☮️La voz de la mujer🏴

el pe­rió­di­co La Voz de la Mu­jer que hoy edi­ta la Editorial de la Uni­ver­si­dad Na­cio­nal de Quil­mes tuvo un des­ti­no com­par­ti­do con bue­na par­te de las fuen­tes pa­ra el es­tu­dio de la his­to­ria obre­ra, en un país que no ha si­do es­pe­cial­men­te cui­da­do­so en la con­ser­va­ción de su pa­sa­do y en el que es­ta con­ ser­va­ción depen­dió, en mu­chos ca­sos, de los es­fuer­zos ais­la­dos y per­so­na­les de gru­pos y mi­li­tan­tes dis­per­sos. Pu­bli­ca­do en el año 1897, en el con­tex­to de la olea­da de li­te­ra­tu­ra so­cia­lis­ta y anar­quis­ta del fin de si­glo, de­sa­pa­re­ció por com­ple­to de los re­po­si­to­rios na­cio­na­les y de la me­mo­ria co­lec­ti­va. Rea­pa­re­ce fu­gaz­men­te en la pro­li­ja re­co­pi­la­ción que, en oca­sión del con­cur­so con­vo­ca­do con mo­ti­vo de cum­plir­se el cin­cuen­te­na­rio de la apa­ri­ción de La Pro­tes­ta, se rea­li­zó en Bue­nos Ai­res en el año 1927, y que se co­noce co­mo el Cer­ta­men In­ter­na­cio­nal de La Pro­tes­ta. En di­cha pu­bli­ca­ción es Max Net­tlau quien con­sig­na su exis­ten­cia en la po­nen­cia de­no­mi­na­ da “Contri­bu­ción a la bi­blio­gra­fía anar­quis­ta de la Amé­ri­ca La­ti­na has­ta 1914”, incluyén­do­lo en el ci­clo de los pe­rió­di­cos de pro­pa­gan­da ge­ne­ral apa­re­ci­dos en­tre 1890 y 1904 en la Ar­gen­tina. Sin dis­po­ner de los mis­mos en el mo­men­to de la ela­bo­ra­ción de la no­ta, Net­tlau brin­da un con­se­jo – aún vá­li­do fren­te a nues­tra or­fan­dad en ma­te­ria de fuen­tes–:
  • He vis­to y a me­nu­do leí­do, los pe­rió­di­cos de los que voy a dar la lis­ta, pe­ro ya ha­ce mu­cho tiem­po de es­to, y aun­que con­ser­vo mu­chas im­pre­sio­nes, és­tas ca­re­cen de fres­cu­ra, son in­com­ple­tas y no va­le la pe­na de re­car­gar con ellas es­tas lis­tas. Son los mi­li­tan­tes que tie­nen un re­cuer­do vi­vo de ca­da pe­rió­di­co, los que ha­rán bien –si quie­ren ser­vir a la his­to­ria– en per­fi­lar en po­cas pa­la­bras la fi­so­no­mía de ca­da pe­rió­di­co y de los de­ta­lles dig­nos de ser con­ser­va­dos que a ellos se re­fie­ren, y los es­tu­dio­sos de es­pí­ri­tu crí­ti­co, al ho­jear esas co­lec­cio­nes, sa­ca­rán a la luz las ideas, crí­ti­cas, des­crip­cio­nes so­cia­les y otros ma­te­ria­les vi­vien­tes que duer­men en los vie­jos pe­rió­di­cos.
es sólo en 1978 cuan­do el li­bro de Iaä­cov Oved, El mo­vi­mien­to anar­quis­ta en la Ar­gen­ti­na, en su bien do­cu­men­ta­do ane­xo, así co­mo en el tex­to, rei­te­ra la re­fe­ren­cia a La Voz de la Mu­jer, res­guar­da­do en la bi­blio­te­ca del Ins­ti­tu­te of So­cial His­tory de Ams­ter­dam, jun­to con otras tan­tas fuen­tes in­dis­pen­sa­bles pa­ra la ta­rea de re­cons­truir las vo­ces ol­vi­da­das y es­con­di­das de los sec­to­res po­pu­la­res. Es­te res­ca­te fa­ci­li­ta la con­so­li­da­ción de una nue­va ma­ne­ra de abor­dar la his­to­ria, a la luz de nue­vas fuen­tes y tes­ti­mo­nios que bri­llan por sí mis­mos pe­ro que, a la vez, obli­gan a la re­lec­tu­ra de lo que ya se co­no­cía. Por ejem­plo, a la bús­que­da de una lec­tu­ra de la his­toria que in­ter­sec­te la con­di­ción de cla­se con la con­di­ción de gé­ne­ro. Por úl­ti­mo, en el año 1986 el ar­tí­cu­lo de Maxy­ne Moly­neux, tam­bién in­clui­do en es­ta edi­ción, abor­da sis­te­má­ti­ca­men­te la des­crip­ción y el aná­li­sis del cor­pus del pe­rió­di­co.
al pu­bli­car aho­ra la fuen­te, jun­to con el men­cio­na­do ar­tí­cu­lo, se po­ne al al­can­ce del pú­bli­co in­te­re­sa­do en la his­to­ria fe­mi­nis­ta y en la de los sec­to­res su­bal­ter­nos un ma­te­rial cu­ya ri­que­za po­drá ex­plo­rar­se en pro­fun­di­dad, co­mo un tex­to es­pe­cí­fi­co y en tér­mi­nos de sus cru­ces con la ideo­lo­gía y las prác­ti­cas or­ga­ni­za­ti­vas del pe­río­do. Al pu­bli­car­la, tam­bién, la Edi­to­rial de la Uni­ver­si­dad Na­cio­nal de Quil­mes rea­li­za una con­tri­bu­ción pa­ra la re­cu­pe­ra­ción de la me­mo­ria co­lec­ti­va y, co­mo lo que­ría Max Net­tlau, cum­ple con el man­da­to de “ser­vir a la his­to­ria”.
Ma­ría del Car­men Fei­joó

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La voz de la Mujer. Periódico comunista anárquico 1896-1897 [Universidad Nacional de Quilmes. Bernal, 2018]

🎥Ni dios, ni patrón, ni marido (Laura Mañá, 2007)

🏴Capítulo V — La fortaleza — La fuga🏴

I

Esta era, pues, la terrible fortaleza donde tanta de la verdadera vitalidad de Rusia habla perecido durante los últimos dos siglos y cuyo nombre se pronuncia siempre a media voz en Petersburgo.

Aquí, Pedro I atormentó a su hijo Alexis y lo mató con su propia mano; aquí, la princesa Tarakánova estuvo encerrada en una celda de tal modo invadida por el agua durante una inundación, que las ratas se subían sobre ella para librarse de una muerte segura; aquí también el terrible Minij martirizaba a sus enemigos, y Catalina II enterraba vivos a los que no aprobaban que hubiera asesinado a su marido. Y desde los tiempos de Pedro I, durante ciento setenta años, los anales de esta masa de piedra que, al surgir del Neva, se levanta frente al Palacio de Invierno, lo fueron de asesinato y tortura; de hombres enterrados vivos, condenados a una muerte lenta o arrastrados a la demencia en la soledad de obscuras y húmedas mazmorras.

Aquí, los decembristas, que fueron los primeros en desplegar la bandera de la República y de la abolición de la servidumbre, sufrieron sus primeros martirios, pudiendo aún encontrarse sus huellas en la Bastilla rusa. Aquí, igualmente, estuvieron presos los poetas Rylévev, Shevchenko, Dostoievski, Bakunin, Chernishevski, Pisarev y tantos otros de nuestros mejores escritores contemporáneos. Aquí, Karakózov fue atormentado y murió en la horca.

Aquí, en cierta parte del revellín de Alexis, aun se halla aprisionado Niechaiev, entregado por Suiza a Rusia como un criminal cualquiera, siendo después tratado como preso político peligroso, y no volverá más a ver la luz. En el mismo revellin hay dos o tres hombres a quienes, según rumores, por saber más de lo conveniente respecto a cierto misterio palatino, Alejandro II condenó a prisión perpetua. Uno de ellos, adornado con larga barba gris, fue visto últimamente por un conocido mio en la misteriosa fortaleza.

Todas estas sombras se levantaban ante mi imaginación; pero mi pensamiento se fijó especialmente en Bakunin, quien, a pesar de haber estado después del 48 sujeto con cadena al muro de un castillo austriaco durante dos años, y entregado después a Nicolás I, que lo tuvo encerrado en la fortaleza seis años más, salió, sin embargo, cuando la muerte del zar de hierro le devolvió la libertad, más fresco y más lleno de vigor que sus compañeros que habían permanecido libres. El ha podido soportar la prisión —me dije de un modo resuelto—, y yo también lo haré; ¡no sucumbiré aquí! Mi primer movimiento fue aproximarme a la ventana, colocada tan alta, que apenas podía alcanzarla con el brazo levantado. Era una abertura larga y estrecha, tallada en un muro de metro y medio de espesor, protegida por fuertes rejas y enrejado metálico. A la distancia de doce metros de esta ventana pude ver la muralla exterior de la fortaleza, de una anchura enorme, sobre la cual vi una garita de color gris; sólo mirando hacia arriba se lograba divisar un pedacito de cielo.

Hice un minucioso reconocimiento de la habitación, en la que ahora tendría que pasar quién sabe cuántos años. Por la posición de la alta chimenea de la Casa de la Moneda deduje que me encontraba en la parte sureste del castillo, en un bastión que domina el Neva. El edificio, sin embargo, en que yo estaba encarcelado no era el bastión propiamente dicho, sino lo que se llama en fortificación un reducto; esto es, una construcción interna de dos pisos y forma pentagonal, que se eleva un poco sobre los muros del bastión, y está destinada en sus dos terceras partes a contener cañones. El local donde me hallaba era una casamata y la ventana una tronera. Los rayos del sol no podían penetrar a través de esta última; aun en verano se perdían en el espesor del muro. Había allí una cama de hierro, una pequeña mesa de roble y un banco de la misma madera. El suelo estaba cubierto de fieltro estampado y las paredes de papel amarillo. Sin embargo, a fin de amortiguar el sonido, el papel no estaba fijado directamente sobre aquéllas, sino en lienzo, tras el cual descubrí una alambrera y más allá una capa de fieltro; sólo después de ésta fue cuando pude llegar a la piedra del muro. En el fondo de la habitación había un lavabo y una gruesa puerta de roble, en la que noté un postigo cerrado por fuera, destinado al paso de los alimentos, y un agujero pequeño, con un cristal y una tapa que podía levantarse desde el exterior; éste era el judas, a través del cual el preso podía ser espiado a cada momento. El centinela que estaba en el pasadizo levantaba con frecuencia la corredera y miraba al interior, oyéndose el crujir de sus botas cuando se acercaba a la puerta. Traté de hablarle; pero entonces el ojo que se veía al otro lado del cristal tomó una expresión de terror y aquélla se cerró al momento, abriéndose furtivamente un par de minutos después; pero no fue posible obtener de él ni una palabra.

El silencio más absoluto reinaba a mi alrededor. Arrimé el banco a la ventana y miré a la pequeña parte de cielo que era posible ver; procuré recoger algún sonido del Neva o de la parte de la ciudad que está al otro lado del río; pero no pude conseguirlo. Este silencio sepulcral empezó a entristecerme y traté de cantar, primero en voz baja y más alto después.

¿He de despedirme entonces del amor para siempre? —me encontré cantando, de mi ópera favorita Ruslan y Ludmila, de Glinka …

Señor, haga el favor de no cantar —dijo una voz algo apagada que se oía a través de la ventanilla.

Quiero cantar.

Está prohibido.

Pues sin embargo, cantaré.

Entonces vino el gobernador, quien intentó persuadirme de que no debía hacerlo, porque tendría que dar parte al jefe de la fortaleza, haciendo además observaciones encaminadas al mismo fin.Pero se me cerrará la garganta y perderán su fuerza los pulmones si no puedo hablar ni cantar —traté de contestar.Lo mejor será que procuréis cantar en un tono más bajo, que se sienta lo menos posible —dijo el viejo gobernador de un modo suplicante.

Pero todo esto resultó estéril, porque algunos días después se me quitó por completo el deseo del canto. Intenté hacerlo como esfuerzo por mantener lo afirmado, pero no me fue posible. "Lo principal" — me dije— "es conservar mi vigor físico; no quiero caer enfermo. Me imaginaré obligado a pasar un par de años en una cabaña en el extremo norte, durante una expedición ártica. Haré bastante ejercicio, me dedicaré a la gimnasia y no me dejaré dominar por lo que me rodea. Diez pasos desde un ángulo a otro de la habitación es ya algo; si los repito ciento cincuenta veces habré recorrido una versta (unos mil metros)". Decidí andar todos los días siete verstas (sobre ocho kilómetros): dos por la mañana, dos antes de comer, dos después y uno antes de acostarme. Si pongo sobre la mesa diez cigarrillos y muevo uno cada vez que pase ante ella, contaré fácilmente las trescientas veces que tengo que caminar arriba y abajo. Debo marchar con rapidez, pero moderarme en las vueltas para evitar el mareo y girar cada vez en sentido contrario. Además, haré gimnasia dos veces al día, sirviéndome del banco, que es pesado. Y en efecto, lo levanté por un pie, sosteniéndolo con el brazo extendido; hice con él un molinete y pronto aprendí a tirarlo de una mano a otra, por encima de la cabeza, por la espalda y bajo la pierna.

Algunas horas después de mi ingreso en la prisión, vino el gobernador a ofrecerme algunos libros, entre los cuales estaba un antiguo conocido y amigo mío, el primer tomo de la Fisiología de George Lewis, traducida al ruso; pero faltaba el segundo, que era precisamente el que yo deseaba volver a leer. Pedí, como es natural, que me permitieran tener pluma, papel y tinta, pero me lo negaron. Para poderlo obtener se necesita un permiso especial del propio emperador. Esta inacción forzosa me hizo sufrir extraordinariamente, y empecé a componer en mi imaginación una serie de novelas de carácter popular, inspiradas en la historia de Rusia, algo así como Mistéres du Peuple, de Eugenio Sué. Hice el argumento, las descripciones, los diálogos, y procuré retenerlo todo en la memoria, desde el principio al fin. Puede imaginarse fácilmente lo exhausto que me hubiera dejado este trabajo si hubiese tenido que continuarlo más allá de dos o tres meses.

Pero mi hermano Alejandro obtuvo pluma y tinta para mí. Un día me dijeron que subiera a un coche de cuatro ruedas, en compañía del mismo oficial de gendarmes circasiano de quien he hablado anteriormente. Me llevaron a la Sección Tercera, donde se me permitió comunicar con mi hermano en presencia de dos oficiales de gendarmes.

Alejandro estaba en Zurich cuando me arrestaron. Desde su primera juventud había anhelado ir a otros países donde los hombres piensan como quieren, leen lo que les gusta y expresan francamente sus ideas. La vida rusa le resultaba repulsiva. La verdad —la verdad absoluta— y una franqueza ilimitada eran los rasgos más sobresalientes de su carácter. No podía tolerar el engaño ni la doblez, bajo ninguna forma. La falta de libertad de palabra en Rusia, la predisposición de sus habitantes a someterse a la opresión y las formas veladas a que tenían que recurrir nuestros escritores, repugnaban por completo a su franca y expansiva naturaleza. Poco después de mi regreso de la Europa occidental, se trasladó a Suiza, decidiendo establecerse allí. Desde que perdió dos hijos —uno atacado por el cólera, en pocas horas, y otro de consunción—, San Petersburgo se le hizo doblemente insoportable.

Mi hermano no había tomado parte en nuestra propaganda. No creía en la posibilidad de un alzamiento popular, y no concebía la revolución sino como obra de un cuerpo representativo, semejante a la Asamblea nacional francesa de 1789. En cuanto a la agitación socialista, sólo la conocía por los discursos que se pronunciaban en las reuniones públicas, no teniendo idea de la propaganda secreta que estábamos a punto de realizar. En Inglaterra habría sido partidario de John Bright o de los cartistas. Si se hubiese encontrado en París cuando la revolución de junio del 48, seguramente se habría batido en las barricadas al lado del último puñado de trabajadores; pero en el periodo preparatorio hubiera seguido a Ledru-Rollin o a Luis Blanc.

Cuando fue a Suiza, fijó su residencia en Zurich, simpatizando allí con un grupo moderado de la Internacional. Socialista en principio, sus ideas influían naturalmente en su género de vida, por demás frugal y laboriosa; trabajó con pasión en su gran obra científica —el objetivo principal de su existencia—, obra que había de hacer digno pendant en el presente siglo, con los famosos Cuadros de la Naturaleza de los enciclopedistas. Llegó a ser gran amigo personal del antiguo emigrado coronel Pedro Lavrov, siendo ambos partidarios de las ideas filosóficas de Kant.

En cuanto Alejandro se enteró de mi detención, lo abandonó todo —la obra de su vida, su vida misma de libertad, que le era tan necesaria como el aire a la existencia del ave—, y volvió a Petersburgo, que detestaba, con el solo propósito de tratar de endulzar mi cautiverio.

Nuestra entrevista fue conmovedora. Mi hermano estaba muy excitado. La vista sólo del uniforme azul de los gendarmes —los verdugos de todo pensamiento libre en Rusia— le era odiosa, y francamente manifestó ese sentimiento delante de ellos. En cuanto a mí, su presencia en la capital me inspiraba la más viva inquietud. Me sentía feliz al ver su rostro querido, sus ojos llenos de ternura, y saber que me permitirían comunicar con él una vez al mes; no obstante, hubiera preferido verlo a centenares de leguas de aquel lugar, al que había llegado en plena libertad, pero a donde podía volver en cualquier momento escoltado por los gendarmes. ¿Por qué has venido a meterte en la boca del lobo? Parte en seguida — pensaba yo para mí; pero también comprendía que mientras durara mi cautiverio él permanecería en San Petersburgo.

Como sabia mejor que nadie que el ocio seria capaz de matarme, hizo en el acto gestiones para que me permitieran trabajar. La Sociedad Geográfica deseaba que finalizara mi Memoria sobre el periodo glacial, y mi hermano había interesado al mundo científico de San Petersburgo, comprometiendo a todos sus miembros para que apoyaran la petición. La Academia de Ciencias se interesó también en el asunto; y finalmente, a los dos o tres meses de estar preso, el gobernador entró en mi celda y me anunció que el emperador me permitía completar mi informe para la Sociedad Geográfica, pudiendo disponer con tal motivo de pluma y tinta, pero sólo hasta la puesta del sol, añadió. Durante el invierno el sol se pone a las tres de la tarde en San Petersburgo; pero no había más remedio que conformarse. Hasta la puesta del sol — fueron las palabras que pronunció Alejandro II al conceder el permiso.


*** II

¡Ya podía trabajar!

Me sería imposible expresar ahora el inmenso consuelo que entonces sentí al saber que podía volver a escribir. Hubiera preferido vivir sólo de pan y agua en el más infecto de los calabozos, con tal de poder ocuparme de algo.

Yo era, sin embargo, el único preso que gozaba de ese permiso. Varios de mis compañeros que estuvieron encarcelados tres o más años, antes de la vista del famoso proceso de los cuatrocientos noventa y tres, sólo pudieron obtener una simple pizarra. Naturalmente, a falta de cosa mejor, en medio de su lúgubre soledad, aquélla era bien recibida. Empleábanla para escribir los temas de los idiomas que estudiaban, o para resolver problemas de matemáticas; pero todo lo que en ella fijaban desaparecía al cabo de algunas horas.

Desde aquel instante, mi vida de cautivo se adaptó a una forma más regular, teniendo ya un objetivo inmediato. A las nueve de la mañana tenia ya casi completados los trescientos pasos a través de mi celda, y esperaba los lapiceros y plumas que debían traerme. El trabajo que preparaba para la Sociedad Geográfica contenía, además del informe sobre las exploraciones en Finlandia, una exposición de principios sobre los cuales debe reposar la hipótesis glacial.

Sabiendo que podía disponer de tiempo ilimitado, me decidí a escribir de nuevo y ampliar esta parte de mi trabajo. La Academia de Ciencias puso su admirable biblioteca a mi disposición, y pronto se llenó un rincón de mi celda de libros y mapas, incluyendo el total de las Investigaciones Geológicas Suecas, una colección casi completa de Memorias de todas las expediciones árticas, y toda la colección del Quarterly Journal de la Sociedad Geológica Londinense. Mi obra llegó a formar dos gruesos volúmenes. El primero se imprimió, debido a los cuidados de mi hermano y de Polakov (en las Memorias de la Sociedad Geográfica), en tanto que el segundo, que no había terminado por completo cuando mi evasión, quedó en poder de la Sección Tercera. El manuscrito no pudo hallarse hasta 1895, en que fue entregado a la Sociedad Geográfica, la cual, a su vez, me lo remitió a Londres.

A las cinco de la tarde —a las tres en invierno—, al mismo tiempo que me traían una pequeña lámpara, se incautaban de los lapiceros y plumas, viéndome obligado a suspender el trabajo. Entonces leía generalmente libros de Historia. En la fortaleza se había llegado a formar una biblioteca completa durante la sucesión de presos políticos que en ella fueron confinados. Me permitieron agregar a aquélla algunos libros de texto sobre la historia de mi país, y junto con los que me llevaban mis parientes, pude leer la mayor parte de las obras y de las colecciones de actas y documentos que se refieren al periodo moscovita de la historia de Rusia.

Dedicábame con gusto, no sólo a la lectura de los anales rusos, particularmente los verdaderamente admirables de la democrática república medieval de Pskov —la mejor quizás de Europa en la historia de las ciudades de esa época—, sino también a la de toda clase de documentos antiguos, y a la de las Vidas de los Santos, que a veces contienen hechos de la vida real de las masas que no se pueden encontrar en otra parte. Leí también durante dicho periodo de tiempo gran número de novelas, como igualmente los Cuentos de Navidad, de Dickens, que me mandó mi familia, precisamente en esos días del año, y que me hizo pasar dicha fiesta riendo y llorando con las soberbias creaciones del gran novelista.


*** III

Lo que más me entristecía era el silencio sepulcral que reinaba en torno mio. En vano golpeaba en el muro y en el suelo con la esperanza de obtener alguna ligera respuesta. El silencio era completo. Un mes, dos meses, quince meses pasaron sin que nadie contestara a mi llamamiento. Entonces no éramos más que seis, repartidos entre las treinta y seis casamatas, hallándose los demás compañeros detenidos en la prisión de la Litovsky Zámok.

Cuando el oficial de guardia entraba en mi celda para acompañarme al paseo, y yo le preguntaba: ¿Qué tiempo hace? ¿Está lloviendo? — mirábame él con desconfianza, y sin pronunciar palabra, retrocedía hacia la puerta donde estaban el centinela y otro oficial que lo vigilaban. El solo ser viviente cuya voz podía oír era el gobernador. Venía todas las mañanas, me daba los buenos días y me preguntaba si tenía necesidad de comprar tabaco o papel. Intentaba conversar con él; pero con una mirada furtiva que lanzaba a los oficiales que se hallaban cerca de la puerta entreabierta, parecía querer decirme: Ya veis que a mí también me espían. Sólo las palomas no temían aproximarse a mí. Todas las mañanas y las tardes venían a mi ventana a recibir su comida a través de la reja. No se percibían otros ruidos que el crujir de las botas del centinela, el casi imperceptible que éste hacía al abrir y cerrar el ventanuco y el tañido de las campanas de la catedral de la fortaleza. Tocaban un ¡Señor, sálvame! (Gospodi pomilui), una, dos, tres y cuatro veces cada cuarto de hora, doblando después la gran campana al terminar aquélla, a la que seguía una especie de canto lúgubre ejecutado por las campanas, que los cambios rápidos de temperatura desentonaban sin cesar, produciendo una horrible cacofonía que recordaba el toque de campanas de los entierros.

A media noche, después del referido cántico, oíanse las notas discordantes de Dios salve al zar. Esto duraba un cuarto de hora, y apenas finalizaba, un nuevo Señor, sálvame, anunciaba al desvelado prisionero que había pasado otro cuarto de hora de su inútil vida, y que otros muchos cuartos, horas, días y meses de su vegetativa existencia se sucederían antes de que lo soltaran sus carceleros o lo rescatara la muerte.

Todas las mañanas me sacaban a pasear durante media hora por el patio de la prisión. Este patio tenía la forma de un reducido pentágono, con una acera estrecha a su alrededor, y en el centro un pequeño edificio destinado a cuarto de baño; pero, así y todo, esos paseos me agradaban. La necesidad de nuevas impresiones se hace sentir tanto en la prisión, que cuando me paseaba por tan estrecho sitio, fijaba constantemente la vista en la flecha dorada de la catedral de la fortaleza. De entre todos los objetos que me rodeaban era el único que cambiaba de aspecto, y me gustaba verla deslumbrante como el oro cuando el sol brillaba en un cielo claro y despejado, tomando un aspecto fantástico cuando una gasa de azulada neblina envolvía la ciudad, o adquiriendo el color gris del acero si espesas nubes obscurecían el firmamento.
Durante estos paseos solía ver algunas veces a la hija del gobernador, muchacha de diez y ocho a diez y nueve años, cuando salla del pabellón de su padre y tenia que cruzar nuestro patio para dirigirse a la puerta de entrada, única salida del edificio. Siempre lo hacía rápidamente y con los ojos bajos, como si se sintiera avergonzada de ser hija de un carcelero. Su hermano menor, por el contrario, que era un cadete a quien vi una o dos veces en dicho lugar, siempre me miraba tan fijamente a la cara con tan franca expresión de simpatía, que no pudo menos de llamar mi atención, y hasta llegar a mencionárselo a alguno después de mi salida. Cuatro o cinco años después, cuando ya era oficial, fue desterrado a Siberia. Había ingresado en el partido Narodnaia Volia y supongo había ayudado a que se comunicaran los amigos con los presos de la fortaleza.

El invierno es triste y sombrío en San Petersburgo para los que no pueden pasear por las calles brillantemente iluminadas; pero lo es todavía más para el que está en el fondo de una casamata. La humedad era peor que la obscuridad. Para preservarme de ella, calentaban el local hasta un grado tan alto que llegaba a sentir verdadera sofocación; pero, en cambio, cuando pude conseguir que bajara un poco la temperatura, la humedad traspasó los muros, corriendo el agua a lo largo del papel, y bien pronto fui presa de agudos dolores reumáticos. A pesar de todo, mi espíritu no decaía, y continuaba escribiendo y trazando cartas geográficas en la obscuridad, afilando los lapiceros con un pedazo de vidrio que había podido recoger en el patio. Caminaba regularmente mis ocho kilómetros al día, y continuaba los ejercicios gimnásticos con el banquillo. El tiempo se pasaba; pero de pronto aconteció una terrible desgracia que estuvo a punto de anonadarme.

Habían detenido a mi hermano Alejandro.

A fines de Noviembre de 1874, me permitieron tener una entrevista con él y con nuestra hermana Elena en la fortaleza, en presencia de un oficial de gendarmes. Esas entrevistas, autorizadas a grandes intervalos, producen siempre cierta excitación en el preso y su familia. Contémplanse rostros queridos, óyense voces amadas, y se sabe que la visión sólo durará breves instantes. Se siente uno alejado de los suyos, a pesar de la momentánea aproximación, con tanto más motivo cuanto que no se puede tener una conversación intima ante un extraño, un enemigo, un espía. Mis hermanos se mostraban preocupados respecto de mi salud, sobre la cual los obscuros y tristes días de invierno y la humedad habían impreso ya sus primeras huellas. Nos separamos con el corazón oprimido.

Una semana después de nuestra entrevista, en vez de la carta que esperaba de mi hermano respecto a la publicación de mi libro, recibí una breve nota de Polakov, informándome que en lo sucesivo leería él las pruebas y que a él me dirigiera para todo lo concerniente a la imprenta. Del tono de la nota deduje que algo desagradable había ocurrido a mi hermano, pues si sólo se hubiese tratado de su salud, dicho amigo me lo hubiera dicho. Una terrible ansiedad se apoderó de mí. “Alejandro” —pensé— “ha debido ser arrestado, y lo ha sido por mi causa. La vida dejó en el acto de tener el menor atractivo para mí; mis paseos, mi gimnasia y mi trabajo perdieron todo su interés. Pasaba todo el día paseando por la celda, sin pensar en otra cosa que en la detención de mi hermano. Para mí, hombre soltero, la prisión no era más que una molestia personal; pero mi hermano era casado, adoraba a su esposa y ambos habían reconcentrado en su último hijo todo el amor que antes tuvieron a los dos primeros.

Lo peor era la incertidumbre. ¿Qué podía haber hecho? ¿Por qué le habían arrestado? ¿Qué iba a suceder?

Pasaron algunas semanas, siendo cada día mayor y más profunda mi ansiedad, sin que recibiera la menor noticia, hasta que al fin llegué a saber de un modo indirecto que lo habían arrestado por una carta escrita a P. L. Lavrov.

Los detalles no los supe hasta mucho después. Con posterioridad a nuestra última entrevista, había escrito a su antiguo amigo, que en aquella época dirigía en Londres una revista socialista rusa, titulada Vperíód. En dicha carta expresaba sus temores acerca de mi salud; hablaba de los numerosos arrestos que en aquellos días se efectuaban y exponía con franqueza su desprecio por el régimen despótico. La carta fue interceptada en correos por la Sección Tercera, y en la noche de Navidad fueron a registrar su casa, lo que efectuaron de modo más brutal aún que de ordinario. Después de media noche, varios hombres hicieron una irrupción en su departamento, revolviéndolo todo. Hasta las paredes fueron reconocidas; el niño enfermo fue sacado de la cama, a fin de inspeccionar las ropas y colchones; mas como nada había, nada pudieron encontrar.

Este registro irritó a mi hermano, quien con su acostumbrada franqueza, dijo al oficial de gendarmes que lo dirigía: “Contra vos, capitán, no siento rencor. Vuestra educación ha sido limitada y casi no comprendéis lo que estáis haciendo. En cuanto a vos —continuó dirigiéndose al procurador—, debo deciros que no ignoráis el papel que representáis en todo esto; habéis recibido una educación universitaria, conocéis la ley y sabéis que la estáis arrastrando por el suelo, dando con vuestra presencia una apariencia de legalidad al acto arbitrario que cometen esos esbirros; sois, pues, un miserable”.

Aquellos hombres le juraron un odio mortal. Lo tuvieron encerrado en la Sección Tercera hasta mayo. El hijo de mi hermano —un niño encantador, a quien la enfermedad había vuelto más afectuoso e inteligente todavía— estaba atacado de una fiebre consultiva, y los médicos habían declarado que no tenia remedio. Alejandro, que jamás había pedido el menor favor a sus enemigos, les suplicó entonces que le permitieran ver a su hijo por última vez. Les rogó que lo dejaran ir, bajo palabra de honor, durante una hora a su casa, o que lo condujeran convenientemente custodiado. Pero le rehusaron este favor; no quisieron privarse del placer de la venganza.

El niño murió, y poco después la desgraciada madre, casi enloquecida de dolor, recibió la noticia de que su esposo había sido desterrado por tiempo indefinido a Minusinsk, pequeño pueblo de la Siberia oriental, a donde tuvo que hacer el viaje en carreta entre dos gendarmes. Ella estaba autorizada para seguirlo, pero sólo después, porque no se les permitía hacer el viaje juntos.Decidme, al menos, cuál es mi crimen” — preguntaba mi hermano. Pero ninguna acusación pesaba sobre él, aparte de la carta mencionada. Su deportación apareció como un acto arbitrario, como una venganza tan evidente de la Sección Tercera, que toda nuestra familia creyó que no se prolongaría más allá de algunos meses. Mi hermano dirigió una carta al ministro del interior, el cual respondió que no podía intervenir en las decisiones del jefe de la gendarmería; otra fue enviada al Senado, con resultado idéntico. Todo resultó inútil.

Dos años más tarde, nuestra hermana Elena, obrando por su propia iniciativa, escribió una petición al zar. Nuestro primo Dimitri, gobernador general de Járkov, Ayudante de Campo del Emperador y gran favorito de la Corte, indignado del proceder de la Sección Tercera, entregó el documento personalmente al zar, apoyándolo con algunas palabras. Pero el rencor de los Romanov es un rasgo característico de la familia, que estaba fuertemente desarrollado en Alejandro II, y como consecuencia de ello, escribió en la petición подожди еще (que espere todavía).

Mi hermano permaneció en Siberia doce años, y no volvió jamás a Rusiia.

*** IV

Las numerosas prisiones que se verificaron durante el verano de 1874, y las salvajes persecuciones de que fueron objeto nuestros partidarios, produjeron un cambio notable en el espíritu de la juventud moscovita. Hasta entonces se había hecho propaganda en los centros obreros, introduciendo en ellos individuos capaces de ser agitadores socialistas; pero como los talleres se inundaron de espías, se corría el peligro de que fueran enviados a Siberia obreros y propagandistas. Entonces se empezó a producir un movimiento popular de un orden completamente nuevo; centenares de jóvenes de ambos sexos se esparcieron por todas partes, y sin tomar precauciones, predicaron la revolución, repartiendo folletos, canciones y manifiestos. En nuestros círculos este verano recibió el nombre de verano delirante.

La gendarmería estaba desconcertada, porque era tal el número de propagandistas, que no se disponía del tiempo material necesario para detenerlos a todos. Más de mil quinientos fueron los arrestados, muchos de los cuales sufrieron largos años de cautiverio.

Un día de verano de 1875, oí distintamente en la celda inmediata a la mía pasos ligeros y tacones que me parecieron de mujer, y algunos minutos después pude escuchar fragmentos de una conversación. Una voz femenina hablaba desde la celda, y otra recia —indudablemente la del centinela— decía algo en contestación. Después reconocí el sonido de las espuelas del coronel, sus pasos precipitados, sus reprimendas a aquél y el ruido que hacía la llave al girar en la cerradura. El dijo algo que no pude entender, y una voz de mujer le contestó en tono elevado: No hablábamos; yo no hice más que rogarle que llamara al oficial de guardia, cerrándose la puerta a continuación, y volviendo de nuevo el gobernador a reprender al centinela a media voz.

Yo no estaba, pues, solo; tenia una vecina que, desde el primer momento, había logrado quebrantar la severa disciplina que hasta entonces reinara en la fortaleza.

Desde aquel día las paredes de la prisión, que habían permanecido mudas durante los últimos quince meses, adquirieron animación. De todas partes se oían golpes que daban con el pie en el suelo; uno, dos, tres, cuatro... once, veinticuatro, quince golpes; después una pausa seguida de tres y más y una larga sucesión de treinta y tres. Lo cual se repetía en el mismo orden, hasta que el vecino llegaba a comprender que esto quería decir: Кто ты? (¿Quién sois?) siendo la letra v la tercera de nuestro alfabeto. De este modo se entablaba la conversación, que por lo general se mantenía sirviéndose del alfabeto abreviado, inventado por el decembrista Bestuyev, esto es, se le divide en seis hileras de cinco letras cada una, mareándose cada letra por su hilera y el lugar que ocupa en la misma.

Con gran satisfacción descubrí que tenía a mi izquierda a mi amigo Serdiukov, con quien pronto podría hablar de todo, particularmente usando nuestra clave. Pero esta comunicación con mis semejantes produjo penas lo mismo que alegrías. Mi amigo entablaba casi todos los días conversación, por el procedimiento indicado, con un campesino a quien no conocía, que se encontraba en una celda situada bajo la que yo ocupaba, y muchas veces, aun sin querer, seguía, mientras trabajaba, su diálogo. También yo hablé con él. Si el aislamiento absoluto, sin ninguna clase de trabajo, es duro para hombres que tengan instrucción, lo es infinitamente más para un campesino, acostumbrado a la labor física, que no es posible que pase años enteros dedicados a la lectura. La situación de este pobre amigo era bien lamentable, pues habiendo pasado cerca de dos años en otra prisión antes de traerlo a la fortaleza, su ánimo se hallaba profundamente quebrantado. Su delito consistía en haber oído propagar el socialismo. Pronto empecé a notar con terror que de tiempo en tiempo su razón divagaba; gradualmente sus pensamientos se fueron haciendo cada vez más confusos, y los dos percibimos, paso a paso, día por día, señales evidentes de que su razón se obscurecía, hasta que al fin en su conversación se reveló su estado. Ruidos espantosos y gritos terribles nos llegaban desde su celda; el infeliz estaba loco, y sin embargo, tuvo que pasar varios meses en tal estado en la casamata, antes de que lo trasladaran a un manicomio, del que ya no salió más. Es terrible tener que ser testigo de tan dramáticos sucesos, que yo creo influyeron de tal manera en el ánimo de mi verdadero y buen amigo Serdiukov que, cuando después de cuatro años de prisión preventiva fue absuelto por el tribunal y recobró la libertad, se pegó un tiro.

Un día recibí una visita inesperada. El gran duque Nicolás, hermano de Alejandro II, que pasaba una visita de inspección a la fortaleza, entró en mi celda, seguido sólo de su ayudante, cerrándose la puerta tras él. Inmediatamente se acercó a mí, dándome los buenos días, pues me conocía personalmente, y me hablaba en tono amable y familiar, como se hace a un antiguo amigo:¿Es posible que vos, un antiguo paje de cámara, un sargento del Cuerpo de pajes, os halléis envuelto en semejantes asuntos y encerrado actualmente en esta horrible casamata?Cada uno tiene su manera de pensar —repliqué.En este caso, ¿creéis que era necesario provocar una revolución?

¿Qué debía yo contestar? Si respondía que sí, daría lugar a que dijeran que yo, que me había negado a manifestar nada a los gendarmes, lo declaraba todo al hermano del zar. Me parecía el jefe de una escuela militar cuando trata de hacer cantar a un cadete. Y sin embargo, tampoco podía decir no, porque hubiera sido una mentira. No sabiendo, pues, qué contestar, opté por no decir nada.Lo veis; os avergonzáis ahora de vuestro proceder.

Esta frase me irritó y en el acto le repliqué con viveza:Ya he contestado al juez instructor y no tengo que añadir nada nuevo.Me extraña que no comprendáis —me dijo en un tono familiar— que no os hablo como un juez, sino como simple particular, completamente como tal —agregó bajando la voz.

En aquel momento invadió mi mente una multitud de pensamientos. ¿Tenia que proceder como el marqués de Posa? ¿Debí decir al emperador, por conducto de su hermano, que Rusia estaba desolada, que los campesinos se hallaban arruinados, que los funcionarios públicos cometían toda clase de crímenes, que en perspectiva se presentaba terrible y amenazador el espectro del hambre? ¿Habría de manifestar que lo que nos proponíamos era ayudar a los campesinos a salir de su desesperada situación, hacer que levantaran la cabeza, y procurar así, por todos los medios posibles, influir en el ánimo de Alejandro II?

Estos pensamientos pasaron rápida y sucesivamente por mi imaginación, hasta que al fin dije para mi:  — ¡Jamás! ¡Qué tontería! Todo eso lo saben ellos demasiado; pero son enemigos del pueblo, y semejantes palabras no les harían cambiar. - Le contesté, pues, que para mí siempre sería una persona oficial, y que no podía considerarlo de otra forma.

Entonces empezó a hacerme preguntas, al parecer indiferentes.¿No fue en Siberia, con los decembristas, donde comenzasteis a sustentar tales ideas?No; sólo conocí a uno de ellos, y no hablé con él nada de particular.¿Fue acaso en San Petersburgo donde las adquiristeis?Siempre he pensado de igual modo.¡Cómo! ¿Teníais semejantes ideas cuando estabais en el Cuerpo de pajes? —me preguntó con asombro.Allí era un niño, y lo que se encuentra indefinido en la juventud toma forma y carácter en la edad adulta.

Después me hizo otras preguntas de la misma índole, y a medida que hablaba me parecía leer en su pensamiento su intención. Era indudable que se proponía sacar de mí algo concreto, para poder decir a su hermano: Los jueces son unos imbéciles; a ellos nada ha contestado, y yo, en menos de diez minutos, he logrado hacerle confesar. Esto empezaba ya a molestarme, lo cual hizo que, al preguntarme:¿Qué queríais hacer con esos campesinos y gente desconocida? —le respondiera secamente:Ya os he dicho que he contestado al juez de instrucción.

Entonces el gran duque salió bruscamente de mi celda.

Los soldados de la guardia forjaron una leyenda sobre la citada visita. Por parecerse ligeramente al gran duque Nicolás la persona que vino en carruaje a recogerme en el momento de mi fuga, llevar como aquél gorra militar y tener también barba rubia, supusieron que había sido el gran duque en persona quien me había prestado tal servicio. Así se crean las leyendas, hasta en esta época de periódicos y diccionarios biográficos.

*** V

Habían transcurrido dos años; varios de mis compañeros perdieron durante ese tiempo la vida, otros la razón, y, sin embargo, aun no sabíamos cuándo se vería nuestra causa en la Audiencia. Mi salud empezó a quebrantarse hacia el fin del segundo año. El banco de roble se me hizo más pesado, y los ocho kilómetros me parecieron interminables. Como éramos unos sesenta los que estábamos en la fortaleza, y los días de invierno son cortos, sólo nos sacaban a pasear veinte minutos por el patio, una vez cada tres días. Hice todo lo posible por mantener mis energías; pero tan prolongado invierno ártico, sin tener descanso alguno en el verano, me causó un daño atroz. De mis excursiones siberianas había traído como recuerdo ligeros síntomas de escorbuto, que ahora, en la obscura y húmeda casamata, tomaba caracteres más distintos. Esta calamidad que tanto abunda en las prisiones, se había apoderado de mí.
memorias
Salvador Puig Antich, compañero militante del Mil fue asesinado “legalmente” por el estado, a garrote vil, hoy hace 47 años el 2 de marzo del 1974 ¡¡¡Ni olvidó ni perdón!!!

 🟥⬛️CGT muestra su desacuerdo con una nueva decisión judicial en relación al archivo de la causa de la fosa de los maestros en Soria

📢La lucha por la Sanidad Pública y Universal es también la lucha antifascista⬛️

 

 
 

 

⛵️Firefox y sus complementos⛵️

llos complementos del navegador es un tema que siempre está ahi, pero no se le toma muy en consideración. Pero ayer me dio por pensar que hay algunos, que a lo mejor es posible que no todos los usuarios e usuarias del navegador, tengan noticias del mismo. Los complementos te ayudan a modificar y personalizar tu experiencia de navegación agregando nuevas funciones a Firefox, mejorando tu interacción con el contenido web y cambiando su apariencia. En el menú herramientas está complementos

comoplemen

Hay un largo listado, suelen explicar el objetivo de cada uno. A veces te puedes encontrar varios complementos que tienen la misma función, es cuestión de probar unos y otros y ver cual es el que se acomoda mejor a tus necesidades. Solo voy a hablar de unos pocos, muy pocos. Con especial atención a mi favorito, que está en constante actualización y mejora.

complemen1

Ahí tenemos cuatro extensiones de mi firefox, se puede apreciar que cada uno tiene una breve pero clara explicación de función. Sobran comentarios.

Esos son los que están activos, voy a agregar uno. Busco en el listado uno que me interese, aquí está:

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Voy a instalar “Disconnect”, la explicación está muy clara.

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Una vez descargado, es normal que el grupo de desarrolladores te invite a que colaboradores con una pequeña cantidad, los desarrolladores del Software Libre son humanos.

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Ya está instalado.

Ahora voy a hablar de un complemento que es ya viejo, con actualización permanente, que me parece genial, es para bajar vídeos de Internet. Hay varios, pero sigo usando uno en concreto que me parece genial, es el Video DownLoadhelper. Se instala tal como ya he explicado, ahora vamos a su funcionamiento. He descubierto un video en una universidad norteamericana de la Granada del año 1920 y lo quiero bajar.

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Lo pongo en funcionamiento el video, entonces la extensión, que ahora ha estado sin color, se “ilumina”baja2

ahi lo tenemos, es el quinto ícono de derecha a izquierda.

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Aquí vemos una sucesión de pantallas donde se puede seguir el proceso.

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El video está en casa,

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🏴Nunca más muertos evitables, nunca más privatizaciones

“No podemos aceptar que se normalice el discurso fascista”

🏴Kropotkin: vida de un revolucionario [La Linterna de Diógenes]

⛵️Mozilla lanza Firefox 86 con protección total de cookies y la función Multi-PIP⛵️

mozilla ha anunciado la última versión de Firefox 86 que trae importantes características que te hacen más seguro en la web.

como Firefox es conocido por ser un navegador muy centrado en la privacidad hoy en día, el equipo intenta no decepcionar y presentar nuevas características de privacidad a los usuarios. La privacidad es cada día que pasa más importante, ya que la mayoría de los usuarios acceden a la información y trabajan a través del navegador. Por lo tanto, es importante que el navegador que utilices te proteja de los sitios web dañinos.

echemos un vistazo a las novedades.

Captura de pantalla de 2021-02-26 13-49-31

Protección total de cookies

lla característica más importante que se introduce es la protección total de cookies. Con esta característica, Firefox crea un contenedor de cookies independiente para cada sitio web que se visita. Anteriormente, el contenedor de cookies era un concepto compartido en el que los sitios web individuales podían leer las cookies de otros sitios web. Por ejemplo, antes Facebook podía leer las cookies de tu historial de búsqueda y los datos de las cookies de otros sitios web, por lo que se te podía dirigir cierta publicidad. Pero con la protección total de cookies, esto está protegido. Los sitios web individuales sólo pueden acceder a sus cookies.

hhay que recordar que, en la versión anterior, Firefox introdujo un mecanismo para reducir la eficacia de las supercookies basadas en la caché que se utilizan en todos los sitios web.

ppuedes activar la Protección Total de Cookies configurando los controles de privacidad de Firefox en modo estricto.

Captura de pantalla de 2021-02-26 14-26-50

Función PIP múltiple

lla función Picture-in-Picture no es una característica nueva, ya se introdujo hace tiempo. PIP es una función en la que tienes una pequeña ventana de reproducción de vídeo mientras trabajas en diferentes sitios web. Ayuda a tomar notas, estudiar temas y otras posibilidades. En esta versión de Firefox 86, ahora puedes tener múltiples ventanas en las que puedes reproducir vídeos mientras haces otros trabajos en la web.

otros cambios y correcciones notables en esta versión son

el modo lector ahora funciona con páginas HTML locales.

el uso de la navegación rápida del lector de pantalla para pasar a los controles de texto editables ya no llega incorrectamente a las celdas no editables en algunas cuadrículas, como en messenger.com.

lla función de revisión del ratón del lector de pantalla Orca ahora funciona correctamente después de cambiar de pestaña en Firefox.

llos lectores de pantalla ya no informan incorrectamente de los encabezados de las columnas en las tablas que contienen celdas que abarcan varias columnas.

llos enlaces en la vista de lector ahora tienen más contraste de color.

a partir de Firefox 86, DTLS 1.0 ya no es compatible para establecer PeerConnections de WebRTC. Todos los servicios WebRTC deben soportar DTLS 1.2 a partir de ahora como versión mínima.

llas notas detalladas de la versión están disponibles en esta página.

Descargar Firefox 86

si usas Ubuntu y otras distribuciones de la familia Debian, la última versión de Firefox debería llegar a través de un canal específico de la distribución en breve. Mantente atento al gestor de actualizaciones de tu sistema. Si utilizas distribuciones Rolling como Arch y otras, Firefox 86 ya está en el repositorio que puedes actualizar.

Si quieres una copia fresca para descargar, visita la siguiente página.

Captura de pantalla de 2021-02-26 14-48-22

Para terminar

quiero recordar la comparativa que, no ha mucho, publiqué aquí:

⛵️ Comparativa de navegadores web en relación con la seguridad.⛵️

🐍Python, cumple 30 años esta semana: Fácil de aprender, y la herramienta adecuada en el momento oportuno

🖌Liberado LibreOffice 7.1 Lo nuevo

🔌Interoperabilidad y libertad📡

Esto no es f lamenco.

The number 2020 in a glitchy screen

en 2020, los gobiernos de tres continentes tomaron medidas contra el dominio de las mayores plataformas tecnológicas, con una oleada de normas, investigaciones y demandas a favor de la competencia. Por muy emocionante que parezca, esto es solo el principio. La aplicación de normativas antimonopolios suele ser cuestión de años e incluso décadas, y si la historia sirve de juez, las empresas dominantes tratarán de evitar sentencias que sientan precedentes (que podrían conducir a rupturas) y, en su lugar, tratarán de resolver sus pleitos, negociando concesiones en lugar de arriesgarse ante un juez.

como organización que añora los días en los que Internet no era un grupo de cinco sitios web, cada uno de los cuales consistía en capturas de pantalla de texto de los otros cuatro, nos entusiasma ver este tipo de actuaciones en marcha, pero ese entusiasmo se ve atenuado por el temor de que los acuerdos y regulaciones apresurados y reflexivos puedan en realidad empeorar la situación. Por ejemplo, la delegación en las empresas el que realicen las tareas del Estado identificando y bloqueando el discurso ilegal dificulta la entrada de nuevas y mejores empresas en el mercado, porque no se pueden permitir el vasto ejército de censores que los monopolistas pueden pagar con el cambio que encuentran en el respaldo del sofá de sus minicocinas del campus.

Mandatos de interoperabilidad

Afortunadamente, en 2020 se produjeron algunos enfoques muy reflexivos sobre la competencia que buscaban explícitamente formas de promover la competencia y dar a los usuarios más poder sobre el funcionamiento de su tecnología, en lugar de “castigar” ciegamente a las empresas con regulaciones que también aumentan las barreras para los aspirantes. Tanto la Ley de Acceso de EE.UU. como la Ley de Servicios Digitales de la UE proponen mandatos de interoperabilidad, es decir, el requisito de que las mayores empresas tecnológicas proporcionen un acceso gestionado a sus sistemas a las nuevas empresas, cooperativas y otros competidores potenciales.

cuando se trata de deshacer 40 años de aplicación indiferente de las leyes antimonopolio, los mandatos de interoperabilidad son un gran comienzo, pero sólo son parte de la solución. ¿Qué ocurre si el sistema obligatorio se ve marginado por las cambiantes condiciones del mercado o por la subversión deliberada de las empresas monopolistas? Y qué pasa con las nuevas tecnologías que acaban de nacer: ¿qué podemos hacer para evitar que se conviertan en monopolios y el ciclo comience de nuevo?

El buen tipo de excepcionalismo tecnológico

llos monopolios tecnológicos no son excepcionales en muchos aspectos: al igual que muchas otras industrias concentradas, su crecimiento se vio impulsado por el acceso a mucho capital, lo que les permitió engullir a las pequeñas empresas antes de que pudieran convertirse en competidoras; se dedicaron a realizar fusiones entre competidores ficticios, lo que dificultó que los proveedores, los clientes y los trabajadores buscaran mejores ofertas; y crearon monopolios verticales que acapararon múltiples mercados.

ppero la tecnología es excepcional, porque se basa en máquinas universales (ordenadores) y en una red universal (Internet), y eso abre la posibilidad de un tipo diferente de interoperabilidad, no la que se diseña desde el principio mediante normas, ni la que impone un legislador.

más bien se trata de una interoperabilidad adversa, cuando se conecta algo en contra de los deseos de la persona que lo hizo, para mejorar la vida de las personas que lo utilizan.

Tenemos un nombre para esto: Compatibilidad competitiva (ComCom para abreviar).

ComCom

la ComCom está profundamente arraigada en la historia de la tecnología. Cada uno de los gigantes tecnológicos actuales tiene una historia de ComCom en su curriculum, como la elegante solución de Apple a los poco fiables productos de Microsoft Office para Mac.

pero a medida que las empresas más modestas se convierten en poderosas, su relación con el ComCom cambia: cuando utilizaban el ComCom para superar a los dinosaurios de una época anterior, eso se llama simplemente “progreso“. Más cuando un advenedizo viene a hacer lo mismo con ellos, es un desafío peligroso e ilegítimo al orden natural de las cosas.

cuando se trata de salirse con la suya, los monopolios tienen dos grandes ventajas: en primer lugar, tienen los beneficios adicionales que se derivan del mismo (“rentas de monopolio” en la jerga económica); y en segundo lugar, cuanto más concentrada está una industria, más fácil es que todas las grandes empresas de la misma se pongan de acuerdo para gastar esas rentas de monopolio para comprar políticas que salvaguarden sus beneficios. (En España un ejemplo claro son las Eléctricas (nota del traductor – ego)

ddurante décadas, los piratas de antaño se han declarado almirantes y se han propuesto que nadie les haga lo que ellos han hecho a tantos otros. Para ello, hemos asistido a la expansión constante de la ley de ciberseguridad, de la ley de derechos de autor y para-derechos de autor, y de la ley de patentes (así como a nuevas y aterradoras teorías de derechos de autor que hacen mucho más difícil el uso de ComCom para ayudar a los usuarios a escapar de los jardines amurallados, los bloqueos y otros trucos anticompetitivos que ayudan a los monopolistas a hacer el monopolio).

Contando el cuento

hhemos pasado gran parte del 2019 y del 2020 recopilando y publicando historias en gran parte olvidadas de ComCom en el desarrollo de la tecnología, desde los primeros sistemas de televisión por cable hasta el nacimiento de las fintech.

Ahora es el momento de movilizarse. A medida que avancen las medidas contra el monopolio en 2021, los legisladores, los tribunales y los reguladores buscarán soluciones. Creemos que el ComCom debería estar en sus kits de herramientas: imaginamos a los tribunales corrigiendo los abusos de los monopolios prohibiendo a las grandes empresas el uso de herramientas legales para luchar contra el ComCom, y a los gobiernos insistiendo en las garantías de que el ComCom sea tolerado para cualquiera que venda productos al sector público. También nos gustaría que las legislaturas adoptaran normas para promover el ComCom, incluyendo reformas de los derechos de autor, la ciberseguridad, las patentes y otras leyes que salvaguardan a los que hacen cosas nuevas que conectan lo viejo.

estamos en 2021, y ya es hora de que renazca el espíritu fiduciario. Pero también han pasado 130 años desde que se aprobaron las leyes antimonopolio más importantes de Estados Unidos, por lo que también ha llegado el momento de adoptar algunas tácticas nuevas para luchar contra el eterno problema del abuso de los monopolios.

este artículo forma parte de nuestra serie “Year in Review”. Otros artículos sobre la lucha por los derechos digitales en 2020.

⚖️ La justicia vuelve a absolver al “coño insumiso” de Sevilla pero libra de las costas a Abogados Cristianos

👦👧 147.000 niños migrantes están en situación administrativa irregular en España

🕺🏽💃🏼Flamenco III👏🏼

ARCHIVO DEL CANTE FLAMENCO

la realización del Archivo del Cante Flamenco supuso, entre 1964 y 1966, una aventura tan arriesgada como deslumbrante, su publicación, ya en 1968, constituyó una sorpresa y un inesperado hallazgo no sólo en el entorno flamenco sino en los cada vez más amplios círculos de interesados por un arte que iba adquiriendo una mayor y rápida difusión.

lcaballeroa técnica aplicada por su director, el escritor jerezano José Manuel Caballero Bonald, consistió en prescindir del estudio de grabación y lanzarse con un equipo experimentado por viejas tabernas, casas de vecinos, lugares de reunión, rincones inverosímiles de pueblos y ciudades de Andalucía para captar el flamenco en su lugar originario, con la severidad de un directo sin trampas ni cartón a través del cual se manifestaban voces, músicas, ambientes en su más viva y perturbadora presencia.

este documento es imprescindible, sustentado por el sólido conocimiento del flamenco de Caballero Bonald y guiado por su fina sensibilidad para estar en el momento oportuno con las personas adecuadas, creando el ambiente propicio con el fin de que las sesiones de grabación ofrecieran resultados óptimos y sorprendentes. Gracias a esa empresa, en muchos casos azarosa y que supuso un considerable esfuerzo, pudimos descubrir en 76 cantes los ecos de Tío Borrico, Perrate, Santiago Donday, Manolito de María, Tomás Torre, Manuel de Angustias, Joselero o las guitarras de Diego del Gastor y Antonio de Sanlúcar, entre otros muchos.

Fueron sus colaboradores imprescindibles en este proyecto:

talega Articulo0000643 menese
Talega, Juan (1891-1971) Parrita, Rodolfo Menese, José (1942-2016)
Segura, Ramón  – No encuentro referencias suyas.  

ARCHIVO DEL CANTE FLAMENCO CD 1/4

Cantes Primitivos: Grupo de las Tonás.

01 – Juan Talega

Martinete y carcelera (3’15’’)

02 – José Menese

Toná chica y martinete (4’52’’)

03 Rodolfo Parrita

Debla (1’44’’)ARCHIVO DEL CANTE FLAMENCO CD 1/4

04 – Tía Anica la Piriñaca

Martinete (3’09’’)

05 – Montesino el Lobo

Toná litúrgica (3’08’’)

06 – Juan Romero Pantoja

Martinete y cambio de toná (2’20’’)

07 – José Reyes el Negro

Corrido (1’49’’)

08 – Rodolfo Parrita

Toná grande (1’51’’)

Cantes Primitivos: Grupo de las Siguiriyas.

09 – Tía Anica la Piriñaca con Parrilla de Jerez

Siguiriyas de Diego el Marurro y el Loco Mateo (7’13’’)

10 – Juan Talega con Eduardo el de la Malena

Siguiriyas de Paco la Luz y Manuel Cagancho (4’43’’)

11 – José Menese con Pedro el del Lunar

Siguiriyas de Joaquín la Cherna y cabales del Fillo (6’40’’)

12 – Curro Mairena con Eduardo el de la Malena

Siguiriyas de Manuel Torre (4’41’’)

13 – Tomás Torre con Eduardo el de la Malena

Siguiriyas de su padre Manuel (6’33’’)

14 – Luis Torres Joselero con Diego el del Gastor

Siguiriyas cruzadas de Curro Durse y de Diego el Marurro (5’08’’)

15 – El Perrate de Utrera con Eduardo el de la Malena

Siguiriyas de Paco la Luz y Francisco la Perla (6’31’’)

16 – Juan Romero Pantoja con Luis Morales

Siguiriyas cruzadas de Jerez (4’30’’)

Duración total: 1h.08m.15s.

Dirección y concepto: José Manuel Caballero Bonald.

Premio Nacional de Flamenco del año 1969

ARCHIVO DEL CANTE FLAMENCO CD 2/4

Cantes primitivos: Grupo de las Soleares

01 – Manolito el de María con Fernández el Negro

Soleares de Joaquín el de la Paula (5’29’’)

02 – Fernanda de Utrera con Eduardo el de la Malena

Soleares de Merced la Serneta y de Juaniquí (7’43’’)

03 – Juan Talega con Eduardo el de la Malena

Soleares de Alcalá (4’02’’)

04 – Tía Anica la Piriñaca con Parrilla de Jerez

Soleares de Jerez y Lebrija (3’53’’)

05 – José Menese con Pedro el del Lunar

Soleares de Antonio Frijones (5’44’’)

06 – Luis Torres Joselero con Diego el del Gastor

Soleares de Triana (4’31’’)

07 – Pericón de Cádiz con Pedro el del Lunar

Soleares de Cádiz (3’56’’)

08 – Manuel el de Angustias con Eduardo el de la Malena

Soleares de Utrera (3’15’’)

09 – José Moreno Onofre con José Morales

Soleares de Córdoba (3’47’’)

10 – Curro Mairena con Eduardo el de la Malena

Soleares de Alcalá (3’46’’)

11 – Tomás Torre con Eduardo el de la Malena

Soleares de Joaquín el de la Paula y Enrique el Mellizo (3’09’’)

12 – Fernando Montoso con Luis Pastor

Soleares de Juan Breva y del Tenazas de Morón (6’14’’)

13 – El Perrate de Utrera con Eduardo el de la Malena

Soleares de Alcalá y Utrera (3’14’’)

14 – Manuel Borrico con Parrilla de Jerez

Soleares cruzadas de Jerez (2’22’’)

15 – Santiago Donday con el Niño de los Rizos

Soleares cruzadas de Alcalá y Jerez (4’25’’)

Duración total: 1h.05m.37s.

ARCHIVO DEL CANTE FLAMENCO CD 3/4

Cantes derivados: Grupo de directa vinculación con los cantes primitivos.

01 – Juan el Lebrijano con Antonio Arenas

Polo y soleá apolá (3’38’’)

02 – Amós Rodriguez con Benitez el de Alcalá

Caña (4’58’’)

03 – Manuel el de Angustias con Eduardo del de la Malena

Liviana grande y cambio de María Borrico (4’24’’)

04 – Luis Caballero con Antonio de Sanlúcar

Liviana chica y serrana (4’19’’)

05 – Antonio Almendrita

Saeta de la Mónica (2’09’’)

06 – Jerónimo el Abajao

Saeta del Gloria (1’22’’)

07 – Montesino el Lobo

Saeta de Puebla de Cazalla (1’19’’)

08 – Manuel Zapata

Saeta de Arcos (1’17)

09 – Rafael Romero con Pedro el del Lunar

Tientos (3’22’’)

10 – Luis Torres Joselero con Diego el del Gastor

Tangos (3’48’’)

11 – Manolito el de María con Fernández el Negro

Bulerías de Cádiz (2’55’’)

12 – Tía Anica la Piriñaca con Parrilla de Jerez

Bulerías de Jerez (3’26’’)

13 – Bernarda de Utrera con Eduardo el de la Malena

Bulerías de Utrera (2’51’’)

14 – Luis Torres Joselero con Diego el del Gastor

Alboreá (3’48’’)

15 – Fernanda de Utrera con Eduardo el de la Malena

Fandangos gitanos (2’30’’)

Cantes derivados: Cantiñas y estilos gaditanos

16 – Pericón de Cádiz con Pedro el del Lunar

Alegrías (2’52’’)

17 – Amós Rodriguez con Juan de Parada

Alegrías de Ezpeleta (3’30’’)

18 – Juan el Lebrijano con Antonio Arenas

Mirabrás (3’29’’)

19 – María Vargas con Paco Cepero y Paco de Antequera

Romeras (2’41’’)

20 – Luis Torres Joselero con Diego el del Gastor

Cantiñas del Pinini y estribillos de alegrías (1’28’’)

21 – Antonio Almendrita con el Niño de los Rizos

Caracoles (4’04’’)

22 – Pericón de Cádiz con Pedro el del Lunar

Tangos de Cádiz (3’11’’)

23 – José Moreno Onofre con José Morales

Alegrías de Córdoba (3’15’’)

Duración total: 1h.10m.00s.

ARCHIVO DEL CANTE FLAMENCO CD 4/4

Cantes derivados: Grupo de fandangos malagueños

01 – Juan el Lebrijano con Antonio Arenas

Javeras (2’12’’)

02 – Rafael Romero

Rondeñas (2’38’’)

03 – Ángel de Alora

Bandolá (1’54’’)

04 – Pericón de Cádiz con Pedro el del Lunar

Malagueña de Enrique el Mellizo (2’30’’)

05 – Ángel de Alora con Paco de la Isla

Malagueñas de Fernando de Triana, Fosforito, la Trini y el Perote (5’36’’)

06 – Luis Caballero con Antonio de Sanlúcar

Malagueña de Antonio Chacón (2’20’’)

07 – José Moreno Onofre con José Morales

Fandango de Lucena (2’29’’)

08 – Ángel de Alora con Paco el de la Isla

Verdiales de Juan Breva (2’19’’)

Cantes derivados: Grupo de fandangos levantinos y onubenses

09 – José Menese con Pedro el del Lunar

Tarantos de Almería (4’09’’)

10 – Antonio Calzones con Antonio de Sanlúcar

Taranto de Manuel Torre (1’36’’)

11 – Manuel Zapata con Juan Caro

Taranta de Jaén (2’10’’)

12 – Luis Caballero Antonio de Sanlúcar

Tarantas de las minas (1’47’’)

13 – Juan el Lebrijano con Antonio Arenas

Cartagenera (2’20’’)

14 – Luis Caballero con Antonio de Sanlúcar

Granaína (3’19’’)

15 – María Vargas con Paco Cepero y Paco de Antequera

Fandangos de Huelva (2’22’’)

Grupo de variantes oriundos de distintos cancioneros populares

16 – Amós Rodriguez con Benitez de Alcalé

Villancicos flamencos (3’54’’)

17 – Rafael Ruiz y Antonio Romero con Antonio Maravilla y Rafael de Paterna

Sevillanas Rocieras (2’54’’)

18 – Rafael Romero con Pedro el Lunar

Garrotín (4’16’’)

19 – Pericón de Cádiz con Pedro el del Lunar

Petenera grande y chica (2’42’’)

20 – Rafael Romero con Pedro el del Lunar

Farruca (2’14’’)

21 – José Moreno Onofre con José Morales

Guajira (2’21’’)

22 – Angel de Alora con Paco de la Isla

Tanguillos del Piyayo (4’30’’)

23 – Juan Barcelona y Merced de la Paula con Benitezde Alcalá

Rumbas flamencas (2’47’’)

Duración total: 1h.06m.13s.

✍️🏼👮La carta de un agente aporta indicios sobre la conspiración policial para asesinar a Malcolm X

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🕺🏽Flamenco II👏🏼💃🏼

Mundo y formas

 Mundo y formas del cante flamenco (Revista de Occidente, 1963)

Apareció en una época de intensa revalorización del flamenco en la cual destacan:  Flamencología de Anselmo González Climent (1955), el Concurso de Córdoba (1956) y Una historia del cante flamenco de Manolo Caracol (1958). Los autores de Mundo y formas fueron el poeta Ricardo Molina Tenor (Puente Genil, 1917-Córdoba 1968) y el cantaor Antonio Cruz García (Mairena del Alcor, 1909-Sevilla, 1983).

Junto con Flamencología, marcó un hito en la bibliografía flamenca. Recogió las ópticas literarias, históricas y anecdóticas de otras obras publicadas hasta la fecha, pero amplió y actualizó las perspectivas de análisis para ofrecer a la afición un manual didáctico sobre el cante. Está concebido como un tratado del dominio artístico del flamenco, que por lo que supone de configuración global del fenómeno expresivo del cante, sigue siendo aún hoy día, básico e insuperable punto de referencia para estudiosos y aficionados. Libro polémico y ambicioso. Hoy no se puede dudar sobre la determinante e insustituible labor de Mairena en el proceso de creación del libro. Aunque Ricardo Molina fuera el escritor de hecho, incluso si se quiere, el gestor del plan de la obra, sin la aportación técnica, conocimientos, experiencia y criterios del cantaor, lo más significativo y los resultados de Mundo y Formas del Cante Flamenco no hubieran sido jamás los que fueron y que se nos plasman y patentizan en esta obra. Esto es evidente.

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autoresAporta una impresionante cantidad de datos bien organizados y presentados con un estilo elegante y conciso, aunque marcado por una visión clasicista conforme con su época. Flamencología fue publicado ocho años antes que Mundo y formas pero debido al estilo excesivamente académico y la difusión mucho más reducida de aquél, hay que considerar a éste como piedra angular en la flamencología de nuestros tiempos. En 1998, José Luis Buendía calificó a este libro como «pionero en la concepción moderna de la flamencología, ciencia que empieza a desarrollarse tímidamente a partir de este tipo de propuestas, que incluyen entre las mismas un cierto método de análisis, alejado de la exaltación neorromántica de las obras anteriores dedicadas al flamenco» (Buendía, José Luis (y varios autores), «La bibliografía flamenca a debate», p. 140. Consejería de Cultura, Junta de Andalucía (Centro Andaluz de Flamenco), 1998.).

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¿Cuáles son, pues, los pilares sobre los que se asienta la obra mairenista y que le confieren ese carácter revolucionario? :

  1. El asumir responsablemente la herencia del cante gitano-andaluz.
  2. El reformular y sistematizar esa herencia para que sean posibles unas inmejorables condiciones de transmisión de la misma.
  3. El dejar constancia de su experiencia, tanto vital como artística.
  4. Luchar, hasta lograrlo, por una dignificación y por una valoración del fenómeno expresivo del cante y de sus intérpretes.

Estos cuatro elementos están fuertemente interconectados entre sí, son solidarios unos de otros y no son concebibles por separado, conforman un todo indisoluble y son los pilares sobre los que se erige la obra de este andaluz universal.

biblioteca

❗️ Linares, una década después de Santana Linares, la mecha encendida de la España más castigada

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💃🏼Flamenco I👏🏼🕺🏽

Este año los Reyes han sido rumbosos con este viejo comunista libertario, lo cual sigue resultando contradictorio, y se ha manifestado en forma de dos libros, uno de ellos no tiene nada que ver con el tema que vamos a introducir, es el “Olvidado Rey Gudú” de la gran Ana María Matute y el segundo si da origen a esta entrega y a las que vendrán a continuación, se trata de la “Historia Social del Flamenco”. Este es el culpable directo de la misma, pero, para hablar de este libro “musical”, primero hay que hablar de Demófilo y su Colección de cantes flamencos, de Antonio Mairena y su Mundo y Formas del Cante Flamenco, de José Manuel Caballero Bonald y su Archivo del cante flamenco, para terminar con la dicha Historia Social.

Demófilo, cuyo nombre real era: Antonio Machado Álvarez, fue un escritor, antropólogo y folclorista, padre de los poetas Manuel y Antonio Machado y del pintor José Machado Ruiz.

Esta luz de Sevilla… Es el palaciocoleccion
Donde nací, con su rumor de fuente.
Mi padre, en su despacho. La alta frente,
la breve mosca, y el bigote lacio.

Mi padre, aún joven. Lee, escribe, hojea
sus libros y medita. Se levanta;
va hacia la puerta del jardín. Pasea.
a veces habla solo, a veces canta.

Sus grandes ojos de mirar inquieto
ahora vagar parecen, sin objeto
donde puedan posar, en el vacío.

Ya escapan de su ayer a su mañana;
ya miran en el tiempo, ¡padre mío!,
piadosamente mi cabeza cana.

ANTONIO MACHADO
Soneto dedicado a su padre,
Antonio Machado y Álvarez

En 1881 publica en Sevilla su: Cantes flamencos y cantares, consiste en una Colección de cantes flamencos, y supone un hito en la historia del estudio del cante, siendo la primera aproximación rigurosamente antropológica a la materia. La segunda edición, impresa en 1887 con el título de Cantes flamencos, será un acercamiento menos técnico y más popular a esta obra estrictamente flamenca, a la primera antología de esta expresión poética.

La obra trata el origen de los diferentes cantes, recopilando letras de soleares de tres y cuatro versos, seguiriyas gitanas, polos, cañas, martinetes, tonás, livianas, deblas y peteneras. Demófilo fue asesorado durante el desarrollo de éste, su trabajo más conocido, por los celebérrimos cantaores Juanelo de Jerez y Franconetti. La obra de Machado es la base sobre la que se construye buena parte de la bibliografía flamenca y una fuente imprescindible de estudio.

Constituye una referencia fundamental en los estudios sobre el flamenco. Es sabido que la obra de Demófilo se presenta como la primera reflexión acerca de lo jondo. El flamenco es un hecho cultural esencialmente romántico. Los primeros escritos sobre esta manifestación artística están también íntimamente relacionados con el romanticismo. A pesar de las contradicciones que los críticos contemplan en la obra de Demófilo, se trata de una reflexión estética acorde con los planteamientos artísticos del inicio de la modernidad, acorde con los planteamientos de una época crucial para la cultura moderna como los años finales del siglo XIX. Muchas de las ideas que conforman su pensamiento están especialmente relacionadas con el krausismo. No hay que olvidar la vinculación de Demófilo a la filosofía krausista, la cual sigue viva a lo largo de toda su obra, y va a tener una gran relevancia en autores posteriores como Antonio Machado Ruiz o Juan Ramón Jiménez.

A mí que me importa

que un rey me culpe

si el pueblo es sabio

y me abona

voz del pueblo,

voz de cielo y anda

que no hay más ley

que son las obras

que con el mirabrás

ay, que tira y anda.

(…)

Con mil sudores

puse en mi puerta

siete faroles,

verte y no verte,

y el candil de mi casa 

no tiene aceite,

me hago cruces,

me hago cruces,

que en el caminito

falten las luces.

Popular y Francisco Moreno Galván.

palomar
conservalasganas
milsuores

El cante flamenco no es una expresión popular, no es expresión folclórica. Es un género propio de cantaore. Cada cantaor siente la copla como creación suya. El arte, en la concepción romántica, es expresión de la individualidad, de la subjetividad, es una expresión existencial. Como se sabe, el romanticismo va a significar una liberación extrema de la subjetividad. En este sentido, el artista flamenco tiene una identificación absoluta con aquello que canta en sus coplas. El artista se convierte en el héroe de su obra. De esta manera, cada intérprete es creador en el momento del cante.

Lo cierto es que cada cantaor llama, por lo general, suyas a las coplas de su repertorio, siquiera unas hayan sido compuestas por él y otras por su maestro o maestros.

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⚫️Contra la amnesia histórica (Un libro sobre Facerías y sus grupos de acción)🏴

El pasado 18 de diciembre se presentó en el Ateneu Popular 9 Barris, de Barcelona, el libro «Josep Lluís Facerías y sus grupos de acción» editado por Descontrol Editorial. Una obra colectiva, coordinada por Ricard de Vargas Galorons y Roger Costa Puyal, para «recuperar la historia resistente» ocultada por la Transición  y todos los promovedores de la «memoria histórica» amnésica sobre la guerra civil y los cuarenta años de dictadura franquista. 

Editada en el centenario del nacimiento de este guerrillero urbano anarquista, el objetivo de esta obra es también denunciar la incomprensión y la insolidaridad de que fueron víctimas Facerías y los otros combatientes libertarios que en aquellos años tomaron las armas para combatir al franquismo. Una incomprensión e insolidaridad que les obligó -como lo denunció Antonio Téllez- a «combatir, casi permanentemente contra dos frentes. El del enemigo, visible, muy real con sus fusiles, ametralladoras, morteros, tribunales sumarísimos y sus abundantes prisiones. Y el otro fue el de la incomprensión general, el del abandono, hasta la agresión descarada de sus propios compañeros de ideas» que dirigían los comités del MLE y la CNT del exilio español en Francia. 

Incomprensión y abandono que se transformaron en un silencio  vergonzoso después de caer Facerías acribillado a balazos en las calles de Barcelona el día 40 de agosto de 1957. Un silencio motivado por el miedo -como lo documenta Carles Sanz en este libro- a las medidas administrativas que las autoridades francesas pudieran tomar en aquel momento contra las organizaciones del MLE. Miedo a su ilegalización, que amenazaría la continuidad del funcionamiento burocrático de estas organizaciones, y de ahí el celo de estos comités en «salvar su status quo sacrificando lo que fuera». 

¿Cómo no reconocer pues la pertinencia de la publicación de este libro, que, además de rescatar la lucha «desconocida, olvidada y menospreciada» de los combatientes libertarios de los años cincuenta, muestra -como lo declaran sus coordinadores- «la verdadera personalidad de compromiso libertario contra la dictadura» de Facerías frente a la de esos Comités centrados en su devenir burocrático? Dos formas muy distintas de entender ese compromiso que es necesario evidenciar al abordar ese pasado. Y más en estos momentos en los que tanto se habla de la necesidad y el deber de recuperar la «memoria histórica». 

Este libro es pues una valiosa contribución a esta necesidad y deber de recuperar la «memoria histórica». No solo por recordar las difíciles condiciones en las que se desenvolvió la lucha antifranquista en aquellos años tan cruciales para el futuro del antifascismo español -olvidado por las Potencias que pretendían defender la Democracia en el mundo- sino también por aportar opiniones y testimonios sobre la pertinencia del combate antifranquista y el sentido de responsabilidad de los que lo asumieron en condiciones tan adversas. Una necesidad y un deber, rescatar la trayectoria de Facerías, por haber asumido conscientemente y consecuentemente tal responsabilidad y por «su firmeza y convicción revolucionaria que le llevó, al igual que a muchos de sus compañeros, a luchar y enfrentarse contra la nueva tiranía fascista hasta la muerte, durante los años cuarenta y cincuenta».  

Una contribución valiosa además por aportar mucha información sobre la lucha libertaria antifranquista de los años cincuenta y además 54 biografías (resumidas y algunas insuficientemente contrastadas) de los combatiente libertarios que participaron en esa lucha.      

Octavio Alberola

🟡CC.OO. y UGT firmaron un acuerdo para evitar el pago de las horas extras ilegales

😷 Como Altsasu… pero en Linares

🤬Pablo Hasel: «Último comunicado antes de mi encarcelamiento»🥶

Sería una humillación indigna acudir por mi propio pie ante una sentencia tan injusta, así que tendrán que venir a secuestrarme.

Hoy (por el viernes 12/02/21) a las 20:00 termina el plazo para ingresar voluntariamente en prisión. Sería una humillación indigna acudir por mi propio pie ante una sentencia tan injusta, así que tendrán que venir a secuestrarme. Ha habido mucha solidaridad pero aún no la suficiente para frenar este grave ataque contra nuestras libertades. La gran importancia de las numerosas y concurridas manifestaciones ha llevado al Gobierno a prometer que reformará los puntos del Código Penal con los que nos encarcelan, tratando así de desmovilizar y frenar la solidaridad ante el lógico escándalo que genera este nivel de represión. Pero sin más presión en las calles todo quedará en humo como tantas de sus promesas como derogar la Ley Mordaza que encima han ampliado con la “Ley Mordaza digital”. Además, han prohibido y reprimido manifestaciones con la excusa de la pandemia mientras permiten las de fascistas u otras aglomeraciones. Si la libertad de expresión les importara ya hubieran actuado hace mucho, por tanto si al final reculan y me liberan será una conquista del movimiento solidario porque no voy a mendigar ningún indulto ni nada que implique arrepentimiento.

Se han convocado más movilizaciones para cuando me encarcelen y lo que aún es más importante: asambleas para organizar la lucha. Para que la solidaridad tenga continuidad y sea más efectiva es imprescindible que exista organización. La batalla no estará perdida cuando me encarcelen, todo lo contrario, será el momento de intensificar la difusión, la movilización, etc. Si se responde de forma contundente se lo pensarán dos veces antes de encarcelar a otros por denunciar a los culpables de las políticas que sufrimos y es posible lograr que me saquen. Si no hacemos retroceder al Estado en el plano represivo y otros, estamos perdidos. Por tanto más y esto, es la hora de decir basta y tomar las calles.

No voy a ser el único preso político, las cárceles del Estado están llenas de revolucionarios que nos han representado luchando por derechos y libertades democráticas. De hecho parte de mi condena es por explicarlo y ser solidario con estos. Por eso es importante ligar la reivindicación de nuestra libertad, de mi libertad, a la de la Amnistía Total. Bajo este régimen la represión contra nosotros no parará y urge no sólo fortalecer el movimiento solidario con ese punto entre otros como la disolución de tribunales fascistas que nos condenan como la Audiencia Nacional (heredera directa y con idéntica función que el Tribunal del Orden Público franquista), también organizar la lucha para acabar con la raíz del problema. Necesitamos avanzar hacia la conquista de una República Popular en la que tomando el poder tengamos garantizados los derechos y libertades que este Estado nos niega haya el gobierno que haya. Todos podemos aportar para acercar el fin de tanta barbarie y conquistar vidas dignas, yo lo he hecho y lo seguiré haciendo desde prisión.

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Puede ser muy chungo, un gran incordio, y hasta criticable de parte, pero de ninguna forma algo que merezca persecución penal o sanción económica. El pensamiento no delinque, tampoco expresarlo con mayor o menor vehemencia, sea cual fuese la forma de hacerlo. Lo peligroso viene de quienes quieren encarnar la verdad, toda la verdad y nada más que su verdad. Un código penal solo debe perseguir acciones ciertas que causen daño físico real o perjuicio manifiesto a otras personas. No amparar procesos inquisitoriales ni caza de brujas. Como acaba de ocurrir aquí con la condena a nueve meses de cárcel al rapero Pablo Hasél por enaltecimiento del terrorismo e injurias a la corona:

📡Pablo Hasél y el Código Penal de la democracia

🛑 La paliza de dos policías a un hombre y su hija de 14 años enerva a la población de esta localidad jienense y da paso a una batalla campal. Los policías se encuentran detenidos desde esta mañana. 🏴Los ucranianos no logran repatriar desde París las cenizas de Néstor Majnó, el anarquista más poderoso de la historia
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