🗣 El hoy y el mañana: razones para nuestro compromiso🏥

razones

Nos enfrentamos a una de las situaciones más graves de nuestra Historia. Padecemos una pandemia enraizada en última instancia en el cambio climático que la civilización del crecimiento sostenido y depredador de la naturaleza ha originado. La epidemia ha acelerado y agravado aún más la crisis sistémica ya anunciada por científicos, economistas y analistas. España está ante una recesión económica sin precedentes. Y ello sitúa al Gobierno – a cualquier Gobierno- y a la sociedad en su conjunto, ante un problema de extrema complejidad. Se necesitan recursos cada vez más abundantes y perentorios para gastos sanitarios de urgencia y para atender las consecuencias del obligado parón productivo: cierre de empresas, incremento exponencial del paro, precariedad y la exclusión social existentes desde hace décadas. Sin obviar, sobre todo en estos momentos, las imprescindibles inversiones en investigación.

Por exigencias derivadas de la Justicia, los Derechos Humanos y el mandato constitucional, ni los poderes públicos ni la sociedad pueden olvidar que en pleno siglo XXI, cada español y cada española tiene derecho a una vivienda digna, a un régimen público de Seguridad Social, a la Enseñanza, a la Sanidad, a pensiones suficientes, a la atención a la dependencia, al disfrute de un medio ambiente adecuado y a la percepción de un subsidio personal cuando ésta se haya visto afectada por la “pérdida de sus medios de subsistencia por circunstancias independientes de su voluntad”, tal y como dice el artículo 25 de los DDHH y recoge también el artículo 41 de nuestra Constitución.

El cumplimiento de estas obligaciones legales y morales por parte de los poderes públicos necesita, aparte del consenso y apoyo de la mayoría social, un acopio de recursos sin precedentes. Y estos recursos no tienen otra fuente y origen que el contribuyente, bien por ser asalariado, bien por ser autónomo o empresario, o bien por poseer rentas y recursos de toda índole. Pero es el caso que el cierre de empresas, los Ertes y el desplome del sector turístico, conducen a una bajada prevista del PIB del 9,2% Y a ello se le suma el aumento, también previsto, del déficit público desde el 2,8% a finales del 2019, al 10% del PIB para Diciembre del 2020. Es decir, más gastos ineludibles, menos ingresos y, además, más deuda pública. Y todo esto en el marco de una pandemia que sigue generando contagios, personas hospitalizadas y muertes, sin que todavía haya vacuna que la erradique.

Este es el hoy de España. De cómo lo abordemos dependerá el mañana. Y en el mañana van a vivir nuestros hijos, nuestros nietos y las generaciones venideras de españoles y españolas. Es una cuestión de responsabilidad colectiva: optar entre un futuro para la inmensa mayoría o un desastre, también para la inmensa mayoría. Porque constituiría un inmenso error retornar -como si nada hubiese pasado- a la salida de la crisis del 2008, haciendo recaer, otra vez, sacrificios y penurias sobre trabajadores, asalariados y sectores populares en vez de buscar una nueva salida en la que prime la Solidaridad y el no dejar a nadie atrás. Tanto los Gobiernos de turno como la sociedad deberemos estar a la altura del reto, asumiendo que nos llevará tiempo. Construir el mañana supone priorizar objetivos, potenciar mecanismos e instrumentos de intervención en la realidad y sustentar todo el proceso en parámetros éticos y de conductas de moral pública consecuentes con ellos.

A nuestro parecer, los objetivos a conseguir son tres: la concreción en la práctica de los Derechos y Deberes contemplados en el Título Primero de la Constitución, la creación de un tejido productivo que ligue la economía al territorio, a las necesidades materiales de la mayoría social y lo haga menos vulnerable a crisis como ésta y, en tercer lugar, políticas medioambientales que combatan el cambio climático y a las que toda la actividad productiva y de consumo superfluo se supediten. En resumen: pleno empleo, democracia económica y calidad ambiental.

El hoy y el mañana necesitan, además, de un Estado fuerte y de una sociedad civil igualmente fuerte. Un Estado que en el caso español está formado por tres Administraciones: la central, la autonómica y la local. Y una sociedad civil que, de manera consciente y cohesionada, sea capaz de confrontar con el Gobierno de turno sí éste se aleja de los objetivos constitucionales de justicia social a los que se debe. Una sociedad civil que igualmente asuma su imprescindible parte de protagonismo en la salida de estos momentos críticos y en la construcción del porvenir. Que comprenda el ciudadano y la ciudadana que el recurso de mirar hacia otro lado, obviando su participación, afectará negativamente a su vida y a sus libertades.

Corresponde a los poderes públicos arbitrar las políticas y los mecanismos eficaces para disponer de las infraestructuras pertinentes y acopiar los recursos económicos y financieros necesarios. Y desde luego, tres de ellos son inaplazables: una fiscalidad justa tal y como se desprende del artículo 31.1 de la Constitución, el acogerse al punto 4 del artículo 135 de la Carta Magna y por último, desarrollar consecuentemente los artículos 128, 129, 130, 131 y 132 del citado texto.

Ética y Política no son, en absoluto, dos conceptos antitéticos o contrapuestos. Muy al contrario, una es la ciencia de la moral y la otra la ética de lo(s) colectivo(s). El Estado Social y Democrático de Derecho que la Constitución propugna, no es otra cosa que la institucionalización de los principios éticos de libertad, justicia, igualdad y pluralismo político. En la antigua Roma se decía que un político ético era el que actuaba con “decorum”, es decir con honestidad, honradez, discreción y justicia.

De la misma manera que la Ética y sus principios morales deben ser inherentes a la función pública, la ética cívica es el fundamento de una sociedad civil fuerte. La defensa de los derechos, la aceptación de los deberes, los hábitos democráticos en la cotidianeidad, la tolerancia como convivencia, la participación en los asuntos públicos y el ejercicio consecuente de la crítica y la movilización, hacen una ciudadanía inmune a la tiranía, la opresión, las presiones de los poderes fácticos y las atmósferas de odio fundamentadas en bulos, manipulaciones informáticas y el pillaje político.

La salida a la crisis que propugnamos y de la cual hemos esbozado anteriormente objetivos, instrumentos y sujetos políticos y sociales, se fundamenta en tres pilares a nuestro parecer inobjetables: la aplicación, desarrollo y ampliación de los DDHH, poner freno al proceso de cambio climático y la regulación de una nueva relación entre el ser humano y la Naturaleza. Pero tal propuesta, a nuestro juicio la que responde a las necesidades y exigencias de momento, necesita del ejercicio de la austeridad. La austeridad no es recorte en bienes y servicios públicos necesarios. La austeridad significa Administraciones Públicas que eliminen gastos superfluos, innecesarios e inútiles (la lista sería extensa). La austeridad como valor público y como corresponsabilidad social con la defensa del medio ambiente, significa vivir bien, pero con otros parámetros de vida.

Salir de esta situación, sin que la totalidad de la ciudadanía tenga que pagar el peaje de carencias en lo que la Constitución denomina Derechos y deberes fundamentales, va a significar un período de “apretarse el cinturón” generalizado. Entendemos que durante un período transitorio esto deba ser así; pero con dos condiciones: que no afecte a los que nada tienen y que los esfuerzos colectivos sean directamente proporcionales al estatus económico y social de cada uno y de cada una.

Somos conscientes de que salir de la crisis en positivo, es decir cara a un mañana prometedor, más justo y más seguro, necesitará de procesos permanentes de reflexión, debate, crítica, lucha y acuerdo. Sin embargo, un proceso enmarcado en ámbitos de serenidad, seriedad y concreción temática, necesita erradicar la crispación. La pugna política -que nunca puede ni debe desaparecer- debe servir para comparar criterios, propuestas y valores. Y más aún en circunstancias como las actuales.

Esta pandemia que el mundo sufre, ha hecho florecer en nuestro país junto con la entrega, el altruismo y sentido de la responsabilidad de la mayoría social, una peculiaridad hispana en forma de enfermedad política oportunista: el discurso de odio guerracivilista generado por los responsables máximos de las organizaciones de Derechas. Para desgracia de nuestra Patria no es cosa nueva. Encarna el odio atávico a las clases populares, al movimiento obrero y al pensamiento libre. Y todo ello ha tenido como expresión la imposición de un patriarcado anulador de los derechos de la mujer, el clericalismo más rancio y el llamado “franquismo sociológico”, magma ideológico-social muy anterior al dictador, pero que se materializó en torno a su persona. La injuria zafia, la simpleza de sus propuestas y los bulos, en cuya difusión siguen a rajatabla las tesis del aparato de propaganda nazi. Sus objetivos son crear confusión, potenciar los prejuicios contra el “otro”, el “rojo”, “el homosexual”, “la mujer “ o “el inmigrante”. Pero sobre todo, el objetivo máximo es perpetuar los privilegios sociales y económicos del estatus que los dirige.

Muchas y muchos de los abajo firmantes -en plena situación de confinamiento- estamos intentando desenmascarar y combatir esa superchería a la par que procuramos ayudar a reflexionar y generar actitudes de conciencia cívica en línea con lo que desarrollamos en este documento. Pero esta actividad de combatientes solitarios no es suficiente por mucho uso que individualmente hagamos de la red o enviemos artículos para la prensa escrita.

Por ello consideramos imprescindible que desde el mundo político, social y cultural que aglutina a militantes y simpatizantes de fuerzas como Unidas Podemos, Mareas, Comunes, Confluencias,sindicatos, colectivos de defensa de los derechos sociales, feministas, ecologistas, ateneos, fundaciones, etc., debe darse un paso más y organizar colegiadamente el combate político – cultural y la entente programática. Y en tal sentido les hacemos un llamamiento. Si pretendemos crear hegemonía social y cultural para construir algo nuevo, dado el fiasco de lo existente y de lo vivido por seguir los dictados del neoliberalismo, debemos impedir que quienes se consideran dueños de un Poder sempiterno reconstruyan la realidad a su imagen y semejanza.

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Tras la muerte del torturador: de la anécdota a la categoría

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¿🇫🇲El final de la U.E🇫🇲?

Las insolentes, racistas y facciosas declaraciones del representante de un gobierno europeo, en relación con el “problemita” que estamos padeciendo, han sido apoyadas por otros gobiernos, todos ellos del “Norte de Europa“. Pareciera que volvemos al viejo juego de la raza superior y trabajadora y la inferior y veleidosa. Pareciera que los mediterráneos, pueblos fiesteros borrachos y poco trabajadores, en pleno aburrimiento abúlico les ha dado por meterse en sus casas y no hacer nada, salvo morirse.

IRPF-2020-rrss-1Pero Zeus es bueno, y descubrimos que ese Orgulloso país ha tenido que pedir “prestadas UCIs a los países vecinos” da la impresión de que el Corona ese les ha cogido “un poco despeinados”, casi entran ganas de decir pues “os coméis …”; pero está feo, muy feo, sabemos que muchas veces, el comportamiento y conducta de los políticos poco tiene que ver (espero) con el pueblo que dicen representar.

En nuestro país, “algunos partidos” parece que están empeñados, en lugar de arrimar el hombro, en culpar a otros de los males que estamos padeciendo. Como si buscaran “réditos políticos” para las próximas elecciones, les importa una mierda que nuestra sanidad pública lleve siendo desmantelada en las dos últimas décadas de una manera continuada por una colección de corruptos que lo único que buscan es sus dividendos. Cuando esto termine, si tuviéramos un poco de vergüenza, debiéramos de exigir juicio sumarísimo a todos esos y esas corruptos que son culpables de bastante de lo que está pasando. Falta personal, el que hay está agotado, faltan camas, hospitales, mientras que ellos, los defensores de la privada, los dueños de la privada se empeñan en cerrar sus bonitos hospitales-hoteles, pues ahora mismo no sirven de nada y presentan Expedientes de Despido Temporales.

La próxima entrega, ya que la introducción se me ha alargado, serán unas propuestas de DiEM25, esto es Yanis Varoufakis, para evitar una depresión COVID 19

Se pregunta Post Digital sobre CoronaVirus e Iglesia

Manuela Carmena desmonta el enésimo bulo del exasesor de Toni Cantó: “Debería darte vergüenza”

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Sicilia: “No olvidemos a las víctimas de la violencia humana”

La crisis del COVID19 no la podemos pagar nuevamente la clase trabajadora

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🇮🇹El control de Salvini sobre Italia🇮🇹

es más frágil de lo que parece

La extrema derecha puede estar ganando terreno, pero todavía no representan a la opinión pública, ni su ascenso es inevitable.

(Artículo aparecido en http://politicalcritique.org/, fue publicado tras el triunfo en las elecciones al europarlamento de Salvini, en Italia, se supone. Cuando lo escribió su autor, el gobierno italiano era una coalición entre el partido de Salvini y Cinco Estrellas, ahora no es así, pero en esencia, el artículo sigue teniendo validez. Como siempre, ha sido traducido y adaptado por mi)

JAMIE MACKAY

salvini

Al leer gran parte de la prensa, se podría pensar que es un hecho. Italia, o eso es lo que dice la historia, ha caído en brazos de la extrema derecha. Después de años de frustración bajo el viejo sistema de partidos, el consenso se ha abierto. Los populistas insurgentes, con un marcado carácter xenófobo, han ganado terreno y ahora gozan del apoyo de grandes franjas de la ciudadanía. Con el Movimiento de las Cinco Estrellas vacilante, abandonado por la parte liberal de su base de apoyo, Matteo Salvini, el ‘hombre fuerte’ nacional, ha consolidado su dominio del poder. Con su Lega obtuvo un 34% en las elecciones europeas, y un aumento de Fratelli d’Italia hasta el 6,4%, existe la sensación de que si se celebraran elecciones en los próximos meses, el país se vería abocado a un verdadero gobierno de estilo fascista.

Esto no es, para ser claros, un temor injustificado. Lejos de ello, de hecho. Los logros de estos dos partidos nacionalistas han sido extraordinarios. Es urgente e importante analizar bien por qué y cómo lo han hecho tan bien. Con el aumento de los incidentes de crímenes de odio -violencia antisemita, racial y homofóbica- el aire está contaminado. La sociedad civil continúa estando quebrada. La RAI, la emisora estatal, por no mencionar La 7, operan como órganos propagandísticos de la nueva derecha. Atacan al poder judicial, así como a la libertad de prensa y a los intelectuales. Aunque se pueden hacer comparaciones con Polonia y Hungría, los contextos, tanto en términos económicos como culturales, son bastante diferentes. Para los italianos el pánico es comprensible, pero sólo hasta cierto punto. El panorama no tiene por qué ser tan sombrío como lo es el lamento nacional.

El triunfo del pesimismo

Para empezar, los números son más complejos de lo que podrían parecer en un principio. Utilizando de nuevo como barómetro las elecciones al europarlamento, Salvini obtuvo 9 millones de votos en un país de más de 60 millones de habitantes, donde el electorado registrado es de 51 millones. Por muy fuertes que sean las ganancias – y aunque Salvini es el político más popular – esto difícilmente constituye “la voluntad del pueblo italiano“. El verdadero vencedor y puede que el mayor perdedor de todos, fue la abstención. La abstención y el sentimiento antipolítico siguen siendo la fuerza hegemónica en Italia. Esto, por cierto, es una tendencia a largo plazo. Como Paul Ginsborg señaló en un artículo para OpenDemocracy el año pasado, el declive de la participación democrática es un proceso profundo y sistémico que resulta de décadas de disminución de la confianza en la clase política.

Luego está el PD de centro-izquierda, que bajo la dirección de Matteo Renzi abrazó el neoliberalismo, vació el pluralismo del partido y en gran medida ignoró los problemas de los jóvenes, los migrantes y la clase obrera. El hecho de que hayan ganado un 23% es un milagro. Dada la magnitud de las pérdidas sufridas a partir de 2014, cuando el PD obtuvo casi el doble de eso, es un un poco ridículo para celebrarlo, como algunos han hecho. Si hay algo de cierto es que mantuvieron el apoyo en casi todas las principales ciudades: Milán, Turín, Génova, Bolonia, Florencia y Roma. A pesar del auge de la derecha, todos estos centros metropolitanos se mantuvieron fuertes contra la marea de Salvini y siguen siendo bases viables desde las que cultivar alternativas.

El fenómeno más interesante y sutil, sin embargo, se puede ver en los votos diferentes. Si bien la Lega tuvo resultados magníficos para el europarlamento, no logró consolidarlo en las elecciones locales del mismo día. Mientras que la mayoría de los medios de comunicación internacionales hacían proclamas audaces y a menudo apocalípticas sobre Italia, pasaron por alto el hecho de que el 75% de los que votaron a la Lega en las elecciones internacionales votaron al PD localmente (Fuente: La Repubblica 30.05.19). Mucha gente se vio impulsada por un deseo similar al del Brexit de expresar su rechazo al neoliberalismo y queriendo enviar un mensaje a tal efecto. Al mismo tiempo, muchos no confiaron en la extrema derecha la responsabilidad sobre su dinero y su futuro. Hay algunas excepciones importantes a esto – Ferrara, por ejemplo, ha caido en brazos de la Lega tras casi 70 años de gobierno de izquierda – la tendencia general es importante a tener en cuenta.

(Esto ha cambiado) Por ahora, el PD está esperando su momento, con la esperanza de absorber a la abstención, y a parte de los votntes de Cinco Estrellas a través de una especie de ósmosis pasiva. Con el creciente malestar económico, incluyendo la perspectiva de sanciones de la Unión Europea por un importe de 3.000 millones de euros, su estrategia parece ser esperar que pase la tormenta. Esto probablemente sea ineficaz. En primer lugar, en caso de que se produzcan más problemas económicos es muy probable que Salvini simplemente le eche la culpa a su  socio de coalición (ya lo ha hecho) que, después de todo, custodian las proverbiales tesorerías. Cualquier medida punitiva de Bruselas, mientras tanto, sólo alimentaría el sentimiento antieuropeo. Por cierto, ésta es una de las razones por las que los argumentos nacionalistas-lexitanos de Italia tienen tan poco sentido. Dejando de lado el caso moral para reformar la UE, es seguramente ingenuo pensar que la izquierda puede capitalizar la oposición a tal postura. Gracias a la propaganda de Salvini, el sentimiento anti-UE está ahora intrínsecamente ligado a la extrema derecha.

Verde, socialista, transnacional

El PD, y otras formaciones políticas, tienen una oportunidad. Por una vez, el Parlamento Europeo ofrece un poco de esperanza. La ENF/EAPN de Salvini aspiraba a ser el segundo grupo más grande. Al final quedaron en quinto lugar, detrás de los verdes. Más que cualquier otra toma de distancia de esas elecciones, este hecho parece indicar el potencial de una verdadera movilización política. En Italia, el partido verde es un vehículo de la minoría. Ninguna de las principales fuerzas políticas ha cumplido realmente sus promesas hacia el medio ambiente. Sin embargo, miles de personas se han unido a Las huelgas escolares de Greta Thunberg en las plazas y otras movilizaciones y los italianos están cada vez más preocupados precisamente por estas cuestiones. Dada la ausencia de vehículos institucionales para estos reclamos, existe, en otras palabras, un espacio real para flanquear a Salvini. Esto tiene potencial incluso en el territorio de la Lega. En las ciudades industriales de la pianura padana, por ejemplo, donde la contaminación atmosférica es una de las peores de Europa, la izquierda podría hacer evidente el terreno hablando de esta realidad. Enfrentar la devastación ambiental es una necesidad existencial, pero también es una oportunidad estratégica para la izquierda.

Luego está la cuestión de los distritos electorales. Mientras que las grandes ciudades siguen siendo el corazón de la resistencia, no hay tiempo para la autocomplacencia. Los grupos de extrema derecha han sido bastante eficaces en sus campañas en los suburbios y en los barrios más pobres. La izquierda también debe encontrar maneras de conectarse con estas personas y demostrar asistencia concreta -limpieza voluntaria, debates, otras iniciativas de bienestar de base- para demostrar la solidaridad entre los izquierdistas más ricos y aquellos que han sido dejados abandonados. Sólo así pueden animar a la gente a presentarse el día de las elecciones. Esto es cierto a gran escala mirando la geografía nacional. El sur de Italia ha sido tratado durante demasiado tiempo como un caso perdido, dominado por la mafia y con poco potencial para abrir camino en términos de alternativas progresistas. El triunfo de la El Movimiento de Cinco Estrellas aquí debería romper ese estereotipo. Estos lugares ya no pueden ser olvidados. Con propuestas concretas, con una sensibilidad a las desigualdades históricas, seguramente hay margen para un crecimiento. Los líderes de ciudades como Palermo, Nápoles y Bari -como el inspirador Leoluca Orlando- deben tener más poder, y las elites del norte deben escucharlos.

Ganarse a una masa de votantes privados del derecho a voto requerirá una acción basada en principios. El éxito de Salvini se basa precisamente en la ilusión de esto. Es un falso, pero parece defender los ‘valores‘ como pocas figuras de la política italiana. Más allá de las preocupaciones medioambientales hay otros principios continentales que defender: la paz, la democracia y el pluralismo son tres de los más evidentes. El neoliberalismo ha vaciado estas ideas, preparando el camino para la extrema derecha, pero no han sido olvidados por completo. Demostrar que estos son más que simples tópicos es el imperativo político de nuestro tiempo. Quienes luchan por hacer esto no deberían perder de vista el hecho de que si se incluye a la abstención, la mayoría de los ciudadanos italianos no han decidido apoyar a Matteo Salvini. La idea de que Italia ha sido seducida por la extrema derecha es ciertamente cierta, pero sólo en un sentido limitado. Tales organizaciones son ruidosas pero siguen siendo una minoría. Todavía hay margen para derribarlas.

27V-septiembre-2019mini

Familias congoleñas denuncian a Apple, Google, Microsoft, Dell y Tesla por explotación infantil 

“En mis 35 años como abogado de Derechos Humanos jamás vi unos abusos tan graves y a tan gran escala contra niños inocentes. Esta asombrosa crueldad y avaricia deben cesar”, ha subrayado el abogado principal de la demanda, Terry Collingsworth. 

La persecución que no ceja

som

Lo siento por Raimon, pero no somos lo que dice en esta bonita canción:

Som una llum que s’enfuig,
som una llum que s’apaga,
som una llum que no és llum,
som el gran fum de la terra.
De la terra venim,
a la terra anirem;
en la terra vivim,
en la terra serem.

Som una llum que s’enfuig,
som una llum que s’apaga;
som el gran fum de la terra,
som, som, som.

hoy por hoy somos datos con los que traficar y votos para cuando los políticos nos necesitan.

Parece que después de las elecciones, si no despertamos, nos puede caer encima eso que han dado en llamar “la mochila austriaca“, la economía no es mi especialidad, ni tan siquiera tengo un claro conocimiento de la misma. De modo que invito a la lectura de este artículo, nada ladrillo, de cgtinformática sobre la misma:

La mochila austriaca y los goles que nos meten

No es sólo cuestión de votar y esperar, hay que votar y VIGILAR, para que no nos metan otro gol MÄS.

Aún así, que unos facistas disfrazados de lagarteranas como es el PP manden mensajes por la red llamando a la abstención de izquierdas me subleva, que lo haga CNT o la FAI, o CGT (que no suele hacerlo) pero el PP. De modo que me hago eco de AVAAZ y digo:

YO SI VOTO, ya veremos a qué

yosi

Marichuy, vocera del Congreso Nacional Indígena [La Linterna de Diógenes]

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📒Sobre el asesinato de Olof Palme📗

portadaLa historia está repleta de misterios, unos porque no se has logrado encontrar el hilo que lleve al final y otros, yo diría que los más, porque alguien ha estado interesado en ocultar la realidad.

Un ejemplo en eso del ocultamiento de la realidad es el gobierno de los EE.UU. que son expertos en contar la historia a su gusto, y lo que es más, hacer que el resto del mundo se la crea. Casos hay muchos, comenzaron con el extermino de los pueblos originales y siguen con lo que está sucediendo ahora mismo en América Latina, por no mencionar Oriente Medio o China.

Eso si, en algunas ocasiones, unos 50 años después, abren los archivos y vemos lo que fue la realidad. Así hemos conocido que la Guerra México América (Aquella guerra en la que John Wayne en su gran obra “El Alamo” contó toda la historia pero lo fundamental todo al revés – Señor John los invasores no eran los mexicanos y los esclavistas tampoco eran los mexicanos) o la Hispano Americana (también el barquito en cuestión fue volado por los mismísimos norteamericanos), fueron provocadas por los intereses imperialista de los EE.UU. También que sabían lo que iba a suceder el 7 de diciembre en Pearl Harbour, pero dejaron que pasara, pues el pueblo era reacio a entrar en la guerra.

Recientemente se ha publicado en Alemania un libro donde un periodista y un politólogo se enfrentan a las extrañas muertes, misterios sin resolver, de dos políticos europeos y un espia yankee: Olof PalmeUwe Barschel und/and/och/et/y William Colby.

En el caso de asesinato del primer ministro sueco Olof Palme, parece que existe la esperanza de que se pueda aclarar algo. Esto es lo que dice Patrik Baab (autor del libro) en una entrevista con NachDenkSeiten. Junto con su coautor, politólogo y experto en armamentos Robert Harkavy, Baab se reunió con el Fiscal General sueco para discutir el misterioso crimen de hace más de 30 años.

Extractos de la entrevista:

Sr. Baab, el asesinato de Olof Palme se remonta a décadas. ¿Se puede resolver el crimen?

Robert Harkavy y yo estamos convencidos de que el caso de Palme puede resolverse. El actual fiscal general sueco Krister Petersson (no confundir con  Christer Pettersson presunto asesino oficial de Palme) parece ser el hombre adecuado. No solo es un forofo del 1er FC Colonia, sino que, según nuestro parecer, también está dispuesto a aclarar el asesinato. Hablamos con Krister Petersson durante varias horas el otoño pasado. Dijo que este era su último trabajo como investigador jefe y que quería llegar a una conclusión en los próximos cuatro años. Si lo hace, sería la primera investigación sobre Palme que no formase parte de una maniobra de encubrimiento.

¿Por qué tienes la esperanza de que, esta vez, algo salga de la investigación?

Krister Petersson (el fiscal) afirma que Christer Pettersson (el supuesto asesino), quien durante mucho tiempo fue acusado por los investigadores suecos de ser el presunto autor individual, no pudo haber cometido el asesinato. No se encontraba en la escena del crimen y, por lo tanto, fue absuelto años después por el Tribunal de Apelaciones. Los testigos que incriminaron a Christer Pettersson en ese momento fueron sobornados por la propia policía. Esto rompe la teoría del perpetrador individual en sí misma. El investigador jefe sueco piensa en un grupo de delincuentes profesionales y entrenados militarmente, posiblemente fuerzas especiales militares.

¿Quién es el fiscal?

Un hombre que da la impresión de ser completamente independiente en sus investigaciones. Sobre todo, ha alcanzado la cumbre profesionalmente, no tiene que hacer carrera y, por supuesto, ceder ante posibles presiones. Pero también sabe que se enfrenta a poderosos oponentes. Krister Petersson ve numerosos indicios de que la policía sueca y el servicio secreto sueco, el Säpo, están involucrados en el crimen.

Ha enviado equipos de investigación a Sudáfrica y está muy interesado en las células suecas del ejército secreto de la OTAN Stay-Behind. Al órgano rector de este ejército secreto de la OTAN, el Comité Clandestino Aliado ACC, también se les asignaron representantes de estados que no pertenecían a la OTAN, como. Suecia. Esto se demuestra mediante documentos que evaluamos en nuestro libro. Hasta ahora, Krister Petersson mostró un gran interés en los resultados de nuestra investigación. Pero si puede investigar el caso también depende de si el Säpo abre sus archivos y hace que sus registros sean accesibles. Según mis datos, esto no ha sucedido en los últimos 30 años.

Para aclararlo brevemente: en el caso hay un Krister Petersson y Christer Pettersson.

Sí, eso puede parecer confuso, pero eso es solo una coincidencia de nombre. El presunto asesino individual acusado durante mucho tiempo, Christer Pettersson, era un delincuente menor alcohólico y drogadicto. Una semana antes del asesinato de Olof Palme, asaltó una licorería y luego cayó directamente en los brazos de la policía. No habría podido cometer tal asesinato. Robert Harkavy y yo asumimos que buscaron un chivo expiatorio. La intención era desviar la atención de los hechos y, sobre todo, la participación de partes de las fuerzas de seguridad suecas y el establishment sueco.

¿Qué tiene en contra de la teoría del asesino único?

En la helada noche de invierno del 28 de febrero de 1986, poco después de las 11 de la noche, el asesino se acercó por detrás de la pareja Olof y Lisbet Palme. Los dos salían del cine Grant en Sveavägen en el centro de Estocolmo. Los testigos declararon que el autor andó junto a ambos durante un rato, posiblemente hablando con ellos. Luego se despidió de Olof Palme y disparó a la altura de la médula espinal, matando inmediatamente a la víctima.

No está claro si un existió un segundo disparo que rozó la palma de Lisbet o si se trató de una puesta en escena. Entonces el asesino dio unos pasos medidos se dio la vuelta con calma y miró hacia atrás. Solo entonces subió corriendo las escaleras de Tunnelgatan y desapareció en uno de los tres caminos que se bifurcaban. Un solo disparo en el sitio mortal; se retira con toda la sangre fría de la escena del crimen; El asesinato es en un lugar muy adecuado para escapar: este es el trabajo de un “asesino a sueldo” profesional, entrenado y experimentado que depende de un equipo bien ensayado.

Se reunieron con el fiscal. ¿Cuáles son sus descubrimientos?

Como todos los investigadores profesionales, Krister Petersson no habla sobre los resultados de la investigación. Pero a partir de las preguntas que hace y los temas que hemos discutido, podemos ver en qué dirección va. Existen muchas similitudes con nuestro trabajo. El investigador jefe ve el tema de los los llamados “walkie-talkie-men“. Numerosos testigos vieron alrededor de la escena y a lo largo de la ruta nocturna a los guardaespaldas de Palme con radios, los teléfonos móviles aún no existían. Sus posiciones no eran muy lógicas. Ninguno de estos testimonios fueron tomados en cuenta.

Escuela-laica-Europa-Laica-2019¿Con quien habían hablado Palme y su esposa esa noche?

La decisión de Olof y Lisbet de ir al cine con su hijo y su novia no la tomaron con mucha antelación, tal vez dos horas y media antes de que el espectáculo comenzara a las 9 p.m. Quienquiera que colocó a estos hombres con radios, necesitaba saber lo qué habián planeado Palme y su esposa esa noche. Esto solo lo podía saber quién escuchó el teléfono de Olof Palme. Solo los empleados de la policía, el servicio secreto o la compañía telefónica son los sospechosos.

¿Qué otros puntos interesaban al fiscal?

Krister Petersson también muestra un gran interés por la pista de Sudáfrica. Hay documentos del servicio de inteligencia militar de Sudáfrica que llaman a Palme un enemigo público y ordenaron una operación contra él. Hay una factura de gastos de viaje para un agente llamado Roy Allen. Este hombre pertenecía a un escuadrón de la muerte sudafricano. Los gastos de viaje para un viaje por los Países Bajos y Londres a Estocolmo y viceversa están fechados el 26/27/28/29. y el 30 de febrero de 1986. Esto no puede ser cierto: febrero de 1986 no fue bisiesto con lo que tuvo 28 días. Solo un error o una falsificación, no lo sabemos exactamente.

Pero sabemos que los documentos del servicio secreto militar del régimen del apartheid dicen que la operación estaba controlada y dirigida desde Bruselas. Se puede interpretar como la Embajada de Sudáfrica en Bélgica, lo cual tiene poco sentido. Pero  también se puede interpretar como la sede del ejército secreto de la OTAN Stay-Behind: el Comité Clandestino Aliado o su brazo operativo, el Personal de Planificación de Operaciones Secretas. Esto tiene más sentido. Porque tenemos documentos de estos comités, que indican una participación de Stay-Behind.

Todo parece muy confuso.

Antes que nada, miras dentro de una cortina de humo. Pero el éxito de la investigación consiste en penetrar esa cortina de humo. Para eso nos tenemos que hacer las preguntas correctas: ¿Qué rastros hay en la escena del crimen? ¿Qué vemos en su entorno? ¿Qué personas formaban parte de la cadena de mando? ¿Qué motivos hay en juego? Al final, los investigadores dependen de informantes de confianza.

En el caso de Barschel, hay una situación bastante confusa, ¿cierto?

No hay que dejarse llevar por la multitud de pistas. Lo que realmente importa es lo que vemos en la escena y qué motivos entran en juego. Esto no es el resultado de la especulación, sino de documentos o el testimonio de testigos contemporáneos.

¿Qué motivos podrían haber jugado un papel en el caso de Palme?

Los documentos muestran que hay tres motivos: Primero, Olof Palme paró el tráfico de armas sueco con Teherán en el asunto Irán-Contra. La administración estadounidense del presidente Reagan había organizado extensas entregas de armas a Irán a través de terceros países como Suecia para evitar en secreto la prohibición del Congreso, e instó al gobierno sueco a continuar entregando suministros. Palm rechazó esta propuesta.

¿El segundo motivo?

Olof Palme planeó para la primavera de 1986 una visita a Mikhail Gorbachev en Moscú. Las agencias de inteligencia de la OTAN temían que se negociara una Europa Central libre de armas nucleares y una Escandinavia neutral con las garantías de seguridad soviéticas. Esto fue visto como una amenaza para el flanco norte de la OTAN y la estrategia de la OTAN, que preveía un ataque preventivo contra las bases de submarinos rusos en la península de Kola en caso de guerra.

¿Y el tercer motivo?

Suecia fue el mayor donante del Congreso Nacional Africano de Nelson Mandela, Palme estaba totalmente en contra de la segregación racial. Documentos de la inteligencia militar sudafricana muestran: Para el régimen del apartheid, Olof Palme era un enemigo público, contra el cual se debía llevar a cabo una operación encubierta.

¿Te entiendo correctamente: estos tres motivos entonces supuestamente también podrían funcionar juntos?

De estos puntos surge un grupo de motivos, que apunta a los procesos en segundo plano. En el sentido de una subcontratación del servicio secreto, uno aparentemente utilizó, los documentos disponibles para nosotros, los escuadrones de la muerte del estado del apartheid para hacer el trabajo sucio para el ejército secreto de la OTAN.

Cualquiera que se ocupe de casos como el asesinato de Palme, en seguida es acusado de participar en teorías de conspiración. ¿Te han acusado de ello?

Esta acusación viene una y otra vez, principalmente de personas que no han leído nuestro libro. Porque no se trata de teorías de conspiración, sino de intereses políticos. Para nuestra presentación, sacamos una serie de pruebas. La realidad de las mismas es decisiva para la comprensión de una teoría.

El término teoría de la conspiración es, en mi opinión, analíticamente borroso y, por lo tanto, inútil. El filósofo conservador Karl Popper lo usó con la clara intención de excluir modelos sociológicos alternativos de explicación. La CIA lo acusó políticamente después del asesinato de J. F. Kennedy. El servicio de inteligencia trató de poner pistas falsas, la propia CIA estuvo implicada en el asesinato del presidente, lo que luego se demostró en buenos estudios históricos. Por lo tanto, la palabra “teoría de la conspiración” me parece un concepto político de lucha basado en intereses con poco alcance analítico.

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huelgaDejar de usar Photoshop® es una decisión política

 

Declaración Final de la Cumbre de Delegados/as No Estatales de Instancias Derivadas del Acuerdo Final de Paz

Fascismos eterno

Umberto Eco
UR-FASCISMO (o FASCISMO ETERNO)*

(Escrito originalmente para una conferencia proferida en la Universidad Columbia, en abril de 1995, en una celebración de la liberación de Europa).

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En 1942, a los diez años, gané el primer premio de los Ludi Juveniles (concurso delibre participación forzada para jóvenes fascistas italianos, a saber: todo joven italiano). Había discurrido con virtuosismo retórico sobre el tema: «¿Debemos morir por la gloria de Mussolini y el destino inmortal de Italia?» Mi respuesta fue afirmativa. Yo era un chico listo.

Después, en 1943, descubría el significado de la palabra «libertad». Contaré esta historia al final de mi discurso. En aquel momento, «libertad» todavía no significaba «liberación».
Pasé dos de mis primeros años entre SS, fascistas y partisanos, que se disparaban entre sí, y aprendí a evitar las balas. No estuvo mal como ejercicio.

En abril de 1945, los partisanos toman Milán y dos días después llegan a la pequeña ciudad donde yo vivía. Fue un momento de alegría: la plaza principal abarrotada de gente que cantaba y agitaba banderas, invocando a gritos a Mimo, el jefe partisano de la zona. Mimo, ex brigada de carabineros, se había pasado a los seguidores de Badoglio y había perdido una pierna en uno de los choques iniciales. Se dejó ver en el balcón del ayuntamiento, apoyado en muletas, pálido, e intentó, con una mano, calmar a la multitud. Yo estaba allí, esperando su discurso, dado que toda mi infancia estuvo marcada por los grandes discursos históricos de Mussolini, cuyos giros más significativos aprendíamos de memoria en la escuela. Silencio. Mimo habló con voz entrecortada, apenas se le oía. Y dijo:

Ciudadanos, amigos. Después de tantos dolorosos artificios… aquí estamos. Gloria a los caídos por la libertad.

Eso fue todo. Y volvió dentro. La multitud gritaba, los partisanos levantaron sus armas y dispararon al aire festivamente. Nosotros, los niños, nos abalanzamos a recoger casquillos, preciosos objetos coleccionables, mas yo también había aprendido que libertad de palabra significa libertad de retórica.

Algunos días más tarde, vi los primeros soldados norteamericanos. Eran afroamericanos. El primer yanqui que encontré era negro –Joseph–, quien me hizo conocer las maravillas de Dick Tracy y Li ́l Abner. Sus historietas eran en colores y olían bien.

Uno de los oficiales (mayor o capitán Muddy) era huésped en la villa de familia de dos compañeras mías de escuela. Me sentía en mi casa en aquel jardín donde las señoras hacían corrillo alrededor del capitán Muddy, hablando en francés aproximado. El capitán Muddy tenía buena educación superior y sabía algo de francés. Así, mi primera imagen de los liberadores norteamericanos, después de tantos rostros pálidos con camisas negras, fue la de un negro culto de uniforme verde amarillento que decía:

– Oui, merci beaucoup Madame, moi aussi j ́aime le champagne…

Por desgracia, faltaba champán, pero el capitán Muddy me dio mi primer chicle y empecé a mascarlo todo el día. Por la noche lo metía en un vaso con agua para conservarlo hasta el día siguiente.

En mayo, oímos decir que la guerra había terminado. La paz me dio una sensación curiosa. Me habían dicho que una guerra permanente era condición normal para todo joven italiano.

En los meses siguientes descubrí que la Resistencia no era sólo un fenómeno local sino europeo. Aprendí nuevas y excitantes palabras como «reseau», «maquis», «armée secrète», «Rote Kapelle», «gueto de Varsovia». Vi las primeras fotos del Holocausto y así entendí su significado antes de conocer la palabra: me di cuenta de qué habíamos sido liberados.

En Italia hoy día hay personas que se preguntan si la Resistencia tuvo un impacto militar efectivo en la guerra. Para mi generación la cuestión no tiene gran relevancia: comprendimos inmediatamente el significado moral y sicológico de la Resistencia. Era motivo de orgullo saber que nosotros, los europeos, no habíamos esperado la liberación pasivamente. Pienso que también para los jóvenes norteamericanos que derramaban su sangre por nuestra libertad no sería irrelevante saber que, detrás de las líneas, había europeos que ya estaban pagando su deuda.

En Italia hoy día hay personas que dicen que la guerra de liberación fue un trágico episodio de división, y que ahora necesitamos una reconciliación nacional. El recuerdo de aquellos años terribles debería ser reprimido. Pero la represión provoca neurosis. Si la reconciliación significa compasión y respeto hacia aquellos que combatieron su guerra de buena fe, perdonar no significa olvidar. Puedo admitir incluso que Eichmann creyera sinceramente en su misión, pero no me siento capaz de decir:

Vale, vuelve y hazlo otra vez-.

Nosotros estamos aquí para recordar lo que sucedió y para declarar solemnemente que «ellos» no deben volver a hacerlo.

Pero, ¿quiénes son ellos?

Si todavía estamos pensando en los gobiernos totalitarios que dominaron Europa antes de la segunda guerra mundial, podemos decir tranquilamente que sería difícil verlos volver de igual manera en circunstancias históricas distintas. Si el fascismo de Mussolini se fundaba en la idea de un jefe carismático, en el corporativismo, en la utopía del «destino fatal de Roma», en una voluntad imperialista de conquista nuevas tierras, en un nacionalismo exacerbado, en el ideal de toda una nación uniformada con camisa negra, en el rechazo de la democracia parlamentaria, en el anti-semitismo, entonces no tengo dificultad en admitir que Alianza Nacional es, sin duda, un partido de derechas, pero con poco que ver con el antiguo fascismo (al que sí se remitía, en cambio, su progenitor, el Movimiento Social Italiano, MSI). Por las mismas razones, aunque esté preocupado por los múltiples movimientos filonazis que están activos aquí y allá en Europa, Rusia incluida, no pienso que el nazismo, en su forma original, va a reaparecer como movimiento que involucre a toda una nación.

Sin embargo, aun pudiéndose derribar los regímenes políticos, y criticar y quitar legitimidad a las ideologías, detrás de un régimen y su ideología hay una manera de pensar y sentir, una serie de hábitos culturales, una nebulosa de instintos oscuros y pulsiones insondables. ¿Es que todavía queda otro fantasma que recorre Europa (para no hablar de otras partes del mundo)?

Ionesco dijo una vez que «sólo cuentan las palabras, lo demás es cháchara». Las costumbres lingüísticas son a menudo síntomas importantes de sentimientos sin expresar.

Permítanme preguntar entonces por qué no sólo la Resistencia sino toda la segunda guerra mundial ha sido definida, en todo el mundo, como una lucha contra el fascismo. Si vuelven a leer Por quién doblan las campanas, de Hemingway, descubrirán que Robert Jordan identifica a sus enemigos con los fascistas, incluso cuando está pensando en falangistas españoles.

Permítanme que ceda la palabra a Franklin D. Roosevelt:
«La victoria del pueblo americano y sus aliados será una victoria contra el fascismo y contra ese callejón sin salida del despotismo que el fascismo representa» (23 de septiembre de 1944).

Durante los años de McCarthy, a los norteamericanos que tomaron parte en la guerra civil española se les definía por «antifascistas prematuros», entendiendo con ello que combatir a Hitler en los años cuarenta era un deber moral para todo buen americano, pero combatir a Franco demasiado pronto, en los años treinta, era sospechoso. ¿Por qué una expresión como Fascist pig la usaban los radicales norteamericanos incluso para indicar al policía que no aprobaba lo que ellos fumaban?¿Por qué no decían: «Cerdo Caugolard», «Cerdo falangista», «Cerdo ustacha», «CerdoQuisling», «Cerdo Ante Pavelic», «Cerdo nazi».

Mein Kampf es el manifiesto completo de un programa político. El nazismo tenía una teoría del racismo y el arianismo, una noción precisa de la entartete Kunst , el «arte degenerado», una filosofía de la voluntad de potencia y del Übermensch. El nazismo era decididamente anti-cristiano y neopagano, con la misma claridad con la que el Diamat de Stalin (versión oficial del marxismo soviético) era a todas luces materialista y ateo. Si por totalitarismo se entiende un régimen que subordina todos los actos individuales al estado y su ideología, entonces nazismo y estalinismo eran regímenes totalitarios.

El fascismo fue sin duda una dictadura, mas no cabalmente totalitaria, no tanto por su tibieza como por la debilidad filosófica de su ideología. Al contrario de lo que suele pensarse, el fascismo italiano no tenía filosofía propia. El artículo sobre el fascismo firmado por Mussolini para la Enciclopedia Treccani lo escribió o fundamentalmente lo inspiró Giovanni Gentile, mas reflejaba una noción hegeliana tardía del «estado ético y absoluto» que Mussolini nunca realizó del todo. Mussolini no tenía una filosofía: tenía sólo una retórica. Empezó como ateo militante, para luego firmar el concordato con la Iglesia y simpatizar con los obispos que bendijeran banderines fascistas.

En sus primeros años anti-clericales, según una leyenda plausible, le pidió una vez a Dios que lo fulminase en el sitio con tal de probar su existencia. Dios estaba distraído, es evidente. En sus discursos de años posteriores, Mussolini citó siempre el nombre de Dios y no desdeñó hacerse llamar «el hombre de la Providencia». Se puede decir que el fascismo italiano fue la primera dictadura de derechas que dominó un país europeo, y que todos los movimientos análogos encontraron más tarde una especie de arquetipo común en el régimen de Mussolini.

El fascismo italiano fue el primero en crear una liturgia militar, un folklore e, incluso, una forma de vestir, con lo que tuvo mayor éxito en el extranjero que Armani, Benetton o Versace. Sólo en los años treinta hicieron su aparición movimientos fascistas en Inglaterra, con Mosley, y en Letonia, Estonia, Lituania, Polonia, Hungría, Rumanía, Bulgaria, Grecia, Yugoslavia, España, Portugal, Noruega e incluso en América del Sur, para no hablar de Alemania. Fue el fascismo italiano el que convenció a muchos líderes liberales europeos de que el nuevo régimen estaba llevando a cabo interesantes reformas sociales, capaces de ofrecer una alternativa moderadamente revolucionaria a la amenaza comunista.

Aun así, la prioridad histórica no me parece razón suficiente para explicar por qué la palabra «fascismo» se convirtió en una sinécdoque, en una denominación pars pro toto para movimientos totalitarios diferentes. No vale decir que el fascismo contenía en sí todos los elementos de los totalitarismos sucesivos, digamos que «en estado quintaesencial». Al contrario, el fascismo no poseía ninguna quintaesencia, y ni tan siquiera una sola esencia. El fascismo era un totalitarismo fuzzy (término usado actualmente en Lógica para indicar conjuntos «difuminados», cuyos contornos son imprecisos). No era una ideología monolítica sino, más bien, un collage de diferentes
ideas políticas y filosóficas, una colmena de contradicciones.

¿Se puede concebir acaso un movimiento totalitario que consiga aunar monarquía y revolución, ejército real y milicia personal de Mussolini, privilegios concedidos a la Iglesia y educación estatal que exalta la violencia, control absoluto y mercado libre? El partido fascista nació proclamando su nuevo orden revolucionario, pero lo financiaban los latifundistas más conservadores, que esperaban una contrarrevolución. El fascismo de los primeros tiempos era republicano y sobrevivió veinte años proclamando su lealtad a la familia real, permitiéndole a un «duce» que saliera adelante del brazo de un «rey», al que ofreció incluso el título de «emperador». Pero cuando, en 1943, el rey relevó a Mussolini, el partido volvió a aparecer dos meses más tarde, con la ayuda de los alemanes, bajo la bandera de una república «social», reciclando su vieja partitura revolucionaria, enriquecida por acentuaciones casi jacobinas.

Hubo una sola arquitectura nazi y un solo arte nazi. Si el arquitecto nazi fue Albert Speer, no hubo sitio para Mies van der Rohe. De la misma manera, bajo Stalin, si Lamarck tenía razón, no habría sitio para Darwin. Por el contrario, hubo arquitectos fascistas, sin duda, pero junto a sus seudocoliseos surgieron también nuevos edificios inspirados en el moderno racionalismo de Gropius.

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No hubo un Zdanov fascista. En Italia hubo dos importantes premios artísticos: el Premio Cremona, controlado por un fascista inculto y fanático como Farinacci, que promovía un arte propagandístico (me acuerdo de cuadros con títulos como «Escuchando por la radio un discurso del Duce» o «Estados mentales creados por el fascismo»); y el Premio Bérgamo, patrocinado por un fascista culto y razonablemente tolerante como Bottai, que protegía el arte por el arte y las nuevas experiencias del arte vanguardista, que en Alemania fueron proscritas por corruptas criptocomunistas, contrarias al Kitsch nibelungo –único admitido.

El poeta nacional era D ́Annunzio, un dandy que en Alemania o en Rusia mandarían al paredón. Se lo elevó al rango de Vate del régimen por su nacionalismo y su culto al heroísmo (al que habría que añadir fuertes dosis de decadentismo francés).Tomemos el futurismo. Habría debido considerarse un ejemplo de entartete Kunst, igual que el expresionismo, el cubismo, el surrealismo. Pero los primeros futuristas italianos eran nacionalistas, por razones estéticas favorecieron la participación de Italia en la primera guerra mundial, celebraron la velocidad, lo violento, el riesgo, y, de alguna manera, esto pareció cercano al culto fascista de la juventud.

Cuando el fascismo se identificó con el Imperio Romano y descubrió las tradiciones rurales, Marinetti (que proclamaba más bello un automóvil que la Victoria de Samotracia, y quería incluso matar el claro de luna) fue nombrado miembro de la Academia de Italia, que trataba el claro de luna con gran respeto.

Muchos de los futuros partisanos, y de los futuros intelectuales del Partido Comunista, fueron educados por el GUF, asociación fascista de estudiantes universitarios, que debía ser cuna de la nueva cultura fascista. Estos clubes se convirtieron en una especie de olla intelectual, donde las ideas circulaban sin ningún control ideológico real, no tanto porque los hombres de partido fueran tolerantes sino porque muy pocos poseían los instrumentos intelectuales para controlarlas.

En el transcurso de aquellos veinte años, la poesía de los herméticos representó una reacción al estilo pomposo del régimen: a estos poetas se les permitió elaborar su protesta literaria dentro de una torre de marfil. El sentir de los herméticos era exactamente lo contrario al culto fascista del optimismo y el heroísmo. El régimen toleraba este disentimiento evidente, aunque socialmente imperceptible, porque no le prestaba suficiente atención a jerigonza tan oscura.

Esto no significa que el fascismo italiano fue tolerante. A Gramsci lo metieron en la cárcel hasta su muerte; Matteotti y los hermanos Rosselli fueron asesinados; la prensa libre suprimida, los sindicatos desmantelados, los disidentes políticos confinados en islas remotas; el poder legislativo convertido en mera ficción y el ejecutivo (que controlaba al judicial, así como a los medios de comunicación) emanó directamente las nuevas leyes, entre las cuales se cuenta también la de defensa de la raza (apoyo formal italiano al Holocausto).

La imagen incoherente que acabo de describir no se debió a la tolerancia: era un ejemplo de descoyuntamiento político e ideológico. Pero era un «descoyuntamiento organizado», una confusión estructurada.

El fascismo filosóficamente era desvencijado, pero desde el punto de vista emotivo estaba ensamblado firmemente en algunos arquetipos.

Y llegamos al segundo punto de mi tesis. Hubo un solo nazismo, y no podemos llamar «nazismo» al falangismo hipercatólico de la España de Franco, puesto que el nazismo es fundamentalmente pagano, politeísta y anti-cristiano, o no es nazismo. Al contrario, se puede jugar al fascismo de muchas maneras, y el nombre del juego no cambia. Le sucede a la noción de «fascismo» lo que, según Wittgenstein, acontece con la noción de «juego». Un juego puede ser competitivo o no, puede interesar a una o más personas, puede requerir alguna habilidad particular o ninguna, puede poner dinero en el platillo o no.

Los juegos son una serie de actividades diferentes que muestran sólo un cierto «parecido de familia».

Supongamos que exista una serie de grupos políticos (1, 2, 3, 4, …)

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El grupo 1 se caracteriza por los aspectos Abc, el grupo 2 por bcd, etc.

2 se parece a 1 en tanto comparten dos aspectos.

3 se parece a 2, y 4 se parece a 3 por la misma razón.

Nótese que 3 también se parece a 1 (tienen en común el aspecto c). El caso más curioso es el de 4, obviamente parecido a 3 y a 2, pero sin ninguna característica en común con 1. Sin embargo, en razón de la serie ininterrumpida de parecidos decrecientes entre 1 y 4, sigue habiendo, por una especie de transitividad ilusoria, un aire de familia entre 1 y 4.

El término «fascismo» se adapta a todo porque es posible eliminar de un régimen fascista uno o más aspectos, y siempre podremos reconocerlo como fascista. Quítenle al fascismo el imperialismo y obtendrán a Franco o Salazar; quítenle el colonialismo y obtendrán el fascismo balcánico. Añádanle al fascismo italiano un anti-capitalismo radical (que nunca fascinó a Mussolini) y obtendrán a Ezra Pound. Añádanle el culto de la mitología celta y el misticismo del Grial (completamente ajeno al fascismo oficial) y obtendrán uno de los gurús fascistas más respetados: Julius Evola.

A pesar de esta confusión, considero que es posible indicar una lista de características típicas de lo que me gustaría denominar «Ur-Fascismo», o «fascismo eterno». Tales características no pueden quedar encuadradas en un sistema; muchas se contradicen entre sí, y son típicas de otras formas de despotismo o fanatismo, pero basta con que una de ellas esté presente para hacer coagular una nebulosa fascista.

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  1. La primera característica de un Ur-fascismo es el culto de la tradición. El tradicionalismo es más antiguo que el fascismo. No fue típico sólo del pensamiento contrarrevolucionario católico posterior a la Revolución Francesa, sino que nació en la edad helenística tardía como reacción al racionalismo griego clásico. En la cuenca del Mediterráneo, los pueblos de religiones diferentes (aceptadas todas con indulgencia por el Olimpo romano) empezaron a soñar con una revelación recibida en el alba de la historia humana. Esta revelación habría permanecido durante mucho tiempo bajo el velo de lenguas ya olvidadas. Estaría encomendada a los jeroglíficos egipcios, a las runas de los celtas, a los textos sagrados, aún desconocidos, de las religiones asiáticas. Está nueva cultura habría de ser sincrética «Sincretismo» no es sólo, como indican los diccionarios, la combinación de formas diferentes de creencias o prácticas. Una combinación de ese tipo debe tolerar las contradicciones. Todos los mensajes originales contienen un germen de sabiduría y, cuando parecen decir cosas diferentes o incompatibles, lo hacen sólo porque todos aluden, alegóricamente, a alguna verdad primitiva. Como consecuencia, ya no puede haber avance del saber. La verdad ya fue anunciada de una vez por todas, y lo único que podemos hacer es seguir interpretando su oscuro mensaje. Es suficiente mirar la cartilla de cualquier movimiento fascista para encontrar a los principales pensadores tradicionalistas. La gnosis nazi se alimentó de elementos tradicionalistas, sincretistas, ocultos. La fuente teórica más importante de la nueva derecha italiana, Julius Evola, mezclaba el Grial con los Protocolos de los Ancianos de Sión, la alquimia con el Sacro Imperio Romano. El hecho mismo de que, para demostrar su apertura mental, una parte de la derecha italiana ampliara recientemente su cartilla juntando a De Maistre, Guénon y Gramsci es una prueba fehaciente de sincretismo. Si curiosean en los estantes que en las librerías americanas llevan la indicación New Age, encontrarán incluso a San Agustín, el cual, por lo que me parece, no era fascista. Pero el hecho mismo de juntar a San Agustín con Stonhenge, es un síntoma de Ur-Fascismo.
  2. El tradicionalismo implica el rechazo del modernismo. Tanto los fascistas como los nazis adoraron la tecnología, mientras que los pensadores tradicionalistas suelen rechazar la tecnología como negación de los valores espirituales tradicionales. Sin embargo, a pesar de que el nazismo estuviera orgulloso de sus logros industriales, su aplauso a la modernidad era solo el aspecto superficial de una ideología basada en la «sangre» y la «tierra» (Blut und Boden). El rechazo del mundo moderno se camuflaba como condena de la forma de vida capitalista, pero concernía principalmente a la repulsa del espíritu de 1789 (o de 1776, obviamente). La Ilustración, la edad de la Razón, se ven como el principio de la depravación moderna. En este sentido, el Ur-Fascismo puede definirse como «irracionalismo».
  3. El irracionalismo depende también del culto de la acción por la acción. La acción es bella de por sí y, por lo tanto, debe actuarse antes de, y sin reflexión alguna. Pensar es una forma de castración. Por eso la cultura es sospechosa en la medida en que se identifica con actitudes críticas. Desde la declaración atribuida a Goebbels  («Cuando oigo la palabra Cultura, hecho mano a la pistola») hasta el uso frecuente de expresiones como «cerdos intelectuales», «estudiante cabrón, trabaja de peón», «muera la inteligencia», «universidad, guarida de comunistas», la sospecha hacia el mundo intelectual ha sido siempre un síntoma de Ur-Fascismo. El mayor empeño de los intelectuales fascistas oficiales consistía en acusar a la cultura moderna y a la intelligentsia liberal de haber abandonado los valores tradicionales.
  4. Ninguna forma de sincretismo puede aceptar el pensamiento crítico. El espíritu crítico opera distinciones, y distinguir es señal de modernidad. En la cultura moderna, la comunidad científica entiende el desacuerdo como instrumento de progreso de los conocimientos. Para el Ur- Fascismo, el desacuerdo es traición.
  5. El desacuerdo es, además, un signo de diversidad. El Ur-Fascismo crece y busca consenso explotando y exacerbando el natural miedo a la diferencia. El primer llamamiento de un movimiento fascista, o prematuramente fascista, es contra los
    intrusos. El Ur-Fascismo es, pues, racista por definición.
  6. El Ur-Fascismo surge de la frustración individual o social. Esto explica por qué una de las características típicas de los fascismos históricos ha sido el llamamiento a las clases medias frustradas, desazonadas por alguna crisis económica o humillación política, asustadas por la presión de grupos sociales subalternos. En nuestra época, en la que los antiguos «proletarios» se convierten en pequeña burguesía (y los lumpen se autoexcluyen de la escena política), el fascismo ha de encontrar su público en esta nueva mayoría.
  7. A los que carecen de una identidad social cualquiera, el Ur-fascismo les dice que su único privilegio es el más vulgar de todos, haber nacido en el mismo país. Este es el origen del «nacionalismo». Además, los únicos que pueden ofrecer una identidad a la nación son los enemigos. De esta forma, en la raíz de la sicología Ur-fascista está la obsesión por el complot, posiblemente internacional. Los secuaces deben sentirse asediados. La manera más fácil de hacer que asome un complot es apelar a la xenofobia. Ahora bien, el complot debe surgir también del interior: los judíos suelen ser el objetivo mejor, puesto que presentan la ventaja de estar al mismo tiempo dentro y fuera. En América, el último ejemplo de la obsesión del complot está representado por el libro The New World Order , de Pat Robertson.
  8. Los secuaces deben sentirse humillados por la riqueza ostentada y la fuerza del enemigo. De niño, me enseñaban que los ingleses eran el «pueblo de las cinco comidas»: comían más a menudo que los italianos, pobres pero sobrios. Los judíos son ricos y se ayudan entre sí gracias a una red secreta de asistencia recíproca. Los secuaces, con todo, deberán estar convencidos de que pueden derrotar al enemigo. Así, gracias a un continuo salto de registro retórico, los enemigos son simultáneamente demasiado fuertes y demasiado débiles. Los fascismos están condenados a perder sus guerras porque son incapaces constitucionalmente de valorar con objetividad la fuerza del enemigo.
  9. Para el Ur-Fascismo no hay lucha por la vida, sino más bien «vida para la lucha». El pacifismo es entonces colusión con el enemigo; el pacifismo es malo porque la vida es una guerra permanente. Esto, sin embargo, lleva consigo un complejo de Armagedón: dado que el enemigo debe y puede ser derrotados, tendrá que haber una batalla final, tras la cual el movimiento obtendrá el control del mundo. Semejante solución final implica una sucesiva Era de Paz, una Edad de Oro que contradice el principio de guerra permanente. Ningún líder fascista ha conseguido resolver jamás tal contradicción.
  10. El elitismo es un aspecto típico de toda ideología reaccionaria, en tanto fundamentalmente aristocrático. En el curso de la historia, todo elitismo aristocrático y militarista ha implicado el desprecio por los débiles. El Ur-Fascismo no puede evitar predicar un «elitismo popular». Cada ciudadano pertenece al mejor pueblo del mundo, los miembros del partido son los ciudadanos mejores, cada ciudadano puede (o debería) convertirse en miembro del partido. Pero no puede haber patricios sin plebeyos. El líder, que sabe perfectamente que su poder no lo ha obtenido por mandato sino que lo ha conquistado por la fuerza, sabe también que su fuerza se basa en la debilidad de las masas, tan débiles que necesitan y merecen a un «dominador». Puesto que el grupo está organizado jerárquicamente (según modelo militar), todo líder subordinado desprecia a sus subalternos, y ellos a su vez desprecian a sus inferiores. Todo esto refuerza el sentido de un elitismo de masa.
  11. En esta perspectiva, cada uno está educado para convertirse en héroe. En todas las mitologías, el «héroe» es un ser excepcional, pero en la ideología Ur-Fascista el heroísmo es la norma. Este culto al heroísmo se vincula estrechamente con el culto a la muerte: no es una coincidencia que el lema de los falangistas era « ¡Viva la muerte!» A la gente normal se le dice que la muerte es enojosa, pero que hay que encararla con dignidad; a los creyentes se les dice que es una forma dolorosa de alcanzar la felicidad sobrenatural. El héroe Ur-Fascista, en cambio, aspira a la muerte, anunciada como la mejor recompensa de una vida heroica. El héroe Ur-Fascista está impaciente por morir, y en su impaciencia, hay que decirlo todo, más a menudo consigue hacer que mueran los demás.
  12. Puesto que tanto la guerra permanente como el heroísmo son juegos difíciles de jugar, el Ur-Fascista transfiere su voluntad de poder a cuestiones sexuales. Éste es el origen del machismo (que implica desdén hacia las mujeres y una condena intolerante de costumbres sexuales no conformistas, desde la castidad hasta la homosexualidad). Y dado que el sexo es también un juego difícil de jugar, el héroe Ur-Fascista jugará con las armas, que son su Erzatz fálico: sus juegos de guerra se deben a una invidia penis permanente.
  13. El Ur-Fascismo se basa en un «populismo cualitativo». En una democracia los ciudadanos gozan de derechos individuales, pero el conjunto de los ciudadanos sólo está dotado de un impacto político desde el punto de vista cuantitativo (se siguen las decisiones de la mayoría). Para el Ur-Fascismo los individuos como tales no tienen derecho, y el «pueblo» se concibe como una cualidad, una entidad monolítica que expresa la «voluntad común». Puesto que ninguna cantidad de seres humanos puede poseer una voluntad común, el líder pretende ser su intérprete. Habiendo perdido su poder de mandato, los ciudadanos no actúan, son llamados sólo pars pro toto a desempeñar el papel de pueblo. El pueblo, de esta forma, es sólo una ficción teatral. Para poner un buen ejemplo de populismo cualitativo, ya no necesitamos Piazza Venezia o el estadio de Nuremberg. En nuestro futuro se perfila un populismo cualitativo Televisión o Internet, en el que la respuesta emotiva de un grupo seleccionado de ciudadanos puede ser presentada o aceptada como la «voz del pueblo». En razón de su populismo cualitativo, el Ur-Fascismo debe oponerse a los «podridos» gobiernos parlamentarios. Una de las primeras frases pronunciadas por Mussolini en el parlamento italiano fue:«Hubiera podido transformar esta aula sorda y gris en un vivaque para mis manípulos».
    De hecho, encontró inmediatamente un alojamiento mejor para sus manípulos, pero poco después liquidó el parlamento. Cada vez que un político arroja dudas sobre la legitimidad del parlamento porque no representa ya la «voz del pueblo», podemos percibir olor de Ur-Fascismo.
  14. El Ur-Fascismo habla «neohabla». La «neohabla» fue inventada por Orwell en 1984, como lengua oficial del Ingsoc, el socialismo inglés, pero elementos de Ur-Fascismo son comunes a formas diversas de dictadura. Todos los textos escolares nazis o fascistas se basaban en un léxico pobre y una sintaxis elemental, con la finalidad de limitar los instrumentos para el razonamiento complejo y crítico. Mas debemos estar preparados para identificar otras formas de neo habla, incluso cuando adopten la forma inocente de un popular reality show.

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Después de haber indicado los posibles arquetipos del UrFascismo, concédanme concluir. La mañana del 27 de julio de  1943 me dijeron que, según los partes leídos por radio, el fascismo había caído y Mussolini estaba arrestado. Mi madre me mandó a comprar el periódico. Fui al quiosco más cercano y vi que los periódicos estaban pero los nombres eran distintos. Además, tras una breve ojeada a los titulares, me di cuenta de que cada periódico decía cosas diferentes. Compré uno al azar y leí un mensaje impreso en la primera página, firmado por cinco o seis partidos políticos, como Democracia Cristiana, Partido Comunista, Partido Socialista, Partido de Acción, Partido Liberal. Hasta aquel momento yo creía que había un solo partido por cada país y que en Italia sólo existía el Partido Nacional Fascista. Estaba descubriendo que en mi país podía haber diferentes partidos al mismo tiempo. No sólo esto: puesto que yo era un chico listo, me di cuenta enseguida de que era imposible que tantos partidos surgieran de un día para otro. Comprendí, así, que ya existían como organizaciones clandestinas. El mensaje celebraba el final de la dictadura y el regreso de la libertad: libertad de palabra, de prensa, de asociación política. Estas palabras, «libertad», «dictadura» –Dios mío– era la primera vez en mi vida que las leía. En virtud de estas nuevas palabras yo había renacido como hombre libre occidental.

Debemos prestar atención a que el sentido de estas palabras no vuelva a olvidarse. El Ur-Fascismo está aún a nuestro alrededor, a veces con trajes de civil. Sería muy cómodo, para nosotros, que alguien se asomara a la escena del mundo y dijese: « ¡Quiero volver abrir Auschwitz, quiero que las camisas negras vuelvan a desfilar solemnemente por las plazas italianas!» Por desgracia, la vida no es tan fácil. El Ur-Fascismo puede volver todavía con las apariencias más inocentes. Nuestro deber es desenmascararlo y apuntar con el índice sobre cada una de sus nuevas formas, cada día, en cada parte del mundo. Vuelvo a dar la palabra a Roosevelt:
«Me atrevo afirmar que si la democracia americana deja de progresar como una fuerza viva, intentando mejorar día y noche con medios pacíficos las condiciones de nuestros ciudadanos, la fuerza del fascismo crecerá en nuestro país» (4 de noviembre de 1938).

Libertad y liberación son tareas que no acaban nunca. Sea éste nuestro lema: «No olvidemos».

Y permítanme que acabe con un poema de Franco Fortini:

En la baranda del puente
Las cabezas de los ahorcados
En el agua de la fuente
Las babas de los ahorcados
En las losas de la feria
Las uñas de los fusilados
En la hierba seca de la pradera
Los dientes de los fusilados
Morder el aire morder las piedras
Nuestra carne no es ya de hombres
Morder el aire morder las piedras
Nuestro corazón no es ya de hombres
Mas nosotros leímos los ojos de los muertos
Y en la tierra haremos la libertad
Mas apretaron los puños de los muertos
La justicia que se hará

Lo de Juan Carlos I

 

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un compendio de fake news, postverdad y neolengua

“Lo bueno de tener poco conocimiento es que luego tenemos menos que olvidar”

(Leído en la promoción de una película)

Desde los ditirambos que la prensa (privada y del Movimiento) dedicaban a Franco  con ocasión de su onomástica o cualquier otro fasto de parecido jaez, nunca habíamos visto entre los medios semejante unanimidad en el elogio a un autócrata que el dispensado hace unos días al Rey Emérito tras su descenso a segunda división. El despliegue laudatorio y la babosería cortesana fueron tales que únicamente faltó que se declarara el día de autos Fiesta Nacional. El diario El País, el defensor más solvente de la monarquía restaurada por el dictador, expresaba esa admiración generalizada en un editorial con llamada en primera página titulado “Tributo debido”. Y en este caso al ya achacoso portaaviones del Grupo Prisa le ocurría como a aquel político de la Transición que solo acertaba cuando se equivocaba. Porque, efectivamente, el reinado de Juan Carlos I ha sido un gravamen al pueblo español sin consenso ni medida. A la ilegitimidad de origen hay que sumar una legalidad de ejercicio asentada sobre la corrupción. Eso sí, con el caché castizo y burlón que la historia gentil reconoce a la mayoría de los miembros de la real Casa. Como manda la tradición, desde Fernando VII, el ahora vitoreado celebró su segunda abdicación asistiendo a una corrida de toros en Aranjuez, donde cuentan las crónicas recibió un aplauso por parte del respetable digno de las mejores faenas taurinas.

Segunda abdicación y seguramente con los mismos trucos y opacidades que la primera. La diseñada al alimón por el jefe del gobierno del PP, Mariano Rajoy, y el líder de la oposición socialista Alfredo Pérez Rubalcaba. Ambos notarios mayores del duopolio dinástico hegemónico, el tándem PP-PSOE, tanto monta monta tanto en el rebaño. Entonces lo llamaron abdicación, por las buenas, para dar a entender la buena disposición del monarca a la hora de hacer efectiva la sucesión en la figura de su hijo el entonces príncipe Felipe. Pero ¡a la fuerza ahorcan! En realidad se trataba de una abdicación por corrupción. El escándalo mayúsculo del “caso Nóos”, gracias al trabajo infatigable de un juez honrado y valiente de apellido Castro, se había llevado por delante a una parte de la Familia Real, en la persona de su hija la infanta Cristina y su yerno Urdangarín, pero amenazaba también a la propia institución. Había que imponer un cordón sanitario que evitara la deflagración total. Sabido es que en el proceloso sumario, a pesar de la acción subterránea de expurgación realizada por el CNI sobre los emails procedentes de Zarzuela, había rastros preocupantes sobre la complicidad de la Corona en la trama mafiosa organizada a mayor cuantía.

De ahí, el cuento de la abdicación ora pro nobis. Quien hace la ley hace la trampa, y en este caso el engendro consistió en un mete-saca. Se alejó a Juan Carlos del primer plano ejecutivo y se le invistió con el título inexistente en nuestra legislación de Rey Emérito. Con el único propósito de que al mismo tiempo que seguía cobrando de los Presupuesto del Estado retuviera el parapeto de la inmunidad que le había hecho impune durante su reinado a tantas denuncias y acusaciones de todo tipo y calibre. Todo ello, ya queda dicho, sin que hubiera ninguna normativa que justificara el nuevo estatus de privilegio, y claro está sin que nadie, ni entre los partidos políticos ni por parte del “cuarto poder”,  se lanzara la menor crítica sobre la abusiva medida. Con esas trazas pertrechado hemos asistido a la revelación de nuevos episodios de corrupción a mano alzada (como los que ha tenido a bien espabilar su ex amante la princesa Corinna) y contemplado a su augusta figura pasando la mano por el lomo al jeque de Arabia Saudí que diseñó y ordenó el asesinato y descuartizamiento del periodista opositor Khashoggi en su consulado de Estambul. Sencillamente, Juego de Tronos.

Y en esas seguimos, fake news, postverdad y neolengua, mientras se trasiega la Segunda Transición sobre los excrementos de la Primera, humus y abono de esa democracia sin demócratas que consignamos. Porque a los fervores de ordenanza se ha unido el silencio sepulcral de la clase institucional, no vaya a ser que quien se mueva se salga de la foto. Así hemos pasado de ser un país con dos reyes (el de plantilla y el del tributo-trabuco), cosa que solo ha ocurrido en el Vaticano, y ello porque tiene dispensa divina, a darle cuerda nuevamente a una sin proceso constituyente, por imperativo real. Y cómo segundas partes nunca fueron buenas, hemos pasado del borbonato del Caudillo al del ¡a por ellos! sin solución de continuidad.

Amanece que no es poco.

Rafael Cid

¿Que entiende los tribunales por Violencia Machista?

Que se sepa, los de la manada siguen paseandose por las calles de su ciudad. Noticias no hay de que hayan ingresado en prisión y, a posteriori, otras manadas han aparecido, pero, ninguna de ellas está padeciendo el “suplicio regenerativo” de la prisión, mientras tanto….

Es aberrante que el caso de Ángel siga en un Juzgado de Violencia Machista, @PoderJudicialEs

Marcos Hourmann

España

7 de jun. de 2019 — 

 

Resulta tremendamente aberrante que el caso de Ángel Hernández siga en un Juzgado de Violencia contra la Mujer. Es muy negativo tanto para los que luchamos por legalizar la eutanasia, pero incluso más para los que luchamos contra la lacra de la violencia machista.

Comparar un acto de amor tan valiente como el que hizo Ángel después de cuidar a su mujer día y noche durante más de 30 años con cobardes casos de maltratos psicológicos, físicos y asesinatos es muy triste.

Esto es lo que pasa cuando no hay una ley de eutanasia que responda a las necesidades de la sociedad, que los jueces se enredan en las leyes existentes generando situaciones absurdas como esta.

¡Todo mi apoyo a Ángel Hernández! Y ¡vamos a pedir todos una ley por la eutanasia ya!

La Audiencia de Madrid mantiene el suicidio asistido de Carrasco como violencia machista
absorvente

#TheGreekFiles

En la cámara acorazada de la sede del Banco Central Europeo (BCE) en Frankfurt se encuentra el expediente griego, #TheGreekFiles, un dictamen jurídico sobre la actuación del BCE durante el aplastamiento de la Primavera de Atenas en 2015.

Si estos documentos salen a la luz podrían causar estragos en toda Europa. Por si fuera poco, como contribuyente europeo, ¡has pagado por la elaboración de este dictamen jurídico! Sin embargo, el jefe del BCE (y exjefe de Goldman Sachs), Mario Draghi, dice que no puedes verlo.

Es por ello que el antiguo ministro de Economía griego, Yanis Varoufakis, y el eurodiputado Fabio de Masi, junto a una gran alianza de políticos y académicos, han anunciado que presentarán una solicitud ante el BCE, apelando a la libertad de información, para sacar a la luz #TheGreekFiles de una vez por todas.

Si Mario Draghi dice rechaza la solicitud, Yanis y De Masi llevarán la causa al siguiente nivel, incluso acudiendo a los tribunales si fuera necesario, para que esta información vital pase a ser de dominio público.

 

¿Cómo puedes ayudar?

  1. Firma y comparte nuestra petición en Change.org.
  2. Visita la página de la campaña #TheGreekFiles para obtener más información sobre esta iniciativa y la razón por la cual es de vital importancia para el futuro de nuestra Unión.
  3. Comparte esta campaña con tus contactos y en las redes sociales usando el hashtag #TheGreekFiles.
  4. Haz una contribución a DiEM25 para que podamos continuar esta lucha durante el tiempo que sea necesario.

Debemos sacar a la luz y examinar la legalidad de las decisiones que toma el BCE, empezando por este caso, para darle una oportunidad a la democracia europea y fijar los límites de los intereses políticos sobre el BCE.

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Varios que no tengo nada que ver

En primer lugar, quiero recordar un consejo, para padres y madres de familia, en este comienzo de cursos, y con dicho recordatorio, solo muestro mi apoyo a lo que dicen en:

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Los masais siempre hemos tenido entendido que eran un pueblo fiero y  terrible. Es más, siguen sin estar muy occidentalizados, tremendo. Siempre utilizamos el término civilizados, nosotros somos muy civilizados (es algo muy bueno y positivo) en cambio los del continente africano……

Por ejemplo, un buen masaí, cuando llega a la mayoría de edad, tiene que hacer una barbaridad para demostrar su “adultez”, he aquí, algo estremecedor, aviso.

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Os he avisado de que era algo estremecedor. Ahora vayamos a ellas, las jóvenes masais. Para más inri, la noticia viene de Europa Press, que todos y todas sabemos que se dedica todo el rato a contar las maravillas de Africa. Como decía aquel famoso comentarista de política., “Ojo al dato”.

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Y mientras este antiguo y ancestral pueblo se dedica a practicar esas barbaridades, ¿Que hacen en la civilizada Europa? Bueno no quiero hablar de los que matan toros, poco a poco, con mucha crueldad, no quiero mencionar a los que tiran cabras, mulos, o arrancan cabezas de aves. No, subo a zonas más cifilizadas de la Europa, a zonas tranquilas donde lo único que hacen los jóvenes para demostrar que han llegado a la mayoría de edad, no es correr, no es cojerse una buena humera. No, ellos TIÑEN EL MAR DE ROJO, rojo de sangre. Viva la Europa civilizada.

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No es la única página donde se puede encontrar, pero en esta la colección de fotos es francamente repugnante.

Ahora quiero mencionar una página, del Cono Sur, que imparable y sin desánimo sigue buscando torturadores y asesinos y llevándolos a los tribunales, que no decaígan.

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