👫Cuartel de las Palmas y alrededores👫

Casa de Fr. Luis de Granada.
Casi enfrente de este convento hay un corral de vecindad, que por tener dos puertas, á la calle de Santiago y á la de los Molinos, se llama de Paso, y allí vió la luz primera en 1504 aquel ilustre orador sagrado, hijo de una pobre lavandera del convento de Sta. Cruz.

Cercano está el campo del Príncipe donde se venera una cruz de mármol levantada en 1682, con su Crucifijo, que es llamado el Cristo de los Favores; el nombre del sitio  desde principios del siglo XVI y quizá tenga origen análogo al de Reay campo del Rey, pues hasta aquí se extendían las posesiones de los Nazaritas.

Según Mármol, los moros le decían campo de Abulnest, había en sus inmediaciones un cementerio y en 1513 acordó el Ayuntamiento poblarlo, haciendo “una plaza muy honrada para fiestas de justas y toros y juegos de cañas, de lo cual esta ciudad tiene mucha necesidad“; efectivamente en 1518 se celebraron aquí lucidas fiestas con motivo del casamiento de la Duquesa de Sesa, hija del Gran Capitán, y en el mismo año fijóse definitivamente la magnitud de la plaza y se comenzaron á labrar sus edificios, entre los cuales merece atención el:

Hospital Militar (Hoy Factuld de Arquitectura).Esta casa perteneció en el siglo XVI á D. Francisco de Mendoza, almirante de Aragón, después la vivieron los Condes de Luque y de Villamena, y desde 1777 residió en ella el hospital de la Encarnación hasta que fué suprimido. Tiene un desahogado patio con arcos y columnas, perteneciente al primer tercio del siglo XVI; las habitaciones bajas obstentan preciosos frisos de relieve con
adornos platerescos y escudos de los Mendozas, y además hay una galería con arcos y bovedillas semigóticas; el piso alto contiene una armadura de lazo con ancho friso plateresco, otro techo de artesones octogonales y sobre el zaguán una sala con bello alfarje mudejar y friso del mismo estilo que los otros. La capilla conserva su portadita de mármol negro, con las armas de Mendoza y festones delicadamente esculpidos.

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Al extremo de esta calle de los Molinos vese el exconvento de monjas de los Ángeles, y continúa el camino con nombre de Vistillas de los Ángeles, por el hermoso panorama que desde aquí se contempla, hasta juntarse con el camino de Güejar. Junto al pilar estuvo la puerta de los Molinos ó de Güejar, por donde pasó el ejército cristiano el día de la toma,
la cual fué demolida en 1833 y se llamó antes Bibanexde (puerta de la Cuesta). Sólo tendría débiles tapias á sus lados, porque cerro arriba nada se distingue de murallas y por abajo está muy lejos el término de la que venía desde la puerta del Pescado. En
toda la ladera, hasta el campo de los Mártires, hay multitud de bellos cármenes, en algunos de los cuales se han imitado las antiguas construcciones árabes y particularmente en el de D. Indalecio Ventura, admirablemente situado.

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Balada de Otoño

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Poema de la puerta de Comares

«Soy corona en la frente de mi puerta:
envidia al Occidente en mí el Oriente.
Al-Gani billah* mándame que aprisa
paso dé a la victoria apenas llame.
Siempre estoy esperando ver el rostro
del rey, alba que muestra el horizonte.
¡A sus obras Dios haga tan hermosas
como son su temple y su figura»

(*) Al-Gani billah: El vencedor por Dios: Sobrenombre tomado por Mohamed V tras la victoria de Algeciras en 1369.

Poema del arco de entrada al mirador de Daraxa

Cada una de las artes me ha enriquecido con su especial belleza y dotado de su esplendor y perfecciones.
Aquel que me ve juzgue por mi hermosura de la esposa que se dirige a este vaso y le pide sus favores.
Cuando el que me mira contempla atentamente mi hermosura se engaña la mirada de sus ojos con una apariencia.
Pues al mirar a mi espléndido fondo cree que la luna llena tiene aquí fija su morada habiendo abandonado sus mansiones por las mías.
No estoy sola, pues desde aquí contemplo un jardín admirable.
No vieron los ojos cosa semejante a él.
Este es el palacio de cristal;
sin embargo, ha habido quien al verlo le ha juzgado un océano proceloso y conmovido.
Todo esto lo construyó el Imán Ibn Nasr*;
sea Dios guardián para los demás reyes de su grandeza.
Sus ascendientes en la antigüedad alcanzaron mayor elevación
pues ellos hospedaron al Profeta y sus deudos.

*Aclaración: el Imán Ibn Nasr es Mohamed V.

Los poemas, son de los lugares que dicen en el título, y el texto es del ya varias mentado..

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Paseo bibliófilo

Que era verano es algo en el que todos los cronistas están de acuerdo, eso sin que sirva de precedente. Ahora bien, ya en la edad, es más complicado, podrían ser 13 o 14 e incluso 15. Más bien cierto es que era verano, por supuesto caluroso y con esa edad no había mucho donde ir y menos aún dinero para gastar. De modo que un buen día se interpuso la Biblioteca Municipal entre mi vida veraniega y yo. Descubrí lo maravilloso que era irte a un lugar tan silencioso, darte un tranquilo paseo por las estanterías y coger ese libro que llevabas tiempo queriendo leer, te buscabas un sitio que te gustara y a leer. Así pasé varios veranos, imagino que hasta que tuve derecho a disfrutar de la biblioteca de Mi Facultad. Era y es una biblioteca muy bonita, aunque en su descripción diga que es de estilo “eclecticismo”. Pero ahora no es municipal o puede que sí, pero pertenece a la Red de Bibliotecas Públicas de Andalucía es la de la zona Centro.

Conocía la FUNDACIÓN de la Biblioteca de Andalucía en mi ciudad. El aparato del, entonces, partido gobernante muy bien se encargó de propagar la noticia de forma ruidosa. Además formaba parte de la dialéctica de combate, ese combate inmemorial, entre Granada y Sevilla, entre Almutamid y Abdallah. Pero mi vida andaba por derroteros en los que dicha biblioteca no aparecía. Luego llegó Elvira y el grupo de mapadres actívisimos con ganas e intenciones de culturizar a sus hijos, quisieran o no. Uno de los puntos de culturización fue la citada biblioteca.

Descubrí que la sección infantil estaba genial, resultaba un lugar donde los niños, desde que supieran gatear podían andar por allí libremente y había cuentos maravillosos para su diversión. El mapadre lo único que tenía que hacer era sentarse en un cojín y ver como su criatura pululaba de un lugar a otro, si eran  más de uno, entonces la diversión estaba asegurada. Dicho recinto no estaba sujeto al sacrosanto silencio bibliófilo, pues ¿quien podía hacer callar a unos bebés? Luego con el correr del tiempo he estado frecuentando dicho lugar con mi hija, es más el otro día fuimos juntos, después de varios años de no hacerlo.

La biblioteca tenIA algunas ventajas maravillosas. Antes de la última crisis, pedías un libro y si no existía, consultaban y lo encargaban y en un mes, más o menos, lo tenían. Te mandaban mensaje al móvil. Su página web era muy buena, pues podías ver si el libro que buscabas estaba o no estaba en la biblioteca (toda Andalucía), cuántos ejemplares tenían y en qué bibliotecas se encontraban. De modo que si había uno en el Zaidín tu calculabas que te venía mejor acercarte al Zaidín a por el mismo o pedir el traslado a la biblioteca de tu barrio (en mi caso la central). Si se encontraba en San Lucas, eso ya era otro cantar, tenías que pedirlo y, tarde o temprano, te llegaba y te avisaban. Con una novela de Montalbano que acababa de salir, había tal cola que tardé bastante en poder leerla. Desde tu casa podías ver si estaba el libro y si ya lo tenías prestado, podrías alargar el plazo de entrega, algo sumamente cómodo.

He estado una temporada sin ir a la misma, decidí intentar leer los libros que tengo en mi casa antes de ir a por más. Pero uno no puede leer por decreto el libro de fulanitos de copas, pues no tiene ningunas ganas, cuando está deseando leer uno que ha visto por ahí que tiene una gran pinta. De modo que hará unas semanas me acerqué de nuevo al Santa Santorum, pero en el interregno había habido un cambio en los sillones de Híspalis. Parece mentira como en tan poco tiempo se pueden hacer cumplir las leyes de Murphy de una forma rígida y concreta, “si algo puede empeorar, empeorará” (más o menos). Primero me encontré con que la página web no era lo que había sido, no. Luego, mirando en detalle vi que ni podía ver los libros que yo tenía en mi cuenta (cosa que sucedía antes) salvo los que eran Ebook, la cosa tiene …. narices. Pues no de cualquier ebook, sino de uno muy concreto de tal manera que te tienes que instalar un software muy concreto (de ese que cuenta tu vida en versos a quien se lo pregunte) y, por supuesto, totalmente cerrado y propietario. Por supuesto yo no me instalo esa Scheiße. De modo que me bajé un libro, por probar, que no me dejó abrir en mi lector de pdfs, esto es en mi gran oKular. Lo borré, ahora lo interesante es, cuando termine el plazo y la biblioteca me lo solicite, ¿qué sucederá? Se me aperecerá Mister Gate, o cualquier otro elemento de la misma calaña, reivindicando sus derechos propietarios? Ya no puedes consultar libros, de verdad, no puedes renovar el que tienes, NO PUEDES HACER NADA.

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Ahora se llama eBiblio, que moerno semo, oiga. Antes, para buscar libros de autores, en la misma biblioteca tenías la misma función que desde tu casa, ponías autor y te decía si había ejemplares en el lugar y el sitio exacto donde se encontraban. Ahora hemos vuelto a las formas y maneras de cuando Nuestro Gran Caudillo de la Españas, tenemos que darnos paseos por los pasillos mirando por aquí y por allá para ver si hay suerte.

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Este libro de Galdós es un buen ejemplo, al verlo dices “oh, lo puedo sacar”, encima con esa pinta de antiguo, pues no, si lees bien observa que está escaneado. Pero la cosa aún va a peor. Con la crisis se esfumó la posibilidad de adquirir libros comprados por la biblioteca, ya solo se proveían de los libros donados por las editoriales. La “privatización” del ISBN por parte del Señor X, también tuvo sus consecuencias, pues para legalizar un libro tenías que llevar tres ejemplares a la citada biblioteca, ya no. Eso hace que otra fuente de libros desaparezca.

El próximo paso ¿cual será? ¿Cobrar por entrar en el local? Por cierto no tengo nada contra los libros ebook, los uso, pero con licencia GNU, of course.

Para terminar, os invito a qué firméis en solidaridad con Open Arms y los refugiados:

URGENTE: puerto seguro para los 121 inmigrantes rescatados por el Open Arms

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Paseo caluroso: Guía de Granada IV

Nos cuenta …..guia

En lo más septentrional del convento se conserva un interesante palacio árabe, que perteneció á la familia real y le llamaban Daralhorra ó casa de la Reina. Contiene un patio de 10 metros por 8’20 con dos cuerpos de habitaciones en torno; pero el testero meridional solamente conserva las columnas de su cenador. En el opuesto subsisten los pilares de ladrillo que descargan la techumbre, con sus dos columnas de mármol blanco, mas no los arcos, como tampoco la decoración de la puerta de la sala baja; el techo de ésta es sencillo, con pinturas, y á los extremos hay alcobas, una de las cuales obstenta su arco cubierto de adornos; en el frente se abre un pequeño mirador con artesonado de lazo y pinturas. Las naves laterales del patio tienen en sus techos inscripciones y adornos pintados con vivos colores, y por último, guarneciendo por arriba este piso bajo, circunda el patio un alero, con inscripción alcoránica bastante maltrecha, pintada en su alicer.

La escalera arranca á la derecha del testero boreal y desemboca en el corredor, donde se ven tres arcos, entre pilares de ladrillo, adornados interior y exteriormente con preciosas albanegas de adorno; el techo está pintado y en el extremo había una alhacena, cuyo arco es moderno. Al frente se abre el de la sala entre cuyos adornos de yeso, que son de los mejores, se distingue esta inscripción: “La protección de Dios y una espléndida victoria anuncia á los creyentes” y alrededor de los nichitos: “Salvación perpetua“. Mide la sala 7*24 metros por 2’52 y está cubierta por un alfarje de par y nudillo con tirantes hermanadas, pero sin lazo que las una ni zapatas; tampoco tienen lazo los paños, aunque los enriquecen  bellísimos adornos de hojas y vástagos á varias tintas, que conservan toda su intensidad primitiva, destacando sobre fondo escarlata; por desgracia el peso del tejado ha hecho cimbrar sus endebles maderas y si no se remedia, acabará por destruirse este modelo, el más notable de su género en Granada. Á los extremos hay alcobas con arcos revestidos de adornos, y en la de la izquierda se descubre otro arco por donde comunicaba con la nave lateral. Según costumbre, á los lados de la puerta de esta sala hay alhacenas, de las que solamente una se conserva, adornada con faja de inscripciones, cuya traducción es: “La dicha, la felicidad y el  cumplimiento de los deseos” y por último enfrente hay otro arco rodeado por el lema de los Nazaritas, con tacas iguales á las de la puerta y azulencos policromos de lazo en sus jambas, que corresponde al mirador, del cual únicamente queda un balconcito con este letrero: “La gloria eterna y el reino duradero” y encima una ventanilla. La mencionada escalera llega hasta lo alto del edificio, terminando en una torrecilla renovada posteriormente.

 

 

Nada dicen las inscripciones respecto al monarca que realizó esta obra; pero, teniendo en cuenta lá grande analogía que entre su ornamentación y la del piso bajo de la casa de las Monjas se observa, ha de creerse del segundo tercio del siglo XV; la ejecución de los adornos es esmerada, el gusto bueno, dentro de su género, y mejor que el de los otros edificios hechos al mismo tiempo, notándose algunos copiados de los que sirvieron en la Casa Real en el siglo XIV. Ha cuatro años que se han practicado aquí grandes reparos para detener la ruina que ya amenazaba, descubriéndose á la vez algunos arcos y restaurando otros; pero recientemente al fortificar con poco cuidado una pared, han destruido el arco del mirador y algo del alfarje.

Sirviendo de cimientos á este edificio se distinguen, desde el inmediato callejón de las Monjas, grandes paredes de argamasa que son vestigios del celebrado Alcázar de Badis, y poco más al norte corre la muralla de la Alcazaba. Además en el corral del convento vese una pila árabe con adornos, y en la casa del demandadero, algunos arquitos que indican hubo allí otro edificio en aquel tiempo. Á mano derecha extiéndese la huerta de Sta. Isabel, de la cual ha sido despojado el convento; en ella hay una extensa alberca, y en el siglo XVI quedaba otra casa árabe, cuyas inscripciones se conservan copiadas, y una de ellas nombra á Abul Hachach.

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Reclama las calles

La vida cotidiana, que en tiempos se desarrolló en la calle, al aire libre, fuera de las viviendas y de los lugares de trabajo, hoy ha sido desplazada hacia espacios privatizados. La calle, antaño el espacio público por excelencia, es ahora propiedad del Ayuntamiento, sometida a las Ordenanzas Municipales y vigilada por las policías privadas y públicas.

Una de las estrategias para acabar con el uso público de la calle es dar prioridad a los coches. No se trata sólo de que el coche sea un medio de transporte caro, privado, ruidoso, contaminante y con capacidad para matar, sino que, además, la circulación de vehículos es la justificación para que el espacio urbano quede imposibilitado para el juego, el paseo, la fiesta, el arte o, simplemente, para estar en la calle. Es “natural” que la calle sea para los coches y que no pueda ser para nada más.

Paseo por Jaen: baños

 

El emir Yaqub al-Mansur, la víspera de la batalla de Alarcos, cenó un conejo campestre, manchego, de siete libras cumplidas, que habían capturado sus arqueros turcos. Se lo prepararon asado al horno con relleno de pan y especias y de postre tomó media docena de buñuelos plegados, de ésos que se ahuecan en la sartén y por eso se llaman “esponja” (―isfanch), y otra media docena de buñuelos de queso, de los que siguen haciendo en Jerez de la Frontera, los famosos ―muchabbana que se han españolizado en almojábana. Al levantarse de la mesa, al-Mansur se palpó la panza prieta y pro10aclamó: “Barrunto que mañana tendremos una jornada gloriosa“. Así lo anotó el cronista Ibn Marraqusi, que es quien trae el menú. Al Nasir, el hijo mediocre y tartaja del gran Yaqub, se consoló del descalabro de las Navas de Tolosa comiendo en la alcazaba de Jaén (donde se había acogido después del desastre) el afamado asado de carnero a la moda de allí, con puré de membrillo de las huertas del Guadalbullón y una salsa en la que entraban alcaravea, cilantro, cebolla, vinagre y agua del manantial de la Malena. Antes de servirla, se la espesaron con huevos y se la espolvorearon de pimienta y azafrán. Al Nasir, emocionado, dejó escapar un suspiro y atacó el asado, que era para dos, sin convidar a su visir. Se ayudaba con la diestra que hasta entonces había llevado vendada y en cabestrillo.

Juan Eslava Galán
Tumbaollas y hambrientos

1998

 

Un paseo: Muralla Nazarí

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Como nos narra un poco más abajo Gómez Moreno en su “Guía de Granada“, parte de la muralla Nazarí desapareció. Entre los años 2003 – 2006 un proyecto volvió a cerrar la muralla. Pero como dicho proyecto no pretendía “usupar” a la original, lo que hizo fue levantar una muy moderna, para establecer una clara diferencia. Esto no gustó nada, en Granada si se tira algo nadie protesta, pero cuando se quiere mantener algo, se protesta. Siempre he pensado, y no tengo motivos para no seguir pensando lo mismo. que la protesta venía abanderada por las urbanizaciones de lujo que por allí se encuentran a las que el cierre de dicha muralla originaba algunas molestias. Pero puede que me equivoque, ya se sabe “Errarum humanum est“.

Murallas.

Desde este sitio se ve la puerta de Fajalauza, o sea del Collado de los Almendros, que consiste en un largo pasadizo con bóveda apuntada, el cual hacia dentro continuaba formando ángulo para proteger de los ataques. Por fuera se extiende un pequeño arrabal de alfaharerías sobre el camino de Guadix, hasta el sitio donde estuvo el convento de S. Antonio.

Subiendo la áspera pendiente del cerro de S. Miguel por la cuesta que arranca en la placeta de la Cruz de Piedra, pronto comienza a distinguirse la muralla enlazada con dicha puerta, siendo de notar una rotura hacia la parte baja, ocasionada por las aguas de una extraordinaria tormenta, que descargó en las inmediatas alturas, a cuyo empuje cedió el solidísimo muro, y se desbordaron sobre las casas que había en la falda del monte, destruyéndolas y produciendo muchas desgracias; aun es memorable esta avenida del día de S. Agustín de 1629 y desde entonces todo este sitio quedó desierto. La muralla se ve protegida exteriormente por algunas torrecillas, a grandes distancias unas de otras, hasta llegar a la cumbre del monte, donde hubo otra de considerable tamaño, que se decía del Aceituno.

Pedraza (1600) y Vico, en su Plataforma, hecha en 1612 o poco después, son los primeros en llamar a este recinto del Albaicín cerca del obispo D. Gonzalo, fundándose en la tradición de que el obispo de Jaén D. Gonzalo de Zúñiga (1423-1456) habíala hecho labrar para rescatarse del cautiverio en que le tenían los moros; tal prisión descansa tan sólo en la debilísima autoridad de aquel antiguo romance que principia: a Ya repican en Andúxar„, y la tradición granadina parece más bien referirse a S.Pedro Pascual, también obispo de Jaén y antes titular de Granada, que murió cautivo en esta ciudad en 1300. De él cuenta Hoefnagel (1564) que con esperanza de librarse costeó el muro que rodea a Granada, mas después prefirió heroicamente que el Rey moro devolviese la libertad a trescientos prisioneros en premio de tan costosa obra, quedando él en cautividad hasta su muerte.

También esclarecen esta cuestión gran número de figuras e inscripciones de singular importancia, grabadas sobre el enlucido exterior de la muralla, estando recién hecha, que fueron advertidas ha pocos años en el lienzo que desciende desde la ermita hasta la citada puerta alta de Guadix, y principalmente en lo más bajo que se conserva. Las inscripciones están escritas en castellano, mas desgraciadamente son en gran parte ilegibles, y lo que hemos podido entender dice así, comenzando por lo bajo de la muralla:

1. a nos don alfoh por la gra de dios Rey de

2. a sepa todos qntos esta “cía vyeren

3. a ….nos don alfoñ … la graTde dios

4. a de nos don ferrando por la gra de dios obyspo

5. a de nos don ferrado… gra

6. a de nos don alfoñ por la gra de dios rey de castilla de tolledo |de león de seuilla de cordoua ade iahe de murcia de algecira— | de g llizia de año de mili _ __

7. a esta es baeza vida co mucha honrra.

8. en cordoua a la collación de santo domingo deve….seys dineros

9. a de nos los catybos q son del Rey

10. a Daueicim

De todo ello se deduce principalmente que quien trazó estas lineas era uno de los cautivos cristianos empleados en las obras reales, el cual debió en su país ser notario y se entretuvo en recordar algunas de las fórmulas más usuales en los documentos públicos de aquella época; el carácter de las letras corresponde sin duda a la primera mitad del siglo XIV, de manera que el rey Alfonso bien puede ser el XI, con lo cual se aviene la palabra Algeciras, que se lee en la inscripción 6. a, puesto que él conquistó dicha plaza en 1342, reinando Abul Hachach en Granada, el cual, según Hurtado de Mendoza, fue quien cercó el Albaicín, separándolo de la ciudad.

Entre estos letreros y los demás enteramente ilegibles o borrados a poco de escritos, hemos visto letras árabes bien trazadas, algunas de las cuales al parecer forman la palabra bismi (en el nombre), y además grandísimo número de figuras toscamente y sin arte delineadas a lo largo del muro: ya son embarcaciones de muy diversas formas, que es lo más repetido; ya un caballero cristiano con capacete, lanza y triangular escudo; ya caballos enjaezados y corriendo; ya mujeres moras con bordados vestidos, una de las cuales distingüese detrás de una mesa, al parecer; ya una mano como la de la puerta Judiciaria; ya ciervos, pájaros, peces, perros y otros animales; ya castillos y un puente fortificado, con torres y banderas, bajo del cual pasa un barco; ya finalmente cierto escudo triangular con castillos dentro y en su parte superior, estrellas de Salomón, priapos y otras figuras de explicación más difícil.

En la vertiente occidental del monte hay en la muralla trazado por distinta mano, seguramente mora, un pavo real, y más abajo de la puerta de Fajalauza, un arquito de herradura con sus dovelas y recuadro, todo ello hecho por la parte de afuera con una punta sobre el revestimiento aun tierno de la muralla. Tornando a la población, encontramos a poco trecho de la placeta de la Cruz de Piedra la…

(Guía de Granada) 1892

Manuel Gómez-Moreno González

 

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