馃尮10 a帽os del 25 S馃

todo

鈻讹笍 Tal d铆a como hoy, hace 10 a帽os, m谩s de 20.000 personas acudimos a la manifestaci贸n del Rodea el Congreso o del 25-S. Fue una de las 煤ltimas grandes manifestaciones del ciclo de lucha que se inici贸 con el 15-M. La represi贸n policial de ese d铆a fue dur铆sima. Esta manifestaci贸n fue una de las razones por las que el PP decidi贸 endurecer el C贸digo Penal (para castigar de forma m谩s severa los des贸rdenes p煤blicos, si tienen lugar en manifestaciones) y la Ley Mordaza (para prohibir las concentraciones en los alrededores de los Parlamentos).

鈻讹笍 Todav铆a no se ha celebrado el juicio para la mayor铆a de las detenidas se aquella jornada. La Fiscal铆a pide penas de hasta 7 a帽os y 4 meses de prisi贸n a cada una de las detenidas de aquel d铆a. Las acusadas denunciaron haber sufrido malos tratos durante la detenci贸n y en comisar铆a, pero el juzgado no realiz贸 ninguna diligencia de investigaci贸n al respecto y archiv贸 la denuncia contra los polic铆a.

鈻讹笍 Pese a que la investigaci贸n ha durado 10 a帽os, mucho m谩s de lo habitual, el Fiscal se niega a aplicar la atenuante de dilaciones indebidas y pide las penas m谩ximas posibles a las acusadas. 驴Una estrategia para forzar acuerdos de conformidad?

Walter Benjamin: la vida que se cierra

Varsity Letter W Decal Sticker Vinyl Window Laptop College Athletic ...alter Benjamin muri贸 en septiembre de 1940 en extra帽as circunstancias en Portbou (al norte de Catalunya, en la frontera con Francia). Detenido por los fascistas espa帽oles, la versi贸n oficial oscila entre el suicidio, el asesinato y la muerte natural. Con motivo del 75 aniversario de la muerte de Walter Benjamin, Carlos Taibo publica un breve ensayo, de cariz biogr谩fico, con el fin encarar algunas de las claves explicatorias de la vida y del car谩cter personal del fil贸sofo alem谩n. Presta singular atenci贸n a tres materias relevantes: los sinsabores que acosaron a Benjamin en un exilio que se inici贸 en 1933, su muerte tr谩gica 鈥攁煤n hoy cargada de controversias鈥 en Portbou en 1940 y la naturaleza de su texto titulado 鈥淭esis sobre el concepto de la historia鈥, al que dedic贸 los 煤ltimos rel谩mpagos de su lucidez.

Para profundizar m谩s en la muerte de Walter Benjamin y las causas que le condujeron al suicidio, nada mejor que el documental Qui茅n Mat贸 a Walter Benjamin (2005), de David Mauas.

馃憥馃徑Despiden a mujeres que denunciaron acoso sexual en el Parque Warner

馃彸锔廟usia, Bielorrusia, Ucrania: Protecci贸n y asilo para desertores y objetores 馃彸锔

馃彸锔廋arovana della Pace in Ucraina馃珎

"OBJECT WAR CAMPAIGN" LAUNCH : Petition to support Conscientious Objectors and Deserters from Russia, Belarus and Ukraine

ruslan Kotsaba tiene 49 a帽os y se enfrenta a 15 de c谩rcel. Es un periodista ucraniano, pacifista y objetor de conciencia, acusado por Kiev de 芦alta traici贸n禄 por algunas de sus declaraciones contra el reclutamiento militar durante la 芦guerra civil fratricida de Donbass芦.

La posici贸n de Ruslan est谩 respaldada por un llamamiento a la defensa de los derechos de los pacifistas y objetores de conciencia redactado por International Fellowship of Reconciliation (Ifor), War Resisters’ International (WRI), la Oficina Europea para la Objeci贸n de Conciencia (Ebco), Connection e.V. (Alemania) y el Movimiento Noviolento (Italia). Apelaci贸n lanzada en la 煤ltima audiencia celebrada sobre su caso el 20 de julio de 2022. Activistas de la ONG italiana Un Ponte Per se reunieron con 茅l al mismo tiempo en Kiev. Pero el de Ruslan no es un caso aislado.

La cuarta Caravana de StopTheWarNow, la red de la sociedad civil italiana que est谩 en Lviv y dos veces en Odessa y Mykolaiv con las tres primeras misiones humanitarias organizadas desde ideolog铆as diferentes: cat贸licos, laicos, pacifistas, no violentos, mujeres y hombres contra la guerra.

Esta vez, puede que el aspecto pol铆tico est茅 m谩s acentuado. Una dimensi贸n que se suma a la asistencia humanitaria, el transporte de medicinas, alimentos y ropa y la solidaridad 芦f铆sica禄 practicada por las caravanas hasta el frente.

La Caravana parte el lunes 26 de septiembre hacia Kiev despu茅s de una misi贸n exploratoria realizada en julio por Un Ponte Per que liderar谩 el cuarto viaje de StopTheWarNow a la capital ucraniana con el apoyo de su socio rumano PeaceAction, Training and Research Institute of Romania.

La misi贸n esta vez es 芦sentar las bases para acuerdos de asociaci贸n entre los miembros italianos de la campa帽a StopTheWarNow y las organizaciones de la sociedad civil ucraniana (incluidos los sindicatos) comprometidas con la construcci贸n de la paz, la objeci贸n de conciencia y la resistencia noviolenta芦, dice el cartel que invita a quienes quieran participar (puede registrarse en el sitio web www.stopthewarnow.eu).

stopdewarnow

La Caravana apoya la campa帽a de solidaridad con los objetores de conciencia investigados/juzgados por la Fiscal铆a de Ucrania, como en el caso de Ruslan Kotsaba, y es parte de otra campa帽a activada en Italia por el Movimiento No Violento que pide firmar una declaraci贸n de objeci贸n de conciencia a la guerra para ser enviado a las autoridades italianas.

UN PLUG que encaja en la iniciativa de las mencionadas Ifor, Wri, Ebco, Connection e.V. -con el apoyo de otras 60 organizaciones pacifistas de Europa-, que formularon una propuesta de resoluci贸n en la que instaban al Parlamento Europeo y a la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa a garantizar que el personal militar que haya evitado o desertado del servicio militar (desertores, objetores o reclutas) evasores) obtengan asilo en Europa, tanto los ucranianos, como los rusos y los bielorrusos.

La Caravana regresar谩 a Italia el 3 de octubre y partir谩 el pr贸ximo lunes como siempre desde Gorizia, donde se reunir谩 el convoy tras la llegada de coches y minibuses de varios puntos de Italia: un viaje por Europa del Este de casi 2 mil km con parada en Chernivtsi en Rumania (donde hay muchos refugiados) y donde el 28 de septiembre habr谩 una acci贸n simb贸lica al mismo tiempo que el juicio de Ruslan que deber铆a tener lugar en l铆nea.

STOPTHEWARNOW es una red nacida este invierno y que ahora consta de m谩s de 170 asociaciones italianas comprometidas en diversas formas por los caminos de la paz y acciones de solidaridad internacional no violenta, pol铆tica y humanitaria.

La red fue creada para enviar un mensaje de solidaridad y oposici贸n al conflicto en Ucrania y construir juntos una alternativa a la l贸gica de la guerra. Fue promovida por la Comunidad Papa Juan XXIII, Pro Civitate Christiana y por las redes nacionales Focsiv, Aoi, Red Italiana por la Paz y el Desarme, Libera contra las mafias. Tiene dos representaciones permanentes en Ucrania (Lviv y Odessa) y ya ha organizado tres caravanas con ayuda material en los meses posteriores a la invasi贸n rusa del 24 de febrero.

rynHuelga de Autobuses – TMB – 22S de Barcelona

馃おLo malo no es un primer ministro loco sino la gente que le聽aplaude

tuiter

馃嚭馃嚲Uruguay_Gabriel Gatti: Las desapariciones est谩n entre nosotros馃摋

por Natalia Uval

un nuevo libro del soci贸logo Gabriel Gatti propone ampliar el concepto de 鈥desaparecidos鈥 para contar esas vidas invisibles que se producen 鈥sistem谩ticamente鈥 en el mundo actual.

Desaparecidos. Ese concepto casi sagrado que designa una ausencia definida, un rostro conocido, un pasado ubicable en una l铆nea de tiempo, un lugar al sur en el mapa. Pero tambi茅n una idea que se vuelve maleable en el libro de Gabriel Gatti para abarcar otros olvidos, otras invisibilidades y otras violencias. La de los ni帽os y ni帽as que atraviesan Europa, la de la poblaci贸n expulsada del censo en Rep煤blica Dominicana, los cad谩veres no identificados de los sin techo de San Pablo, la poblaci贸n en situaci贸n de extrema miseria en Montevideo, los ni帽os perdidos en India.

Gabriel Gatti es hijo de Gerardo Gatti, dirigente sindical desaparecido en 1976 en Buenos Aires, cuando Gabriel era 鈥chico, mucho鈥. Gabriel es hermano de Adriana, desaparecida en 1977. Es soci贸logo pero se define como desaparecid贸logo, porque ha pasado largos a帽os buscando conceptualizar ese dolor. 鈥驴Estaban muertos? 驴Estaban vivos? 驴Fueron secuestrados? 驴Estaban siendo torturados? 驴Estaban encerrados en alg煤n presidio? 驴Se fueron nom谩s? 驴Se perdieron? Ninguno de los t茅rminos con los que se constru铆an esas preguntas abarcaba todas las dimensiones de lo que estaba sucediendo鈥.

Desaparecidos es un concepto casi sagrado, y en Desaparecidos. Cartograf铆as del abandono Gatti lo profana a conciencia. Ese ser 鈥ni vivo ni muerto鈥, 鈥siempre ausente y siempre, tambi茅n, lo contrario鈥, es el del rostro en el cartel en las marchas del 20 de mayo pero refiere tambi茅n a 鈥gente perdida, gente que espera, gente que se seca en un desierto, que se ahoga en un mar, que vaga por la ciudad, gente que se congela. Gente que ya ni es gente, o que no lo fue nunca, gente a la que hace rato no sabemos ni c贸mo nombrar ni c贸mo pensar鈥.

Este viaje de Gatti comenz贸 en pandemia, trazando con su hija Ainara un mapa de los desplazamientos de los desaparecidos, en el que 1976 fue el Big Bang. Sigui贸 en varios pa铆ses de Am茅rica Latina, con etnograf铆as y entrevistas con organizaciones de derechos humanos y humanitarias, con periodistas, con acad茅micos, con desaparecidos que sin embargo est谩n. Y as铆 fue que el concepto se fue agrandando para abrazar a m谩s y m谩s invisibles, para que entraran all铆 los desaparecidos en la periferia de Bogot谩, las mujeres ind铆genas muertas en las reservas de Nuevo M茅xico o de Canad谩.

insumisionClaro que hay similitudes entre las 鈥viejas鈥 desapariciones y las actuales: 鈥porque hay sistematicidad u ocultaci贸n (en casos de trata o de feminicidio), porque hay Estado (en las migraciones masivas, en abandonos, en expulsiones colectivas)鈥. Pero la propuesta de Gatti es trascender esos encuadres y entender la desaparici贸n como el resultado 鈥de una cat谩strofe general que borra o no deja entrar a muchos en los marcos que nos permiten reconocerlos como sujetos鈥. 鈥Acordemos llamar a esto desaparici贸n, consider茅mosla 鈥榥ueva鈥, si se quiere. Y probemos a definir as铆 la nueva desaparici贸n: es el borrado sistem谩tico de muchos sujetos de los marcos de percepci贸n (visibilidad, comprensi贸n, gesti贸n) compartidos, para los que no existen o para los que dejan de existir鈥, dice el soci贸logo. 鈥Es vida abandonada en un mundo que la produce sistem谩ticamente. Es un nombre para el que no tiene cuento (que no se narra, que est谩 fuera del relato com煤n), el que no tiene cuenta (que no se cuenta, que est谩 fuera del registro), el que no se tiene en cuenta (que no se cuida, que est谩 fuera de lo que importa)鈥, dice Gabriel.

Y entonces las viejas consignas, como 鈥驴D贸nde est谩n?鈥, cobran un sentido distinto: 鈥驴en qu茅 agujero cay贸?, 驴qu茅 celda le retiene?, 驴en qu茅 frontera se par贸?, 驴qu茅 ruta sigue?, 驴en qu茅 prost铆bulo est谩?, 驴cu谩l desierto quiso atravesar?鈥.

En medio de un mundo que produce vida abandonada sistem谩ticamente, est谩n los cultores de los jardines, los que pretenden que todos y todas quepan en el sue帽o de la ciudadan铆a, quienes llevan adelante ciertas formas de 鈥eugenesia progresista鈥. Gatti dice que si bien este trabajo lo 鈥conmueve鈥, tiene 鈥mucho de ficci贸n y no poco de delirio鈥. Gatti cree que el mundo es una mierda, y lo dej贸 claro el mi茅rcoles durante la presentaci贸n del libro en la sala Maggiolo de la Universidad de la Rep煤blica. All铆 tambi茅n aclar贸 que este concepto de desaparici贸n no puede utilizarse aislado sino en red con otros: muerte social, apatridia, invisibilidad y ocultaci贸n.

En la presentaci贸n de la obra, acad茅micos reconocidos del medio como el soci贸logo Rafael Paternain y el antrop贸logo Marcelo Rossal, y militantes sociales y pol铆ticas como Brenda Bogliaccini, del Partido por la Victoria del Pueblo, elogiaron el libro, su cuidada escritura, su metodolog铆a ecl茅ctica. 鈥El libro genera urgencias pol铆ticas, porque hay un mundo que no entendemos. El mecanismo silencioso de la invisibilidad es el centro de la preocupaci贸n鈥, resumi贸 Paternain. 鈥Los desaparecidos no son una cuesti贸n de afuera de la modernidad, sino de dentro de nuestro modo de pensar鈥, apunt贸 Bogliaccini, y se refiri贸 a las 鈥millones de fracturas鈥 que tiene la sociedad uruguaya. Rossal destac贸 el concepto de la desaparici贸n 鈥no como concepto descalificador, no como lo usa [el dictador argentino Jorge Rafael] Videla鈥, sino 鈥como lo usan las madres, como concepto protector, para darles una entidad de lucha y hasta recuperar la dimensi贸n sagrada de la vida humana鈥. Tambi茅n en relaci贸n a los seres humanos 鈥que son tratados como menos que cosas鈥, en 鈥渦n mundo global que produce sistem谩ticamente estas circunstancias鈥.

La sala Maggiolo es muy solemne, y Gatti lo hizo notar m谩s de una vez durante la presentaci贸n. A lo lejos, confundi贸 un retrato de D谩maso Antonio Larra帽aga con un mapa. De esos que trazaba con su hija, de esos con m煤ltiples direcciones y posibilidades. Para 茅l la sociolog铆a precisa moverse, escribir de otra manera, o de lo contrario no tendr谩 鈥ninguna posibilidad鈥 de entender el mundo contempor谩neo.

馃嚫馃嚦Amenazas y agresi贸n en el Poblado de Nuevo San Gregorio

馃挏馃挌Ecofeminismo para Principiantes

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馃彺Seis compas de CNT en riesgo inminente de entrar en la c谩rcel por hacer sindicalismo馃敶鈿笍

Ofensiva de la ultraderecha policial y judicial contra la libertad sindical. Seis compa帽eras de CNT en riesgo inminente de entrar en la c谩rcel por hacer sindicalismo

EEn 2017, una trabajadora de una pasteler铆a de Xix贸n se dirigi贸 a la CNT para pedir ayuda en un caso de posible acoso sexual y explotaci贸n laboral.

La CNT arrop贸 a la trabajadora y comenz贸 una acci贸n sindical como tantas otras, buscando una soluci贸n negociada que respetara los derechos de la compa帽era.

rynLa brigada de informaci贸n de la Polic铆a en vez de investigar la denuncia de acoso sexual, decidi贸 investigar a las sindicalistas de CNT por extorsi贸n. Despu茅s de meses de identificaciones, seguimientos, an谩lisis de las cuentas bancarias y otras actuaciones, la Polic铆a tuvo que reconocer en su informe que de extorsi贸n nada de nada, pero insinu贸 que podr铆a tratarse de un delito de coacciones.

Es decir, que una acci贸n sindical normal y corriente, incluso m谩s pac铆fica que muchas otras que realizamos desde CGT y desde el resto de sindicatos, puede ser considerada como un delito de coacci贸n a un empresario. Para la brigada de informaci贸n de la Polic铆a, el hecho de reclamar a un empresario que deje de acosar y que pague lo que establece la ley, puede constituir un delito de coacci贸n.

El fiscal del caso coincidi贸 con la interpretaci贸n policial y el juez encargado del caso, Lino Rubio Mayo (famoso por meter en la c谩rcel a los sindicalistas de Naval Gij贸n C谩ndido y Morala tras un montaje policial) conden贸 a la extrabajadora que hab铆a denunciado explotaci贸n laboral y acoso sexual y a seis sindicalistas de CNT a un total de 25 a帽os de prisi贸n y a pagar una indemnizaci贸n al empresario de 150.428 euros.

Posteriormente, la Audiencia Provincial de Asturias confirm贸 la pena de tres a帽os de c谩rcel a seis de las sindicalistas de CNT condenadas y ahora nos encontramos a la espera de que el Tribunal Supremo resuelva el recurso.

La mayor amenaza a la Libertad de Expresi贸n desde el final de la Dictadura Fascista

La represi贸n policial, judicial y medi谩tica contra el anarcosindicalismo y en general contra el sindicalismo de clase no es algo nuevo sino todo lo contrario, un proceso constante desde los a帽os 80.

rynEn las 煤ltimas d茅cadas varios cientos de sindicalistas han sido procesadas por participar en manifestaciones, concentraciones o piquetes de huelga, con peticiones de muchos a帽os de prisi贸n, encarcelamientos preventivos e incluso condenas a penas de prisi贸n.

Esta represi贸n nos ha afectado especialmente a la CGT, por ser uno de los sindicatos con mayor nivel de movilizaci贸n.

Las compa帽eras Laura y Eva, de CGT de Barcelona, fueron acusadas en 2012 de cometer actos violentos en el piquete de CGT de la huelga general del 29M de 2012 y fueron juzgadas con una petici贸n fiscal de 30 a帽os de c谩rcel. Adem谩s, Laura fue detenida por la polic铆a y encarcelada durante un mes en prisi贸n provisional. Finalmente Laura y Eva fueron condenadas a un a帽o y dos meses de c谩rcel, por participar en un piquete en una huelga general.

El compa帽ero Ermengol, de CGT de Catalunya, tiene pendiente un juicio con una petici贸n fiscal de 11 a帽os de c谩rcel junto a otro trabajador y otros 25 estudiantes por ocupar el rectorado de la Universidad Aut贸noma de Barcelona en 2013 para protestar por los recortes y la subida de las tasas universitarias y defender la universidad p煤blica.

Esta represi贸n tambi茅n ha afectado a sindicalistas del resto de organizaciones como CCOO, UGT, ELA, CIG, LAB, CNT.

insumisionLa secretaria general de CCOO en Baleares, Katiana Vicens, fue sometida a un juicio por participar en un piquete en la huelga general del 29 M de 2012, con una petici贸n fiscal de cuatro a帽os y medio de c谩rcel. Finalmente fue condenada por coacciones a una multa, porque seg煤n la sentencia rompi贸 un cristal de un autob煤s.

En todos estos casos, la Polic铆a y la Fiscal铆a acusaban a las sindicalistas de alg煤n acto violento, muchas veces inventado y otras veces realizado por otras personas. Las peticiones fiscales eran desproporcionadas, pero en ning煤n caso se cuestionaba el derecho a realizar actividad sindical ni se consideraba que reclamar salarios a un empresario era un delito de extorsi贸n o de coacciones.

驴Por qu茅 este caso es una amenaza grave para todo el sindicalismo?

Las condenas de 3 a帽os de prisi贸n a seis compas de CNT de Xix贸n son un caso m谩s en una larga cadena de montajes policiales y de actuaciones de fiscales y jueces de ultraderecha contra la libertad sindical, y al mismo tiempo, suponen un salto cualitativo.

En este caso no se ha condenado a las seis compa帽eras por realizar ni un solo acto 鈥渧iolento鈥 sino por realizar concentraciones pac铆ficas para reclamar el fin de los abusos del empresario de la pasteler铆a La Suiza.

pajaritaTenemos que parar esta agresi贸n sin precedentes a todo el sindicalismo y conseguir la absoluci贸n de las seis compa帽eras, porque de lo contrario, cualquier empresa podr谩 aprovechar esta sentencia para intentar encarcelar a cualquier sindicalista en cualquier conflicto laboral.

Nos jugamos mucho.

Esta agresi贸n tambi茅n nos obliga a reflexionar sobre la necesidad de proteger la acci贸n sindical. Mientras haya c茅lulas de ultraderecha en la Polic铆a, en la Fiscal铆a y entre los jueces, el derecho a la libertad sindical estar谩 amenazado. A medio plazo, deber铆amos buscar estrategias y apoyos para democratizar estas instituciones, depurando a la ultraderecha o al menos reduciendo su influencia. De lo contrario, por muy garantistas que sean las leyes, siempre habr谩 una brigada de informaci贸n de la polic铆a, un fiscal o un juez que considere que hacer sindicalismo de clase debe castigarse con investigaciones, multas y c谩rcel.

Seis compa帽eras est谩n en riesgo inminente de entrar en prisi贸n

Luara, Jara, Cristina, Olga, Beatriz y H茅ctor han sido condenadas a penas que suman m谩s de tres a帽os de prisi贸n. Se espera que en octubre o noviembre el Tribunal Supremo decida si admite a tr谩mite el recurso.

Si el Tribunal Supremo no admite el recurso, las compa帽eras recurrir谩n ante el Tribunal Constitucional (TC), pero a partir de ese momento, el juez de primera instancia, Lino Mayo, el que encarcel贸 a los sindicalistas C谩ndido y Morala, decidir谩 si las compa帽eras entran en prisi贸n mientras el TC resuelve el recurso.

Conociendo los antecedentes del juez, el riesgo de que las compa帽eras sean encarceladas es elevado.

palomaSon compa帽eras cuyo 煤nico delito ha sido hacer lo que hacemos en CGT todos los d铆as: apoyar a las trabajadoras con problemas y movilizarse para detener los abusos empresariales y mejorar nuestras condiciones laborales.

Luara, Jara, Cristina, Olga, Beatriz y H茅ctor son sindicalistas solidarias y ejemplares, pero tambi茅n compa帽eras precarias, algunas con hijos de corta edad, que no deber铆an pagar un precio tan alto por defender los derechos de toda la clase trabajadora.

Mantener la Solidaridad y la movilizaci贸n hasta que sea necesario

Desde el Secretariado Permanente del Comit茅 Confederal de la CGT os pedimos a toda la organizaci贸n que seamos conscientes de la importancia y de la gravedad de este caso y que hagamos todas un esfuerzo por sacar tiempo y dedicarlo a la solidaridad con estas seis compa帽eras en los pr贸ximos meses:

鈥 Acudiendo a la manifestaci贸n del 24 de septiembre en Madrid.

S谩bado 24 de septiembre, 12:30h Ministerio de Justicia. Calle San Bernardo 19. Metro San Bernardo.

Secretariado Permanente del Comit茅 Confederal de la CGT

驴Que por qu茅 es importante movilizarnos el 24 de septiembre en Madrid?

馃泜 Porque 6 compas de CNT Xix贸n se enfrentan a penas de c谩rcel.

鈥硷笍Porque es un caso de represi贸n sindical, que excede a la CNT.

鉀旓笍 Porque la sentencia est谩 llena de irregularidades.

馃珎Porque la solidaridad es nuestra mejor herramienta de lucha.

馃敶鈿笍Porque hacer sindicalismo no es delito.

Captura de pantalla de 2022-09-17 11-44-47

馃挬El Tribunal Europeo de Derechos Humanos estudia la demanda de CEAR por la 芦devoluci贸n ilegal禄 de Abdou 馃嚫馃嚦M茅xico_Oaxaca: Basta Ya! Solidaridad con lxs compa帽erxs de Alianza por la Justicia聽Social

鈦夛笍La edad de la duda algor铆tmica馃挜

American English Sounds of the Letter A finales del pasado a帽o, Valerie Peter, una estudiante de veintitr茅s a帽os de Manchester, Inglaterra, se dio cuenta de que ten铆a un problema con las compras en l铆nea. No se trataba de lo que compraba sino de cu谩nto. Unos calentadores de piernas peludos se hab铆an infiltrado en las redes sociales de Peter: TikTok, Instagram, Pinterest no hac铆an m谩s que mostrarlos y recomendarlos. Siempre hab铆a considerado los calentadores de piernas 芦feos, espantosos, rid铆culos芦, coment贸 no ha mucho, pero sin embargo, de pronto 芦ni se sabe como, de alguna manera m谩gica termin贸 con un par de ellos芦, que compr贸 en l铆nea con solo presionar un bot贸n, en un capricho casi subconsciente. (Los us茅 solo unas pocas veces. 鈥Est谩n en el fondo de mi armario鈥, dijo). Igual suceder铆a posteriormente con las joyas Van Cleef & Arpels, despu茅s de que un miembro del elenco del programa de telerrealidad del Reino Unido 鈥Love Island鈥 apareciera con un collar de la marca en pantalla. Los brazaletes de flores estilo Art Nouveau de Van Cleef aparecieron en el TikTok de Peter, y se encontr贸 navegando por los productos de la marca. El bombardeo hizo que se preguntara: 鈥驴Soy yo? 驴Es este mi estilo?芦.

Bastante confusa, Peter escribi贸 un correo en busca de consejo a Rachel Tashjian, una cr铆tica de moda que escribe un popular bolet铆n llamado 芦Opulent Tips芦. 鈥Llevo en Internet los 煤ltimos 10 a帽os y no s茅 si deseo lo que me gusta, o lo que un algoritmo quiere que me guste鈥, escribi贸 Peter. Hab铆a llegado a ver las recomendaciones algor铆tmicas de las redes sociales como una especie de intrusi贸n ps铆quica, remodelando subrepticiamente lo que se muestra en l铆nea y, por lo tanto, la comprensi贸n de sus propias inclinaciones y gustos. 鈥Quiero cosas que realmente me gusten, no lo que me est谩n inculcando discretamente鈥, continuaba el correo.

buhoespiaPor supuesto, los consumidores siempre han sido el blanco de publicidad manipuladora. Un anuncio publicitario omnipresente en una valla publicitaria o un comercial de televisi贸n pueden colarse en tu cerebro y hacerte pensar que necesitas comprar, por ejemplo, una nueva pieza de equipo de ejercicio habilitado para video inmediatamente. Pero las redes sociales siempre han pretendido mostrarnos cosas que nos gustan, cosas que podr铆an haber gravitado org谩nicamente hacia nosotros. 驴Por qu茅, entonces, puede parecer que todo el ecosistema de contenido con el que interactuamos en l铆nea ha sido dise帽ado para influir en nosotros de maneras que no podemos analizar y que solo tienen una relaci贸n distante con nuestras preferencias aut茅nticas? Ninguna marca promocionaba calentadores de piernas para Peter. Ninguna pieza de esponja era responsable de vender sus joyas Van Cleef. M谩s bien, 鈥el algoritmo鈥, esa entidad vaga, sombr铆a e inhumana a la que se refer铆a en su correo electr贸nico, hab铆a decidido que lo que iba a ver eran calentadores de piernas y joyas.

El dilema de Peter me trajo a la memoria un t茅rmino que se ha utilizado, en los 煤ltimos a帽os, para describir el sentimiento del usuario moderno de Internet de que debe lidiar constantemente con las estimaciones mec谩nicas de sus deseos: ansiedad algor铆tmica. Asediados por recomendaciones autom谩ticas, nos queda adivinar exactamente c贸mo nos est谩n influenciando, sinti茅ndonos en algunos momentos mal percibidos o enga帽ados y en otros momentos cronometrados con una precisi贸n inquietante. A veces, el ordenador parece tener m谩s control sobre nuestras elecciones que nosotros.

Un algoritmo, en matem谩ticas, es simplemente un conjunto de pasos que se dan para realizar un c谩lculo, ya sea la f贸rmula del 谩rea de un tri谩ngulo o las l铆neas de una prueba compleja. Pero cuando hablamos de algoritmos en l铆nea, generalmente nos referimos a lo que los desarrolladores llaman 芦sistemas de recomendaci贸n芦, que se han empleado desde la llegada de la inform谩tica personal para ayudar a los usuarios a indexar y clasificar montones de contenido digital. En 1992, los ingenieros del Centro de Investigaci贸n de Palo Alto de Xerox crearon un sistema algor铆tmico llamado Tapestry para calificar los correos electr贸nicos entrantes por relevancia, utilizando factores como qui茅n hab铆a abierto un mensaje y c贸mo hab铆a reaccionado ante 茅l (tambi茅n conocido como 芦filtrado colaborativo禄). Dos a帽os despu茅s, investigadores del M.I.T. Media Lab crearon Ringo, un sistema de recomendaci贸n musical que funcionaba comparando los gustos de los usuarios con otros a los que les gustaban m煤sicos similares. (Lo llamaron 鈥filtrado de informaci贸n social鈥). La herramienta de b煤squeda original de Google, de 1998, fue impulsada por PageRank, un algoritmo temprano para medir la importancia relativa de una p谩gina web.

espiaSin embargo, solo a mediados de la 煤ltima d茅cada, los sistemas de recomendaci贸n se han convertido en una parte generalizada de la vida en l铆nea. Facebook, Twitter e Instagram se alejaron de los feeds cronol贸gicos, que mostraban los mensajes en el orden en que se publicaban, a otros m谩s secuenciados algor铆tmicamente, que mostraban lo que las plataformas determinaban que ser铆a m谩s atractivo para el usuario. Spotify y Netflix introdujeron interfaces personalizadas que buscaban satisfacer los gustos de cada usuario. (Top Picks para KyleTales hicieron cambios para que las plataformas se sintieran menos predecibles y menos transparentes. Lo que ve铆as nunca era exactamente igual a lo que ve铆an los dem谩s. No pod铆as contar con que un feed funcionara de la misma manera de un mes a otro. La semana pasada, Facebook implement贸 una nueva pesta帽a de Inicio predeterminada en su aplicaci贸n que prioriza el contenido recomendado en la l铆nea de TikTok, su principal competidor.

Casi todas las dem谩s plataformas importantes de Internet utilizan alg煤n tipo de recomendaci贸n algor铆tmica. Google Maps calcula las rutas de manejo utilizando variables no especificadas, incluidos los patrones de tr谩fico previstos y la eficiencia del combustible, desvi谩ndonos a mitad del viaje de maneras que pueden ser m谩s convenientes o pueden desviarnos. La aplicaci贸n de entrega de alimentos Seamless carga por adelantado los elementos del men煤 que predice que le podr铆an gustar en funci贸n de sus h谩bitos de pedido recientes, la hora del d铆a y lo que es 芦popular en su entorno芦. Los sistemas de correo electr贸nico y mensajes de texto brindan predicciones sobre lo que est谩 a punto de escribir. (芦隆Entendido!禄) Puede parecer que cada aplicaci贸n est谩 tratando de adivinar lo que quieres antes de que tu cerebro tenga tiempo de dar su propia respuesta, como un detestable invitado a una fiesta que termina tus frases antes de que tu las finalices. Estamos constantemente negociando con la molesta figura del algoritmo, inseguros de c贸mo nos habr铆amos comportado si nos hubi茅ran dejado solos. No es de extra帽ar que nos pongamos ansiosos. En un ensayo reciente para Pitchfork, Jeremy D. Larson describi贸 una sensaci贸n persistente de que las recomendaciones algor铆tmicas de Spotify y las listas de reproducci贸n automatizadas estaban drenando el placer de escuchar m煤sica al interrumpir el proceso de descubrimiento org谩nico: 芦Aunque tiene m谩s m煤sica de la que nunca he querido, no por ellos resulta necesariamente m谩s gratificante, emocional o personal鈥.

Los acad茅micos han propuesto varios t茅rminos para definir nuestra relaci贸n irregular con la tecnolog铆a algor铆tmica. En un art铆culo de 2017, Taina Bucher, profesora de la Universidad de Oslo, recopil贸 tuits ofendidos sobre el feed de Facebook como un registro de lo que llam贸 un 芦imaginario algor铆tmico禄 emergente. Un usuario se preguntaba por qu茅 sus b煤squedas de un regalo de baby shower aparentemente hab铆an generado anuncios de aplicaciones de seguimiento del embarazo. Un m煤sico estaba frustrado porque sus publicaciones en las que compart铆a nuevas canciones recib铆an poca atenci贸n, a pesar de sus mejores intentos de optimizar para la promoci贸n, por ejemplo, al incluir frases exclamativas como 芦隆Guau!禄. Se estaba creando una 芦estructura de sentimientos禄 en torno al algoritmo, me dijo Bucher, y agreg贸: 芦La gente notaba que hab铆a algo en estos sistemas que ten铆a un impacto en sus vidas芦. Casi al mismo tiempo, Tarleton Gillespie, un acad茅mico que trabaja para la subsidiaria de investigaci贸n de Microsoft, describi贸 c贸mo los usuarios estaban aprendiendo a dar forma a lo que publicaban para maximizar su 芦reconocibilidad algor铆tmica芦, un esfuerzo que compar贸 con un orador que 芦gira hacia el micr贸fono禄 para amplificar su voz. El contenido viv铆a o mor铆a por S.E.O., u optimizaci贸n de motores de b煤squeda, y aquellos que aprendieron a explotar sus reglas adquirieron poderes especiales. Gillespie cita, como ejemplo, cuando el columnista Dan Savage mont贸 una exitosa campa帽a, en 2003, para sobrecargar los resultados de b煤squeda de Google de Rick Santorum, el senador de derecha, con un vulgar neologismo sexual.

palomaSin embargo, la 鈥渁nsiedad algor铆tmica鈥 es la expresi贸n m谩s adecuada que he encontrado para describir la inquietante experiencia de navegar por las plataformas en l铆nea de hoy. Shagun Jhaver, un estudioso de la inform谩tica social, ayud贸 a definir la misma mientras realizaba investigaciones y entrevistas en colaboraci贸n con Airbnb en 2018. De los quince anfitriones con los que habl贸, la mayor铆a estaban preocupados por d贸nde aparec铆an sus anuncios en los resultados de b煤squeda de los usuarios. Sent铆an 鈥incertidumbre de c贸mo funcionan los algoritmos de Airbnb y una percepci贸n de falta de control鈥, informaba Jhaver en un art铆culo coescrito con dos empleados de Airbnb. Un anfitri贸n le dijo a Jhaver: 芦Muchos peores que el m铆o est谩n en posiciones m谩s altas芦. Adem谩s de tratar de mejorar sus clasificaciones pintando paredes, reemplazando muebles o tomando fotos m谩s halagadoras, los anfitriones tambi茅n desarrollaron lo que Jhaver llam贸 芦teor铆as populares禄 sobre c贸mo funcionaba el algoritmo. Iniciaban sesi贸n en Airbnb repetidamente a lo largo del d铆a o actualizaban constantemente la disponibilidad de su unidad, sospechando que al hacerlo ayudar铆a a que el algoritmo los notara. Algunos marcaban incorrectamente su propiedad como 芦seguros para ni帽os芦, en la creencia de que les dar铆a un empuj贸n. (Seg煤n Jhaver, Airbnb no pudo confirmar que tuviera alg煤n efecto). Jhaver lleg贸 a ver a los anfitriones de Airbnb como trabajadores supervisados 鈥嬧媝or un ordenador jefe supremo en lugar de gerentes humanos. Para ganarse la vida, ten铆an que adivinar lo que quer铆a su jefe caprichoso, y las conjeturas ansiosas pueden haber hecho que el sistema sea menos eficiente en general.

Las preocupaciones de los anfitriones de Airbnb se basaban en el reto de ofrecer un producto en l铆nea, pero estoy m谩s interesado en los sentimientos similares que afectan a aquellos, como Valerie Peter, que est谩n tratando de descubrir qu茅 consumir. Con ese fin, recientemente envi茅 una encuesta sobre algoritmos a mis amigos y seguidores en l铆nea; las respuestas que recib铆, de m谩s de cien personas, formaron un cat谩logo de ansiedades algor铆tmicas. Respondiendo a una pregunta sobre 芦encuentros extra帽os禄 con recomendaciones autom谩ticas, un usuario inform贸 que, despu茅s de divorciarse, Instagram comenz贸 a recomendarle cuentas de modelos, y otro se desconcert贸 al ver aparecer la canci贸n de Soundgarden 芦Black Hole Sun禄 en todas las plataformas al mismo tiempo. Muchos se quejaron de que las recomendaciones algor铆tmicas parec铆an simplificar crudamente sus gustos, ofreciendo 芦peores versiones de cosas que me gustan que tienen ciertas similitudes superficiales芦, como dijo una persona. Todos menos cinco respondieron 芦s铆禄 a la pregunta: 芦驴El ‘algoritmo’ o las fuentes algor铆tmicas han absorbido m谩s de su experiencia en l铆nea a lo largo de los a帽os?禄 Uno escribi贸 que el problema se hab铆a vuelto tan generalizado que 芦dej贸 de preocuparse芦, pero solo porque 芦no quer铆an vivir con ansiedad芦.

Patricia de Vries, profesora investigadora en la Gerrit Rietveld Academic que ha escrito sobre la ansiedad algor铆tmica, me dijo: 芦As铆 como el miedo a las alturas no es cuesti贸n de altura, la ansiedad algor铆tmica no se trata simplemente de algoritmos芦. Los algoritmos no tendr铆an el poder que tienen sin la gran cantidad de datos que producimos voluntariamente en sitios que explotan nuestras identidades y preferencias para obtener ganancias. Cuando un anuncio de sujetadores o colchones nos sigue por Internet, el culpable no es solo el algoritmo de recomendaci贸n, sino todo el modelo de negocio de las redes sociales basadas en anuncios en las que miles de millones de personas participan todos los d铆as. Cuando hablamos del 鈥algoritmo鈥, podr铆amos estar relacionando los sistemas de recomendaci贸n con la vigilancia en l铆nea, la monopolizaci贸n y la apropiaci贸n de todo nuestro tiempo libre por parte de las plataformas digitales; en otras palabras, con toda la industria de tecnolog铆a extractiva del siglo XXI. Bucher me dijo que la idea del algoritmo es 芦un representante de la tecnolog铆a y las relaciones de las personas con la m谩quina芦. Se ha convertido en una met谩fora del Otro digital definitivo, una representaci贸n de todas nuestras inquietudes con la vida en l铆nea.

gatitoNo se puede culpar a los usuarios por malinterpretar los l铆mites de los algoritmos, porque las empresas de tecnolog铆a se han esforzado por mantener sus sistemas opacos, tanto para gestionar el comportamiento de los usuarios como para evitar que los secretos comerciales se filtren a los competidores o sean cooptados por bots. Krishna Gade trabaj贸 en Facebook justo despu茅s de las elecciones de 2016, intentaba mejorar la calidad de las noticias. Mientras estuvo all铆, desarroll贸 una caracter铆stica, llamada 芦驴Por qu茅 me aparece esta entrada?禄, que permit铆a a un usuario hacer clic en un bot贸n en cualquier elemento que aparec铆a en su feed de Facebook y ver algunas de las variables algor铆tmicas que hab铆an causado que apareciera el elemento.聽 Una foto de un perro podr铆a estar en su feed, por ejemplo, porque 芦comentaba publicaciones con fotos m谩s que otros tipos de medios禄 y porque pertenec铆a a un grupo llamado Woofers & Puppers. Gade me dijo que vio que la funci贸n fomentaba un sentido de transparencia y confianza. 鈥Creo que los usuarios deber铆an tener el derecho de preguntar qu茅 est谩 pasando鈥, dijo. Como m铆nimo, ofreci贸 a los usuarios una visi贸n sorprendente de c贸mo los percib铆a el sistema de recomendaci贸n. Sin embargo, hoy, en el sitio web de Facebook, la pregunta 芦驴Por qu茅 me aparece esta entrada?禄 El bot贸n est谩 disponible solo para anuncios. En la aplicaci贸n, tambi茅n se incluye para publicaciones que no son anuncios, pero cuando lo prob茅 recientemente en un pu帽ado de publicaciones, la mayor铆a solo dijo que eran 芦populares en comparaci贸n con otras publicaciones que has visto芦.

insumisionA falta de una transparencia fiable, muchos hemos ideado remedios caseros para gestionar la influencia del algoritmo. Al igual que los anfitriones de Airbnb, adoptamos trucos que esperamos puedan generarnos promoci贸n en las redes sociales, como una breve tendencia, hace algunos a帽os, de usuarios que anteceden sus publicaciones de Facebook con anuncios falsos de compromiso o boda. Tratamos de ense帽ar a los sistemas de recomendaci贸n nuestras preferencias al quitar el pulgar hacia abajo de las pel铆culas que no nos gustan en Netflix o pasar r谩pidamente los videos no deseados de TikTok. No siempre funciona. Valerie Peter record贸 que, despu茅s de seguir un mont贸n de cuentas centradas en la astrolog铆a en Twitter, su feed comenz贸 a recomendar una avalancha de contenido astrol贸gico. Su inter茅s en el tema se desvaneci贸 r谩pidamente: 芦Empec茅 a temer por mi vida cada vez que Mercurio estaba retr贸grado芦, dijo, pero Twitter sigui贸 promocionando contenido relacionado. El sitio tiene un bot贸n que los usuarios pueden presionar para indicar que 芦No est谩n interesados 鈥嬧媏n este Tweet芦, junto con un emoji de cara triste, pero cuando Peter lo prob贸, descubri贸 que las alternativas sugeridas por Twitter tambi茅n estaban relacionadas con la astrolog铆a. 鈥Llevo intentandolo hace un mes o dos, pero sigo vi茅ndolos鈥, dijo. El algoritmo recopila informaci贸n y toma decisiones en silencio por nosotros, pero ofrece pocas oportunidades para comunicarse. En medio de mi trabajo en este art铆culo, el algoritmo de clasificaci贸n de Gmail decidi贸 que un correo electr贸nico con materiales de verificaci贸n de hechos que hab铆a enviado a mis editores era spam y lo elimin贸 de mi carpeta 芦Enviados芦, algo que nunca antes hab铆a experimentado. y preferir铆a que no volviera a suceder.

脷ltimamente, me han atra铆do los rincones de Internet que no se rigen por recomendaciones algor铆tmicas. Me inscrib铆 en Glass, una aplicaci贸n para compartir fotos que atiende a fot贸grafos profesionales pero est谩 abierta a todos. Mi feed all铆 es tranquilo, pr铆stino y completamente cronol贸gico, con fotograf铆as de la ciudad en su mayor铆a en blanco y negro y amplios paisajes en color, una combinaci贸n que recuerda los primeros d铆as de Flickr (incluso si la est茅tica predominante de la fotograf铆a actual ha sido moldeada por el iPhone). algoritmos de optimizaci贸n de c谩mara). No me puedo imaginar tener una experiencia tan agradable en estos d铆as en Instagram, donde mi feed se ha visto superado por irritantes videos recomendados mientras la plataforma intenta imitar a TikTok. (驴Por qu茅 el algoritmo cree que me gusta ver acrobacias en motocicleta?) El 煤nico problema con Glass es que no hay suficiente contenido para que lo vea porque mis amigos a煤n no se han unido. La atracci贸n gravitatoria de las principales redes sociales es dif铆cil de superar. Desde que Twitter elimin贸 la versi贸n de escritorio de tweetDeck, que hab铆a usado para acceder a una versi贸n cronol贸gica de mi feed, dependo m谩s de Discord, donde mis amigos se re煤nen en salas de chat para intercambiar recomendaciones personales y noticias. Pero la realidad es que gran parte de lo que encuentro en Discord ha sido seleccionado de los feeds de las plataformas tradicionales. Estos nuevos espacios en Internet son un amortiguador a la influencia de los algoritmos, no un bloqueo.

Tashjian le aconsej贸 a Peter que explorara sus propios gustos fuera de las redes sociales. 鈥隆Tienes que adoptar una mentalidad de madriguera! Lea las notas al pie y deje que una nota al pie lleve a otra鈥, escribi贸 Tashjian. Tal vez encuentres una pel铆cula que te guste, sugiri贸, y veas todas las otras pel铆culas de ese director. Tal vez descubras que quieres un camis贸n y 鈥encuentres una imitaci贸n bastante buena鈥 de uno genial en Etsy. Por supuesto, muchos caminos exploratorios a trav茅s de la cultura tambi茅n est谩n mediados por algoritmos. Cuando fui a la p谩gina de inicio de Etsy el otro d铆a, me recibi贸 una pantalla de recomendaciones generadas autom谩ticamente etiquetadas como 芦Nuevos art铆culos que les encantan a nuestros editores芦. Tal vez debido a alguna peculiaridad de mi historial de navegaci贸n en Internet, estos inclu铆an bolsos de mano con esl贸ganes en alem谩n y tazas de viaje con monogramas. 驴Hay alg煤n retr贸grado que realmente ame estas cosas? Cuando comiencen a aparecer en mi feed de Instagram, 驴aprender茅 a amarlos tambi茅n? Uno pensar铆a que el algoritmo me conocer铆a mejor ahora.

Kyle Chayka

ryn鈥淩abia y solidaridad frente a un poder judicial que huele a naftalina鈥

鉀揚ablo Gonz谩lez: 6 meses de injusticias en la UE

馃彸锔廗ike Mur: 25 a帽os en la memoria insumisa馃枌

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aA聽este relato le ponen voz algunas protagonistas de una generaci贸n que lo arriesg贸 todo por una causa justa, la insumisi贸n. 50.000 j贸venes, junto a madres, hermanas y compa帽eras, nos plantamos ante un sistema cruel. 1.670 cumplieron condenas entre barrotes. Kike Mur Zubillaga fue uno de ellos. A 25 a帽os de su muerte en la prisi贸n de Torrero, el Arag贸n insumiso sigue no olvidando para continuar la lucha.

Martes. 2 de septiembre de 1997. Aquella ma帽ana amanecimos con un sobresalto. Un golpe que hoy sigue doliendo. El insumiso Kike Mur Zubillaga, encerrado por negarse a realizar el servicio militar, hab铆a muerto en la antigua prisi贸n de Torrero. Su vida qued贸 sesgada con apenas 25 a帽os. 鈥Sus carceleros lo dejaron morir鈥. Esa frase se convirti贸 en una consigna. Un breve resumen de lo que sucedi贸 aquella tr谩gica madrugada de verano. Una verdad para hacer frente al relato oficial que trat贸 a toda costa de eludir su responsabilidad.

GUILLERMO

La muerte de Kike fue terrible para todas las personas que formaban el movimiento por la insumisi贸n. Un aviso para quienes entrar铆amos en esta lucha unos meses despu茅s, ya en su 煤ltima fase. Devastadora para quienes fueron testigos directos dentro de los muros. Guillermo Ladrero vivi贸 todo aquello en primera persona. Como Kike, Guillermo era insumiso, muy joven, veintitantos, y estaba cumpliendo su condena en Torrero. En la misma oscura prisi贸n de Zaragoza por la que, desde su inauguraci贸n en 1928, pasaron miles de anarquistas, comunistas, sindicalistas y antifranquistas.

buhoespiaLo que pas贸 esa noche, y lo que seguir铆a despu茅s, Guillermo lo dej贸 escrito con detalle en un texto publicado en el proyecto Zaragoza Rebelde (鈥Kike Mur. Muerte de un insumiso en la c谩rcel鈥). 鈥Ese art铆culo era algo que se deb铆a hacer, relatar aquellos hechos lo m谩s claro y expl铆cito posible para que no se perdiera en el recuerdo y todo el mundo tuviera conocimiento de lo que sucedi贸 y de c贸mo, posteriormente, todos los esfuerzos para denunciar y depurar responsabilidades se estrellaron con un muro pol铆tico-judicial que se encarg贸 de enterrar el caso鈥, recuerda ahora, 25 a帽os despu茅s. El art铆culo 鈥utiliza datos contrastados recogidos en el dossier que realiz贸 Asun, madre de la Asociaci贸n de Familiares de Insumisos de Arag贸n y en el relato que transcribimos esa noche en el pabell贸n de r茅gimen abierto de la c谩rcel de Torrero mientras los bomberos, en el exterior, hab铆an intentado sin 茅xito reanimar a Kike casi dos horas despu茅s del primer aviso al funcionario de servicio para que avisase a los servicios m茅dicos鈥.

Guillermo reconoce que 鈥el hecho de haber podido mantener la cabeza fr铆a entonces para recoger toda la secuencia de acontecimientos ha servido para mantener los recuerdos de aquella noche siempre en un contexto cronol贸gico muy claro y esto ha facilitado separar los recuerdos emocionales de los hechos concretos por muy dantescos, irresponsables y miserables que realmente fueran鈥.

Durante las fechas siguientes, mientras las calles se llenaron de movilizaciones de rabia, se esforzaron por 鈥seguir manteniendo la cabeza fr铆a sabedores de lo que hab铆a ocurrido y de que aquello conllevar铆a depuraci贸n de responsabilidades鈥. 鈥A Kike le negaron el auxilio, no le dieron ninguna oportunidad; el funcionario encargado de la secci贸n abierta, el jefe de servicios, el director y el m茅dico de la c谩rcel eran, con su omisi贸n de socorro y su comportamiento aquella noche, responsables y eso deb铆a tener consecuencias. As铆 que, confiamos en que la justicia iba a tomar las medidas oportunas tras la querella criminal que se present贸鈥 Y evidentemente fue un error, fue un error confiar en la justicia y en creer que no podr铆a haber impunidad ante unos hechos tan claros鈥, lamenta.

Fue entonces cuando el estado de 谩nimo 鈥se nubl贸 de frustraci贸n e indignaci贸n en un momento en el que el movimiento de insumisi贸n acusaba el esfuerzo de ocho intensos a帽os de movilizaci贸n, compromiso, represi贸n, juicios, c谩rcel, clandestinidad鈥鈥, contin煤a Guillermo. 鈥El movimiento de insumisi贸n, si bien hab铆a logrado calar un mensaje claro de negativa al servicio militar y a la Prestaci贸n Social Sustitutoria (PSS), estaba mostrando cierto agotamiento. Quiero decir, que en el verano del 97 no ten铆amos esa fuerza explosiva colectiva que s铆 hab铆amos tenido a帽os atr谩s y, quiz谩 por eso, el terrible hecho de perder a un compa帽ero de esa manera sumado a la decepci贸n a帽adida de que nadie asumiera responsabilidades pol铆ticas ni penales anul贸 la capacidad de an谩lisis y respuesta鈥.

ISABEL

Isabel Mel茅ndez ten铆a 14 a帽os cuando descubri贸, a mediados de los 80, el movimiento antimilitarista a trav茅s de las manifestaciones contra la adhesi贸n del Estado espa帽ol a la OTAN, el desmantelamiento de las bases militares americanas, desplegadas durante la dictadura franquista, en defensa de la tierra, el medio ambiente y la autonom铆a de los territorios. A partir de aquellas movilizaciones, se fue implicando en diferentes colectivos. 鈥Siempre desde un posicionamiento feminista y libertario, no adscrito a ning煤n partido pol铆tico鈥, aclara.

insumisionIsabel no conoc铆a personalmente a Kike, ni a su familia, 鈥pero en el movimiento por la insumisi贸n el sentimiento colectivo era muy profundo. Su muerte nos caus贸 una gran conmoci贸n. Afloraba la rabia ante un sistema penitenciario deshumanizado y aporof贸bico, responsable de la muerte de Kike por omisi贸n de socorro. As铆 como el deseo firme de que no hubiera impunidad鈥. Por otra parte, 鈥nos invadi贸 la preocupaci贸n por el impacto que lo sucedido iba a tener en nuestros compa帽eros presos, pendientes de juicio o en busca y captura. Sab铆amos que la lucha les supon铆a un coste social y emocional muy alto, compart铆amos sobre sus temores, p茅rdidas, conflictos, pesadillas persecutorias. Pero su muerte nos conect贸 con la vulnerabilidad, con la fragilidad, con la salud mental, con el tab煤 del suicidio. Y nos planteaba la pregunta de si realmente sab铆amos hasta qu茅 punto estaban sufriendo nuestros compa帽eros鈥. 鈥En muchas de nosotras todos estos sentimientos complejos vinieron a alimentar la determinaci贸n y el deseo de seguir luchando, acompa帽ando de la mejor manera posible, tratando de estar atentas y facilitar que se pudiera verbalizar la experiencia. Pero sab铆amos que era una herida que acompa帽ar铆a durante mucho tiempo a quienes lo vivieron m谩s de cerca y marcar铆a de alguna manera el movimiento en Zaragoza, un movimiento que de manera orgullosa fue imparable y al que Kike contribuy贸鈥, subraya.

Mirando atr谩s, Isabel afirma que en ese tiempo aprendi贸 鈥a cuestionar y rechazar las estructuras patriarcales, cuya m谩xima expresi贸n es el ej茅rcito. A cuestionar el pensamiento dicot贸mico masculino de buenos y malos, que considera que la guerra, fuerza y la imposici贸n es eficiente, eficaz y atractiva, cuando a corto y largo plazo no lo es. Despreciando el di谩logo, la palabra, la importancia del conocimiento del otro/otra o, la justicia social o la fraternidad鈥. Como feministas 鈥denunci谩bamos tambi茅n la vil utilizaci贸n que se hace de las mujeres para justificar las guerras, como en Afganist谩n, y la relaci贸n que los ej茅rcitos tienen con las mujeres en los territorios ocupados, bien sea a trav茅s de la prostituci贸n, violaciones o incluso la violaci贸n como arma de guerra, hecho que denunciaba Mujeres de Negro en la guerra de la ex Yugoslavia鈥.

En el periodo entre 1989 y 2001, en un contexto de activismo contra las guerras y los ej茅rcitos, se construy贸 鈥un movimiento imparable de personas en favor de la insumisi贸n al servicio militar obligatorio y el castigo posterior para quienes no quer铆an realizarlo, la Prestaci贸n Social Sustitutoria (PSS)鈥, apunta Isabel.

El servicio militar obligatorio (SMO) 鈥渆ra el mecanismo de adoctrinamiento de esta estructura patriarcal. Un dispositivo machista, clasista, racista, heteronormativo, al cual ve铆amos eran llamados nuestros vecinos, hermanos, amigos, compa帽eros. Los j贸venes de clase obrera dejaban m谩s de un a帽o de su vida all铆, gastando ahorros, dejando sus trabajos, y por tanto a familias humildes sin esos ingresos, aguantando situaciones de violencia y abusos, hab铆a que adaptarse al entorno y no ser diferente. Mientras tanto, quienes ten铆an mejores condiciones de vida, posibilidades, contactos, pod铆an eludir el SMO mediante pr贸rrogas de estudios o realizaban el servicio en oficinas pr贸ximas a su domicilio鈥, denuncia. Adem谩s, contin煤a Isabel, el SMO 鈥se edulcoraba como una oportunidad de viaje, de salir del hogar familiar, camarader铆a masculina, la idea de madurar y 鈥榟acerse un hombre鈥. Cuando en realidad, 鈥en el SMO hab铆a que adaptarse al entorno y no ser diferente. Deb铆a desaparecer todo lo relacionado con tus ideas divergentes, tu orientaci贸n del deseo, tu identidad de g茅nero y cultura鈥.

Como profesional de lo social, califica de 鈥aberraci贸n鈥 la gesti贸n de la PSS. 鈥Ese uso de mano de obra sin cualificar y gratuita por parte del estado o de macro ONG鈥. En el caso de su pareja, objetor de conciencia, quisieron enviarle a la planta de Psiquiatr铆a del Hospital Miguel Servet. 鈥No les importaba nada ni el sujeto que se incorpora, ni lo que podr铆a aportar a un espacio profesional tan delicado. Por su puesto, entreg贸 su negativa a incorporarse declar谩ndose insumiso a la mili y a la PSS, tal y como ten铆a previsto鈥.

JAVIER

El movimiento por la insumisi贸n en Arag贸n era tan diverso como las personas que lo formaban. Unos de los grupos m谩s activos era el Colectivo Antimilitarista Pro-Insumisi贸n (CAMPI Arag贸n). Al igual que Guillermo e Isabel, Javier Ortega estuvo implicado en este colectivo creado a principios de 1992 鈥渢ras diversos y tensos debates en el movimiento antimilitarista en los que no se reconoc铆a la estrategia de insumisi贸n total como una opci贸n m谩s de la lucha contra la militarizaci贸n en todas sus formas鈥, explica. As铆, 鈥渄iferentes grupos y personas en todo el Estado, decidimos ponernos a trabajar para crear nuevas v铆as en el enfrentamiento insumisos-estado y luchar en conjunto contra el militarismo de este sistema鈥. La apuesta por 鈥渓a insumisi贸n total, o insumisi贸n brutal como comenzamos a llamarla poco despu茅s, era una postura ideol贸gica de desobediencia y subversi贸n activa hacia la mili, la PSS, los juicios y el talego. Nos neg谩bamos a cumplir el servicio militar obligatorio, su prestaci贸n social sustitutoria, a presentarnos voluntariamente a sus juicios farsa y a cumplir en su caso con la orden de ingreso en prisi贸n鈥. En Arag贸n, el CAMPI, que tambi茅n particip贸 activamente en otras organizaciones como la Asamblea Ciudadana de Apoyo a la Insumisi贸n y la Asamblea de Insumisos, lo conformaron 鈥減rincipalmente insumisos con el soporte, apoyo, trabajo y cuidado de otras personas y colectivos como el feminista Ruda, el de Madres de Insumisos, el Ateneo Libertario, el Kolectivo Antimilitarista de Ejea (KAE) y diversos grupos de apoyo, bajo el amparo de la desaparecida Casa Okupada de la Paz鈥.

photo_2022-03-05_11-55-59En ese curso escolar, 1991-1992, Javier ten铆a 19 a帽os. 鈥Se organiz贸 una charla en nuestro instituto con gente del entonces Mili KK. Yo ya ten铆a claro que lo perder un a帽o de mi vida en el ej茅rcito no iba conmigo. Tras la charla, un grupo de j贸venes que acab谩bamos de entrar al instituto tomamos la determinaci贸n de que era el momento de poner el cuerpo en esta lucha y presionar con ello al Estado y su ej茅rcito en pro de alcanzar soluciones pol铆ticas鈥, recuerda. Entonces exist铆an algunos recovecos para retrasar o no hacer el servicio militar obligatorio. Uno eran las pr贸rrogas de estudios a las que te pod铆as acoger, otro alegar alguna cuesti贸n m茅dica o de salud, o que salieras excedente de cupo (durante varios a帽os al haber m谩s j贸venes que plazas para cumplir el SMO, se realizaba una especie de sorteo en el que quedaban fuera algunos cientos o miles de j贸venes).

Javier y sus compa帽eros optaron por no presentar la pr贸rroga de estudios que les correspond铆a. De este modo, entraron al sorteo de quintos que se celebr贸 poco despu茅s. 鈥Pod铆as proponer preferencia de destino donde hacer el servicio militar. En mi caso me daba igual pues ten铆a claro que no iba a hacerlo as铆 que no me acog铆 tampoco a 鈥榚se derecho鈥. Y del sorteo result贸 que ten铆a que incorporarse a filas en el a帽o 93 鈥渆n el acuartelamiento de Melilla, donde, por cierto, tuvo que hacer mi padre el servicio militar varios a帽os atr谩s鈥.

Ahora tocaba transmitir la decisi贸n de hacerse insumiso a su familia y amistades. 鈥Obviamente son cuestiones en las que no pides su opini贸n pues, 驴qu茅 te puede responder tu familia y colegas si les consultas que te quieres hacer insumiso y que asumes el riesgo de un m谩s que probable ingreso en prisi贸n? No, estas cosas no se preguntan, s贸lo se anuncian para que lo sepan y tengan la informaci贸n una vez que has tomado la decisi贸n鈥. Javier revive el silencio de su padre, un silencio que ocultaba preocupaci贸n. El 鈥berrinche鈥 de su madre y de c贸mo 茅sta, al ver que no ten铆a opciones de convencerle para que diera marcha atr谩s, 鈥se curraba certificados m茅dicos y lo que hiciera falta para que no tuviera que hacer la mili, pero sobre todo, para que no tuviera que hacerme insumiso鈥. Y 鈥la complicidad, no sin preocupaci贸n, de mis hermanas y amigos鈥. Pero tambi茅n 鈥el respeto y apoyo de todos y todas ellas una vez comenz贸 mi periplo particular. Un periplo que fue igual o muy similar al de otros cientos de j贸venes鈥.

A la derecha carta que env铆aba el Ministerio de Defensa. A la derecha, la negativa insumisa con la que contest谩bamos / Archivo CAMPI Arag贸n

Unos d铆as antes de incorporarte a filas 鈥te llegaba una carta de bienvenida con la hora y d铆a en la que ten铆as que presentarte en el cuartel. Junto a 茅sta, te enviaban los billetes de tren, barco o autob煤s con los que desplazarte. Ah铆 comenzaba formalmente tu viaje de no retorno. Esa documentaci贸n que nos llegaba, la devolv铆amos al cuartel junto con nuestra negativa expresa firmada a cumplir el servicio militar e incorporarnos a filas explicando los porqu茅s de esa decisi贸n鈥.

A finales de 1992 comenzaron los juicios contra los insumisos de forma masiva en Zaragoza. 鈥Los primeros juicios consiguieron en buena parte una repercusi贸n medi谩tica y movilizaciones importantes. Pero el costumbrismo llev贸, en buena medida, al desgaste y cansancio y los juicios pasaron por lo general a ser un tr谩mite para la lucha final, la c谩rcel鈥, se帽ala Javier. Esta perspectiva fue la que los llev贸 a acudir 鈥a varios talleres sobre la c谩rcel que se organizaban desde el movimiento. Sois bastante masocas -nos dec铆an algunos-, os est谩is preparando para entrar en el talego. En parte ten铆an raz贸n, pero aquellos talleres serv铆an para tomar conciencia y estar 鈥榤ejor preparados鈥 ante lo que nos pod铆amos encontrar鈥.

Al mismo tiempo que el CAMPI Arag贸n llevaba a cabo su estrategia, apoyaba la estrategia 鈥mayoritaria鈥 de presentaciones a juicio, entradas en prisi贸n y lucha dentro de las c谩rceles. 鈥Muchas personas del colectivo nos comimos dobles condenas por decirlo de alg煤n modo, estuvimos varios meses e incluso a帽os en situaci贸n de rebeld铆a con 贸rdenes de b煤squeda y captura. Cuando muchos fuimos detenidos, nos comimos, adem谩s, los correspondientes a帽os de condena de c谩rcel o inhabilitaci贸n鈥, detalla Javier.

Al principio, contin煤a Javier, 鈥nuestra visi贸n de la clandestinidad part铆a de salir de la ciudad ante la supuesta represi贸n del Estado y seguir 鈥榓ctivos鈥, con precauciones, all谩 donde estuvi茅ramos. Pero la represi贸n al movimiento antimilitarista en general y al aragon茅s en particular hizo que replante谩ramos la estrategia para hacerle frente con todas las fuerzas posibles鈥. Es entonces cuando, tras diversos debates entre insumisos en rebeld铆a, grupos de apoyo y CAMPI, decidieron apostar por 鈥una insumisi贸n total m谩s activa dentro de nuestras ciudades, regresando gran parte de los insumisos en rebeld铆a a Zaragoza y asumiendo en consecuencia mayores riesgos de detenci贸n鈥.

La de Zaragoza lleg贸 a ser la segunda c谩rcel con m谩s presos insumisos del Estado, solo por detr谩s de Iru帽ea. Esta situaci贸n 鈥渉izo que la lucha se centrara mucho en el tema antirrepresivo dejando la insumisi贸n relegada a un segundo plano. Y aunque todas 茅ramos conscientes de lo que esto supon铆a, era dif铆cil trabajar la insumisi贸n dejando de lado que, en el a帽o 96, m谩s de 150 insumisos aragoneses hab铆an sido juzgados, que m谩s de 50 hab铆an pasado por la c谩rcel, que m谩s de 25 personas hab铆amos pasado a situaci贸n de rebeld铆a, que m谩s de una docena de insumisos en rebeld铆a fuimos detenidos, los dos plantes en prisi贸n, las ocho regresiones de grado鈥︹.

EN REBELD脥A

Los a帽os de la insumisi贸n, desde 1989 a 2001, fueron a帽os de un alt铆simo grado de implicaci贸n y movilizaciones. As铆 los describe Isabel, que era parte del CAMPI Arag贸n a trav茅s del grupo de apoyo a su hermano Andr茅s -insumiso en busca y captura cuando muri贸 Kike Mur-, de Ruda y del movimiento internacional de mujeres pacifistas Mujeres de Negro. Pero, adem谩s de participar en la insumisi贸n acompa帽ando a 鈥nuestros hermanos, parejas, amigos y dem谩s insumisos, 茅ramos activistas; participando en otros espacios y contribuyendo al debate feminista y antimilitarista, organizando charlas, promoviendo acciones, cooperando y haci茅ndonos eco de movimientos en otros territorios鈥. La organizaci贸n de los grupos de apoyo se tej铆a en torno a un insumiso, 鈥siendo su grupo de confianza, de cuidados y haciendo de enlace y suministrador de todo lo necesario para seguir con la lucha, estuviera donde estuviera, pendiente de juicio, en prisi贸n o en rebeld铆a -busca y captura-鈥.

palomaIsabel recuerda como 鈥excepcional鈥 la relaci贸n con las madres de insumisos m谩s activas. Un colectivo en el que llegaron a participar hasta 85 mujeres, y que fue fundamental. Las madres llegaron a abrir muchas manifestaciones que terminaban en la puerta de la prisi贸n. Ellas, en primera fila. 鈥Hab铆a un gran reconocimiento por nuestra parte hacia su valor. Para muchas de nosotras eran aut茅nticos referentes鈥. Aunque 鈥tambi茅n tuvimos que reforzar a otras madres y padres, como en mi caso, personas que aun cuando simpatizaran con las ideas de sus hijos insumisos, hab铆an crecido en la represi贸n franquista, en pueblos con climas caciquiles, desideologizados, buscando la vida apacible del buen trabajador. Y de repente sus hijos, aquellos a los que hab铆an tratado de ense帽arles el 鈥榯煤 no te signifiques鈥 para su supervivencia y progresi贸n social, pon铆an todo patas arriba por la defensa de sus ideas, por ir contra un sistema injusto, enfrent谩ndose a la persecuci贸n, la prisi贸n y la inhabilitaci贸n profesional鈥.

Cuando Javier se declar贸 insumiso los tribunales militares 鈥ya se hab铆an 鈥榪uitado el marr贸n鈥 de hacer juicios a los insumisos pasando nuestros casos a la jurisdicci贸n civil鈥. Dos a帽os despu茅s, en 1995, le lleg贸 la citaci贸n con una solicitud de pena del fiscal que iba de los seis a帽os a la famosa dos a帽os, cuatro meses y un d铆a de prisi贸n. El d铆a en el que ten铆a que celebrarse su juicio Javier no acudi贸 declar谩ndose en rebeld铆a. Para hacer m谩s visible la denuncia, celebraron a la misma hora un 鈥concierto-fiesta-teatro-sangr铆ada popular鈥 con KBKS -la banda en la que toca la guitarra, y ahora, adem谩s, pone la voz- en una placita del barrio de la Madalena. 鈥Al aire libre, sin pedir permisos, a cara descubierta鈥鈥, relata. El juez decret贸 orden de busca y captura internacional contra 茅l.

Los 芦G眉ella negra禄, boletines antimilitaristas del CAMPI, junto a otros dossieres de la 茅poca / Archivo CAMPI Arag贸n

Los a帽os en rebeld铆a tampoco fueron f谩ciles para nadie. 鈥Recuerdo mis casi cuatro a帽os en esta situaci贸n con orden de b煤squeda y captura. No pod铆a acudir a ver a mi familia en fechas se帽aladas como navidad, cumplea帽os, etc. Si quer铆a verlos, ten铆a que entrar y salir por los garajes o la escalera de incendios del edificio con la complicidad de algunas vecinas鈥.

Un d铆a fue a comer a casa de su madre pues sab铆a que 鈥渁ndaba floja de 谩nimo鈥. 鈥淭ras superar el periplo para acceder a su casa nos pusimos a comer. Al rato son贸 el timbre de la puerta de arriba. Mi madre empez贸 a temblar, le agarr茅 de la mano y le dije: Tranquila, como hemos hablado otras veces, di que no sabes d贸nde estoy y no les dejes entrar en casa. Una pareja de la secreta estaba al otro lado de la puerta. Mi madre desde la puerta, y sin dejarles entrar, les tuvo que decir que no sab铆a nada de m铆, que no sab铆a nada de su hijo鈥. 隆Qu茅 jodido debe ser decir eso para una madre, aunque sea para protegerte! Recuerdo que los polic铆as aprovecharon la ocasi贸n para intentar humillarla: 驴Pero qu茅 clase de madre es usted que no sabe nada de su hijo? Yo o铆a la conversaci贸n desde el ba帽o con la puerta entreabierta. Ya no pod铆a m谩s y pens茅, se me van a llevar detenido pero por saltar encima de ellos. De repente, o铆 a mi madre que les dec铆a: M谩s verg眉enza les tiene que dar a ustedes y a sus hijos perseguir a chavales que no han hecho nada. Y les cerr贸 la puerta en sus narices. Se fueron, y nosotras nos dimos un abrazo de los que son dif铆ciles de olvidar鈥.

Otro d铆a, Javier volv铆a a Zaragoza desde el pueblo con su padre. 鈥淗ab铆a ido a echarle una mano en el campo. 脡l conduc铆a y yo iba de copiloto para minimizar los riesgos ante posibles controles. De repente, al dar una curva topamos con un control de la Guardia Civil. A mi padre le temblaba todo. Recuerdo cogerle la pierna y decirle: Tranquilo, no pasa nada, es un control de carretera. No estaba acostumbrado a lidiar con estas situaciones. Baj贸 la ventanilla. Con la voz entrecortada les cont贸 que volv铆amos a Zaragoza desde el pueblo. El agente le dijo: Parece usted muy nervioso. Mi padre contest贸: Joder est谩n aqu铆 seis agentes con metralletas en las manos, 驴c贸mo quieren que est茅? Afortunadamente, s贸lo le pidieron la documentaci贸n a mi padre y nos dejaron marchar. El resto del viaje lo pas贸 en silencio, sin decir nada. La pierna le segu铆a temblando y sus ojos mojados delataban una mezcla de miedo y de rabia contenida鈥.

鈥淟a familia, colegas y compas de curro tuvieron que acostumbrarse a preguntar siempre 驴qui茅n es? antes de abrir una puerta, a mirar por la mirilla, a observar a los coches parados que resultaban sospechosos, a estar constantemente en alerta. C贸mo se lo curraron todos los y las compas de la cooperativa de la que formaba parte, conmigo y con los cinco o seis currantes que est谩bamos en la misma situaci贸n de rebeld铆a. C贸mo se lo curraban los bares y algunos establecimientos del Gancho cuando iban las secretas con fotograf铆as nuestras a preguntar si nos hab铆an visto por el barrio y 茅stos les respond铆an que si no ten铆an otra cosa mejor que hacer. C贸mo mi pareja ten铆a que soportar estas situaciones y mi tozudez鈥︹, recuerda con emoci贸n.

En 1999, tras casi cuatro a帽os en esta situaci贸n, le detuvieron al salir del trabajo en un control rutinario. 鈥Me llevaron a Jefatura, y a los pocos minutos ya estaba mi madre all铆 junto con mi abogado, Fernando Burillo y docenas de personas y amigos en la puerta pidiendo mi libertad鈥. Tras pasar la noche encerrado le trasladaron ante el juez y 茅ste le puso en libertad con una nueva fecha de juicio para quince d铆as despu茅s. 鈥Recuerdo que cuando sal铆a del juzgado me pregunt贸 el juez: 驴Vas a venir esta vez al juicio o tendremos que traerte a la fuerza? Yo le dije: Usted haga su trabajo y siga sus normas que yo har茅 lo que tenga que hacer y dicte mi conciencia鈥 Y mi conciencia me dijo que no fuera a ese nuevo juicio-farsa. Y as铆 lo hice, s贸lo que esta vez, y como hac铆a unos a帽os que hab铆an vuelto a modificar la ley cambiando las condenas de c谩rcel por inhabilitaci贸n, se nos pod铆a juzgar sin nuestra presencia y condenar. El juicio se celebr贸 sin mi presencia y fui condenado a no s茅 cu谩ntos a帽os de inhabilitaci贸n. No fui nunca a recoger la sentencia鈥.

LO NUESTRO ES LA MEMORIA

En el verano de 2001, se cerr贸 la antigua c谩rcel de Torrero. Y con ella su oscuridad qued贸 como un triste recuerdo del pasado. El 31 de diciembre de ese mismo a帽o se pon铆a punto final al servicio militar obligatorio. Cinco meses despu茅s de la despenalizaci贸n del delito salieron los 煤ltimos insumisos presos de prisi贸n. En la calle, los juicios continuaron hasta mediados de a帽o. Pero ni los tribunales -civiles o militares-, ni la c谩rcel -1.670 j贸venes pasaron por prisi贸n-, ni las inhabilitaciones -miles-, pudieron frenar la insumisi贸n.

insumisionPasado un tiempo, en 2005 la prisi贸n fue derribada casi en su totalidad. En octubre de 2010, la Asamblea de Okupas de Zaragoza transform贸 el edificio que se manten铆a en pie en un espacio liberado y autogestionado, un espacio que ahora ilumina el barrio. Sin barrotes, sin cerrojos, sin candados. Una plaza de libertad que perdura hasta hoy, bajo la amenaza del Gobierno municipal de las tres derechas (PP, Ciudadanos y Vox) que, como a tantos otros proyectos autogestionados, lo tiene en su punto de mira.

Aqu铆, en el Centro Social Okupado que lleva su nombre, se celebr贸 el pasado 2 de septiembre el homenaje a Kike Mur Zubillaga. El d铆a en el que se cumplieron 25 a帽os de su muerte, a煤n hoy con un nudo en la garganta, nos reencontramos el Arag贸n insumiso en una emotiva jornada en la que reflexionamos sobre el pasado, el presente y el futuro. Una conversaci贸n en la que qued贸 claro que, a pesar de todo el da帽o sufrido, a pesar de las cicatrices, la desobediencia civil funciona, que 鈥hicimos lo que sab铆amos hacer鈥. Que 鈥la insumisi贸n fue la apertura a la militancia en otros colectivos, una red con otros movimientos鈥. Que todo aquello, fue 鈥una lucha de esperanza y enriquecedora鈥, donde 鈥la imaginaci贸n y el sentido del humor se mezclaban con la reivindicaci贸n pol铆tica鈥. Hubo poes铆a, micro abierto y un cenador musical. Se estren贸 una elaborada exposici贸n con material hist贸rico del movimiento insumiso, se proyect贸 el documental 鈥Desobedientes. La insumisi贸n presa鈥, se puso en valor la lucha antimilitarista actual, y un nuevo mural qued贸 pintado en las paredes exteriores del CSO.

En palabras de Fernando Gimeno, Fer, insumiso del CAMPI y, como Guillermo, testigo directo de la muerte de Kike Mur, a las que en el acto puso voz una compa帽era de la Asamblea del CSO: 鈥En todo este tiempo, el recuerdo de Kike no se ha desvanecido sino que ha permanecido en nosotras y nosotros. Y, adem谩s, ha tomado forma de contornos abiertos y aristas vivas en los ladrillos y pasillos de esa maldita c谩rcel, deconstruida y reedificada hoy sobre los valores de la solidaridad, la desobediencia, la creatividad y la libertad. El tiempo es fugaz y escurridizo y unas veces se nos va de las manos, y otras muchas nos rodea silencioso con los brazos del olvido. Por eso nosotras no hablamos de recordar, sino de no olvidar. Lo nuestro no es la nostalgia, lo nuestro es la memoria鈥.

Fue un pulso y una larga lucha de 15 a帽os que no se reduc铆a a la desaparici贸n de la mili y su suced谩neo social, la PSS, sino que buscaba una transformaci贸n del mundo desde una postura antimilitarista, antiautoritaria, feminista y antirracista. No olvidar que fue una peque帽a gran victoria, que no quer铆amos mili porque no quer铆amos obedecer, ni quer铆amos participar del engranaje militar de un ej茅rcito dedicado a proteger y mantener intactos un sistema econ贸mico, un r茅gimen pol铆tico, una 鈥榥aci贸n鈥 y una sociedad de los que algunas personas nos sent铆amos tan distanciadas y de los que no quer铆amos formar parte鈥, a帽ade Fer.

En su art铆culo en Zaragoza Rebelde, Guillermo escribi贸: 鈥El sistema que nos encarcel贸 durante una d茅cada fue incapaz de ayudar a Kike ni antes ni despu茅s de su muerte鈥. Una frase que 鈥se explica por s铆 sola鈥, sostiene hoy. 鈥Una de las consignas del movimiento de insumisi贸n era denunciar las condiciones de las c谩rceles. Conscientes de que por motivos pol铆ticos pod铆amos ser encarcelados y sabedores de que ten铆amos cierta repercusi贸n social, deb铆amos convertirnos en altavoces de lo que estaba ocurriendo dentro, destapar las miserias del sistema penitenciario, mejorar las condiciones de las presas y los presos y agitar el debate sobre el modelo carcelario鈥. Un trabajo que en Arag贸n han venido desarrollando colectivos como ASAPA o CAMPA. Sin embargo, 鈥el propio sistema se esfuerza en mostrarse incapaz de asumir su responsabilidad y apuesta por seguir con un modelo penitenciario sancionador que oculte la realidad de presos y presas lejos del resto de la sociedad鈥, critica.

MATARIFES

Lo nuestro es el nosotros y nosotras, lo nuestro son los sue帽os, lo nuestro es el espacio solidario de un tiempo infinito. Porque nuestra lucha no es del hoy, ni del ahora, nuestra lucha es tambi茅n del ma帽ana, del despu茅s del hoy cuando ellos sean un triste recuerdo. Pero nunca solas. Siempre de a dos o tres. O mucho m谩s que una sola.

Estos versos de Sergio Schoklender fueron recitados por Fer, cuya voz atraves贸 los muros de la prisi贸n de Torrero para quedar grabada en la introducci贸n al conocido tema 鈥淢atarifes鈥, incluida en el tercer disco de El Coraz贸n del Sapo, todo un himno anticarcelario. Fer, vocalista de la banda, estaba entonces en segundo grado. Su mensaje qued贸 recogido 鈥渁 trav茅s de una llamada desde el tel茅fono p煤blico que hab铆a en el centro penitenciario y ante la presencia del funcionario de turno. A ese tel茅fono se pod铆a acceder a trav茅s de una instancia presentada con anterioridad. La llamada la realiz贸 a un contestador autom谩tico, ya que no hab铆a otra forma de hacer la grabaci贸n pues desconoc铆amos cu谩ndo pod铆an permitirle acceder al tel茅fono. Si se presta atenci贸n se escucha el chirrido de las grandes puertas autom谩ticas que llevaban a las diferentes galer铆as. No s茅 si existen otras grabaciones del interior de la c谩rcel, pero considero que sin duda es algo de gran relevancia hist贸rica鈥, explica Guillermo, que tambi茅n es el guitarrista de los Sapos.

La entrada de Fer y Guillermo en la c谩rcel en julio de 1997 fue en un momento en el que El Coraz贸n del Sapo estaba haciendo muchos conciertos. 鈥淔er y yo est谩bamos en busca y captura desde 1994 con una condena en firme de un a帽o de prisi贸n y ambos nos hab铆amos negado a la remisi贸n condicional que nos habr铆a evitado cumplir esa pena. Manten铆amos un pacto en el que, si uno era detenido, el otro forzar铆a su detenci贸n. Y precisamente fue, tras un concierto y al ir a devolver la furgoneta que hab铆amos alquilado, cuando Fer fue detenido por la polic铆a y una semana despu茅s yo ingres茅 en el talego鈥. Esto frustr贸 por un tiempo la marcha de los Sapos pero no los planes que ten铆an de grabar otro disco. 鈥淐uando pasamos a r茅gimen abierto y retomamos los ensayos fuimos cerrando las canciones que ten铆amos en marcha y fueron varias las letras que tomaron forma definitiva durante las noches que regres谩bamos a la celda del pabell贸n. Fer plasm贸 en la letra de 鈥楳atarifes鈥 unos sentimientos salidos directamente de las entra帽as鈥, contin煤a Guillermo. Ese disco, 鈥楩uego al cielo de los cuervos鈥, lo grabaron mientras estaban en r茅gimen abierto, regresando todas las noches a dormir al talego.

Y lleg贸 el d铆a de la venganza. 23 de abril de 2017. En el mismo lugar 鈥渄onde dejaron morir a Kike鈥 presenciamos la vuelta a los escenarios de El Coraz贸n del Sapo, tras 17 a帽os de par贸n, en una acci贸n para reivindicar las luchas y sue帽os de la insumisi贸n. Un acto de justicia po茅tica. 鈥淎h铆 se juntaron muchos sentimientos despu茅s de tantos a帽os y fue un verdadero placer poder participar de algo tan especial como lo que vivimos ese d铆a en un espacio que, eso s铆, ya se hab铆a liberado del tufo a dolor y muerte de la c谩rcel鈥, asegura Guillermo. 鈥淣unca pens茅 que desear铆a tanto volver a un lugar del que dese茅 tant铆simo escapar鈥, reconoci贸 Fer hace cinco a帽os.

SEGUIMOS EN LA INSUMISI脫N

Ha pasado un cuarto de siglo desde la muerte de Kike. Se dice pronto. 20 a帽os desde el final de la mili. Pero una idea sigue intacta en el Arag贸n insumiso: No olvidar. El precio fue muy alto, demasiado alto. Pero Guillermo lo tiene claro. Volver铆a a hacer lo mismo 鈥渟in dudarlo鈥. 鈥淟as decisiones que fui tomando esos a帽os eran reflexionadas y seguras y eso me hace pensar que har铆a lo mismo. Con la perspectiva del tiempo quiz谩 tome m谩s sensibilidad en las repercusiones que entonces se pod铆an producir en el 谩mbito particular y familiar, que siempre me apoy贸, pero sin duda estoy orgulloso de haber participado de este hist贸rico movimiento colectivo鈥.

Javier reconoce que la muerte de su compa帽ero en prisi贸n fue 鈥渦n gran palo鈥. 鈥淐omo ha dicho Guillermo, nuestro colectivo y el movimiento en general comenz谩bamos a mostrar s铆ntomas de agotamiento. La pr谩ctica totalidad de los miembros del CAMPI estaban o hab铆an estado en prisi贸n o est谩bamos en busca y captura. Dos de los insumisos que pasaron esas horas tr谩gicas con 茅l pertenec铆an al CAMPI (Guillermo y Fernando). Se apost贸 por la denuncia p煤blica con las fuerzas que nos quedaban y por la judicializaci贸n a los matarifes -mal llamados funcionarios- de la c谩rcel de Torrero que le dejaron morir sin hacer absolutamente nada para evitarlo. Pero lo que llaman justicia es solo un sistema que protege y ampara a los de arriba. Nadie pag贸 por ello. Todas las causas se archivaron sin m谩s鈥.

鈥淣o podemos olvidar que Kike muri贸 al otro lado de esos, hasta ayer, oscuros muros鈥, remarca Fer. 鈥淣o olvidar -contin煤a- que en febrero de ese mismo a帽o otro compa帽ero insumiso Unai Salanueva Beldarrain de la Txantrea mor铆a cuando deb铆a regresar a la prisi贸n de Iru帽ea. No olvidar porqu茅 estaban presos. No olvidar que ambos fueron encarcelados por sus ideas, por su manera de pensar, por su forma de ser o quiz谩s por su forma de no querer ser. Ambos entraron vivos en prisi贸n, y la prisi贸n y el sistema de valores sobre los que esta eleva sus vallas y alambres nos los devolvi贸 muertos鈥.

鈥淜ike ha seguido y sigue presente en nuestra memoria鈥, concluye Javier para recuperar las palabras de 鈥渦n compa帽ero insumiso en el acto que se organiz贸 en el 25 aniversario de su muerte: Si alguna vez tengo que entrar de nuevo en prisi贸n, entrar茅 sonriendo y pensar茅 que en unos a帽os este centro de exterminio ya no ser谩 una c谩rcel, ser谩 un Centro Social Okupado que llevar谩 nuestros nombres鈥.

Mirando hacia el futuro, y en un clima actual de conflicto b茅lico, Isabel recuerda que entre los objetivos del antimilitarismo 鈥渘o s贸lo est谩 el no participar en el ej茅rcito sino tambi茅n su disoluci贸n, analizar el modelo de relaci贸n, comunicaci贸n y cooperaci贸n entre los pa铆ses. Reivindicar la desescalada armament铆stica, conscientes de lo que la militarizaci贸n implica a nivel social y medio ambiental y el impacto que el mantenimiento, almacenaje de armas y las guerras tienen a corto, medio y largo plazo en las sociedades. Sacando a la luz los intereses que las promueven, alejados en la mayor铆a de los casos del inter茅s general de los pueblos鈥. Y destaca que 鈥渆s el miedo el que justifica, sin embargo las guerras se olvidan en cuatro d铆as en los pa铆ses lejanos que las promueven, mientras las heridas permanecen d茅cadas o siglos, siendo el germen de otros conflictos鈥. Por eso, el mensaje del reciente homenaje a Kike Mur cobra tanto valor hoy: 鈥淩ecordar para seguir luchando鈥.


Art铆culo escrito por un insumiso a la mili y la PSS.

馃嚚馃嚤Chile. Derrota de la pol铆tica de abajo

馃嚚馃嚧Comunidades y congresistas jugados por la paz del Catatumbo

馃嚘馃嚪Un disparo a bocajarro contra la democracia argentina

馃嚥馃嚱M茅xico: m谩s de 6 mil mujeres en prisi贸n sin sentencia

馃彺C谩rceles sin frontera鉀

RIP Taylor

https://www.balloonagencies.com.au/graphics_cache/b/4/51626-242219-1-3-800.jpgace tres semanas recibimos la terrible noticia de que Taylor, preso IPP desde hace mucho tiempo, antiautoritario y totalmente malo, hab铆a muerto. M谩s tarde ese d铆a, algunos de nosotros nos unimos a otros seguidores y amigos de Taylor para ir al HMP Eastwood Park. Taylor pudo haber muerto por su propia mano, pero no fue menos un asesinato por parte de HMP Eastwood Park, que prefiri贸 mostrar brutalidad y transfobia que incluso los niveles b谩sicos de respeto que podr铆an haberlo mantenido en pie. Fue un asesinato por parte de todos los que forman parte de la llamada Justicia que lo retuvo tanto tiempo dentro del IPP, un tipo de sentencia que desde entonces se declar贸 ilegal.

Trajimos con nosotros nuestro amor y nuestra ira, mientras varias docenas de nosotros rode谩bamos las cercas de la prisi贸n, con banderas en alto, voces fuertes y el humo de nuestras bengalas flotando en el viento. En varios lugares, los presos no solo pudieron escuchar nuestra fuerte protesta, sino que tambi茅n pudieron gritarnos. Un acto peque帽o, pero que muestra a los presos que no se olvidan, ya los tornillos que no se les perdona.

https://cruznegraanarquista.noblogs.org/files/2021/08/cropped-logo-web-cna-con-texto.jpg

Los amigos cercanos de Taylor ya han dicho todo mejor que nosotros. Entonces, en lugar de divagar sobre nosotros mismos, compartiremos sus escritos sobre el tema en la web de la Cruz Negra Anarquista de Bristol, es una lectura dif铆cil pero importante.

Solidaridad ahora y para siempre con Taylor, los seres queridos de Taylor y todos los que sufren a manos del complejo industrial-prisi贸n:

Advertencia de contenido: suicidio (gr谩fico), prisi贸n, violencia, autolesiones, abuso, homofobia, transfobia:

Taylor est谩 muerto. Fue declarado muerto en prisi贸n a las 22.37 horas del s谩bado 9 de julio tras cortarse el cuello. Estaba destinado a estar bajo vigilancia suicida, pero la prisi贸n le fall贸. El director de la prisi贸n nos inform贸 a las 3:30 am del domingo. Su celda ha sido sellada por la polic铆a y esperamos noticias de la autopsia. Anunciaremos noticias de su funeral en los pr贸ximos d铆as y semanas.

Su historia es una de abuso, injusticia, transfobia y tragedia. No ten铆a que ser as铆. Fue asesinado por el estado. Su muerte deber铆a desencadenar resistencia y rebeli贸n dentro y fuera de las c谩rceles de todo el mundo. No tenemos ning煤n conocimiento sobre su investigaci贸n, o que el Estado pueda impartir alg煤n tipo de justicia. Este es una llamada de atenci贸n a los abolicionistas y anarquistas de todo el mundo.

Con rabia en nuestras venas y amor en nuestros corazones, hasta que cada prisi贸n se convierta en cenizas. Taylor: fuiste nuestro mejor chico. Nuestra familia queer siempre te extra帽ar谩. Nunca ser谩s olvidado y el estado nunca ser谩 perdonado.

Para m谩s detalles sobre quien fue Taylor aqu铆 馃憞馃徏.

rupression

Sentencia en el caso Acci贸n Revolucionaria. Como era de esperar, la 鈥渏usticia鈥 del r茅gimen de Lukashenka veng贸 el miedo al levantamiento popular vivido en agosto de 2020 con brutales penas de prisi贸n para miembros del movimiento anarquista. La decisi贸n de la corte estatal de hoy:

Alexander Frantskevich: 17 a帽os de prisi贸n con una sentencia en una colonia penal bajo r茅gimen estricto.

Akihiro Gayevsky-Khanada – 16 a帽os de prisi贸n con cumplimiento de condena en una colonia penal bajo r茅gimen reforzado.

Marfa Rabkova – 15 a帽os de prisi贸n con cumplimiento de condena en una colonia correccional en condiciones de r茅gimen general.

Aleksey Golovko – 12 a帽os de prisi贸n con cumplimiento de condena en una colonia penal bajo r茅gimen reforzado.

Andrey Chepyuk – 6 a帽os de prisi贸n para cumplir sentencia en una colonia penal bajo r茅gimen reforzado.

Pavel Shpetny: tambi茅n 6 a帽os de prisi贸n con el cumplimiento de sentencia en una colonia correccional bajo r茅gimen reforzado.

Oleksandr Kozlyanko – 6 a帽os de prisi贸n con cumplimiento de condena en una colonia penal bajo r茅gimen reforzado.

Nikita Dranets – 6 a帽os de prisi贸n con cumplimiento de condena en una colonia correccional bajo r茅gimen reforzado.

Andrei Marach – 5 a帽os de prisi贸n a cumplir en una colonia penal bajo r茅gimen reforzado.

Daniil Chul – 5 a帽os de prisi贸n con cumplimiento de condena en una colonia correccional bajo r茅gimen reforzado.

accionrevolucionaria

馃彞El hospital modelo que apuesta por la excelencia y calidad en Etiop铆a

馃搩Declaraci贸n de los derechos campesinos y trabajadorxs聽rurales

馃嚚馃嚧Colombia_Carta al mundo:鉁嶐煆

Esta es nuestra casa para vivir y luchar II

3 de septiembre de 2022.

aAhora que se cumplieron las 48 horas, enviamos esta carta al mundo para contarles de nuestra lucha y del peligro que nos acecha y lo que vamos a hacer ante el peligro. El gran jefe manda a decir que somos invasores y nos da 48 horas para que abandonemos nuestra lucha y la tierra donde luchamos o nos caer谩 todo el peso de la ley del estado colombiano.

Primero les contamos de nuestra lucha. Este 2 de septiembre cumplimos 17 a帽os de haber retomado las v铆as de hecho para luchar por la tierra, una lucha que tiene ra铆ces en 1538, cuando nuestro pueblo decide declararle la guerra a los invasores. Los invasores se apoderaron de nuestra tierra y nos desplazaron hacia las monta帽as, los invasores hicieron del despojo una forma de vida, el c贸mo de su civilizaci贸n, y hoy tienen en su poder las tierras m谩s f茅rtiles y tienen documentos que prueban que son propietarios y son un poder organizado que mueve los hilos de la pol铆tica y la econom铆a y la justicia y los medios de comunicaci贸n en Colombia para mantener los documentos al d铆a y explotar m谩s y m谩s la Madre Tierra hasta quitarle la piel y chupar su sangre y escarbar en sus entra帽as y a esto le llama progreso, desarrollo.

Para nosotras y nosotros, familias del pueblo nasa del norte del Cauca, la tierra es Uma Kiwe, nuestra madre. Todo lo que hay en ella tiene vida, toda ella es vida, todos los seres son nuestros hermanos y todos los seres valemos por igual. El invasor nos adoctrin贸 para ense帽arnos que los humanos estamos por fuera de nuestra Madre y que somos superiores a ella, pero en el fondo de nuestro coraz贸n, nasa 眉us, sabemos que la gente somos Uma Kiwe as铆 como el c贸ndor y la mariposa y el ma铆z y la piedra son Uma Kiwe. El invasor nos adoctrin贸 para ense帽arnos que el p谩ramo es un recurso que produce dinero, que al talar la selva podemos aumentar las cuentas bancarias, que al escarbar la entra帽a de Uma Kiwe con grandes tubos podemos acceder a una vida de bienestar. Esa es la palabra del invasor y la llama el objetivo, el plan de vida.

Las tierras del valle del r铆o Cauca, donde ahora vivimos, desde donde hacemos nuestra lucha, es la casa y hogar de cientos de animales, plantas, rocas, aguas, esp铆ritus en una forma de vida que en espa帽ol le llaman bosque seco tropical. El invasor destroz贸 todo, esa casa y hogar ya no existe, le ha da帽ado el rostro a la Madre Tierra. En su af谩n por imponer su civilizaci贸n, los que poseen los documentos de estas tierras sembraron todo el valle del r铆o Cauca de ca帽a de az煤car y son 400 mil hect谩reas donde la ca帽a est谩 sembrada hasta la orilla del r铆o. En otras regiones de Colombia el invasor desplaz贸 con la guerra a las comunidades y sembr贸 palma en miles y miles de hect谩reas y en otras regiones han desplazado comunidades para construir represas o para sacar oro o para sacar petr贸leo.

Y una vez, en una regi贸n que se llama Antioquia, el r铆o Cauca se rebel贸 y da帽贸 las m谩quinas y los equipos de la represa y se desbord贸 y la gente que ya hab铆a sido desplazada por el proyecto hidroel茅ctrico tuvo otra vez que desplazarse porque otra vez se inundaron sus tierras. Por estos hechos no hay culpables, a los invasores del r铆o Cauca, a los desplazadores de esas comunidades y a los que cometieron las masacres para imponer el desarrollo, todav铆a no les ha ca铆do todo el peso de la ley del estado colombiano. Y as铆, cada rinc贸n de este pa铆s que llaman Colombia, la democracia m谩s antigua y estable de Am茅rica Latina, est谩 hecho de parches de proyectos de desarrollo instalados donde la guerra desplaz贸 comunidades enteras, donde los bosques, p谩ramos, sabanas, monta帽as, selvas y llanos fueron o van siendo arrasadas para que unas cuantas personas gocen de las mieles del desarrollo.

Nosotras y nosotros, familias ind铆genas del pueblo nasa que caminamos la plataforma de lucha del CRIC, nuestra organizaci贸n, no creemos en ese desarrollo y no creemos en esa civilizaci贸n que impone la muerte a trav茅s de leyes y acciones legales para generar monedas. Nos adoctrinaron para que crey茅ramos en su civilizaci贸n y nos dijeron que los humanos somos superiores a los otros seres, pero vemos que entre los humanos hay niveles, unos que son superiores que otros, los superiores se llevan toda la riqueza y los inferiores tenemos que vivir arrinconados en los rincones que el desarrollo nos deja disponibles, pero nos dicen que si nos esforzamos o nos vendemos podemos pasar al nivel de los superiores. Esa forma de vida no nos gusta, no la aceptamos.

Por eso es que hace 17 a帽os, un 2 de septiembre de 2005, bajamos de las monta帽as a hacer una lucha que hoy continuamos y que hemos llamado liberaci贸n la Madre Tierra. Porque decimos que la gente no seremos libres mientras Uma Kiwe est茅 esclavizada, que todos los animales y los seres de la vida somos esclavos mientras no consigamos que nuestra madre recupere su libertad. En ese tiempo, septiembre de 2005, tuvimos un error t谩ctico, como dijo un liberador, y negociamos un acuerdo con el gobierno de Uribe, error que nos cost贸 un retraso de nueve a帽os. Pero luego volvimos para entrar en las fincas de la agroindustria ca帽era en diciembre de 2014, o sea que ya estamos por cumplir ocho a帽os, y en estos ocho a帽os la democracia m谩s antigua y estable de Am茅rica Latina no logr贸 desalojarnos de las fincas a pesar de m谩s de 400 intentos, y no vamos a salir, y hemos ido avanzando con entrar en estas tierras, tanto que ya contamos 24 fincas en proceso de liberaci贸n, son ya ocho mil hect谩reas.

Al entrar en las fincas cortamos la ca帽a y en lugar de la ca帽a crece la comida que sembramos, crece tambi茅n el monte porque Uma Kiwe tiene que descansar, crecen gallinas, patos, vacas, marranitos, regresan los animales silvestres鈥 le vamos devolviendo la piel y el rostro a la Madre Tierra. 脡se es nuestro sue帽o, o si prefieren, nuestro plan de vida. Y falta mucho todav铆a, a veces llega la palabra del invasor y nos confunde pero en comunidad vamos hablando y vamos aclarando. Y otras veces llegan los medios de comunicaci贸n de la agroindustria o del poder en Colombia y nos tildan de terroristas, perezosos, que frenamos el desarrollo, y nos dicen que somos invasores, como lo dice el actual gobierno de Petro y Francia, y ahora sembraron la mentira que le estamos robando la tierra a nuestros vecinos de las comunidades afrodescendientes que viven arrinconadas en las orillas de los ca帽aduzales: lo que podemos decirles con toda certeza es que el documento de las 24 fincas en proceso de liberaci贸n figuran a nombre de Incauca, el m谩s grande propietario, y de otros terratenientes, o su tierra est谩 arrendada a Incauca u otros ingenios procesadores de ca帽a para az煤car o agrocombustibles.

Y tambi茅n al aparato judicial de la democracia colombiana dice que porque somos terroristas nos van a capturar en retenes o con 贸rdenes de captura y nos van a llevar a la c谩rcel. Y los paramilitares que ha organizado la agroindustria de la ca帽a dicen que como el estado colombiano no ha logrado acabarnos, que ellos s铆 lo van a hacer y ya llegaron a las fincas en proceso de liberaci贸n a dispararnos con armas de corto y largo alcance, pero nuestro alcance es m谩s largo porque ya sabemos c贸mo est谩n organizados y c贸mo funcionan. Y los agroindustriales -Incauca, Asoca帽a, Proca帽a- desde hace siete a帽os nos mandan propuestas de negociaci贸n o de asociaci贸n y les hemos respondido que NO porque una lucha no se negocia y que NO porque para ellos ser socios quiere decir que nosotras y nosotros pongamos la mano de obra lo m谩s barata posible y que ellos ponen el capital, no se帽ores, no estamos para cambiar de patrones, luchamos para que no haya m谩s patrones.

Y ahora que llega un nuevo gobierno y un nuevo congreso a fortalecer la democracia m谩s antigua y m谩s estable de Am茅rica Latina, el congreso nos dice que podemos enviar propuestas para la ley de reforma agraria 鈥減orque la liberaci贸n de la Madre Tierra es una reforma agraria concreta鈥; no hemos respondido todav铆a, pero sabemos restablecer el equilibrio de Uma Kiwe, nuestra Madre Tierra, va mucho m谩s all谩 de una reforma agraria. Y lo 煤ltimo que ha pasado es que el nuevo gobierno del presidente Petro y la vicepresidenta Francia, nos dicen que somos invasores y que tenemos 48 horas para abandonar estas tierras donde luchamos sembramos, pastoreamos, vemos crecer el monte y regresar los animales silvestres, bueno, en esta tierra donde vivimos, y as铆 fue que empezamos esta carta.

Al cumplirse las 48 horas, este 2 de septiembre, el estado atac贸 con ej茅rcito y esmad, no hubo media hora de di谩logo, como hab铆a prometido el nuevo gobierno, la tanqueta entr贸 disparando gases. M谩s tarde el ej茅rcito dispar贸 sus armas de largo alcance contra las comunidades que liberamos la Madre Tierra, tampoco hubo di谩logo. Hace 17 a帽os, el 2 de septiembre de 2005, fue Uribe quien orden贸 al esmad y al ej茅rcito dispararnos sus armas. Este nuevo gobierno es de izquierda, el gobierno de Uribe era de derecha. Despu茅s de ocho horas de intento de desalojarnos de una de las fincas en proceso de liberaci贸n, el esmad y el ej茅rcito de la democracia m谩s antigua鈥 no lograron desalojarnos, aqu铆 seguimos, desde aqu铆 lanzamos esta carta al mundo.

insumisionNosotros y nosotras, proceso de liberaci贸n de la Madre Tierra del norte del Cauca, le mandamos a decir al gran jefe que NO vamos a desalojar, que aqu铆 en estas tierras nos quedamos porque esta es nuestra casa para vivir y luchar II. Decimos II porque antes ya hemos sacado un escrito que esta es nuestra casa para vivir y luchar I. En ese momento, 2018, los paramilitares nos dieron un plazo para abandonar esta tierra, pero los paramilitares nos dieron un plazo un poco m谩s largo, m谩s racional, porque nos dieron dos meses, y al cumplir los dos meses les dijimos que NO, que no pod铆amos irnos porque esta es nuestra casa para vivir y luchar. Por eso decimos II, porque a pesar de todo no perdemos la sonrisa.

Y con decirles que ni Uribe, ni Santos, ni Duque nunca nos dijeron 鈥渢ienen 48 horas鈥. Y tambi茅n les decimos que no nos vamos porque aqu铆 en estas tierras en proceso de liberaci贸n han ca铆do 12 compa帽eros desde el 2005, asesinados por la empresa privada de Incauca, Asoca帽a y Proca帽a, y por el estado colombiano. Aqu铆 ya echamos ra铆z. Aqu铆 seguimos hasta que el gobierno haga el tr谩mite de entrega de los documentos a nuestras autoridades ind铆genas, ya sea por la reforma agraria o por la v铆a m谩s r谩pida, y si no lo hace por los a帽os de los a帽os aqu铆 seguiremos.

Al gran jefe tambi茅n le mandamos a decir que vamos a entrar en otras fincas porque nuestra lucha no se detiene. Ayer est谩bamos en una gran acci贸n para acompa帽ar a una comunidad que est谩 liberando una finca porque el esmad est谩 que los molesta con gases todos los d铆as hace varios d铆as, a pesar de que nos prometieron que el esmad se iba a acabar, luego que a transformar y luego que iba a cambiar de ropa y es cierto porque se puso uniforme deportivo para un partido de f煤tbol mientras que ac谩 nos sigue disparando gases. Seguiremos nuestras acciones para enraizarnos m谩s con esta tierra y para que nuestra palabra tenga sustento, porque si no ser铆a como un decreto o una promesa de campa帽a, que se escribe y se firma pero no se cumple.

A las comunidades que en otras regiones de Colombia est谩n haciendo la lucha directa por la tierra les invitamos a que no se salgan de las fincas. Invitamos a m谩s familias, m谩s comunidades en el norte del Cauca y en Colombia y en el mundo a que entren en m谩s fincas y se posesionen y hagan vida y comunidad como ya lo estamos haciendo en estas tierras y como lo est谩n haciendo muchas luchas que han sido tildadas de invasores por los grandes jefes de la patria, porque ninguna lucha se ha ganado a punta de piquitos en la mejilla.

Tambi茅n le mandamos a decir a nuestros compa帽eros y compa帽eras de lucha que ahora est谩n en el poder del estado colombiano que no se enreden en el camino. Porque ellos y ellas han caminado junto a nuestras luchas pero ahora vemos que est谩n olvidando de d贸nde vienen, cosa que le puede pasar a cualquiera que llega a una cima, que no ve que despu茅s de la cima viene la bajada. Por eso tambi茅n les mandamos a decir que entraremos en otra finca en donde haremos rituales y sembraremos comida para compartirles y pediremos por ellos y ellas para que cuando terminen su paso por el estado sigan siendo las mismas personas que un d铆a llegaron all铆 con los votos de millones de personas que vieron en ellas y ellos una esperanza.

Hasta aqu铆 llega esta carta, pero nuestra palabra sigue de largo. Nuestra palabra la escribimos en las fincas donde estamos liberando, 茅sa es nuestra primera palabra. Los documentos, las cartas, los videos, la radio鈥, la segunda palabra, nos sirve para contar al mundo lo que hacemos, el peligro que nos acecha y c贸mo seguiremos caminando ante el peligro. Gracias a las luchas y pueblos del mundo que nos escuchan y se solidarizan con nosotras y nosotros. Como ya hemos dicho en 鈥渆sta es nuestra casa para vivir y luchar I鈥, la mejor forma de apoyarnos es fortalecer su lucha: al capitalismo le va a quedar muy dif铆cil desalojar o caerle con todo el peso de la ley a miles y miles de luchas a lo largo y ancho del mundo.

Proceso de liberaci贸n de la Madre Tierra
Pueblo nasa, norte del Cauca, Colombia.

鉁嶐煆糆l amago de giro a la izquierda del PSOE馃槣

PParece que hay unanimidad en los medios a la hora de comentar las medidas anunciadas por Pedro S谩nchez durante el debate del estado de la naci贸n. El giro a la izquierda ha triunfado como titular en la mayor铆a de cr贸nicas, con la excepci贸n del periodismo m谩s neoliberal para el que cualquier norma que pueda amenazar, aunque sea vagamente, los beneficios del gran capital genera una campa帽a furibunda de alarmismo y acusaciones al gobierno de extremista y enemigo absoluto del libre mercado.

Desde el entorno socialista ha surgido alguna voz autorizada que ha venido a corregir a quienes, con m谩s entusiasmo que argumentos, dan por hecho ese supuesto giro a la izquierda. El razonamiento de un destacado dirigente ugetista, por ejemplo, pretende avisarnos del error cometido, porque si afirmamos que el gobierno progresista gira a la izquierda damos a entender que hasta ahora no caminaba en esa direcci贸n; ruta por la izquierda que para este sector, incondicional del partido del pu帽o y la rosa, est谩 fuera de toda duda a la luz de las medidas que el ejecutivo de S谩nchez ha venido tomando desde su nombramiento.

Alejados, que no equidistantes, de esas dos re帽idas posturas; la que ve mal todo lo que haga el gobierno (al que recuperando la terminolog铆a de sus abuelos falangistas llaman rojo) y de la otra, la de los seguidores del viejo izquierdismo 鈥渕anque pierda鈥, hay algunas opiniones m谩s, otras posturas discordantes, que rara vez llegan a los debates de la televisi贸n o los editoriales de los principales medios escritos.

Forzosamente tenemos que coincidir en que el PSOE no ha dado ahora un viraje repentino a su rumbo como partido de un progreso matizado; eso es cierto porque esa ruta, muy alejada de los postulados de Carlos Marx y hasta de Pablo Iglesias (el de antes) la vienen manteniendo los gobiernos socialistas desde el presidido por Felipe Gonz谩lez al actual con medidas tan poco sospechosas de obreristas como los Pactos de la Moncloa, la entrada triunfal en la OTAN, la reconversi贸n industrial y las privatizaciones o unas reformas laborales y de pensiones que al mism铆simo PP le deben haber encantado tanto como las suyas propias.

palomaCon esos antecedentes las medidas aplicadas para intentar paliar los efectos de la pandemia y desacelerar la escalada de los precios hasta pueden parecer realmente progresistas. Es cierto que para los millones de familias que las pasan canutas para llegar a fin de mes cualquier ayuda, por simb贸lica que sea, supone un peque帽o y pasajero alivio. Pero, a la espera de ver c贸mo se aplican esos impuestos a los beneficios extraordinarios de la banca (que nos siguen debiendo m谩s de 60.000 millones de su rescate) y las grandes el茅ctricas (que se est谩n forrando con nuestra crisis) el resto de medidas han consistido en subvencionar temporalmente algunos productos (combustibles o bonos transporte) y reducir el IVA en otros, de tal forma que el total de coste lo asumen las arcas p煤blicas, las que sufragamos entre todos, aunque no todos contribuimos en la misma proporci贸n.

Y que conste que a los cr铆ticos con el actual gobierno nos habr铆a gustado un verdadero giro a la izquierda; pero para merecer ese calificativo el giro tendr铆a que haber incluido:

  • la derogaci贸n de la ley Mordaza y las reformas laborales de unos y otros,
  • el cierre de los CIE y un trato m谩s humano a migrantes y refugiados (no s贸lo a los que vienen de Ucrania),
  • mejorar salarios y pensiones m铆nimas con revisi贸n equivalente al IPC real,
  • adelanto de la edad de jubilaci贸n en lugar de retrasarla a los 67 a帽os y
  • acabar con el despido f谩cil y barato.
  • O, al menos, haber cumplido con el propio programa electoral socialista.

Lamentablemente, desde posturas independientes y objetivas, podemos ver la diferencia entre un verdadero cambio de rumbo y unos retoques de emergencia para tranquilizar a los socios de gobierno, amortiguar el malestar social y de paso frenar la p茅rdida de apoyo electoral.

Antonio P茅rez Collado

鉀揘YC Tech Workers & Community Demand No Tech for Israeli Apartheid

鈿栵笍Los tribunales peruanos admiten a tr谩mite una demanda millonaria contra Repsol y Mapfre

馃嚚馃嚤Detenci贸n de Llaitul鉀:

El partido de Boric y el PC justifican la prisi贸n pol铆tica

por Gustavo Burgos.

LLa detenci贸n del vocero de la organizaci贸n de resistencia mapuche Coordinadora Arauco Malleco (CAM),聽H茅ctor Llaitul, es un atentado al pueblo mapuche, a su lucha emancipadora y al mismo tiempo un espaldarazo a los intereses a los grupos econ贸micos聽Matte y Angelini, propietarios de las principales forestales que usurpan millones de hect谩reas de propiedad del pueblo mapuche. En este contexto, todo el debate sobre la imputabilidad penal asociada a las declaraciones de Llaitul y el car谩cter 芦legal禄 o 芦judicial禄 de tal persecuci贸n es una tonter铆a.

A Llaitul se le persigue por ser vocero de una organizaci贸n que le ha declarado la guerra al Estado y al gran capital, por eso es que habiendo pasado horas despu茅s de su detenci贸n los Gobernadores de la Araucan铆a y Biob铆o ya discuten sobre la conveniencia de que el detenido sea llevado a la聽C谩rcel de Alta Seguridad聽en Santiago, dando por hecho que ma帽ana el聽Juez de Garant铆a聽de Temuco ordenar谩 su prisi贸n preventiva. Esto revela que bajo la apariencia de una detenci贸n legal se perpetra el secuestro de un dirigente de las comunidades mapuche en resistencia a qui茅n como tal, resulta necesario sacarlo f铆sicamente del Wallmapu.

Esta detenci贸n en primer lugar, no es un hecho aleatorio ni el resultado de la persecuci贸n de il铆citos penales. Ese discurso legalista formal, miserablemente sostenido por el hist贸rico dirigente del Partido Comunista, Lautaro Carmona, pretende normalizar la detenci贸n de Llaitul y hacerlo pasar por una simple actuaci贸n judicial. Carmona y el PC mienten, porque al igual que Boric, el Frente Amplio, el PS y dem谩s fuerzas pol铆ticas gubernamentales, est谩n comprometidos en quebrar toda forma de resistencia del pueblo mapuche pretendiendo entregar 芦plurinacionalidad禄 a cambio de tierras, de la misma forma como los primeros conquistadores espa帽oles intercambiaban espejos y chucher铆as por oro y joyas preciosas de los pueblos originarios.

Este gran operativo pol铆tico es parte integrante de uno mayor que pretende restaurar el r茅gimen, legitim谩ndolo con una Nueva Constituci贸n que en la apariencia materialice aspiraciones democr谩ticas, pero que en la realidad solo ser谩 una edici贸n m谩s de la vieja y podrida cocina del poder. Con este operativo se pondr谩 en el papel la promesa de un robustecido sistema de derechos fundamentales, a cambio de la paz social y de una nueva e interminable transici贸n.

En segundo orden, la detenci贸n de Llaitul obedece a un operativo de derechizaci贸n del discurso gubernamental del presidente m谩s joven de la historia y quiz谩 del mundo (no nos interesa refrendarlo). En efecto 芦Su Excelencia禄 viene dando macizas muestras de su compromiso con el aparato militar de las FFAA y Carabineros, no s贸lo militarizando el聽Wallmapu, sino que sosteniendo un discurso en el que los problemas sociales asociados a la miseria (delincuencia, narcotr谩fico, comercio ilegal, etc) se resuelven mediante la represi贸n.

Esto ha llevado al Gobierno a impulsar verdaderas 芦barridas禄 contra el comercio ambulante; la realizaci贸n de allanamientos masivos en poblaciones obreras marcadas como centros de narcotr谩fico y 鈥攅n un plano m谩s general鈥 es la forma como se aborda hoy la cuesti贸n de la inmigraci贸n irregular (se siguen expulsando principalmente haitianos en completo silencio de los medios), todas cuestiones para las que siempre estar谩 abierta la posibilidad de declarar nuevas ocupaciones militares en el norte grande y en la regi贸n de Los R铆os. Tal canalla posici贸n es presentada como la revelaci贸n de una izquierda 芦sin complejos禄 y por supuesto, sin programa ni principios distintos a los del gran capital.

Finalmente, pero no por 煤ltimo, la detenci贸n de Llaitul importa formalmente que el Gobierno de Boric avanza a transformarse en una dictadura. El fin de semana pasado en un gesto ins贸lito, Boric dio la espalda a sus auditores para dirigirse a la guardia policial que lo flanqueaba, pudo haberse puesto de rodillas ante ellos, pero la idea era la misma: les ratific贸 el papel fundamental que tienen en su Gobierno, ellos, sus familias y lo que representan. Para Boric la represi贸n es lo fundamental.

Tan solo tres d铆as despu茅s el favorito del Presidente, el General Director de Carabineros聽Ricardo Y谩帽ez聽fue citado a declarar ante la Fiscal聽Ximena Chong聽por su responsabilidad directa en masivas y sistem谩ticas violaciones a los DDHH perpetrados por su instituci贸n durante el levantamiento popular de Octubre del 19. La comparecencia ante un simple Fiscal a un sujeto cuya responsabilidad pol铆tica al menos es irrefutable en lo concerniente a muertes, mutilaciones, violaciones, palizas, gaseos masivos e incendios, es una pantomima. Quien cuenta con el respaldo pol铆tico irrestricto del Gobierno, de sus instituciones y adem谩s del respaldo f铆sico de las armas, cualquier proceso seguido en su contra carecer谩 de todo destino. Tal amparo propiciado por el Gobierno es una expl铆cita garant铆a de su impunidad.

Pero a Boric no le basta con garantizar la impunidad de Y谩帽ez, del propio Pi帽era y de la jaur铆a de criminales que integraron su Gobierno. Para cerrar el c铆rculo debe aplastar toda voz de disidencia y en la actualidad, producto del retroceso del movimiento social, la 煤nica voz altiva, rebelde y que ha declarado la guerra al r茅gimen es la CAM, cuya vocer铆a ejerce H茅ctor Llaitul. La detenci贸n de Llaitul el mismo d铆a que declarara el General Y谩帽ez es imposible que sea una coincidencia. Despu茅s de la Dictadura, Llaitul es el primero en ser llevado tras las rejas como resultado de exponer sus ideas, de reivindicar la pol铆tica de su organizaci贸n y por se帽alar un camino de enfrentamiento militar al Estado chileno que ocupa territorio nacional mapuche.

Los medios se dieron un fest铆n las 煤ltimas semanas 鈥攁nticipando su detenci贸n鈥 atribuy茅ndole a Llaitul el reconocimiento o confesi贸n de delitos. Deteng谩monos en este punto y soslayemos que desde al menos el siglo XVIII la confesi贸n en materia penal no es suficiente para establecer responsabilidad penal. Llaitul nunca ha reconocido ni robos, ni incendios, ni usurpaciones ni formaci贸n de milicias, del momento que el movimiento del que es protagonista es de liberaci贸n nacional.

No podr铆a, bajo la expl铆cita bandera de la autodeterminaci贸n, confesar hechos delictivos del momento que lo que est谩 haciendo es ni m谩s ni menos que materializar la aspiraci贸n de reconstruir y recuperar territorios y formas ancestrales de vida de las comunidades mapuche de las que la CAM forma parte, quiera o no quiera el Estado chileno. Tal 芦confesi贸n禄 es legalmente inadmisible y pol铆ticamente imposible.

A Llaitul se le encarcela por su posici贸n pol铆tica frente al Estado, esa es la realidad y quienes le persiguen desembozada o discretamente quieren acabar con el movimiento de resistencia mapuche y someterlos 鈥攅n el mejor de los casos鈥攁 la condici贸n de piezas de museo social.

No sabemos qu茅 ocurrir谩 en la audiencia de control de detenci贸n y formalizaci贸n de ma帽ana. Lo m谩s probable es que el Juzgado de Garant铆a 鈥攑arte del entramado institucional opresor del pueblo mapuche鈥 termine por dar lugar a la cautelar de prisi贸n preventiva.

El efecto que esto tenga en el movimiento mapuche como en la situaci贸n pol铆tica en general es imprevisible. Por de pronto si alguna brizna de dignidad le queda al Partido Comunista 鈥攍as restantes organizaciones ni saben qu茅 es eso鈥 este deber铆a salir de inmediato del Gobierno. Permanecer en 茅l importa hacerse responsable no solo de la abominable operaci贸n represiva en curso, sino que adem谩s de declararle la guerra formalmente al pueblo mapuche.

No servir谩n los argumentos de que esto es algo legal, porque esto es algo que ni siquiera un cerebro brillante como el de Teillier puede creer. La participaci贸n del Gobierno en esta detenci贸n ha resultado determinante, ya que ni siquiera Pi帽era lleg贸 a aplicar tal medida. La concreta circunstancia de que Llaitul haya sido detenido c贸modamente en un restaurante del centro de Ca帽ete, revela que se trata de una acci贸n teledirigida desde La Moneda, fuera de toda duda.

Permanecer en el Gobierno en estas circunstancias, como hemos indicado importa adicionalmente ratificar que el complejo entramado del proceso constituyente se orienta materialmente 鈥攎谩s all谩 de los discursos鈥 hacia la disciplina social, la represi贸n y la desarticulaci贸n de todas las organizaciones que alg煤n grado de resistencia puedan ofrecer al r茅gimen. Esto de la misma forma que ocurri贸 durante la d茅cada de los 90.

En estas circunstancias no hay otro camino que reivindicar la inmediata e incondicional libertad de H茅ctor Llaitul. Su encarcelamiento es un atentado al pueblo-naci贸n mapuche, un agravio a las m谩s elementales libertades democr谩ticas y una concreta demostraci贸n que la pol铆tica central del Gobierno de Boric es propiciar un ataque generalizado a los trabajadores y al pueblo explotado.

Boric ha encarcelado a Llaitul y ser谩 el pueblo, ma帽ana, pasado, m谩s temprano que tarde quien lo liberar谩. A esta lucha est谩n convocados todos aquellos que sean solidarios con la causa mapuche y con la defensa de las libertades democr谩ticas y dentro de ella, la m谩s b谩sica, la libertad de expresi贸n.

Desde El Porte帽o, llamamos al conjunto de las organizaciones de trabajadores, a las de base y a煤n a las federaciones y centrales, organizaciones estudiantiles, secundarias, universitarias, asambleas territoriales, cabildos, ollas comunes, de DDHH, a todas las organizaciones que se reclaman de la izquierda y la clase trabajadora a formar un gran y amplio frente por la libertad de Llaitul y de todos los presos pol铆ticos.

El momento es decisivo, la lucha urgente e impostergable: !!LIBERTAD AHORA!!!

鉀揓ulian Assange files appeal against US extradition

rynCGT no pagar谩 las multas impuestas por la Polic铆a Nacional el pasado 1潞 de Mayo en Val猫ncia

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