necesidades religiosas. Lo contrario implicaría una grave contradicción entre los textos y los testimonios arquitectónicos y arqueológicos. Si el culto musulmán había sido celebrado en el templo primitivo desde los principios del siglo VIII, como nos lo asegura la historia clásica, hubieran tenido los autores de la Escuela de Córdoba todo el tiempo requerido para estudiarlo y saber de sus principios que ignoraban aún a mediados del siglo IX. Hubieran oído algo de las enseñanzas del Corán y las hubieran comentado o combatido en sus obras. Hubieran sabido por boca de los almuédanos la existencia de Mahoma antes de 850. Confirma así el contexto histórico, tal como lo hemos establecido en el curso de esta obra, los testimonios de la piedra cordobesa.

4-primeroComo se han convertido los cordobeses al Islam a pasos contados, han también adaptado poco a poco el templo primitivo a las necesidades de una mezquita, de acuerdo con las nuevas enseñanzas, que también se extenderían muy lentamente. Se había realizado la transformación del templo de modo tan imperceptible como la evolución de las ideas. Por esto, la brutal intervención llevada a cabo en Damasco, de ser cierta, no coincidía con lo ocurrido en Córdoba. No se prestaba a ello la disposición interna del templo primitivo, aun en el caso de haberse querido emprender una acción parecida. Se adaptaba mejor la basílica siriaca al culto musulmán. Bastaba con echar abajo el lienzo norte del edificio para que se abriera la sala sobre el patio, adquiriendo así los requisitos requeridos. No era esto posible en Córdoba, en donde la sala hipóstila del templo primitivo poseía otra disposición interior. No podía aquí escamotearse la profundidad a menos de derruir las columnas. Era esta operación imposible, no sólo por el cariño de la población por su monumento, sino también por razones históricas. Como la adaptación del templo a nuevas necesidades se había realizado muy lentamente, no había padecido brutales mutilaciones. Para convertirlo en mezquita en razón de una orden impuesta hubiera sido necesario emprender una nueva construcción. Así había ocurrido con la Mezquita de Kairuán.

Según la tradición había tenido por origen un santuario modesto edificado por Sidi Ocba en 670. Mas, por dos veces había sido derruido y reconstruido. A pesar de estas modificaciones posteriores, había sido su configuración definitiva la obra de los emires aglabidas que le dieron el último toque en el siglo IX. Ignoramos pues la interna disposición del oratorio primitivo y el proceso de sus transformaciones, tanto arquitectónicas como religiosas; pues ha podido ser adaptado a cultos diversos. Queda patente la similitud de los dos monumentos, el de Kairuán y el de Córdoba: la ordenación en profundidad y la multiplicidad de sus naves. Apreciaremos más adelante que han tenido el mismo origen y acaso un modelo hoy día desaparecido. Por el instante nos basta con anotar que a pesar del empleo de un mismo estilo y técnica —la profusión de las columnas de reempleo con sus arcos de herradura— el efecto producido en Córdoba por la espesura del bosque ha desaparecido en Kairuán. ¿Por qué?

Para adaptar la ordenación en profundidad al culto musulmán, es decir, la tradición heredada a las necesidades de un nuevo culto, ha dado el arquitecto tunecino más anchura a las naves y a las travesías. Para extender más el espacio, ha edificado un transepto delante del mirhab, que compone con la nave principal una especie de tau, como la letra griega. De este modo puede abarcar la vista un mayor horizonte. No se trata entonces de un bosque como a orillas del Guadalquivir, sino de una oquedad en donde pueden ser percibidos a cierta distancia los objetos y las personas. En una palabra, para realizar una adaptación más ortodoxa del monumento, los ¿os primeros oratorios de Kairuán han sido derruidos y reconstruidos por dos veces, habiendo fracasado por lo visto las dos primeras tentativas. Hay que suponer en estas condiciones que el arquitecto tunecino gozaba de una libertad de movimiento que no habían tenido los arquitectos andaluces. Mas, en verdad, ¿la habían necesitado?

Nos ilustra la historia del arte la evolución de las ideas de un modo mucho más preciso que los textos defectuosos llegados hasta nosotros. Se encuentra Berbería más cercana de Oriente, centro neurálgico y creador del Islam, que Andalucía. Por su situación geográfica experimentaba la tierra africana una imposición mayor. De ahí una mayor rapidez en la cristalización dogmática de la doctrina del Profeta. Europa gozaba de una mayor independencia, lo que le permitía dar riendas sueltas a su genio. Esto se trasluce en el lenguaje de la piedra. Por ello hay un mayor contraste cuando se comparan ambos monumentos. En Kairuán, el Oriente oculta a Occidente. Por su estilo, por sus diversas edificaciones en las que destacan sus cúpulas mesopotamicas y su minarete siriaco, por su fachada general, pertenece la Mezquita de Kairuán a Oriente, a pesar de sus columnatas, de sus arcos de herradura y de la profundidad rectificada de su sala hipóstila. Como no han tenido los arquitectos andaluces la obligación de trastornar de arriba abajo el templo primitivo, han agrandado el monumento en el sentido de la quibla, cuya orientación perteneciente a la iglesia cristiana estaba ya determinada por la anchura mayor de la nave principal. Se ha convertido así la Mezquita de Córdoba en un monumento único en su género, pues han sabido adaptar sus constructores la herencia recibida a las nuevas necesidades, conservando en un principio la tradición ibero-andaluza y adaptándola al genio decorativo de Bizancio. Como era la capital de España una de las ciudades en su tiempo más importantes de la tierra —acaso alcanzaría su población al millón de habitantes— fue su mezquita el modelo que en lo sucesivo imitaron los arquitectos del Magreb. Con su extraordinaria originalidad ha contribuido al florecimiento del arte arábigo-andaluz y se convirtió en la obra maestra del arte musulmán occidental.

Hipótesis herética

Si no ha sido construido el templo primitivo para las necesidades, ni del culto cristiano trinitario ni del musulmán, no cabe duda de que lo ha sido para una finalidad religiosa precisa.

Como se trata de un oratorio, por eliminación ha sido edificado para los requerimientos de un movimiento suficientemente poderoso para contar con los medios para emprender una obra de tales dimensiones. Por nuestros estudios anteriores sólo gozaban de estas posibilidades dos comunidades: las que se adherían al judaísmo, las que pertenecían al cristianismo unitario o sea al arrianismo.

Había adquirido el judaísmo en la península una importancia extraordinaria. No se debe, pues, menospreciar esta sugestión, tanto más que el templo de Córdoba posee una disposición arquitectónica que se ajusta perfectamente a las necesidades de la sinagoga. No se requiere el órgano de la vista para seguir las ceremonias judaicas. Es el canto el que une a los fieles en sus oraciones al Todopoderoso. Ha dado este carácter probablemente su razón de ser al bosque primitivo. Sin embargo no creemos pueda mantenerse la hipótesis según la cual hubiera sido construido el templo para el culto judío. Esto por dos razones:

1. No coincide con los textos de los autores musulmanes.

2. Envuelve al templo de Córdoba un ambiente que está emparentado no sólo con el judaísmo, sino también con la filosofía alejandrina, dominada por el genio de Israel.

Volveremos más adelante sobre este segundo punto. Por ahora nos basta con precisar que poseemos los testimonios de varios autores musulmanes de fines del siglo X o del XI que nos aseguran la existencia de una iglesia cristiana, dedicada a San Vicente, situada en el siglo VIII en el mismo emplazamiento de la gran Mezquita.

Tenemos pruebas múltiples para acusar a los historiadores o cronistas musulmanes de imprecisión patente. Es muy posible —y en la práctica el hecho es indiscutible— que un escritor arábigo en aquellos tiempos confundiese a un cristiano trinitario con un cristiano unitario, fuera o no arriano. Tal era la consecuencia del gigantesco trastorno ocurrido en los conceptos. Pero tienen ciertos límites estas equivocaciones. Un hombre de cultura no podía equivocarse, confundiendo un judío con un cristiano, una iglesia con una sinagoga.

En nuestro entender otra hipótesis, directamente emparentada con el segundo punto que hemos establecido líneas anteriores, merece ser considerada: Ha sido construida la basílica para el culto cristiano unitario, o sea para el culto arriano y luego dedicada al trinitario con la conversión de Recaredo. Con la victoria del partido unitario en la guerra civil, volvió otra vez al culto arriano e insensiblemente fue transformada la basílica en mezquita. Puede ser apoyada esta hipótesis con los siguientes testimonios arqueológicos e históricos:

No puede discutirse la existencia de un culto arriano en Andalucía en fecha tan tardía como el siglo IX. Hemos trascrito en un capítulo anterior una antífona que se cantaba en las ceremonias de esta comunidad religiosa. Conocemos la polémica que ha enfrentado al abate Sansón de Córdoba con Hostegesis, obispo de Málaga. Pero no sabemos nada más. Ignoramos las modalidades de esta liturgia de tal manera que somos incapaces de distinguir los signos exteriores arqueológicos de sus templos; lo que diferenciaba en estos años una iglesia arriana de una iglesia trinitaria, enseñanza que nos impediría confundirla con una mezquita. Nos encontramos así, con tal ausencia de datos, en la situación del paleontólogo que ha de reconstruir de modo abstracto el eslabón anatómico de una especie que le es desconocida, pero que ha existido; pues constituye un elemento esencial en la evolución de un filum, del cual se poseen los estados sucesivos desde su nacimiento hasta su extinción.

Sin embargo, la situación del historiador es más confortable que la del paleontólogo; pues, en realidad, si poseemos este eslabón ausente. Está presente ante nosotros. Es la sala hipóstila del templo primitivo de Córdoba con la original disposición de sus columnas; en modo alguno se puede eludir la significación de su presencia. Nos faltan solamente los testimonios precisos que nos permitirían sin error posible dar un sentido a su espiritualidad. Mas, a falta de esta prueba que se ha perdido en el torbellino de los siglos, podemos discurrir unos razonamientos adecuados. Nos darán tales presunciones que el argumento abstracto será suficiente para sustituir al documento ausente.

Por las noticias que nos da la arqueología tenemos buenas razones para suponer que el templo primitivo y su misterioso bosque han sido construidos en el siglo V o en el VI. Hecho indiscutible, existía en el siglo VIII, mucho antes de la reforma que hizo el Emigrado para convertirlo en mezquita, según nos lo sugiere la historia clásica. Poseía entonces tal notoriedad que el pretendido Omeya demostró el mayor interés para hacerse proclamar emir en sus muros; lo que tuvo lugar en 756, muchísimo antes de su transformación. Con otras palabras, recibió en este templo una investidura real con carácter religioso que le permitió emprender en contra de sus otros competidores una lucha de treinta años que acabaría haciéndole dueño de España. Entonces, se pregunta uno si esta unción divina, arto determinante en su carrera, la hubiera podido recibir en un modesto oratorio como lo hubiera sido la sala de oración de que nos habla la historia clásica, parte de una iglesia dividida en dos para la celebración de dos cultos. Descartada esta «historieta» egipcia, es más lógico suponer que el templo primitivo, tal como lo admiramos hoy día, existía ya con todo su esplendor. Era entonces tan importante su irradiación espiritual sobre las poblaciones, que se empeñó nuestro ambicioso guerrero en hacerse en el mismo coronar; de idéntica manera y en virtud de la misma tradición por la que habían recibido el óleo sagrado en la catedral de Toledo los reyes godos, fueran trinitarios o arrianos.

Con esta consagración del Emir en el templo de Córdoba se convierte esta ciudad en la capital de España, en detrimento de Toledo cuya población y por consiguiente catedral conservaban un carácter ortodoxo-trinitario más acentuado; como nos lo indica el Anónimo latino(387). En la segunda parte del siglo VIII, nos parece que Elipando, arzobispo de Toledo, está más cerca de la ortodoxia trinitaria a pesar de su adopcionismo, que del unitarismo predicado por los arrianos. A pesar de sus elucubraciones es un cristiano en el sentido estricto de la palabra. Discute con Alcuino y los obispos reunidos en Aquisgrán. Se interesa por la disciplina común, no es un premusulmán. ¿Lo era el que bacía sus veces en Córdoba? En el curso de la competición de ideas religiosas que tuvo lugar en el siglo VIII, había alcanzado la basílica de Córdoba una notoriedad y una autoridad que suplantaba a la que había gozado en los tiempos anteriores la catedral de Toledo. ¿Por qué? Se funda la contestación que se podría dar a esta pregunta en un movimiento de ideas emparentado con la ceremonia que había dado tanto prestigio al Emir. ¿Cuál era la naturaleza de la unción divina que le había sido impuesta…? No era cristiana; sus descendientes en este caso no se hubieran apresurado a transformar al paso de los años el templo en mezquita.

La ceremonia de la investidura poseía por consiguiente un carácter espiritual que no debía ser contradicho por el Islam. Dada la situación religiosa entonces existente en la península, no podía ser otro que una idea afín al arrianismo; por lo cual había buscado nuestro guerrero el prestigio del templo de Córdoba que por lo visto despuntaba por el unitarismo de sus rectores, en oposición al de Toledo que conservaba la tradición ortodoxa. Poseemos pruebas, escasas pero precisas, que apuntan a una mayor evolución de las ideas religiosas en el sur de España hacia un estado de opinión que podríamos llamar: premusulmán. Abd al Ramán había recibido una autoridad facultada por la divinidad que se realzaba a los ojos de sus conciudadanos. Así se explica la oposición de los demás y los larguísimos pormenores de la guerra civil. Ahora bien ¿por qué el templo de Córdoba y no cualquiera de los otros entonces famosos, los de Mérida, de Sevilla, de Segóbriga? La elección de Córdoba no ha sido fortuita. Es de suponer que una parte de su clero había secundado la gesta de los vencedores del partido de Roderico, si no la habían ellos mismos encauzado. Mas esta situación se imbricaba con la misma historia del templo y con la lejana tradición que representaba, enigma que sólo la arqueología era capaz de dilucidar.

La clave del problema se halla en los orígenes del bosque, pues es esta ordenación interior la que se opone a la concepción de un templo concebido para el culto cristiano o musulmán. Por otra parte, hay que admitir, vistas las dimensiones y la disposición general de la sala, que su extraña construcción no había sido impuesta por un problema técnico cualquiera. Hacía tiempo que sabían edificar los antiguos amplios espacios cubiertos, sea con columnas, sea con cúpulas gigantescas como en Santa Sofía. Los romanos, los bizantinos, los Omeyas de Asia, los Abasides, han erigido templos, iglesias y mezquitas, sin que fuera necesario hacer surgir de tierra un bosque de columnas. Ha sido pues buscada esta disposición original que tanto extraña a todo aquel que penetra en la mezquita… y esto para un fin particular.

Si es así, se plantea una pregunta: ¿Ha sido el principio del bosque una genial concepción del primer arquitecto del templo o la imitación de un modelo anterior? En este caso sería menester reconocer que la copia y el modelo pertenecían a una misma idea religiosa o poseían un origen común. Hemos averiguado que la sala rectangular del templo primitivo se parece a un género de construcciones de las que sólo se han conservado algunas ruinas situadas en África del Norte. Se trata de un tipo de basílica denominado: latino-africano. Las más importantes se encuentran en Túnez; son los restos de Damus el Karita y de San Cipriano, que fueron edificadas en el siglo IV o V. Se supone que fueron muy numerosas estas iglesias en tiempos de Justiniano. Más tarde fueron destruidas en las guerras civiles posteriores o transformadas en mezquitas. Después de las modificaciones que sufrieron es imposible reconocerlas. Sin embargo, las ruinas de Danius el Karita son suficientemente explícitas, para que el padre Delattre haya podido levantar el plano de su basílica y demás dependencias. Se sorprende entonces el historiador. Las dos salas hipóstilas en Berbería y en Córdoba, si no similares, son muy parecidas.

Damus el Karita es un monasterio situado cerca de Cartago, cuya basílica es más profunda que la de Córdoba; o sea, 65 metros de largo por 54; pero tenía menos columnas: 86 por 108. Las afinidades entre ambas son indiscutibles, como se aprecia al comparar sus planos. Sin embargo, posee el templo africano un carácter que le distingue del andaluz. Dos largas naves de anchura doble que las demás se cruzan componiendo un transepto. Si se admiten las conclusiones de Elie Lambert sobre la Mezquita de Córdoba, existían en el templo primitivo, en las extremidades del rectángulo, dos largas naves que han sido dobladas cuando la reforma y ampliación de Abd al Ramán II. Con la nave central eran más anchas que las demás. En una palabra, si es verdad que existe en estos dos monumentos el esbozo de un bosque de columnas, se halla este carácter más acentuado en Córdoba en donde la masa de los fustes compone un conjunto más compacto.

Se ignora cómo era la disposición arquitectónica de Damus el Karita. ¿Existían en la basílica arcos de herradura? Misterio. Lo que importa es averiguar el espíritu que ha imperado en su construcción.

Hasta ahora no había surgido en las mentes duda alguna. Se habían contentado los especialistas con reconocer el carácter cristiano de las ruinas del monasterio. Para nosotros el problema es algo más complejo. ¿Qué cristianismo? ¿El trinitario o el de una fracción del unitarismo? Si no se compara su reconstrucción imaginaria con la realidad del templo de Córdoba, si no se ha asimilado su ambiente, es imposible apreciar en el plano el sentido místico que se desprende de una sala hipóstila con columnatas múltiples.

Son las basílicas latino-africanas los testigos tardíos de las primitivas iglesias cristianas que han sido edificadas en Oriente, siguiendo el modelo de la sinagoga. En los primeros tiempos del cristianismo habían probablemente revestido estos monumentos escasa importancia. Han desaparecido. Acaso se podría hallar un recuerdo de los mismos en el templo primitivo de la mezquita El Akza de Jerusalén, si se conociera mejor su historia y la interna disposición que había tenido antes de haber sido transformado para el culto musulmán(388). Más tarde, los modelos de la basílica romana y de la basílica cruciforme se habían impuesto, no por motivo de una nueva moda artística, sino por comodidad. Pues sus diferencias con las más primitivas tenían una razón funcional. Estaban concebidas para la vista, para que los fieles pudieran seguir el sacrificio de la misa. Las latino-africanas y las más primitivas en donde acaso la misa revestía otra liturgia, descienden de la sinagoga en donde el canto de los salmos une a los fieles en los actos de la ceremonia colectiva. Si es así ¿por qué la supervivencia de esta concepción arquitectónica pasada de moda ha podido mantenerse en ciertas regiones hasta fechas tan tardías de la Alta Edad Media?

Estamos ahora en condiciones de explicar tan extraño hecho. La supervivencia de este tipo anticuado de oratorio no tenía otra razón de ser que su carácter funcional. En un principio habían sido construidos de acuerdo con la tradición judía, luego el principio de la basílica latino-africana se había mantenido porque la ordenación interior de sus salas rectangulares e hipóstilas se adaptaban mejor a las ceremonias heterodoxas y unitarias que en ellas se celebraban. Tanto que estaban estrechamente emparentadas con la filogenia espiritual del monumento: con la sinagoga y la filosofía alejandrina. Ahí está la clave del problema; pues la fecha de la construcción de Damus el Karita y del templo de Córdoba coincidía más o menos con la expansión del arrianismo en estos lugares.

Divulgado en Berbería, como en España, desde las primeras predicaciones de Arrio, de acuerdo acaso con una enseñanza anterior, había reforzado el arrianismo su expansión en estos lugares con la llegada de Genseric y de sus vándalos, que eran arrianos.

Desde entonces, evolucionando estas ideas hacia un sincretismo más acentuado, se llegaba a comprender por qué la patria de San Agustín se había convertido tan repentinamente al Islam. Había existido un truchimán que no era otro que la herejía unitaria. Se advierte entonces la similitud en aquellos tiempos de los problemas religiosos en España y en Berbería. Se trataba de un mismo proceso de evolución de ideas-fuerza. Por haberlo ignorado había honradamente confesado su impotencia Georges Marçais para explicarlo.

¿Débese concluir que Damus el Karita había sido construido para una comunidad arriana o que su sala hipóstila había sido más tarde adaptada para ceremonias heterodoxas? Seria temerario afirmarlo en vista de una ausencia total de documentación. Por el momento importa tan sólo señalar el carácter tan particular del modelo de las basílicas latino-africanas y saber por qué su construcción había sido abandonada por los cristianos, cuando era recogida por los unitarios(389). Pues legítimo es suponer que habían edificado los arrianos iglesias para su culto o habían adaptado a sus necesidades monumentos edificados en la tradición cristiano-judía; tanto más durante su mayor preponderancia política, sea bajo Genseric, sea con Leovigildo.

De esta discusión destaca un hecho evidente: el paralelismo existente entre Berbería y Andalucía debido a la existencia de una misma situación política que era función de una misma evolución de ideas religiosas, las cuales determinaban a su vez la evolución del arte. Si ha sido así, podemos deducir ciertos conceptos que esclarecerán nuestro problema con nueva luz.

1. Las relaciones entre los arrianos del norte de África y de España —descontando las relaciones normales entre pueblos vecinos— han debido de ser frecuentes en los días de la Alta Edad Media. Cuando gobernaron los germanos estas regiones, alcanzó el arrianismo honda sedimentación en los numerosos años de su dominación. (Cerca de dos siglos en España.) La abjuración de Recaredo posteriormente y la política de los gobernantes bizantinos fueron incapaces de reducir su acción, manifiesta o clandestina, como la demuestra la explosión final que se produjo.

2. Han sido construidas las iglesias arrianas en el estilo de las basílicas latino-africanas. Las diferencias señaladas entre Danius el Karita y Córdoba se deben a que han sido erigidas en tiempos diferentes o acaso se deba al genio particular de sus arquitectos. El proceso de evolución era el mismo. Por esto, la Mezquita de Kairuán en su edificación definitiva conserva aún el principio tradicional de la sala hipóstila, que heredaron posteriormente las mezquitas en profundidad del Magreb y de España.

3. Sabemos por lo que nos enseña Ravena y por lo que se desprende del III Concilio de Toledo,

que aparentemente no se distinguían las iglesias arrianas de las cristianas. Pero ¿ocurriría lo mismo con los templos latino-africanos de estructura tan diferente de las basílicas occidentales? No hay que olvidar que los testigos que podemos estudiar como la Mezquita de Córdoba revisten la forma que tenían en el siglo VIII. Ignoramos de este modo si anteriormente estaban revestidos los lienzos de sus paredes con pinturas y mosaicos que los iconoclastas de la revolución han hecho desaparecer(390).

Podemos concluir que el templo primitivo de Córdoba ha sido construido para los fines de un culto que estaba en íntima relación con el sincretismo arriano. Para convencerse de ello basta con penetrar en el santuario maravilloso. ¿Por qué esta extraña sensación que os invade cuando al adelantarnos por las columnatas parecen los fustes huir de vuestra vista? ¿Por qué esta emoción que sorprende al espíritu sensible, estas conexiones metafísicas que afluyen a la conciencia del filósofo?

Generalmente queda sorprendido el visitante por un arte que le es desconocido. No puede el filósofo tropezar al contacto con los recuerdos que le llegan a borbotones. Pues las ideas que surgen ahora en su conciencia no le son desconocidas. Ha tenido trato con ellas desde los años de su iniciación. Acostumbrado en nuestro Occidente y hasta en el Próximo Oriente a manifestaciones artísticas que traducen en las mezquitas y en las iglesias una concepción personal de la divinidad, se asombra en Córdoba ante un encuentro que no esperaba: el mensaje de una concepción metafísica que le es familiar, el dios alejandrino de un Filón o de un Plotino. ¡ Qué complejidad si se compara Córdoba con Santa Sofia, Santiago o Chartres!

Aquí es infinito el espacio, pues la vista se pierde por las columnas. El dios de Córdoba no es aquel que cuida y con amor se interesa por su hechura. Es un principio del intelecto. Por esto, en la evolución del pensamiento humano asimila el filósofo el ambiente que se desprende de frívolo, inadecuado. Por esta razón los restos del nicho helenístico habían sido enterrados. Era menester concluir que de acuerdo con el criterio de los contemporáneos la aportación ordenada por Mohamed constituía precisamente lo necesario. No era esto la ampliación de la sala hipostila, sino lo que hace que una mezquita sea una mezquita: el mirhab antes inexistente y otros accesorios secundarios. En otras palabras, confesaba la inscripción lo que nos hemos esforzado en demostrar en las páginas anteriores, que el templo primitivo no pertenecía al culto musulmán.

7. Confirma este documento epigráfico los textos que se conservan de la Escuela de Córdoba. Toma el poder Mohamed en 852. Cuatro años antes había emprendido Eulogio su viaje a Navarra, en donde lee la biografía de Mahoma. De vuelta a su tierra redacta en 851 su Memoriale martyrum, para contrarrestar su doctrina, que en realidad ignora. Es entonces cuando por su amigo el cordobés Alvaro tenemos noticia de la existencia en la capital de España de los almuédanos. Nos lo anuncia en 854 en su Indiculur. Un año más tarde, coloca Mohamed su inscripción en la entrada principal de la mezquita. Tenemos ya constancia del culto musulmán.

(Extraido de la-revolucion-islamica-en-occidente-(los-arabes-no-invadieron-jamas-espana)-3933.jpg)

Libro: Vivir la Anarquía. (Chris Healham)

vivir.jpgTradicionalmente los hispanistas británicos siempre se han significado por la calidad de sus trabajos, pero la cosecha de los historiadores nacidos en los años 60 es sorprendente, y entre ellos, las añadas que pone en el mercado Chris Ealham, son extraordinarias, he tenido el placer de leer “El mito de la muchedumbre enloquecida…” y este delicioso “Vivir la Anarquía”, en el que narra y analiza la vida de José Peirats y del movimiento libertario español en el corto siglo XX con objetividad, rigor y una catarata de fuentes, documentos y referencias historiográficas incontestables. Para mí la figura de Peirats, como la muestra Ealham, ha crecido políticamente, pero como persona/personaje, ya es imprescindible.

Es de agradecer la oportunidad con que aparece este texto, en unos momentos como los actuales, donde se revisan las actitudes de los poderes en los años de la transición, y se estudia con interés histórico el movimiento libertario. Peirats, “Estaba preocupado por la memoria colectiva… Criticó el pacto del olvido que dio forma a la democracia posfranquista, argumentando que una de las aberraciones de la humanidad contemporánea es su falta de memoria histórica, incluso a nivel de pretendidos historiográficos” (pag 252). Sabía de lo que hablaba, y los años posteriores confirmaron sus temores cuando durante las dos décadas siguientes, se echó más olvido sobre las fosas de las cunetas, y desdén sobre los grupos que reivindican la recuperación de la memoria, ridiculizándoles como dijo aquél diputado del PP “solo se acuerdan de los desaparecidos cuando hay subvenciones”.

José Peirats, a pesar de vivir una vida humilde, incluso miserable, de sufrir una enfermedad crónica, de encontrarse confinado en campos de concentración, del exilio, de la marginación por parte de sus mismos compañeros, y de mil vicisitudes más, se sentía afortunado, orgulloso de sus orígenes, dueño de una ética revolucionaria, y entregado a una organización cuya lucha era la de los desheredados.

Nacido en 1908 fue un joven rebelde viviendo los años de la revolución. Para un hombre de treinta y pocos años, cuando sale al exilio, y mira para atrás en su vida, comprueba que ha pasado por la revolución y se le ha escapado entre los dedos, que siempre supo que el proceso no tendría una conclusión, pero lo ha vivido polemizando continuamente con la organización anarquista, tratando de mantener la unidad. Puede decirse que la lucha le ha hecho feliz. En el exilio y la vuelta a España en los 70/80, desarrolla su trabajo de escritor sobre el movimiento libertario, convirtiéndose en el Herodoto de la anarquía.

Siendo muy niño, su familia deja La Val d’Uixo para emigrar a Barcelona, su madre Teresa Valls, es la que con el coraje de las mujeres del pueblo, empuja para que su familia tuviera un futuro mejor en la gran ciudad. Se instalan, como siempre ha hecho la emigración, en un entorno de paisanos originarios de su comarca, que trabajan de alpargateros, gentes que han llegado a Barcelona por vía marítima (el camino más fácil) desde Castellón. Se instalan en El Poble Sec y posteriormente en Collblanc. El joven José siempre hizo una vida muy apegada a su barrio, participaba en cualquier tipo de actividades deportivas y culturales, y fue de los que promovieron la creación del ateneo libertario con el grupo Afinidad. Barcelona es la cuna del movimiento anarcosindicalista industrial. Las duras condiciones de la patronal, que no permitían la sindicación en las empresa, obliga a la organización anarquista a mantener un pulso constante con los empresarios, que a veces se resuelve a tiros por parte de los grupos de acción sindical, o de los pistoleros pagados por la patronal, o aplicando el lock-out.

La familia del joven José hace los esfuerzos económicos necesarios para que reciba educación y lo matricula en el Ateneo Obrero Racionalista, que basaba su practica en los principios de la Escuela Moderna de Ferrer i Guárdia. La familia aprecia el cambio; en la escuela en la que había estado anteriormente se practicaba el castigo físico, en el ateneo por el contrario estaba prohibido, y se promocionaba el teatro y el canto, actividades que marcarían al niño, y las practicaría ya hasta el ultimo de sus días. Peirats ponía en escena y escribía teatro siempre que podía, además era un buen cantor, heredó la voz de su padre y el gusto por la zarzuela.

Con 15 años trabaja de ladrillero y realiza acciones sindicales en su bobila, el conflicto se desencadena para reivindicar la supresión de los destajos y mantener un sistema de salarios estables. La huelga se radicaliza y se prolonga con incidentes violentos durante meses. El sindicato autoriza a trabajar en industrias de fuera de Barcelona, donde no hay conflicto, y José es uno de los que lo hacen, comparte su salario con la familia y la caja de resistencia. La huelga termina cuando en Septiembre se produce el golpe de Estado de Primo de Rivera. La CNT pasa a la clandestinidad.

Peirats se entrega a la labor cultural que desarrolla en el grupo de afinidad, convocan veladas artísticas en las hay teatro con obras sociales que tras la representación eran glosadas, lecturas poéticas seguidas de debate, etc. Estos años intenta reorganizar el sindicato entre los ladrilleros y edita “El Boletín del Ladrillero”, en cuyo número 1 ya está gran parte de la estricta moral de Peirats, se expresa contra las apuestas, la bebida y el uso de la prostitución entre los jóvenes ladrilleros. Con el tiempo escribiría contra el comunismo tabernario, y el anarquismo de testículos. En su grupo de afinidad se critican estas actitudes y las de los compañeros que tenían como actividad los atracos, secuestros y extorsiones, como el de “Nosotros”, formado por Durruti, García Oliver, y Ascaso.

En 1927 se forma la FAI para conservar la pureza ideológica del movimiento anarquista en un contexto en que los sindicatos sufrían restricciones por su ilegalidad, los grupos que componían la FAI como “Nosotros” eran partidarios de la propaganda por los hechos y el camino de la revolución por la acción directa. En los sectores sindicales más implantados en la industria se tenía otra sensibilidad, les preocupaba las mejoras económicas que se pudieran arrancar del capitalismo gradualmente, antes de luchar por los objetivos revolucionarios. Esta corriente tomó forma en el manifiesto de los treinta del año 31, que vieron en el advenimiento de la república un campo abonado para que la CNT se fortaleciera. Peirats, como hombre de acción que había empuñado las armas en conflictos con la patronal y esquiroles, tenía el alma dividida, también era un hombre de cultura ateneística y de militancia sindicalista.

Esta dicotomía le lleva a mantener una relación de todos los colores con ambas facciones, pero siempre peleando por mantener la unidad de la CNT en tiempos en los que las posiciones ideológicas evolucionaban rápidamente, como en la huelga general de 1934, que en Cataluña es convocada por la Generalitat en contra del gobierno de Madrid donde aumentaba la influencia de la CEDA. Cuando tras unas semanas, el ejército toma el control de Barcelona, Ascaso hace un llamamiento por radio para que se volviese a casa, mientras en Asturias nos encontramos en plena Revolución de Octubre desactivándose por las tropas de Franco. El anarcosindicalismo astur le leyó la cartilla a Ascaso, que sólo con la muerte en los primeros días del golpe militar, quedo rehabilitado en la memoria anarcosindicalista. Curiosamente, Peirats no volvió a tener buena relación con Garcia Oliver, que caminaba por la senda del reformismo hasta el ministerio de Justicia.

La crisis económica es brutal en los años de la república. En el 36, sin trabajo y sin ingresos, decide bajar a Castellón para buscar trabajo en la naranja. Ealham nos describe esta época con el mismo ambiente y las mismas imágenes que el cine nos ha trasladado de la Gran Depresión. José viaja en los topes de los trenes, ocultándose entre las ruedas para no ser localizado por los guardias de seguridad. Son muchas las personas en la misma situación con las que se encuentra en este viaje, perseguidos por una ley de vagos y maleantes puesta en vigor por el gobierno en 1933, durmiendo al raso y sin poder trabajar, decide pedir ayuda en el ateneo libertario y en el local de la confederación de Castellon. En ambos sitios es expulsado por mendigo, y eso que intentó explicar que era un compañero, y que escribía en alguno de los periódicos que había en esos locales. Se sube de nuevo a los topes y regresa a Barcelona.

Suenan las sirenas de las fábricas y se produce la revolución: se levantan barricadas, se organiza una federación de barricadas que es la organización que controla la ciudad. Ealham la compara con la estructura original de la comuna. Ni se duerme, la revolución no espera.

Ante lo inconmensurablemente desconocido que se les viene encima, Companys hace de encantador de serpientes, reconoce el poder del anarcosindicalismo y ofrece la estructura del Comité Central de Milicias Antifascistas bajo la dirección de la CNT, pero esta estructura mantiene el huevo del estado, y es la piedra de toque de los siguientes acontecimientos. Tras la euforia inicial, Peirats se enfrenta con la dirección libertaria, no está de acuerdo con la fórmula del frente popular de que los comités revolucionarios incluyeran representantes de todas las fuerzas políticas, incluso de las que durante años se habían mostrado contrarias al anarcosindicalismo.

La guerra Civil devoró la revolución”. Peirats se convierte en un disidente ante la dirección de la CNT, que no supo crear una comunidad antifascista de arraigo libertario, ni extraer conclusiones de los acontecimientos de la revolución de Asturias del 34.

Tal era la pérdida de papeles de los dirigentes libertarios, que leído hoy lo que publica Solidaridad Obrera el día que cuatro anarquistas entran en el gobierno de Madrid, suena ingenuo e irónico. ”El gobierno (…) ha dejado de ser una fuerza de opresión contra la clase trabajadora, así como el estado no representa ya el organismo que separa la sociedad en clases y ambos dejarán aún más de oprimir al pueblo con la intervención en ellos de la CNT (…) El gobierno no tendrá otra preocupación que la de dirigir bien la guerra”. Cualquiera diría que se había publicado en Pravda. Como dijo Ricardo Sanz con amargura, que durante la guerra, el movimiento libertario “renunció a todo, absolutamente a todo”.

Aunque en las organizaciones obreras entran montones de arribistas, y de aprovechados que lo único que se plantean es ocupar los lugares de la buena vida burguesa, el quítate tú para ponerme yo, millares de obreros practican el control obrero, la autogestión, ponen en marcha procesos y relaciones sociales revolucionarias, Peirats y muchísima gente seguirán fieles a la tradición ética anarquista, el mayor experimento de control de la economía por parte de los trabajadores estaba en marcha.

Cada vez más desencantado por sus enfrentamientos con la dirección anarquista, Peirats, que no soportaba la colaboración con el estado republicano preconizada por Abad de Santillan y Montseny, decide incorporarse al frente en la 26 división, la que fue la columna Durruti. Tras la batalla del Segre la derrota hace presentir el final, y antes de cruzar la frontera, en un curioso episodio ponen a votación la posibilidad de formar la “Republica del Cadí” en la sierra de su nombre como un cantón entre el Segre, Francia y Andorra. El éxodo de derrotados en retirada abandona su país.

Tras mil penurias, calamidades y privaciones, en 1947 se instala en Burdeos, durante años compone su magna obra: “La CNT en la revolución española”, mantiene la militancia apasionada, pero enfrentada con una burocracia que se había larvado en los años treinta. No se explicaba cómo una organización con tan pocos militantes podía mantener un tan amplio grupo de burócratas que cobraba. Cuando como secretario general de CNT descubrió que el dinero provenía del equipo de falsificadores que lideraba Laureano Cerrada, pide  explicaciones a éste, a Esgleas y Montseny, le responden que lo explicarían cuando la CNT volviese a España. Cada vez se hacen más profundas las divisiones, lo expulsan por inmoral de una organización donde militó cuarenta años, los que la utilizaron para medrar y la  hundieron.

Los años que le quedan en Francia José Peirats se dedica a escribir, vive modestamente con su compañera Gracia Ventura, y sufre alguna detención y proceso de la justicia francesa, pero como todos los exiliados tiene las antenas y los anhelos siempre puestos al otro lado de los Pirineos.

En 1976 viaja a Barcelona, recibido por los amigos y familiares con emoción y sin alharacas, se encuentra una ciudad muy distinta a la que dejó, dice que la gente no lee ni los anuncios, como no sean de futboll o los rótulos de los bares. Le apena ver a la gente invirtiendo sus afanes en adquirir bienes de consumo, y no en el sueño de la revolución. Aunque por otro lado la conflictividad social en esos años era enorme y se desarrollaba al margen de las estructuras sindicales, que son ilegales. Las luchas obreras eran autónomas y en ellas tenía una creciente presencia la organización de comisiones obreras.

Es invitado a participar en varios actos de CNT, aunque no era militante gozaba de un gran prestigio dentro del movimiento libertario. En Montjuit se reúnen trescientas mil personas  en un acto confederal en el que participa junto a Montseny. Al llegar ni se saludan, Peirats toma la palabra “Más de cuarenta años soñando este acto”, y tras los preámbulos ataca uno de los temas que tienen más presencia en la calle con aquel lema de “Llibertad, Amnistia y Statut de Autonomia”, recuerda que ya se sabe lo que es el estatuto, y recuerda que la CNT siempre tubo un carácter federal, y siempre defendió el municipio libre, para terminar con las palabras de Malatesta, “Mi patria es el mundo, mi familia la humanidad”. Claro al día siguiente le cayeron por todas partes.

La CNT, el mundo libertario entra en caída libre en 1978 después de negarse a firmar los pactos de La Moncloa, junto a los empresarios, los partidos de izquierda, y los sindicatos comisiones y UGT. Y a raíz de los sucesos en el sala Scala, donde murieron cuatro trabajadores del sindicato anarquista, a consecuencia del incendio provocado por una manifestación anarquista a sus puertas. La investigación y el juicio deja medianamente claro que fue un hecho propiciado por infiltrados policiales. Estos años era ministro de La Gobernació Martin Villa, también en los días de los sucesos de Vitoria.

A Peirats le horrorizan las polémicas y las rupturas dentro de la CNT, que llegan hasta los tribunales la utilización en exclusiva de las siglas por parte de uno de los grupos que se definían como renovadores unos y ortodoxos los otros, escribe: ”Nosotros solos nos bastamos y sobramos para destruirnos”.

Juntando el dinero que tenia él y Gracia con el de su hermana Asunción, compran una casita en La Vall d’Uixó en 1981, donde vive humildemente y enfermo, no deja de escribir relatos sobre la semana trágica y artículos para publicaciones libertarias, a veces no puede negarse a asistir a algún acto, donde es tratado con respeto y como activista. Él no se considera historiador sino más bien reportero.

José Peirats termina sus días en la playa de Burriana, muriendo de un ataque al corazón, era el verano de 1989.

Según Eric J. Hosbsbawm se había acabado el corto siglo XX.

Había vivido el tiempo de la revolución.

La conclusión no cabe en estas páginas, está en las maravillosas 338 de Chris Ealham de

Vivir la Anarquia, Vivir la Utopia

Valentín Malahora

Un paseo: Setas

Fotos tomadas en el …sierra nevada.png

después de la tormenta.

……

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Aunque parezca extraño, a veces los organismos públicos tienen páginas web con cierta utilidad. Una de ellas es la Base de Datos del Patrimonio de Inmuebles de la JA, en la que aparecen el patrimonio inmueble constituido por monumentos, obras de arquitectura y de ingeniería, sitios históricos y centros industriales, zonas u objetos arqueológicos, calles, puentes, viaductos… de interés o valor relevante desde el punto de vista arquitectónico, arqueológico, etnológico, histórico, artístico o científico, reconocidos y registrados como tales. Esta categoría además incorpora a los vitrales, murales, esculturas y amueblamiento que forman parte de otros bienes inmuebles.

Por ejemplo:

patrimonio1.pngEl edificio que muestro en el ejemplo es un baño árabe, ES el baño árabe más antiguo de Granada, y como tal está documentado, bastante “completo” pero totalmente abandonado de la mano de la administración y ahora en venta para que alguna constructora lo tire y edifique lindos chalets adosados, pues ocupa toda una manzana en la Calle del Agua del Albaicín de Granada.

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“¿Es posible que los países del Primer Mundo dejen de mantener guerras para probar su armamento?”

Informaciones contrastadas apuntan a que el Estado Islámico —o DAESH— recibió ayuda europea y estadounidense durante los primeros compases de la guerra siria, cuando los intereses estratégicos de las potencias occidentales exigían la rápida caída del régimen de Bashar al-Asad. Los estrategas no comprendieron que estaban cebando a un enemigo futuro, interesado en crear una situación bélica internacional que pueda manipularse ante la opinión pública como enfrentamiento global entre religiones. Tampoco parecen haber preocupado mucho a esos mismos gobiernos las atrocidades cometidas por el DAESH contra otros musulmanes y las minorías cristiana y yazidí, tanto en Irak como en Siria, hasta que el rostro del horror se apareció en una de las ciudades emblemáticas de Europa, recordando los ataques anteriormente cometidos por otra organización yihadista, Al-Qaeda, en Nueva York, Madrid, Londres y otros muchos lugares del planeta.

En un comunicado emitido tras el múltiple atentado de París, la central sindical libertaria Confédération Nationale des Travailleurs-Solidarité Ouvrière (CNT-SO) calificó la acción de “acto monstruoso”, condenó “el oscurantismo religioso”, recordó a los luchadores por la libertad de Tunicia y el Kurdistán y advirtió contra el discurso ultraderechista “de la extigmatización de las personas de origen extranjero, de los musulmanes e incluso de los refugiados, los mismos que huyen de la barbarie”. A continuación denunció la parte de responsabilidad de Occidente en estos hechos, ya que sus intervenciones en Afganistán, Irak y Siria “desestabilizaron las sociedades civiles” de dichos países y crearon “los terrenos propicios para la radicalización extremista”, dentro de una estrategia “de monopoly guerrero e imperialista” en la cual “los pueblos son las grandes víctimas”. Finalmente, advirtió contra “las leyes de seguridad que amenazan las libertades” y pueden suponer la represión de las luchas sociales.

En cuanto a su origen doctrinal y militar, Mintz se pronuncia categórico: Añade Mintz:

El islam radical suní viene directamente de Arabia Saudita y de los emiratos del Golfo y su promoción se correspondió con los intereses de países colonialistas directos e indirectos —Estados Unidos, Francia, Reino Unido, etc.— cuando luchaban contra la influencia y el peligro de la Unión Soviética en Afganistán, así como para aislar a Irán. Arabia Saudita ha expandido su visión racial del islam desde la península balcánica hasta Europa occidental, de un lado, y hasta Marruecos, del otro, completando así su influencia en el continente africano”. Posteriormente, “el impacto de las crisis económicas locales —como el caso de Argelia, en el período 1980-1995— y mundiales dio visibilidad y eficacia a las organizaciones caritativas que acompañan el islam radical y que viven del maná de Arabia Saudita. Es un remedo del catolicismo puro y duro del siglo XIX”, que empleó métodos idénticos para crear una masa clientelar de feligreses opuesta a las novedades ideológicas aportadas por el movimiento obrero.

índice¿Cuál es la causa o causas de que jóvenes franceses y de otros países de la Unión Europea se sumen a la yihad? La inmensa mayoría de ellos proceden de barrio periféricos de las grandes ciudades (en Francia, las banlieues), donde se enfrentan a condiciones de vida deterioradas por las falaces políticas de ajuste imperantes en la Unión; una situación de empobrecimiento colectivo derivada de la desvergüenza criminal de los círculos financieros, así como la negligencia cómplice de los gobiernos que en su momento incumplieron con las funciones de vigilancia y regulación que tenían atribuidas. Es en estos ambientes donde también se ha predicado una interpretación radical de la religión islámica, inspirada por el wahabismo (corriente religiosa originaria de Arabia Saudita). No obstante, Mintz advierte de que la mayoría de los individuos radicalizados “no suelen proceder de escuelas coránicas ni de familias rigurosamente creyentes. Tampoco hubo en estos países [de la Unión Europea] organizaciones musulmanas políticas, obreras o juveniles capaces de provocar una reacción violenta contra la sociedad, que no hubiera existido de no haberse dado la súbita aparición del Estado Islámico”.

Las banlieues tienen una larga historia de conflictividad social cuyo estallido más reciente tuvo lugar en 2005. Sin embargo, el ideal yihadista carecía entonces de la implantación con que actualmente cuenta. Mintz puntualiza que “el problema de los habitantes de las periferias urbanas en Francia ya se planteaba a inicios de la década de 1980, cuando tenían poco peso los efectos de la crisis económica. Era y es una situación de desequilibrio en el acceso a centros escolares y culturales equiparables a los de las ciudades, a puestos de trabajo «estimulantes» (tanto por el salario como para la autoestima) y, por tanto, al consumo de gama alta”, a lo cual se suma “el desprecio administrativo y clasista, así como la prepotencia de los triunfadores, que provoca entre los perdedores una solidaridad barrial. Es una unión que aúna a la gente de la periferia más allá de colores de epidermis, de distinciones religiosas, lingüísticas, etc.”. Situación que se ha agravado conforme los últimos gobiernos de Francia adoptaban medidas de austeridad económica. Debido a esta falta de expectativas materiales reales, el yihadismo “se nutre mayoritariamente de jóvenes de familias más o menos observantes del islam o ajenas a este, que anhelan una vida de aventuras ya anunciada en los tebeos, los seriales y los filmes de estilo Hollywood. Algunos regresan al «infierno» donde vivían porque el «paraíso» yihadista no colmó su sueño”.

Antes de que se hablara de la influencia ideológica de los clérigos musulmanes, cuya formación confiaban los gobiernos franceses —tanto de derecha como de izquierda— a Argelia y Arabia Saudita, era la misma comunidad de creyentes la que se apartaba de los fanáticos”, sobre todo las mujeres, dado el patriarcalismo violento que se predicaba, pues se exigía la sumisión absoluta del elemento femenino (buen ejemplo de ello brindó la organización Ni putas ni sumisas, fundada en 2002 por Fadela Amara). “Con la crisis, las organizaciones caritativas islámicas sirvieron y siguen sirviendo para el lavado de cerebro de las gentes necesitadas, que muchas veces rechazan la violencia predicada pero se encuentran entre la espada y la pared: o acatan las órdenes religiosas a cambio de subsidios, o desobedecen y pierden el dinero”. Mintz no puede resistirse a un amargo chascarrillo: “En este caso, Alau akbar se ha convertido en Parné akbar”.

De cualquier modo, “el porcentaje de simpatizantes del yihadismo es mínimo, no llega ni al uno por ciento” de los jóvenes musulmanes de Francia. Además, “muchos jóvenes franceses —sobre todo las mujeres— de origen magrebí soportan mal la exageración del culto musulmán”. Pero ellos, al igual que la “fuerte minoría no religiosa” de origen magrebí, se sienten tan discriminados por los franceses “de pura cepa” como por sus vecinos islamistas fanáticos.

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Navantia, el pacifismo en Cádiz y los barcos de guerra para Arabia Saudí.

La polarización de la sociedad francesa

Cambio de tercio: abordamos la asimetría entre la percepción de la barbarie en países ajenos y en nuestra propia casa. Parece evidente que los muertos de los atentados de Beirut o Bagdad, o las decenas de miles de refugiados sirios, no sobrecogieron del mismo modo a los gobiernos europeos que los asesinatos de París. Como tampoco es igual la resonancia mediática de unos atentados u otros, lo cual no extraña a Mintz: “Los poderosos medios de comunicación del Primer Mundo ya silencian los 19.000 niños que mueren cada día de hambre (cinco millones al año según la FAO), como tampoco se hacen eco de las fumigaciones nocivas para el medio ambiente y los seres humanos”. Así pues, un desprecio más, porque eso y no otra actitud suponen el silencio o la mención superficial que precede al olvido.

Francia se dispone a redoblar su intervención en Siria, aunque su intromisión en los asuntos de Oriente Medio ya resulta añeja, pues no en vano “participó en la invención de las fronteras de Siria y Líbano después del desmembramiento del Imperio turco, tras la Primera Guerra Mundial”. Pero, en la actualidad, ¿qué negocios concretos tiene Francia en la zona del conflicto? ¿Por qué estaba tan interesada en la derrota de Bashar al-Asad? Básicamente, el interés comercial armamentístico, sostiene Mintz, pues “los éxitos de la industria armamentista francesa” precisan de un amplio mercado internacional que en Siria se pretendía garantizar con el cambio de régimen y al que ahora puede darse importante vía si la guerra se intensifica.

No le consta que la población francesa sienta, tras el atentado de París, un rechazo mayor hacia la emigración o la población de origen magrebí y musulmán. “No me parece que haya una diferencia sensible para el francés de a pie.” Sin embargo, está socialmente en entredicho la acogida de refugiados, ante lo cual, “el gobierno, que siempre fue muy discreto y reservado en este asunto, es muy probable que ahora, con el tema de la seguridad, vaya a endurecer las limitaciones a la entrada de refugiados, sea cual sea su origen geográfico”. [La entrevista tuvo lugar antes celebrarse la primera vuelta de las elecciones regionales francesas del pasado domingo 6 de diciembre, ganadas por el ultraderechista Frente Nacional, resultado sobre el que con mucha probabilidad sí tuvo influencia el múltiple atentado de París.]

Parece indudable a nuestro interlocutor que los frentes patrióticos surgidos en estas situaciones de crisis sirven para adormecer la memoria pública y hacer olvidar a los ciudadanos los problemas económicos y de desigualdad hoy agravados en las sociedades occidentales. Además, dividen a la población en bandos enfrentados. Mintz recuerda la reacción popular ante los asesinatos cometidos también por yihadistas en la sede de la revista satírica Charlie Hebdo y en un supermercado kosher: “En enero de 2015, la ceremonia unitaria convocada por el gobierno fue una victoria efímera, porque hoy por hoy el sentimiento patriótico está dividido entre quienes enfatizan la Patria blanca, cristiana, con ayudas sociales únicamente para los nuestros; y los que pregonan la Francia «Black, Blanc, Beur» de los jugadores de origen africano, europeo y magrebí de la selección de fútbol victoriosa en el Mundial de 1998. Dicho de otro modo, hay dos Francias: la del chovinismo y odio frente a la mezcla étnica, y la de la tolerancia. Puedo parafrasear a Antonio Machado y concluir con «Francesito que vienes al mundo, una de la dos Francias ha de helarte el corazón»”.

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Y de repente, la represión

Es una evidencia, a juicio de Mintz, que la situación de temor derivada del golpe propinado a Francia por DAESH puede suponer un recorte de las libertades y los derechos civiles por parte del gobierno galo: “se pretende normalizar en la Constitución una serie de leyes arbitrarias de vigilancia y control social que antes eran medidas excepcionales provisionales”. Y suele ocurrir que este tipo de iniciativas se ceban con las organizaciones políticas, sindicales y meramente civiles que mayor actividad contestataria desarrollan en las calles, entre ellas CNT-SO, en la cual, por cierto, “tenemos una mayoría de afiliados de origen y nacionalidad de países de África del Norte y subsahariana, sin contar a los numerosos miembros franceses de origen extranjero. Es casi seguro que si se cumple la reforma constitucional anunciada, la nueva carta magna contemplará las expulsiones de extranjeros potencialmente peligrosos, y que será facilitada y acelerada la retirada de la nacionalidad francesa [que actualmente reconoce el ius soli (derecho de suelo), según el cual todo nacido en Francia es francés] a ciudadanos «desafectos»”. Supuesto, este último tan ambiguo a primera vista que, se teme, pueda ser aplicado discrecionalmente a cuantos incordien por uno u otro motivo al gobierno de turno.

CNT- SO va a participar en los actos y movilizaciones contra el recrudecimiento de la guerra en Siria, “y contra todo tipo de acción francesa bélica, directa o indirecta, porque cada intervención o venta de material militar supone matar a inocentes, y acarrea exprimir más a la clase obrera para que siga produciendo a tope, con sueldos congelados y creaciones de empleo a cuentagotas que agravan el problema del desempleo”. Al final cabo, mucho más eficiente que los bombardeos sería “que los países neocolonialistas cambiaran sus vínculos con Arabia Saudita, en aras de la estabilización de la región,impidieran el tráfico de petróleo del DAESH”, además de apoyar la lucha del pueblo kurdo, baluarte contra el yihadismo al que Turquía—otra aliada de las democracias occidentales— ha causado tanto o más daño militar que el propio DAESH.

Para acabar: ¿hay alguna forma de evitar que Siria e Irak sean borrados por la guerra de la faz de la Tierra?: “¿Es posible que los países del Primer Mundo no mantengan guerras para probar y mejorar su armamento? No lo creo”.

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